{"id":1291,"date":"2007-12-28T04:04:05","date_gmt":"2007-12-28T04:04:05","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1291"},"modified":"2007-12-28T04:04:05","modified_gmt":"2007-12-28T04:04:05","slug":"\"naturaleza-y-significado-del-chamanismo\"","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1291","title":{"rendered":"&#8220;NATURALEZA Y SIGNIFICADO DEL CHAMANISMO&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>TEXTO DE JUAN ADOLFO V\u00c1ZQUEZ<\/p>\n<p>&#8220;NATURALEZA Y SIGNIFICADO DEL CHAMANISMO&#8221;<\/p>\n<p>La palabra &#8220;chamanismo&#8221; se refiere a las pr\u00e1cticas religiosas del cham\u00e1n. La palabra &#8220;cham\u00e1n&#8221;, por su parte, se introdujo en las lenguas europeas a trav\u00e9s del ruso, que la tom\u00f3 del tung\u00fas saman. Seg\u00fan algunos autores saman se relaciona con el s\u00e1nscrito sramana y el pali samana, que significan &#8220;monje mendicante&#8221;; pero el t\u00e9rmino tung\u00fas saman tiene otro sentido, como se advierte en su derivaci\u00f3n moderna &#8220;chamanismo&#8221; que, aplicado al \u00e1mbito siberiano, a, principios del siglo xx era definido como una religi\u00f3n de dioses menores, entendiendo por tales a esp\u00edritus, demonios y otros seres sobrenaturales. Ello se debe a que entre los tunguses, que ocupan una gran amplitud entre Siberia y Mongolia, se hicieron investigaciones que dieron lugar a estudios cl\u00e1sicos sobre el chamanismo. Por extensi\u00f3n, el t\u00e9rmino se ha aplicado luego a fen\u00f3menos similares comprobados m\u00e1s all\u00e1 de Siberia, especialmente entre los indios de las Am\u00e9ricas.<\/p>\n<p>En muchos de los casos estudiados la conducta del cham\u00e1n se parece a la del sacerdote, por su participaci\u00f3n en ritos, particularmente sacrificios; a la del curandero (medicine man), por sus conocimientos terap\u00e9uticos; a la del mago o brujo (witch doctor), por su capacidad de realizar proezas como la de caminar sobre las brasas sin quemarse; y a la del m\u00edstico, por su dominio de las t\u00e9cnicas del \u00e9xtasis. Pero s\u00f3lo a mediados del siglo xx se hizo el intento de cifrar todas las caracter\u00edsticas del chamanismo en una tipolog\u00eda unitaria que abarque tanto las experiencias de los chamanes siberianos como las de otros especialistas en procedimientos de acceso espiritual a realidades sobrenaturales, distinguiendo lo esencial de lo accidental.<\/p>\n<p>Quedan, con todo, muchos problemas sin resolver. Por ejemplo, el de la vieja definici\u00f3n de chamanismo como una religi\u00f3n de esp\u00edritus y demonios, es decir, de seres que no sabemos bien lo que son. Lo mismo ocurre cuando se dice que adem\u00e1s de dioses menores el cham\u00e1n puede llegar hasta un dios supremo y soberano. Para muchos occidentales del siglo xx la idea de dioses est\u00e1 demasiado cargada de acepciones negativas heredadas de las luchas del cristianismo contra el antiguo polite\u00edsmo; y a\u00fan la idea de Dios como ser supremo es cuestionable para muchas personas influidas por la filosof\u00eda de la Ilustraci\u00f3n o por diversas formas del Humanismo ateo. No corre mejor suerte la idea de demonios, a\u00fan si se la vincula ala palabra griega daimon que significaba &#8220;fuerza espiritual&#8221;, porque hoy tampoco est\u00e1 claro qu\u00e9 debe entenderse por &#8220;fuerza espiritual&#8221;. En el mundo hisp\u00e1nico, por ejemplo, los testimonios y cr\u00f3nicas de los conquistadores consideran que toda manifestaci\u00f3n espiritual ajena a la ortodoxia cat\u00f3lica es prueba de una acci\u00f3n demon\u00edaca, diab\u00f3lica. Por tanto el estado de \u00e9xtasis alcanzado por los chamanes era considerado sin m\u00e1s como una prueba de estar pose\u00eddo por el diablo. Adem\u00e1s, como el chamanismo americano en varios casos se da junto al uso de drogas alucin\u00f3genas, se ha considerado que el chamanismo en Sudam\u00e9rica est\u00e1 \u00edntimamente ligado al uso de diversos narc\u00f3ticos. Mircea Eliade, que ha escrito el tratado m\u00e1s amplio sobre el chamanismo, dice que &#8220;Los narc\u00f3ticos son \u00fanicamente un sustituto vulgar del trance &#8216;puro&#8217;&#8230;; en muchos pueblos siberianos las intoxicaciones (alcohol, tabaco, etc.) son innovaciones recientes y muestran en cierto modo una decadencia de la t\u00e9cnica cham\u00e1nica. Se trata de imitar, mediante la embriaguez narc\u00f3tica, un estado espiritual que ya no se es capaz de conseguir de otro modo&#8221;.1 Habr\u00eda que averiguar si esta afirmaci\u00f3n de Eliade puede aplicarse tambi\u00e9n al chamanismo de los pueblos amaz\u00f3nicos, por ejemplo. Por mi parte, en mis contactos con chamanes araucanos no pude comprobar nunca que ejercieran sus funciones bajo el influjo de drogas, y un informante que me contaba acerca de las facultades adivinatorias que desarrolla un ni\u00f1o bajo los efectos de la datura (que ellos llaman miaya), aclar\u00f3 que el cham\u00e1n las logra sin el auxilio de drogas.<\/p>\n<p>Es evidente que algunas de las dificultades principales para la comprensi\u00f3n de los fen\u00f3menos cham\u00e1nicos proceden de ideas y valoraciones europeas de origen cristiano o moderno, que s\u00f3lo admiten la sacralidad de lo espiritual como algo exclusivo del cristianismo o que niegan la existencia de toda experiencia espiritual, reduci\u00e9ndola a un epifen\u00f3meno de procesos biol\u00f3gicos o psicof\u00edsicos. Es necesario, entonces, someternos a una especie de catarsis intelectual o limpieza de prejuicios como la que recomienda la epoj\u00e9 fenomenol\u00f3gica, para despojarnos de ideas y valoraciones que se adhieren como equ\u00edvocos o negativos r\u00f3tulos sem\u00e1nticos a los hechos que deber\u00edamos examinar. Tenemos que esforzarnos por ver y juzgar las cosas como las sienten y expresan quienes en realidad las experimentan, y como Introducci\u00f3n: naturaleza y significaci\u00f3n del chamanismo las entienden los dem\u00e1s miembros de su grupo, pues las declaraciones del cham\u00e1n acerca de sus propias vivencias est\u00e1n condicionadas por las formas ling\u00fc\u00edsticas y la visi\u00f3n del mundo de su comunidad. Para ello nada mejor que convivir por alg\u00fan tiempo entre quienes ocurren tales extra\u00f1as experiencias.<\/p>\n<p>Comparando un buen n\u00famero de observaciones realizadas por cantidad de investigadores de campo, se desprende que el cham\u00e1n, si bien en muchos aspectos es similar a otros miembros de la tribu, en cuanto cham\u00e1n desempe\u00f1a una funci\u00f3n exclusiva, distante de las ocupaciones de la mayor\u00eda, como un m\u00e9dico especialista entre nosotros: alguien que participa de nuestra cultura pero que posee conocimientos que la mayor\u00eda ignora por no haber sido iniciada o educada en ese tipo de actividad profesional. De esta manera el comportamiento de chamanes de diversas culturas revela que en algunos casos pueden ser tambi\u00e9n curanderos o brujos, magos o hechiceros, o sacerdotes que realizan sacrificios y otros ritos, pero que lo que espec\u00edficamente los distingue de todos los dem\u00e1s es el fen\u00f3meno del \u00e9xtasis.<\/p>\n<p>El cham\u00e1n no es un curandero cualquiera. Puede conocer las plantas curativas y el uso de diversos procedimientos terap\u00e9uticos empleados por los curanderos; pero lo propio del cham\u00e1n es diagnosticar y curar recurriendo a una experiencia ext\u00e1tica que lo pone en contacto con fuerzas o potencias espirituales que han sido llamadas por varios nombres: dioses, demonios, aliados, auxiliares, y que el cham\u00e1n utiliza para liberar al enfermo de su enfermedad.<\/p>\n<p>Esta experiencia de \u00e9xtasis, que nunca falta en el chamanismo propiamente dicho, ha inducido a creer que el cham\u00e1n es un ser enfermo, un hist\u00e9rico, un epil\u00e9ptico, un psic\u00f3pata que se siente pose\u00eddo por demonios. Sin duda que el comportamiento del cham\u00e1n en estado de trance tiene mucho de parecido con las mencionadas manifestaciones psicol\u00f3gicas. Pero lo que diferencia al cham\u00e1n del meramente poseso es su habilidad de entrar en trance a voluntad, convocar a las potencias invisibles, derrotar a las fuerzas mal\u00e9ficas y ponerlas al servicio de una terapia su\u00a1 generis, y finalmente salir del trance y volver a un estado normal. Desde luego, estas operaciones no son f\u00e1ciles. A veces los chamanes confiesan no haber tenido \u00e9xito en su b\u00fasqueda de poderes invisibles. Adem\u00e1s, con la edad, el cham\u00e1n puede perder su capacidad de atraer los esp\u00edritus, como lo expresa un poema yanomani que dice:<\/p>\n<p>Se han ido mis hekurap.<br \/>\nEn mi interior sus moradas est\u00e1n vac\u00edas.<br \/>\nHan vuelto a sus tierras, en los cerros.<br \/>\nS\u00f3lo me quedan dos esp\u00edritus maltrechos: Carimani, el esp\u00edritu del \u00a1rara,<br \/>\nY Yaweresin, el esp\u00edritu del perezoso,<br \/>\nY ambos est\u00e1n tristes porque no logran cazar la enfermedad<br \/>\nY mantener viva a mi gente. Ya no soy m\u00e1s un cham\u00e1n?<\/p>\n<p>Una distinci\u00f3n parecida cabe establecer entre chamanes y brujos. Ambos operan con fuerzas sobrenaturales y tienen algo de magos; pero el aut\u00e9ntico cham\u00e1n, como el buen m\u00e9dico, s\u00f3lo utilizar\u00e1 sus conocimientos y procedimientos para la curaci\u00f3n del paciente, absteni\u00e9ndose de poner sus recursos al servicio de maleficios. Adem\u00e1s, mientras el cham\u00e1n en cuanto tal siempre emplea t\u00e9cnicas que reclaman una concentraci\u00f3n de las potencias del alma, los brujos o hechiceros suelen preferir procedimientos mec\u00e1nicos, aunque no deben descartarse tampoco en la hechicer\u00eda ciertas t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas. La diferencia esencial est\u00e1 en el buen o mal uso de ellas. Recu\u00e9rdese lo que S\u00f3crates le dice a Tras\u00edmaco en el libro primero de La Rep\u00fablica de Plat\u00f3n: el verdadero m\u00e9dico no se propone lo que es ventajoso para \u00e9l sino lo que lo es para el enfermo; el verdadero piloto tampoco ordena ni se propone su propio inter\u00e9s sino el de los marinos que est\u00e1n bajo su mando, y as\u00ed, en general, todo hombre que ejerce una autoridad, cualquiera sea la naturaleza de \u00e9sta, en tanto que la ejerce adecuadamente, jam\u00e1s se propone, en lo que ordena, su inter\u00e9s personal sino el de sus subordinados.<\/p>\n<p>Por otra parte, la participaci\u00f3n del cham\u00e1n en actos rituales es un hecho accidental, que puede o no ocurrir, a diferencia del sacerdote, para quien la operaci\u00f3n de ritos es fundamental.<\/p>\n<p>Lo que define al cham\u00e1n como tal, tenga o no las caracter\u00edsticas del sacerdote, el curandero, el hechicero, el psic\u00f3pata o el epil\u00e9ptico, es una dimensi\u00f3n t\u00edpicamente religiosa, que lo lleva a un mundo que en la cultura europea tradicional se llama &#8220;sobrenatural&#8221; y suele recibir el nombre de &#8220;sagrado&#8221; por su referencia a potencias superiores al hombre normal. En efecto, el cham\u00e1n tiene la capacidad de entrar en \u00e9xtasis, es decir, de alcanzar un estado de trance en el que se produce una especie de separaci\u00f3n de las facultades an\u00edmicas con respecto a las del cuerpo, seg\u00fan modalidades estudiadas por la psicolog\u00eda de la religi\u00f3n, la fenomenolog\u00eda de la religi\u00f3n, la historia comparada de las religiones, y otras ciencias. Seg\u00fan se desprende de tales investigaciones, el cham\u00e1n ingresa a un orbe de potencias que han sido llamadas &#8220;esp\u00edritus&#8221;, &#8220;demonios&#8221;, &#8220;dioses menores&#8221;, todas ellas denominaciones equ\u00edvocas; pero de cualquier modo que se las llame parece que el cham\u00e1n, efectivamente, tiene alg\u00fan tr\u00e1mite con realidades mentadas por tales nombres. De acuerdo con sus testimonios, el cham\u00e1n experimenta relaciones de acci\u00f3n rec\u00edproca con ellas, y a su regreso al mundo de la vida cotidiana y social puede hablar de ellas de una manera que coincide notablemente con la descripci\u00f3n de experiencias de otros chamanes pertenecientes a sociedades muy remotas, con los cuales no ha podido tener ning\u00fan contacto.<\/p>\n<p>Los estudios comparativos de las experiencias cham\u00e1nicas muestran que el cham\u00e1n puede alcanzar el \u00e9xtasis y encontrarse con potencias invisibles por var\u00edas t\u00e9cnicas asc\u00e9ticas que incluyen la abstinencia, el ayuno, la plegaria, el canto acompa\u00f1ado del sonido r\u00edtmico de un tambor, o de una maraca, o de otro instrumento similar. A veces parece ayudarse tambi\u00e9n con la ingesti\u00f3n de sustancias alucin\u00f3genas. En tales condiciones el cham\u00e1n se desliga temporariamente del ambiente cotidiano y realiza el llamado &#8220;vuelo m\u00e1gico&#8221; a otras regiones del cosmos. El aut\u00e9ntico cham\u00e1n es capaz de ascender a los cielos y descender a los infiernos. Puede luchar con potencias invisibles para los ojos del profano, y dominarlas, poni\u00e9ndolas al servicio de sus intenciones ben\u00e9ficas, por ejemplo, el conocimiento del pasado o el futuro, el descubrimiento de causas espec\u00edficas de enfermedades, que acaso coinciden con las determinadas por nuestras ciencias m\u00e9dicas, o simb\u00f3licas, con una validez social y operativa que pragm\u00e1ticamente logra alcanzar resultados positivos.<\/p>\n<p>El tema del chamanismo ha cobrado especial inter\u00e9s en las \u00faltimas d\u00e9cadas debido a su vinculaci\u00f3n con el tema de las drogas. As\u00ed, por ejemplo el interesante libro Esp\u00edritus, chamanes y estrellas,3 publicado en Holanda, contiene varios estudios sobre el chamanismo sudamericano que hacen referencia al uso de drogas en la zona amaz\u00f3nica. Sin duda esta clase de investigaciones precisar\u00e1n mejor las caracter\u00edsticas del chamanismo en esa regi\u00f3n de Sudam\u00e9rica. Las conclusiones de los estudios psicofisiol\u00f3gicos del chamanismo pueden arrojar luz sobre aspectos de la realidad humana hasta ahora mal conocidos y que tienen gran inter\u00e9s para la psicolog\u00eda general y la antropolog\u00eda filos\u00f3fica. Pero probablemente es todav\u00eda prematuro esperar una certeza definitiva sobre este punto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se ha estudiado el chamanismo desde el punto de vista de la sociolog\u00eda y de la antropolog\u00eda social, comparando los valores de significaci\u00f3n que tienen diversos s\u00edmbolos e im\u00e1genes verbales utilizados por el cham\u00e1n de regreso de su viaje c\u00f3smico, s\u00edmbolos que luego aparecen tambi\u00e9n en las artes pl\u00e1sticas y en las tradiciones orales, y hasta en el dise\u00f1o de la choza comunal. El cham\u00e1n introduce as\u00ed en el lenguaje tribal palabras y s\u00edmbolos que permiten una comunicaci\u00f3n inteligible referente a hechos del mundo visible y sus relaciones con el mundo del m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Se plantea as\u00ed el problema de la comunicaci\u00f3n dentro de una sociedad que vive entre dos mundos: el de los hombres y el de los esp\u00edritus, y que tiene en la experiencia cham\u00e1nica la prueba de la existencia de una realidad diferente. Los s\u00edmbolos que expresan las experiencias cham\u00e1nicas y los caracteres del cosmos visitado por el cham\u00e1n han dado lugar a una amplia documentaci\u00f3n etnol\u00f3gica que abarca sociedades llamadas &#8220;primitivas&#8221;, del Viejo y del Nuevo Mundo, y que por extensi\u00f3n permite interpretar restos arqueol\u00f3gicos, especialmente petroglifos, como indicadores de similares experiencias en un pasado m\u00e1s o menos lejano.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n simb\u00f3lica de la realidad trascendente -el mundo del m\u00e1s all\u00e1, el universo invisible, el orbe espiritual- tiene un denominador com\u00fan en las im\u00e1genes de las artes visuales y en las im\u00e1genes de las literaturas orales. Desde luego es imposible expl\u00edcar en t\u00e9rminos cient\u00edficos como los de la f\u00edsica o la qu\u00edmica las modalidades de la experiencia ext\u00e1tica o la estructura del universo cham\u00e1nico. Sin embargo, cada lenguaje natural tiene recursos expresivos similares para aludir a ese otro mundo, a trav\u00e9s de la met\u00e1fora. Met\u00e1foras e im\u00e1genes visuales son los recursos simb\u00f3licos que fundamentan la expresi\u00f3n de lo trascendente y apuntan hacia otras realidades, invitando al esfuerzo de atenci\u00f3n necesario para ver o entender de qu\u00e9 se trata. No se puede ofrecer una f\u00f3rmula acabada e infalible sino s\u00f3lo un gesto, una insinuaci\u00f3n que debe ser interpretada y completada por un acto de simpat\u00eda intelectual, como las divinas indicaciones del or\u00e1culo d\u00e9lfico, que seg\u00fan Her\u00e1clito no dicen ni ocultan nada.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed hemos tratado de comprender la esencia del fen\u00f3meno cham\u00e1nico describiendo su naturaleza y distingui\u00e9ndolo de fen\u00f3menos parecidos. Ahora vamos a preguntarnos qu\u00e9 significa el chamanismo en general para el conocimiento del hombre y del universo, y en particular para nosotros como personas de un mundo tan distinto, porque vivimos en una civilizaci\u00f3n industrial.<\/p>\n<p>Hemos hablado de \u00e9xtasis, de experiencias trascendentales, de acceso a una realidad diferente de la cotidiana, que ni el cham\u00e1n mismo es capaz de describir acabadamente y mucho menos explicar, porque el lenguaje de que debe servirse tiene que ser una lengua de este mundo, no el lenguaje secreto de los esp\u00edritus, los animales y los p\u00e1jaros, aunque, como hemos observado, el uso de met\u00e1foras puede suplir en cierto grado esta deficiencia. En efecto, el cham\u00e1n se expresa&#8217; con met\u00e1foras que aluden a su &#8220;vuelo m\u00e1gico&#8221;, el mundo de arriba y el mundo de abajo, viajes al Cielo o al Infierno, que no son susceptibles de explicaciones cient\u00edficas convencionales.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno del chamanismo plantea as\u00ed varios problemas de enorme importancia filos\u00f3fica: a) el de las diversas formas de conocimiento correspondientes a tantas otras maneras de estar en el mundo; b) el de la \u00edndole de la realidad, especialmente de la forma de ser del mundo de los esp\u00edritus, y en general, de lo que hay m\u00e1s all\u00e1; c) el de la comunicaci\u00f3n y expresi\u00f3n de la experiencia cham\u00e1nica y, por ende, de la comunicaci\u00f3n simb\u00f3lica, particularmente ling\u00fc\u00edstica, de los contenidos de esa experiencia. Obtenemos as\u00ed tres grupos de problemas filos\u00f3ficos fundamentales: el gnoseol\u00f3gico, el ontol\u00f3gico y el epistemol\u00f3gico, particularmente en su aspecto ling\u00fc\u00edstico. Esta breve lista no agota la riqueza problem\u00e1tica que una filosof\u00eda del chamanismo deber\u00eda afrontar. No hemos mencionado, por ejemplo, los procesos inici\u00e1ticos preparatorios del cham\u00e1n, ni las relaciones del cham\u00e1n con los or\u00edgenes de la danza, la m\u00fasica, las artes pl\u00e1sticas y las literaturas orales.<\/p>\n<p>Es evidente que los grandes temas del chamanismo convocan a diversas disciplinas, que deben combinar sus recursos para entenderlo. Tal como la conocemos en el mundo occidental, la filosof\u00eda no podr\u00eda ir muy lejos en sus an\u00e1lisis de este fen\u00f3meno sin el auxilio de la psicolog\u00eda, la sociolog\u00eda, la etnolog\u00eda, la arqueolog\u00eda, y la historia comparada de las religiones. Estas disciplinas, y sin duda otras que corresponder\u00eda mencionar, como la parapsicolog\u00eda, resultan imprescindibles para quien quiera aproximarse al misterio del trance cham\u00e1nico y conocer lo que \u00e9ste fundamentalmente significa. Porque es aqu\u00ed donde el hombre, de una manera muy especial, entra en contacto con realidades imprevistas e irrecusables, que ejercen poderes ajenos a lo normalmente humano. Estas potencias oriundas de otro mundo, que de pronto anidan en el alma humana, son las fuerzas de lo sagrado. La experiencia cham\u00e1nica es, por tanto, una vivencia de lo sagrado entendida como una apertura hacia un mundo trascendente y la recepci\u00f3n activa de realidades que irrumpen en nuestra conciencia y existencia modificando sustancialmente el car\u00e1cter de nuestras formas vulgares de conocimiento y de ser.<\/p>\n<p>Acaso se dir\u00e1 que todo esto que estoy diciendo es una locura, que la \u00fanica realidad es \u00e9sta. Pero no es necesario echar mano a las conclusiones de la psicolog\u00eda moderna. Por nuestra propia experiencia podemos admitir que todos solemos, de una u otra manera, alcanzar otra realidad. Viajar, en el sentido corriente de esta palabra, es ya un modo de dejar atr\u00e1s un mundo para entrar en otro: ver otro pa\u00eds, otras personas, otra cultura. Y tambi\u00e9n el cultivo de las artes, aun las de nuestra propia civilizaci\u00f3n, y el hecho de participar como actores o espectadores en el mundo de la literatura, la danza, la pintura, y aun de la ciencia y la filosof\u00eda, con sus construcciones te\u00f3ricas, son maneras de salir de la prosaica situaci\u00f3n inmediata para ingresar a otros modos de ser, en los que el tiempo y las cosas pasan de otra manera.<\/p>\n<p>La experiencia del cham\u00e1n en su viaje ext\u00e1tico es, sin duda, diferente de todo ello, pero no totalmente distinta de la que buscamos en nuestras pesquisas de otro mundo -en las que a veces vivimos absortos, ajenos a lo contiguo-, que consideramos tambi\u00e9n como reales. As\u00ed como nosotros podemos olvidarnos del entorno en la sala del cine o del concierto, y despu\u00e9s de la funci\u00f3n volver a la presencia de las viejas realidades humildes, el cham\u00e1n, seg\u00fan coincidentes testimonios, puede viajar a remotas comarcas celestes y regresar de ellas.<\/p>\n<p>Es verdad que para realizar sus experiencias ext\u00e1ticas el cham\u00e1n debe someterse previamente a un proceso inici\u00e1tico, diferente del que solemos practicar durante el aprendizaje de nuestras profesiones, pero no del todo distinto del que ejercitan los religiosos en su ascetismo. A veces el candidato es visitado en sue\u00f1os por extra\u00f1as fuerzas compulsivas que lo obligan abrazar la carrera cham\u00e1nica. Otras veces toma este camino despu\u00e9s de u] encuentro &#8220;paulino&#8221; que lo arrebata de este mundo convirti\u00e9ndolo s\u00fabita mente a otro g\u00e9nero de vida. Por las informaciones de la etnolog\u00eda, de la historia comparada de las religiones y por las investigaciones de la ps\u00edcolog\u00eda moderna podemos colegir que el fen\u00f3meno del chamanismo alude a un universo que est\u00e1, al mismo tiempo, muy fuera y muy dentro de nosotros.<\/p>\n<p>La experiencia del cham\u00e1n en el mundo de las potencias sobrehumanas est\u00e1 documentada por las actuales investigaciones de la arqueolog\u00eda, que sugieren que el chamanismo era una t\u00e9cnica espiritual conocida por el hombre prehist\u00f3rico, y por la etnograf\u00eda, que muestra que es practicado todav\u00eda por algunos de nuestros semiolvidados contempor\u00e1neos, ind\u00edgenas de la Argentina y de Chile.<\/p>\n<p>* Introducci\u00f3n del libro: Shamanismo Sudamericano, compilado por Juan Schobinger, Ediciones Continente, Argentina, 1997.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>1 Mircea Eliade, El chamanismo y las t\u00e9cnicas arcaicas del \u00e9xtasis, traducci\u00f3n espa\u00f1ola, 24 edici\u00f3n revisada y ampliada, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1976, p\u00e1g. 313.<\/p>\n<p>2 Versi\u00f3n espa\u00f1ola basada en la traducci\u00f3n al portugu\u00e9s de Claudia Andujar-Darcy Ribeiro en su libro Yanomani, sin lagar de edici\u00f3n, pero seguramente en Brasil, Editora Praxis, 1978, sin paginaci\u00f3n. (El poema se encuentra al final del libro.)<\/p>\n<p>3 Browman, D. L. y Schwarz, R. A., compiladores, Spirits, Shamans and Stars: Perspect\u00edves from South Amer\u00edca, La Haya, Mouton, 1979.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEXTO DE JUAN ADOLFO V\u00c1ZQUEZ &#8220;NATURALEZA Y SIGNIFICADO DEL CHAMANISMO&#8221; La palabra &#8220;chamanismo&#8221; se refiere a las pr\u00e1cticas religiosas del cham\u00e1n. La palabra &#8220;cham\u00e1n&#8221;, por su parte, se introdujo en las lenguas europeas a trav\u00e9s del ruso, que la tom\u00f3 del tung\u00fas saman. Seg\u00fan algunos autores saman se relaciona con el s\u00e1nscrito sramana y el pali samana, que significan &#8220;monje<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[54],"tags":[],"class_list":["post-1291","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-shamanerias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1291","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1291"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1291\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1291"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1291"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1291"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}