{"id":1224,"date":"2007-12-27T17:38:56","date_gmt":"2007-12-27T17:38:56","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1224"},"modified":"2007-12-27T17:38:56","modified_gmt":"2007-12-27T17:38:56","slug":"ii.-la-cosmovisi\u00f3n-chaman\u00edstica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1224","title":{"rendered":"II.  La Cosmovisi\u00f3n Chaman\u00edstica"},"content":{"rendered":"<p>II.\u00a0 La Cosmovisi\u00f3n Chaman\u00edstica<\/p>\n<p>El primer paso para poder apreciar el significado del oro precolombino en un contexto socio-religioso, consiste en tratar de reconstruir la cosmovisi\u00f3n del cham\u00e1n ind\u00edgena. Aunque indudablemente hay variantes que se deben a diversas orientaciones intelectuales de los abor\u00edgenes, a diferentes tradiciones locales y a distintas \u00e9pocas, es posible discernir ciertas constantes en el pensamiento chaman\u00edstico, o sea algunos temas que se repiten insistentemente en las creencias de las sociedades ind\u00edgenas del pa\u00eds y cuyas ra\u00edces se remontan a muy antiguas \u00e9pocas prehist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>El chamanismo es un sistema coherente de creencias y pr\u00e1cticas religiosas, que tratan de organizar y explicar las interrelaciones entre el cosmos, la naturaleza y el hombre. Estas explicaciones sobre el lugar que el hombre ocupa en la naturaleza, en parte se fundamentan en experiencias visionarias que, por tener una com\u00fan base neurofisiol\u00f3gica, son muy convincentes. A continuaci\u00f3n trataremos de una serie de rasgos culturales y psicol\u00f3gicos que podemos considerar como caracter\u00edsticos, tanto del sistema chaman\u00edstico universal, como del de muchas tribus colombianas actuales. (1)<\/p>\n<p>Una constante es la idea de que el cosmos est\u00e1 estratificado y de que consiste en una secuencia de mundos superpuestos, lo que implica una gradaci\u00f3n. En una imagen simplificada el cosmos es tripartito y est\u00e1 formado por nuestro mundo terrestre, por un mundo subterr\u00e1neo y otro superior celeste. Los chamanes y otras personas con conocimientos esot\u00e9ricos, subdividen estos tres grandes estratos en un n\u00famero mayor de dimensiones y hablan de una cadena, cada vez m\u00e1s remota, de otros mundos. Por cierto, son precisamente dichas dimensiones las que los chamanes y otros visionarios dicen poder visitar durante sus trances. Es adem\u00e1s frecuente la creencia de que, en \u00e9pocas m\u00edticas, haya existido la posibilidad para toda la gente, de comunicarse con estos mundos por medio de una escalera, un bejuco, un puente o un camino secreto, pero que esta comunicaci\u00f3n fue interrumpida por varias causas.<\/p>\n<p>Aquellos mundos escalonados, seg\u00fan la tribu en cuesti\u00f3n, son imaginados de distintas formas. Para algunas tribus amaz\u00f3nicas cada mundo es como una enorme casa, una maloca, con el interior preciosamente adornado con pinturas o con plumas multicolores. Para otras tribus de la misma regi\u00f3n del pa\u00eds, los diferentes mundos son como grandes platos de barro, llamados budares, sobre los cuales se tuestan las tortas de cazabe, preparadas de harina de yuca amarga. Los indios de la Sierra Nevada de Santa Marta imaginan los mundos como grandes volantes de huso que se ensartan, el uno sobre el otro, en un inmenso huso que constituye un eje central, un axis mundi.<\/p>\n<p>Hay pues infinidad de im\u00e1genes; pero la invariante es un modelo del cosmos claramente estratificado diferenci\u00e1ndose cada estrato del otro por ciertas caracter\u00edsticas \u00fanicas sean personificaciones sobrenaturales ben\u00e9volas o mal\u00e9volas, el Pa\u00eds de los Muertos, los animales, plantas medicinales, m\u00fasica celeste, soles y lunas propias, m\u00e1s un gran n\u00famero de otros aspectos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las creencias chaman\u00edsticas de algunas tribus, aquellos mundos escalonados que yacen fuera de esta tierra, corresponden a un microcosmos que consiste en una secuencia de dimensiones del propio mundo interior del individuo, es decir, representan una escala interna de \u0093mundos\u0094 de la conciencia humana. Dicen los chamanes que, en sus alucinaciones, penetran los diferentes estratos del cosmos como si fuera por estrechas puertas y que, a la inversa, pueden y deben explorarlas dimensiones de su propio ser.<\/p>\n<p>Este modelo c\u00f3smico se repite luego en una escala cada vez menor: las monta\u00f1as y los cerros los imaginan como \u0093mundos\u0094 estratificados; detalles arquitect\u00f3nicos de templos y a\u00fan de viviendas, simbolizan la estructura del cosmos; el cuerpo humano se interpreta en t\u00e9rminos de segmentos horizontales, y el mismo principio se puede aplicar a artefactos tales como una olla o un instrumento musical.<\/p>\n<p>Entre las sociedades ind\u00edgenas colombianas son comunes estas creencias acerca de la estructura b\u00e1sica del cosmos as\u00ed como de la posibilidad de moverse una persona dentro de este modelo escalonado. Ideas muy parecidas se encuentran en muchas otras partes del continente americano y tambi\u00e9n en el Viejo Mundo; es posible suponer que se trate de una forma de pensamiento arcaico que se remonte a lejanas \u00e9pocas prehist\u00f3ricas. (2)<\/p>\n<p>Debo referirme ahora en m\u00e1s detalle a la persona del cham\u00e1n. Por lo general este oficio es de hombres pero en varias culturas las mujeres tambi\u00e9n son chamanes. Contrario al estereotipo popular, los llamados \u0093brujos\u0094 o \u0093hechiceros\u0094 de los indios son, por lo general, individuos muy inteligentes que desempe\u00f1an m\u00faltiples funciones importantes dentro de sus sociedades. Son curanderos, rezanderos y dirigen los rituales del ciclo vital del Individuo; son especialistas en genealog\u00edas, en recitaciones mitol\u00f3gicas, en bailes y cantos y, por lo general, re\u00fanen en sus personas a varias de estas funciones aunque puede haber especialistas. El cham\u00e1n es muchas veces astuto pol\u00edtico y, como gran conocedor de la naturaleza, influye sobre la toma de decisiones en el campo de la conservaci\u00f3n de los recursos. Es muy importante su funci\u00f3n mediadora en el caso de conflictos sociales, as\u00ed como su papel en el alivio de problemas psicol\u00f3gicos individuales. Pero ante todo el cham\u00e1n es un mediador entre este mundo y el mundo sobrenatural. Por cierto, siempre y en todas partes del mundo, ha existido una relaci\u00f3n estrecha entre el chamanismo y el arte, y en algunas tribus el cham\u00e1n incluso sigue siendo un artista o un artesano consumado. (3)<\/p>\n<p>En muchas sociedades, antiguas y actuales, el cham\u00e1n tiene un car\u00e1cter f\u00e1lico o andr\u00f3gino y personifica las energ\u00edas procreativas de la naturaleza. Como \u0093due\u00f1o\u0094 de los animales pretende influir con sus ensalmos y ritos sobre la fertilidad de la fauna selv\u00e1tica y acu\u00e1tica; as\u00ed mismo se preocupa por la iniciaci\u00f3n sexual de los adolescentes de la tribu, que llegan a la pubertad. El embarazo y el parto siempre son ocasiones de pr\u00e1cticas chaman\u00edsticas. La imagen f\u00e1lica del cham\u00e1n es tambi\u00e9n la raz\u00f3n por la cual se le asocia comunmente con aquellos animales a los cuales se atribuye gran potencia sexual, expresada por ciertos rasgos morfol\u00f3gicos, anat\u00f3micos o por caracter\u00edsticas de comportamiento.<\/p>\n<p> Seg\u00fan las diferentes culturas el oficio del cham\u00e1n puede ser heredado o revelarse en una visi\u00f3n o un sue\u00f1o; tambi\u00e9n es posible que una persona se vuelva cham\u00e1n simplemente siguiendo su vocaci\u00f3n. El aprendizaje, bajo la direcci\u00f3n de un practicante mayor, puede durar varios a\u00f1os y termina con la iniciaci\u00f3n. Es una regla pr\u00e1cticamente universal que el ne\u00f3fito tenga que morir simb\u00f3licamente, para renacer luego, dotado de ciertas facultades sobrenaturales. Para lograr este fin, el aprendiz pasa una larga temporada en aislamiento social, ayuna hasta encontrarse en una fase de inanici\u00f3n severa y desarrolla estados alucinatorios durante los cuales se imagina que, convertido en ave, vuela por los aires y visita dimensiones ignotas del cosmos.<\/p>\n<p>Por lo general, al menos en el continente americano, la iniciaci\u00f3n cham\u00e1nica implica ingerir una serie de substancias alucin\u00f3genas. En estas ocasiones es cuando el cham\u00e1n adquiere sus familiares, es decir, los esp\u00edritus de animales que posteriormente se convierten en sus auxiliares. Dichas creencias y pr\u00e1cticas contin\u00faan a\u00fan entre un crecido n\u00famero de tribus colombianas. (4)<\/p>\n<p>Una de las funciones principales del cham\u00e1n consiste en establecer y mantener contacto con el mundo sobrenatural, tal como se anot\u00f3 anteriormente. Este contacto a veces lo puede lograr por meditaci\u00f3n profunda, por privaciones sensoriales o por s\u00fabitas visiones de seres o situaciones sobrenaturales, pero en gran parte del continente americano, es m\u00e1s frecuente llegar al \u00e9xtasis apelando a materias alucin\u00f3genas. En efecto, para la mayor\u00eda de los chamanes, el \u00e9xtasis tiene un origen m\u00edstico; el alucin\u00f3geno es un don de los dios\u00e9s.(5)<\/p>\n<p>Colombia es un pa\u00eds particularmente rico en plantas psicotr\u00f3picas que crecen en todas sus zonas; \u00e9stas producen efectos en los cuales la realidad ordinaria se distorsiona entrando la persona a un mundo visionario y totalmente irreal.<\/p>\n<p>Debemos distinguir aqu\u00ed entre dos categor\u00edas de visiones. Una categor\u00eda tiene una base neurofisiol\u00f3gica y consiste en sensaciones luminosas que aparecen como rel\u00e1mpagos en el campo visual, a\u00fan en la obscuridad absoluta. Generalmente se trata de l\u00edneas y puntos, estrellas y c\u00edrculos, es decir, de motivos geom\u00e9tricos y no figurativos que, t\u00e9cnicamente, se designan como fosfenos. Ya que todos poseemos la misma estructura cerebral, todos tenemos las mismas sensaciones luminosas, independientes de una luz externa. Estos fen\u00f3menos son comunes bajo el est\u00edmulo de una droga alucin\u00f3gena. La otra categor\u00eda de visi\u00f3n alucinatoria tiene una base cultural y no biol\u00f3gica, pues consiste de im\u00e1genes figurativas que la persona proyecta, a base del acervo acumulado de sus experiencias, sobre el fondo de colores y movimientos causados por la droga.<\/p>\n<p>Las principales plantas alucin\u00f3genas usadas en Colombia por los ind\u00edgenas son las diferentes especies de una liana selv\u00e1tica del g\u00e9nero Banisteriopsis, comunmente llamada yaj\u00e9; la fruta o flor del \u00e1rbol \u0093borrachero\u0094 (Brugmansia), las diversas especies de chamico (Datura) y la batatilla (lpomea violacea). Rap\u00e9s narc\u00f3ticos que se absorben por la nariz, se preparan de las semillas de yopo (Anadenanthera peregrina, A. macrocarpa), un \u00e1rbol de los Llanos Orientales, o de la c\u00e1scara de varias especies arb\u00f3reas del g\u00e9nero Virola, que es selv\u00e1tico. Los grandes cigarros que los indios fuman ritualmente, en la regi\u00f3n del noroeste amaz\u00f3nico, pueden causar s\u00edntomas de intoxicaci\u00f3n e inducir alucinaciones. Los indios usan ciertos hongos (Psilocybe y otros) o las secreciones de las gl\u00e1ndulas par\u00f3tidas de un sapo (Bufo marinus) que contiene componentes alucin\u00f3genos muy poderosos. En resumen, es un hecho que los indios colombianos son expertos en la preparaci\u00f3n de una amplia gama tanto de bebidas como de rap\u00e9s, dosificando sus diversos componentes con gran conocimiento etnofarmacol\u00f3gico, generalmente con el fin de inducir determinada clase de visiones y sensaciones. (6)<\/p>\n<p>Los cronistas espa\u00f1oles de la Conquista y Colonia recogieron muchos datos fidedignos sobre el uso de \u00e9stas y otras drogas por parte de los ind\u00edgenas colombianos y tambi\u00e9n existen pruebas contundentes respecto a su empleo en \u00e9pocas prehist\u00f3ricas, como veremos m\u00e1s adelante. (7)<\/p>\n<p>El uso de drogas alucin\u00f3genas es un elemento cultural arcaico, de difusi\u00f3n pr\u00e1cticamente universal y es de suponer que ya los cazadores de la \u00e9poca paleol\u00edtica conocieron algunas plantas narc\u00f3ticas. El empleo de estas drogas est\u00e1 estrictamente relacionado con el llamado vuelo cham\u00e1nico, es decir, con la sensaci\u00f3n de una disociaci\u00f3n durante la cual el \u0093esp\u00edritu\u0094 del cham\u00e1n se separa de su cuerpo y penetra en otras dimensiones del cosmos, sea para encontrar en ellas la curaci\u00f3n de enfermedades, sea para consultar con los seres sobrenaturales o ancestrales, acerca de sucesos actuales y venideros, sea para aprender nuevos ensalmos, cantos o bailes.<\/p>\n<p>En muchos aspectos, el vuelo cham\u00e1nico simboliza la muerte, seguida por el renacimiento en un estado del saber. El cham\u00e1n es el hombre que puede producir su propia muerte a voluntad, en cualquier momento, para luego volver a su condici\u00f3n corporal biol\u00f3gica, pero cada vez imbu\u00eddo de un \u0093saber\u0094 adquirido en otra dimensi\u00f3n cognoscitiva donde cree estar en presencia de seres sobrenaturales as\u00ed como de esp\u00edritus de muertos. La muerte y el renacimiento del cham\u00e1n son temas m\u00edticos muy frecuentes; en ellos el cham\u00e1n es devorado por un monstruo, un caim\u00e1n, una serpiente gigantesca o el remolino de un r\u00edo, situaciones de las cuales sale ileso, transformado y elevado a un estado de sacralidad.<\/p>\n<p>La idea de otras dimensiones, de \u0093otros mundos\u0094 que son las moradas de los esp\u00edritus de los muertos o de seres fant\u00e1sticos, se fundamenta en la experiencia del viaje ext\u00e1tico del cham\u00e1n; por consiguiente, la imagen que \u00e9l se forma de esas dimensiones y las descripciones que hace de aquellas, dependen de los procesos proyectivos de la personalidad cultural y psicol\u00f3gica del cham\u00e1n, as\u00ed como de la tradici\u00f3n cultural de la tribu.<\/p>\n<p>El vuelo ext\u00e1tico proporciona el modelo para el concepto de la transformaci\u00f3n. A partir de \u00e9ste, el cham\u00e1n, bajo la influencia de ciertos narc\u00f3ticos, cree poder transformarse en un p\u00e1jaro, en un jaguar o en otros animales y as\u00ed poder vagar, sin ser reconocido, en nuestro mundo terrenal. Bajo esta apariencia acecha a sus enemigos, observa la conducta de las gentes, se comunica con otros chamanes.<\/p>\n<p>El cham\u00e1n es siempre un gran transformador y as\u00ed hay una relaci\u00f3n, un entendimiento entre \u00e9l y ciertos animales que pasan por una metamorfosis; los batracios y las mariposas son animales cham\u00e1nicos por excelencia, lo mismo como aquellos que cambian de piel, las culebras y los cangrejos.<\/p>\n<p>El vuelo cham\u00e1nico da lugar a varios otros importantes complejos de asociaciones. Ante todo, el cham\u00e1n es el hombre-p\u00e1jaro, es el due\u00f1o y compa\u00f1ero de todas las aves, las cuales forman el grupo m\u00e1s vers\u00e1til de la fauna. En muchas sociedades el cham\u00e1n ostenta una m\u00e1scara de ave y, en lo general, los chamanes se adornan con gran corona de plumas. Algunos llevan cuerdas emplumadas sobre la espalda o alas de aves; incluso otros se cubren todo el cuerpo de plumas; a veces sus objetos rituales est\u00e1n adornados con plumitas. La maraca, el instrumento tan caracter\u00edstico del cham\u00e1n, casi siempre est\u00e1 adornada con un penacho de plumas; el rap\u00e9 narc\u00f3tico se absorbe a trav\u00e9s de un hueso tubular de ave.<\/p>\n<p>Seg\u00fan piensan los indios, los animales tambi\u00e9n tienen sus chamanes y, al penetrar el cham\u00e1n ind\u00edgena en otras dimensiones, se le presentan animales monstruosos, h\u00edbridos deformes que en ocasiones le impiden el paso. Hay pues una relaci\u00f3n muy especial entre el cham\u00e1n y los animales; algunos de ellos son sus dobles, sus avatares y el cham\u00e1n puede adoptar su forma. El jaguar, el \u00e1guila arp\u00eda, o las grandes serpientes de agua son manifiestamente animales cham\u00e1nicos que representan met\u00e1foras, simbolizan pasajes m\u00edticos o sirven de auxiliares, mensajeros o ejecutores. La mitolog\u00eda y el ritual ind\u00edgena abundan con estas im\u00e1genes. (8)\u00a0  En el folklore colombiano actual encontramos varios de estos personajes chaman\u00edsticos, tales como el Moh\u00e1n, el Poira, la Madremonte, la Patasola, y otros m\u00e1s.<\/p>\n<p>A veces un animal, insignificante para nosotros, puede ser un animal cham\u00e1nico de gran poder: una lagartija, una ranita o un peque\u00f1o p\u00e1jaro. Pero siempre son animales que, si se estudia su anatom\u00eda, aspecto o comportamiento, tienen alguna caracter\u00edstica muy significativa que los asocia con el mundo chaman\u00edstico. Talvez sea su color, su olor particular, la forma de sus genitales, o alg\u00fan rasgo que no escap\u00f3 a la observaci\u00f3n del ind\u00edgena quien, como cazador y pescador, es un excelente conocedor de la fauna.<\/p>\n<p>Por otro lado est\u00e1n los monstruos, los animales fant\u00e1sticos. El cham\u00e1n los ve en sus alucinaciones, lucha con ellos, los somete, y en ocasiones hace de ellos sus auxiliares. En los mitos de tantas tribus colombianas se refieren a jaguares con pies humanos, dantas gigantescas que andan en las patas traseras, serpientes bic\u00e9falas o venados que se transforman en mujeres seductoras. En este mundo m\u00edtico y alucinatorio se confunden y combinan a veces los rasgos de un felino con los de un reptil y un ave, resultando un ser que simboliza todos los poderes cham\u00e1nicos en una sola figura fant\u00e1stica, especie de drag\u00f3n que vuela, devora y envenena con sus colmillos ponzo\u00f1osos. Muchas veces algunos de estos animales subsidiarios adquieren el car\u00e1cter de un alter ego.<\/p>\n<p>En muchas sociedades ind\u00edgenas se distinguen varias categor\u00edas de chamanes y con alguna frecuencia se habla de \u0093brujos\u0094, quienes, bajo la presunta forma de animales o disparando min\u00fasculos proyectiles invisibles, dicen poder causar la enfermedad y a\u00fan la muerte de otra persona. Indudablemente estas creencias ya exist\u00edan en tiempos prehist\u00f3ricos. Es un hecho que, por sus supuestos contactos con el mundo sobrenatural, el cham\u00e1n f\u00e1cilmente aparece como un personaje de las tinieblas, asociado con la lechuza y el murci\u00e9lago, temido y acusado de hacer da\u00f1o a sus enemigos. En efecto, la agresividad es otra caracter\u00edstica del cham\u00e1n quien frecuentemente aparece como un luchador, un guerrero que se enfrenta tanto a supuestas fuerzas mal\u00e9ficas sobrenaturales, como a enemigos personales. En ocasiones dos chamanes enemigos ponen en escena verdaderos duelos; pero en la mayor\u00eda de los casos estos encuentros violentos no ocurren en realidad sino se representan muy dram\u00e1ticamente en la esfera alucinatoria. Los contendores yacen en un profundo trance, y su lucha se desarrolla en una dimensi\u00f3n irreal.<\/p>\n<p>Hablar aqu\u00ed de chamanes buenos o malos, de magia blanca o negra, me parece una polarizaci\u00f3n algo dudosa, basada en prejuicios y conceptos occidentales; m\u00e1s bien habr\u00eda que aceptar que los chamanes act\u00faan de acuerdo con las definiciones del bien y del mal de sus culturas respectivas y que dif\u00edcilmente se pueden medir con los valores y normas de otros credos. De todos modos, la agresividad es parte esencial de la constituci\u00f3n psicol\u00f3gica del cham\u00e1n y a veces se expresa en forma violenta, acrecentada, como es natural, por los efectos de las substancias psicotr\u00f3picas que consume. Cabe a\u00f1adir que sus atav\u00edos, sus m\u00e1scaras y sus gestos a veces violentos, pueden inspirar temor reverente a participantes en rituales nocturnos. Adem\u00e1s, muchos chamanes emplean en sus cantos y ensalmos un idioma arcaico, secreto, lo que aumenta desde luego la sensaci\u00f3n de lo misterioso de los ritos.<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos un instante en este punto, con el fin de resumir la esencia fundamental del chamanismo. Para alcanzar la integraci\u00f3n del universo estratificado, en un sistema comprensible y manejable por el hombre, se necesitan varios poderosos factores mediadores. Esta mediaci\u00f3n se logra a trav\u00e9s de tres agentes: el cham\u00e1n, los animales y, en el caso del continente americano, las substancias alucin\u00f3genas. Hasta aqu\u00ed he hablado principalmente de las caracter\u00edsticas del chamanismo universal, tal como ellas est\u00e1n documentadas para el Viejo Mundo. Para ilustrar ahora la mentalidad chaman\u00edstica en el ambiente abor\u00edgen colombiano, se pueden mencionar varios ejemplos etnogr\u00e1ficos de las tribus actuales. Ya que el material disponible es muy voluminoso, debo limitarme a citar s\u00f3lo una selecci\u00f3n de datos.<\/p>\n<p>Acerca de la idea del cosmos estratificado, ya mencion\u00e9 algunos conceptos de los indios de la Sierra Nevada y de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica. Sobre la \u0093escalera\u0094 cham\u00e1nica, que comunica varios estratos, hay algunas informaciones del Choc\u00f3. En el r\u00edo Docord\u00f3, afluente del San Juan, observ\u00e9 en la casa de un cham\u00e1n de los indios Noanam\u00e1, una larga escalera tallada de un s\u00f3lo tronco de madera, que remataba en una cabeza antropomorfa. (9) Entre los indios Cham\u00ed, otro grupo del Choc\u00f3, recog\u00ed un mito que habla de un cham\u00e1n que construye una escalera de guadua, para subir al cielo. Cuando el p\u00e1jaro carpintero troza la escalera, el hombre cae pero al pronunciar la palabra m\u00e1gica \u0093pluma\u0094, flota lentamente hacia abajo y llega a un mundo subterr\u00e1neo poblado por seres extra\u00f1os. (10)<\/p>\n<p>CONTINUAR<\/p>\n<p>1. Acerca de la cosmovisi\u00f3n y pr\u00e1ctica chaman\u00edstica, v\u00e9anse, ante todo, las obras de Eliade<br \/>\n(1965;1968; 1976) y la extensa bibliograf\u00eda que cita este autor. Una breve introducci\u00f3n al tema se encuentra en Halifax (1982), Lewis (1975) y Rogers (1982). Sobre chamanismo ind\u00edgena americano en general, v\u00e9anse, Hultkrantz (1963), Krickeberg etal. (1968), La Barre (1972), M\u00e9traux (1947), Schmitz (1964). V\u00e9ase tambi\u00e9n Furst (1973-1974). (regresar1)<\/p>\n<p>2.\u00a0 La Baria (1972), passim.\u00a0  (regresar2)<\/p>\n<p>3.\u00a0 Sobre el cham\u00e1n como artista, v\u00e9anse, Furst (1974), Lommel (1967) y sus respectivas<br \/>\nbibliograf\u00edas. El n\u00famero especial de la revista Artscanad\u00e1 (Nos. 184-187, 1973\/1974) est\u00e1 dedicado<br \/>\na este tema, bajo el t\u00edtulo de Stones, banes and skin: Ritual and Shamanic Art\u0094.\u00a0  (regresar3)<\/p>\n<p>4.\u00a0 Sobre la iniciaci\u00f3n cham\u00e1nica, tal como la practican algunas tribus colombianas actuales, v\u00e9ase,\u00a0 Reichel-Dolmatoff (1976; 1979c; 1986, pp.155-170). Sobre el discutido tema de la \u0093normalidad\u0094<br \/>\npsicol\u00f3gica del cham\u00e1n, v\u00e9anse, entre Otros, D\u00e9vereux (1956), Lewis (1975), Silverman (1967).\u00a0 (regresar4)<\/p>\n<p>5.\u00a0 Sobre el chamanismo y el uso de alucin\u00f3genos, v\u00e9anse, entre otros,\u00a0 Cordy-Co\u00a1ms (1977),\u00a0 Furst (1972; 1974; 1976); Harner (1973): Reichel-Dolmatoff (1976c).\u00a0 (regresar5)<\/p>\n<p>6.\u00a0 Sobre las plantas alucin\u00f3genas de Colombia, v\u00e9anse, Reichel-Dolmatoff (1978c); Schultes &#038;\u00a0 Hofmann (1979) y las bibliograf\u00edas citadas por estos autores. Una obra enciclop\u00e9dica, de alcance\u00a0 transeultural, son los don vol\u00famenes de V \u00f6 lger (1981).\u00a0 (regresar6)<\/p>\n<p>7.\u00a0 En algunas culturas ind\u00edgenas de Colombia y de otros pa\u00edses, no s\u00f3lo el cham\u00e1n ingiere<br \/>\nalucin\u00f3genos; tambi\u00e9n grupos de hombres adultos los toman con ocasi\u00f3n de ceremonias colectivas<br \/>\ndirigidas por el cham\u00e1n. Generalmente las mujeres participan en estas ceremonias pero sin consumir\u00a0 substancias narc\u00f3ticas.\u00a0  Hay que aclarar aqu\u00ed que nuestro concepto gen\u00e9rico de\u00a0  drogas no existe entre los ind\u00edgenas que\u00a0 distinguen entre materias psicotr\u00f3picas seg\u00fan los efectos espec\u00edficos, Ser\u00eda impensable para un\u00a0 cham\u00e1n, aplicar nuestro concepto de droga a su transformaci\u00f3n en jaguar, en el mismo sentido que\u00a0 a su vuelo ext\u00e1tico. Adem\u00e1s, entre las sociedades tribales la experiencia alucinatoria es controlada\u00a0 y moderada, de modo que este fen\u00f3meno no se puede comparar con el uso altamente nocivo de\u00a0 compuestos qu\u00edmicos comerciales o de plantas narc\u00f3ticas, tal como hoy se practica en las\u00a0 sociedades modernas.\u00a0 (regresar7)<\/p>\n<p>8. Sobre la transformaci\u00f3n cham\u00e1nica en jaguar, v\u00e9ase Reichel-Dolmatoff (1978c).\u00a0 (regresar8)<\/p>\n<p>9.\u00a0  Reichel-Dolmatoff (1953), pp. 9-10;\u00a0 (regresar9)<\/p>\n<p>10.\u00a0  Reichel-Dolmatoff (1960), Fig. 4 2.\u00a0 (regresar10) <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>II.\u00a0 La Cosmovisi\u00f3n Chaman\u00edstica El primer paso para poder apreciar el significado del oro precolombino en un contexto socio-religioso, consiste en tratar de reconstruir la cosmovisi\u00f3n del cham\u00e1n ind\u00edgena. Aunque indudablemente hay variantes que se deben a diversas orientaciones intelectuales de los abor\u00edgenes, a diferentes tradiciones locales y a distintas \u00e9pocas, es posible discernir ciertas constantes en el pensamiento chaman\u00edstico,<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[57],"tags":[],"class_list":["post-1224","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-clasicos-y0-representativos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1224","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1224"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1224\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1224"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1224"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1224"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}