{"id":1225,"date":"2007-12-27T17:45:06","date_gmt":"2007-12-27T17:45:06","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1225"},"modified":"2020-08-17T22:42:41","modified_gmt":"2020-08-18T03:42:41","slug":"el-ultimo-chaman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1225","title":{"rendered":"El ultimo chaman"},"content":{"rendered":"<p>El \u00faltimo cham\u00e1n<br \/>\nhttp:\/\/www.unesco.org\/courier\/2000_04\/sp\/doss02.htm<br \/>\n\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2013<\/p>\n<p>El \u00faltimo cham\u00e1n\u00a0 Carlos Andrade, ling\u00fcista y periodista ecuatoriano<br \/>\nphoto<br \/>\nLos z\u00e1paras en el siglo xix. Grabado del libro del explorador italiano Gaetano Osculati, Esplorazione delle regioni equatoriali (1848).<\/p>\n<p>Mi lengua, mi apreciada posesi\u00f3n. Mi lengua, mi objeto de afecto. Mi lengua, mi precioso ornamento.<\/p>\n<p>De un poster en lengua maor\u00ed (Nueva Zelandia)<\/p>\n<p>El centenar de z\u00e1paras que viven en la Amazonia ecuatoriana han emprendido una carrera contra el tiempo para resistir a una muerte anunciada y recuperar su lengua, su cultura y su territorio.<\/p>\n<p>\u0093Yo soy Manari, que en mi lengua, el idioma z\u00e1paro, es un lagarto poderoso en la selva, pero para que nos inscriban en el Registro Civil nos hemos tenido que poner nombres espa\u00f1oles y en tu lengua me llamo Bartolo Ushigua. (\u0085) Los z\u00e1paras \u00e9ramos uno de los pueblos indios m\u00e1s grandes de la Amazonia, y tambi\u00e9n los que ten\u00edamos chamanes m\u00e1s poderosos porque conoc\u00edan los secretos medicinales de m\u00e1s de quinientas plantas.\u00941<br \/>\nAs\u00ed habla Manari, 25 a\u00f1os, hijo del \u00faltimo cham\u00e1n fallecido hace tres a\u00f1os y presidente de los 115 z\u00e1paras que viven en la actual provincia amaz\u00f3nica de Pastaza, a 240 km al sur de Quito en las riberas del r\u00edo Conambo; un r\u00edo por el que llegaron todos los infortunios que aceleraron su decadencia: los colonizadores, las enfermedades, el boom del caucho, la esclavitud, las guerras, la explotaci\u00f3n petrolera, la \u0093modernidad\u0094. \u0093Desde que vinieron a nuestra selva los blancos caucheros\u0094, a\u00f1ade Manari, \u0093han tomado a nuestros hermanos para obligarles a trabajar como esclavos y tambi\u00e9n para venderlos como si fueran mercanc\u00eda. Cuando ellos vinieron trajeron tambi\u00e9n enfermedades que nosotros no conoc\u00edamos, que nuestros chamanes no sab\u00edan c\u00f3mo curar, entonces ha muerto la mayor\u00eda de nuestro pueblo.\u0094<br \/>\n\u0093En esta Patria, oficialmente, los z\u00e1paras han desaparecido\u0094, se apresur\u00f3 a afirmar un texto publicado en Ecuador a principios de los a\u00f1os 90. Pero los z\u00e1paras est\u00e1n empe\u00f1ados en sobrevivir, aunque las amenazas que pesan sobre ellos son m\u00e1s de las que pueden contar: su sistema numeral llega hasta el tres.<br \/>\nEl rescate de la lengua z\u00e1para es, junto con la delimitaci\u00f3n definitiva de su territorio y el reencuentro con sus parientes del otro lado de la frontera con el Per\u00fa, uno de los tres pilares del combate que los j\u00f3venes z\u00e1paras, encabezados por Manari y apoyados por la Organizaci\u00f3n de los Pueblos Ind\u00edgenas del Pastaza (OPIP), se propusieron librar hace tres a\u00f1os para salvar su cultura y su modo de vida tradicional de recolectores y cazadores. El balance es hoy poco halagador.<\/p>\n<p>\u0093Somos pocos y tenemos miedo de acabarnos\u0094<br \/>\nEl reencuentro con sus familiares peruanos, de quienes se separaron hace casi 60 a\u00f1os, luego de una guerra entre ese pa\u00eds y el Ecuador, no ha podido concretarse. El viaje puede tardar un mes r\u00edo abajo y hasta tres meses r\u00edo arriba y es apenas hace un par de meses que los z\u00e1paras recibieron un motor fuera de borda como donaci\u00f3n. El viaje implica tambi\u00e9n contactos diplom\u00e1ticos para penetrar en un territorio de alta conflictividad. \u0093Nosotros somos ecuatorianos\u0094, dice Manari, \u0093pero antes los z\u00e1paras \u00e9ramos un solo pueblo y \u00e9ramos una sola selva. Por eso nosotros no sabemos sacar permiso en la frontera y no sabemos c\u00f3mo buscar a nuestros hermanos.\u0094<br \/>\nLa idea es que un grupo ya escogido de cuatro ni\u00f1os viajen al encuentro de los chamanes que est\u00e1n del lado peruano para que \u00e9stos los instruyan en sus pr\u00e1cticas. Ello es fundamental para la supervivencia de la comunidad, pues desde que muri\u00f3 el \u00faltimo cham\u00e1n hace tres a\u00f1os los z\u00e1paras han perdido la \u00fanica fuente de saber sobre sus tradiciones, sobre el poder curativo de las plantas y los secretos de la selva. \u0093Desde que muri\u00f3 mi padre no tenemos quien nos proteja y muchos de nuestros hermanos est\u00e1n enferm\u00e1ndose y muriendo\u0094, dice Manari. La transmisi\u00f3n de los saberes tradicionales y las terapias del chamanismo s\u00f3lo son posibles a trav\u00e9s de la lengua. La conservaci\u00f3n del idioma z\u00e1paro es algo m\u00e1s que una cuesti\u00f3n cultural, es la supervivencia f\u00edsica de la comunidad, su existencia misma, lo que est\u00e1 en juego. Y el proyecto para recuperarla es una carrera contra el tiempo, pues s\u00f3lo la hablan a\u00fan cinco personas muy ancianas que viven a varios d\u00edas de camino unas de otras. Una de ellas es Sasiko Takiauri, que naci\u00f3 hace unos setenta a\u00f1os a orillas del Conambo. \u0093Por ese entonces\u0094, recuerda Sasiko, \u0093todos hablaban z\u00e1paro; yo aprend\u00ed el quichua reci\u00e9n a los 18 a\u00f1os.\u0094<br \/>\nLa historia la lengua z\u00e1para es com\u00fan a las del resto de la regi\u00f3n. Forma parte de la familia ling\u00fc\u00edstica del mismo nombre, junto con el arabela, el iquito y el taushiro del Per\u00fa y guarda parentesco con otras ya desparecidas (konambo, gae y andoa). El z\u00e1paro cedi\u00f3 espacio al quichua recientemente. Hace unos 60 a\u00f1os, seg\u00fan cuenta Sasiko, los z\u00e1paras comenzaron a identificarse con la cultura de los quichuas cuando se hicieron frecuentes los intercambios comerciales con el poblado quichua de Sarayacu. Hoy, los nietos y bisnietos de Sasiko que viven en los poblados z\u00e1paras de Llanchama Cocha, Jandia Yacu y Mazaramu, reciben clases en quichua y espa\u00f1ol, seg\u00fan un modelo de educaci\u00f3n biling\u00fce implantado por el Estado. Los profesores tienen el nivel de bachillerato, no son originarios de las comunidades donde ense\u00f1an, reciben un sueldo mensual de cuatro d\u00f3lares y no dudan en declarar que se ir\u00e1n de ah\u00ed apenas puedan. Sus alumnos casi no hablan espa\u00f1ol y aprenden el quichua casi exclusivamente de forma oral.<br \/>\n\u0093No nos ha gustado a nosotros pedir favores\u0094, dice Manari. \u0093Pero como ahora somos pocos tenemos miedo de acabarnos.\u0094 Mientras tanto los viejos, con Sasiko a la cabeza, vuelven a dar a los ni\u00f1os nombres en su lengua, Newa, Toaro, Muk\u00fatzagua (perdiz, loro, p\u00e1jaro orop\u00e9ndola), para hacer saber al mundo que los z\u00e1paras no han desaparecido.<\/p>\n<p>1. Las palabras de Manari est\u00e1n tomadas de una carta que envi\u00f3 hace dos a\u00f1os al agregado cultural de la embajada del Ecuador en el Per\u00fa solicitando su intervenci\u00f3n para que los z\u00e1paras ecuatorianos pudieran cruzar la frontera y encontrar a sus hermanos peruanos.<\/p>\n<p>nauta@speed.net.ec<br \/>\nOrganizaci\u00f3n de Pueblos Ind\u00edgenas del Pastaza (OPIP)<br \/>\nGeneral Villamil s\/n\u00b0 y Teniente Hugo Ortiz<br \/>\nPuyo, Ecuador<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00faltimo cham\u00e1n http:\/\/www.unesco.org\/courier\/2000_04\/sp\/doss02.htm \u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2013 El \u00faltimo cham\u00e1n\u00a0 Carlos Andrade, ling\u00fcista y periodista ecuatoriano photo Los z\u00e1paras en el siglo xix. Grabado del libro del explorador italiano Gaetano Osculati, Esplorazione delle regioni equatoriali (1848). Mi lengua, mi apreciada posesi\u00f3n. Mi lengua, mi objeto de afecto. Mi lengua, mi precioso ornamento. 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