{"id":1276,"date":"2007-12-28T02:46:01","date_gmt":"2007-12-28T02:46:01","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1276"},"modified":"2007-12-28T02:46:01","modified_gmt":"2007-12-28T02:46:01","slug":"espiritus-de-la-naturaleza-(japon)","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1276","title":{"rendered":"Espiritus de la Naturaleza (Japon)"},"content":{"rendered":"<p>Espiritus de la Naturaleza (Japon)<\/p>\n<p>&#8212;-<\/p>\n<p>De entrada podr\u00edamos decir que la religi\u00f3n japonesa es un culto a<br \/>\nlos kami. En nuestras lenguas occidentales no existe un equivalente<br \/>\nexacto de esta palabra. Como todas las voces japonesas, kami carece<br \/>\nde g\u00e9nero y n\u00famero, pudiendo referirse a una o varias divinidades,<br \/>\nfemeninas o masculinas. Se utiliza tanto para designar al dios \u00fanico<br \/>\nde los cristianos como a seres a los que m\u00e1s bien dar\u00edamos el nombre<br \/>\nde esp\u00edritus: silvestres, acu\u00e1ticos, dom\u00e9sticos y otros muchos<br \/>\nesp\u00edritus colectivos.<br \/>\nLa amplitud del concepto no nos permite precisarlo m\u00e1s. A lo sumo<br \/>\npuede darse del mismo una definici\u00f3n negativa: los kami no son ni<br \/>\nomniscientes ni todopoderosos, ni fundamentalmente buenos ni malos, y<br \/>\nni siquiera puede decirse que esten siempre presentes. De hecho, el<br \/>\nllamar a la divinidad al comienzo de un acto de culto y \u00e9l despedirla<br \/>\nal final de la celebraci\u00f3n constituye una parte esencial del rito de<br \/>\nlos templos, prueba evidente de que la presencia de las divinidades<br \/>\nes excepcional. El shintai (cuerpo del dios) que se conserva en los<br \/>\nsantuarios &#8211; espejo, espada, peine, piedra o cualquier otro objeto-<br \/>\nes s\u00f3lo un s\u00edmbolo de la divinidad o el lugar donde \u00e9sta viene a<br \/>\ninstalarse durante el culto. A veces se colocan tambi\u00e9n arbolillos,<br \/>\npostes, p\u00e9rtigas, etc., como asientos temporales de la divinidad, lo<br \/>\nque permite suponer que los kami vienen de lo alto, es decir del<br \/>\ncielo.<\/p>\n<p>De todos modos, el que visita uno de esos templos se comporta all\u00ed<br \/>\ncomo si la divinidad estuviera presente. Comienza por batir palmas<br \/>\npara atraer su atenci\u00f3n y luego se inclina respetuosamente ante ella.<br \/>\nEsto corresponde mas bien a una nueva tendencia favorecida por la<br \/>\ncreciente afici\u00f3n de los japoneses a los viajes y sobre todo, desde<br \/>\nhace dos siglos, a las peregrinaciones religiosas. Aqu\u00ed, a decir<br \/>\nverdad, suele pasarse por alto un importante factor del desarrollo de<br \/>\nconcepciones religiosas m\u00e1s recientes, a saber, la intensa<br \/>\ncompenetraci\u00f3n entre las ideas aut\u00f3ctonas y el budismo. Los budistas<br \/>\ntienen siempre sus ascetas o asesores a quienes uno puede acudir en<br \/>\nbusca de ayuda. \u00bfPor qu\u00e9 no habr\u00edan podido desempe\u00f1ar ese mismo papel<br \/>\nlos kami, que, como se crey\u00f3 durante siglos, no eran sino<br \/>\nmanifestaciones de los budistas y bodhisatvas, es decir, de los<br \/>\nsantos y auxiliares budistas?<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, pues, para el hombre sencillo de hoy los kami son ante todo<br \/>\nauxiliares o intercesores, un poco como los santos cat\u00f3licos. Al<br \/>\ntemplo de uno peregrinar\u00e1n los estudiantes antes de sus ex\u00e1menes, al<br \/>\nde otro las futuras madres; \u00e9ste curar\u00e1 las afecciones oculares o<br \/>\ndentales, aqu\u00e9l ayudar\u00e1 al casadero o la casadera a encontrar el<br \/>\nc\u00f3nyuge ideal, etc.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que uno puede preguntarse es si los kami est\u00e1n o no siempre<br \/>\npresentes en sus respectivos templos; para venerarlos en otro lugar<br \/>\ntiene que efectuarse una &#8220;disociaci\u00f3n&#8221; o transferencia, la cual es<br \/>\ntan invisible como los propios kami. Ahora bien, esta invisibilidad<br \/>\nde los kami no est\u00e1 re\u00f1ida con la facultad que poseen de hacerse<br \/>\nvisibles, como seres de carne y hueso, o de manifestar su presencia<br \/>\nen cualquier objeto.<\/p>\n<p>En general, los dioses se imaginan antropom\u00f3rficamente, si bien<br \/>\nexisten algunas excepciones. En la mitolog\u00eda y las creencias<br \/>\npopulares, ciertas divinidades se manifiestan tambi\u00e9n en forma de<br \/>\nserpiente; las de las monta\u00f1as suelen presentarse como animales de<br \/>\ncaza, y los animales que aparecen en algunas leyendas como mensajeros<br \/>\nde los kami constituyen quiz\u00e1 un indicio de la forma original de<br \/>\nestos \u00faltimos. En este mismo contexto conviene repetir que contemplar<br \/>\ndirectamente a la divinidad lleva en definitiva al hombre a su<br \/>\nperdici\u00f3n, por lo que debe evitarse a toda costa.<\/p>\n<p>Hasta ahora hemos considerado a la palabra kami en su sentido m\u00e1s<br \/>\namplio. Si a partir de lo dicho quisi\u00e9ramos definir con m\u00e1s precisi\u00f3n<br \/>\nla esencia de los kami, podr\u00edamos decir que son entes espirituales<br \/>\ndotados de especiales fuerzas que los hacen superiores al hombre y<br \/>\nlos capacitan para socorrer a \u00e9ste en sus diversas necesidades.<\/p>\n<p>(&#8230;)Los kami con nombre propio son los que en la mitolog\u00eda act\u00faan<br \/>\ncomo personas; son tambi\u00e9n los antepasados o dioses-antepasados de<br \/>\nlas diversas familias nobles que asumieron un papel importante en el<br \/>\nantiguo Jap\u00f3n. A estos mismos kami se les sigue rindiendo culto<br \/>\nactualmente en los templos sinto\u00edstas. Cierto que hay tambi\u00e9n otros<br \/>\nmuchos dioses que la mitolog\u00eda menciona ocasionalmente por su nombre,<br \/>\npero que no han dejado huella duradera y hoy est\u00e1n del todo olvidados.<\/p>\n<p>Otra categor\u00eda de dioses con nombre propio, venerados por todas<br \/>\npartes en los templos, la constituyen numerosos kami que en alg\u00fan<br \/>\nmomento se han manifestado a los hombres en sus sue\u00f1os o en or\u00e1culos.<br \/>\nEjemplos de esta clase se dan sobre todo en la antigua historia del<br \/>\nJap\u00f3n, pero tambi\u00e9n los encontramos en el pasado reciente, si echamos<br \/>\nuna ojeada a los relatos de la fundaci\u00f3n de algunas &#8220;nuevas<br \/>\nreligiones&#8221;. El esquema de tales revelaciones suele ser m\u00e1s o menos<br \/>\nel mismo. La divinidad, que se da a conocer en sue\u00f1os o por boca de<br \/>\nun m\u00e9dium, se presenta como causante de tal o cual desgracia: muerte<br \/>\nrepentina de un gran personaje, malas cosechas, epidemias,<br \/>\ncat\u00e1strofes naturales o incluso \u00fanicamente el estado patol\u00f3gico o<br \/>\ndesesperado del m\u00e9dium. La maldici\u00f3n cesar\u00e1 tan pronto como se elija<br \/>\nall\u00ed mismo un templo, con sus correspondientes tierras y sacerdotes,<br \/>\ny se le ofrezca sacrificios, o tambi\u00e9n, si la v\u00edctima es el m\u00e9dium,<br \/>\nen cuanto este se le abandone enteramente y sin reservas. Semejantes<br \/>\nmanifestaciones pueden venir de divinidades conocidas o desconocidas,<br \/>\nas\u00ed como de esp\u00edritus vengativos de difuntos que guardan alg\u00fan<br \/>\nresentimiento contra los vivos. Aqu\u00ed cobra la divinidad una nueva<br \/>\ndimensi\u00f3n: se muestra col\u00e9rica y sedienta de venganza, capaz de hacer<br \/>\nda\u00f1o a los hombres, pero a la vez dispuesta a reconciliarse con ellos<br \/>\nsi siguen sus instrucciones.<\/p>\n<p>Muy distintos son los dioses colectivos, dioses o esp\u00edritus de las<br \/>\nmonta\u00f1as y bosques, r\u00edos y mares, campos, \u00e1rboles, rocas, caminos,<br \/>\netc. De ellos la mitolog\u00eda nos dice solamente que fueron engendrados<br \/>\ny nacieron como los dem\u00e1s seres de este mundo, sabemos tambi\u00e9n que<br \/>\neran ind\u00f3mitos y violentos, hasta que los dioses y los h\u00e9roes del<br \/>\npueblo de Yamato acabaron por doblegarlos. Los dioses y los esp\u00edritus<br \/>\nan\u00f3nimos desempe\u00f1an &#8211; o hasta hace poco desempe\u00f1aban &#8211; en la vida<br \/>\nordinaria del hombre sencillo un papel mucho m\u00e1s importante que los<br \/>\ndioses de los grandes templos. En efecto, con estos \u00faltimos se<br \/>\nentraba pocas veces en contacto, por ejemplo al hacer una<br \/>\nperegrinaci\u00f3n, y por lo dem\u00e1s la gente se contentaba con adquirir al<br \/>\nprincipio del a\u00f1o un amuleto de tal o cual templo, compr\u00e1ndoselo a<br \/>\ncualquier vendedor ambulante, para colocarlo en el estante de las<br \/>\nofrendas adosado a la pared de su casa y olvidarse luego<br \/>\nprobablemente de \u00e9l.<br \/>\nEn cambio, la devoci\u00f3n a los dioses y esp\u00edritus an\u00f3nimos y las<br \/>\nmodestas fiestas en su honor a lo largo del a\u00f1o y de la vida de cada<br \/>\nindividuo ten\u00edan una importancia primordial. Estas celebraciones no<br \/>\nrequer\u00edan ni templos ni sacerdotes. Por supuesto, los esp\u00edritus de<br \/>\nmontes y bosques residen en plena naturaleza y all\u00ed es siempre<br \/>\nposible encontrarlos, sin tener que llamarlos expresamente. \u00a1Mas bien<br \/>\nsucede lo contrario!<br \/>\nEst\u00e1n all\u00ed aunque uno no lo quiera y vigilan estrechamente la<br \/>\nconducta del hombre que tiene algo que hacer en el bosque, por<br \/>\nejemplo, para castigarlos si infringe alg\u00fan tab\u00fa. En cuanto a las<br \/>\nofrendas, las reciben en determinadas fechas, seg\u00fan la costumbre, y<br \/>\nen los lugares que vienen utiliz\u00e1ndose para ello hace generaciones.<br \/>\nOcurre tambi\u00e9n que el cazador que cobre una buena pieza o el le\u00f1ador<br \/>\nque derriba un \u00e1rbol de especial hermosura den excepcionalmente<br \/>\ngracias a la divinidad por ese regalo mediante un sacrificio. Otro<br \/>\ntanto hace el pescador cuando la pesca tiene \u00e9xito y el campesino<br \/>\ntras una buena cosecha. Para cada cosa hay un patrono o se\u00f1or que<br \/>\nvela por ella.<br \/>\nEl dios de los campos est\u00e1 presente hasta en la \u00faltima gavilla; el<br \/>\ndios del hogar recibe las ofrendas que el ama de casa le presenta en<br \/>\nla etapa de la gran marmita; y al dios de los caminos, encargado de<br \/>\nm\u00faltiples tareas, se le honra en un altarcillo de piedra erigido en<br \/>\nlos confines del poblado. Desde all\u00ed puede esta divinidad rechazar a<br \/>\nlos dioses causantes de las epidemias y proteger a los viajeros; por<br \/>\nser adem\u00e1s un dios f\u00e1lico, concede la fecundidad a quienes la desean.<br \/>\nLa vida entera de los hombres depende de la benevolencia d todos esos<br \/>\nkami an\u00f3nimos, y muchos de ellos pueden encolerizarse y causar<br \/>\ndesgracias si no se les rinde el culto como es debido y no se<br \/>\nobservan sus preceptos. Para esto no necesitan mediums ni sue\u00f1os,<br \/>\npues las antiguas tradiciones y costumbres ense\u00f1an ya a los hombres<br \/>\nel modo de comportarse con tales seres.<\/p>\n<p>Culto y lugares de culto<\/p>\n<p>A pesar de cuanto acabamos de decir, la imagen de la divinidad en<br \/>\nla religi\u00f3n aut\u00f3ctona del Jap\u00f3n sigue siendo vago. Por otra parte, en<br \/>\nuna religi\u00f3n sin dogmas ni preceptos claros no nos parece posible<br \/>\nformular un contenido doctrinal.<\/p>\n<p>(&#8230;)El templo es, seg\u00fan la creencia general, el hogar de la<br \/>\ndivinidad. En su parte \u00edntima, el santuario, se conserva el shintai o<br \/>\ncuerpo del dios. Delante se extienden dos grandes salas, una para las<br \/>\nofrendas y otra para la oraci\u00f3n. A esto se a\u00f1ade todo una serie de<br \/>\nedificaciones complementarias: templetes para divinidades de segundo<br \/>\norden, una tarima para danzar, un tesoro, un despacho, etc. M\u00e1s<br \/>\nrecientemente suele erigirse tambi\u00e9n un pabell\u00f3n para celebrar bodas<br \/>\nseg\u00fan el rito sinto\u00edsta, sin duda por influjo de los usos cristianos,<br \/>\nque en este punto gozan de gran aceptaci\u00f3n. Una valla rodea todo el<br \/>\nconjunto, a menudo situado en medio de un bosque de viejos \u00e1rboles.<br \/>\nEn el exterior, m\u00e1s all\u00e1 de la puerta, los t\u00edpicos torii indican al<br \/>\nviandante la proximidad de un templo sinto\u00edsta. Nadie conoce<br \/>\nexactamente el significado de esos torii.<\/p>\n<p>A la entrada misma del recinto del templo hay una fuentecilla o pozo;<br \/>\nunos peque\u00f1os cuencos de madera que sirven para extraer el agua<br \/>\ninvitan a lavarse all\u00ed la boca y las manos, purificaci\u00f3n necesaria<br \/>\nantes de poner los pies en el santuario. La pureza en efecto, es una<br \/>\nexigencia primordial del Shinto. No obstante, cuando uno ha visitado<br \/>\nvarios de esos santuarios, no tarda en descubrir el desfase que<br \/>\nexiste entre exigencia y realidad. La mayor\u00eda de los visitantes pasan<br \/>\nde largo sin acercarse a la fuente, y apenas si hay alguno que eche<br \/>\nun poco de agua sobre la punta de los dedos, menos todav\u00eda que se<br \/>\nhumedezca la boca. Ya en el siglo VIII se expresaban las mismas<br \/>\nquejas sobre la falta de limpieza corporal y espiritual de quienes<br \/>\nacud\u00edan a los templos de los dioses, y desde entonces nunca han<br \/>\ncesado. Sin embargo, esa negligencia queda compensada por las<br \/>\nrigurosas purificaciones impuestas a todos aquellos, sacerdotes o no,<br \/>\nque toman parte activa en un acto de culto.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ha de entenderse por pureza en el contexto de la religiosidad<br \/>\njaponesa? El lavarse manos y boca es, desde luego, una purificaci\u00f3n<br \/>\nsimb\u00f3lica, como tambi\u00e9n el ba\u00f1o que toman los sacerdotes y laicos que<br \/>\nvan a participar en el culto: \u00a1Pr\u00e1ctica bien rigurosa, cuando ese<br \/>\nba\u00f1o se toma en el mar o bajo una cascada en pleno invierno! Este<br \/>\ntipo de purificaci\u00f3n por agua se designa por el nombre de misogi y<br \/>\ntiene por objeto dejar al individuo limpio de toda mancha de cuerpo y<br \/>\nesp\u00edritu.<\/p>\n<p>Lo mismo se pretende con otra forma de purificaci\u00f3n llamada harae<br \/>\n(barrido), obligatoria antes de toda ceremonia religiosa. El<br \/>\nsacerdote recita una oraci\u00f3n agitando a la vez una especia de<br \/>\nescobilla formada por una vara de la que cuelgan tiras de papel o<br \/>\ntela; de esa manera &#8220;barre&#8221; todas las impurezas. En las ocasiones en<br \/>\nque debe purificarse a s\u00ed mismo, se pasa suavemente por todo el<br \/>\ncuerpo un mu\u00f1eco de papel y luego lo arroja al agua, dej\u00e1ndolo flotar<br \/>\na la deriva. Este m\u00e9todo de purificaci\u00f3n individual no es sino un<br \/>\nejemplo entre otros mundos.<\/p>\n<p>Para participar activamente en los actos de culto hay que observar<br \/>\ntodav\u00eda otras prescripciones que persiguen id\u00e9ntico fin, desde la<br \/>\nsimple abstinencia de carne, alcohol, relaciones sexuales, etc.,<br \/>\nhasta el total aislamiento durante alg\u00fan tiempo entreg\u00e1ndose a la<br \/>\noraci\u00f3n y a la meditaci\u00f3n, purific\u00e1ndose con abluciones y no tomando<br \/>\nm\u00e1s alimentos que los preparados por uno mismo, para asegurarse de<br \/>\nque no hay en ellos &#8220;mancha&#8221; alguna. Aqu\u00ed es donde se ve con mayor<br \/>\nclaridad que los conceptos japoneses de pureza e impureza no<br \/>\ncoinciden forzosamente con los nuestros.<\/p>\n<p>(*) Fuente: Nelly Naumann, Shinto y religi\u00f3n popular. La<br \/>\nreligiosidad japonesa en su contexto hist\u00f3rico, en Historia de las<br \/>\ncreencias y de las ideas religiosas (obra colectiva dirigida por<br \/>\nMircea Eliade), Barcelona, Herder.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Espiritus de la Naturaleza (Japon) &#8212;- De entrada podr\u00edamos decir que la religi\u00f3n japonesa es un culto a los kami. En nuestras lenguas occidentales no existe un equivalente exacto de esta palabra. Como todas las voces japonesas, kami carece de g\u00e9nero y n\u00famero, pudiendo referirse a una o varias divinidades, femeninas o masculinas. 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