{"id":1085,"date":"2006-11-17T04:36:53","date_gmt":"2006-11-17T04:36:53","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1085"},"modified":"2006-11-17T04:36:53","modified_gmt":"2006-11-17T04:36:53","slug":"recuentos-para-demian-jorge-bucay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1085","title":{"rendered":"recuentos para Demian Jorge Bucay"},"content":{"rendered":"<p>A mi hija Claudia<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Jorge Bucay, m\u00e9dico y psicoterapeuta gest\u00e1ltico naci\u00f3 en Buenos Aires en 1949 y es autor del best seller \u0093Cartas para Claudia\u0094, una verdadera introducci\u00f3n al campo de la filosof\u00eda gest\u00e1ltica.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>En \u0093Recuentos para Demi\u00e1n\u0094 nos sumerge en una cuidada antolog\u00eda de cuentos cl\u00e1sicos, mordernos o populares, seleccionados y reescritos por el autor para extraerles todo su contenido terap\u00e9utico.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>A este \u0093re-contar\u0094 se agrega la did\u00e1ctica gu\u00eda del autor que con la excusa de la trama, nos lleva de la mano por el camino de saber m\u00e1s sobre nosotros mismos.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>El Doctor Bucay trabaja en Buenos Aires repartiendo su tiempo entre su tarea docente, su tarea literaria y su tarea asistencial. La tarea de \u0093ayudador profesional\u0094 como a \u00e9l mismo le gusta definirse.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Un ayudador \u0096 dice el autor \u0096 es alguien que ha le\u00eddo un poco m\u00e1s que unos pocos sobre algunos pocos temas&#8230; y ha decidido compartirlo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>A las puertas del cielo llegaron un d\u00eda cinco viajeras.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQui\u00e9nes son ustedes? \u0096 les pregunt\u00f3 el guardi\u00e1n del cielo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; Somos \u0096 contest\u00f3 la primera \u0096 La religi\u00f3n&#8230;<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; La juventud&#8230; \u0096 dijo la segunda<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; La comprensi\u00f3n&#8230; \u0096 dijo la tercera.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; La inteligencia&#8230; \u0096 dio la siguiente.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; La sabidur\u00eda \u0096 dijo la \u00faltima.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; Identif\u00edquense!! \u0096 orden\u00f3 el cancerbero.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Y entonces&#8230;<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>La religi\u00f3n se arrodill\u00f3 y or\u00f3.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>La juventud se ri\u00f3 y cant\u00f3.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>La comprensi\u00f3n se sent\u00f3 y escuch\u00f3.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>La inteligencia analiz\u00f3 y opin\u00f3.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Y la sabidur\u00eda&#8230; cont\u00f3 un cuento<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>(tomado de una idea de Anthony de Mello, modificada por el autor)<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><br \/>\nPR\u00d3LOGO<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os escrib\u00ed, sin darme cuenta, una serie de cartas que dirig\u00eda a una supuesta e imaginaria amiga llamada Claudia. Esa serie terminaba con una carta que obviamente era la \u00faltima.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Algunos amigos que conoc\u00edan este hobby y algunos pacientes que sobrevaloraban su contenido, hicieron que me decidiera a publicar lo que despu\u00e9s se llamar\u00eda \u0093CARTAS PARA CLAUDIA\u0094..Ser\u00eda muy dif\u00edcil para m\u00ed expresar mi gratitud para con todos ellos: amigos y pacientes, a quienes les debo todos los placeres devenidos de las sucesivas ediciones de aquel libro.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Quiz\u00e1s sea por aquellas satisfacciones, quiz\u00e1s sea por vanidad, o quiz\u00e1s \u0096lo dudo\u0097 sea porque finalmente haya encontrado algo m\u00e1s para decir&#8230; lo cierto es que hoy, cinco a\u00f1os despu\u00e9s, vuelvo a sentarme ante una m\u00e1quina de escribir para tipear esto que aqu\u00ed empieza: quiz\u00e1s mi segundo libro.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, mi tarea como terapeuta ha ido variando m\u00e1s ostensiblemente que en toda la d\u00e9cada anterior. Este viraje sucedi\u00f3, como casi todas las cosas importantes de mi vida, sin que yo me diera acabada cuenta de lo que estaba sucediendo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Un d\u00eda, hablando con una colega con quien controlaba sus pacientes, not\u00e9 que ven\u00edan a mi memoria infinitos relatos, f\u00e1bulas y an\u00e9cdotas con las cuales yo explicar\u00eda a ese paciente a quien no conoc\u00eda, su actitud de vida.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Me di cuenta de que, a solas con mis pacientes, hab\u00eda recurrido con frecuencia a esta manera de decir lo que deseaba.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Me di cuenta de c\u00f3mo mis pacientes recordaban m\u00e1s mis relatos que mis interpretaciones, ejercicios, o comentarios.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Record\u00e9 el impacto profundo de los relatos del modelo Ericksoniano.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Me di cuenta, en suma, de que estaba utilizando cada vez m\u00e1s una poderosa arma did\u00e1ctica y por supuesto terap\u00e9utica.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Esto que hoy comienzo a escribir es una peque\u00f1a antolog\u00eda de relatos antiqu\u00edsimos algunos y contempor\u00e1neos otros, historias tradicionales de todas las culturas, frases y an\u00e9cdotas m\u00e1s o menos conocidas a las cuales decid\u00ed sumar algunos sucesos de mi vida personal y unos pocos cuentos de mi propia inventiva, sumados a \u0096como no pod\u00edan faltar\u0097 algunas humoradas que me han contado y que repito a menudo (demasiado repito y demasiado a menudo), a mis \u0093pacientes\u0094 pacientes.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>S\u00f3lo para que no sea tan f\u00e1cil leerlos, agregu\u00e9 al principio o final de cada relato (que a partir de ahora voy a llamar indiscriminadamente \u0093cuentos\u0094) uno o dos p\u00e1rrafos, ilustrando el uso que hago de estos cuentos en mi consultorio. No necesito aclarar, creo, que este uso es s\u00f3lo un ejemplo y que la sabidur\u00eda encerrada en estos cuentos excede en mucho la aplicaci\u00f3n supuestamente dada en estos relatos..Fue as\u00ed, en la b\u00fasqueda de la manera de mostrar estos cuentos, que invent\u00e9 a Demi\u00e1n, como alguna vez invent\u00e9 a Claudia.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>En realidad Demi\u00e1n ya estaba inventado. De hecho es mi hijo, el hermano mayor de Claudia. Y digo que lo invent\u00e9, porque ese es el nombre que le puse al supuesto paciente que se ve obligado \u0096pobre\u0097 a soportar una y otra vez a ese terapeuta que se parece demasiado a m\u00ed..<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><br \/>\nEL ELEFANTE ENCADENADO<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>\u0097No puedo \u0096le dije\u0097 \u00a1NO PUEDO!<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u0097\u00bfSeguro? \u0096me pregunt\u00f3 el gordo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u0097S\u00ed, nada me gustar\u00eda m\u00e1s que poder sentarme frente a ella y decirle lo que siento&#8230; pero s\u00e9 que no puedo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>El gordo se sent\u00f3 a lo Buda en esos horribles sillones azules de consultorio, se sonri\u00f3, me mir\u00f3 a los ojos y bajando la voz (cosa que hac\u00eda cada vez que quer\u00eda ser escuchado atentamente), me dijo:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u0097\u00bfMe permites que te cuente algo?<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Y mi silencio fue suficiente respuesta.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Jorge empez\u00f3 a contar:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que m\u00e1s me gustaba de los circos eran los animales. Tambi\u00e9n a m\u00ed como a otros, despu\u00e9s me enter\u00e9, me llamaba la atenci\u00f3n el elefante.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Durante la funci\u00f3n, la enorme bestia hac\u00eda despliegue de peso, tama\u00f1o y fuerza descomunal&#8230; pero despu\u00e9s de su actuaci\u00f3n y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una peque\u00f1a estaca clavada en el suelo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Sin embargo, la estaca era s\u00f3lo un min\u00fasculo pedazo de madera apenas enterrado unos cent\u00edmetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parec\u00eda obvio que ese animal capaz de arrancar un \u00e1rbol de cuajo con su propia fuerza, podr\u00eda, con facilidad, arrancar la estaca y huir.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>El misterio es evidente:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 lo mantiene entonces?<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no huye?<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Cuando ten\u00eda cinco o seis a\u00f1os, yo todav\u00eda confiaba en la sabidur\u00eda de los grandes. Pregunt\u00e9 entonces a alg\u00fan maestro, a alg\u00fan padre, o a alguna t\u00eda por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explic\u00f3 que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado\u0097<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Hice entonces la pregunta obvia:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u0097Si est\u00e1 amaestrado \u00bfpor qu\u00e9 lo encadenan?<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Con el tiempo me olvid\u00e9 del misterio del elefante y la estaca&#8230; y s\u00f3lo lo recordaba cuando me encontraba con otros que tambi\u00e9n se hab\u00edan hecho la misma pregunta.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os descubr\u00ed que por suerte para m\u00ed alguien hab\u00eda sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy peque\u00f1o.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Cerr\u00e9 los ojos y me imagin\u00e9 al peque\u00f1o reci\u00e9n nacido sujeto a la estaca.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empuj\u00f3, tir\u00f3 y sud\u00f3 tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>La estaca era ciertamente muy fuerte para \u00e9l. <o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Jurar\u00eda que se durmi\u00f3 agotado y que al d\u00eda siguiente volvi\u00f3 a probar, y tambi\u00e9n al otro y al que le segu\u00eda&#8230;<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Hasta que un d\u00eda, un terrible d\u00eda para su historia, el animal acept\u00f3 su impotencia y se resign\u00f3 a su destino.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree \u0096pobre\u0097 que NO PUEDE.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u00c9l tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sinti\u00f3 poco despu\u00e9s de nacer.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Y lo peor es que jam\u00e1s se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Jam\u00e1s&#8230; jam\u00e1s&#8230; intent\u00f3 poner a prueba su fuerza otra vez&#8230;<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u0097Y as\u00ed es, Demi\u00e1n. Todos somos un poco como ese elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Vivimos creyendo que un mont\u00f3n de cosas \u0093no podemos\u0094 simplemente porque alguna vez, antes, cuando \u00e9ramos chiquitos, alguna vez, probamos y no pudimos..Hicimos, entonces, lo del elefante: grabamos en nuestro recuerdo:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>NO PUEDO&#8230; NO PUEDO Y NUNCA PODR\u00c9<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Hemos crecido portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca m\u00e1s lo volvimos a intentar.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Cuando mucho, de vez en cuando sentimos los grilletes, hacemos sonar las cadenas o miramos de reojo la estaca y confirmamos el estigma:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>\u00a1NO PUEDO Y NUNCA PODR\u00c9!<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Jorge hizo una larga pausa; luego se acerc\u00f3, se sent\u00f3 en el suelo frente a m\u00ed y sigui\u00f3:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Esto es lo que te pasa, Demi\u00e1n, vives condicionado por el recuerdo de que otro Demi\u00e1n, que ya no es, no pudo. <o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Tu \u00fanica manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu coraz\u00f3n&#8230;<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8230;TODO TU CORAZON.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>FACTOR COM\u00daN<\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 por primera vez al consultorio de Jorge, sab\u00eda que no iba a ver a un analista convencional. Claudia, que me lo hab\u00eda recomendado, me avis\u00f3 que \u0093El Gordo\u0094 \u0096como ella lo llamaba\u0097 era un tipo \u0093un poco especial\u0094 (sic).<\/p>\n<p>Yo ya estaba harto de las terapias convencionales, y sobre todo de algunos a\u00f1os aburridos en un div\u00e1n psicoanal\u00edtico. As\u00ed que llam\u00e9 y ped\u00ed una hora.<\/p>\n<p>La primera impresi\u00f3n superaba todos los c\u00e1lculos. Era una calurosa tarde de noviembre; yo hab\u00eda llegado cinco minutos antes y esperaba abajo, en la puerta de su edificio, que fuera la hora exacta.<\/p>\n<p>A las cuatro y media en punto toqu\u00e9 timbre, el portero el\u00e9ctrico son\u00f3, empuj\u00e9 la puerta y sub\u00ed al noveno.<\/p>\n<p>Esper\u00e9 en el pasillo.<\/p>\n<p>Esper\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a1Y esper\u00e9!<\/p>\n<p>Y cuando me cans\u00e9 de esperar, toqu\u00e9 timbre en la puerta del departamento.<\/p>\n<p>Me abri\u00f3 la puerta un tipo que a primera vista parec\u00eda vestido para irse de picnic: estaba en vaqueros, zapatillas de tenis y una remera de color naranja rabioso.<\/p>\n<p>\u0097Hola \u0096me dijo y su sonrisa me tranquiliz\u00f3.<\/p>\n<p>\u0097Hola \u0096contest\u00e9\u0097 soy Demi\u00e1n.<\/p>\n<p>\u0097S\u00ed, claro, \u00bfqu\u00e9 te pas\u00f3 que tardaste tanto en llegar arriba? \u00bfTe perdiste?<\/p>\n<p>\u0097No, no tard\u00e9. No quise tocar el timbre para no molestar&#8230; Por si estaba atendiendo&#8230;<\/p>\n<p>\u0097\u00bf\u0093Para no molestar\u0094?&#8230; As\u00ed te debe ir a ti&#8230; \u0096me devolvi\u00f3.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 mudo.<\/p>\n<p>Era la segunda frase que me dec\u00eda y me estaba diciendo algo que sin lugar a dudas era verdad pero&#8230; \u00a1Qu\u00e9 hijo de puta!&#8230;.El lugar donde Jorge atend\u00eda (no me animar\u00eda a llamar a eso \u0093un consultorio\u0094), era tal como Jorge: informal, desarreglado, desprolijo, c\u00e1lido, colorido, sorprendente y, para qu\u00e9 negarlo, un poco sucio. Nos sentamos en dos sillones frente a frente y mientras yo le contaba algunas cosas, Jorge tomaba mate<\/p>\n<p>(\u00a1tomaba mate durante la sesi\u00f3n!).<\/p>\n<p>Me ofreci\u00f3 uno:<\/p>\n<p>\u0097Bueno \u0096le dije.<\/p>\n<p>\u0097Bueno \u00bfqu\u00e9?<\/p>\n<p>\u0097Bueno, el mate&#8230;<\/p>\n<p>\u0097No entiendo.<\/p>\n<p>\u0097Que te voy a aceptar un mate.<\/p>\n<p>Jorge me hizo una servil y burlona reverencia y me dijo:<\/p>\n<p>\u0097Gracias, Majestad por \u0093aceptarme\u0094 un mate&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 no me dices si quieres un mate o no, en lugar de hacerme favores?<\/p>\n<p>Este tipo me iba a volver loco.<\/p>\n<p>\u0097\u00a1S\u00ed! \u0096dije.<\/p>\n<p>Y ahora s\u00ed el gordo me dio un mate.<\/p>\n<p>Decid\u00ed quedarme un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p>Le cont\u00e9 entre mil cosas que algo deb\u00eda andar mal en m\u00ed, porque ten\u00eda dificultades en mis relaciones con la gente.<\/p>\n<p>Jorge pregunt\u00f3 c\u00f3mo sab\u00eda yo que el problema era m\u00edo.<\/p>\n<p>Le contest\u00e9 que ten\u00eda dificultades en mi casa con mi padre, con mi madre, con mi hermano, con mi pareja&#8230; y que por lo tanto, obviamente el problema deb\u00eda ser yo.<\/p>\n<p>All\u00ed fue cuando por primera vez Jorge me cont\u00f3 \u0093algo\u0094.<\/p>\n<p>Aprender\u00eda despu\u00e9s, con el tiempo, que al gordo le gustaban las f\u00e1bulas, las par\u00e1bolas, los cuentos, las frases inteligentes y las met\u00e1foras logradas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan \u00e9l, la \u00fanica otra manera de comprender un hecho sin vivenciarlo directamente, es teniendo una clara representaci\u00f3n interior simb\u00f3lica del suceso.<\/p>\n<p>\u0097Una f\u00e1bula, un cuento, o una an\u00e9cdota \u0096afirmaba Jorge\u0097<\/p>\n<p>puede ser cien veces m\u00e1s recordada que mil explicaciones te\u00f3ricas, interpretaciones psicoanal\u00edticas o planteos formales.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, Jorge me dijo que podr\u00eda haber algo desacompasado en m\u00ed, pero agreg\u00f3 que mi deducci\u00f3n era peligrosa, que mi conclusi\u00f3n autoacusadora no estaba apoyada en hechos que la determinaran. Y me relat\u00f3 una de esas historias que \u00e9l contaba en primera persona y que nunca se sab\u00eda si eran parte de su vida o de su fantas\u00eda:<\/p>\n<p>Mi abuelo era bastante borrach\u00edn.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s le gustaba tomar era an\u00eds turco.<\/p>\n<p>\u00c9l tomaba an\u00eds y le agregaba agua (para rebajarlo), pero igual se emborrachaba.<\/p>\n<p>Entonces tomaba whisky con agua y se emborrachaba.<\/p>\n<p>Y tomaba vino con agua y se emborrachaba.<\/p>\n<p>Hasta que un d\u00eda decidi\u00f3 curarse.. \u00a1Y suspendi\u00f3&#8230; el agua!.<\/p>\n<p>LA TETA O LA LECHE<\/p>\n<p>Jorge no contaba cuentos todas las sesiones, pero por alguna raz\u00f3n tengo muy presente casi todos los relatos que me cont\u00f3 en el a\u00f1o y medio que hice terapia con \u00e9l. Quiz\u00e1s \u00e9l estaba en lo cierto y esa era la mejor manera de recorrer un aprendizaje.<\/p>\n<p>Me acuerdo aquel d\u00eda en que le dije que me sent\u00eda muy dependiente de \u00e9l. Le cont\u00e9 cu\u00e1nto me molestaba y c\u00f3mo a la vez no pod\u00eda prescindir de lo que recib\u00eda de \u00e9l. La suma de admiraci\u00f3n y amor que sent\u00eda me parec\u00eda que me dejaban muy depositado en el hecho terap\u00e9utico y demasiado pendiente de la mirada de Jorge.<\/p>\n<p>T\u00fa tienes hambre de saber hambre de crecer hambre de conocer hambre de volar&#8230;<\/p>\n<p>Puede ser que hoy yo sea la teta que da la leche que aplaca tu hambre&#8230;<\/p>\n<p>Me parece b\u00e1rbaro que hoy quieras esta teta.<\/p>\n<p>Pero no te olvides: No es la teta lo que te sirve&#8230; \u00a1Es la leche!.<\/p>\n<p>EL LADRILLO BOOMERANG<\/p>\n<p>Aquel d\u00eda yo ven\u00eda muy enojado. Estaba fastidioso y todo me molestaba. Mi actitud en el consultorio era quejosa y poco productiva. Detestaba todo lo que hac\u00eda y ten\u00eda. Pero sobre todo, estaba enojado conmigo. Aquel d\u00eda sent\u00eda que no pod\u00eda soportar \u0093ser yo mismo\u0094.<\/p>\n<p>\u0097Soy un tonto\u0097 dije (o me dije)\u0097 Un reverendo imb\u00e9cil&#8230; Creo que me odio.<\/p>\n<p>\u0097Te odia la mitad de la poblaci\u00f3n de este consultorio. La otra mitad te va a contar un cuento.<\/p>\n<p>Hab\u00eda un tipo que andaba por el mundo con un ladrillo en la mano. Hab\u00eda decidido que a cada persona que lo molestara hasta hacerlo rabiar, le tirar\u00eda un ladrillazo.<\/p>\n<p>M\u00e9todo un poco troglodita pero que parec\u00eda efectivo, \u00bfno?<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 que se cruz\u00f3 con un prepotente amigo que le contest\u00f3 mal. Fiel a su designio, el tipo agarr\u00f3 el ladrillo y se lo tir\u00f3.<\/p>\n<p>No recuerdo si le peg\u00f3 o no. Pero el caso es que despu\u00e9s, al ir a buscar el ladrillo, esto le pareci\u00f3 inc\u00f3modo.<\/p>\n<p>Decidi\u00f3 mejorar el \u0093sistema de autopreservaci\u00f3n a ladrillo\u0094, como \u00e9l lo llamaba:<\/p>\n<p>Le at\u00f3 al ladrillo un cordel de un metro y sali\u00f3 a la calle.<\/p>\n<p>Esto permitir\u00eda que el ladrillo no se alejara demasiado. Pronto comprob\u00f3 que el nuevo m\u00e9todo tambi\u00e9n ten\u00eda sus problemas.<\/p>\n<p>Por un lado, la persona destinataria de su hostilidad deb\u00eda estar a menos de un metro. Y por otro, que despu\u00e9s de arrojarlo, de todas maneras ten\u00eda que tomarse el trabajo de recoger el hilo que adem\u00e1s, muchas veces se ovillaba y anudaba.<\/p>\n<p>El tipo invent\u00f3 as\u00ed el \u0093Sistema Ladrillo III\u0094:<\/p>\n<p>El protagonista era siempre el mismo ladrillo, pero ahora en lugar de un cordel, le at\u00f3 un resorte..Ahora s\u00ed, pens\u00f3, el ladrillo podr\u00eda ser lanzado una y otra vez pero solo, solito regresar\u00eda.<\/p>\n<p>Al salir a la calle y recibir la primera agresi\u00f3n, tir\u00f3 el ladrillo.<\/p>\n<p>Le err\u00f3&#8230; pero le err\u00f3 al otro; porque al actuar el resorte, el ladrillo regres\u00f3 y fue a dar justo en su propia cabeza.<\/p>\n<p>El segundo ladrillazo se lo peg\u00f3 por medir mal la distancia.<\/p>\n<p>El tercero, por arrojar el ladrillo fuera de tiempo.<\/p>\n<p>El cuarto fue muy particular. En realidad, \u00e9l mismo hab\u00eda decidido pegarle un ladrillazo a su v\u00edctima y a la vez<\/p>\n<p>tambi\u00e9n hab\u00eda decidido protegerla de su agresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese chich\u00f3n fue enorme&#8230;<\/p>\n<p>Nunca se supo si a ra\u00edz de los golpes o por alguna deformaci\u00f3n de su \u00e1nimo, nunca lleg\u00f3 a pegarle un ladrillazo a nadie.<\/p>\n<p>Todos sus golpes fueron siempre para \u00e9l.<\/p>\n<p>\u0097Este mecanismo se llama retroflexi\u00f3n y consiste b\u00e1sicamente en proteger al otro de mi agresividad. Cada vez que lo hago, mi energ\u00eda agresiva y hostil es detenida antes de que le llegue al otro, por medio de una barrera que yo mismo pongo. Esta barrera no absorbe el impacto, simplemente lo refleja; y toda esa bronca, ese fastidio, esa agresi\u00f3n me vuelve a m\u00ed mismo. A veces con conductas reales de autoagresi\u00f3n (da\u00f1os f\u00edsicos, comida en exceso, drogas, riesgos in\u00fatiles) otras veces con emociones o manifestaciones disimuladas (depresi\u00f3n, culpa, somatizaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Es muy probable que un ut\u00f3pico ser humano \u0093iluminado\u0094, l\u00facido y s\u00f3lido jam\u00e1s se enojara. Ser\u00eda \u00fatil para nosotros no enojarnos. Sin embargo una vez que sentimos la bronca, la ira o el fastidio, el \u00fanico camino que los resuelve es sacarlos hacia fuera transformados en acci\u00f3n. De lo contrario lo \u00fanico que conseguimos, antes o despu\u00e9s, es enojarnos con nosotros mismos.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos estado hablando sobre la necesidad de reconocimiento y valoraci\u00f3n. Jorge me hab\u00eda explicado la teor\u00eda de Maslow sobre las necesidades crecientes.<br \/>\nTodos necesitamos el respeto y la estima del afuera para poder construir nuestra autoestima.<br \/>\nYo me quejaba por entonces de no recibir la aceptaci\u00f3n franca de mis padres, de no ser el compa\u00f1ero elegido de mis amigos, de no poder lograr el reconocimiento en mi trabajo.<br \/>\n\u0097Hay una vieja historia\u0097 dijo el gordo, mientras me pasaba la pava para que yo cebara\u0097 de un joven que concurri\u00f3 a un sabio en busca de ayuda. Su problema me hace acordar al tuyo.<\/p>\n<p>\u0097Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. \u00bfC\u00f3mo puedo mejorar? \u00bfQu\u00e9 puedo hacer para que me valoren m\u00e1s?<br \/>\nEl maestro, sin mirarlo, le dijo:<br \/>\n\u0097Cu\u00e1nto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quiz\u00e1s despu\u00e9s&#8230; \u0096y haciendo una pausa agreg\u00f3\u0097 Si quisieras ayudarme t\u00fa a m\u00ed, yo podr\u00eda resolver este tema con m\u00e1s rapidez y despu\u00e9s tal vez te pueda ayudar.<br \/>\n\u0097E&#8230; encantado, maestro \u0096titube\u00f3 el joven pero sinti\u00f3 que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.<br \/>\n\u0097Bien \u0096asinti\u00f3 el maestro. Se quit\u00f3 un anillo que llevaba en el dedo peque\u00f1o de la mano izquierda y d\u00e1ndoselo al muchacho, agreg\u00f3 \u0096toma el caballo que est\u00e1 all\u00ed afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por \u00e9l la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete antes y regresa con esa moneda lo m\u00e1s r\u00e1pido que puedas..El joven tom\u00f3 el anillo y parti\u00f3.<br \/>\nApenas lleg\u00f3, empez\u00f3 a ofrecer al anillo a los mercaderes.<br \/>\nEstos lo miraban con alg\u00fan inter\u00e9s, hasta que el joven dec\u00eda lo que pretend\u00eda por el anillo.<br \/>\nCuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos re\u00edan, otros le daban vuelta la cara y s\u00f3lo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En af\u00e1n de ayudar, alguien le ofreci\u00f3 una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven ten\u00eda instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechaz\u00f3 la oferta.<br \/>\nDespu\u00e9s de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado \u0096m\u00e1s de cien personas\u0097 y abatido por su fracaso, mont\u00f3 su caballo y regres\u00f3.<br \/>\nCu\u00e1nto hubiera deseado el joven tener \u00e9l mismo esa moneda de oro. Podr\u00eda entonces hab\u00e9rsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupaci\u00f3n y recibir entonces su consejo y ayuda.<br \/>\nEntr\u00f3 en la habitaci\u00f3n.<br \/>\n\u0097Maestro \u0096dijo\u0097 lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quiz\u00e1s pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda enga\u00f1ar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.<br \/>\n\u0097Qu\u00e9 importante lo que dijiste, joven amigo \u0096contest\u00f3 sonriente el maestro\u0097. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. \u00bfQui\u00e9n mejor que \u00e9l, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y preg\u00fantale cu\u00e1nto te da por \u00e9l. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aqu\u00ed con mi anillo.<br \/>\nEl joven volvi\u00f3 a cabalgar.<br \/>\nEl joyero examin\u00f3 el anillo a la luz del candil, lo mir\u00f3 con su lupa, lo pes\u00f3 y luego le dijo:<br \/>\n\u0097Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle m\u00e1s que 58 monedas de oro por su anillo.<br \/>\n\u00a1\u00bf58 monedas?! \u0096exclam\u00f3 el joven.<br \/>\n\u0097S\u00ed \u0096replic\u00f3 el joyero\u0097 Yo s\u00e9 que con tiempo podr\u00edamos obtener por \u00e9l cerca de 70 monedas, pero no s\u00e9&#8230; Si la venta es urgente&#8230;.El joven corri\u00f3 emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.<br \/>\n\u0097Si\u00e9ntate \u0096dijo el maestro despu\u00e9s de escucharlo\u0097. T\u00fa eres como este anillo: una joya, valiosa y \u00fanica. Y como tal, s\u00f3lo puede evaluarte verdaderamente un experto. \u00bfQu\u00e9 haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?<br \/>\nY diciendo esto, volvi\u00f3 a ponerse el anillo en el dedo peque\u00f1o de su mano izquierda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mi hija Claudia Jorge Bucay, m\u00e9dico y psicoterapeuta gest\u00e1ltico naci\u00f3 en Buenos Aires en 1949 y es autor del best seller \u0093Cartas para Claudia\u0094, una verdadera introducci\u00f3n al campo de la filosof\u00eda gest\u00e1ltica. 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