{"id":1111,"date":"2006-11-17T05:00:15","date_gmt":"2006-11-17T05:00:15","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1111"},"modified":"2006-11-17T05:00:15","modified_gmt":"2006-11-17T05:00:15","slug":"como-la-sabiduria-se-esparcio-por-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1111","title":{"rendered":"como la sabiduria se esparcio por el mundo"},"content":{"rendered":"<p>C\u00f3mo la sabidur\u00eda se esparci\u00f3 por el mundo<br \/>\n[Cuento An\u00f3nimo, tradici\u00f3n oral africana.]<\/p>\n<p>En Taubilandia viv\u00eda en tiempos remotos, remot\u00edsimos, un hombre que pose\u00eda toda la sabidur\u00eda del mundo. Se llamaba este hombre Padre Ananzi, y la fama de su sabidur\u00eda se hab\u00eda extendido por todo el pa\u00eds, hasta los m\u00e1s apartados rincones, y as\u00ed suced\u00eda que de todos los \u00e1mbitos acud\u00edan a visitarlo las gentes para pedirle consejo y aprender de \u00e9l.<\/p>\n<p>Pero he aqu\u00ed que aquellas gentes se comportaron indebidamente y Ananzi se enfad\u00f3 con ellos. Entonces pens\u00f3 en la manera de castigarlos.<\/p>\n<p>Tras largas y profundas meditaciones decidi\u00f3 privarles de la sabidur\u00eda, escondi\u00e9ndola en un lugar tan hondo e insospechado que nadie pudiera encontrarla.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l ya hab\u00eda prodigado sus consejos y ellos conten\u00edan parte de la sabidur\u00eda que, ante todo, deb\u00eda recuperar. Y lo consigui\u00f3; al menos as\u00ed lo pensaba nuestro Ananzi.<\/p>\n<p>Ahora deb\u00eda buscar un lugarcito donde esconder el cacharro de la sabidur\u00eda; y, s\u00ed, tambi\u00e9n \u00e9l sab\u00eda un lugar. Y se dispuso a llevar hasta all\u00ed su preciado tesoro.<\/p>\n<p>Pero&#8230; Padre Ananzi ten\u00eda un hijo que tampoco ten\u00eda un pelo de tonto; se llamaba Kweku Tsjin. Y cuando \u00e9ste vio a su padre andar tan misteriosamente y con tanta cautela de un lado a otro con su pote, pens\u00f3 para sus adentros:<\/p>\n<p>-\u00a1Cosa de gran importancia debe ser \u00e9sa!<\/p>\n<p>Y como listo que era, se puso ojo avizor, para vigilar lo que Padre Ananzi se propon\u00eda.<\/p>\n<p>Como supon\u00eda, lo oy\u00f3 muy temprano por la ma\u00f1ana, cuando se levantaba. Kweku prest\u00f3 mucha atenci\u00f3n a todo cuanto su padre hac\u00eda, sin que \u00e9ste lo advirtiera. Y cuando poco despu\u00e9s Ananzi se alejaba r\u00e1pida y sigilosamente, salt\u00f3 de un brinco de la cama y se dispuso a seguir a su padre por donde quiera que \u00e9ste fuese, con la precauci\u00f3n de que no se diera cuenta de ello.<\/p>\n<p>Kweku vio pronto que Ananzi llevaba una gran jarra, y le aguijoneaba la curiosidad de saber lo que en ella hab\u00eda.<\/p>\n<p>Ananzi atraves\u00f3 el poblado; era tan de ma\u00f1ana que todo el mundo dorm\u00eda a\u00fan; luego se intern\u00f3 profundamente en el bosque.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 a un macizo de palmeras altas como el cielo, busc\u00f3 la m\u00e1s esbelta de todas y empez\u00f3 a trepar con la jarra o pote de la sabidur\u00eda pendiendo de un cordel que llevaba atado por la parte delantera del cuello.<\/p>\n<p>Indudablemente, quer\u00eda esconder el Jarro de la Sabidur\u00eda en lo m\u00e1s alto de la copa del \u00e1rbol, donde seguramente ning\u00fan mortal hab\u00eda de acudir a buscarlo&#8230; Pero era dif\u00edcil y pesada la ascensi\u00f3n; con todo, segu\u00eda trepando y mirando hacia abajo. No obstante la altura, no se asust\u00f3, sino que segu\u00eda sube que te sube.<\/p>\n<p>El jarro que conten\u00eda toda la sabidur\u00eda del mundo oscilaba de un lado a otro, ya a derecha ya a izquierda, igual que un p\u00e9ndulo, y otras veces entre su pecho y el tronco del \u00e1rbol. \u00a1La subida era ardua, pero Ananzi era muy tozudo! No ces\u00f3 de trepar hasta que Kweku Tsjin, que desde su puesto de observatorio se mor\u00eda de curiosidad, ya no lo pod\u00eda distinguir.<\/p>\n<p>-Padre -le grit\u00f3- \u00bfpor qu\u00e9 no llevas colgado de la espalda ese jarro preciado? \u00a1Tal como te lo propones, la ascensi\u00f3n a la m\u00e1s alta copa te ser\u00e1 empresa dif\u00edcil y arriesgada!<\/p>\n<p>Apenas hab\u00eda o\u00eddo Ananzi estas palabras, se inclin\u00f3 para mirar a la tierra que ten\u00eda a sus pies.<\/p>\n<p>-Escucha -grit\u00f3 a todo pulm\u00f3n- yo cre\u00eda haber metido toda la sabidur\u00eda del mundo en este jarro, y ahora descubro, de repente, que mi propio hijo me da lecci\u00f3n de sabidur\u00eda. Yo no me hab\u00eda percatado de la mejor manera de subir este jarro sin incidente y con relativa comodidad hasta la copa de este \u00e1rbol. Pero mi hijito ha sabido lo bastante para dec\u00edrmelo.<\/p>\n<p>Su decepci\u00f3n era tan grande que, con todas sus fuerzas, tir\u00f3 el Jarro de la Sabidur\u00eda todo lo lejos que pudo. El jarro choc\u00f3 contra una piedra y se rompi\u00f3 en mil pedazos.<\/p>\n<p>Y como es de suponer, toda la sabidur\u00eda del mundo que all\u00ed dentro estaba encerrada se derram\u00f3, esparci\u00e9ndose por todos los \u00e1mbitos de la tierra.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00f3mo la sabidur\u00eda se esparci\u00f3 por el mundo [Cuento An\u00f3nimo, tradici\u00f3n oral africana.] En Taubilandia viv\u00eda en tiempos remotos, remot\u00edsimos, un hombre que pose\u00eda toda la sabidur\u00eda del mundo. 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