{"id":1294,"date":"2007-12-28T04:22:23","date_gmt":"2007-12-28T04:22:23","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1294"},"modified":"2007-12-28T04:22:23","modified_gmt":"2007-12-28T04:22:23","slug":"el-chamanismo-como-sistema-adaptante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1294","title":{"rendered":"EL CHAMANISMO COMO SISTEMA ADAPTANTE"},"content":{"rendered":"<p>EL CHAMANISMO COMO SISTEMA ADAPTANTE<\/p>\n<p>Josep M\u00aa Fericgla<br \/>\nDr. en Antropolog\u00eda Social y Cultural<br \/>\nInstitut de Prospectiva Antropol\u00f2gica<br \/>\nFundaci\u00f3 Bosch i Gimpera\/Universitat de Barcelona<\/p>\n<p>&#8220;Act\u00faa siempre de forma que se creen nuevas posibilidades&#8221;<br \/>\nHeinz von Foerster<\/p>\n<p>-I-<br \/>\nPunto de partida.<\/p>\n<p>Voy a comenzar con una definici\u00f3n clara y simple de lo que se entiende por cham\u00e1n o por chamanismo, para luego entrar en los escurridizos problemas que genera tal intento de conceptualizaci\u00f3n. Podr\u00edamos acordar con el investigador contempor\u00e1neo Ake Hultkrantz(1), que el cham\u00e1n es un individuo visionario inspirado y entrenado en decodificar su imaginer\u00eda mental, que en nombre de la colectividad a la que sirve y con la ayuda de sus esp\u00edritus aliados o guardianes, entra en un trance profundo o estado modificado de la mente sin perder la consciencia despierta de lo que est\u00e1 viviendo; durante la disociaci\u00f3n mental(2), su ego so\u00f1ador establece relaciones con entidades que el cham\u00e1n vivencia como de car\u00e1cter inmaterial y puede, hasta cierto punto que depende de su propio poder personal, modificar el orden del cosmos invisible de acuerdo a su inter\u00e9s o al de su colectividad. Habitualmente el cham\u00e1n consume substancias ente\u00f3genas(3) o mantiene ritmos percusivos -principalmente ternarios- para inducirse la disociaci\u00f3n mental que lo caracteriza.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas, el chamanismo se ha convertido en uno de los temas de estudio m\u00e1s importantes para la antropolog\u00eda. Y no solo para los antrop\u00f3logos, sino que en Occidente ha saltado las barreras del marco puramente cient\u00edfico para convertirse en tema de grandes \u00e9xitos literarios de ficci\u00f3n (como la novela famosa Cham\u00e1n, de Noah Gordon), en moda cotidiana dentro de grupos m\u00e1s o menos minoritarios, en objetivo del &#8220;turismo cham\u00e1nico&#8221;, en fuente de inspiraci\u00f3n terap\u00e9utica, en forma de fabulosos ingresos econ\u00f3micos conseguidos por la tristemente creciente industria del pseudoconocimiento cient\u00edfico y dem\u00e1s mercadotecnia y comercializaci\u00f3n. Por otro lado, estas modas no tienen una relaci\u00f3n directa con el resurgimiento del chamanismo tradicional bajo nuevas formas aculturadas como, por ejemplo, la sociedad de chamanes Dingur que naci\u00f3 en el a\u00f1o 1993 en Tuv\u00e1 (peque\u00f1a rep\u00fablica atravesada por el r\u00edo Yenis\u00e9i y encajonada entre las monta\u00f1as de Say\u00e1n y Mongolia, considerada el centro geogr\u00e1fico del continente asi\u00e1tico); en este apartado rinc\u00f3n siberiano se ha mantenido vivo el chamanismo tradicional hasta la actualidad y ante la crisis de valores sociales y pol\u00edticos de la desmembrada Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica est\u00e1n renaciendo antiguas formas culturales, entre las que cabe contar el chamanismo.<\/p>\n<p>Los intelectuales rusos contempor\u00e1neos no suelen entrar en debates acerca de la cualidad del mundo cognitivo del cham\u00e1n, y se ocupan con prioriodad de las bases econ\u00f3micas y sociales del chamanismo aut\u00f3ctono, y del estudio de la etnog\u00e9nesis (or\u00edgenes de las tribus y grupos nacionales donde se da el chamanismo; HULTKRANTZ, 1988). Por su parte, los intelectuales occidentales est\u00e1n prioritariamente interesados en el papel del cham\u00e1n dentro de su comunidad y en las estructuras de personalidad del propio brujo. Ambas tendencias, sin embargo, coinciden en observar que el chamanismo utiliza m\u00e9todos a trav\u00e9s de los cuales parecen alcanzarse ciertos objetivos por v\u00edas no l\u00f3gico-racionales, sin servirse de los instrumentos provistos por nuestra metodolog\u00eda cient\u00edfica. Con todo, el problema subsiste: \u00bfqu\u00e9 es el chamanismo? \u00bfes un fen\u00f3meno religioso? \u00bfes una forma de terapia primitiva? A la larga, estas cuestiones devienen universales porque se refieren a la constante b\u00fasqueda humana en pos de una realidad con mayor sentido y trascendencia.<\/p>\n<p>La causa de tal amplitud de marcos de inter\u00e9s radica principalmente en la gran dificultad de acceder a la forma de actuaci\u00f3n del cham\u00e1n que, como indica M\u00aa Jes\u00fas Bux\u00f3, exige al antrop\u00f3logo usar todos sus recursos de campo y m\u00e1s, ya que en este objeto de estudio se evoca una dimensi\u00f3n integradora del fen\u00f3meno humano, una dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica y simb\u00f3lica, una dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica y otra fisiol\u00f3gica, y a la vez el investigador se encuentra con que el chamanismo desaf\u00eda todos los sistemas explicativos e interpretativos cl\u00e1sicos, y se abre a una transdisciplinariedad y a un dialogismo dif\u00edciles de clasificar.<\/p>\n<p>En este sentido, cabe tambi\u00e9n destacar otros elementos constitutivos de la propia praxis cham\u00e1nica que por su complejidad escapan incluso a un texto antropol\u00f3gico, tales como el car\u00e1cter prel\u00f3gico del entorno cognitivo cham\u00e1nico, un cierto entrenamiento en la direcci\u00f3n de lo que nosotros llamar\u00edamos la omnipotencia del pensamiento infantil aplicado a la resoluci\u00f3n de problemas cotidianos, incluso el l\u00edmite hermen\u00e9utico de si la teor\u00eda es capaz de darnos un modelo v\u00e1lido y comprensible de esta realidad humana.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n cabe a\u00f1adir que si tanto inter\u00e9s despierta actualmente toda investigaci\u00f3n sobre el chamanismo cl\u00e1sico se debe a que, en t\u00e9rminos generales, se situa en un \u00e1mbito de vivencias probablemente com\u00fan a toda la humanidad. Se trata de t\u00e9cnicas que, seg\u00fan muchos investigadores entre los que me cuento, favorecen el contacto directo con lo que llamamos sobrenatural, lo n\u00famico, con el oscuro misterio que en \u00faltimo t\u00e9rmino arrastra consigo el ser humano y de donde puede sacar alguna idea sobre su propio lugar en el mundo, a nivel individual y social, y al mismo tiempo el chamanismo se proyecta en estrategias concretas que facilitan la adaptaci\u00f3n activa del ser humano a los cambios que se producen en su entorno o que \u00e9l mismo genera. En este sentido, las pr\u00e1cticas cham\u00e1nicas se resuelven habitualmente como fuente de revelaci\u00f3n interior en respuesta a los grandes interrogantes pragm\u00e1ticos (el origen de la enfermedad y el dolor, cu\u00e1l ser\u00e1 el porvenir) a trav\u00e9s de los estados disociados de la mente inducidos por el consumo de drogas ente\u00f3genas, por trances r\u00edtmicos o de otro origen, y con ello se convierte historicamente en el primer sistema humano organizado para buscar el equilibrio ps\u00edquico y f\u00edsico: de nuevo estamos tratando con categor\u00edas de validez universal.<\/p>\n<p>Se ha dicho que el chamanismo es una capacidad humana y una praxis social que no desaparecer\u00e1n nunca. No obstante, no se puede olvidar que la pr\u00e1ctica cham\u00e1nica, la revelaci\u00f3n interior y el contacto con lo sobrenatural (en t\u00e9rminos religiosos) o con el inconsciente colectivo (en t\u00e9rminos de psicolog\u00eda anal\u00edtica) devienen el origen de las religiones institucionalizadas y de ciertos \u00f3rdenes sociales y culturales concretos (las culturas cham\u00e1nicas de que hablo m\u00e1s adelante), por lo que, a pesar de la existencia de un potencial universal y cuasi se podr\u00eda decir que esencial (si fuera posible &#8211;que no lo es&#8211; usar conceptos esencialistas para referirse al ser humano) el fen\u00f3meno cham\u00e1nico no es f\u00e1cilmente traspasable de un marco cultural a otro sin grandes precauciones metodol\u00f3gicas y conceptuales.<\/p>\n<p>La forma de actuar del cham\u00e1n, simult\u00e1neamente en el \u00e1mbito psicol\u00f3gico-individual y en el de cierto control de la sociedad primitiva(4), nos permite adivinar una dimensi\u00f3n cognitiva muy interesante relativa a que no se trata simplemente de una modificaci\u00f3n de la consciencia por medio de plantas ente\u00f3genas o por otros medios, sino que parece haber una capacidad f\u00e1ctica de generar consciencias alternativas o disociadas con una aplicaci\u00f3n real en la dimensi\u00f3n f\u00edsica y concreta de la realidad humana. Pero ello solo se puede ser estudiado como fen\u00f3meno inmerso en un marco cultural concreto, en un momento espec\u00edfico de la historia, en un entorno ecol\u00f3gico determiando. No existe el ser humano &#8220;natural&#8221;, ni ninguno de sus atributos libre de toda influencia cultural: esta idea ilustrada por el personaje creado por famoso humanista suizo J.J. Rousseau es s\u00f3lo un producto ficticio de nuestra desarrollada capacidad de abstracci\u00f3n(5).<\/p>\n<p>Por todo ello, pues, y una vez definido, quiero realizar una serie de puntualizaciones b\u00e1sicas que nos ayudar\u00e1n a centrar el fen\u00f3meno cham\u00e1nico en su justo lugar, tratando de evitar que, como suele suceder, al lado de lo claramente misterioso o todav\u00eda informulable de la naturaleza humana se cuelen anhelos, inexactitudes y deseos sin relaci\u00f3n alguna con el resultado de los datos y reflexiones suscitadas.<\/p>\n<p>-II-<br \/>\nDificultades de concepci\u00f3n<\/p>\n<p>Bertrand Russell apuntaba a menudo que un error frecuente en la pr\u00e1ctica cient\u00edfica consiste en mezclar dos lenguajes que, para bien de todos, deber\u00edan estar estrictamente separados; m\u00e1s tarde Paul Watzlawick ha insistido en lo mismo desde otro punto de vista, pero parece que la lecci\u00f3n no est\u00e1 todav\u00eda bien aprendida. En concreto hay que diferenciar entre: a) al lenguaje que hace referencia a los objetos; y cool.gif el que hace referencia a las relaciones (WATZLAWICK, 1995:32). Un ejemplo extraido del tema que nos ocupa aqu\u00ed: si digo &#8220;este cham\u00e1n es astuto&#8221; he designado una cualidad del cham\u00e1n en el lenguaje de los objetos. Pero si, por el contrario, digo &#8220;aquel cham\u00e1n es mejor que \u00e9ste&#8221; entonces estoy haciendo una declaraci\u00f3n sobre relaciones que deja de ser reducible a un u otro cham\u00e1n. A pesar de nuestra incipiente comprensi\u00f3n &#8211;especialmente en las ciencias human\u00edsticas&#8211; de la naturaleza de las propiedades de las relaciones, podemos darnos cuenta de lo rudimentario de nuestros conocimientos en este sentido y de que a menudo ello nos crea m\u00e1s enigmas que aclaraciones, pero tambi\u00e9n del gran campo de comprensi\u00f3n que se abre aqu\u00ed.<\/p>\n<p>As\u00ed, para aprehender el chamanismo primitivo debo empezar por aclarar que en todo ello tiene m\u00e1s peso la dimensi\u00f3n relaciones que la dimensi\u00f3n objetos, ya que lo b\u00e1sico no es que exista un cham\u00e1n alto, poderoso o feo, blanco, cobrizo o de piel negra, sin\u00f3 que existen sistemas culturales cham\u00e1nicos: sistemas de interacci\u00f3n humana centrados en un tipo de relaciones que tienen su epicentro en el papel y la funci\u00f3n que desarrolla el cham\u00e1n. En este sentido, puede existir una comunidad cham\u00e1nica sin cham\u00e1n &#8211;por migraci\u00f3n o muerte, por ejemplo&#8211; y la propia vida colectiva ya generar\u00e1 otro, pero no puede existir un cham\u00e1n fuera de su contexto cultural: es posible un embalse de agua sin algas, ya aparecer\u00e1n en alg\u00fan momento, pero no pueden existir algas vivas fuera del agua. A pesar de ello, hablar de un sistema cultural cham\u00e1nico no implica hablar de un sistema social espec\u00edfico, de una escala de preferencias est\u00e9ticas o de una estructura parental, sin\u00f3 que el chamanismo se halla totalmente relacionado con el estilo cognitivo colectivo; fu\u00e9 por esto que el marxismo antropol\u00f3gico nunca pudo entender este sistema de valores y solo se atrevi\u00f3 a acusar al cham\u00e1n de embaucador, o poco m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00c9l o ella &#8211;el cham\u00e1n&#8211; es quien, dentro de este orden sist\u00e9mico de relaciones socioculturales, da sentido, contenido y eficacia a los valores que ordenan la realidad sobrenatural y natural, y actua intentando crear nuevas posibilidades de vida y l\u00edneas de adaptaci\u00f3n por medio de la comprensi\u00f3n y\/o manipulaci\u00f3n de la imaginer\u00eda mental (auditiva, visual, t\u00e1ctil o afectiva) generada a partir de los estados de disociaci\u00f3n mental que \u00e9l busca y domina. El cham\u00e1n es quien cumple ejemplarmente con la funci\u00f3n que he llamado adapt\u00f3gena (FERICGLA, 1993:167-183) gracias a la capacidad que tiene para decodificar &#8220;aquello&#8221; que le induce el consumo de substancias ente\u00f3genas, cuya funci\u00f3n es tambi\u00e9n adaptante: permitir ser consciente de nuevas posibilidades con potencial de realidad a trav\u00e9s de estados y procesos cognitivos dial\u00f3gicos(6), que en ciertos \u00e1mbitos occidentales llamamos hoy de &#8220;imaginaci\u00f3n dirigida&#8221; &#8211;aunque el chamanismo es mucho m\u00e1s que una mera t\u00e9cnica para orientar la imaginaci\u00f3n o de psicoterapia.<\/p>\n<p>Si nos centramos, como suele hacerse, en el cham\u00e1n entendi\u00e9ndolo desde la concepci\u00f3n-objeto podemos designar y enumerar sus cualidades, pero ello nos conduce a definiciones tan pintorescas como alejadas de nuestro objeto de estudio. Por ejemplo, la que hace uno de las m\u00e1s prestigiosas enciclopedias de habla hispana: &#8220;Chamanes: especie de sacerdotes, mezcla de adivinos, hechiceros y juglares que en algunos paises de Asia explotan la credulidad del vulgo ignorante, haciendo creer que est\u00e1n en comunicaci\u00f3n con los esp\u00edritus. Son extravagantes en su modo de vestir, llevando ordin\u00e1riamente un tambor y un cinto del que cuelgan cascabeles; ejecutan danzas acompa\u00f1adas de rid\u00edculas contorsiones y de palabras ininteligibles&#8221; (Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americanista ESPASA CALPE, vol. XVI, p\u00e1gs. 1426-1427). E incluso la definici\u00f3n de un reconocido especialista en chamanismo amaz\u00f3nico como es Carlos Junquera en parte adolece del mismo defecto aunque se acerca muho m\u00e1s al fen\u00f3meno que nos ocupa: &#8220;se puede sugerir que el chamanismo es, entre otras cosas, una filosof\u00eda con dimensiones m\u00e1gico-religiosas&#8221; (JUNQUERA, 1989:8). Ambas definiciones, que he escogido precisamente por la enorme distancia que las separa, tienen el mismo problema antedicho: el chamanismo no se trata de &#8220;una cosa&#8221; sino de un sistema de relaciones que organiza la realidad y tiene, al mismo tiempo, un cierto efecto sobre ella. Por ello, no es correcto llamarlo &#8220;filosof\u00eda&#8221; en cuanto que esta forma de organizar el pensamiento es estrictamente occidental de los \u00faltimos dos mil a\u00f1os, y la filosof\u00eda es la ciencia que busca dar una explicaci\u00f3n radical y \u00faltima de la naturaleza, del ser humano y de todo tipo de conocimiento posible, pero siempre dentro del reino de la abstracci\u00f3n intelectual distanciada de la realidad emp\u00edrica, en tanto que la cosmovisi\u00f3n y estilo cognitivo de los pueblos primitivos cham\u00e1nicos est\u00e1 lejos del inter\u00e9s de nuestra filosof\u00eda: aquellos buscan la eficacia en la vida por encima del conocimiento &#8211;o, en todo caso, el conocimiento en funci\u00f3n de la eficacia&#8211; en tanto que nuestros fil\u00f3sofos en cierto modo actuan en sentido contrario.<\/p>\n<p>A lo largo del siglo XX se han realizado diversos trabajos de investigaci\u00f3n sobre el tema que nos ocupa y han ido tildando sucesivamente a los chamanes de hist\u00e9ricos, psic\u00f3ticos esquizofr\u00e9nicos, embaucadores, seres excepcionales o esperanza de la humanidad: obviamente el ep\u00edteto ha dependido de la \u00e9poca y persona que adjetivaba la figura del cham\u00e1n.<\/p>\n<p>Uno de los errores habituales que percibo es que en el amb\u00edguo saltar de una categor\u00eda ling\u00fc\u00edstica a otra (hablar de objetos o de relaciones) llega un punto en que por falta de capacidad para atribuir m\u00e1s elementos definitorios al objeto cham\u00e1n, se acaba hablando de sus formas de acci\u00f3n, de sus efectos (los chamanes curan, dan orden a su colectivo, tratan con lo sobrenatural) y ah\u00ed se cae en otro error ya que no todos los chamanes curan, ni aportan orden social, ni&#8230; Entre los shuar amaz\u00f3nicos(7), por ejemplo, existe el t\u00e9rmino gen\u00e9rico uwish\u00edn para referirse al cham\u00e1n, pero luego inmediatamente hay que especificar si se trata de un tsw\u00e1kratin (el que cumple la funci\u00f3n curativa, equilibradora) o de un waw\u00e9kratin (el que cumple con la funci\u00f3n punitiva, de castigo): ambas categor\u00edas de cham\u00e1n usan exactamente las mismas t\u00e9cnicas ext\u00e1ticas, s\u00f3lo var\u00eda la orientaci\u00f3n de la acci\u00f3n cham\u00e1nica, y aun ello podr\u00eda decirse, aunque muy extra\u00f1amente, de un mismo individuo en distintas etapas de su vida.<\/p>\n<p>Plantear el problema de la comprensi\u00f3n de la acci\u00f3n cham\u00e1nica hoy d\u00eda es plantear de forma concreta la gran cuesti\u00f3n con que se enfrenta la ciencia actual: la unidad del &#8220;dentro&#8221; y &#8220;fuera&#8221; de cada individuo. \u00bfPodr\u00eda as\u00ed decirse que el chamanismo es un tipo espec\u00edfico de constructivismo?<\/p>\n<p>No he acabado todav\u00eda. Para tratar de dejar bien sentadas unas bases que me permitan referirme a la acci\u00f3n del cham\u00e1n con cierta sobriedad y exactitud, debo hacer un par de puntualizaciones m\u00e1s. Los estudios recientes sobre chamanismo realizados desde diversas \u00f3pticas, han iniciado nuevas v\u00edas de comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno en tanto que parte de un sistema social y en tanto que proceso cognitivo espec\u00edfico.<\/p>\n<p>Por todo ello, obviamente, estoy utilizando el t\u00e9rmino cham\u00e1n por ser el m\u00e1s conocido y aceptado pero en realidad hay que aclarar que con este sustantivo me refiero a un determinado contenido cultural, propio de los pueblos primitivos, que suele encarnarse en algun individuo que actua el papel de cham\u00e1n, sea hombre o mujer. No obstante, si bien el chamanismo tiene algunos elementos (bastantes) comunes en las diversas culturas que contemplan esta funci\u00f3n, no se trata de un calco. Es un error (imperdonable en especialistas) comparar elementos culturales provinentes de diversos pueblos, aunque parezcan similares, sin hacerlo provistos de un microscopio conceptual. En este sentido, es demasiado frecuente hablar de chamanes y de chamanismo sin realizar la m\u00e1s peque\u00f1a especificaci\u00f3n. Y no es lo mismo el chamanismo amaz\u00f3nico de los shuar, que el chamanismo andino de los quechuas, el mesoamericano de los mazatecas o el africano de los yoruba, simplemente por que se trata de culturas distintas. Obviamente, aun se situar\u00eda m\u00e1s lejos &#8211;a much\u00edsima distancia, hasta lo irreconocible&#8211; el neochamanismo occidental relacionado con \u00e1mbitos terap\u00e9uticos de car\u00e1cter &#8220;trans-&#8220;, las &#8220;iluminaciones&#8221; de la llamanda Nueva Era, el gran mercado actual de creencias ex\u00f3ticas y la creciente industria del pseudoconocimiento cient\u00edfico. Incluso dir\u00e9 m\u00e1s, el proceso de aculturaci\u00f3n (econ\u00f3mica, simb\u00f3lica, religiosa, de estructura social, etc.) que, por ejemplo, est\u00e1 viviendo la etnia amaz\u00f3nica de los shuar desde inicios de la d\u00e9cada de 1960, acarrea una transformaci\u00f3n de la figura y funci\u00f3n del cham\u00e1n (en shuar uwish\u00edn) que hace dif\u00edcil hablar de ello sin especificar si se trata del chamanismo shuar tradicional o de las pr\u00e1cticas de magia negra y de curanderismo a base de plantas medicinales que bastantes j\u00f3venes shuar han aprendido de los colonos mestizos de cultura occidentaloide o quechua: ya no se trata del uwish\u00edn que ten\u00eda gran influencia social (ANTUN&#8217;,1991:24) en el mundo tradicional shuar.<\/p>\n<p>Estrictamente hablando, pues, un cham\u00e1n s\u00f3lo tiene funci\u00f3n y sentido dentro de un marco cultural cham\u00e1nico (y las sociedades occidentales no lo somos) donde ciertas percepciones b\u00e1sicas de la realidad se construyen en base a estados modificados de consciencia con o sin ayuda de drogas ente\u00f3genas; donde dominan los sistemas dial\u00f3gicos por encima de los l\u00f3gico-anal\u00edticos; donde los procesos cognitivos con predominio del material psicol\u00f3gico primario o inconsciente tienen un importante consenso cultural; donde, en definitiva, se posee una cosmovisi\u00f3n seg\u00fan la cual el concepto de realidad b\u00e1sica no acaba en los objetos f\u00edsicamente perceptibles, sin\u00f3 que se prolonga m\u00e1s all\u00e1, en esas dimensiones de la realidad donde habitan seres invisibles, poderes, esp\u00edritus o \u00e1nimas que actuar\u00edan con el mundo humano y que con su acci\u00f3n configuran una u otra realidad emp\u00edrica. Donde haya esta concepci\u00f3n social de la realidad, profundamente enraizada en la cultura, con una cierta profundidad hist\u00f3rica, con la taxonom\u00eda necesaria y aceptada para referirse a ello, y con unas funciones y eficacias atribuidas a la acci\u00f3n del cham\u00e1n, solo entonces podemos hablar de algun tipo de chamanismo, en caso contrario no (\u00a1lo que no implica que los estados modificados de consciencia o las consciencias dial\u00f3gicas alternativas no puedan darse fuera de sistemas culturales cham\u00e1nicos!).<\/p>\n<p>En nuestra parte del mundo hubo brujas hasta que la Inquisici\u00f3n primero y el proceso de industrializaci\u00f3n despu\u00e9s consiguieron acabar con aquel cosmos cultural. Es decir, tal vez no han dejado de existir las brujas (y actualmente hay m\u00e1s literatura sobre ello que en ning\u00fan otro momento de la historia) pero grosso modo s\u00ed ha desaparecido la cosmovisi\u00f3n y el orden sist\u00e9mico que daba sentido y funci\u00f3n a la acci\u00f3n brujeril.<\/p>\n<p>Si nos ce\u00f1imos al t\u00e9rmino &#8220;bruja&#8221; cabr\u00eda recordar que es palabra com\u00fan en las tres lenguas romances hisp\u00e1nicas y en los dialectos gascones y lenguedocianos, que probablemente se trata de un t\u00e9rmino cuyos or\u00edgenes etimol\u00f3gicos desconocidos se hallan en el mundo prerromano ubicado en los Pirineos y cuyo significado final ser\u00eda el de &#8220;alta&#8221; por el hecho de que, seg\u00fan las tradiciones, las brujas volaban alto(8). No obstante, esta forma ling\u00fc\u00edstica es enga\u00f1osa ya que por &#8220;brujas&#8221;, en su origen, probablemente solo se entend\u00eda aquellas mujeres que ten\u00edan poderes para volar, en forma simb\u00f3lica o ps\u00edquica, y visitar otras realidades. Con el tiempo la Inquisici\u00f3n fue demonizando este t\u00e9rmino y acabo etiquetando con \u00e9l cualquier otra pr\u00e1ctica que se desviara de la cosmovisi\u00f3n cristiana en lo que a relaciones con el mundo de los esp\u00edritus y de los poderes invisibles tocaba (adivinas, voladoras, curanderas por medios esot\u00e9ricos o por medio de plantas, pitonisas, m\u00edsticas no cristianas, etc.). Con la concepci\u00f3n occidental del chamanismo sucede algo similar, es muy probable que existieran pr\u00e1cticas paralelas al chamanismo primitivo conocido, pero que fueran etiquetadas de brujer\u00eda por la religi\u00f3n institucional con el fin de eliminar competencias; incluso, seg\u00fan Michael Harner, hay indicios de que el chamanismo sobrevivi\u00f3 en el norte de Europa hasta los a\u00f1os 1930-40 entre los saami (lapones).<\/p>\n<p>-III-<br \/>\nUn poco de historia<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta larga espiral en la que he expuesto los m\u00e1s habituales errores referidos a la concepci\u00f3n occidental del chamanismo en sentido estricto, paso a hablar de ello con la esperanza de evitar ambig\u00fcedades.<\/p>\n<p>El origen del uso del t\u00e9rmino &#8220;cham\u00e1n&#8221; se situa en el siglo XVI, gracias a las narraciones de algunos viajeros rusos que lo adquirieron de la lengua de los tunguses. Esta etnia habita Siberia septentrional y fue en ella donde tales viajeros observaron y describieron las pr\u00e1cticas de sus brujos o hechiceros, los cuales se sumerg\u00edan en extra\u00f1os estados mentales (lo mismo que hac\u00edan sus vecinos chukchis y koriaks depu\u00e9s de consumir el hongo embriagante Amanita muscaria), brujos a los que los viajeros rusos siguieron denominando con la propia categor\u00eda ling\u00fc\u00edstica aborigen: cham\u00e1n. A partir del siglo XIX, el t\u00e9rmino adquiri\u00f3 m\u00e1s importancia al ser considerado por el pensamiento evolucionista como uno de los pasos del progreso religioso desde las formas m\u00e1s simples hasta las grandes instituciones actuales.<\/p>\n<p>Propiamente hablando, empero, el chamanismo no es una religi\u00f3n sino un conjunto de m\u00e9todos ext\u00e1ticos ordenados a obtener el contacto con el universo paralelo, aunque invisible, de los esp\u00edritus y el apoyo de \u00e9stos en la gesti\u00f3n de los asuntos humanos, muy a menudo en un sentido lato de lo que hoy llamar\u00edamos terap\u00e9utico (ELIADE y COULIANO, 1992:127). Es decir, como m\u00e1ximo el chamanismo se puede calificar de complejo de nociones y pr\u00e1cticas que pueden ubicarse dentro de un marco religioso, pero no como religi\u00f3n propiamente dicha. La nomenclatura revela que el chamanismo tambi\u00e9n es algo m\u00e1s que simple magia, en la forma que, por ejemplo, aparecen los actos m\u00e1gicos a lo largo de Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>La percepci\u00f3n de dos realidades (en nuestra cosmovisi\u00f3n dial\u00e9ctica), o de dos dimensiones de la misma y \u00fanica realidad (en la cosmovisi\u00f3n animista) y la posibilidad de traspasar a voluntad la frontera invisible entre ambos por medio del axis mundi es algo t\u00edpico del chamanismo, y es lo que ha conducido a que durante d\u00e9cadas se haya acusado a los chamanes de embaucadores, esquizofr\u00e9nicos o mentirosos.<\/p>\n<p>Historicamente la cuna del chamanismo se situa en Siberia, desde donde pasar\u00eda al Nuevo Mundo durante las migraciones que poblaron el continente americano. Numerosos representantes de la etnosemi\u00f3tica tienden tambi\u00e9n a atribuir or\u00edgenes cham\u00e1nicos a las pinturas rupestres de Siberia (de hacia el 1000 a.C.) en base a los rasgos distintivos que las figuras tienen en com\u00fan con los vestidos y rituales cham\u00e1nicos recogidos y descritos por los etn\u00f3grafos. Despu\u00e9s de constatar que el chamanismo originario floreci\u00f3 en Asia central y septentrional (pueblos turco-mongoles, himalayos, ugrofineses y \u00e1rticos) la mayor parte de especialistas est\u00e1n de acuerdo en extender el \u00e1rea del chamanismo hasta Corea y Jap\u00f3n pasando por los pueblos fronterizos de T\u00edbet, China e India, hasta Indochina y Am\u00e9rica (ELIADE y COULIANO, ibid:128). Sin embargo, en un sentido m\u00e1s amplio de la actuaci\u00f3n cham\u00e1nica, tambi\u00e9n hay datos de fuentes griegas del siglo IV a.C. que indican que todav\u00eda en el siglo V a.C. exist\u00eda un tipo de cham\u00e1n aut\u00f3ctono en Grecia, y es muy probable que los cultos a Dionisos sean la evoluci\u00f3n ya institucionalizada de tales pr\u00e1cticas cham\u00e1nicas.<\/p>\n<p>En cierta forma la acci\u00f3n del cham\u00e1n consiste en buscar formas de adaptaci\u00f3n a la realidad que pasan por el uso de recursos no f\u00edsicos, en un sentido restringido del t\u00e9rmino. Por ello, en la mayor parte de culturas cham\u00e1nicas, el brujo o bruja suele ser alguien que ha tenido alguna enfermedad o minusval\u00eda f\u00edsica grave y ha sanado gracias a sus poderes ps\u00edquicos o espirituales (en Corea y Jap\u00f3n ser ciego es signo de elecci\u00f3n de los esp\u00edritus para devenir futuro cham\u00e1n; entre los shuar amaz\u00f3nicos se tiene m\u00e1s confianza en los uwish\u00edn que han pasado por alguna enfermedad mortal y han sobrevivido, etc.). Esto lleva a recordar algo que se olvida a menudo: los pueblos cham\u00e1nicos tienen esta figura que cumple con algunas funciones sociales de car\u00e1cter esot\u00e9rico, pero tambi\u00e9n tienen el l\u00edder exot\u00e9rico que es el responsable de la defensa guerrera de la colectividad, de la distribuci\u00f3n de tierras y dem\u00e1s factores que tienen relaci\u00f3n con la vida material, el jefe o cabeza tribal.<\/p>\n<p>Resumiendo lo expuesto, dir\u00eda que el elemento definitorio del cham\u00e1n es el hecho de contactar a voluntad con la dimensi\u00f3n oculta de la realidad por medio de t\u00e9cnicas de modificaci\u00f3n del estado de la consciencia: principalmente consumiendo ente\u00f3genos, pero tambi\u00e9n por medio del ritmos de percusi\u00f3n, ayunos y t\u00e9cnicas de deprivaci\u00f3n sensorial. El cham\u00e1n mantiene as\u00ed su consciencia despierta sincr\u00f3nicamente en ambas dimensiones de la realidad: la m\u00e1gica y la ordinaria, por lo que se diferencia de m\u00e9diums, videntes y posesos. El cham\u00e1n viaja activamente hacia los esp\u00edritus para tratar de coordinarlos en su propio inter\u00e9s, en lugar de dejarse vehiculizar por ellos. Por otro lado, una diferencia definitoria entre el cham\u00e1n y el resto de su comunidad &#8211;donde a menudo, como es el caso de los shuar, todos los miembros del grupo tribal consumen ente\u00f3genos en ciertas ocasiones de vital necesidad&#8211; es que durante estos estados modificados de consciencia, el cham\u00e1n controla las entidades invisibles causantes de enfermedades o de desarreglos, o bien las lanza contra el enemigo para provocarle da\u00f1o, tiene algunas de tales entidades o poderes como aliados suyos y los hace actuar seg\u00fan su propia voluntad, en tanto que los dem\u00e1s miembros de la colectividad carecen de este dominio.<\/p>\n<p>En la cosmovisi\u00f3n de las culturas cham\u00e1nicas todo elemento de la realidad material e inmaterial se considera interrelacionado e interdependiente (personas, animales, vegetales, piedras y monta\u00f1as, elementos metereol\u00f3gicos, esp\u00edritus), y complementando los aspectos fenomenol\u00f3gicos, cada elemento est\u00e1 dotado de algun poder o esp\u00edritu que lo hace ser eficaz en un sentido u otro. La especificidad del cham\u00e1n consiste en contactar a voluntad con esta dimensi\u00f3n oculta (dir\u00edamos que a nuestros ojos civilizados) de la realidad para modificarla segun los intereses humanos. En este sentido, pues, si se quiere considerar el chamanismo como una forma religiosa, debe hacerse desde la propia etimolog\u00eda original de la categor\u00eda &#8220;religi\u00f3n&#8221; (no desde el t\u00e9rmino lat\u00edn religio o relligio -onis, que significa &#8220;conciencia escrupulosa&#8221;, sino del verbo religare, que significa &#8220;atar o unir la dimensi\u00f3n externa e interna de la realidad&#8221;); tampoco desde la idea de religi\u00f3n como instituci\u00f3n social, ya que el cham\u00e1n se caracteriza justamente por actuar en solitario.<\/p>\n<p>-IV-<br \/>\nIniciaci\u00f3n cham\u00e1nica<\/p>\n<p>Podr\u00edamos escribir un volumen de considerable grosor s\u00f3lo en referencia al proceso inci\u00e1tico del cham\u00e1n, de tan complejo que resulta desde el punto de vista de los procesos internos y formales que atraviesa el ne\u00f3fito. No obstante, en forma de breve resumen se podr\u00eda decir que el proceso de aprendizaje para llegar a ser cham\u00e1n siempre implica una iniciaci\u00f3n vivencial, no una acumulaci\u00f3n de conocimientos intelectuales. Esta capacidad humana, la intelectiva, suele tener poca importancia en el proceso inici\u00e1tico.<\/p>\n<p>Si se pregunta a diversos uwish\u00edn o brujos shuar el motivo que los impuls\u00f3 a hacerse cham\u00e1n, las respuestas obtenidas son de muy diversa tesitura: &#8220;para curar a mi familia&#8221;, dir\u00e1 alguno; &#8220;para vengarme de mis enemigos&#8221; responder\u00e1 otro; &#8220;para curar a los hermanos <cong\u00e9neres> enfermados por el waw\u00e9kratin&#8221; o &#8220;para curarme la enfermedad que me costaba la vida&#8221;, puede decir un cuarto interrogado. Esta \u00faltima motivaci\u00f3n suele ser la m\u00e1s frecuente, no solo entre los shuar sin\u00f3 en todo el chamanismo amerindio. La enfermedad grave es un factor que, por s\u00ed misma, ya constituye un paso importante en la iniciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En cierta forma se puede afirmar que cuando no existe la enfermedad acompa\u00f1ada de sue\u00f1os o delirios, el novicio debe pasar por un periodo en que el cual se reproducen las condiciones para simular la enfermedad esperando que le lleguen aquellas visiones que le indicar\u00e1n su capacidad para entrar en el mundo de los esp\u00edritus, qui\u00e9n ser\u00e1 su aliado y cu\u00e1les los seres animistas protectores. Cuando un individuo est\u00e1 grave se siente aislado de los dem\u00e1s y necesita compa\u00f1\u00eda de alguien, pero si el enfermo est\u00e1 solo durante su postraci\u00f3n y no tiene a nadie que le acompa\u00f1e ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil que aumente su sufrimiento psicol\u00f3gico pero tambi\u00e9n aumentan sus propios recursos end\u00f3genos para buscar salida a la situaci\u00f3n. Frecuentemente, en la inciaci\u00f3n cham\u00e1nica, se busca este estado de sufrimiento y aislamiento, de forma que el novicio se vea en la necesidad de generar sus propios esquemas y procesos mentales alternativos o dial\u00f3gicos &#8211;los estados disociados de la consciencia&#8211; cuya imaginer\u00eda mental es vivida como aut\u00e9ntica experiencia de revelaci\u00f3n interna que indica el camino de resoluci\u00f3n del sufrimiento. Este hallazgo del camino inici\u00e1tico, entre los chamanes shuar y tambi\u00e9n en otros muchos pueblos americanos y asi\u00e1ticos, viene acompa\u00f1ado por una canci\u00f3n revelada, cuyo texto y melod\u00eda recordar\u00e1 el iniciado para el resto de su vida; la canci\u00f3n o salmo revelado ser\u00e1 la clave que le permitir\u00e1 repetir a voluntad la experiencia de pasar de una dimensi\u00f3n de la realidad &#8211;la concreta o f\u00edsica&#8211; a otra &#8211;la animista o invisible. Normalmente, entre los shuar s\u00f3lo se considera que un individuo es aut\u00e9ntico uwish\u00edn cuando tiene su propia canci\u00f3n, aunque hubiera recibido los poderes de su maestro tiempo atr\u00e1s (el traspaso de poderes de maestro a ne\u00f3fito es otra parte de la iniciaci\u00f3n que merecer\u00eda un cap\u00edtulo completo). El texto de estas canciones suele constituir un c\u00e1ntico de autoafirmaci\u00f3n en el poder que el propio brujo detenta. Una ilustraci\u00f3n:<\/p>\n<p>wi, wi, wi, wi, wi, wi, wi&#8230; yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo&#8230;<br \/>\nwi, wi, wi, wi, wa. wau, wau&#8230; yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo&#8230;<br \/>\nwi, wi, wi, wi, wa. wau, wau&#8230; yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo&#8230;<\/p>\n<p>Timia nuna, timia nun Con el poder de eso, con el poder de eso<br \/>\nts\u00e9ntsak chiri awamprurna mont\u00e1ndolo en sus saetitas <m\u00e1gicas><br \/>\njikiaj kiamt\u00e1 am\u00e1jkinkiu haci\u00e9ndolo pasar mucha pena<br \/>\n\u00edmianainki an\u00e1mprurnaa&#8230; embriag\u00e1ndolas <con ayahuasca> hasta all\u00ed<br \/>\nn\u00e1wam, n\u00e1wam, amajsan(aaa&#8230;) las voy amansando, las amanso <a las saetas m\u00e1gicas><\/p>\n<p>Winia ts\u00e9ntsak chirnakat A mis saetitas \u00e1speras<br \/>\nar\u00e1rpatniun at\u00e1krankut las voy amansando facilmente<br \/>\nnaw\u00e1mprancha, naw\u00e1mprakut. las hago ser mansas (siempre).<br \/>\nNat\u00e9mchirna namp\u00e9arkun Embriag\u00e1ndome con mi ayahuasca<br \/>\nk\u00fari, rir\u00ed an\u00e1mpraja&#8230; con titiriteos embri\u00e1gole<br \/>\np\u00fayar, p\u00fayar namp\u00e9arkun al embriagarme con el mismo poder.<\/p>\n<p>wi, wi, wi, wi, wi&#8230; yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo&#8230;<\/p>\n<p>Winia am\u00edkchirun(aa&#8230;) Cuando me embriago mi ayahuasca<br \/>\nmay\u00e1ichiri unts\u00farkinkiut hago aparecer de mi amigo la<br \/>\nnat\u00e9mchirna namp\u00e9arkun respiraci\u00f3n(cita), la hago aparecer<br \/>\nT\u00edmianuma aw\u00e1jtunnat de mi amigo, con mucho poder.<br \/>\ntuj\u00edntrachu, tuj\u00edntrachu. Yo nunca fallo.<br \/>\nWenuchiri ar\u00e1rpatniun A su boquita<br \/>\nat\u00e1kramun, at\u00e1kramun \u00e1spera le hago tener mi saetitas,<br \/>\nts\u00e9tsakchincha w\u00e1mprajshaaa&#8230; tambi\u00e9n de este poder las hice<\/p>\n<p>Mayai tuk\u00fachminium Haci\u00e9ndolas de brilloso color<br \/>\nwinch\u00e1rpatniun um\u00e1tran que ni el viento la puede tocar,<br \/>\nkant\u00e1mtik kiun kant\u00e1mtik kiun las hago cantar siempre<br \/>\nTimia nuna, timia nuuu&#8230; siempre con ese poder.<\/p>\n<p>(En el salmo original siguen siete estrofas m\u00e1s en las que el cham\u00e1n E. Tank\u00e1mashi, uno de mis mejores informantes shuar, enumera po\u00e9ticamente los distintos poderes invisibles con que cuenta para actuar: el poder del viento, de la piedra, del puma, etc. La columna de la derecha es una traducci\u00f3n libre realizada con la ayuda del shuar biling\u00fce Pichama Atzuchi Galo).<\/p>\n<p>-V-<br \/>\nPrincipales aspectos cognitivos del chamanismo<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n cognitiva del fen\u00f3meno cham\u00e1nico es, sin duda, la m\u00e1s importante y probablemente la \u00fanica que permite ensayar una comprensi\u00f3n densa y global del tema.<\/p>\n<p>Para acercarnos al estilo cognitivo que caracteriza el chamanismo hay que recordar que, siguiendo a Franz Boas (BOAS, 1992:65) un cambio importante de los procesos mentales primitivos a los que caracterizan la civilizaci\u00f3n parece consistir en la eliminaci\u00f3n gradual de las asociaciones emocionales, socialmente determinadas, con impresiones sensoriales y con actividades; asociaciones emocionales que paulatinamente son substituidas por asociaciones intelectivas y racionales. No es que, intr\u00ednsecamente, el ser humano ordinario haya cambiado su psique desde el paleol\u00edtico hasta la actualidad, sino que la tradici\u00f3n cultural en que se mueve cada individuo determina el tipo particular de idea explicativa con que justifica el estado emocional que le domina en cada momento, pero ello no implica que la inmensa mayor\u00eda de individuos occidentales de hoy se esfuerce m\u00e1s que el cazador paleol\u00edtico para ser consciente de las explicaciones secundarias (m\u00e1s profundas y amplias) que motivan sus acciones. Es una observaci\u00f3n corriente la de que deseamos y actuamos primero, y luego tratamos de justificar nuestros deseos y acciones. As\u00ed por ejemplo, el ser humano tiene una gran resistencia al cambio que se debe, en gran parte, a la fijaci\u00f3n emocional con sus rutinas (incluso aunque le resulten insatisfactorias). Cuando se fuerza al individuo a asumir un cambio, por el motivo que sea, habitualmente prevalece la resistencia a lo nuevo; entonces, la diferencia estriba en que, entre los pueblos primitivos esta resistencia se argumenta en base a elementos afectivos y emocionales, en tanto que en nuestras sociedades la tradici\u00f3n nos facilita argumentos de car\u00e1cter racionalista (pero ello no implica, repito, que la mayor\u00eda de sujetos occidentales ordinarios hayan evaluado la veracidad de tales argumentos racionales, simplemente los usan porque forman parte de nuestro repertorio cultural). La diferencia en el modo de pensar del ser humano primitivo con respecto al del individuo civilizado corriente, pues, parece consistir en la simple diferencia de car\u00e1cter del material tradicional con que se asocia la nueva percepci\u00f3n: hay que reconocer que ni unos ni otros llevan nunca hasta el fin el intento de explicaci\u00f3n causal de los fen\u00f3menos, s\u00f3lo lo hacen hasta que consiguen amalgamar la nueva informaci\u00f3n que implica la existencia de un cambio con los conocimientos previos adquiridos durante la infancia. Ello en referencia al individuo medio.<\/p>\n<p>No obstante, hay que tener en cuenta que si en los quince mil \u00faltimos a\u00f1os ha cambiado el repertorio cultural que unos y otros usan para justificar sus reacciones &#8211;aunque sin ir m\u00e1s all\u00e1&#8211;, se debe a la acci\u00f3n de algunos pocos individuos que con su esfuerzo cognitivo s\u00ed han generado formas distintas de entender el mundo. As\u00ed, conceptos de un elevado nivel de abstracci\u00f3n, hoy tan habituales en el discurso explicativo de cualquier occidental como &#8220;ideal&#8221;, &#8220;armon\u00eda&#8221;, &#8220;\u00e9tica&#8221;, &#8220;objetividad&#8221;, &#8220;substancial&#8221;, etc. son producto de un simple pu\u00f1ado de fil\u00f3sofos que hace aproximadamente dos mil cuatrocientos a\u00f1os se esforzaron por ir m\u00e1s all\u00e1 en la tremenda tarea de explicarse la causalidad y finalidad de los fen\u00f3menos que envuelven la vida humana. As\u00ed pues, de la misma forma que los fil\u00f3sofos griegos pusieron las bases para una explicaci\u00f3n intelectiva del mundo, los chamanes pusieron las bases, y las han mantenido, para una explicaci\u00f3n de los fen\u00f3menos a partir de lo que he llamado asociaciones emocionales con el imaginario humano.<\/p>\n<p>Este estilo cognitivo de los chamanes suele ser interpretado como equivalente al que observamos en nuestros ni\u00f1os y adolescentes, estilo cognitivo donde impera lo que en psicolog\u00eda se denomina, repito, la omnipotencia del pensamiento fantasioso infantil (&#8220;eso deseo&#8230;&#8221; o &#8220;eso he visto en sue\u00f1os, por tanto es parte de la realidad y como me gusta yo lo quiero tener ahora y&#8230; \u00a1Lo tengo!&#8221;). Las asociaciones emocionales son el tipo primario de engrudo que permite organizar argumentos con valor de realidad socialmente consensuada entre los pueblos primitivos, aunque no es el \u00fanico.<\/p>\n<p>En segundo lugar, otro elemento determinante en el estilo cognitivo cham\u00e1nico consiste en su b\u00fasqueda voluntaria de la disociaci\u00f3n mental, recurso ps\u00edquico alternativo que originalmente fue el campo principal de su iniciaci\u00f3n. Durante el proceso inici\u00e1tico constituy\u00f3 el primer entrenamiento que recibi\u00f3 el futuro cham\u00e1n: aprender a observar su propia mente bajo el efecto de substancias ente\u00f3genas, estados de pr\u00e1ctica agon\u00eda o por medio de la producci\u00f3n on\u00edrica. A veces esta consciencia disociada es el producto de una inducci\u00f3n voluntaria por parte del ne\u00f3fito, y otras veces es el resultado de una grave enfermedad espont\u00e1nea que el futuro brujo se autocur\u00f3 y ello le otorg\u00f3 los poderes para chamanizar, a trav\u00e9s de la revelaci\u00f3n recibida como resoluci\u00f3n a su estado. Como he indicado antes, es norma cuasi universal entre los pueblos primitivos que los j\u00f3venes enfermizos, ciegos, epil\u00e9pticos, etc. suelan ser considerados como escogidos por la divinidad para ejercer el chamanismo. &#8220;Entre los araucanos de Chile, los que se dedican al chamanismo son siempre individuos enfermizos o sensitivos de coraz\u00f3n d\u00e9bil, est\u00f3mago delicad\u00edsimo y propensos a padecer desvanecimientos&#8221;, dec\u00eda Mircea Eliade (ELIADE, 1976:38). El caso del cham\u00e1n shuar P. Juank (de Mussap) es mod\u00e9lico: Juank estuvo aquejado de tuberculosis desde su infancia hasta bien entrada la juventud. Al no conseguir sanar y cansado de la vida in\u00fatil y doliente que llevaba dentro de la selva decidi\u00f3 dejarse morir; un d\u00eda que se sent\u00eda especialmente enfermo y d\u00e9bil fue a tumbarse junto al r\u00edo Upano decidido a esperar la muerte. Qued\u00f3 dormido y durante el sue\u00f1o, \u00e9l cuenta, tuvo episodios on\u00edricos terribles de su propia muerte y despu\u00e9s visiones de otros uwish\u00edn shuar que le dec\u00edan que ya estaba curado, que cuando despertara se dedicar\u00eda a actuar de cham\u00e1n. Al cabo de dos d\u00edas de estar esperando la muerte tumbado al lado de r\u00edo, se sinti\u00f3 mejor, se levant\u00f3 y durante un tiempo recorri\u00f3 diversas comunidades tribales aprendiendo de los chamanes que iba encontrando hasta que fue reconocido a s\u00ed mismo como uwish\u00edn.<\/p>\n<p>El primer paso que debe hacer el cham\u00e1n es observar su propia imaginer\u00eda mental (se trate de sue\u00f1os, visiones producidas por ente\u00f3genos, visiones ag\u00f3nicas) y aprender a moverse dentro de esta realidad subjetiva. Ello lo lleva a menudo a romper con los patrones de comportamiento y de pensamiento ordinarios en su sociedad generados por el proceso de enculturaci\u00f3n (el cham\u00e1n suele vivir alejado del pueblo, recluido) y, en sentido contrario, debe alimentar su propia imaginer\u00eda mental como fuente de conocimiento subjetivo y al mismo tiempo, paradojalmente para nosotros, sobre el entorno(9). El autoabandono del sujeto a sus profundas pulsiones ps\u00edquicas es lo que a menudo se describe como la muerte inici\u00e1tica respecto del mundo f\u00edsico: el cham\u00e1n deja de percibir la realidad de acuerdo a los par\u00e1metros externos definidos por su cultura, para reconstruirla &#8211;toda o en parte&#8211; partiendo de sus propias asociaciones emocionales internas, que a su vez reforzar\u00e1n la cosmovisi\u00f3n colectiva al a\u00f1adirse a ella.<\/p>\n<p>El p\u00e1nico intenso suele acompa\u00f1ar esta experiencia de profunda disociaci\u00f3n que marca el rompimiento con los par\u00e1metros cognitivos ordinarios, y durante la cual una parte de la mente es capaz de observar atentamente como las funciones formales del pensamiento referidas al mundo externo son desintegradas y vueltas a recomponer de acuerdo a nuevas asociaciones emocionales personales. Si nos acogi\u00e9ramos a las propuestas te\u00f3ricas de C.G. Jung, probablemente ser\u00eda correcto denominar a esta experiencia el contacto personal del cham\u00e1n con el inconsciente colectivo y sus contenidos formales arquet\u00edpicos.<\/p>\n<p>Este despertar de las capacidades visionarias del cham\u00e1n, seguido de un aprendizaje dirijido a decodificar la imaginer\u00eda generada y posteriormente a tener una cierta capacidad de determinio sobre todo ello, lo conduce a obtener el control de la realidad m\u00e1gica en que se mueven los pueblos primitivos. No solo se trata de controlar el sistema de valores y de s\u00edmbolos en un sentido sociol\u00f3gico, sin\u00f3 que el cham\u00e1n asume la responsabilidad de ordenar este mundo pero desde el dialogismo alternativo, animista, m\u00e1gico o del contacto descarnado con el propio inconsciente. En t\u00e9rminos psicoanal\u00edticos podr\u00edamos decir, forzando la expresi\u00f3n, que se trata de la aplicaci\u00f3n emp\u00edrica y dirigida de la omnipotencia del pensamiento infantil.<\/p>\n<p>Dicho desde otra ubicaci\u00f3n conceptual, el cham\u00e1n desorganiza su realidad cognitiva ordinaria entrenada desde la infancia (proceso que es m\u00e1s f\u00e1cil en un individuo que ya la tenga mal integrada por enfermedad o malformaci\u00f3n) para reorganizarla desde su propio interior. Es el individuo socialmente desadaptado, por el motivo que sea, que elabora estrategias personales de adaptaci\u00f3n usando sus propios recursos individuales-mentales hasta conseguir convertirse en un modelo para su colectividad, poniendo al servicio de la sociedad su capacidad de reordenamiento y actuando entonces de terapeuta o de verdugo (papeles ambos que est\u00e1n fuera del l\u00edmite de la rutina social ordinaria).<\/p>\n<p>Como se puede inferir de todo lo anterior, un elemento clave dentro de este sistema es la propia personalidad del cham\u00e1n: de aqu\u00ed que entre los shuar, al igual que entre otros muchos pueblos primitivos, exista el cham\u00e1n mal\u00e9fico o waw\u00e9kratin (suele tratarse de individuos envidiosos, agresivos o cuya personalidad est\u00e1 dominada por algun car\u00e1cter socialmente negativo y cuya misi\u00f3n es de tipo policial: la gente le paga para que cause males a pretendidos enemigos que supuestamente han origindo alguna enfermedad en los propios cong\u00e9neres); y existe tambi\u00e9n el brujo ben\u00e9fico o tsw\u00e1kratin (cuya misi\u00f3n es curar enfermedades y resolver problemas: readaptar la p\u00e9rdida de armon\u00eda social, individual e incluso de la naturaleza). En este sentido, el poder e influencia social de cada uwish\u00edn o cham\u00e1n depende estrictamente de la entereza de su car\u00e1cter, de su solidez para enfrentarse a las dimensiones pavorosas que a menudo adquiere el mundo subjetivo (antropomorfizado en esp\u00edritus y diablos) de las personas y del carisma que ofrezca, entendido como capacidad para conectar con las necesidades colectivas y catalizarlas en s\u00ed mismo. En definitiva, el peso social de cada cham\u00e1n depende de su potencial para proyectar seguridad en los dem\u00e1s y ser eficaz en su cometido de reordenar la realidad colectiva desde su imaginer\u00eda mental(10). Ello se pone de relieve en el texto de los salmos con que los chamanes llaman a los esp\u00edritus que conciben como sus poderes aliados: el texto no suele ser suplicatorio, como en la mayor\u00eda de religiones de\u00edsticas, sin\u00f3 ordenante, exponiendo la lista sus propios poderes y llamando a sus esp\u00edritus ayudantes (ver el texto del salmo cham\u00e1nico transcrito anteriormente).<\/p>\n<p>Por tanto, puede afirmarse que la principal funci\u00f3n del brujo y del uso que hace de substancias ente\u00f3genas es de car\u00e1cter adapt\u00f3geno: el chamanismo es un mecanismo adaptante. Ello encaja perfectamente con los hechos subjetivos y objetivos: en la realidad cotidiana de los pueblos primitivos los recursos f\u00edsicos son b\u00e1sicos para llevar una vida m\u00e1s o menos satisfactoria (cazar, acarrear le\u00f1a y agua, cultivar los huertos, soportar las enfermedades, huir o atacar a los enemigos y dem\u00e1s) y las personas que por debilidad o larga enfermedad no pueden mantener esos m\u00ednimos de rudeza f\u00edsica deben buscar otros mecanismos de adaptaci\u00f3n o morir. El chamanismo como forma de entrenamiento y explotaci\u00f3n de recursos cognitivos alternativos ofrece esta posibilidad.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar que si bien la enfermedad cr\u00f3nica en un individuo es interpretada como indicaci\u00f3n divina para que tome el camino inici\u00e1tico, y en realidad es preciso que todo ne\u00f3fito pase por este proceso de muerte y renacimiento simb\u00f3lico para entrar en la dimensi\u00f3n m\u00e1gica dominada por nuestras propias pulsiones ps\u00edquicas, tambi\u00e9n es cierto que para individuos d\u00e9biles esta es una buena estrategia de adaptaci\u00f3n, probablemente la \u00fanica en los pueblos primitivos (y entre nosotros: la imagen t\u00f3pica del chico que destaca intelectualmente es la de un muchacho desgarbado, enfermizo, a veces con gafas de miope, macilento y f\u00edsicamente poco atractivo).<\/p>\n<p>Para actuar desde este estilo cognitivo propio de los chamanes, la realidad toma (como m\u00ednimo) dos dimensiones: la f\u00edsica u ordinaria, y la dimensi\u00f3n m\u00e1gica, on\u00edrica o alternativa que da sentido a la primera. Es en este sentido que el estilo cognitivo cham\u00e1nico toma formas dial\u00f3gicas: de conversaci\u00f3n consigo mismo y para ello se debe recurrir al uso de met\u00e1foras que permitan la integraci\u00f3n del segundo elemento del di\u00e1logo interno(11) . Por este proceso, la realidad mental cham\u00e1nica se convierte en teatro de acci\u00f3n de las grandes met\u00e1foras que configuran el sistema de valores de su sociedad. Las met\u00e1foras, en lugar de surgir en base a elementos abstractos (como har\u00edamos nosotros y entonces dejar\u00edan de ser met\u00e1foras para convertirse en teoremas), se basan en elementos concretos e identificables del mundo f\u00edsico (un \u00e1rbol espec\u00edfico, una piedra concreta, una fuente determinada) y de su percepci\u00f3n y asociaciones emocionales nace la dimensi\u00f3n m\u00e1gica o invisible de cada uno de los elementos: su sentido simb\u00f3lico dentro de la met\u00e1fora.<\/p>\n<p>Para ilustrarlo me servir\u00e9, en primer lugar, de una comparaci\u00f3n provinente de nuestro cosmos cultural y despu\u00e9s expondr\u00e9 un ejemplo shuar. Una de las grandes met\u00e1foras que usamos de forma autom\u00e1tica en nuestras sociedades es la de la &#8220;suerte&#8221;(12) (para mayor detalle sobre ello ver: FERICGLA, 1994, a). Hablamos de ella como si existiera f\u00edsicamente y adem\u00e1s hacemos algunas cosas para atraerla, acciones que entran de lleno en el campo de las supervivencias cham\u00e1nicas, aunque hoy hayan perdido su sentido profundo y sean tratadas como supersticiones (vestir una prenda de ropa al rev\u00e9s, colgarse la imagen fetichista de un santo para atraer la &#8220;buena suerte&#8221;).<\/p>\n<p>Esto nos ha de permitir reflexionar sobre el estilo cognitivo del mundo cham\u00e1nico todav\u00eda desde una nueva posici\u00f3n. Dir\u00edamos que el proceso cham\u00e1nico para generar conocimiento sobre la realidad actua a partir de la identificaci\u00f3n doble de los elementos concretos del entorno contextual: como tales objetos f\u00edsicos y como met\u00e1foras referidas a la dimensi\u00f3n m\u00e1gica de la realidad(13) . As\u00ed, el segundo ejemplo provinente de los shuar se refiere al poder de los chamanes manifestado por medio de formas metaf\u00f3ricas: su dominio de los ts\u00e9ntsak. Como indica Carlos Junquera (ibid: 28), el chamanismo no puede desligarse de las pr\u00e1cticas m\u00e9dicas, ya que en estos pueblos las dolencias som\u00e1ticas y ps\u00edquicas o del alma constituyen una realidad inseparable. Pero la funci\u00f3n cham\u00e1nica no es reducible al hecho de actuar para recomponer este complejo equilibrio que denominamos salud, sin\u00f3 que esta ser\u00eda s\u00f3lo una de las aplicaciones.<\/p>\n<p>En lengua shuar ts\u00e9ntsak significa literalmente &#8220;saeta&#8221;. Los uwish\u00edn shuar conciben sus poderes actuando como saetas invisibles a los ojos de la gente no cham\u00e1n; las pueden mandar lejos para que se claven en el cuerpo del enemigo, en un \u00e1rbol o en otro elemento de la naturaleza, seg\u00fan sea su intenci\u00f3n. Al mismo tiempo, cuando alguien les solicita su praxis curativa la acci\u00f3n consiste en consumir la dosis adecuada de ayahuasca, la famosa p\u00f3cima ente\u00f3gena amaz\u00f3nica, y bajo los efectos del embriagante &#8220;ver&#8221; los ts\u00e9ntsak que el paciente tiene clavados en el cuerpo, causa de la dolencia. Una vez identificadas la saetas mal\u00e9ficas, el cham\u00e1n las chupa con su boca y las escupe lejos para que se claven en algun \u00e1rbol, o las manda de regreso contra el propio hechicero que hab\u00eda causado el mal, disimuladas bajo un nuevo aspecto m\u00e1gico, esperando que el atacante no las identifique hasta que las saetas no se hayan clavado en su propio cuerpo.<\/p>\n<p>No obstante, el hecho de llamarlas &#8220;saetas&#8221; no es m\u00e1s que una forma metaf\u00f3rica de expresi\u00f3n. El sustantivo completo &#8211;aunque los shuar nunca lo pronuncian todo&#8211; es aenstri ts\u00e9ntsak que se podr\u00eda traducir como &#8220;el esp\u00edritu saeta de&#8230;&#8221;. Y ni as\u00ed se completa la met\u00e1fora ya que cada cham\u00e1n sabe a qu\u00e9 esp\u00edritu se refiere: puede ser el esp\u00edritu de una serpiente, de un p\u00e1jaro, de un color, de un elemento metereol\u00f3gico u otros. As\u00ed, por ejemplo, un esp\u00edritu muy usado por diversos chamanes shuar ser\u00eda la \u00e1mbukja aenstri ts\u00e9ntsak (&#8220;el esp\u00edritu saeta de la \u00e1mbukja&#8221;), que tendr\u00eda la forma de una serpiente corta y ciega, con manchas negras y amarillas que existe en la Alta Amazonia ecuatoriana, donde habitan los shuar. Otro ejemplo ilustrativo lo ofrece la tak\u00edruma aenstri ts\u00e9ntsak, saeta que tiene el nombre y la funci\u00f3n de un sonido y no de un animal o cosa; tak\u00edruma se refiere al sonido que hace una semilla de grandes dimensiones qu crece dentro de una vaina selv\u00e1tica y que en verano explota expulsando las semillas disparadas hacia todas partes; el cham\u00e1n usa esta met\u00e1fora si identifica uno de los poderes de que dispone (elemento de su imaginer\u00eda mental) con esta forma externa porque produce un sonido similar al de la explosi\u00f3n de la vaina. Para \u00e9l la forma de actuar es a trav\u00e9s de estos elementos concretos (que todo el mundo puede observar en el \u00e1mbito de lo f\u00edsico), a los que considera dotados de vida propia (como en realidad es), y de los que se sirve para actuar en el \u00e1mbito m\u00e1gico. Podr\u00eda seguir enumerando ejemplos, pero es suficiente. Cada cham\u00e1n dispone de un n\u00famero limitado de saetas (entre cinco y cien) sobre las que ejerce poder y hace actuar seg\u00fan su voluntad; y de este n\u00famero de saetas depende el poder del propio brujo.<\/p>\n<p>As\u00ed queda ejemplificado el uso de met\u00e1foras como estrategia de expresi\u00f3n de la consciencia dial\u00f3gica, base estructural del mecanismo cognitivo cham\u00e1nico. Para acabar, podr\u00eda afirmarse que el chamanismo ofrece una especie de teor\u00eda unificada de un sistema complejo como son los necesarios procesos de adaptaci\u00f3n que en cada momento exige la vida en un medio natural poco tecnificado, y por tanto poco previsible.<\/p>\n<p>Dado el enorme significado del chamanismo durante un per\u00edodo largu\u00edsimo de la historia de la humanidad no es sorprendente que reaparezca de nuevo baja formas terap\u00e9uticas o neorreligiosas, de hecho se trata de las dimensiones humanas donde siempre apareci\u00f3. En algunos \u00e1mbitos de las sociedades occidentales, donde el chamanismo se abandon\u00f3 hace ya algun siglo, se est\u00e1 dando un resurgir de tales entrenamientos cognitivos, queda por ver si este renacimiento guarda, a la fin, paralelismo o no con las antiguas manifestaciones cham\u00e1nicas. Resulta interesante para el investigador verificar que las nuevas manifestaciones m\u00e1s elaboradas siguen manteniendo que el trance permite al individuo penetrar en un mundo poblado de esp\u00edritus o de poderes mentales, tal como defend\u00edan los antiguos chamanes, pero tambi\u00e9n se puede afirmar que nuestras sociedades occidentales, una vez situado en su lugar el positivismo simple, han generado sistemas propios para acceder a estos estados de disociaci\u00f3n mental cuyo etiqueta se situa m\u00e1s en el campo de las terapias que en el de las religiones.<\/p>\n<p>Friedrich W. Nietzsche afirm\u00f3 que el siglo XIX (el suyo, ya que muri\u00f3 justo en el 1900), fue un siglo de salvaci\u00f3n, en tanto que el siglo XX (el nuestro) ser\u00eda un siglo de curaci\u00f3n. El repetido reduccionismo de concebir al cham\u00e1n como simple sanador esot\u00e9rico, en lugar de situarlo en el centro de un determinado tipo de cosmovisi\u00f3n de los diversos que ha producido la humanidad, parece dar la raz\u00f3n al fil\u00f3sofo alem\u00e1n.<\/p>\n<p>ESQUEMA DE LAS CULTURAS CHAM\u00c1NICAS PARTIENDO DEL CONTROL DE LOS ESTADOS DIAL\u00d3GICOS DE CONSCIENCIA<br \/>\nConsumo de substancias ente\u00f3genas u otros m\u00e9todos para modificar el estado de la consciencia<br \/>\nEstado de disociaci\u00f3n mental o de consciencia dial\u00f3gica<br \/>\nDurante la consciencia dial\u00f3gica se generan sistemas simb\u00f3licos e imaginer\u00eda mental. A partir de sistemas simb\u00f3licos complejos se producen los:<\/p>\n<p>Mitos Explicativos de cada sociedad (informan sobre el origen de la cultura y de la \u00e9tica predominante)<\/p>\n<p>Mitos Descriptivos de cada sociedad (informan sobre c\u00f3mo hay que actuar y la causa de ello)<br \/>\nCada sociedad concentra sus aspectos enculturadores m\u00e1s importantes en los ritos inci\u00e1ticos: inducen a revivir el contenido de los mitos y a integrar profundamente a los individuos en el sistema de valores de la colectividad<br \/>\nA partir de los ritos inci\u00e1ticos se ordenan las cosmolog\u00edas de cada sociedad (funci\u00f3n social de cada individuo, sistema social, derechos y deberes, expectativas vitales, etc.)<br \/>\nEl individuo que asume el papel y la funci\u00f3n de ordenador de los ritos de paso en los pueblos primitivos es el cham\u00e1n<br \/>\nEl cham\u00e1n tiene como elemento diferencial y sacro el dominio de su mente incluso bajo el efecto de ente\u00f3genos, y el contacto que ello le permite con la dimensi\u00f3n animista del mundo<br \/>\nEs el cham\u00e1n quien prepara y distribuye las substancias ente\u00f3genas cerrando as\u00ed el c\u00edrculo sist\u00e9mico que permite entender a los pueblos primitivos desde el chamanismo<\/p>\n<p>NOTAS DE PIE DE P\u00c1GINA<\/p>\n<p>1. Puede compararse la definici\u00f3n que propongo con: Ake Hultkrantz, &#8220;A Definition of Shamanism&#8221;, Temenos 9, 1973, 25-27. (^)<br \/>\n2. Por &#8220;disociaci\u00f3n&#8221; aqu\u00ed no voy a entender &#8220;psicopatolog\u00eda&#8221;, sentido deformado que suele darse a este t\u00e9rmino en la mayor parte de escuelas psiqui\u00e1tricas actuales. Por &#8220;disociaci\u00f3n&#8221; voy a entender lo que literalmente significa: la mente dividida en dos mitades funcionales una de las cuales es capaz de observar, decodificar y recordar lo que est\u00e1 sucediendo en la otra, sin que esta disociaci\u00f3n implique ning\u00fan tipo de patolog\u00eda. (^)<br \/>\n3. Ente\u00f3geno: neologismo acu\u00f1ado en el a\u00f1o 1979 por parte de un equipo de investigadores (R. Gordon Wasson, J. Ott, A. Hofmann y C. Ruck) para referirse a aquellas substancias, pr\u00e1cticamente siempre de origen vegetal o f\u00fangico, de consumo habitual entre los pueblos primitivos antiguos y contempor\u00e1neos, y que son utilizadas para ponerse en contacto experiencial con sus divinidades, sea cual fuere la ideaci\u00f3n cultural de este t\u00e9rmino. Llamar &#8220;alucin\u00f3genos&#8221;, como suele hacerse, a estas substancias elimina todo el sentido sacro que tiene tal uso. Durante toda la historia de la humanidad se ha consumido ente\u00f3genos con una actitud de profundo respeto y con la finalidad de autoinducirse estados de \u00e9xtasis que permitieran al ser humano el contacto con aquello que de profundo, n\u00famico y misterioso tenemos, es decir lo que se condensa en la categor\u00eda arquet\u00edpica de &#8220;divinidad&#8221;. Ente\u00f3geno es un t\u00e9rmino que proviene de la ra\u00edz griega theos con un prefijo que viene a significar &#8220;dios dentro de m\u00ed&#8221; y es, desde todos los puntos de vista, un concepto m\u00e1s adecuado para referirse a estas substancias que cualquier otro de los t\u00e9rminos propuestos hasta ahora (psicod\u00e9licos, psicotomim\u00e9ticos, psiqued\u00e9licos, psicodisl\u00e9pticos o alucin\u00f3genos). En medios cient\u00edficos especializados de todo el mundo es una palabra cada d\u00eda m\u00e1s aceptada y usada. (^)<br \/>\n4. A pesar de una cierta corriente contraria a denominar &#8220;pueblos primitivos&#8221; a las socie-dades simples con un sistema de subsistencia principalmente basado en la caza, la pesca, la reco-lecci\u00f3n de nutrientes silvestres y el trabajo de peque\u00f1os huertos de rozza &#8211;y dentro de las cuales se da el sistema cham\u00e1nico&#8211;, considero que llamarlos &#8220;primitivos&#8221; es m\u00e1s ecu\u00e1nime que otras denominaciones propuestas (pueblos \u00e1grafos, pre-industrializados, en v\u00edas de desarrollo o, mucho peor aun, tercer mundo). &#8220;Primitivo&#8221; tiene su ra\u00edz etimol\u00f3gica en primus, y de aqu\u00ed surgi\u00f3 tambi\u00e9n &#8220;primero&#8221;. Las sociedades simples estaban ocupando la faz de la Tierra antes que nuestras sociedades complejas y la industrializaci\u00f3n ha sido una de las v\u00edas evolutivas que ha surgido de alguno de aquellos pueblos primitivos, no de todos. Desde el punto de vista cognitivo tambi\u00e9n puede afirmarse que se trata de estilos de pensamiento primarios los que all\u00ed imperan, en con-traste con la elevada abstracci\u00f3n propia del formalismo de nuestro estilo cognitivo. En sentido contrario, denominarlos &#8220;\u00e1grafos&#8221;, &#8220;preindustrializados&#8221;, &#8220;en v\u00edas de desarrollo&#8221; o similares indica un claro etnocentrismo occidental, autositu\u00e1ndonos en un nivel \u00f3ptimo de evoluci\u00f3n para llegar al cual a las dem\u00e1s sociedades les falta la tradici\u00f3n escrita o la industrializaci\u00f3n, y ello es falso. No hay una sola v\u00eda evolutiva correcta y un\u00edvoca. Por todo ello, pues, el conte-nido que doy al concepto &#8220;primitivo&#8221; no es el mismo que da Franz Boas en su conocido librito La mentalidad del hombre primitivo (BOAS, 1992), pero no se opone a aquella definici\u00f3n sin\u00f3 que la complementa. (^)<br \/>\n5. Por esta misma ilusi\u00f3n intelectual fracas\u00f3 la llamada Psicolog\u00eda Experimental de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 1960: trataba de estudiar la inteligencia, los afectos, las capacidades cognitivas, etc. del ser humano en abstracto, fuera de toda persona, como entidades con existencia propia y formulable. (^)<br \/>\n6. Todav\u00eda no est\u00e1 totalmente establecida la diferencia entre un &#8220;estado mental&#8221; y lo que es un &#8220;proceso mental&#8221;, no obstante la hay, y hay investigadores puestos en ello, por ejemplo: ANDLER, 1992:9-46. (^)<br \/>\n7. Los shuar son m\u00e1s conocidos en Occidente como &#8220;j\u00edbaros&#8221; (t\u00e9rmino que para ellos resulta insultante). Forman una etnia que habita el Alto Amazonas ecuatoriano. Actualmente est\u00e1n consti-tuidos por una poblaci\u00f3n de entre 40.000 y 45.000 individuos. Son la etnia m\u00e1s importante del gran grupo cultural y ling\u00fc\u00edstico jibaroano (formado por shuars, achuaras y otras tres etnias muy minoritarias). Mis diversos trabajos de campo entre los shuar, especialmente en el \u00e1mbito del chamanismo, se situan entre los a\u00f1os 1991 y 1993. De ello sacar\u00e9 las ilustraciones etnogr\u00e1ficas que figuran a lo largo del presente texto. Para disponer de m\u00e1s informaci\u00f3n se puede consultar la publicaci\u00f3n de mi diario de campo: FERICGLA 1994, b. (^)<br \/>\n8. La existencia de tres variantes etimol\u00f3gicas: br\u00fbxa, br\u00f4xa y br\u00f6xa lleva a suponer un origen com\u00fan en el diptongo brouxa, lo que indica as\u00ed mismo con bastante seguridad una etimolog\u00eda probablemente celta o, por lo menos, indoeuropea en general (por el diptongo ou) que, seg\u00fan J. Corominas y J. Pascual, debe su origen al t\u00e9rmino *VER-OUXA (&#8220;la muy alta&#8221;) que proviene del celta OUKS-ELO- (&#8220;alto&#8221;), emparentado con el griego \u00f9psi-el\u00f3-s, el irland\u00e9s VASAL, el gal\u00e9s UCHEL y el celt\u00edbero \u00dcX-\u00c2MA -osma-. (Para m\u00e1s informaci\u00f3n sobre los or\u00edgenes etimol\u00f3gicos del t\u00e9rmino &#8220;bruja&#8221; consultar la excelente obra: COROMINAS, J., PASCUAL, J.A., 1980, Diccionario cr\u00edtico etimol\u00f3gico castellano e hispano, vol. 1, p\u00e1gs. 679-681, Gredos, Madrid). (^)<br \/>\n9. Hay un esclarecedor art\u00edculo de Jorge Wagensberg sobre lo que nuestra pedagog\u00eda occiden-tal est\u00e1 empezando a denominar &#8220;conocimiento revelado&#8221; (ver en WAGENSBERG, 1993). Tambi\u00e9n es preciso mencionar un interesant\u00edsimo trabajo de Richard Noll sobre la estructura que sigue el proceso de aprendizaje para aumentar la imaginer\u00eda mental de los chamanes (ver en NOLL, 1985). (^)<br \/>\n10. Por ello, entre los shuar, como en muchas sociedades cham\u00e1nicas, ser brujo es ciertamente peligroso porque cuando sucede algun evento perjudicial a la comunidad o a un individuo, de forma anormalmente repetida, de inmediato se acusa al waw\u00e9kratin de ser el causante, y si no hay una hechicero reconocido, se acusa al primer uwish\u00edn que se halla, llegando a veces hasta el homicidio. Por ello, muchos hombres shuar han adquirido los poderes para chamanizar pero lo nie-gan p\u00fablicamente, y solo actuan como tales dentro del m\u00e1s restringido c\u00edrculo familiar. (^)<br \/>\n11. Esta consciencia dial\u00f3gica es la que, en forma incontrolada y patol\u00f3gica, est\u00e1 en la base de los estados esquizoides. Por ello se puede afirmar que el cham\u00e1n juega literalmente con la locura y que una persona realmente entrenada a moverse en estos procesos y estados mentales dial\u00f3gicos no devenir esquizofr\u00e9nica ya que, por as\u00ed decir, conoce la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica de dicho estado mental. (^)<br \/>\n12. Hablamos de &#8220;buena suerte&#8221;, &#8220;mala suerte&#8221;, &#8220;hoy es un d\u00eda de suerte&#8221; o al contrario, pero, en realidad \u00bfqu\u00e9 es la suerte? \u00bfa qu\u00e9 se refiere la gente cuando dice que tiene o no tiene suerte?. De forma muy resumida dir\u00eda que se trata de una met\u00e1fora de nuestra cultura para referirse a que el propio sujeto est\u00e1 actuando de forma eficaz o al contrario. (^)<br \/>\n13. Creo que lo m\u00e1s dif\u00edcil de asimilar por parte de la mente occidental no entrenada ello &#8211;y es donde reside la clave de bastante de lo que estoy exponiendo&#8211;, es la idea de que el estilo cognitivo folcl\u00f3rico o primario est\u00e1 constituido en base a identificaciones concretas de elementos de la realidad f\u00edsica, sin el dominio de la idea abstracta que predomina en Occidente. En lengua shuar, por ejemplo, no existen expresiones abstractas, tan habituales en castellano, como el verbo &#8220;castigar&#8221;. En la vida concreta no se castiga a nadie, tal abstracci\u00f3n no existe fuera de nuestra mente, es s\u00f3lo un verbo: lo que emp\u00edricamente sucede es que alguien pega a un ni\u00f1o con la correa de pap\u00e1, o se le impide que vaya a jugar con sus amiguitos cuando \u00e9l m\u00e1s lo desea, y estas acciones reciben un sentido de punici\u00f3n que abstraemos en el verbo &#8220;castigar&#8221;. Tambi\u00e9n por ello, por ejemplo, se tard\u00f3 tanto en incorporar la cifra cero entre los n\u00fameros natu-rales, porque representar &#8220;nada&#8221; es una abstracci\u00f3n de gran sofisticaci\u00f3n cognitiva. En idioma shuar para decir &#8220;nadie&#8221; se indica con un &#8220;no todos&#8221;: &#8220;todos&#8221; en cualquier momento es algo con-creto (los que estamos ahora aqu\u00ed: contabilizables, nombrables, se\u00f1alables), pero &#8220;nadie&#8221; no existe en la realidad vivencial de una persona; como m\u00e1ximo, por aproximaci\u00f3n emocional, cita-r\u00edamos el sentimiento de soledad (que, por otro lado, se puede sufrir en medio de una multitud) (^)<\/p>\n<p>BIBLIOGRAFIA CITADA<\/p>\n<p>* ANDLER, Daniel (editor), 1992, &#8220;Introduction&#8221;, en Introduction aux sciences cognitives, p\u00e1gs. 9-46, Gallimard, Par\u00eds.<br \/>\n* ANTUN&#8217;, Raquel y CHIRIAP, V. H., 1991, Tsentsak. La experiencia cham\u00e1nica en el pueblo shuar, ed. Abya-Yala, Quito, Ecuador.<br \/>\n* BOAS, Franz, 1992, La mentalidad del hombre primitivo, Ed. Alma gesto, Bs. As., Argentina.<br \/>\n* ELIADE, Mircea, 1976, El chamanismo y las t\u00e9cnicas arcaicas del \u00e9xtasis, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico.<br \/>\n* ELIADE, Mircea, y COULIANO, Ioan P., 1992, Diccionario de las religiones, Paid\u00f3s, Madrid.<br \/>\n* FERICGLA, Josep M\u00aa 1993, &#8220;\u00bfAlucin\u00f3genos o adapt\u00f3genos inespec\u00edfi cos? Propuesta te\u00f3rica para una innovaci\u00f3n del estudio de los mecanismos cognitivos de adaptaci\u00f3n cultural&#8221;, en Revista de Antropolog\u00eda Social, n\u00ba 2, ed. Universidad Complutense, Dep. de Antroplog\u00eda Social, Madrid, p\u00e1gs. 167-183 (versi\u00f3n inglesa en Integration, 1995, Alemania).<br \/>\n* FERICGLA, Josep M\u00aa, 1994, a,&#8221;Delirios, cultura y pruebas de reali dad&#8221;, e<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL CHAMANISMO COMO SISTEMA ADAPTANTE Josep M\u00aa Fericgla Dr. en Antropolog\u00eda Social y Cultural Institut de Prospectiva Antropol\u00f2gica Fundaci\u00f3 Bosch i Gimpera\/Universitat de Barcelona &#8220;Act\u00faa siempre de forma que se creen nuevas posibilidades&#8221; Heinz von Foerster -I- Punto de partida. 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