{"id":1255,"date":"2007-12-28T01:12:58","date_gmt":"2007-12-28T01:12:58","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1255"},"modified":"2007-12-28T01:12:58","modified_gmt":"2007-12-28T01:12:58","slug":"el-indio-tal-y-como-lo-hizo-el-gran-espiritu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1255","title":{"rendered":"EL INDIO TAL Y COMO LO HIZO EL GRAN ESPIRITU"},"content":{"rendered":"<p>EL INDIO TAL Y COMO LO HIZO EL GRAN ESPIRITU<\/p>\n<p>\u00bfHas comido bien, hermano? \u00bfTienes hambre? \u00c9ste es el saludo del piel roja. Los blancos se preguntan por la salud, el indio piensa que el que tiene el est\u00f3mago lleno olvida sus desgracias.<\/p>\n<p>Para el piel roja el tiempo no significa nada. El curso del Sol le informa sobre ciertos momentos del d\u00eda. De un d\u00eda a otro pasar\u00e1 un sue\u00f1o. El piel roja habla tambi\u00e9n de lunas, porque ha advertido el fen\u00f3meno del ciclo de nuestro sat\u00e9lite.<\/p>\n<p>Las estaciones son los momentos en que podr\u00e1 recoger frutos o en que los bisontes regresar\u00e1n a la llanura, o cuando el suelo est\u00e1 helado. Para hablar de un a\u00f1o dir\u00e1 de una nieve a otra; la nieve es lo que cuenta, porque significa fr\u00edo y sufrimiento. Lo que el indio no pueda hacer en una nieve lo har\u00e1 en otra.<\/p>\n<p>El paso del tiempo no representa gran cosa para unos hombres que rara vez mueren de vejez en su camastro, sino m\u00e1s bien de fr\u00edo, hambre o por la bala del fusil de un blanco. Cuando vea al hombre blanco apresurarse para terminar las cosas cuanto antes, el piel roja dir\u00e1 con una sonrisa compasiva: El rostro p\u00e1lido se vuelve loco de tanto precipitarse.<\/p>\n<p>El indio concede mucha importancia a su muerte, y a la vista de una bella ma\u00f1ana soleada dir\u00e1: Es un buen d\u00eda para morir. Gracias a su muerte se seguir\u00e1 hablando de \u00e9l cuando haya entregado su alma al Gran Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>El piel roja es temperamental, puede sentirse muy orgulloso de s\u00ed y proclamarlo a voz en cuello o bien, avergonzado, ocultarse de todos. Se muestra tan puntilloso por el bien parecer que le desagrada importunar a los otros con preguntas.<\/p>\n<p>El indio no blasfema, su vocabulario carece de insultos, y la peor de las ofensas es llamarle vieja o vieja cepa podrida. El bravo ofendido se retira moh\u00edno a un rinc\u00f3n hasta que el ofensor acude a presentarle sus excusas, que ser\u00e1n tanto m\u00e1s r\u00e1pidamente aceptadas cuanto m\u00e1s costosos sean los regalos que las acompa\u00f1en.<\/p>\n<p>La pregunta directa es la peor de las descortes\u00edas, y precisamente por eso un piel roja jam\u00e1s dir\u00e1 a uno de sus hermanos de raza: \u00bf De d\u00f3nde vienes? \u00bfQu\u00e9 has hecho?. Tan curioso como una vieja lechuza, dar\u00e1 un largo rodeo hasta conseguir la respuesta sin haber formulado la pregunta. Los hombres blancos, que no conoc\u00edan esta particularidad, se quejaban siempre de que los pieles rojas nunca respond\u00edan a sus preguntas y de que llegaban incluso a adoptar un semblante triste cuando se las formulaban. S\u00ed, el indio se sent\u00eda triste al ver hasta qu\u00e9 punto pod\u00edan ser descorteses aquellos hombres que se dec\u00edan civilizados.<\/p>\n<p>Si, por azar, un indio mataba a un blanco, los soldados de chaquetas azules acud\u00edan a la tribu para apoderarse del culpable. Con objeto de hacerse perdonar, \u00e9ste les ofrec\u00eda tres o cuatro caballos como indemnizaci\u00f3n, pero los rostros p\u00e1lidos nunca los aceptaban y se lo llevaban para ahorcarlo. Los pieles rojas han considerado siempre que un hombre que se balancea al extremo de una cuerda es una visi\u00f3n mucho m\u00e1s horrible que la falta que haya podido cometer. Si acontec\u00eda que un indio mataba a otro, la familia del muerto exig\u00eda una reparaci\u00f3n, el culpable ofrec\u00eda unos regalos y el incidente quedaba zanjado. Si no pod\u00eda realizar \u00e9stos se exiliaba, avergonzado, o era perseguido por los suyos por no haber respetado las costumbres. Los indios no reconoc\u00edan el derecho de castigar con la muerte a uno de los suyos. Unos sioux, tras haber visto c\u00f3mo unos blancos ahorcaban a otros blancos, juraron no tener jam\u00e1s contacto alguno con tales salvajes.<\/p>\n<p>Esta manera de ver las cosas abr\u00eda un foso entre blancos y pieles rojas. Las palabras valent\u00eda y cobard\u00eda tampoco ten\u00eda para los indios el sentido que les dan los hombres blancos.<\/p>\n<p>Totalmente carentes de prejuicios ante los cambios de opini\u00f3n, los pieles rojas pod\u00edan entablar un combate y detenerlo pocos minutos despu\u00e9s por una raz\u00f3n pr\u00e1ctica; esta conducta no pod\u00eda ser entendida por los blancos.<\/p>\n<p>Si el piel roja gusta de las bellas leyendas y de las verdes praderas, su sentido art\u00edstico no empa\u00f1a en nada su sentido pr\u00e1ctico. La verde pradera es verde a sus ojos porque engorda los bisontes de los que el piel roja se alimenta. Un bello bosque podr\u00e1 ser una arboleda de troncos medio calcinados por el incendio entre los cuales pasar f\u00e1cilmente el cazador y a los que abatir\u00e1 con pocos esfuerzos para calentarse. Una ristra de perniles de alce ser\u00e1 una decoraci\u00f3n inigualable a la entrada de su tipi. Los barriles de madera que utilizaba el hombre blanco pueden convertirse en el m\u00e1s maravilloso de los objetos porque con el metal de sus aros el indio tallar\u00e1 las puntas de sus flechas y de sus lanzas, que tan \u00fatiles le resultan para la caza. El indio es positivo y considera que m\u00e1s vale p\u00e1jaro en mano que ciento volando. Pero esto no impide que sepa sonre\u00edr cuando pierde.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda del indio se halla sobre todo determinada por los sue\u00f1os. Toma esta filosof\u00eda del m\u00e1s all\u00e1, en la interpretaci\u00f3n de los ensue\u00f1os o de las humaredas y en el vuelo de las aves, pero lo m\u00e1s importante son los sue\u00f1os. El indio, como cualquiera, sue\u00f1a mientras duerme, pero este sue\u00f1o no es tan fuerte, tan prof\u00e9tico como el que puede obtener en la tienda ritual. En esta tienda, construida de diferentes maneras seg\u00fan las tribus, recibe un ba\u00f1o de vapor, sudando copiosamente. Entre los indios de las praderas se trata de un tipi de peque\u00f1as dimensiones y especialmente dispuesto. Entre los indios de los bosques es un wigwam, caba\u00f1a reservada a este efecto. En ambos casos dispone de un agujero excavado en el centro del ba\u00f1o de vapor, donde se coloca el fuego. Encima de \u00e9ste se sit\u00faa una especie de rejilla sobre cuatro patas. Las mujeres se encargan de encender el fuego que luego cubren con piedras. Cuando ya est\u00e1n muy calientes, el indio se coloca en la rejilla y las mujeres arrojan agua sobre las piedras, con lo que se desprende un abundante vapor. A veces permanece durante varios d\u00edas en esta tienda, mientras las mujeres mantienen el fuego y no dejan de arrojar agua sobre las piedras. All\u00ed, en un ayuno ritual, el indio transpira abundantemente y llega a sufrir varios s\u00edncopes y alucinaciones que interpretar al recobrar la conciencia. Al salir de la tienda ritual su conducta se guiar\u00e1 por la interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os. Si el nuevo inspirado declara haber recibido un mensaje y \u00e9ste es aceptado, puede cambiar el curso de la vida de toda la tribu. Estos sue\u00f1os son la base de las expediciones b\u00e9licas y de las grandes partidas de caza. Pueden tambi\u00e9n obligar a la tribu entera a cambiar de campamento y a instalar la aldea a quinientos kil\u00f3metros del lugar donde se hallaba.Cada clan tiene sus brujos; entre los sioux es el cham\u00e1n. \u00c9ste dispone de toda una gama de accesorios para predecir el porvenir. Conserva el secreto de sus recetas, que constituyen la fuerza de su medicina. Enciende fuegos y durante horas examina escrupulosamente las volutas de humo; arroja al suelo un pu\u00f1ado de ramitas e interpreta las formas geom\u00e9tricas que componen. Hace otro tanto con guijarros, leyendo con id\u00e9ntica facilidad en la arena, en las nubes o en las entra\u00f1as de una rana: sus deducciones pueden aportar la prosperidad&#8230; o conducir al peor de los cataclismos.<\/p>\n<p>Los indios llevan consigo constantemente un saco que los primeros norteamericanos llamaron medicina, pensando que conten\u00eda hierbas para cuidar las heridas y las enfermedades pero no se trataba de nada de eso. Confeccionado generalmente con la piel de un animal, el saco-medicina se halla siempre adornado, puede ser grande o peque\u00f1o, de piel de armi\u00f1o, de lobo, de rana, de lince o de ave; la medicina comienza ya con la piel elegida. En ciertas tribus, el indio tiene dos sacos- medicina: uno, secreto y precintado, que no se abre nunca y va cosido a la ropa o atado al cuerpo; el otro le sirve de morral donde coloca su pipa, el tabaco, las pinturas para su cuerpo y sus talismanes. Estos \u00faltimos pueden ser una garra de oso, una piedra, una pluma, una pata de liebre, la oreja de un enemigo o cualquier otra cosa. Los dos sacos tienen el mismo car\u00e1cter sagrado, porque los dos guardan objetos sagrados. El saco-medicina es la propia vida del piel roja y su protecci\u00f3n. Todo depende de \u00e9l, y para agradar a su medicina, el indio acaricia el saco, ofrece banquetes en su honor o se inflige duras penitencias si cree haber provocado su c\u00f3lera. En este saco se hallan reunidos lo bueno y lo malo. Al llegar la pubertad, el joven indio se aleja de la tribu y ayuna aislado. Durante largos d\u00edas llama al Gran Esp\u00edritu y elige al primer animal entrevisto en los sue\u00f1os de su delirio. El joven ya no tiene m\u00e1s que regresar a la aldea, recobrar sus fuerzas y lanzarse armado a la b\u00fasqueda del animal designado por el Ser Eterno; este animal se convierte en su protector para toda la vida y con su piel el indio confecciona su saco. Nunca m\u00e1s podr\u00e1 volver a matar un animal de esta especie sin destruirse a s\u00ed mismo. La medicina es un don del Gran Esp\u00edritu, del que el indio no puede disponer; vender su saco, darlo, perderlo, dej\u00e1rselo quitar, convierte a este desgraciado en un-hombre-sin-medicina, que pierde en el acto el respeto de los suyos. Al indio as\u00ed despose\u00eddo y afligido s\u00f3lo le queda un recurso: arrancar el saco- medicina a un enemigo y regresar a su campamento para recuperar sus antiguos privilegios.<br \/>\nMITOS DE LA CREACION<\/p>\n<p>Eran numerosas las tribus de Am\u00e9rica, pero todas quedaron plasmadas finalmente en diversas clasificaciones. Una de ellas es la que propone a los algonquinos e iroqueses del este, los pescadores del noroeste, los esquimales del norte, los cazadores de b\u00fafalos o indios de las praderas occidentales, y los del lejano oeste en la zona del desierto y California.<\/p>\n<p>Todos estos grupos, a pesar de las grandes distancias que los separaban (tanto espaciales como ling\u00fc\u00edsticas), ten\u00edan unos mitos y unas leyendas comunes sobre su propia creaci\u00f3n que les vinculaba directamente con la naturaleza.<\/p>\n<p>En la primera parte del mito se cuenta c\u00f3mo los dioses o pueblos primitivos habitaban un mundo de paz y armon\u00eda. Poco a poco, esa unidad fue rota por los intereses personales y las acciones que, conscientes o no, hac\u00edan da\u00f1o a los dem\u00e1s. Los dioses se metamorfosearon gracias a sus poderes, convirti\u00e9ndose en todo lo que hoy conocemos: \u00e1rboles, flores, el Sol, las estrellas, p\u00e1jaros, peces&#8230; S\u00f3lo un reducido n\u00famero se abstuvo del caos y la discordia y continu\u00f3 viviendo tan armoniosamente como lo hiciera hasta entonces.<\/p>\n<p>La segunda parte del mito narra c\u00f3mo ese peque\u00f1o grupo de dioses pas\u00f3 a crear el mundo que conocemos actualmente. Aqu\u00ed las diferentes tribus difieren en sus versiones. Algunas, como la de los sioux, tienen la creencia de que su raza sobrevivi\u00f3 en un pueblo subterr\u00e1neo cerca de un inmenso lago. Varios hombres subieron cierto d\u00eda por las ra\u00edces de unos vi\u00f1edos que despuntaban en la tierra y quedaron maravillados al ver la gran cantidad de alimentos vegetales y la abundancia de animales de la superficie en comparaci\u00f3n con lo pobre de su subsuelo. Bajaron de nuevo a contarlo y el pueblo entero abandon\u00f3 sus hogares y les sigui\u00f3; pero no todos lograron subir, ya que el peso de una mujer corpulenta hizo que la planta se rompiera.<\/p>\n<p>Esta leyenda, adem\u00e1s, es la base de las creencias siouanas de la reencarnaci\u00f3n, puesto que tras la muerte piensan que su alma regresar\u00e1 a aquel lugar subterr\u00e1neo, unos bajando a trav\u00e9s de las ra\u00edces, mientras que otros no podr\u00e1n realizar el pasaje debido al peso de sus pecados y permanecer\u00e1n en la superficie.<\/p>\n<p>Tribus distintas sit\u00faan su origen en la creaci\u00f3n de los hombres por parte de su m\u00e1xima deidad o Gran Esp\u00edritu (el Gran Manit\u00fa entre los algonquinos e iroqueses, y Wakan-Tanka en el lenguaje de los indios de las praderas) a partir del barro modelado, previamente extra\u00eddo de las profundidades del mar, que despu\u00e9s era colocado sobre la tierra para que desarrollara su vida.<\/p>\n<p>Otros pueblos, no obstante, tienen el mito com\u00fan de que el Gran Esp\u00edritu, desde el cielo, o el mismo Sol, al mirar a la Madre Tierra la fecunda, y de ella nacen los primeros hombres que conforman las actuales tribus amerindias.<br \/>\nDOS AMIGOS: INDIOS Y LOBOS<\/p>\n<p>Desde luego los lobos no eran los \u00fanicos animales a los que los indios respetaban, en todas las tribus que existieron, ten\u00edan las mismas normas respecto a los dem\u00e1s animales, se cazaba lo necesario para alimentarse, y siempre se ped\u00eda antes permiso a la madre naturaleza.<\/p>\n<p>Al matar el animal se le honraba con una petici\u00f3n: que el esp\u00edritu del animal penetrara en el cazador, tomando as\u00ed las grandes virtudes del animal.<\/p>\n<p>El lobo era uno de los animales al que m\u00e1s respetaban y el esp\u00edritu del lobo representaba la fuerza, la inteligencia y la nobleza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL INDIO TAL Y COMO LO HIZO EL GRAN ESPIRITU \u00bfHas comido bien, hermano? \u00bfTienes hambre? \u00c9ste es el saludo del piel roja. 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