{"id":1315,"date":"2008-01-02T16:41:10","date_gmt":"2008-01-02T16:41:10","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1315"},"modified":"2008-01-02T16:41:10","modified_gmt":"2008-01-02T16:41:10","slug":"la-sombra-y-el-lado-oscuro-de-la-vida-cotidiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1315","title":{"rendered":"LA SOMBRA Y EL LADO OSCURO DE LA VIDA COTIDIANA"},"content":{"rendered":"<p>LA SOMBRA Y EL LADO OSCURO DE LA VIDA COTIDIANA<br \/>\nConnie Zweig y Jeremiah Abrams<br \/>\nEditorial Kair\u00f3s<\/p>\n<p>EL INCONSCIENTE Y LA SOMBRA<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo puede haber tanta maldad en el mundo?<br \/>\nConociendo a la humanidad lo que me asombra es que no haya m\u00e1s.<br \/>\nWOODY ALLEN, Hannah y sus hermanas<\/p>\n<p>En 1886 -m\u00e1s de una d\u00e9cada antes de que Freud se zambullera en las profundidades de la mente humana- Robert Louis Stevenson tuvo un sue\u00f1o muy revelador en el que un hombre perseguido por haber cometido un crimen ingiere una p\u00f3cima y sufre un cambio dr\u00e1stico de personalidad que le hace irreconocible. De esta manera, el Dr. Jekyll, un amable y esforzado cient\u00edfico, termina transform\u00e1ndose en el violento y despiadado Mr. Hyde, un personaje cuya maldad iba en aumento a medida que se desarrollaba el sue\u00f1o.<\/p>\n<p>Stevenson utiliz\u00f3 la materia prima de este sue\u00f1o como argumento para escribir su hoy famoso El Extra\u00f1o Caso del Dr. Jekyll y Mr Hyde. Con el correr de los a\u00f1os el tema de esta novela ha terminado formando parte integral de nuestra cultura popular y no es infrecuente escuchar a nuestros semejantes tratando de explicar su conducta con justificaciones del tipo: &#8220;no era yo mismo&#8221;, &#8220;era como si un demonio le poseyera&#8221; o &#8220;se convirti\u00f3 en una bruja&#8221;, por ejemplo. Seg\u00fan el analista junguiano John A. Sanford, los argumentos que resuenan en gran parte de la humanidad encierran cualidades arquet\u00edpicas que pertenecen a los sedimentos m\u00e1s universales de nuestro psiquismo.<\/p>\n<p>Cada uno de nosotros lleva consigo un Dr. Jekyll y un Mr. Hyde, una persona afable en la vida cotidiana y otra entidad oculta y tenebrosa que permanece amordazada la mayor parte del tiempo. Bajo la m\u00e1scara de nuestro Yo* consciente descansan ocultas todo tipo de emociones y conductas negativas -la rabia, los celos, la verg\u00fcenza, la mentira, el resentimiento, la lujuria, el orgullo y las tendencias asesinas y suicidas, por ejemplo-. Este territorio arisco e inexplorado para la mayor\u00eda de nosotros es conocido en psicolog\u00eda como sombra personal.<\/p>\n<p>* Yo es la traducci\u00f3n de Self; nos ha parecido m\u00e1s apropiado que la habitual s\u00ed-mismo o el t\u00e9rmino original ingl\u00e9s. (N. del E.)<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n a la sombra<br \/>\nLa sombra personal se desarrolla en todos nosotros de manera natural durante la infancia. Cuando nos identificamos con determinados rasgos ideales de nuestra personalidad -como la buena educaci\u00f3n y la generosidad, por ejemplo, cualidades que, por otra parte, son reforzadas sistem\u00e1ticamente por el entorno que nos rodea- vamos configurando lo que W. Brugh Joy llama el Yo de las Resoluciones de A\u00f1o Nuevo. No obstante, al mismo tiempo, vamos desterrando tambi\u00e9n a la sombra aquellas otras cualidades que no se adecuan a nuestra imagen ideal -como la groser\u00eda y el ego\u00edsmo, por ejemplo-. De esta manera, el ego y la sombra se van edificando simult\u00e1neamente, aliment\u00e1ndose, por as\u00ed decirlo, de la misma experiencia vital.<br \/>\nCarl G. Jung descubri\u00f3 la indisolubilidad del ego y de la sombra en un sue\u00f1o que recoge en su autobiograf\u00eda Recuerdos, Sue\u00f1os, Pensamientos:<\/p>\n<p>Era de noche y me hallaba en alg\u00fan lugar desconocido avanzando lenta y penosamente en medio de un poderoso vendaval. La niebla lo cubr\u00eda todo. Yo sosten\u00eda y proteg\u00eda con las manos una d\u00e9bil lucecilla que amenazaba con apagarse en cualquier momento. Todo parec\u00eda depender de que consiguiera mantener viva esa luz.<\/p>\n<p>De repente tuve la sensaci\u00f3n de que algo me segu\u00eda. Entonces me gir\u00e9 y descubr\u00ed una enorme figura negra que avanzaba tras de m\u00ed. A pesar del terror que experiment\u00e9 no dej\u00e9 de ser consciente en todo momento de que deb\u00eda proteger la luz a trav\u00e9s de la noche y la tormenta. Cuando despert\u00e9 me di cuenta de inmediato de que la figura que hab\u00eda visto en sue\u00f1os era mi sombra, la sombra de mi propio cuerpo iluminado por la luz recort\u00e1ndose en la niebla. Tambi\u00e9n sab\u00eda que esa luz era mi conciencia, la \u00fanica luz que poseo, una luz infinitamente m\u00e1s peque\u00f1a y fr\u00e1gil que el poder de las tinieblas pero, al fin y al cabo, una luz, mi \u00fanica luz.<\/p>\n<p>Son muchas las fuerzas que coadyuvan a la formaci\u00f3n de nuestra sombra y determinan lo que est\u00e1 permitido y lo que no lo est\u00e1. Los padres, los parientes, los maestros, los amigos y los sacerdotes constituyen un entorno complejo en el que aprendemos lo que es una conducta amable, adecuada y moral y lo que es un comportamiento despreciable, bochornoso y pecador.<\/p>\n<p>La sombra opera como un sistema ps\u00edquico aut\u00f3nomo que perfila lo que es el Yo y lo que no lo es. Cada cultura -e incluso cada familia- demarca de manera diferente lo que corresponde al ego y lo que corresponde a la sombra. Algunas, por ejemplo, permiten la expresi\u00f3n de la ira y la agresividad mientras que la mayor\u00eda, por el contrario, no lo hacen as\u00ed; unas reconocen la sexualidad, la vulnerabilidad y las emociones intensas y otras no; unas, en fin, consienten la ambici\u00f3n por el dinero, la expresi\u00f3n art\u00edstica y o el desarrollo intelectual mientras que otras, en cambio, apenas si las toleran.<\/p>\n<p>En cualquiera de los casos, todos los sentimientos y capacidades rechazados por el ego y desterrados a la sombra alimentan el poder oculto del lado oscuro de la naturaleza humana. No todos ellos, sin embargo, son rasgos negativos. Seg\u00fan la analista junguiana Liliane Frey-Rohn, este misterioso tesoro encierra tanto facetas infantiles, apegos emocionales y s\u00edntomas neur\u00f3ticos como aptitudes y talentos que no hemos llegado a desarrollar. As\u00ed, en sus mismas palabras, la sombra &#8220;permanece conectada con las profundidades olvidadas del alma, con la vida y la vitalidad; ah\u00ed puede establecerse contacto con lo superior, lo creativo y lo universalmente humano&#8221;.<\/p>\n<p>La enajenaci\u00f3n de la sombra<\/p>\n<p>Nosotros no podemos percibir directamente el dominio oculto de la sombra ya que \u00e9sta, por su misma naturaleza, resulta dif\u00edcil de aprehender. La sombra es peligrosa e inquietante y parece huir de la luz de la conciencia como si \u00e9sta constituyera una amenaza para su vida.<\/p>\n<p>El prol\u00edfico analista junguiano James Hillman dice: &#8220;El inconsciente no puede ser consciente, la luna tiene su lado oscuro, el sol tambi\u00e9n se pone y no puede brillar en todas partes al mismo tiempo y a\u00fan el mismo Dios tiene dos manos. La atenci\u00f3n y la concentraci\u00f3n exigen que ciertas cosas se mantengan fuera del campo de nuestra visi\u00f3n y permanezcan en la oscuridad. Es imposible estar en ambos lugares al mismo tiempo&#8221;.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, s\u00f3lo podemos ver a la sombra indirectamente a trav\u00e9s de los rasgos y las acciones de los dem\u00e1s, s\u00f3lo podemos darnos cuenta de ella con seguridad fuera de nosotros mismos. Cuando, por ejemplo, nuestra admiraci\u00f3n o nuestro rechazo ante una determinada cualidad de un individuo o de un grupo -como la pereza, la estupidez, la sensualidad o la espiritualidad, pongamos por caso- es desproporcionada, es muy probable que nos hallemos bajo los efectos de la sombra. De este modo, pretendemos expulsar a la sombra de nuestro interior proyectando y atribuyendo determinadas cualidades a los dem\u00e1s en un esfuerzo inconsciente por desterrarlas de nosotros mismos.<\/p>\n<p>La analista junguiana Marie-Louise von Franz ha insinuado que el mecanismo de la proyecci\u00f3n se asemeja al hecho de disparar una flecha m\u00e1gica. Si el receptor tiene un punto d\u00e9bil como para recibir la proyecci\u00f3n, la flecha da en el blanco. As\u00ed, por ejemplo, cuando proyectamos nuestro enfado sobre una pareja insatisfecha, nuestro seductor encanto sobre un atractivo desconocido o nuestras cualidades espirituales sobre un gur\u00fa, nuestra flecha da en el blanco y la proyecci\u00f3n tiene lugar estableci\u00e9ndose, a partir de entonces se produce un misterioso v\u00ednculo entre el emisor y el receptor, cosa que ocurre, por ejemplo, cuando nos enamoramos, cuando descubrimos a un h\u00e9roe inmaculado o cuando tropezamos con alguien absolutamente despreciable, por ejemplo.<br \/>\nNuestra sombra personal contiene todo tipo de capacidades potenciales sin manifestar, cualidades que no hemos desarrollado ni expresado. Nuestra sombra personal constituye una parte del inconsciente que complementa al ego y que representa aquellas caracter\u00edsticas que nuestra personalidad consciente no desea reconocer y, consecuentemente, repudia, olvida y destierra a las profundidades de su psiquismo s\u00f3lo para reencontrarlas nuevamente m\u00e1s tarde en los enfrentamientos desagradables con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El encuentro con la sombra<\/p>\n<p>Pero aunque no podamos contemplarla directamente, la sombra aparece continuamente en nuestra vida cotidiana y podemos descubrirla en el humor (en los chistes sucios o en las payasadas, por ejemplo) que expresan nuestras emociones m\u00e1s ocultas, m\u00e1s bajas o m\u00e1s temidas. Cuando algo nos resulta muy divertido -el resbal\u00f3n sobre una piel de pl\u00e1tano o el descubrimiento de un tab\u00fa corporal-, tambi\u00e9n nos hallamos en presencia de la sombra. Seg\u00fan John A. Sanford, la sombra suele ser la que r\u00ede y se divierte, por ello es muy probable que quienes carezcan de sentido del humor tengan una sombra muy reprimida.<br \/>\nLa psicoanalista inglesa Molly Tuby describe seis modalidades diferentes para descubrir a la sombra en nuestra vida cotidiana:<\/p>\n<p>&#8221; En los sentimientos exagerados respecto de los dem\u00e1s. (&#8220;\u00a1No puedo creer que hiciera tal cosa!&#8221; &#8220;\u00a1No comprendo c\u00f3mo puede llevar esa ropa!&#8221;)<br \/>\n&#8221; En el feedback negativo de quienes nos sirven de espejo. (&#8220;Es la tercera vez que llegas tarde sin dec\u00edrmelo&#8221;)<br \/>\n&#8221; En aquellas relaciones en las que provocamos de continuo el mismo efecto perturbador sobre diferentes personas. (&#8220;Sam y yo creemos que no has sido sincero con nosotros&#8221;)<br \/>\n&#8221; En las acciones impulsivas o inadvertidas. (&#8220;No quer\u00eda decir eso&#8221;)<br \/>\n&#8221; En aquellas situaciones en las que nos sentimos humillados. (&#8220;Me averg\u00fcenza su modo de tratarme&#8221;)<br \/>\n&#8221; En los enfados desproporcionados por los errores cometidos por los dem\u00e1s. (&#8220;\u00a1Nunca hace las cosas a su debido tiempo!&#8221; &#8220;Realmente no controla para nada su peso&#8221;)<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podemos reconocer la irrupci\u00f3n inesperada de la sombra cuando nos sentimos abrumados por la verg\u00fcenza o la c\u00f3lera o cuando descubrimos que nuestra conducta est\u00e1 fuera de lugar. Pero la sombra suele retroceder con la misma prontitud con la que aparece porque descubrirla puede constituir una amenaza terrible para nuestra propia imagen.<\/p>\n<p>Es precisamente por este motivo que rechazamos tan r\u00e1pidamente -sin advertir\u00edas siquiera- las fantas\u00edas asesinas, los pensamientos suicidas o la embarazosa envidia que tantas cosas podr\u00eda revelarnos sobre nuestra propia oscuridad. R. D. Laing describ\u00eda po\u00e9ticamente este reflejo de negaci\u00f3n de la mente del siguiente modo:<\/p>\n<p>&#8220;El rango de lo que pensamos y hacemos<br \/>\nest\u00e1 limitado por aquello de lo que no nos damos cuenta.<br \/>\nY es precisamente el hecho de no darnos cuenta de que no nos damos cuenta<br \/>\nlo que impide<br \/>\nque podamos hacer algo<br \/>\npor cambiarlo.<br \/>\nHasta que nos demos cuenta<br \/>\nde que no nos damos cuenta<br \/>\nseguir\u00e1 moldeando nuestro pensamiento y nuestra acci\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>Si la negaci\u00f3n persiste, como dice Laing, ni siquiera nos daremos cuenta de que no nos damos cuenta. Es frecuente, por ejemplo, que el encuentro con la sombra tenga lugar en la mitad de la vida, cuando nuestras necesidades y valores m\u00e1s profundos tienden a cambiar el rumbo de nuestra vida determinando incluso, en ocasiones, un giro de ciento ochenta grados y oblig\u00e1ndonos a romper nuestros viejos h\u00e1bitos y a cultivar capacidades latentes hasta ese momento. Pero a menos que nos detengamos a escuchar esta demanda permaneceremos sordos a sus gritos.<br \/>\nLa depresi\u00f3n tambi\u00e9n puede ser la consecuencia de una confrontaci\u00f3n paralizante con nuestro lado oscuro, un equivalente contempor\u00e1neo de la noche oscura del alma de la que hablan los m\u00edsticos. Pero la necesidad interna de descender al mundo subterr\u00e1neo puede ser postergada por multitud de causas, como una jornada laboral muy larga, las distracciones o los antidepresivos que sofocan nuestra desesperaci\u00f3n. En cualquiera de estos casos el verdadero objetivo de la melancol\u00eda escapa de nuestra comprensi\u00f3n.<br \/>\nEncontrar a la sombra nos obliga a ralentizar el paso de nuestra vida, escuchar las evidencias que nos proporciona el cuerpo y concedernos el tiempo necesario para poder estar solos y digerir los cr\u00edpticos mensajes procedentes del mundo subterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>La sombra colectiva<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, cada vez que abrimos un peri\u00f3dico o vemos el telediario, tropezamos cara a cara con los aspectos m\u00e1s tenebrosos de la naturaleza humana. Los mensajes emitidos a diario por los medios de difusi\u00f3n de masas a toda nuestra aldea global electr\u00f3nica evidencian de continuo las secuelas m\u00e1s lamentables de la sombra. El mundo se ha convertido as\u00ed en el escenario de la sombra colectiva.<br \/>\nLa sombra colectiva -la maldad humana- reclama por doquier nuestra atenci\u00f3n: vocifera desde los titulares de los quioscos; deambula desamparada por nuestras calles dormitando en los zaguanes; se agazapa detr\u00e1s de los neones que salpican de color los rincones m\u00e1s s\u00f3rdidos de nuestras ciudades; juega con nuestro dinero desde las entidades financieras; alimenta la sed de poder de los pol\u00edticos y corrompe nuestro sistema judicial; conduce ej\u00e9rcitos invasores hasta lo m\u00e1s profundo de la jungla y les obliga a atravesar las arenas del desierto; trafica vendiendo armas a enloquecidos l\u00edderes y entrega los beneficios a insurrectos reaccionarios; poluciona nuestros r\u00edos y nuestros oc\u00e9anos y envenena nuestros alimentos con pesticidas invisibles.<br \/>\nEstas consideraciones no son el resultado de un nuevo fundamentalismo basado en una actualizada versi\u00f3n b\u00edblica de la realidad. Nuestra \u00e9poca nos ha forzado a ser testigos de este dantesco espect\u00e1culo. No hay modo de eludir el espantoso y sombr\u00edo fantasma invocado por la corrupci\u00f3n pol\u00edtica, el fanatismo terrorista y los criminales de cuello blanco. Nuestro apetito interno de totalidad -patente ahora m\u00e1s que nunca en el sofisticado engranaje de la comunicaci\u00f3n global- nos exige hacer frente a la conflictiva hipocres\u00eda que se extiende por doquier.<\/p>\n<p>De este modo, mientras que muchos individuos y grupos viven los aspectos socialmente m\u00e1s benignos de la existencia otros, en cambio, padecen sus facetas m\u00e1s desagradables y terminan convirti\u00e9ndose en el objeto de las proyecciones grupales negativas de la sombra colectiva -v\u00e9ase sino fen\u00f3menos tales como la caza de brujas, el racismo o el proceso de creaci\u00f3n de enemigos, por ejemplo-. As\u00ed, para el anticomunismo norteamericano, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica es el imperio del mal mientras que los musulmanes consideran que los Estados Unidos encarnan el poder de Sat\u00e1n; seg\u00fan los nazis los jud\u00edos son sabandijas bolcheviques; en opini\u00f3n de los monjes cristianos las brujas est\u00e1n aliadas con el diablo y para los defensores surafricanos del apartheid y para los miembros del Ku Klux Klan los negros no son seres humanos y, por tanto, no merecen los derechos y los privilegios de los que gozan los blancos.<\/p>\n<p>El poder hipn\u00f3tico y la naturaleza contagiosa de estas intensas emociones resultan evidentes en la expansi\u00f3n de la persecuci\u00f3n racial, la violencia religiosa y las t\u00e1cticas propias de la caza de brujas. Es como si unos seres humanos ataviados con sombrero blanco intentaran deshumanizar a quienes no lo llevan para justificarse a s\u00ed mismos y terminar convenci\u00e9ndose de que exterminarlos no significa, en realidad, matar seres humanos.<\/p>\n<p>A lo largo de la historia la sombra ha aparecido ante la imaginaci\u00f3n del ser humano asumiendo aspectos tan diversos como, por ejemplo, un monstruo, un drag\u00f3n, Frankenstein, una ballena blanca, un extraterrestre o alguien tan ruin que dif\u00edcilmente podemos identificarnos con \u00e9l y que rechazamos como si de la Gorgona se tratara. Uno de las principales finalidades de la literatura y del arte ha sido la de mostrar el aspecto oscuro de la naturaleza humana. Como dijo Nietzsche: &#8220;El arte impide que muramos de realidad&#8221;.<br \/>\nCuando utilizamos el arte o los medios de difusi\u00f3n de masas -incluida la propaganda pol\u00edtica- para referirnos a alguien y convertirlo en un diablo, estamos intentando debilitar sus defensas y adquirir poder sobre \u00e9l. Esto podr\u00eda ayudarnos a comprender la plaga del belicismo y del fanatismo religioso puesto que el rechazo o la atracci\u00f3n por la violencia y el caos de nuestro mundo nos lleva a convertir mentalmente a los dem\u00e1s en los depositarios del mal y los enemigos de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno de la proyecci\u00f3n tambi\u00e9n puede dar cuenta de la enorme popularidad de las novelas y de las pel\u00edculas de terror ya que, de ese modo, la representaci\u00f3n vicaria de la sombra nos permite reactivar y quiz\u00e1s liberar nuestros impulsos m\u00e1s perversos en el entorno seguro que nos ofrece un libro o una sala cinematogr\u00e1fica.<br \/>\nLos cuentos para ni\u00f1os suelen referirse a la lucha entre las fuerzas del bien -ejemplificadas por las hadas- y las fuerzas del mal -representadas por espantosos demonios-. De este modo los ni\u00f1os suelen ser iniciados en el fen\u00f3meno de la sombra superando de manera vicaria las pruebas que deben afrontar sus h\u00e9roes y sus hero\u00ednas, aprendiendo as\u00ed las pautas universales del destino del ser humano.<\/p>\n<p>La censura actual se debate en el campo de los medios de comunicaci\u00f3n de masas y de la m\u00fasica pero quienes se aprestan a silenciar la voz de la oscuridad no alcanzan a comprender nuestra urgente necesidad de escucharla. As\u00ed, si bien los censores se esfuerzan denodadamente en rescribir La Caperucita Roja para que \u00e9sta no termine siendo devorada por el lobo ignoran, por otra parte, que de ese modo lo \u00fanico que consiguen es entorpecer el camino para que los ni\u00f1os afronten el mal con el que necesariamente deber\u00e1n tropezar a lo largo de su vida.<\/p>\n<p>Cada familia, al igual que cada sociedad, tiene sus propios tab\u00faes, sus facetas ocultas. La sombra familiar engloba todos aquellos sentimientos y acciones que la conciencia vig\u00edlica de la familia considera demasiado amenazadoras para su propia imagen y, consecuentemente, rechaza. Para una honrada y conservadora familia cristiana puede tratarse de la adicci\u00f3n a la bebida o del hecho de casarse con alguien perteneciente a otra confesi\u00f3n religiosa; para una familia atea y liberal, en cambio, quiz\u00e1s se trate de las relaciones homosexuales, por ejemplo. En nuestra sociedad los malos tratos conyugales y el abuso infantil, oculto hasta hace poco en la sombra de la familia, emerge hoy en proporciones epid\u00e9micas a la luz del d\u00eda.<\/p>\n<p>El lado oscuro de la sombra no constituye una adquisici\u00f3n evolutiva reciente fruto de la civilizaci\u00f3n y de la educaci\u00f3n, sino que hunde sus ra\u00edces en la sombra biol\u00f3gica que se asienta en nuestras mismas c\u00e9lulas. A fin de cuentas, nuestros ancestros animales consiguieron sobrevivir gracias a sus u\u00f1as y sus dientes. Nuestra bestia -aunque se mantenga enjaulada la mayor parte del tiempo- permanece todav\u00eda viva.<\/p>\n<p>Muchos antrop\u00f3logos y sociobi\u00f3logos creen que la maldad humana es el resultado de refrenar nuestra agresividad, de elegir la cultura sobre la naturaleza y de perder el contacto con nuestro estado salvaje. En esta l\u00ednea, el m\u00e9dico y antrop\u00f3logo Melvin Konner cuenta en The Tangled Wing la historia de aquel hombre que fue al zool\u00f3gico y acerc\u00e1ndose a un cartel que dec\u00eda &#8220;El Animal M\u00e1s Peligroso de la Tierra&#8221; descubri\u00f3 asombrado que se hallaba ante un espejo.<\/p>\n<p>Con\u00f3cete a ti mismo<\/p>\n<p>En la antig\u00fcedad los seres humanos conoc\u00edan las diversas dimensiones de la sombra: la personal, la colectiva, la familiar y la biol\u00f3gica. En los dinteles de piedra del hoy derruido templo de Apolo en Delfos -construido sobre una de las laderas del monte Parnaso- los sacerdotes grabaron dos inscripciones, dos preceptos, que han terminado siendo muy famosos y siguen conservando en la actualidad todo su sentido. En el primero de ellos, &#8220;Con\u00f3cete a ti mismo&#8221;, los sacerdotes del dios de la luz aconsejaban algo que nos incumbe muy directamente: con\u00f3celo todo sobre ti mismo, lo cual podr\u00eda traducirse como conoce especialmente tu lado oscuro.<\/p>\n<p>Nosotros somos herederos directos de la mentalidad griega pero preferimos ignorar a la sombra, ese elemento que perturba nuestra personalidad. La religi\u00f3n griega, que comprend\u00eda perfectamente este problema, reconoc\u00eda y respetaba tambi\u00e9n el lado oscuro de la vida y celebraba anualmente en la misma ladera de la monta\u00f1a- las famosas bacanales, org\u00edas en las que se honraba la presencia contundente y creativa de Dionisos, el dios de la naturaleza, entre los seres humanos.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda Dionisos perdura entre nosotros en forma degradada en la figura de Sat\u00e1n, el diablo, la personificaci\u00f3n del mal, que ha dejado de ser un dios a quien debemos respeto y tributo para convertirse en una criatura con pezu\u00f1as desterrada al mundo de los \u00e1ngeles ca\u00eddos.<\/p>\n<p>Marie-Louise von Franz reconoce las relaciones existentes entre el diablo y nuestra sombra personal afirmando: &#8220;En la actualidad, el principio de individuaci\u00f3n est\u00e1 ligado al elemento diab\u00f3lico ya que \u00e9ste representa una separaci\u00f3n de lo divino en el seno de la totalidad de la naturaleza. De este modo, los elementos perturbadores- como los afectos, el impulso aut\u00f3nomo hacia el poder y cuestiones similares- constituyen factores diab\u00f3licos que perturban la unidad de nuestra personalidad&#8221;.<\/p>\n<p>Nada en exceso<\/p>\n<p>La segunda inscripci\u00f3n cincelada en Delfos, &#8220;Nada en exceso&#8221;, es, si cabe, todav\u00eda m\u00e1s pertinente a nuestro caso. Seg\u00fan E. R. Dodds, se trata de una m\u00e1xima por la que s\u00f3lo puede regirse quien conoce a fondo su lujuria, su orgullo, su rabia, su gula -todos sus vicios en definitiva- ya que s\u00f3lo quien ha comprendido y aceptado sus propios l\u00edmites puede decidir ordenar y humanizar sus acciones.<\/p>\n<p>Vivimos en una \u00e9poca de desmesura: demasiada gente, demasiados cr\u00edmenes, demasiada explotaci\u00f3n, demasiada poluci\u00f3n y demasiadas armas nucleares. Todos reconocemos y censuramos estos abusos aunque al mismo tiempo nos sintamos incapaces de solucionarlos.<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 es, en realidad, lo que podemos hacer con todo esto? La mayor parte de las personas destierran directamente las cualidades inaceptables e inmoderadas a la sombra inconsciente o las expresan en sus conductas m\u00e1s oscuras. De este modo, sin embargo, los excesos no desaparecen sino que terminan transform\u00e1ndose en s\u00edntomas tales como los sentimientos y las acciones profundamente negativas, los sufrimientos neur\u00f3ticos, las enfermedades psicosom\u00e1ticas, las depresiones y el abuso de drogas, por ejemplo.<\/p>\n<p>El hecho es que cuando sentimos un deseo muy intenso y lo relegamos a la sombra opera desde ah\u00ed sin tener en cuenta a los dem\u00e1s; cuando estamos muy hambrientos y rechazamos ese impulso terminamos atormentando a nuestro cuerpo comiendo y bebiendo en exceso; cuando sentimos una aspiraci\u00f3n elevada y la desterramos a la sombra nos condenamos a la b\u00fasqueda de gratificaciones sustitutorias instant\u00e1neas o nos entregamos a actividades hedonistas tales como el abuso de alcohol o drogas. La lista podr\u00eda ser interminable pero lo cierto es que podemos observar por doquier los excesos del crecimiento desmesurado de la sombra:<\/p>\n<p>\u00b7 La amoralidad de la ciencia y la estrech\u00edsima colaboraci\u00f3n existente entre el mundo de los negocios y la tecnolog\u00eda pone en evidencia nuestro deseo incontrolado de aumentar nuestro conocimiento y nuestro dominio sobre la naturaleza.<br \/>\n\u00b7 El papel distorsionado y codependiente de quienes se dedican a las profesiones de ayuda y la codicia de m\u00e9dicos y empresas farmac\u00e9uticas que se manifiesta en la compulsi\u00f3n farisaica a ayudar y curar a los dem\u00e1s.<br \/>\n\u00b7 La apat\u00eda del trabajo alienante, la r\u00e1pida obsolescencia generada por la automaci\u00f3n y la hubris del \u00e9xito se expresan en la aceleraci\u00f3n y deshumanizaci\u00f3n de los trabajos.<br \/>\n\u00b7 El inter\u00e9s desmesurado en la maximizaci\u00f3n de los beneficios y el progreso que se evidencian en el crecimiento a ultranza del mercantilismo.<br \/>\n\u00b7 El consumismo, el abuso de la publicidad, el derroche y la poluci\u00f3n desenfrenada nos revelan el grado de materialismo hedonista existente en nuestra sociedad.<br \/>\n\u00b7 El narcisismo generalizado, la explotaci\u00f3n personal, la manipulaci\u00f3n de los dem\u00e1s y el abuso de mujeres y ni\u00f1os evidencia el deseo de controlar las dimensiones innatamente incontrolables de nuestra propia vida.<br \/>\n&#8221; La obsesi\u00f3n por la salud, las dietas, los medicamentos y la longevidad a cualquier precio testimonia nuestro permanente miedo a la muerte.<\/p>\n<p>Estas facetas oscuras impregnan todos los estratos de nuestra sociedad y las soluciones que suelen ofrecerse a los excesos de la sombra colectiva, no hacen m\u00e1s que agravar el problema. Consideremos, por ejemplo, las atrocidades cometidas por el fascismo y el autoritarismo en Europa -intentos reaccionarios de solucionar el desorden social, la decadencia y la permisividad de la \u00e9poca- o el moderno resurgimiento del fundamentalismo religioso y pol\u00edtico que se extiende por doquier y que, en palabras de W. B. Yeats, ha &#8220;desatado la anarqu\u00eda sobre el mundo&#8221;.<br \/>\nA esto se refer\u00eda Jung cuando dec\u00eda: &#8220;Hemos olvidado ingenuamente que bajo el mundo de la raz\u00f3n descansa otro mundo. Ignoro lo que la humanidad deber\u00e1 soportar todav\u00eda antes de que se atreva a admitirlo&#8221;.<\/p>\n<p>Ahora o nunca<\/p>\n<p>Desde tiempo inmemorial la historia nos evidencia las plagas de la maldad humana. Naciones enteras han ca\u00eddo en ataques de histeria colectiva de dimensiones devastadoras. Hoy en d\u00eda el aparente final de la guerra fr\u00eda nos coloca en una situaci\u00f3n excepcionalmente esperanzadora. Por primera vez las naciones parecen reflexionar sobre s\u00ed mismas y tratan de cambiar de rumbo. El siguiente art\u00edculo, citado por Jerome S. Bernstein en su libro Power and Polities, es sumamente elocuente a este respecto. El 11 de junio de 1988 el Philadelphia Inquirer comentaba del siguiente modo la noticia del gobierno sovi\u00e9tico anunciando la suspensi\u00f3n temporal de los ex\u00e1menes de historia en todo el pa\u00eds: La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica anunci\u00f3 ayer la suspensi\u00f3n de los ex\u00e1menes finales de historia de m\u00e1s de cincuenta y tres millones de estudiantes arguyendo que los textos de historia hab\u00edan envenenado con mentiras &#8220;las mentes y los cuerpos&#8221; de generaciones enteras de ni\u00f1os sovi\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Isvestia, \u00f3rgano oficial del gobierno, afirmaba que esta decisi\u00f3n excepcional pretende acabar con la transmisi\u00f3n de mentiras de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, un proceso que origin\u00f3 la consolidaci\u00f3n de un sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico estalinista al que los actuales l\u00edderes quieren poner fin.<\/p>\n<p>&#8220;La culpabilidad de quienes han enga\u00f1ado de ese modo a generaciones enteras&#8230; es inconmensurable&#8221;, rezaba uno de los titulares del art\u00edculo. &#8220;Hoy estamos recogiendo los amargos frutos de nuestra propia lasitud moral, estamos pagando por la conformidad y el silencio aprobador que tanto nos averg\u00fcenza y que impide que podamos mirar a la cara y responder sinceramente a las preguntas de nuestros hijos&#8221;.<\/p>\n<p>Esta admirable confesi\u00f3n p\u00fablica de toda una naci\u00f3n jalona el final de una era. Seg\u00fan Sam Keen, autor de Faces of the Enemy, &#8220;las \u00fanicas naciones seguras son aquellas que recurren de manera sistem\u00e1tica a la vacuna de la libertad de prensa y en la que se desoyen los gritos emponzo\u00f1ados que apelan al &#8220;destino divino&#8221; y la paranoia santificada&#8221;.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda el mundo se mueve en dos direcciones aparentemente opuestas, una de ellas se aleja de los reg\u00edmenes fan\u00e1ticos y totalitarios mientras que otra se dirige hacia ellos. Ante tales fuerzas nos sentimos impotentes o experimentamos una sensaci\u00f3n de culpabilidad por nuestra complicidad inconsciente en la situaci\u00f3n en que se halla inmerso nuestro mundo. Hace ya m\u00e1s de medio siglo que Jung describi\u00f3 expl\u00edcitamente la naturaleza de este vinculo: &#8220;La voz interna pertenece a la conciencia cualesquiera sean los sufrimientos de la totalidad, sea cual fuere la naci\u00f3n o la humanidad de la que formemos parte. El mal se presenta pues en forma individual y debemos comenzar suponiendo que s\u00f3lo constituye un rasgo del car\u00e1cter individual&#8221;.<\/p>\n<p>S\u00f3lo disponemos de una forma de protegernos de la maldad humana representada por la fuerza inconsciente de las masas: desarrollar nuestra conciencia individual. Si desperdiciamos esta oportunidad para aprender o fracasamos en actualizar lo que nos ense\u00f1a el espect\u00e1culo de la conducta humana perderemos nuestra capacidad de cambiarnos a nosotros mismos y, consecuentemente, de cambiar tambi\u00e9n al mundo. El mal permanecer\u00e1 siempre con nosotros lo cual no significa, sin embargo, que debamos tolerar sus desmesuradas consecuencias.<\/p>\n<p>En 1959 Jung dijo: &#8220;Es inminente un gran cambio en nuestra actitud psicol\u00f3gica. El \u00fanico peligro que existe reside en el mismo ser humano. Nosotros somos el \u00fanico peligro pero lamentablemente somos inconscientes de ello. En nosotros radica el origen de toda posible maldad&#8221;.<br \/>\nWalt Kelly, el dibujante de Pogo, dijo simplemente: &#8220;Hemos encontrado al enemigo, somos nosotros mismos&#8221;. Hoy en d\u00eda debemos renovar el significado psicol\u00f3gico de la idea de poder individual. La frontera para enfrentarnos a la sombra se halla -hoy como siempre- en el interior del individuo.<\/p>\n<p>Recuperar la sombra<\/p>\n<p>El descubrimiento de la sombra tiene por objeto fomentar nuestra relaci\u00f3n con el inconsciente y expandir nuestra identidad compensando, de ese modo, la unilateralidad de nuestras actitudes conscientes con nuestras profundidades inconscientes.<br \/>\nSeg\u00fan el novelista Tom Robbins &#8220;descubrir la sombra nos permite estar en el lugar correcto del modo correcto&#8221;. Cuando mantenemos una relaci\u00f3n correcta con la sombra el inconsciente deja de ser un monstruo diab\u00f3lico ya que, como se\u00f1alaba Jung, &#8220;la sombra s\u00f3lo resulta peligrosa cuando no le prestamos la debida atenci\u00f3n&#8221;.<br \/>\nCuando mantenemos una relaci\u00f3n adecuada con la sombra reestablecemos tambi\u00e9n el contacto con nuestras capacidades ocultas. El trabajo con la sombra -un t\u00e9rmino acu\u00f1ado para referirnos al esfuerzo constante por desarrollar una relaci\u00f3n creativa con la sombra- nos permite:<br \/>\n&#8221; Aumentar el autoconocimiento y, en consecuencia, aceptarnos de una manera m\u00e1s completa.<br \/>\n&#8221; Encauzar adecuadamente las emociones negativas que irrumpen inesperadamente en nuestra vida cotidiana.<br \/>\n&#8221; Liberarnos de la culpa y la verg\u00fcenza asociadas a nuestros sentimientos y acciones negativas.<br \/>\n&#8221; Reconocer las proyecciones que ti\u00f1en de continuo nuestra opini\u00f3n de los dem\u00e1s.<br \/>\n&#8221; Sanar nuestras relaciones mediante la observaci\u00f3n sincera de nosotros mismos y la comunicaci\u00f3n directa.<br \/>\n&#8221; Utilizar la imaginaci\u00f3n creativa -v\u00eda sue\u00f1os, pintura, escritura y rituales- para hacernos cargo de nuestro yo alienado.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s&#8230; quiz\u00e1s de ese modo dejemos de oscurecer la densidad de la sombra colectiva con nuestras propias tinieblas personales.<br \/>\nLa astr\u00f3loga y analista junguiana brit\u00e1nica Liz Greene se\u00f1ala la naturaleza parad\u00f3jica de la sombra como depositaria de la oscuridad y baliza que jalona el camino hacia la luz. En su opini\u00f3n: &#8220;El lado enfermo y doliente de nuestra personalidad encierra simult\u00e1neamente a la sombra oscura que se niega a cambiar y al redentor que puede transformar nuestra vida y modificar nuestros propios valores. En cierto modo este redentor es anormal porque lleva consigo alg\u00fan tipo de estigma. Por ello puede descubrir el tesoro escondido, salvar a la princesa o matar al drag\u00f3n. La sombra es, pues, al mismo tiempo, aquello a redimir y el sufrimiento redentor&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA SOMBRA Y EL LADO OSCURO DE LA VIDA COTIDIANA Connie Zweig y Jeremiah Abrams Editorial Kair\u00f3s EL INCONSCIENTE Y LA SOMBRA \u00bfC\u00f3mo puede haber tanta maldad en el mundo? Conociendo a la humanidad lo que me asombra es que no haya m\u00e1s. WOODY ALLEN, Hannah y sus hermanas En 1886 -m\u00e1s de una d\u00e9cada antes de que Freud se<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[116],"tags":[],"class_list":["post-1315","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-subterraneo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1315","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1315"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1315\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1315"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1315"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1315"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}