{"id":1105,"date":"2006-11-17T04:57:47","date_gmt":"2006-11-17T04:57:47","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1105"},"modified":"2006-11-17T04:57:47","modified_gmt":"2006-11-17T04:57:47","slug":"cuentos-sudamericanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1105","title":{"rendered":"cuentos sudamericanos"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;Erase una vez en un lejano pueblo donde viv\u00edan tres se\u00f1oritas que siempre en la noche esperaban a tres j\u00f3venes para bailar y cenar, eso era lo que siempre hac\u00edan en las noches.<\/p>\n<p>Los tres j\u00f3venes que ven\u00edan todas las noches no eran seres humanos, sino que eran tres animales de la zona: un puma, un zorro y un alcamire&#8221;.<\/p>\n<p>El puma, el zorro y el alcamire.<\/p>\n<p>Cecilia Churata Choque.<\/p>\n<p>&#8220;Un d\u00eda caminando por la madre tierra, extensa, f\u00e9rtil, bondadosa para con su pueblo, se le aparece una visi\u00f3n de un hombre indescriptible que lo dice: \u00a1T\u00fa ser\u00e1s la mano que conduzca a este pueblo a su nuevo sendero, ser\u00e1 transitorio. Luego volver\u00e1n aqu\u00ed, sembrar\u00e1n la tierra, construir\u00e1n sus hogares y esperar\u00e1n pl\u00e1cidamente que la luz brillante de este moreno pueblo, palidezca con la llegada de la ambici\u00f3n blanca&#8221;.<\/p>\n<p>El Nguillat\u00fcn: Su inicio.<\/p>\n<p>Alvaro Vargas Caripan<\/p>\n<p>Presentaci\u00f3n<\/p>\n<p>En las culturas ind\u00edgenas los relatos orales constituyen un elemento fundamental de transmisi\u00f3n de saberes, historias y un principio educativo, en el cual los ni\u00f1os y ni\u00f1as se van integrando paulatinamente a las tradiciones de sus comunidades.<\/p>\n<p>Estos relatos al ser transmitidos por la palabra adquieren connotaciones personales que caracterizan a cada narrador. En el caso de los ni\u00f1os y ni\u00f1as que recrean los relatos, ellos siempre se remiten a un miembro de la comunidad o de su familia que ha contado el relato, que para ellos adquiere la forma de un cuento, algo que le sucedi\u00f3 a alguien o alg\u00fan animal o una cosa en un lugar cercano, que es parte de su experiencia y que siempre les entrega una ense\u00f1anza que tiene sentido a medida que se interiorizan en las pautas culturales de su comunidad.<\/p>\n<p>De esta forma, se inicia un proceso educativo comunitario, en el cual los ni\u00f1os comprenden su entorno, logran distinguir aspectos naturales y culturales de lo que se entiende por femenino y masculino e internalizan las pautas y roles asociados al ser hombre y ser mujer en ese contexto.<\/p>\n<p>Los relatos &#8211; cuentos en palabras de los ni\u00f1os-, que se presentan a continuaci\u00f3n, constituyen una parte del material recopilado a trav\u00e9s del Concurso Me lo Cont\u00f3 mi Abuelito, realizado por la Fundaci\u00f3n FUCOA del Ministerio de Agricultura con la colaboraci\u00f3n del Programa B\u00e1sica Rural y Programa de Educaci\u00f3n Intercultural Biling\u00fce del Ministerio de Educaci\u00f3n, a trav\u00e9s de los a\u00f1os 1998 al 2000.<\/p>\n<p>Este material ha sido recopilado por ni\u00f1os que estudian en escuelas rurales, muchas de ellas ubicadas en zonas con poblaci\u00f3n ind\u00edgena, en el a\u00f1o 2000 y en el 2001 la participaci\u00f3n de estos ni\u00f1os se ha incrementado, entregando un valioso aporte a la transmisi\u00f3n de sus culturas, ya no s\u00f3lo a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n oral, sino que dejando un precedente escrito. Con el prop\u00f3sito de preservar este material y de difundir su contenido, estos cuentos han pasado a formar parte del Archivo Oral de la Biblioteca Nacional.<\/p>\n<p>Algunas consideraciones respecto a los cuentos<\/p>\n<p>El tratamiento de estos relatos orales llevados a la escritura en un proceso de interpretaci\u00f3n y de mediaci\u00f3n que realizan los ni\u00f1os entre dos culturas, constituye un punto de partida para analizar los contenidos y los significados que \u00e9stos tienen en el contexto comunitario e ind\u00edgena.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista del an\u00e1lisis literario, muchos de estos relatos no constituir\u00edan la categor\u00eda de cuento. Sin embargo, en las concepciones de los ni\u00f1os que los cuentan adoptan claramente esta caracter\u00edstica. Algunos de ellos forman parte de la tradici\u00f3n oral de sus comunidades o de un contexto cultural y geogr\u00e1fico como puede ser el andino o el mapuche. Tambi\u00e9n se transmiten sus experiencias en pr\u00e1cticas culturales como el Floramiento de animales, el carnaval, la celebraci\u00f3n del patrono del pueblo, la limpia de canales, la recolecci\u00f3n del pehuen, el Nguillatun, entre otros. En estos casos, los ni\u00f1os relatan sus experiencias en esos contextos y en ese proceso elaboran y recrean el cuento.<\/p>\n<p>Para fines de an\u00e1lisis de los relatos, \u00e9stos se consideran como cuentos en la medida que &#8220;lo que le da unidad, es en primer lugar, como indica su nombre, el car\u00e1cter de ser contado o de poder ser contado, le\u00eddo o escuchado en una sesi\u00f3n&#8221; (Kayser, 1965). Adem\u00e1s, de presentar unidades que aparecen en distintas combinaciones como es el caso de los motivos que remiten a una situaci\u00f3n t\u00edpica que se repite.<\/p>\n<p>Por otra parte, estos cuentos pueden ser relatos de ficci\u00f3n, pueden estar destinados a la entretenci\u00f3n y la diversi\u00f3n, pueden remitir a una historia real de un antepasado o incluso la experiencia personal de los ni\u00f1os. Sin embargo, sea cualquiera de estas las caracter\u00edsticas del cuento, todos conllevan una ense\u00f1anza, un mensaje y un significado que los sit\u00faa en su contexto y en pautas culturales de la comunidad.<\/p>\n<p>Las representaciones sociales presentes en los cuentos<\/p>\n<p>Los contenidos que forman estos cuentos corresponden a representaciones sociales, que son entendidas como construcciones cognitivas socialmente compartidas, que incluyen procesos tales como la percepci\u00f3n social, la significaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n, entre otros.<\/p>\n<p>En sentido espec\u00edfico, la representaci\u00f3n social es una construcci\u00f3n cognitiva almacenada en la memoria social, configurada como una red jer\u00e1rquica organizada por un conjunto limitado de categor\u00edas nodales relevantes que organizan los contenidos proposicionales del conocimiento socialmente compartido (Van Dijk, 1989).<\/p>\n<p>Estas representaciones se conectan con los discursos concretos, en este caso con los relatos y cuentos recopilados por los ni\u00f1os, en los que se manifiestan modelos de evento, de situaci\u00f3n, personales, o epis\u00f3dicos, que son representaciones personales de la realidad. Estos modelos se hallan almacenados en la memoria epis\u00f3dica y, a diferencia de las representaciones sociales, &#8220;constituyen representaciones cognitivas jer\u00e1rquicamente estructuradas de las experiencias personales tanto directa como indirectamente vividas, con respecto a las cuales las expresiones adquieren sentido&#8221; (Van Dijk, 1989).<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de procesos de generalizaci\u00f3n, los conjuntos de modelos de evento se pueden transformar en &#8220;guiones&#8221; o actitudes generales y, en esas condiciones, pasar a formar parte de las representaciones compartidas socialmente, as\u00ed como \u00e9stas tambi\u00e9n pueden guiar la interpretaci\u00f3n de situaciones particulares mediante el aporte de categor\u00edas o actitudes b\u00e1sicas que permiten procesar la informaci\u00f3n situacional representada en los modelos de evento.<\/p>\n<p>En este sentido, los cuentos recopilados por los ni\u00f1os nos presentan las representaciones sociales de sus comunidades y los significados que adquieren en ese contexto, as\u00ed como la configuraci\u00f3n de lo masculino y femenino en su cultura.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os como interpretes de sus tradiciones<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os y ni\u00f1as que escriben los cuentos de su comunidad, se transforman en interpretes de una situaci\u00f3n comunicativa, que pasa de un canal oral a uno escrito. Esto supone la intervenci\u00f3n de un adulto que puede ser su abuelo o abuela u otro miembro de la familia y la comunidad que es el transmisor primario de este proceso comunicativo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se presenta el caso de que el relato surja de la propia experiencia infantil, motivado por las tradiciones que se practican en los pueblos o por la idea de haber vivido la experiencia. En este sentido, el relato o cuento para los ni\u00f1os se constituye en una experiencia tangible y concreta, que se asume como parte de la realidad.<\/p>\n<p>En la reconstrucci\u00f3n del relato aparecen dos influencias que manifiestan la intersecci\u00f3n de dos culturas, la de origen o comunitaria y la escuela. En este punto es importante destacar que la forma de contar la historia, se remite al contexto de los cuentos occidentales, la mayor\u00eda de ellos se inicia con &#8220;Era un d\u00eda&#8230;; Er\u00e1se una vez&#8230;; Hab\u00eda una vez&#8230;&#8221; o tambi\u00e9n haciendo referencia al logo del concurso &#8220;Me lo cont\u00f3 mi abuelito&#8230;; Mi abuelo me cont\u00f3&#8230;&#8221;. A esto se agrega la influencia de los docentes que tratan de limpiar y cambiar en cierto sentido la forma y el estilo que los ni\u00f1os le dan a su relato a trav\u00e9s de la escritura. En este punto se presentan claras diferencias entre los textos manuscritos y los formateados que son analizados.<\/p>\n<p>Los cuentos Andinos<\/p>\n<p>En estos cuentos aparecen personajes diferenciados, ya sean masculinos y\/o femeninos, los primeros corresponden a animales como el C\u00f3ndor, el zorro y el alcamire y en el segundo caso son mujeres que est\u00e1n en el mundo de adentro o la casa o ejercen una actividad como es el cuidado de los animales.<\/p>\n<p>En estas relaciones de personajes se presentan asociaciones entre cultura y naturaleza, entre femenino y masculino en una relaci\u00f3n de complementariedad. Estas relaciones adquieren significados simb\u00f3licos en la medida que los personajes ocupan un lugar en la cosmovisi\u00f3n andina. Siguiendo los supuestos de Arnold y Jim\u00e9nez (citado en Tabilo, 1999), el C\u00f3ndor est\u00e1 asociado al mundo simb\u00f3lico masculino, son &#8220;los tomadores de esposas&#8221;, &#8220;los jefes de familia&#8221; y procrean sus crias con mujeres j\u00f3venes que son raptadas de la comunidad y llevadas a vivir a sus cuevas, las que est\u00e1n muy alejadas y a grandes alturas, haciendo casi imposible su partida.<\/p>\n<p>Con respecto a la actuaci\u00f3n, el c\u00f3ndor es un animal que no se viste de humano, sino que act\u00faa en su morfolog\u00eda animal a diferencia del zorro que se transforma en humano para entrar al mundo dom\u00e9stico de las mujeres. S\u00f3lo cuando act\u00faa en el afuera permanece en el mundo natural y se presenta como mensajero o salvador de los personajes femeninos, se transforma en un aliado frente a los peligros del afuera, que en este caso es la naturaleza, entendida como lo que no se puede regular.<\/p>\n<p>Otra relaci\u00f3n de oposici\u00f3n es el arriba y el abajo que relaciona la naturaleza y la cultura y se ejemplifica con el C\u00f3ndor y la pastora. En este plano se experimenta claramente la jerarqu\u00eda social de los espacios.<\/p>\n<p>La Ni\u00f1a y El C\u00f3ndor<\/p>\n<p>Era un d\u00eda en el campo, cuando una ni\u00f1a que se llamaba Juanita estaba pasteando corderos. Sola en el pasto, de pronto se acerca un C\u00f3ndor y le dice.<\/p>\n<p>-Hola, \u00bfte llevo a tu casa?<\/p>\n<p>Y Juanita le dice que no, y adem\u00e1s le pregunta: \u00bfqu\u00e9 haces aqu\u00ed?<\/p>\n<p>As\u00ed ven\u00eda molestarla todos los d\u00edas. El C\u00f3ndor se hab\u00eda enamorado de Juanita.<\/p>\n<p>Un d\u00eda el C\u00f3ndor la convenci\u00f3 para poder llevarla a su casa, pero \u00e9l ten\u00eda malas intenciones, quer\u00eda llevarla lejos. El C\u00f3ndor le dijo a Juanita: \u00a1Ven s\u00fabete a mis espaldas!, y Juanita acept\u00f3, contenta se subi\u00f3 encima del C\u00f3ndor. El C\u00f3ndor vol\u00f3 y vol\u00f3 y llego hasta unas rocas muy altas. Juanita se puso a llorar porque no quer\u00eda estar ah\u00ed y tampoco pod\u00eda bajarse.<\/p>\n<p>El C\u00f3ndor le tra\u00eda carne cruda para comer y ella no com\u00eda carne cruda, entonces el C\u00f3ndor le pregunt\u00f3: \u00bfquieres carne cocida? Y Juanita llorando le dijo que s\u00ed.<\/p>\n<p>As\u00ed pasaron varios a\u00f1os, Juanita tuvo dos hijos, ten\u00edan apariencia humana, pero sus brazos y piernas estaban cubiertas de lumas.<\/p>\n<p>Un d\u00eda la ni\u00f1a vio pasar a un picaflor cerca de esas rocas y le dijo \u00a1Picaflor, picaflor, ay\u00fadame, t\u00fa me puedes salvar. El picaflor de pena la escuch\u00f3 y fue volando donde ella y le dijo: Te voy a salvar, pero si me das tu medalla. Juanita contenta le dijo que s\u00ed. Le entrega la medalla al picaflor, el picaflor se la coloca y ella se sube encima del picaflor. Deja a sus hijos con el C\u00f3ndor, porque sabe que con \u00e9l van a poder vivir sin problemas.<\/p>\n<p>Al llegar a su casa no encuentra a su madre ni a nadie y ella se encierra en una bodega de la casa.<\/p>\n<p>El C\u00f3ndor despu\u00e9s de unos d\u00edas fue a la casa de Juanita a buscarla. Se pos\u00f3 sobre la bodega y se puso a llorar, le ca\u00edan muchas l\u00e1grimas de colores rojo, negro, verde, azul y la ni\u00f1a lo escuchaba con mucha pena, pero sab\u00eda que el amor que el C\u00f3ndor le ten\u00eda a ella no pod\u00eda ser.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de esta leyenda yo s\u00e9 por qu\u00e9 el Picaflor tiene el pecho brillante, es la medalla que le dio Juanita por salvarla del C\u00f3ndor.<\/p>\n<p>Cristina Guti\u00e9rrez. Ticnamar. Putre. Prov. Parinacota.<\/p>\n<p>El Puma, el Zorro y el Alcamire<\/p>\n<p>\u00c9rase una vez en un lejano pueblo donde v\u00edvian tres se\u00f1oritas que siempre en las noches esperaban a tres j\u00f3venes para bailar y cenar, eso era lo que siempre hac\u00edan en las noches.<\/p>\n<p>Los tres j\u00f3venes que ven\u00edan todas las noches no eran seres humanos, sino que eran tres animales de la zona: un puma, un zorro y un alcamire.<\/p>\n<p>Estos animales todas las noches se convert\u00edan en seres humanos para ir a la casa de las trres se\u00f1oritas a bailar y a comer. Era como un don el que hab\u00edan recibido el que les permit\u00eda transformarse en personas, pero esto s\u00f3lo ocurr\u00eda durante la noche, porque a la amanecida, al rayar el sol por la cordillera, este don se desvanec\u00eda y los tres j\u00f3venes volv\u00edan a su forma original, la de animales.<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas el puma llevaba carne buena y muy limpia, el zorro carne no tan limpia pero pon\u00eda empe\u00f1o en llevar su cooperaci\u00f3n, el alcamire est\u00e1 dem\u00e1s decirlo \u0096 siempre llevaba carne sucia. Esta carne era que las se\u00f1oritas despu\u00e9s cocinaban y cenaban los seis en la mesa.<\/p>\n<p>Resulta que un d\u00eda las se\u00f1oritas se preguntaron<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 los j\u00f3venes todos los d\u00edas se van antes que amanezaca, nos estar\u00e1n ocultando algo?<\/p>\n<p>Para salir de esa duda, un d\u00eda al llegar la noche y llegar los j\u00f3venes, ellas dismuladamente empezaron a cerrar bien las puertas y ventanas con llave.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 la fiesta, como siempre conversaban, com\u00edan y bailaban, as\u00ed pasaron las horas, hasta que la noche se fue acabando, pronto llegar\u00eda el amanecer y un nuevo d\u00eda.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes empezaron a preparase para poderse ir, se despidieron de las se\u00f1oritas, pero ellas no quer\u00edan que ellos se fueran. Por m\u00e1s que trataban de convencer a las se\u00f1oritas no los dejaron salir de la casa.<\/p>\n<p>Hasta que finalmente el sol comenz\u00f3 a asomarse en la cordillera, al rayar el amanecer los tres j\u00f3venes se transformaron en animales. Las se\u00f1oritas se asustaron mucho al verlos convertidos en animales y como no sab\u00edan que hacer, les empezaron a pegar con cordeles y trozos de madera.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tantos golpes que recibieron los animales quedaron muy mal heridos, pero finalmente lograron escapar al cerro y nunca m\u00e1s regresaron a visitar a las se\u00f1oritas.<\/p>\n<p>Las se\u00f1oritas por su parte, ahora no reciben a extra\u00f1os en su casa porque pueden volver a vivir una experiencia desagradable.<\/p>\n<p>Cecilia Churata. Ticnamar. Putre. Prov. Parinacota.<\/p>\n<p>Los dos hermanos que se convirtieron en viento<\/p>\n<p>Un d\u00eda sentada en la cocina de mi casa, en el pueblo de Pisiga Choque de la comuna de Colchane, mi abuelito me cont\u00f3 que&#8230;<\/p>\n<p>Hace much\u00edsimos, pero much\u00edsimos a\u00f1os atr\u00e1s, hab\u00eda una mujer que era viuda, su esposo muy trabajador falleci\u00f3 cuando sus hijos eran grandes. La madre qued\u00f3 viuda con dos hijos: el mayor se llamaba Mariano y el menor Acencio. Iban a jugar todos los d\u00edas al campo, mientras su madre cocinaba, quinua, chu\u00f1o y papas.<\/p>\n<p>Hasta que un d\u00eda, no hubo nada para cocinar, mientras sus hijos jugaban y jugaban, ven\u00edan solamente a comer y despu\u00e9s se devolv\u00edan a jugar porque estaban muy entusiasmados.<\/p>\n<p>Un d\u00eda su madre, como no hab\u00eda nada que cocinar para alimentar a sus hijos, tuvo que cortar un pedazo de carne de su pierna, con un cuchillo de lata, sufri\u00f3 mucho y luego la cocin\u00f3 en una olla como cazuela. Al rato llegan sus hijos bien hambreados diciendo: -\u00a1Tengo hambre!<\/p>\n<p>La mam\u00e1 aguantando el dolor de su pierna, sirvi\u00f3 la comida con un pedazo de carne. Cuando terminaron de comer sus hijos, llorando les dijo: -\u00a1Hijos, me comieron!<\/p>\n<p>Los dos hermanos respondieron: -\u00a1No puede ser mam\u00e1!<\/p>\n<p>La madre lloraba y lloraba y les dijo:<\/p>\n<p>-\u00a1Tienen que ir a trabajar!<\/p>\n<p>Pero sus hijos estaban asustados y se fueron al campo, se sentaron en una sunki\u00f1a (una parte donde los llamos se rascan), el mayor dijo:<\/p>\n<p>-Acencio, t\u00fa te vas para abajo, al Oeste y yo voy hacia arriba, al Este.<\/p>\n<p>El menor parti\u00f3 jugando hacia el Este, el mayor tambi\u00e9n fue jugando hacia el Oeste y al mismo tiempo se convirtieron en remolinos de viento: fuerte del Oeste, que es el hermano mayor, y al Este apareci\u00f3n el viento suave, que es el hermano menor. Esta es la historia que me cont\u00f3 mi abuelito.<\/p>\n<p>Nilda Choque. Pisiga Choque. Iquique.<\/p>\n<p>Los cuentos mapuches<\/p>\n<p>En estos relatos se pueden distinguir los epew, que se refieren a episodios de ficci\u00f3n ya sea de animales o de aves, que en algunos casos interact\u00faan con los humanos, poseen un car\u00e1cter did\u00e1ctico y moralizador.<\/p>\n<p>Otro tipo de relato es el n\u00fctram, que es una narraci\u00f3n, una historia sobre hechos v\u00edvidos o experimentados por miembros de la comunidad.<\/p>\n<p>En cualquiera de los casos, los relatos remiten a la entrega de ense\u00f1anzas que le permitir\u00e1n a los ni\u00f1os formar parte de la cultura. En este sentido, lo femenino tensiona la cultura, porque act\u00faa entre el bien y el mal, aparece la sanci\u00f3n del matrimonio con el huinca , se trata de la responsabilidad c\u00f3smica de lo masculino que se expresa en las relaciones de reciprocidad &#8220;pensada bajo las reglas del intercambio matrimonial&#8221; (Foerster citado en Tabilo, 1999). Esto se manifiesta en el cuento El pehu\u00e9n que se enamor\u00f3 de la luna.<\/p>\n<p>El Pehu\u00e9n que se enamor\u00f3 de la luna<\/p>\n<p>Dice mi abuelo que hace muchos a\u00f1os viv\u00eda en la zona de Caut\u00edn cerca del Llaima una joven mujer mapuche alta de cabellera negra, que viv\u00eda de la agricultura era una especie de jefa de la reducci\u00f3n. Ella solucionaba muchos problemas de su gente, su nombre era Araucaria. Ella cuidaba con mucho esmero los copihues en especial los rojos que ella dec\u00eda que eran el coraz\u00f3n dejado por los araucanos en el campo de batalla.<\/p>\n<p>Araucan\u00eda tuvo un hijo que le puso &#8220;Pehu\u00e9n&#8221;.<\/p>\n<p>Este a medida que crec\u00eda admiraba muchoa a la luna por su cara blanca y redonda. Para \u00e9l la luna era una joven hermosa que volaba sobre los montes.<\/p>\n<p>Cada noche que aparec\u00eda en la cordillera frente al volc\u00e1n Llaima, sal\u00eda el joven a mirarla, pasaba horas y horas mir\u00e1ndola. Se enamor\u00f3 de ella y la llamaba con sus manos a que bajara a conversar con \u00e9l.<\/p>\n<p>La luna bajaba y se posaba sobre la laguna Quepe y tambi\u00e9n se posaba sobre los robustos brazos del joven. Ambos re\u00edan al servirse muday (bebida mapuche hecha de trigo).<\/p>\n<p>La luna recib\u00eda de mano del joven ramos de copihues rojos que significaba el amor del esbelto y soberbio joven mapuche.<\/p>\n<p>La luna con su poder quer\u00eda que el joven Pehu\u00e9n llegara al cielo cuando ya ten\u00eda bastante altura porque crec\u00eda. Los dioses mapuches se dieron cuenta de ese amor, se enojaron pues un mapuche no deb\u00eda casarse con una huinca, es decir, extranjero. Convirtieron al joven en un \u00e1rbol deteniendo su crecimiento, quedando con la altura que hoy tienen. Su madre nada pudo hacer por \u00e9l. Desde esa fecha, es el \u00e1rbol araucano m\u00e1s alto y de m\u00e1s esbelta figura que existe. Cada vez que la luna aparece la abraza.<\/p>\n<p>Dicen los ind\u00edgenas que la luna a\u00fan sigue enamorada del Pehu\u00e9n.<\/p>\n<p>Manuel Caniuqueo. Muco Bajo Reducci\u00f3n Caniuqueo. Lautaro<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>Los relatos que recopilan los ni\u00f1os entregan elementos propios de la cultura que son adecuados a la ense\u00f1anza a nivel comunitario y tambi\u00e9n en el espacio de la cultura. Estos relatos que coexisten entre culturas se transforman en herramientas de aprendizaje que se sit\u00faan al interior de la familia y la comunidad y tambi\u00e9n permiten el desarrollo de la ense\u00f1anza aprendizaje al interior de la escuela.<\/p>\n<p>Al recrear los cuentos y contrastarlos con la informaci\u00f3n que reciben de la sociedad chilena, los ni\u00f1os pueden conocer, diferenciar y oponer las posiciones presentes en las dos culturas, -chilena e ind\u00edgena-, esto facilita un aprendizaje activo e intercultural donde se salvaguardan el respeto y los valores de distintas culturas.<\/p>\n<p>Las formas de constituci\u00f3n simb\u00f3lica que la cultura entrega para comprender lo masculino y femenino, puede facilitar y mejorar las relaciones entre hombres y mujeres que transitan entre dos mundos y pueden aportar al desarrollo de nuevas perspectivas en la sociedad chilena. Esto se manifiesta claramente en los espacios educativos donde se desarrollan propuestas de interculturalidad, que permiten un di\u00e1logo transversal de las concepciones de g\u00e9nero a trav\u00e9s de la din\u00e1micas internas de los relatos y de las interpretaciones que realizan los ni\u00f1os y ni\u00f1as.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>Caniuqueo, M. (1999): El pehu\u00e9n que se enamor\u00f3 de la luna. Lautaro. En Archivo oral Biblioteca Nacional. Chile.<\/p>\n<p>Choque, N. (2000): &#8220;Los dos hermanos que se convirtieron en viento&#8221;. En me lo cont\u00f3 mi abuelito. MINEDUC. Santiago. Chile.<\/p>\n<p>Churata, C. (1998): El puma, el zorro y el alcamire. Ticnamar. En Archivo oral Biblioteca Nacional. Chile.<\/p>\n<p>Gavilan, V. (1993): &#8220;Relaciones de g\u00e9nero en la cultura aymara: complementariedad y subordinaci\u00f3n&#8221;. En Huellas: Seminario Mujer y Antropolog\u00eda, problematizaci\u00f3n y perspectivas. CEDEM. Santiago. Chile.<\/p>\n<p>Guti\u00e9rrez, C. (1998): La ni\u00f1a y el c\u00f3ndor. Ticnamar. En Archivo oral Biblioteca Nacional. Chile.<\/p>\n<p>Kayser, W. (1965): Interpretaci\u00f3n y an\u00e1lisis de la obra literaria. Ed. Gredos S.A. Madrid. Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>MINEDUC (2001): Llaqtaypa Yachaynin, El Saber de mi Pueblo. NB1. Antofagasta. Chile.<\/p>\n<p>Tabilo, K. (1999): El C\u00f3ndor, el Zorro y la Pastora: alegor\u00edas de lo femenino y lo masculino en relatos de la tradici\u00f3n oral aymara. Tesis de Antropolog\u00eda. U. De Chile.<\/p>\n<p>Van Dijk, T. (1989): La ciencia del Texto. Ed. Paidos Comunicaci\u00f3n. Barcelona. Espa\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Erase una vez en un lejano pueblo donde viv\u00edan tres se\u00f1oritas que siempre en la noche esperaban a tres j\u00f3venes para bailar y cenar, eso era lo que siempre hac\u00edan en las noches. Los tres j\u00f3venes que ven\u00edan todas las noches no eran seres humanos, sino que eran tres animales de la zona: un puma, un zorro y un alcamire&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[51],"tags":[],"class_list":["post-1105","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-poemas-y-cuentos-indigenas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1105","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1105"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1105\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1105"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1105"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1105"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}