{"id":1237,"date":"2007-12-27T18:20:35","date_gmt":"2007-12-27T18:20:35","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1237"},"modified":"2007-12-27T18:20:35","modified_gmt":"2007-12-27T18:20:35","slug":"indigenas-y-dem\u00e1s-\"primitivos\"","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1237","title":{"rendered":"Indigenas y dem\u00e1s &#8220;primitivos&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>Indigenas y dem\u00e1s &#8220;primitivos&#8221;<\/p>\n<p>Relacionado con lo que se ha dicho, aqu\u00ed pongo un extracto de un<br \/>\nart\u00edculo aparecido en la revista &#8220;The Ecologist&#8221;.<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Fecha de publicaci\u00f3n: 1-1-2003<br \/>\nRevista: The Ecologist para Espa\u00f1a y Latinoam\u00e9rica<br \/>\nAutor: Pedro Burruezo<\/p>\n<p>&#8221; Cada vez que me invitan a dar una charla en alg\u00fan centro rural,<br \/>\nuniversitario o vecinal, se repiten los mismos esquemas. Hablo sobre<br \/>\nlos paradigmas de la sociedad excedentaria, sus desastres, y abogo<br \/>\npor la austeridad eco-n\u00f3mica, la Tradici\u00f3n, lo vern\u00e1culo, la escala<br \/>\nhumana, el pasado&#8230; Y algunos me tildan de idealista.<br \/>\nDesgraciadamente, el Sistema se ha encargado muy bien de que muchas<br \/>\nde las personas que as\u00ed me tildan tengan pocos o nulos conocimientos<br \/>\nsobre Historia, antropolog\u00eda, etolog\u00eda, etnolog\u00eda&#8230; La visi\u00f3n que<br \/>\nellos tienen del mundo natural, de nuestros ancestros y de culturas<br \/>\nno tecnocient\u00edficas, lastimosamente, muy poco tiene que ver con un<br \/>\nestudio profundo y vivencial.<br \/>\nEllos no tienen la culpa, no obstante, de que sus opiniones sean<br \/>\nproducto inequ\u00edvoco de siglos y siglos de estado de sitio mental<br \/>\nordenado por una sociedad, la tecnocapitalista, que, partiendo del<br \/>\nantropocentrismo, del darwinismo, del mecanicismo y del<br \/>\ncartesianismo, ha esgrimido absurdos y reduccionistas embustes sobre<br \/>\ntodos aquellos modos de vida que no son el postindustrial. De esta<br \/>\nforma, y con la utilizaci\u00f3n de las armas, el &#8220;homo tecnologicus&#8221; ha<br \/>\nconseguido perpetuarse en el poder y zafarse de los sectores<br \/>\ncr\u00edticos (&#8230;)<\/p>\n<p>\u00bfVIVIMOS MEJOR?<br \/>\nUna de las grandes mentiras de nuestra era es la interesada<br \/>\nconfusi\u00f3n que se da entre esperanza de vida y salud.<\/p>\n<p>La industria nos dice de forma machacona a trav\u00e9s de los mass media<br \/>\nque hoy se vive m\u00e1s a\u00f1os que en la Antig\u00fcedad. Pero es falso. Y, lo<br \/>\nque es m\u00e1s grave, los a\u00f1os que se viven hoy se viven peor. La<br \/>\ntecnoindustria, cuando habla del pasado, se refiere a la Edad Media<br \/>\nen Occidente, un agujero negro en la historia de la Humanidad. El<br \/>\np\u00e9simo reparto de la riqueza (y, por consiguiente, una ciudadan\u00eda<br \/>\ndesnutrida), la construcci\u00f3n de protociudades sin alcantarillados y<br \/>\nla ignorancia generalizada eran pasto de epidemias de todo tipo y de<br \/>\nun alto grado de mortalidad entre todos los sectores de la<br \/>\npoblaci\u00f3n.<br \/>\nEn la actualidad, las mejores condiciones higi\u00e9nicas han conllevado<br \/>\nalgunos \u00e9xitos contra algunas enfermedades infecciosas, pero la<br \/>\ndecadencia social, el estr\u00e9s continuado, la vida sedentaria, el<br \/>\ntabaco y el alcohol, la vida erigida s\u00f3lo a partir de lo material,<br \/>\nla mala alimentaci\u00f3n, (&#8230;), el uso y abuso de antibi\u00f3ticos (&#8230;),<br \/>\nla poluci\u00f3n medioambiental, (&#8230;)las pandemias como el sida o el<br \/>\nc\u00e1ncer, la ingente cantidad de enfermedades mentales, el desorden<br \/>\nespiritual de nuestra \u00e9poca, las disparadas tasas de enfermedades<br \/>\ndegenerativas, &#8230; est\u00e1n conduciendo a una situaci\u00f3n insostenible.<\/p>\n<p>Los especialistas ven, no obstante, cada vez m\u00e1s claro. Para el<br \/>\ndoctor Pedro R\u00f3denas, &#8220;las nuevas generaciones est\u00e1n falleciendo a<br \/>\nedades m\u00e1s tempranas (infartos, tumores malignos) y se est\u00e1n<br \/>\nmultiplicando y adelantando en el tiempo las patolog\u00edas<br \/>\ndegenerativas y cr\u00f3nicas que comportan un importante deterioro de la<br \/>\ncalidad de vida (diabetes, asma, c\u00e1ncer, Alzheimer) (1). (&#8230;)<br \/>\nAunque el individuo no llegue a ser del todo consciente de este<br \/>\naumento, pues suele aceptar el hecho de estar enfermo como algo<br \/>\ninevitable aunque desagradable, los expertos s\u00ed ven con preocupaci\u00f3n<br \/>\ncada vez mayor que esta situaci\u00f3n est\u00e1 dando lugar a una serie de<br \/>\nproblemas importantes. Algunos hablan ya de un deterioro<br \/>\ncatastr\u00f3fico de la salud de los pueblos civilizados&#8221; (2).<\/p>\n<p>SALUD EN LA EDAD DE PIEDRA<br \/>\nSi echamos un vistazo a la antropolog\u00eda m\u00e1s comprometida,<br \/>\ndescubriremos una parte del pastel que, muy interesadamente, ha sido<br \/>\nvelada hasta ahora a la opini\u00f3n p\u00fablica.<br \/>\nLa realidad de las eras primitivas, de toda la franja paleol\u00edtica,<br \/>\nla realidad de nuestros antepasados recolectores-cazadores es que,<br \/>\ncomo dice John Zerzan (que tambi\u00e9n cita a otros autores), &#8220;el fin de<br \/>\nla vida de recolecci\u00f3n y caza trajo una merma de la talla, la<br \/>\nestatura y la robustez del esqueleto (Cohen y Armalagos, 1981;<br \/>\nHarris y Ross, 1981), la ca\u00edda de los dientes, deficiencias<br \/>\nnutritivas y la mayor\u00eda de las enfermedades infecciosas (Larsen<br \/>\n1982, Buikstra 1976 a, Cohen 1981)&#8221; (3).<br \/>\nPara los citados Cohen y Armalagos, y tambi\u00e9n, por supuesto, para<br \/>\nZerzan y para otros muchos antrop\u00f3logos y estudiosos, &#8220;considerada<br \/>\nen conjunto, la llegada de la agricultura supuso un declive general<br \/>\nde la calidad y probablemente de la duraci\u00f3n de la vida humana&#8221;. Lo<br \/>\nmismo ocurre con la sociedad tecnoindustrial, que ha significado un<br \/>\npaso m\u00e1s hacia la decadencia f\u00edsica y moral de nuestra especie. El<br \/>\ndoctor Liverlees ha escrito: &#8220;Estamos siendo testigos de la<br \/>\ndecadencia del ser humano, la decadencia de su dentadura, sus<br \/>\narterias, sus entra\u00f1as y sus articulaciones, en una escala colosal y<br \/>\nsin precedentes&#8221;.<\/p>\n<p>\u00bfO LA CIENCIA O EL DESASTRE?<br \/>\nEn las charlas citadas, suelo exponer los once paradigmas que<br \/>\nasentaron la econom\u00eda excedentaria y que la perpet\u00faan. Uno de ellos,<br \/>\nprecisamente, hace referencia a la econom\u00eda neoliberal.<\/p>\n<p>El axioma podr\u00eda resumirse as\u00ed: &#8220;No hay elecci\u00f3n: o la econom\u00eda<br \/>\nneoliberal o el mundo salvaje, la miseria, la enfermedad, la<br \/>\ndesnutrici\u00f3n y la muerte&#8221;.<br \/>\nTodo esto es una de las calumnias y de las falacias m\u00e1s<br \/>\ninveros\u00edmiles con que Occidente se ha estado autoenga\u00f1ando desde que<br \/>\nCol\u00f3n dio el pistoletazo de salida de un proceso devastador de<br \/>\ndestrucci\u00f3n y de clonaci\u00f3n cultural a escala planetaria.<\/p>\n<p>Para ver la soberana cara de la verdad, vuelvo a citar a Zerzan<br \/>\nporque sus escritos son, en este sentido, emblem\u00e1ticos: &#8220;Los isle\u00f1os<br \/>\nandaman, al este de Tailandia, no tienen l\u00edderes, ni<br \/>\nrepresentaciones simb\u00f3licas, ni animales domesticados. Tambi\u00e9n<br \/>\ndesconocen la agresi\u00f3n, la violencia y la enfermedad; sus heridas<br \/>\ncuran sorprendentemente r\u00e1pido y su vista y su o\u00eddo son<br \/>\nespecialmente agudos. Se dice que han deca\u00eddo desde la intrusi\u00f3n<br \/>\neuropea a mediados del siglo xix, pero muestran otras<br \/>\ncaracter\u00edsticas f\u00edsicas notables como su inmunidad natural a la<br \/>\nmalaria; adem\u00e1s, su piel es lo suficientemente el\u00e1stica como para<br \/>\nque desaparezcan las marcas que deja el parto y las arrugas que<br \/>\nnosotros asociamos a la edad&#8221;.<\/p>\n<p>Diversos antrop\u00f3logos, con De Vries (4) a la cabeza, han sentenciado<br \/>\nque la ausencia de enfermedades degenerativas, la carencia de<br \/>\npatolog\u00edas mentales, el parto sin dolor&#8230; eran la realidad<br \/>\ncotidiana de nuestros antepasados, el australopitecus, el Homo<br \/>\nhabilis, el Homo ergaster, el Homo erectus, el Homo antecessor y el<br \/>\nHomo neanderthalensis.<br \/>\nEl nunca lo suficientemente bien ponderado Jerry Mander (5) cita a<br \/>\nSahlins: &#8220;Casi universalmente partidarios de la tesis de que en el<br \/>\nPaleol\u00edtico la existencia era dura, nuestros libros de texto se<br \/>\nesfuerzan en transmitir una idea de fatalidad inminente, que nos<br \/>\nhace preguntarnos no s\u00f3lo c\u00f3mo pod\u00edan vivir los cazadores, sino, en<br \/>\nrealidad, si aquello era vida&#8221;. Para Sahlins, nuestro l\u00e9xico est\u00e1<br \/>\ncargado de maquiav\u00e9licas expresiones que se\u00f1alan al Paleol\u00edtico como<br \/>\nun mundo que, por natural, resultaba depravado: &#8220;mera econom\u00eda de<br \/>\nsubsistencia&#8221;, &#8220;ocio limitado&#8221;&#8230;<br \/>\nManuel Seara dice: &#8220;Los neandertales fueron cazadores y<br \/>\nrecolectores, n\u00f3madas que llevaron una vida muy dura y arriesgada&#8221;<br \/>\n(6). \u00bfNo es una visi\u00f3n parcial la de Seara? Mander se\u00f1ala<br \/>\nque &#8220;Sahlins considera estas actitudes `el primer prejuicio<br \/>\nclaramente neol\u00edtico&#8217; creado deliberadamente para definir la<br \/>\nrelaci\u00f3n del cazador con la tierra y los recursos de la forma `m\u00e1s<br \/>\ncompatible con la misi\u00f3n hist\u00f3rica de arrebat\u00e1rselos'&#8221;.<\/p>\n<p>Efectivamente, la sociedad excedentaria es la econom\u00eda de los<br \/>\nrecursos y del mercado. Para robarlos, necesita desarraigar a las<br \/>\npoblaciones vern\u00e1culas de sus tierras y crear un caldo de cultivo<br \/>\nfavorable entre la ciudadan\u00eda democr\u00e1tica que legitime esa<br \/>\nexpoliaci\u00f3n: creando prejuicios, desprestigiando al &#8220;otro&#8221;,<br \/>\nreinterpretando la Historia (\u00bfqui\u00e9n la escribe, sino los<br \/>\nvencedores?)&#8230;<br \/>\nPero la verdad sobre el tipo de vida Paleol\u00edtico, representado en<br \/>\ntiempos recientes, por ejemplo, por los cazadores de Tierra de<br \/>\nArnhem Occidental (Australia), lo expresa muy bien el citado Jerry<br \/>\nMander: &#8220;No les gusta la dieta mon\u00f3tona. Trabajan para conseguir una<br \/>\namplia variedad de alimentos muy por encima de la cantidad<br \/>\nsuficiente. Seg\u00fan los investigadores McCarthy y McArthur, el consumo<br \/>\ndiet\u00e9tico de los cazadores era (a\u00f1os sesenta, fecha de los estudios<br \/>\ncitados) adecuado seg\u00fan los criterios actuales del Consejo Nacional<br \/>\nde Investigaci\u00f3n de Am\u00e9rica. En varias comunidades abor\u00edgenes el<br \/>\nconsumo superaba las 2.130 calor\u00edas, lo que supone un nivel de<br \/>\nnutrici\u00f3n mejor del que disfruta el 15% de la poblaci\u00f3n<br \/>\nestadounidense&#8221;.<br \/>\nPero la contaminaci\u00f3n &#8220;acultural&#8221; occidental conlleva p\u00e9rdidas (&#8230;)<br \/>\ny la salud de sus integrantes se deteriora en la medida en que<br \/>\nadoptan f\u00f3rmulas existenciales civilizatorias y, en especial, la<br \/>\nt\u00edpica dieta occidental (7).<\/p>\n<p>MEDIO AMBIENTE<br \/>\nEs absolutamente aberrante comprobar de qu\u00e9 forma, en contra de<br \/>\ntodas las evidencias, la tecnoindustria m\u00e9dica sigue hablando de<br \/>\nfactores gen\u00e9ticos de riesgo, cuando, hablando de enfermedades, mira<br \/>\nhacia otro lado ante la infinidad de datos que muestran una relaci\u00f3n<br \/>\nclar\u00edsima entre la degradaci\u00f3n medioambiental y social y las<br \/>\nenfermedades de la civilizaci\u00f3n. (&#8230;)<\/p>\n<p>La salud y el tipo de vida de nuestros antepasados, los recolectores-<br \/>\ncazadores, no ten\u00edan nada que ver con la sinraz\u00f3n occidental. Sirvan<br \/>\ncomo ejemplos los relatos de aquellos exploradores de los siglos<br \/>\nxviii, xix y principios del xx que, en sus viajes a zonas<br \/>\ninexploradas, encontraban poblaciones que viv\u00edan en zonas<br \/>\ntropicales.<br \/>\nMiquel Izar, en su libro El rechazo de la civilizaci\u00f3n, nos habla,<br \/>\nen sus razonamientos contra la conquista de Am\u00e9rica, de las formas<br \/>\nde vida de los nativos y de lo que descubrieron los conquistadores,<br \/>\nque poco tiene que ver con el adoctrinamiento oficial. Pierre Loti<br \/>\nconoci\u00f3 la vida paradisiaca en Polinesia. Bruce Chatwin est\u00e1 bien<br \/>\ndocumentado sobre abor\u00edgenes australianos.<\/p>\n<p>Siempre se repiten los mismos esquemas: ausencia de l\u00edderes, equidad<br \/>\nhombre-mujer, propiedad consuetudinaria, econom\u00eda recolectora,<br \/>\ncontrol poblacional, conservaci\u00f3n de los recursos, espiritualidad<br \/>\nc\u00f3smica, animismo-hilozoismo, vida familiar (una familia que<br \/>\ntransgrede el grupo mononuclear contempor\u00e1neo), alimentaci\u00f3n<br \/>\norg\u00e1nica y local (silvestre en su mayor\u00eda, la mejor, la m\u00e1s vital),<br \/>\nsalud natural, mucho tiempo para el ocio, una vida entregada a los<br \/>\nplaceres ajenos al encorsetamiento judeocat\u00f3lico, una agua n\u00edtida,<br \/>\nun aire limpio. Estas son las verdaderas razones de la<br \/>\ninquebrantable salud de aquellos grupos. Y una m\u00e1s. La vida en<br \/>\narmon\u00eda con la Naturaleza procuraba a nuestros antepasados un<br \/>\nconocimiento perfecto de su propio cuerpo. El &#8220;homo tecnologicus&#8221;<br \/>\nvive completamente alejado de su organismo.<\/p>\n<p>CONTRACEPCI\u00d3N NATURAL<br \/>\n(&#8230;)<br \/>\nPara Zerzan, &#8220;un fen\u00f3meno intrigante de los recolectores-cazadores<br \/>\nes su capacidad para prevenir el embarazo sin utilizar m\u00e9todos<br \/>\nanticonceptivos (Silberbauer, 1981). Se han barajado y descartado<br \/>\ndiversas hip\u00f3tesis; por ejemplo, la relaci\u00f3n entre la concepci\u00f3n y<br \/>\nlos niveles de grasa corporal (Frisch, 1974; Leibowitz, 1986).<\/p>\n<p>Una explicaci\u00f3n plausible ser\u00eda que los pueblos no domesticados se<br \/>\nencuentran m\u00e1s \u00edntimamente conectados con su f\u00edsico. Las mujeres<br \/>\nforrajeras no tienen los sentidos aletargados y sus procesos no son<br \/>\nalgo ajeno a ellas; probablemente, no resulte ning\u00fan misterio el<br \/>\ncontrol sobre la natalidad para aqu\u00e9llas cuyos cuerpos no son unos<br \/>\nobjetos extra\u00f1os sobre los que actuar&#8221;.<br \/>\nEn el extremo opuesto, uno de cada cuatro ni\u00f1os que esta temporada<br \/>\nha empezado la educaci\u00f3n primaria en Dinamarca procede de la<br \/>\nfecundaci\u00f3n artificial, un porcentaje muy alto, debido, sobre todo,<br \/>\na los disruptores hormonales qu\u00edmicos y otras formas de<br \/>\ncontaminaci\u00f3n con disfunciones endocrinas (10). Con su divorcio del<br \/>\nmundo natural, el hombre contempor\u00e1neo &#8220;ha ido bloqueando sus<br \/>\ninstintos y, con ello, el valioso canal de informaci\u00f3n que<br \/>\nconstitu\u00eda la estrecha interrelaci\u00f3n que en otro tiempo exist\u00eda<br \/>\nentre su consciente y su inconsciente&#8221; (11).<\/p>\n<p>\u00bfDE QU\u00c9 SOLUCIONES HABLAN?<br \/>\nInder Verma, profesor investigador del Laboratorio de Gen\u00e9tica del<br \/>\nInstituto Salk, ha dicho: &#8220;El mejor legado del Proyecto Genoma<br \/>\nHumano es que ha estimulado la imaginaci\u00f3n acerca de la biolog\u00eda. En<br \/>\nlos pr\u00f3ximos 30 o 40 a\u00f1os nos habremos librado de la mayor\u00eda de las<br \/>\nenfermedades y podremos preguntarnos las grandes cuestiones acerca<br \/>\nde la naturaleza humana&#8221; (12).<\/p>\n<p>Estas declaraciones forman parte de una cuidada estrategia global de<br \/>\nla econom\u00eda excedentaria para sustituir a los antiguos brujos de las<br \/>\ntribus neol\u00edticas (&#8230;), para crear una nueva santurroner\u00eda: la<br \/>\ntecnol\u00f3gica. El Sistema nos dice: &#8220;No os preocup\u00e9is. Tenemos<br \/>\nsoluciones t\u00e9cnicas para todos los problemas. En el futuro, las<br \/>\nenfermedades desaparecer\u00e1n y la vida artificial romper\u00e1 los l\u00edmites<br \/>\nde la dictadura de las leyes naturales&#8221;.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n todo esto es mentira. Como hemos visto, las nuevas<br \/>\nenfermedades no dejan de aparecer, las tasas de c\u00e1ncer se disparan<br \/>\ny, como muy bien ha dicho Goldsmith, &#8220;no existen soluciones<br \/>\ntecnol\u00f3gicas para los grandes problemas que hoy asuelan a la<br \/>\nHumanidad&#8221; (13).<\/p>\n<p>REINCORPORACI\u00d3N AL MUNDO NATURAL<br \/>\nQuiero incluir las palabras del Llamamiento fundamental a la<br \/>\nconciencia. Los Haudenosaunee (nativos iroqueses) se dirigen al<br \/>\nmundo occidental (14): &#8220;El aire es t\u00f3xico. Las aguas est\u00e1n<br \/>\nenvenenadas. Los \u00e1rboles agonizan. Los animales desaparecen. Creemos<br \/>\nque hasta los sistemas clim\u00e1ticos est\u00e1n cambiando. Nuestras antiguas<br \/>\nense\u00f1anzas nos advirtieron de que estas cosas ocurrir\u00edan si el<br \/>\nhombre alteraba las leyes naturales. Cuando desaparezca la \u00faltima<br \/>\nforma natural de vida, desaparecer\u00e1 con ella toda esperanza de<br \/>\nsupervivencia humana. Y nuestra forma de vida est\u00e1 desapareciendo<br \/>\nr\u00e1pidamente, v\u00edctima de los procesos destructores&#8221;.<\/p>\n<p>Durante el Paleol\u00edtico y, actualmente, en las religiones<br \/>\ntradicionales y en la cosmovisi\u00f3n ind\u00edgena, el ser humano jam\u00e1s<br \/>\nocup\u00f3 el lugar que el hombre tecnol\u00f3gico hoy se ha arogado para s\u00ed.<br \/>\nNuestros antepasados vivieron durante, como m\u00ednimo, dos millones y<br \/>\nmedio de a\u00f1os en una armon\u00eda absoluta con el medio. No existe<br \/>\nninguna soluci\u00f3n a medias para la salud de nuestra especie, ni<br \/>\nmental ni fisiol\u00f3gica. Si queremos conocer la salud de hierro de la<br \/>\nque disfrutaron nuestros ancestros deberemos, para nuestro bien y<br \/>\npara el de toda la ecosfera, reincoporarnos al mundo natural sin<br \/>\nl\u00edmites y sin condiciones.<\/p>\n<p>No podemos esperar que las ideas de sostenibilidad surgidas de las<br \/>\ndemocracias occidentales puedan solucionar los problemas. (&#8230;)\u00bfC\u00f3mo<br \/>\npodemos concebir una sociedad que goce de salud mental y fisiol\u00f3gica<br \/>\nsi nuestro aire es p\u00fatrido; si nuestras aguas tienen cientos de<br \/>\nrestos qu\u00edmicos; si no hemos sido dise\u00f1ados por cientos de miles de<br \/>\na\u00f1os de evoluci\u00f3n para vivir en megal\u00f3polis-c\u00e1rceles?<\/p>\n<p>Llegados a este punto de la conferencia, siempre surge una voz<br \/>\nextasiada: &#8220;\u00bfDebemos volver a las cavernas?&#8221;.<br \/>\nNo parece conveniente, al menos de golpe. Como hemos visto, parece<br \/>\ninnegable que los grandes problemas que hoy nos asuelan empezaron<br \/>\ncon la agricultura y con el divorcio del hombre de su medio. Los<br \/>\nprimeros pasos hacia atr\u00e1s tienen que ser, pues, a trav\u00e9s de la<br \/>\nagricultura y de la sociedad relocalizada y de escala humana.. Hay<br \/>\nque volver a la primera agricultura (la org\u00e1nica) y la sociedad<br \/>\nrural para luego dar otro paso y retomar la senda c\u00f3smica de la<br \/>\nlibertad sin condiciones.<\/p>\n<p>AL MARGEN DEL SISTEMA<br \/>\nEn cuanto a las soluciones particulares, vivir lo m\u00e1s al margen del<br \/>\nSistema, lo m\u00e1s lejos que nos permitan nuestras posibilidades,<br \/>\nparece una opci\u00f3n adecuada.<br \/>\nEllo significa, tambi\u00e9n, una dieta \u00e9tica y sana(&#8230;). Adem\u00e1s, una<br \/>\nconducta \u00e9tica para con los dem\u00e1s y con el medio y, por supuesto,<br \/>\nuna espiritualidad en paz.<\/p>\n<p>Entre mis compadres gitanos del barrio de Hostafranchs, en<br \/>\nBarcelona, se ha llevado a cabo recientemente un estudio de salud.<br \/>\nDavid Laguna Arias ha escrito: &#8220;Existe una reticencia para acudir al<br \/>\nm\u00e9dico, pues se cree que, necesariamente, \u00e9ste va a diagnosticar una<br \/>\nenfermedad durante la visita. Por eso, los kal\u00f3s atribuyen a los<br \/>\npayos mayor riesgo de enfermedad&#8221;.<br \/>\nParece una superstici\u00f3n, pero es cierto. Una enorme cantidad de<br \/>\nproblemas que tienen que ver con la salud est\u00e1n directamente<br \/>\nrelacionados con errores yatrog\u00e9nicos (efectos secundarios de la<br \/>\nmedicaci\u00f3n).<br \/>\nDe hecho, una gran parte de la n\u00f3mina de ecologistas actuales se ha<br \/>\nadentrado en el mundo activista por padecer patolog\u00edas causadas<br \/>\ndirectamente por la yatrog\u00e9nesis o la contaminaci\u00f3n y para los que<br \/>\nel sistema sanitario convencional no ten\u00eda soluci\u00f3n. Por ello, y en<br \/>\nlo referente a la salud y las soluciones personales, como asegura<br \/>\nel &#8220;primo&#8221; Nicol\u00e1s, Nicol\u00e1s Jim\u00e9nez, gitano y ensayista, acerca de<br \/>\nla cosmovisi\u00f3n kal\u00f3 (que coincide, en este caso, con la cosmovisi\u00f3n<br \/>\nde nuestros antepasados recolectores), hay que recuperar el amor por<br \/>\nlo esencial: &#8220;La biofilia o el amor a la vida es uno de los ejes<br \/>\nestructuradores de la cultura roman\u00ed&#8221; (15).<\/p>\n<p>AMOR A LA VIDA<br \/>\nNuestra sociedad necesita (&#8230;) recuperar el amor a la vida. La<br \/>\nsalud de las mujeres gitanas no se mide por su buen aspecto f\u00edsico,<br \/>\nalgo que es posible enmascarar, sino por su fertilidad. \u00bfQu\u00e9 se<br \/>\npuede esperar de una sociedad que desprecia a los ni\u00f1os?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se puede esperar de una sociedad en la que los doctores<br \/>\nreciben &#8220;un promedio de tres kilogramos semanales de publicidad de<br \/>\nla industria farmac\u00e9utica&#8221;? (16). Esta aseveraci\u00f3n data de 1976,<br \/>\ncuando Dupuy y Karsenty publicaron La invasi\u00f3n farmac\u00e9utica.(&#8230;)<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 decir cuando muchos f\u00e1rmacos son ineficaces, y aun as\u00ed se<br \/>\nvenden, se anuncian, se consumen, se recetan?&#8221;. Es m\u00e1s rentable un<br \/>\nmundo enfermo.(&#8230;).<br \/>\nNuestra sociedad necesita, si quiere estar sana, apostar por una<br \/>\nvida libre, en armon\u00eda con el medio, con un medio limpio y puro,<br \/>\naunque ello conlleve cambios dr\u00e1sticos en los procesos de producci\u00f3n<br \/>\ny de econom\u00eda. (&#8230;) Richard Smith, director del British Medical<br \/>\nJournal, ha reconocido: &#8220;Los laboratorios, por imposiciones del<br \/>\nmercado, gastan mucho dinero en productos que aportan muy poco a los<br \/>\nricos, pero no logran producir ning\u00fan nuevo f\u00e1rmaco para las<br \/>\nenfermedades de los pobres&#8221; (17).<\/p>\n<p>CON-CIENCIA ALTERADA<br \/>\nPara Thomas Berry, &#8220;la era industrial es un periodo de arrobamiento<br \/>\ntecnol\u00f3gico, un estado de conciencia alterada, una fijaci\u00f3n mental<br \/>\nque puede explicar que hayamos llegado a destrozar nuestro aire,<br \/>\nnuestra agua y nuestro suelo y a da\u00f1ar gravemente todo nuestro<br \/>\nsistema vital b\u00e1sico&#8221; (18).<\/p>\n<p>Eso sin contar las agresiones a lo sagrado: para la sociedad<br \/>\ntecnol\u00f3gica, los seres vivos (incluyendo el ser humano) son s\u00f3lo un<br \/>\nconjunto de relaciones qu\u00edmicas y hormonales. Estas agresiones a la<br \/>\nespiritualidad tienen, tambi\u00e9n, innegables consecuencias en nuestra<br \/>\nsalud. Leyendo el Tao de Lao Tsu, uno comprende cu\u00e1n peque\u00f1o es el<br \/>\nconocimiento humano al lado de esa sabidur\u00eda infinita de que hablan<br \/>\nlos pueblos tradicionales al referirse a los poderes c\u00f3smicos.<br \/>\nCuando Lao Tsu rememora la sapiencia de los antiguos seguidores del<br \/>\nTao, nos est\u00e1 hablando de las poblaciones primitivas que habitaban<br \/>\nel mundo mucho antes de la aparici\u00f3n de la agricultura.<\/p>\n<p>Los datos sobre las formas de vida, inteligencia, \u00e9tica y est\u00e9tica<br \/>\nsobre aquellos pueblos han sido claramente manipulados por la<br \/>\neconom\u00eda excedentaria. Ustedes dir\u00e1n: &#8220;Si aquellos humanos eran tan<br \/>\ninteligentes y tan sanos, \u00bfpor qu\u00e9 la agricultura, la tecnolog\u00eda y<br \/>\nla sociedad de masas tard\u00f3 tantos cientos de miles de a\u00f1os en<br \/>\naparecer?&#8221;.<br \/>\nPero, \u00bfno creen que ser\u00eda preciso formular la pregunta al rev\u00e9s? Si<br \/>\naquellos hombres y mujeres vivieron conforme a las leyes naturales<br \/>\ndurante varios cientos de miles de a\u00f1os, unos dos millones y medio<br \/>\nde primaveras, \u00bfqu\u00e9 error, hace s\u00f3lo unos quince mil a\u00f1os, les<br \/>\ncondujo hasta aqu\u00ed?.<br \/>\nReintegrarnos al mundo natural tiene que ser una prioridad absoluta<br \/>\npara nuestra especie. Y, \u00bfde qui\u00e9n debemos aprender, en qui\u00e9n<br \/>\npodemos inspirarnos? En los sanos hombres del Paleol\u00edtico y en los<br \/>\nactuales pueblos no domesticados, as\u00ed como en aquellos colectivos<br \/>\nvern\u00e1culos que siguen viviendo en pos de la Tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Los indios guaran\u00edes, cumpliendo con los sue\u00f1os de sus lejanos<br \/>\nancestros, han dejado sus lugares de origen, ya que la sociedad<br \/>\ntecnol\u00f3gica lo estaba invadiendo todo. Ellos dicen que &#8220;su cultura<br \/>\ncontinuar\u00e1 y que van a ense\u00f1ar al hombre blanco los valores<br \/>\nesenciales que ha perdido y c\u00f3mo curarse f\u00edsica y espiritualmente&#8221;<br \/>\n(19).<br \/>\nReincorporarnos al mundo natural no puede ser algo racional, mental,<br \/>\nfr\u00edo. Tiene que ser una conmoci\u00f3n, una entrega absoluta. Como se\u00f1ala<br \/>\nGoldsmith, &#8220;la ecolog\u00eda que necesitamos no es la ecolog\u00eda que supone<br \/>\nver la ecosfera de la que dependemos para nuestra supervivencia con<br \/>\ndistancia y desapego cient\u00edfico. No salvaremos nuestro planeta (ni,<br \/>\npor supuesto `nuestra salud&#8217;) con una decisi\u00f3n consciente, racional<br \/>\ny carente de emociones ni con la firma de un contrato ecol\u00f3gico con<br \/>\n\u00e9l en base a un an\u00e1lisis de costos y beneficios. Se necesita un<br \/>\ncompromiso moral y emocional&#8221;.<\/p>\n<p>(&#8230;)Recuperar la salud significa, inexorablemente, escuchar el<br \/>\nlatido de la Ley Natural que est\u00e1 atronando en nuestros o\u00eddos, a<br \/>\npesar de nuestra demencial sordera.<\/p>\n<p>Pedro Burruezo es redactor jefe de The Ecologist<\/p>\n<p>Notas<br \/>\n1. R\u00f3denas, Pedro. El m\u00e9dico naturista opina. Oc\u00e9ano \u00c1mbar. 2000.<br \/>\n2. Bruker, M. O. La salud por la alimentaci\u00f3n. Integral. 1992.<br \/>\n3. Zerzam, John. Futuro primitivo. Numa. 2001.<br \/>\n4. De Vries. Primitive Man and his food. Chicago. 1952.<br \/>\n5. Mander, Jerry. En ausencia de lo sagrado. Jos\u00e9 J. de Ola\u00f1eta.<br \/>\n1996.<br \/>\n6. Seara, Manuel. El origen del hombre. Anaya. 1999.<br \/>\n7. Goldsmith, Edward. El Tao de la ecolog\u00eda. Icaria Editorial. 1999.<br \/>\n8. VV.AA. Perspectivas del medio ambiente mundial, GE0. Ediciones<br \/>\nMundi-Prensa. 2002.<br \/>\n9. Dr\u00f6scher, Vitus B. \u00a1Aprendamos de los animales! Flor del Viento<br \/>\nEdiciones. 1996.<br \/>\n10. Olea, N. Conferencia sobre disruptores endocrinos en Amayuelas<br \/>\nde Abajo. Otro mundo es posible. 2002.<br \/>\n11. De la Rosa, Ra\u00fal. Medicina del h\u00e1bitat. Terapi\u00f3n. 1994.<br \/>\n12. Declaraci\u00f3nes a El Pa\u00eds, 15-IX-2002.<br \/>\n13. Goldsmith, Edward. Encuentro interreligioso por una visi\u00f3n<br \/>\necol\u00f3gica del mundo. BioCultura BCN. Mayo 2002.<br \/>\n14. Reuni\u00f3n en Naciones Unidas sobre Pueblos Ind\u00edgenas. 1977.<br \/>\n15. Jim\u00e9nez, Nicol\u00e1s. Retrato socio-antropol\u00f3gico del pueblo rom. I<br \/>\nTchatchipen. N\u00ba 38.<br \/>\n16. Dupuy, J.P.; Karsenty, S. La invasi\u00f3n farmac\u00e9utica. Editorial<br \/>\nEuros. 1976.<br \/>\n17. Declaraciones a El Pa\u00eds. 1-X-2002.<br \/>\n18. Berry, Thomas. The Dream of the Earth. Sierra Club Books. San<br \/>\nFrancisco. 1990.<br \/>\n19. Miowa, Yara. Declaraciones a La Vanguardia. 11-X-2002. Miowa es<br \/>\nlicenciada en Antropolog\u00eda Religiosa por la Sorbona y autora de<br \/>\nKurahycor\u00e1 (Urano. 2002).<br \/>\n20. Maier, Richard. Comportamiento animal. McGraw Hill. 2001.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Indigenas y dem\u00e1s &#8220;primitivos&#8221; Relacionado con lo que se ha dicho, aqu\u00ed pongo un extracto de un art\u00edculo aparecido en la revista &#8220;The Ecologist&#8221;. &#8212;&#8212;&#8211; Fecha de publicaci\u00f3n: 1-1-2003 Revista: The Ecologist para Espa\u00f1a y Latinoam\u00e9rica Autor: Pedro Burruezo &#8221; Cada vez que me invitan a dar una charla en alg\u00fan centro rural, universitario o vecinal, se repiten los mismos<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[92],"tags":[],"class_list":["post-1237","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resistencia-indigena-en-mexico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1237","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1237"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1237\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1237"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1237"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1237"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}