{"id":1324,"date":"2008-01-02T17:12:35","date_gmt":"2008-01-02T17:12:35","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1324"},"modified":"2008-01-02T17:12:35","modified_gmt":"2008-01-02T17:12:35","slug":"el-temor-en-el-camino-de-dante-h\u00e9roe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1324","title":{"rendered":"El temor en el camino de Dante h\u00e9roe"},"content":{"rendered":"<p>El temor en el camino de Dante h\u00e9roe<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica A. Ruscio <O:P><\/p>\n<p>No teman a los que s\u00f3lo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; teman m\u00e1s bien al que puede echar el alma y el cuerpo al infierno. <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>(Mateo 10:28)<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> Todos quedaron at\u00f3nitos y alabaron a Dios.\u00a0 El temor de Dios estaba en todos, pues dec\u00edan: \u00abHoy hemos visto cosas incre\u00edbles\u00bb. <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>(Lucas 5:26)<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p><\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>El Dante que recorre los vericuetos de los Tres Reinos es uno de los muchos tipos de h\u00e9roes que existen. No es gal\u00e1n, no tiene un equipo con espada y caballo, no tiene magia que lo socorra pero, sin embargo, es un h\u00e9roe.\u00a0 <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>En s\u00edntesis, la Divina Comedia habla de un personaje central, Dante, que realiza un largo camino de aventuras, algunas acerbas, otras gozosas. Pero \u00e9stas no pueden emprenderse sin un gu\u00eda, que conduce al h\u00e9roe por tierras desconocidas y es su apoyo f\u00edsico y psicol\u00f3gico. En el primer tramo del viaje \u0097Infierno y Purgatorio\u0097 ese gu\u00eda-padre-maestro ser\u00e1 Virgilio y m\u00e1s all\u00e1 en el Para\u00edso lo guiar\u00e1 Beatrice, su amada.[1] <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>Es evidente que adem\u00e1s de las peripecias superficiales, Dante Alighieri es el constructor de una alegor\u00eda de profundos contenidos filos\u00f3ficos y religiosos, adem\u00e1s del po\u00e9tico. Dice Papini:<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Muy corto de vista resultar\u00eda quien s\u00f3lo viera en la Commedia un peregrinaje entre los pueblos de las sombras. [\u0085] Quien bien estudia, por tanto, los significados y los caracteres de la trilog\u00eda dantesca, advierte que la triple divisi\u00f3n del universo transepulcral es aplicable, en varias formas, al destino de los vivientes.[2]<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Sean cuales fueren sus significados (a\u00fan hoy la cr\u00edtica difiere), nos concentraremos m\u00e1s en la figura de Dante agens que en la de los Tres Reinos.\u00a0 <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>Dante personaje sufre una evoluci\u00f3n a trav\u00e9s de su paseo por el\u00a0 Infierno, el Purgatorio y el Para\u00edso.\u00a0 Esta evoluci\u00f3n no es otra cosa que las huellas de lo visto que lo hacen madurar.\u00a0 Dante no ser\u00e1 el mismo despu\u00e9s de haberse encontrado con los perversos del Infierno, los esperanzados del Purgatorio y los caritativos del Para\u00edso. El viaje, la peregrinatio, lo afecta en lo m\u00e1s hondo de su ser y es as\u00ed que madura, que crece en raz\u00f3n y fe, y aprende.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>No es f\u00e1cil el camino que le toc\u00f3 pero no est\u00e1 solo. Virgilio, su padre, su maestro, su gu\u00eda, lo ayudar\u00e1 a superar sus propias limitaciones. Virgilio ser\u00e1 quien lo escolte, quien lo anime, quien lo reprenda. La Poes\u00eda o Justa Raz\u00f3n lo guiar\u00e1 hasta donde sea posible, hasta que llegue la amada, Beatrice, en nombre del Amor o la Teolog\u00eda.[3]\u00a0 <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>En esta maduraci\u00f3n, Dante aprende a despojarse de sus ataduras carnales, trata de desprenderse de todas sus debilidades y defectos. Cada uno de los reinos lo pone a prueba y provoca en \u00e9l un sentimiento, que, al final, aprende a controlar. En el Infierno entra un Dante d\u00e9bil, temeroso, perdido; llega al Purgatorio un Dante m\u00e1s firme y decidido, ya sin temor, y alcanza el Para\u00edso un hombre pac\u00edfico, prudente y deseoso de Dios muy distinto del que hab\u00eda comenzado la traves\u00eda.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Dante es ejemplo del h\u00e9roe maduro. El Dante que da comienzo a la aventura no es un ni\u00f1o o joven que debe dar un paso hacia la hombr\u00eda; se trata de un hombre maduro que tiene que emprender un viaje para lograr su salvaci\u00f3n. Como todo h\u00e9roe tiene una iniciaci\u00f3n y debe atravesar una serie de pruebas. Seg\u00fan mi esquema de las pruebas del h\u00e9roe maduro,[4] Dante cumple con el destierro, la pobreza, el equipo, la fiera y, finalmente, la renuncia. Todas, excepto la renuncia, se dan en el Infierno y se refuerzan o repiten en el Purgatorio.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Como ya hemos se\u00f1alado, Dante va madurando a lo largo del viaje. La visi\u00f3n de tales prodigios lo desborda en muchas ocasiones y lo afecta tanto en el tiempo del enunciado como en el tiempo de la enunciaci\u00f3n. En el primero, experimenta tres grandes sentimientos: temor, piedad, asombro; en el segundo, s\u00f3lo uno: la sensaci\u00f3n de inefabilidad. En el comienzo del viaje, su alma est\u00e1 confundida. Oscila entre el temor del reino de las sombras, la piedad por algunos condenados y el desprecio por otros. En el Purgatorio ya se ha transformado en un hombre sereno, discreto y prudente que no cuestiona los castigos de Dios y, en el Para\u00edso, su amada Beatrice lo conduce a lo m\u00e1s alto que puede llegar un hombre, la visi\u00f3n beat\u00edfica.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>El Infierno, el primero de los reinos y la primera de las pruebas, se abre a Dante como un lugar tenebroso del que nadie puede escapar. Es un sitio oscuro, de sufrimiento y dolor. All\u00ed Dante inicia la aventura dispuesto a enfrentarse a lo desconocido pero, para pasar las pruebas m\u00e1s dif\u00edciles, debe aprender a controlar su temor. <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>Las pruebas<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Es necesario, antes de avanzar en el tema que nos interesa, aclarar cu\u00e1les consideramos las pruebas que supera Dante en su camino. <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>La primera de todas es el destierro. \u00c9ste, aleg\u00f3rico, aparece en el paso del mundo conocido (vigilia) al mundo desconocido (sue\u00f1o). Dante es un desterrado de su mundo y debe alcanzar el m\u00e1ximo punto de sus habilidades y virtudes para poder regresar. La pobreza, segunda prueba, est\u00e1 unida al destierro desde el momento en que en el mundo desconocido \u0097pasado ya el umbral de la aventura\u0097 Dante no cuenta con nada (ni objeto ni poder) para defenderse. Su pobreza es total.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>La tercera prueba, el equipo, no se trata, entonces, de objetos materiales de que es provisto Dante. Su equipo no son espadas ni caballos; es, en cambio, un equipo m\u00e1s bien espiritual: virtudes. La adquisici\u00f3n de \u00e9stas es el equipo que necesita para lograr la visi\u00f3n beat\u00edfica. Entre ellas contamos con las cuatro virtudes cardinales: fortaleza, justicia, templanza y prudencia.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>La cuarta prueba es la fiera. El h\u00e9roe siempre se enfrenta a una fiera que puede ser un animal salvaje, un animal mitol\u00f3gico o una mujer malvada o indomable. En el caso de Dante, los personajes mitol\u00f3gicos o paganos que aparecen en el Infierno son las fieras con las que debe luchar, pero su lucha no es cuerpo a cuerpo sino m\u00e1s bien interna. Es el temor a lo horroroso lo que debe vencer. Dante aprende a controlar su miedo con Minos, Geri\u00f3n, los diablos.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>La \u00faltima prueba es la renuncia. Dante renuncia para siempre al pecado para llegar al Para\u00edso despu\u00e9s de la muerte. Renuncia a la mala senda.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>El temor: vocabulario y concepto <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>Es en el Infierno donde m\u00e1s teme Dante. Contadas ocasiones figuran en el Purgatorio y ninguna en el Para\u00edso. El temor es lo primero que debe superar en su maduraci\u00f3n. Teme por primera vez cuando se pierde en la selva oscura. Aqu\u00ed nos encontramos con la primera prueba del h\u00e9roe: el destierro. El h\u00e9roe lejos de su tierra o, mejor, en tierras desconocidas, debe cumplir con una misi\u00f3n y regresar ileso. Dante sue\u00f1a que se pierde en una selva salvaje, \u00e1spera y fuerte y teme. <O:P><\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Ah quanto a dir qual era \u00e8 cosa dura<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>esta selva selvaggia e aspra e forte<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>che nel pensier rinnova la paura! (Inf., I, 4-6)<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Este primer temor se renovar\u00e1 m\u00e1s a\u00fan en los oscuros caminos de las almas perdidas. <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>Paura es el t\u00e9rmino referido al temor m\u00e1s repetido a lo largo de la Commedia. A continuaci\u00f3n incluiremos una lista de los t\u00e9rminos o vocabulario del temor usados en la obra:<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>T\u00e9rminos utilizados <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>Significado[5]<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Paura<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00abintenso turbamento misto a preoccupazione e inquietudine per qualcosa di reale o di immaginario che \u00e8, o sembra, atto a produrre gravi danni o a costituire un pericolo.\u00bb<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Viltate\/vilt\u00e1<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00abL\u0092essere vile: che fugge dinanzi al pericolo, che ha paura. Che \u00e8 dettato dalla paura.\u00bb<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Derivados del verbo temere (tema, temer, temendo, teme, temuta, temetti):<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00ab Provare una sensazione di timore o turbamento aspettando che avvenga qualcosa di spiacevole o che si vorrebbe evitare.\u00bb<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Spavento<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00abIntenso e improvviso timore dovuto alla presenza, alla sensazione o all\u0092eventualit\u00e1 di un avvenimento pericoloso o dannoso. Paura, sgomento.\u00bb<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Paventare\/ paventi\/pavento<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00abTemere. Aver paura.\u00a0 Adombrarsi, spaventarsi, detto specialmente di animali.\u00bb<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Sospetto<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00abTimore, presentimento.\u00bb<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Riprezzo<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Escalofr\u00edo.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Orror<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00abViolenta sensazione di ribrezzo, ripugnanza o raccapriccio. Timore profondo\u00bb<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Dibattire i denti<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Casta\u00f1etear los dientes.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Raccapricciare\/raccapriccia<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00abProvare gran turbamento provocato da orrore o paura.\u00bb<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Tremare\/triema<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00abEssere scosso da una serie di contrazioni muscolari involontarie, dovute a cause fisiche o psichiche.\u00bb<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Timida<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00abChe si spaventa o si scoraggia facilmente.\u00bb<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Maggior cura<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Mayor cuidado, sospecha.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Paura es el t\u00e9rmino que engloba a todos los dem\u00e1s.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>La paura es el grado m\u00e1ximo del simple timore porque est\u00e1 acompa\u00f1ada de evidencias f\u00edsicas como la palidez, el sobresalto, el temblor, la transpiraci\u00f3n excesiva y fr\u00eda, debilidad en las piernas y hasta desmayos.[6] En el Infierno, los signos mencionados se encuentran tanto en los condenados como en el propio Dante. Este Reino es la representaci\u00f3n v\u00edvida de la famosa profec\u00eda del Evangelio: \u00abhabr\u00e1 llanto y rechinar de dientes\u00bb,[7] porque los condenados temen castigos a\u00fan mayores que los que sufren y Dante teme sufrirlos antes de morir. <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>El sufrimiento de los condenados conmueve a Dante. Podr\u00eda decirse que el espect\u00e1culo que se le muestra est\u00e1 destinado a su catarsis. Como en el antiguo teatro griego, el fin del espect\u00e1culo es conmover y prevenir al espectador que no es otro que Dante.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Detr\u00e1s del temor <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 le teme Dante? El primer temor, que aparece aleg\u00f3ricamente como una selva oscura, esconde el miedo de hallarse perdido en el mal camino sin posibilidades de volver a la recta v\u00eda, de morir tanto en pecado como por el pecado.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Los otros temores de Dante se exteriorizan frente a las criaturas infernales. Aqu\u00ed encontramos otra prueba del h\u00e9roe. La onza, el le\u00f3n y la loba son las primeras tres fieras a las que hace frente pero no las vence inmediatamente, todo el camino hasta la visi\u00f3n beat\u00edfica son parte de esa lucha. Las otras fieras son los personajes paganos o mitol\u00f3gicos intercalados en el Infierno. Tanto las primeras como las segundas simbolizan el mal. El temor es parte de la inseguridad que siente Dante frente al mal. El hombre bueno o perfecto, aquel que llega al Para\u00edso, no duda, siempre sabe que el bien es la \u00fanica salida. En cambio, el hombre pecador y perdido duda.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Momentos del temor<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Lo visto en los Tres Reinos es tan asombroso y pavoroso a la vez para un hombre vivo, tan inexplicable, que cualquier intento de volverlo palabras es infructuoso. La inefabilidad llena el ahora en que Dante nos cuenta su visi\u00f3n, su sue\u00f1o. Pero \u00e9sta no es el \u00fanico sentimiento que alcanza el tiempo de la enunciaci\u00f3n, el temor, la paura, ti\u00f1e muchos versos de la Commedia. El ejemplo m\u00e1s estremecedor es:<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Poscia vid\u0092 io mille visi cagnazzi<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>fatti per fredo; onde mi vien riprezzo,<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>e verr\u00e0 sempre, de\u0092 gelati guazzi. (Inf., XXXII, 70-72)<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Momentos del temor<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Versos<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Miedo en el tiempo de la enunciaci\u00f3n<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Infierno: I, 4-6; III, 131-132; XIV, 16-18; XIV, 77-78; XXXII, 6; XXXIII, 70-72; XXXIV, 10-12<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Miedo en el tiempo del enunciado<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Infierno: I, 13-15; I, 19; I, 43-45; I, 52-54; II, 45; II, 49-50; II, 88-90; I, 122; III, 15; III, 31; III, 79-80; III, 101-102; III, 108; III, 125-126; III, 135-136; IV, 18; IV, 21; VIII, 104-105; IX, 1; IX, 13; IX, 51; X, 29-30; XIII, 45; XVI, 50-51; XVII, 85-87; XVII, 106-107; XVII, 121,123; XXI, 25-27; XXI, 61-62; XXI, 92-93; XXI, 133; XXIII, 10-12; XXIII, 19-24; XXIII, 52-54; XXXI, 38-39; XXXI, 109-111; XXXII, 70-72.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Purgatorio: II, 124-133; III, 19-21; IX, 40-42; IX, 64-67.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Para vencer el temor<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00abNon aver t\u00e9ma\u00bb disse il mio segnore;<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00abfatti sicur, ch\u00e9 noi semo a buon punto:<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>non stringer, ma rallarga ogni vigore.\u00bb (Purg., IX, 46-48)<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>La palabra de Virgilio, siempre afectuosa y cercana al coraz\u00f3n de Dante, lo reconforta y lo protege. Virgilio aboga por \u00e9l frente a Caronte, Minos, los diablos. <O:P><\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00abFigliuol mio, dentro da cotesti sassi\u00bb<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>cominci\u00f2 poi a dir, \u00abson tre cerchietti<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>di grado in grado, come que\u0092 che lassi.\u00bb (Inf., XI, 16-18)<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Virgilio utiliza las palabras justas para el miedo de Dante: lo defiende ante los otros y lo calma. Las variaciones en las formas del tratamiento que Dante le da y su gran confianza en \u00e9l confirman su entera dependencia en el Infierno. En el Purgatorio, en cambio, Virgilio parece el deuteragonista de Dante y no un gu\u00eda. Esta impresi\u00f3n se explica por los l\u00edmites de Virgilio que era omnisciente en el Infierno pero no en el Purgatorio. <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>Virgilio ayuda a Dante de dos maneras frente al temor y se evidencia en el trato que tiene para con \u00e9l, a veces r\u00edgido y otras, compasivo. En el Infierno lo alude con cierta rudeza o con cierta premura estimulante:<O:P>\u00a0 <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>mi disse: \u00abAncor se\u0092 tu de li altri sciocchi?<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Qui vive la piet\u00e0 quand\u0092\u00e8 ben morta:<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>chi \u00e8 pi\u00fa scellerato che colui<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>che al giudicio divin passion porta?\u00bb (Inf., XX, 27-30)<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p><\/O:P><\/p>\n<p>Y m\u00e1s adelante lo incita a seguir con tono de amonestaci\u00f3n:<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> \u00abOmai convien che tu cos\u00ed ti spoltre\u00bb,<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>disse \u0091l maestro: \u00abch\u00e9, seggendo in piuma,<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>in fama no si vien, n\u00e9 sotto coltre;\u00bb (Inf., XXIV, 46-48)<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Esta actitud un poco estricta tiene su contrapartida en los numerosos gestos de cari\u00f1o que tiene Virgilio con Dante. Como buen gu\u00eda, Virgilio es severo para que \u00e9ste aprenda a superar sus temores pero tambi\u00e9n lo conforta cuando ve que est\u00e1 a punto de caer. Es le\u00f3n y paloma: amonesta y consuela:<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u00abmi disse: \u00abNon temer; ch\u00e9 \u0092l nostro passo<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>non ci pu\u00f2 t\u00f2rre alcun: da tal n\u0092 \u00e8 dato.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Ma qui m\u0092 attendi, e lo spirito lasso<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>conforta e ciba di speranza bona,<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>ch\u0092i\u0092non ti lascer\u00f3 nel mondo basso\u00bb. (Inf., VIII, 104-108)<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Con la ayuda de Virgilio, Dante aprende a proceder a pesar del temor a lo desconocido y a lo inconmensurable. En el Infierno logra el entrenamiento para conocer los secretos del Purgatorio y, especialmente, del Para\u00edso.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>La concentraci\u00f3n del temor en el Infierno y principio del Purgatorio no es azarosa. El miedo, el pavor, es lo primero que debe abandonar el h\u00e9roe, es el lastre que debe dejar. El entrenamiento le sirve para convertir su cobard\u00eda o indecisi\u00f3n en fortaleza y firmeza. \u00c9stas son las virtudes de que tiene que hacerse para pasar todas las pruebas. Dante se convierte en un hombre templado y valiente pero no por eso temerario. Su alma al entrar en el Para\u00edso est\u00e1 m\u00e1s sosegada, ya no es una borrasca de dudas y sentimientos. Dante h\u00e9roe necesita la fortaleza en su equipo para salir ileso, para avanzar, para volver a su mundo conocido pero, por otra parte, tambi\u00e9n necesita el recuerdo del temor para alejarse del pecado. <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>En esta superaci\u00f3n de s\u00ed mismo, en su maduraci\u00f3n, cumple un papel central Virgilio que lo alienta y sostiene como el mejor de los padres o maestros. El amor que se profesan Dante y Virgilio es lo que lo socorre en la dif\u00edcil adquisici\u00f3n de virtudes. Virgilio es el baqueano que abre el camino de Dante y le ense\u00f1a no s\u00f3lo los sitios de ultratumba sino el ejercicio de las virtudes en los lugares m\u00e1s ins\u00f3litos.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Virgilio alienta a Dante para que no se deje vencer por el miedo en el paraje umbroso y la s\u00edntesis de sentimiento y firmeza en la palabra la encontramos en el Infierno, cuando Dante teme la compa\u00f1\u00eda de los diablos. Entonces Virgilio, al ver la flaqueza del h\u00e9roe, le dice:<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Ed elli a me: \u00abNon vo\u0092 che tu paventi\u00bb. (Inf., XXI, 133)<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> Fuente primera<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Alighieri, Dante, La Divina Comedia, Infierno, Buenos Aires, Asociaci\u00f3n Dante Alighieri, 1994<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u0097, La Divina Comedia, Purgatorio, Buenos Aires, Asociaci\u00f3n Dante Alighieri, 1985<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u0097, La Divina Comedia, Para\u00edso, Buenos Aires, Asociaci\u00f3n Dante Alighieri, 1996<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Programas y p\u00e1ginas de Internet<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Rintoul, Kevin, God\u00b4s Word for Windows, Version 1.2, Nov 21, 1993, Copyright \u00d3 1993<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Garavaglia, Maria Adele, \u0093Introduzione: INFERNO di Dante Alighieri\u0094, en http:\/\/www.fausernet.novara.it\/fauser\/biblio\/intro\/intro043.htm.<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> Fuentes segundas<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> La Biblia, Madrid, Editorial Verbo Divino, 1994<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Borges, Jorge Luis, Nueve ensayos dantescos, Buenos Aires, Emec\u00e9, 1999<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>\u0097, Siete noches, \u0093La Divina Comedia\u0094, Buenos Aires, Emec\u00e9, 1997<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Capano, Daniel, \u0093Virgilio: raz\u00f3n y l\u00edmite en la figura del gu\u00eda\u0094, en Separata de Letras, n\u00ba 31\/32, Buenos Aires, Universidad Cat\u00f3lica Argentina Santa Mar\u00eda de los Buenos Aires<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Del Solar, Mar\u00eda Cristina, \u0093Dante h\u00e9roe\u0094, en Gramma, A\u00f1o VIII, n\u00famero 25, Buenos Aires, 1997<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Eco, Umberto, Arte y belleza en la est\u00e9tica medieval, Barcelona, Lumen, 1997<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Papini, Giovanni, Historia de la Literatura Italiana, Tomo 1, Santiago de Chile, Editorial Mundo Nuevo, 1938<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p>Ruscio, Ver\u00f3nica Andrea, \u0093Las pruebas del h\u00e9roe maduro.\u00a0 El esquema del h\u00e9roe en el Cantar del Mio Cid\u0094, en Gramma, A\u00f1o XI, n\u00famero 32, Buenos Aires, 1999<O:P> <\/O:P><\/p>\n<p> <O:P> \u00a9 2001 by Ver\u00f3nica A. Ruscio <O:P><\/O:P><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El temor en el camino de Dante h\u00e9roe Ver\u00f3nica A. Ruscio No teman a los que s\u00f3lo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; teman m\u00e1s bien al que puede echar el alma y el cuerpo al infierno. (Mateo 10:28) Todos quedaron at\u00f3nitos y alabaron a Dios.\u00a0 El temor de Dios estaba en todos, pues dec\u00edan: \u00abHoy hemos visto<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[116],"tags":[],"class_list":["post-1324","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-subterraneo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1324","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1324"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1324\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1324"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1324"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1324"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}