{"id":1138,"date":"2006-11-17T06:03:36","date_gmt":"2006-11-17T06:03:36","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1138"},"modified":"2020-08-18T17:59:51","modified_gmt":"2020-08-18T22:59:51","slug":"el-llanto-de-la-arena-1138","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1138","title":{"rendered":"el llanto de la arena"},"content":{"rendered":"<p>El llanto de la arena<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; En cuanto lleg\u00f3 a Marrakech, el misionero decidi\u00f3 que todas las ma\u00f1anas dar\u00eda un paseo por el desierto que comenzaba tras los l\u00edmites de la ciudad. En su primera caminata, vio a un hombre estirado sobre la arena, con la mano acariciando el suelo y el o\u00eddo pegado a tierra.<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &#8220;Es un loco&#8221; pens\u00f3.<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  Pero la escena se repiti\u00f3 todos los d\u00edas, por lo que, pasado un mes, intrigado por aquella conducta extra\u00f1a, resolvi\u00f3 dirigirse a \u00e9l. Con mucha dificultad &#8211; ya que a\u00fan no hablaba \u00e1rabe con fluidez &#8211; se arrodill\u00f3 a su lado y le pregunt\u00f3:<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  &#8211; \u00bfQu\u00e9 es lo que est\u00e1 usted haciendo?<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  &#8211; Hago compa\u00f1\u00eda al desierto, y lo consuelo por su soledad y sus l\u00e1grimas.<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  &#8211; No sab\u00eda que el desierto fuese capaz de llorar.<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  &#8211; Llora todos los d\u00edas, porque sue\u00f1a con volverse \u00fatil para el hombre y transformarse en un inmenso jard\u00edn, donde se puedan cultivar flores y toda clase de plantas y cereales.<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  &#8211; Pues d\u00edgale al desierto que \u00e9l cumple bien su misi\u00f3n &#8211; coment\u00f3 el misionero. &#8211; Cada vez que camino por aqu\u00ed, comprendo mejor la verdadera dimensi\u00f3n del ser humano, pues su espacio abierto me permite ver lo peque\u00f1os que somos ante Dios.<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  Cuando contemplo sus arenas, imagino a los millones de personas en el mundo que fueron creadas iguales, aunque no siempre el mundo sea justo con todas. Sus monta\u00f1as me ayudan a meditar. Al ver el sol nacer en el horizonte, mi alma se llena de alegr\u00eda, y me aproximo al Creador.<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  El misionero dej\u00f3 al hombre y volvi\u00f3 a sus quehaceres diarios. Cual no fue su sorpresa al encontrarlo a la ma\u00f1ana siguiente en el mismo lugar y en la misma posici\u00f3n.<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  &#8211; \u00bfYa transmiti\u00f3 al desierto todo lo que le dije? &#8211; pregunt\u00f3.<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  El hombre asinti\u00f3 con un movimiento de cabeza.<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &#8211; \u00bfY a\u00fan as\u00ed contin\u00faa llorando?<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &#8211; Puedo escuchar cada uno de sus sollozos. Ahora llora porque pas\u00f3 miles de a\u00f1os pensando que era completamente in\u00fatil, y desperdici\u00f3 todo ese tiempo blasfemando contra Dios y su destino.<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  &#8211; Pues expl\u00edquele que, a pesar de que el ser humano tiene una vida mucho m\u00e1s corta, tambi\u00e9n pasa muchos de sus d\u00edas pensando que es in\u00fatil. Raramente descubre la raz\u00f3n de su destino, y casi siempre considera que Dios ha sido injusto con \u00e9l. Cuando llega el momento en que, finalmente, alg\u00fan acontecimiento le demuestra el porqu\u00e9 y para qu\u00e9 ha nacido, considera que es demasiado tarde para cambiar de vida, y contin\u00faa sufriendo. Y, al igual que el desierto, se culpa por el tiempo que perdi\u00f3.<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  &#8211; No s\u00e9 si el desierto me escuchar\u00e1 &#8211; dijo el hombre. \u00c9l ya est\u00e1 acostumbrado al dolor, y no consigue ver las cosas de otra manera.<br \/>\n&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  &#8211; Entonces vamos a hacer lo que yo siempre hago cuando siento que las personas han perdido la esperanza. Vamos a rezar.<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  Ambos se arrodillaron y rezaron; uno se gir\u00f3 en direcci\u00f3n a la Meca porque era musulm\u00e1n, el otro junt\u00f3 las manos en plegaria porque era cat\u00f3lico. Cada uno rez\u00f3 a su Dios, que siempre fue el mismo Dios, aunque las personas insistieran en llamarlo con nombres diferentes.<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  Al d\u00eda siguiente, cuando el misionero retom\u00f3 su paseo matinal, el hombre ya no estaba all\u00ed. En el lugar donde acostumbraba a abrazar la arena, el suelo parec\u00eda mojado, ya que hab\u00eda nacido una peque\u00f1a fuente. En los meses subsiguientes, esta fuente creci\u00f3 y los habitantes de la ciudad construyeron un pozo en torno de ella.<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  Los beduinos llaman al lugar &#8220;Pozo de las l\u00e1grimas del desierto&#8221;. Dicen que todo aquel que beba su agua conseguir\u00e1 transformar el motivo de su sufrimiento en la raz\u00f3n de su alegr\u00eda: y terminar\u00e1 encontrando su verdadero destino.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El llanto de la arena &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; En cuanto lleg\u00f3 a Marrakech, el misionero decidi\u00f3 que todas las ma\u00f1anas dar\u00eda un paseo por el desierto que comenzaba tras los l\u00edmites de la ciudad. 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