{"id":1222,"date":"2007-12-27T17:35:44","date_gmt":"2007-12-27T17:35:44","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1222"},"modified":"2007-12-27T17:35:44","modified_gmt":"2007-12-27T17:35:44","slug":"70-a\u00f1os-de-olvido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1222","title":{"rendered":"70 a\u00f1os de olvido"},"content":{"rendered":"<p>70 a\u00f1os de olvido<\/p>\n<p>LEVANTAMIENTO CAMPESINO EN RANQUIL<\/p>\n<p>&#8220;Y yo he venido a buscar la espantosa verdad de 1934, entre otras cosas, para que los chilenos sepamos de una vez por todas quienes somos los chilenos, que hicimos y que es lo que se nos oculta de nuestra propia historia. Porque los acontecimientos de 1934 jam\u00e1s entraron en la historia oficial&#8221;. Patricio Manns, &#8220;El Memorial de la Noche&#8221;.<\/p>\n<p>Por Renato REYES \/ Azkintuwe<\/p>\n<p>El invierno en la cordillera de Lonquimay es siempre terrible, pero en aquel invierno de 1934 lo fue mucho m\u00e1s y la gelidez de la monta\u00f1a parece que tambi\u00e9n termin\u00f3 congelando la memoria hist\u00f3rica de un episodio que uni\u00f3, tal vez por \u00fanica vez, a mapuche-pewenche y campesinos chilenos pobres. Se trata de la m\u00e1s olvidada y no por ello la menos terrible de las matanzas gestadas desde el Estado chileno contra aquellos que se oponen a los designios del poder.<\/p>\n<p>Desde mediados de junio de aquel a\u00f1o, hasta bien entrado el mes siguiente, el Alto B\u00edo B\u00edo se ti\u00f1\u00f3 de sangre mapuche y chilena, luego de que casi un millar de habitantes de esa zona se alzaran en armas contra el gobierno de Arturo Alessandri y con la venia del Estado chileno, de los ancestrales territorios pewenche de la alta cordillera. La represi\u00f3n no se hizo esperar y Carabineros de Chile hizo su entrada triunfal en los avatares represivos, sofocando el alzamiento, para luego asesinar cobardemente a casi 500 prisioneros que se hab\u00edan rendido al verse derrotados.<\/p>\n<p>El despojo de tierras mapuche iniciado en la segunda mitad del siglo XIX con la &#8220;Pacificaci\u00f3n de La Araucan\u00eda&#8221;, tiene su momento c\u00falmine en las tres primeras d\u00e9cadas del siglo siguiente, cuando el Ministerio de Tierras y Colonizaci\u00f3n, creado por el Estado chileno, termin\u00f3 su labor de &#8220;redistribuci\u00f3n&#8221; de las tierras usurpadas en el Gulumapu, generando toda una masa de mapuche empobrecidos que, en territorio pewenche, eran arrinconados cada vez m\u00e1s arriba en la cordillera. A ellos se un\u00eda un cada vez m\u00e1s creciente n\u00famero de colonos chilenos pobres que terminaron habitando el mismo espacio de los pewenche y sobre todo compartiendo las mismas miserias de \u00e9stos. Ello llev\u00f3 a que los colonos chilenos, agrupados en el Sindicato Agr\u00edcola de Lonquimay, solicitaran al gobierno la entrega legal de un predio en la localidad de Nitrito, que habitaban varios chilenos y pewenche desde hac\u00eda m\u00e1s de una generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Sociedad Puelma Tupper reclam\u00f3 para s\u00ed la propiedad de las tierras y exigi\u00f3 una orden judicial de desalojo, basada en la prerrogativa jur\u00eddica de que quienes habitaban el lugar no ten\u00edan t\u00edtulos de propiedad. Ante ello, los habitantes del lugar propusieron al Estado que comprase las tierras al reclamante y ellos a su vez pagar\u00edan al primero, en un plazo prudente, el valor de \u00e9stas. Sin embargo, mientras se realizaban las negociaciones, Carabineros comenz\u00f3 a hostigar a los campesinos, utilizando contra los hijueleros todos los abusos y formas de atemorizamiento posibles. Cuando las tierras estaban reci\u00e9n cultivadas y comenzaba el duro invierno cordillerano, lleg\u00f3 la fuerza represiva a desalojarlos, destruyendo cercos e incendiando los ranchos, expuls\u00e1ndolos sin misericordia y conduci\u00e9ndolos hasta terrenos est\u00e9riles, m\u00e1s arriba de la misma cordillera, sin alimentos ni habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En Nitrito, Ranquil, Quilleime, Lolco y Trubul, los campesinos se unieron en defensa de los expulsados, recibiendo el apoyo de los mapuche de la reducci\u00f3n Maripe, cuyo lonko Ignacio Maripe, quince a\u00f1os antes hab\u00eda perdido sus tierras en el mismo Fundo Ralko. Seg\u00fan se consigna en documentos de la \u00e9poca, este lonko pewenche fue salvajemente torturado en vida, sac\u00e1ndosele los ojos, cort\u00e1ndosele la lengua y las orejas hasta dejarlo ex\u00e1nime. Tal como se consiga en documentos, relatos y sobre todo en la prensa chilena de la \u00e9poca, el principal l\u00edder del alzamiento fue el profesor de castellano Jos\u00e9 Segundo Leiva Tapia, que habiendo estudiado en Santiago regres\u00f3 a la zona para dedicarse a la &#8220;agitaci\u00f3n social&#8221; e imbuirse de la cultura mapuche.<\/p>\n<p>Por lo mismo, parte de los alzados correspond\u00edan a campesinos mapuche-pewenche, hecho que queda consignado en una informaci\u00f3n aparecida el domingo 1\u00ba de julio en el diario La Naci\u00f3n y que daba cuenta de la activa presencia mapuche, con el sugestivo titular de: &#8220;Alrededor de cien indios combaten en las filas sediciosas&#8221;. De igual forma, el listado final de detenidos, publicado el 20 de julio en la prensa nacional consigna la presencia de al menos una decena de mapuche que fueron pasados posteriormente a los racistas tribunales de justicia chilenos.<\/p>\n<p>M\u00e1s de medio millar de asesinados<\/p>\n<p>Avanzado ya el invierno, en junio de 1934, la desesperaci\u00f3n, el hambre, el fr\u00edo y el odio, dieron paso a la revuelta. Varios miles de campesinos y mapuche, armados de viejos fusiles y escopetas, asaltaron las pulper\u00edas y bodegas de los latifundios cercanos, y asumieron posiciones de enfrentamiento. El 29 de junio, el diario La Naci\u00f3n titulaba &#8220;Armados Avanzan sobre Lonquimay&#8221; y el decano patronal de la prensa nacional, El Mercurio, titulaba cuatro d\u00edas m\u00e1s tarde: &#8220;Se acent\u00faa la gravedad de<br \/>\nlos sucesos del sur&#8221;, en clara alusi\u00f3n al avance de los campesinos alzados en armas por su dignidad.<\/p>\n<p>El historiador Ricardo Donoso, desde su particular visi\u00f3n pol\u00edtica, dice de ello en su libro \u0091Alessandri, Agitador y Demoledor\u0092: &#8220;Un grupo de inquilinos del Fundo Ranquil, levantados en armas, abandonaron sus tierras y en una semana se desparramaron en una extensi\u00f3n de 150 kil\u00f3metros, pasando a cuchillo a pulperos, mayordomos y propietarios que intentaron opon\u00e9rseles&#8221;. El gobierno moviliz\u00f3 para sofocar la rebeli\u00f3n a tropas policiales desde Temuko, Victoria, Mulch\u00e9n y Santa B\u00e1rbara, con el apoyo de aviones de la Fuerza A\u00e9rea.<\/p>\n<p>En piquetes de 20 carabineros, las fuerzas represivas se internaron en la zona, en una primera etapa de poca eficacia, pero que m\u00e1s tarde con el apoyo de 100 polic\u00edas venidos desde Santiago al mando del propio Director General de Carabineros, Humberto Arriagada Valdivieso, endurecieron su accionar represivo, cometiendo toda clase de abusos. En una maniobra de arrinconamiento de los rebeldes, que desde el lado sur eran atacados por las tropas al mando del Comandante D\u00e9lano Soruco y por el norte, desde Mulch\u00e9n, bajo el mando del propio Arriagada, enfrentaron acciones sumarias y muchos fueron pasados por las armas a pesar de haberse rendido ante las fuerzas militares.<\/p>\n<p>A principios de julio, un grupo rebelde segu\u00eda manteni\u00e9ndose fuerte en los cerros de Llanquen. Los que sobrevivieron a los fusilamientos indiscriminados fueron apresados o huyeron hacia la cordillera, abandonando a sus familias. Las mujeres que se quedaron en los improvisados campamentos fueron violadas y erradicadas para siempre<br \/>\ncon sus hijos de la zona. El gobierno los acus\u00f3 de &#8220;bandoleros y subversivos&#8221;, justificando de ese modo la brutal represi\u00f3n desatada contra ellos. Seg\u00fan el Senador Pradenas, -parlamentario por Temuko en aquella \u00e9poca- resultaron detenidos 500 personas, de las cuales s\u00f3lo 23 llegaron a la capital de la provincia de Caut\u00edn, ciudad en la que se inici\u00f3 el proceso judicial. Sobre el destino de las personas detenidas que no llegaron al juicio, no existe una versi\u00f3n oficial y se les da por muertos, que se vienen a sumar a los que cayeron durante los enfrentamientos registrados en la monta\u00f1a.<br \/>\nMuchos de los que sobrevivieron, chilenos y mapuche, tras duras jornadas escapando por la cordillera, terminaron dispersos en estancias o en los huertos de Neuken y R\u00edo Negro donde rehicieron sus vidas, luego de cruzar hacia el Puelmapu tras padecer indescriptibles fatigas y penalidades. Al final, tal como ocurri\u00f3 muchas veces en la agitada vida pol\u00edtica del Chile de los a\u00f1os \u009220 y \u009230, el olvido y las infaltables leyes de amnist\u00eda terminaron por echarle tierra a la masacre, olvid\u00e1ndose de ello una sociedad entera&#8230; tal como antes, tal como despu\u00e9s&#8230;<\/p>\n<p>* Reportaje publicado en el Peri\u00f3dico Mapuche Azkintuwe, Julio de 2004. P\u00e1g. 7.<br \/>\nKolectivo Mapuche Lientur \/ http:\/\/www.nodo50.org\/kolectivolientur<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>70 a\u00f1os de olvido LEVANTAMIENTO CAMPESINO EN RANQUIL &#8220;Y yo he venido a buscar la espantosa verdad de 1934, entre otras cosas, para que los chilenos sepamos de una vez por todas quienes somos los chilenos, que hicimos y que es lo que se nos oculta de nuestra propia historia. 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