{"id":1141,"date":"2006-11-17T12:55:43","date_gmt":"2006-11-17T12:55:43","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1141"},"modified":"2006-11-17T12:55:43","modified_gmt":"2006-11-17T12:55:43","slug":"la-matrix-las-dos-caras-(2)","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1141","title":{"rendered":"La matrix, las dos caras (2)"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 El \u00abVerdadero\u00bb Gran Otro<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Entonces, \u00bfqu\u00e9 es Matrix? Simplemente el \u00abgran otro\u00bb lacaniano, el orden simb\u00f3lico virtual, la red que estructura nuestra realidad. Esta dimensi\u00f3n del \u00abgran Otro\u00bb es la de la alienaci\u00f3n constitutiva del sujeto dentro del orden simb\u00f3lico: el \u00abgran Otro\u00bb tira de los hilos, mientras que el sujeto es una expresi\u00f3n del orden simb\u00f3lico. En pocas palabras, este \u00abgran Otro\u00bb es el nombre para designar la Sustancia social, para todo aquello por lo que el sujeto nunca est\u00e1 plenamente en control de las consecuencias de sus actos, es decir, por lo que, en \u00faltima instancia, el resultado de su actividad siempre es algo diferente de lo que hab\u00eda perseguido o anticipado. Sin embargo, llegados a este punto, es esencial recordar las dificultades con que se topa Lacan en los cap\u00edtulos clave de su seminario XI para delinear el proceso que sigue a la alienaci\u00f3n y que constituye, de alguna manera, su contrapunto: la \u00abseparaci\u00f3n\u00bb. La alienaci\u00f3n DENTRO del gran Otro va seguida de la separaci\u00f3n DEL gran Otro. La separaci\u00f3n tiene lugar cuando el sujeto se da cuenta de que el gran otro es en s\u00ed mismo carente de sustancia, puramente virtual, excluido, privado de la Cosa &#8211; y la fantas\u00eda intenta llenar estas carencias del Otro y no las del sujeto. Es decir, intenta (re)constituir la sustancia del gran Otro. Por ello, la fantas\u00eda y la paranoia est\u00e1n indisolublemente unidos, la paranoia es, a un nivel elemental, la creencia en un \u00abOtro del Otro\u00bb, un Otro m\u00e1s que, escondido tras el Otro del tejido social expl\u00edcito, programa los efectos (que a nosotros nos parecen) imprevisibles de la vida social y, de este modo, garantiza su consistencia. Bajo el caos del mercado, la degradaci\u00f3n de la moral, etc\u0085 yace la estrategia med itada de la trama jud\u00eda\u0085 Esta visi\u00f3n paranoica se ha visto impulsada por la digitalizaci\u00f3n de nuestra vida cotidiana en la actualidad: a medida que nuestra existencia social al completo se exterioriza y materializa en el gran Otro que es la red inform\u00e1tica, es f\u00e1cil imaginar a un malvado programador borrando nuestra identidad digital, priv\u00e1ndonos as\u00ed de nuestra existencia social, convirti\u00e9ndonos en antipersonas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Siguiendo en la misma onda paranoica, la tesis que se expresa en The Matrix es que ese gran Otro se exterioriza en un ente que existe en la realidad: el megaordenador. Hay -TIENE que haber- una Matrix porque \u00ablas cosas no van bien, se pierden oportunidades, continuamente hay algo que falla\u00bb, es decir, la idea detr\u00e1s de la pel\u00edcula es que existe un ente llamado Matrix que confunde la \u00abverdadera\u00bb realidad que se esconde detr\u00e1s de todo. Como consecuencia, el problema de la pel\u00edcula es que no lleva su \u00ablocura\u00bb lo suficientemente lejos, al presuponer que existe una \u00bbrealidad\u00bb aut\u00e9ntica m\u00e1s all\u00e1 de nuestra realidad cotidiana que depende de Matrix. En todo caso, y para evitar un terrible malentendido, hemos de precisar que la idea contraria, es decir, que \u00abtodo lo que existe est\u00e1 generado por Matrix\u00bb, que NO hay una realidad &#038;ua cute;ltima, sino s\u00f3lo una serie infinita de realidades virtuales que se reflejan unas en otras, no es menos ideol\u00f3gica. [En las secuelas de The Matrix probablemente descubriremos que el propio \u00abdesierto de lo real\u00bb est\u00e1 generado por (otra) Matrix.] Mucho m\u00e1s subversiva que esta multiplicaci\u00f3n de universos virtuales hubiera sido la multiplicaci\u00f3n de las realidades mismas &#8211; algo que reprodujese el parad\u00f3jico peligro que algunos f\u00edsicos advierten que entra\u00f1an los experimentos sobre alta aceleraci\u00f3n que se han llevado a cabo recientemente. Es bien sabido que los cient\u00edficos est\u00e1n tratando de construir un acelerador capaz de conseguir que los n\u00facleos de \u00e1tomos muy pesados colisionen casi a la velocidad de la luz. La idea es que esta colisi\u00f3n no s\u00f3lo divida violentamente el n\u00facleo en los protones y neutrones que lo constituyen, sino que tambi&#038;eacut e;n los pulverice dejando tras de s\u00ed un \u00abplasma\u00bb, una especie de sopa energ\u00e9tica constituida por part\u00edculas quark y gluon sueltas. Estas part\u00edculas, ladrillos a partir de los cuales se construye la realidad, nunca se hab\u00edan estudiado en ese estado, ya que s\u00f3lo se ha dado una vez, muy brevemente, despu\u00e9s del Big Bang. En todo caso, esta posibilidad ha dado pie a un escenario de pesadilla: \u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda si el \u00e9xito de este experimento produjese una m\u00e1quina diab\u00f3lica, una especie de monstruo que devore el mundo con la necesidad inexorable de aniquilar la materia ordinaria que la rodea acabando as\u00ed con el mundo tal y como lo conocemos? La iron\u00eda ser\u00eda que este fin del mundo, esta desintegraci\u00f3n del universo ser\u00edan la prueba final e irrefutable de que la teor\u00eda que se est\u00e1 poniendo a prueba es cierta, ya que absorber\u00eda toda la materia a un agujero negro y generar\u00eda un nuevo universo, es decir recrear\u00eda perfectamente el escenario del Big Bang.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La paradoja es, por lo tanto, que las dos versiones: (1) un sujeto que flota libremente de una realidad virtual a otra como un fantasma, consciente de que todas son falsas y (2) la suposici\u00f3n paranoica de que hay una realidad m\u00e1s all\u00e1 de Matrix son falsas. Ninguna de las dos versiones capta lo Real. La pel\u00edcula no se equivoca al insistir en que hay una realidad tras la simulaci\u00f3n de Realidad Virtual; Como le dice Morfeo a Neo cuando le ense\u00f1a las ruinas del paisaje de Chicago: \u00abBienvenido al desierto de lo real\u00bb. Sin embargo, lo real no es la \u00abverdadera realidad\u00bb tras la simulaci\u00f3n virtual, sino el vac\u00edo que hace que la realidad sea incompleta\/incoherente, y la funci\u00f3n de cada Matrix simb\u00f3lica es disimular esta incoherencia. Una de las maneras de ocultarla es, precisamente, declarar que detr\u00e1s de la realidad incompleta e incoherente que conocemos hay otra realidad que no est\u00e1 estructurada alrededor del callej\u00f3n sin salida de la imposibilidad.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00abEl gran Otro no existe\u00bb<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El \u00abgran Otro\u00bb tambi\u00e9n representa el campo del sentido com\u00fan al que se llega despu\u00e9s de la libre reflexi\u00f3n. Filos\u00f3ficamente, su \u00faltima gran versi\u00f3n es la comunidad comunicativa de Habermas con su ideal de consenso regulador. Y es este \u00abgran Otro\u00bb el que se desintegra progresivamente hoy en d\u00eda. Lo que tenemos hoy es una especie de escisi\u00f3n radical. Por un lado el lenguaje objetivo de los expertos y cient\u00edficos que ya no se puede traducir al idioma com\u00fan, accesible para todos, pero que est\u00e1 presente como f\u00f3rmulas fetiche que nadie comprende realmente, pero que dan forma a nuestra imaginer\u00eda popular y art\u00edstica (agujero negro, big bang, superstrings, Oscilaci\u00f3n cu\u00e1ntica\u0085). No s\u00f3lo en las ciencias naturales, sino tambi\u00e9n en la econom\u00eda y otras ciencias sociales, la jerga del experto se pres enta como un conocimiento objetivo con el que no se puede realmente discrepar, y que no se puede traducir en t\u00e9rminos de nuestra experiencia normal. En pocas palabras, la distancia entre el conocimiento cient\u00edfico y el sentido com\u00fan no se puede salvar, y es esta misma distancia la que eleva a los cient\u00edficos a la categor\u00eda de figuras de culto, de \u00abgente que se supone que sabe\u00bb (el fen\u00f3meno Stephen Hawking). La otra cara de la moneda son la multitud de estilos de vida existentes que no se pueden traducir en t\u00e9rminos unos de otros: lo \u00fanico que podemos hacer es asegurarnos las condiciones para que coexistan en un ambiente de tolerancia dentro de una sociedad pluricultural. El icono representativo del sujeto actual ser\u00eda quiz\u00e1s un programador de ordenadores indio que, durante el d\u00eda sobresale en su trabajo y por la noche, al llegar a casa, enciende una vela en honor a la divinidad hind\u00fa local y respeta la tradici\u00f3n que considera la vaca un animal sagrado. Esta divisi\u00f3n est\u00e1 perfectamente reflejada en el fen\u00f3meno del ciberespacio. El ciberespacio deb\u00eda unirnos a todos en una Aldea Global, sin embargo lo que ha ocurrido al final es que nos bombardean una multitud de mensajes procedentes de universos incoherentes e incompatibles. En lugar de la Aldea Global, del gran Otro, lo que tenemos es una multitud de \u00abpeque\u00f1os otros\u00bb, de se\u00f1as de identidad tribales particulares entre las que escoger. Con el fin de evitar otro malentendido hay que aclarar que aqu\u00ed Lacan no est\u00e1, ni mucho menos, relativizando la ciencia, convirti\u00e9ndola en una narrativa arbitraria m\u00e1s que se encuentra, en \u00faltimo t\u00e9rmino, a la altura de los mitos de lo Pol\u00edticamente Correcto, etc..: la ciencia S\u00cd \u00abtoca lo Real\u00bb, su conocimiento ES \u00abconocimiento de lo Real\u00bb. La dificu ltad insalvable es que la ciencia no puede desempe\u00f1ar el papel de \u00abgran Otro\u00bb SIMB\u00d3LICO. La distancia que separa la ciencia moderna de la ontolog\u00eda filos\u00f3fica aristot\u00e9lica regida por el sentido com\u00fan es insalvable: ya surge con Galileo y llega a su culminaci\u00f3n con la f\u00edsica cu\u00e1ntica, en la que nos enfrentamos a las reglas\/leyes que funcionan, aunque nunca podr\u00e1n traducirse en t\u00e9rminos de nuestra experiencia de la realidad representable.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La teor\u00eda de la sociedad del riesgo y su reflexivizaci\u00f3n global acierta al subrayar el hecho de que nos encontramos en las ant\u00edpodas de la ideolog\u00eda universalista de la Ilustraci\u00f3n, que presupon\u00eda que, a la larga, las preguntas fundamentales se pueden resolver apelando al \u00abconocimiento objetivo\u00bb de los expertos: cuando nos encontramos ante las opiniones diversas sobre las consecuencias de un nuevo producto en el ambiente (pongamos por caso las verduras gen\u00e9ticamente modificadas) buscamos en vano la opini\u00f3n definitiva del experto. La cuesti\u00f3n no es s\u00f3lo que los aut\u00e9nticos problemas se confunden como consecuencia de la corrupci\u00f3n de la ciencia derivada de su dependencia financiera de las grandes compa\u00f1\u00edas y de los organismos estatales. Incluso aisladas de toda influencia externa, las ciencias no nos pueden dar la respuesta. Los ecologistas predijero n hace quince a\u00f1os que nuestros bosques morir\u00edan, ahora nos enfrentamos a un exceso en el crecimiento de la madera&#8230; Donde esta teor\u00eda de la sociedad de riesgo se queda corta es al exponer la situaci\u00f3n irracional en que todo esto nos deja a los sujetos normales: una y otra vez nos vemos obligados a tomar una decisi\u00f3n, aunque sabemos que no estamos ni mucho capacitados para decidir, que nuestra decisi\u00f3n ser\u00e1 arbitraria. Aqu\u00ed, Ulrich Beck y sus seguidores hacen referencia al debate democr\u00e1tico de todas las opciones y al consenso: sin embargo, esto no resuelve el dilema paralizante: \u00bfpor qu\u00e9 un debate democr\u00e1tico con la participaci\u00f3n de la mayor\u00eda ha de tener mejores resultados cuando cognitivamente la mayor\u00eda sigue en la ignorancia? La frustraci\u00f3n pol\u00edtica de la mayor\u00eda es, pues, comprensible: se les pide que decidan mientras, al mismo tiempo, reciben el mensaj e de que no est\u00e1n en posici\u00f3n de para decidir realmente, es decir, para medir los pros y los contras objetivamente. Apelar a las \u00abteor\u00edas de conspiraci\u00f3n\u00bb es buscar una salida desesperada del callej\u00f3n, un intento de volver a conseguir un m\u00ednimo de lo que Fred Jameson llama \u00abmapeado cognitivo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Jodi Dean llam\u00f3 nuestra atenci\u00f3n sobre un fen\u00f3meno curioso, claramente observable en el \u00abdi\u00e1logo de sordos\u00bb entre la ciencia oficial (\u00abseria\u00bb, institucionalizada acad\u00e9micamente) y el vasto mundo de las llamadas pseudo ciencias, desde la ciencia de los ovnis, hasta los que quieren desvelar los secretos de las pir\u00e1mides: uno no puede sino sorprender ante la manera en que los cient\u00edficos oficiales act\u00faan de una manera dogm\u00e1tica y desde\u00f1osa mientras que los pseudocient\u00edficos apelan a hechos y argumentaci\u00f3n sin los prejuicios comunes. La respuesta en este caso est\u00e1 en que los cient\u00edficos establecidos hablan con la autoridad que les otorga el gran Otro, representado en las instituciones cient\u00edficas. El problema est\u00e1 en que , precisamente ese gran Otro se nos revela una y otra vez como una ficci\u00f3n simb\u00f3lica consens ual. As\u00ed, cuando estamos ante teor\u00edas de conspiraci\u00f3n, deber\u00edamos seguir paso por paso la correcta interpretaci\u00f3n de la novel de Henry James, Otra vuelta de tuerca: no debemos aceptar ni la existencia de fantasmas como parte de la (narrativa) realidad ni reducirlos, de manera pseudofreudiana, a ser una \u00abproyecci\u00f3n\u00bb de las frustraciones sexuales de una hero\u00edna hist\u00e9rica. Las teor\u00edas de conspiraci\u00f3n no deben, por supuesto, aceptarse como \u00abhechos\u00bb. Sin embargo no debemos tampoco reducirlas a un fen\u00f3meno de histeria de masas. Esta idea sigue bas\u00e1ndose en el concepto de un \u00abgran Otro\u00bb, en el modelo de una percepci\u00f3n \u00abnormal\u00bb de una realidad social compartida. No tiene en cuenta que es precisamente esta idea de realidad la que est\u00e1 en tela de juicio en nuestro tiempo. El problema no est\u00e1 en que las investigaciones en torno a los ovn is y las teor\u00edas de conspiraci\u00f3n constituyan una regresi\u00f3n, al adoptar sus defensores una actitud paranoica en la que no pueden aceptar la realidad (social); el problema es que esta misma realidad se est\u00e1 tornando paranoica. La experiencia contempor\u00e1nea nos enfrenta una y otra vez a situaciones en las que nos vemos forzados a tomar conciencia de hasta qu\u00e9 punto nuestra percepci\u00f3n de la realidad y la actitud normal hacia esta realidad est\u00e1 determinada por ficciones simb\u00f3licas, es decir, hasta qu\u00e9 punto el \u00abgran Otro\u00bb (que determina qu\u00e9 ha de considerarse como normal y como una verdad aceptada y cu\u00e1l es el horizonte del significado en una sociedad concreta) no est\u00e1 ni mucho menos fundamentado en \u00abhechos\u00bb, tal y como estos est\u00e1n representados en el \u00abconocimiento cient\u00edfico dentro de lo real\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Tomemos como ejemplo una sociedad tradicional en la que la ciencia moderna a\u00fan no se ha convertido en el discurso dominante: si, en este espacio simb\u00f3lico, un individuo defiende los principios de la ciencia moderna, se le despreciar\u00e1 como a un \u00abloco\u00bb. El quid de la cuesti\u00f3n es que no basta simplemente con afirmar que no est\u00e1 \u00abrealmente loco\u00bb, que es la sociedad limitada e ignorante la que lo coloca en esta posici\u00f3n. En cierto modo, ser tratado como un loco, ser excluido del gran Otro social, ES estar loco. La \u00ablocura\u00bb no es una categor\u00eda que pueda fundamentarse bas\u00e1ndose directamente en \u00abhechos\u00bb (en cuanto que un loco no puede percibir las cosas de la manera en que son, ya que est\u00e1 atrapado dentro de proyecciones alucin\u00f3genas), sino en la relaci\u00f3n que este individuo mantiene con el \u00abgran Otro\u00bb. Lacan generalmente subraya el lado contrario de esta paradoja: \u00abel loco no es s\u00f3lo un mendigo que cree ser un rey, tambi\u00e9n es un rey que cree ser un rey\u00bb, es decir, la locura representa la eliminaci\u00f3n de la distancia entre lo simb\u00f3lico y lo real, una identificaci\u00f3n inmediata con el mandato simb\u00f3lico. Tomemos otro ejemplo que plantea Lacan, cuando un marido sufre celos patol\u00f3gicos y est\u00e1 obsesionado con la idea de que su mujer se acuesta con otros hombres, su obsesi\u00f3n no deja de ser una manifestaci\u00f3n patol\u00f3gica incluso si se demuestra que ten\u00eda raz\u00f3n y su mujer, en efecto, se acuesta con otros. Lo que hay que aprender de tales paradojas es evidente: los celos patol\u00f3gicos no dependen de la veracidad de los hechos, sino de la manera en que el individuo integra estos hechos dentro de su econom\u00eda libidinal. Sin embargo, lo que deber\u00edamos afirmar es que esta misma paradoja tambi\u00e9n puede interpretarse en la otra direcci\u00f3n: la sociedad (su campo sociosimb\u00f3li co, el gran Otro) est\u00e1 \u00abcuerda\u00bb o \u00abnormal\u00bb incluso cuando hay pruebas de que se equivoca. (Quiz\u00e1s por ello Lacan se llamaba a s\u00ed mismo \u00abpsic\u00f3tico\u00bb: era psic\u00f3tico en cuanto que no era posible integrar su discurso en el campo del gran Otro.)<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Es tentador declarar, a lo Kant, que el error de la teor\u00eda de la conspiraci\u00f3n es en cierto modo an\u00e1logo al \u00abparalogismo de la raz\u00f3n pura\u00bb, a la confusi\u00f3n entre dos niveles: la sospecha (del sentido com\u00fan cient\u00edfico, social, etc. recibido) como una postura metodol\u00f3gica formal y la positivaci\u00f3n de esta sospecha en otra parateor\u00eda global que lo explique todo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 El \u00abVerdadero\u00bb Gran Otro \u00a0 \u00a0 Entonces, \u00bfqu\u00e9 es Matrix? Simplemente el \u00abgran otro\u00bb lacaniano, el orden simb\u00f3lico virtual, la red que estructura nuestra realidad. 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