{"id":1079,"date":"2006-11-17T03:55:10","date_gmt":"2006-11-17T03:55:10","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1079"},"modified":"2006-11-17T03:55:10","modified_gmt":"2006-11-17T03:55:10","slug":"26-cuentos-para-pensar-jorge-bucay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1079","title":{"rendered":"26 cuentos para pensar Jorge Bucay"},"content":{"rendered":"<p>COMO CRECER?<\/p>\n<p>Un rey fue hasta su jard\u00edn y descubri\u00f3 que sus \u00e1rboles, arbustos y flores se estaban muriendo.<br \/>\nEl Roble le dijo que se mor\u00eda porque no pod\u00eda ser tan alto como el Pino.<br \/>\nVolvi\u00e9ndose al Pino, lo hall\u00f3 ca\u00eddo porque no pod\u00eda dar uvas como la Vid. Y la Vid se mor\u00eda porque no pod\u00eda florecer como la Rosa.<br \/>\nLa Rosa lloraba porque no pod\u00eda ser alta y s\u00f3lida como el Roble. Entonces encontr\u00f3 una planta, una fresia, floreciendo y m\u00e1s fresca que nunca.<br \/>\nEl rey pregunt\u00f3:<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo es que creces saludable en medio de este jard\u00edn mustio y sombr\u00edo?<br \/>\nNo lo s\u00e9. Quiz\u00e1s sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, quer\u00edas fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habr\u00edas plantado. En aquel momento me dije: &#8220;Intentar\u00e9 ser Fresia de la mejor manera que pueda&#8221;.<br \/>\nAhora es tu turno. Est\u00e1s aqu\u00ed para contribuir con tu fragancia. Simplemente mirate a vos mismo.<br \/>\nNo hay posibilidad de que seas otra persona.<br \/>\nPodes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por vos, o podes marchitarte en tu propia condena&#8230;<\/p>\n<p>ANIMARSE A VOLAR<\/p>\n<p>..Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:<br \/>\n-Hijo m\u00edo, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligaci\u00f3n de volar, opino que ser\u00eda penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.<br \/>\n-Pero yo no s\u00e9 volar &#8211; contest\u00f3 el hijo.<br \/>\n-Ven &#8211; dijo el padre.<br \/>\nLo tom\u00f3 de la mano y caminando lo llev\u00f3 al borde del abismo en la monta\u00f1a.<br \/>\n-Ves hijo, este es el vac\u00edo. Cuando quieras podr\u00e1s volar. S\u00f3lo debes pararte aqu\u00ed, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extender\u00e1s las alas y volar\u00e1s&#8230;<br \/>\nEl hijo dud\u00f3.<br \/>\n-\u00bfY si me caigo?<br \/>\n-Aunque te caigas no morir\u00e1s, s\u00f3lo algunos machucones que har\u00e1n m\u00e1s fuerte para el siguiente intento -contest\u00f3 el padre.<br \/>\nEl hijo volvi\u00f3 al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compa\u00f1eros con los que hab\u00eda caminado toda su vida.<br \/>\nLos m\u00e1s peque\u00f1os de mente dijeron:<br \/>\n-\u00bfEst\u00e1s loco?<br \/>\n-\u00bfPara qu\u00e9?<br \/>\n-Tu padre est\u00e1 delirando&#8230;<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 vas a buscar volando?<br \/>\n-\u00bfPor qu\u00e9 no te dejas de pendejadas?<br \/>\n-Y adem\u00e1s, \u00bfqui\u00e9n necesita?<br \/>\nLos m\u00e1s l\u00facidos tambi\u00e9n sent\u00edan miedo:<br \/>\n-\u00bfSer\u00e1 cierto?<br \/>\n-\u00bfNo ser\u00e1 peligroso?<br \/>\n-\u00bfPor qu\u00e9 no empiezas despacio?<br \/>\n-En todo caso, prueba tirarte desde una escalera.<br \/>\n-&#8230;O desde la copa de un \u00e1rbol, pero&#8230; \u00bfdesde la cima?<br \/>\nEl joven escuch\u00f3 el consejo de quienes lo quer\u00edan.<br \/>\nSubi\u00f3 a la copa de un \u00e1rbol y con coraje salt\u00f3&#8230;<br \/>\nDespleg\u00f3 sus alas.<br \/>\nLas agit\u00f3 en el aire con todas sus fuerzas&#8230; pero igual&#8230; se precipit\u00f3 a tierra&#8230;<br \/>\nCon un gran chich\u00f3n en la frente se cruz\u00f3 con su padre:<br \/>\n-\u00a1Me mentiste! No puedo volar. Prob\u00e9, y \u00a1mira el golpe que me di!. No soy como t\u00fa. Mis alas son de adorno&#8230; &#8211; llorique\u00f3.<br \/>\n-Hijo m\u00edo &#8211; dijo el padre &#8211; Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.<br \/>\nEs como tirarse en un paraca\u00eddas&#8230; necesitas cierta altura antes de saltar.<br \/>\nPara aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.<br \/>\nSi uno no quiere correr riesgos, lo mejor ser\u00e1 resignarse y seguir caminando como siempre.<\/p>\n<p>EL BUSCADOR<\/p>\n<p>Esta es la historia de un hombre al que yo definir\u00eda como buscador<br \/>\nUn buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que est\u00e1 buscando. Es simplemente para quien su vida es una b\u00fasqueda.<br \/>\nUn d\u00eda un buscador sinti\u00f3 que deb\u00eda ir hacia la ciudad de Kammir. \u00c9l hab\u00eda aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que ven\u00edan de un lugar desconocido de s\u00ed mismo, as\u00ed que dej\u00f3 todo y parti\u00f3. Despu\u00e9s de dos d\u00edas de marcha por los polvorientos caminos divis\u00f3 Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Estaba tapizada de un verde maravilloso y hab\u00eda un mont\u00f3n de \u00e1rboles, p\u00e1jaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla peque\u00f1a de madera lustrada\u0085 Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sinti\u00f3 que olvidaba el pueblo y sucumbi\u00f3 ante la tentaci\u00f3n de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empez\u00f3 a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los \u00e1rboles. Dej\u00f3 que sus ojos eran los de un buscador, quiz\u00e1 por eso descubri\u00f3, sobre una de las piedras, aquella inscripci\u00f3n \u0085 \u0093Abedul Tare, vivi\u00f3 8 a\u00f1os, 6 meses, 2 semanas y 3 d\u00edas\u0094. Se sobrecogi\u00f3 un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una l\u00e1pida, sinti\u00f3 pena al pensar que un ni\u00f1o de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar\u0085 Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, tambi\u00e9n ten\u00eda una inscripci\u00f3n, se acerc\u00f3 a leerla dec\u00eda \u0093Llamar Kalib, vivi\u00f3 5 a\u00f1os, 8 meses y 3 semanas\u0094. El buscador se sinti\u00f3 terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una l\u00e1pida. Todas ten\u00edan inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contact\u00f3 con el espanto, fue comprobar que, el que m\u00e1s tiempo hab\u00eda vivido, apenas sobrepasaba 11 a\u00f1os. Embargado por un dolor terrible, se sent\u00f3 y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ah\u00ed y se acerc\u00f3, lo mir\u00f3 llorar por un rato en silencio y luego le pregunt\u00f3 si lloraba por alg\u00fan familiar.<br \/>\n&#8211; No, ning\u00fan familiar &#8211; dijo el buscador &#8211; \u00bfQu\u00e9 pasa con este pueblo?, \u00bfQu\u00e9 cosa tan terrible hay en esta ciudad? \u00bfPor qu\u00e9 tantos ni\u00f1os muertos enterrados en este lugar? \u00bfCu\u00e1l es la horrible maldici\u00f3n que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.<br \/>\nEl anciano sonri\u00f3 y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldici\u00f3n, lo que pasa es que aqu\u00ed tenemos una vieja costumbre. Le contar\u00e9: cuando un joven cumple 15 a\u00f1os, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aqu\u00ed, colgando del cuello, y es tradici\u00f3n entre nosotros que, a partir de all\u00ed, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda qu\u00e9 fu\u00e9 lo disfrutado\u0085, a la derecha, cuanto tiempo dur\u00f3 ese gozo. \u00bf Conoci\u00f3 a su novia y se enamor\u00f3 de ella? \u00bfCu\u00e1nto tiempo dur\u00f3 esa pasi\u00f3n enorme y el placer de conocerla?\u0085\u00bfUna semana?, dos?, \u00bftres semanas y media?\u0085 Y despu\u00e9s\u0085 la emoci\u00f3n del primer beso, \u00bfcu\u00e1nto dur\u00f3?, \u00bfEl minuto y medio del beso?, \u00bfDos d\u00edas?, \u00bfUna semana? \u0085 \u00bfy el embarazo o el nacimiento del primer hijo? \u0085, \u00bfy el casamiento de los amigos\u0085?, \u00bfy el viaje m\u00e1s deseado\u0085?, \u00bfy el encuentro con el hermano que vuelve de un pa\u00eds lejano\u0085?\u00bfCu\u00e1nto dur\u00f3 el disfrutar de estas situaciones?\u0085 \u00bfhoras?, \u00bfd\u00edas?\u0085 As\u00ed vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el \u00fanico y verdadero tiempo vivido.<\/p>\n<p>EL ELEFANTE ENCADENADO<\/p>\n<p>Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que m\u00e1s me gustaba de los circos eran los animales. Tambi\u00e9n a m\u00ed como a otros, despu\u00e9s me enter\u00e9, me llamaba la atenci\u00f3n el elefante. Durante la funci\u00f3n, la enorme bestia hac\u00eda despliegue de su tama\u00f1o, peso y fuerza descomunal&#8230; pero despu\u00e9s de su actuaci\u00f3n y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas, clavada a una peque\u00f1a estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un min\u00fasculo pedazo de madera apenas enterrado unos cent\u00edmetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parec\u00eda obvio que ese animal capaz de arrancar un \u00e1rbol de cuajo con su propia fuerza, podr\u00eda, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: \u00bfQu\u00e9 lo mantiene entonces? \u00bfPor qu\u00e9 no huye? Cuando ten\u00eda 5 o 6 a\u00f1os yo todav\u00eda confiaba en la sabidur\u00eda de los grandes. Pregunt\u00e9 entonces a alg\u00fan maestro, a alg\u00fan padre, o a alg\u00fan t\u00edo por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explic\u00f3 que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si est\u00e1 amaestrado, \u00bfpor qu\u00e9 lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca&#8230; y s\u00f3lo lo recordaba cuando me encontraba con otros que tambi\u00e9n se hab\u00edan hecho la misma pregunta. Hace algunos a\u00f1os descubr\u00ed que por suerte para m\u00ed alguien hab\u00eda sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy peque\u00f1o. Cerr\u00e9 los ojos y me imagin\u00e9 al peque\u00f1o reci\u00e9n nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empuj\u00f3, tir\u00f3, sud\u00f3, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para \u00e9l. Jurar\u00eda que se durmi\u00f3 agotado, y que al d\u00eda siguiente volvi\u00f3 a probar, y tambi\u00e9n al otro y al que le segu\u00eda&#8230; Hasta que un d\u00eda, un terrible d\u00eda para su historia, el animal acept\u00f3 su impotencia y se resign\u00f3 a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. \u00c9l tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sinti\u00f3 poco despu\u00e9s de nacer. Y lo peor es que jam\u00e1s se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jam\u00e1s&#8230; jam\u00e1s&#8230; intent\u00f3 poner a prueba su fuerza otra vez&#8230;<\/p>\n<p>EL OSO<\/p>\n<p>Esta historia habla de un sastre, un zar y su oso.<br \/>\nUn d\u00eda el zar descubri\u00f3 que uno de los botones de su chaqueta preferida se hab\u00eda ca\u00eddo.<br \/>\nEl zar era caprichoso, autoritario y cruel (cruel como todos los que enmara\u00f1an por demasiado tiempo en el poder), as\u00ed que, furioso por la ausencia del bot\u00f3n mand\u00f3 a buscar a su sastre y orden\u00f3 que a la ma\u00f1ana siguiente fuera decapitado por el hacha del verdugo.<br \/>\nNadie contradec\u00eda al emperador de todas la Rusias, as\u00ed que la guardia fue hasta la casa del sastre y arranc\u00e1ndolo de entre los brazos de su familia lo llev\u00f3 a la mazmorra del palacio para esperar all\u00ed su muerte.<br \/>\nCuando cayo el sol, un guardiac\u00e1rcel le llev\u00f3 al sastre la \u00faltima cena, el sastre revolvi\u00f3 el plato de comida con la cuchara y mirando al guardiac\u00e1rcel dijo &#8211; Pobre del zar.<br \/>\n&#8211; El guardiac\u00e1rcel no puedo evitar re\u00edrse &#8211; \u00bfPobre del zar?, dijo pobre de t\u00ed, tu cabeza quedar\u00e1 separada de tu cuerpo unos cuantos metros ma\u00f1ana a la ma\u00f1ana.<br \/>\n&#8211; Si, lo s\u00e9 pero ma\u00f1ana en la ma\u00f1ana el zar perder\u00e1 mucho m\u00e1s que un sastre, el zar perder\u00e1 la posibilidad de que su oso, la cosa que m\u00e1s quiere en el mundo, su propio oso, aprenda a hablar.<br \/>\n&#8211; \u00bfT\u00fa sabes ense\u00f1arle a hablar a los osos?, pregunt\u00f3 el guardiac\u00e1rcel sorprendido.<br \/>\n&#8211; Un viejo secreto familiar&#8230; &#8211; dijo el sastre.<br \/>\nDeseoso de ganarse los favores del zar, el pobre guardia corri\u00f3 a contarle al soberano su descubrimiento:<br \/>\n\u00a1\u00a1El sastre sab\u00eda ense\u00f1arle a hablar a los osos!!<br \/>\nEl zar se sinti\u00f3 encantado. Mand\u00f3 r\u00e1pidamente a buscar al sastre y le orden\u00f3:<br \/>\n-\u00a1\u00a1Ens\u00e9\u00f1ale a mi oso a hablar!!<br \/>\n-Me gustar\u00eda complaceros pero la verdad, es que ense\u00f1ar a hablar a un oso es una ardua tarea y lleva tiempo&#8230; y lamentablemente, tiempo es lo que menos tengo&#8230;<br \/>\n-El zar hizo un silencio, y pregunt\u00f3 \u00bfcu\u00e1nto tiempo llevar\u00eda el aprendizaje?<br \/>\n&#8211; Bueno, depende de la inteligencia del oso&#8230; Dijo el sastre.<br \/>\n&#8211; \u00a1\u00a1El oso es muy inteligente!! &#8211; interrumpi\u00f3 el zar<br \/>\n&#8211; De hecho es el oso m\u00e1s inteligente de todos los osos de Rusia.<br \/>\n-Bueno, musit\u00f3 el sastre&#8230; si el oso es inteligente&#8230; y siente deseos de aprender&#8230; yo creo&#8230; que el aprendizaje durar\u00eda&#8230; durar\u00eda&#8230; no menos de&#8230;&#8230; DOS A\u00d1OS.<br \/>\nEl zar pens\u00f3 un momento y luego orden\u00f3:<br \/>\n&#8211; Bien, tu pena ser\u00e1 suspendida por dos a\u00f1os, mientras tanto t\u00fa entrenar\u00e1s al oso. \u00a1Ma\u00f1ana empezar\u00e1s!<br \/>\n&#8211; Alteza &#8211; dijo el sastre &#8211; Si tu mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, ma\u00f1ana estar\u00e9 muerto, y mi familia se las ingeniar\u00e1 para poder sobrevivir. Pero si me conmutas la pena, yo tendr\u00e9 que dedicar el tiempo a trabajar, no podr\u00e9 dedicarme a tu oso&#8230; debo mantener a mi familia.<br \/>\n&#8211; Eso no es problema &#8211; dijo el zar &#8211; A partir de hoy y durante dos a\u00f1os t\u00fa y tu familia estar\u00e1n bajo la protecci\u00f3n real. Ser\u00e1n vestidos, alimentados y educados con el dinero de la corte y nada que necesiten o deseen, les ser\u00e1 negado&#8230; Pero, eso s\u00ed&#8230; Si dentro de dos a\u00f1os el oso no habla&#8230; te arrepentir\u00e1s de haber pensado en esta propuesta&#8230; Rogar\u00e1s haber sido muerto por el verdugo&#8230; \u00bfEntiendes, verdad?.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, alteza.<br \/>\n&#8211; Bien&#8230; \u00a1\u00a1Guardias!! &#8211; grit\u00f3 el zar -Que lleven al sastre a su casa en el carruaje de la corte, denle dos bolsas de oro, comida y regalos para sus ni\u00f1os. Ya&#8230; \u00a1\u00a1Fuera!!.<br \/>\nEl sastre en reverencia y caminando hacia atr\u00e1s, comenz\u00f3 a retirarse mientras musitaba agradecimientos.<br \/>\n&#8211; No olvides &#8211; le dijo el zar apunt\u00e1ndolo con el dedo a la frente &#8211; Si en dos a\u00f1os el oso no habla&#8230;<br \/>\n&#8211; Alteza&#8230;<br \/>\n&#8230;Cuando todos en la casa del sastre lloraban por la p\u00e9rdida del padre de familia, el hombre peque\u00f1o apareci\u00f3 en la casa en el carruaje del zar, sonriente, euf\u00f3rico y con regalos para todos.<br \/>\nLa esposa del sastre no cab\u00eda en su asombro. Su marido que pocas horas antes hab\u00eda sido llevado al cadalso volv\u00eda ahora, exitoso, acaudalado y exultante&#8230;<br \/>\nCuando estuvo a solas el hombre le cont\u00f3 los hechos.<br \/>\n&#8211; Est\u00e1s LOCO &#8211; chill\u00f3 la mujer &#8211; ense\u00f1ar a hablar al oso del zar. T\u00fa, que ni siquiera has visto un oso de cerca, \u00a1Est\u00e1s, loco!<br \/>\nEnse\u00f1ar a hablar al oso&#8230; Loco, est\u00e1s loco&#8230;<br \/>\n&#8211; Calma mujer, calma. Mira, me iban a cortar la cabeza ma\u00f1ana al amanecer, ahora&#8230; ahora tengo dos a\u00f1os&#8230; En dos a\u00f1os pueden pasar tantas cosas, en dos a\u00f1os.<br \/>\nEn dos a\u00f1os&#8230; &#8211; sigui\u00f3 el sastre &#8211; se puede morir el zar&#8230; me puedo morir yo&#8230; y lo m\u00e1s importante&#8230; por ah\u00ed \u00a1\u00a1hasta el oso habla!!<\/p>\n<p>EL TEMIDO ENEMIGO<\/p>\n<p>La idea de este cuento lleg\u00f3 a m\u00ed escuchando un relato de Enrique Mariscal. Me permit\u00ed, partir de all\u00ed y prolongar el cuento, transformarlo en otra historia, con otro mensaje y otro sentido. As\u00ed como est\u00e1 ahora se lo regal\u00e9 una tarde a m\u00ed amigo Norbi.<br \/>\nHab\u00eda una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfac\u00eda s\u00f3lo con tenerlo, \u00e9l, necesitaba adem\u00e1s, que todos lo admiraran por ser poderoso, as\u00ed como la madrastra de Blanca Nieves no le alcanzaba con verse bella, tambi\u00e9n \u00e9l necesitaba mirarse en un espejo que le dijera lo poderoso que era.<br \/>\n\u00c9l no ten\u00eda espejos m\u00e1gicos, pero contaba con un mont\u00f3n de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes preguntarle si \u00e9l, era el m\u00e1s poderoso del reino.<br \/>\nInvariablemente todos le dec\u00edan lo mismo:<br \/>\n-Alteza, eres muy poderoso, pero t\u00fa sabes que el mago tiene un poder que nadie posee: \u00c9l, \u00e9l conoce el futuro.<br \/>\n( En aquel tiempo, alquimistas, fil\u00f3sofos, pensadores, religiosos y m\u00edsticos eran llamados, gen\u00e9ricamente \u0093magos\u0094).<br \/>\nEl rey estaba muy celoso del mago del reino, pues aquel no s\u00f3lo ten\u00eda fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino que adem\u00e1s el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejaba que \u00e9l existiera y viviera all\u00ed.<br \/>\nNo dec\u00edan lo mismo del rey.<br \/>\nQuiz\u00e1 porque necesitaba demostrar que era \u00e9l quien mandaba, el rey no era justo, ni ecu\u00e1nime, y mucho menos bondadoso.<br \/>\nUn d\u00eda, cansado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago o motivado por esa mezcla de celos y temores que genera la envidia, el rey urdi\u00f3 un plan:<br \/>\nOrganizar\u00eda una gran fiesta a la cual invitar\u00eda al mago y despu\u00e9s de la cena, pedir\u00eda la atenci\u00f3n de todos. Llamar\u00eda al mago al centro del sal\u00f3n y delante de los cortesanos, le preguntar\u00eda si era cierto que sab\u00eda leer el futuro. El invitado, tendr\u00eda dos posibilidades: decir que no, defraudando as\u00ed la admiraci\u00f3n de los dem\u00e1s, o decir que s\u00ed, confirmando el motivo de su fama. El rey estaba seguro de que escoger\u00eda la segunda posibilidad. Entonces, le pedir\u00eda que le dijera la fecha en la que el mago del reino iba a morir. \u00c9ste dar\u00eda una respuesta, un d\u00eda cualquiera, no importaba cu\u00e1l. En ese mismo momento, planeaba el rey, sacar su espada y matarlo. Conseguir\u00eda con esto dos cosas de un solo golpe: la primera, deshacerse de su enemigo para siempre; la segunda, demostrar que el mago no hab\u00eda podido adelantarse al futuro, y que se hab\u00eda equivocado en su predicci\u00f3n. Se acabar\u00eda, en una sola noche. El mago y el mito de sus poderes&#8230;<br \/>\nLos preparativos se iniciaron enseguida, y muy pronto el d\u00eda del festejo lleg\u00f3&#8230;<br \/>\n&#8230;Despu\u00e9s de la gran cena. El rey hizo pasar al mago al centro y ante le silencio de todos le pregunt\u00f3:<br \/>\n&#8211; \u00bfEs cierto que puedes leer el futuro?<br \/>\n&#8211; Un poco &#8211; dijo el mago.<br \/>\n&#8211; \u00bfY puedes leer tu propio futuro, pregunt\u00f3 el rey?<br \/>\n&#8211; Un poco &#8211; dijo el mago.<br \/>\n&#8211; Entonces quiero que me des una prueba &#8211; dijo el rey &#8211;<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 d\u00eda morir\u00e1s?. \u00bf Cu\u00e1l es la fecha de tu muerte?<br \/>\nEl mago se sonri\u00f3, lo mir\u00f3 a los ojos y no contest\u00f3.<br \/>\n&#8211; \u00bfQu\u00e9 pasa mago? &#8211; dijo el rey sonriente -\u00bfNo lo sabes?&#8230; \u00bfno es cierto que puedes ver el futuro?<br \/>\n&#8211; No es eso &#8211; dijo el mago &#8211; pero lo que s\u00e9, no me animo a dec\u00edrtelo.<br \/>\n&#8211; \u00bfC\u00f3mo que no te animas?- dijo el rey-&#8230; Yo soy tu soberano y te ordeno que me lo digas. Debes darte cuenta de que es muy importante para el reino, saber cuando perdemos a sus personajes m\u00e1s eminentes&#8230; Cont\u00e9stame pues, \u00bfcu\u00e1ndo morir\u00e1 el mago del reino?<br \/>\nLuego de un tenso silencio, el mago lo mir\u00f3 y dijo:<br \/>\n&#8211; No puedo precisarte la fecha, pero s\u00e9 que el mago morir\u00e1 exactamente un d\u00eda antes que el rey&#8230;<br \/>\nDurante unos instantes, el tiempo se congel\u00f3. Un murmullo corri\u00f3 por entre los invitados.<br \/>\nEl rey siempre hab\u00eda dicho que no cre\u00eda en los magos ni en las adivinaciones, pero lo cierto es que no se anim\u00f3 a matar al mago.<br \/>\nLentamente el soberano baj\u00f3 los brazos y se qued\u00f3 en silencio&#8230;<br \/>\nLos pensamientos se agolpaban en su cabeza.<br \/>\nSe dio cuenta de que se hab\u00eda equivocado.<br \/>\nSu odio hab\u00eda sido el peor consejero.<br \/>\n&#8211; Alteza, te has puesto p\u00e1lido. \u00bfQu\u00e9 te sucede? &#8211; pregunt\u00f3 el invitado.<br \/>\n&#8211; Me siento mal &#8211; contest\u00f3 el monarca &#8211; voy a ir a mi cuarto, te agradezco que hayas venido.<br \/>\nY con un gesto confuso gir\u00f3 en silencio encamin\u00e1ndose a sus habitaciones&#8230;<br \/>\nEl mago era astuto, hab\u00eda dado la \u00fanica respuesta que evitar\u00eda su muerte.<br \/>\n\u00bfHabr\u00eda le\u00eddo su mente?<br \/>\nLa predicci\u00f3n no pod\u00eda ser cierta. Pero&#8230; \u00bfY si lo fuera?&#8230;<br \/>\nEstaba aturdido<br \/>\nSe le ocurri\u00f3 que ser\u00eda tr\u00e1gico que le pasara algo al mago camino a su casa.<br \/>\nEl rey volvi\u00f3 sobre sus pasos, y dijo en voz alta:<br \/>\n&#8211; Mago, eres famoso en el reino por tu sabidur\u00eda, te ruego que pases esta noche en el palacio pues debo consultarte por la ma\u00f1ana sobre algunas decisiones reales.<br \/>\n&#8211; \u00a1 Majestad!. Ser\u00e1 un gran honor&#8230; &#8211; dijo el invitado con una reverencia.<br \/>\nEl rey dio \u00f3rdenes a sus guardias personales para que acompa\u00f1aran al mago hasta las habitaciones de hu\u00e9spedes en el palacio y para que custodiasen su puerta asegur\u00e1ndose de que nada pasara&#8230;<br \/>\nEsa noche el soberano no pudo conciliar el sue\u00f1o. Estuvo muy inquieto pensando qu\u00e9 pasar\u00eda si el mago le hubiera ca\u00eddo mal la comida, o si se hubiera hecho da\u00f1o accidentalmente durante la noche, o si, simplemente, le hubiera llegado su hora.<br \/>\nBien temprano en la ma\u00f1ana el rey golpe\u00f3 en las habitaciones de su invitado.<br \/>\n\u00c9l nunca en su vida hab\u00eda pensado en consultar ninguna de sus decisiones, pero esta vez, en cuanto el mago lo recibi\u00f3, hizo la pregunta&#8230; necesitaba una excusa.<br \/>\nY el mago, que era un sabio, le dio una respuesta correcta, creativa y justa.<br \/>\nEl rey, casi sin escuchar la respuesta alab\u00f3 a su hu\u00e9sped por su inteligencia y le pidi\u00f3 que se quedara un d\u00eda m\u00e1s, supuestamente, para \u0093consultarle\u0094 otro asunto&#8230; (obviamente, el rey s\u00f3lo quer\u00eda asegurarse de que nada le pasara).<br \/>\nEl mago &#8211; que gozaba de la libertad que s\u00f3lo conquistan los iluminados &#8211; acept\u00f3&#8230;<br \/>\nDesde entonces todos los d\u00edas, por la ma\u00f1ana o por la tarde, el rey iba hasta las habitaciones del mago para consultarlo y lo compromet\u00eda para una nueva consulta al d\u00eda siguiente.<br \/>\nNo pas\u00f3 mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevo asesor eran siempre acertados y terminara, casi sin notarlo, teni\u00e9ndolos en cuenta en cada una de las decisiones.<br \/>\nPasaron los meses y luego los a\u00f1os.<br \/>\nY como siempre&#8230; estar cerca del que sabe vuelve al que no sabe, m\u00e1s sabio.<br \/>\nAs\u00ed fue: el rey poco a poco se fue volviendo m\u00e1s y m\u00e1s justo.<br \/>\nYa no era desp\u00f3tico ni autoritario. Dej\u00f3 de necesitar sentirse poderoso, y seguramente por ello dej\u00f3 de necesitar demostrar su poder.<br \/>\nEmpez\u00f3 a aprender que la humildad tambi\u00e9n pod\u00eda ser ventajosa empez\u00f3 a reinar de una manera m\u00e1s sabia y bondadosa.<br \/>\nY sucedi\u00f3 que su pueblo empez\u00f3 a quererlo, como nunca lo hab\u00eda querido antes.<br \/>\nEl rey ya no iba a ver al mago investigando por su salud, iba realmente para aprender, para compartir una decisi\u00f3n o simplemente para charlar, porque el rey y el mago hab\u00edan llegado a ser excelentes amigos.<br \/>\nUn d\u00eda, a m\u00e1s de cuatro a\u00f1os de aquella cena, y sin motivo, el rey record\u00f3.<br \/>\nRecord\u00f3 aquel plan aquel plan que alguna vez urdi\u00f3 para matar a este su entonces m\u00e1s odiado enemigo<br \/>\nY s\u00e9 dio cuenta que no pod\u00eda seguir manteniendo este secreto sin sentirse un hip\u00f3crita.<br \/>\nEl rey tom\u00f3 coraje y fue hasta la habitaci\u00f3n del mago. Golpe\u00f3 la puerta y apenas entr\u00f3 le dijo:<br \/>\n&#8211; Hermano, tengo algo que contarte que me oprime el pecho<br \/>\n&#8211; Dime &#8211; dijo el mago &#8211; y alivia tu coraz\u00f3n.<br \/>\n&#8211; Aquella noche, cuando te invit\u00e9 a cenar y te pregunt\u00e9 sobre tu muerte, yo no quer\u00eda en realidad saber sobre tu futuro, planeaba matarte y frente a cualquier cosa que me dijeras, porque quer\u00eda que tu muerte inesperada desmitificara para siempre tu fama de adivino. Te odiaba porque todos te amaban&#8230; Estoy tan avergonzado&#8230;<br \/>\nAquella noche no me anim\u00e9 a matarte y ahora que somos amigos, y m\u00e1s que amigos, hermanos, me aterra pensar lo que hubiera perdido si lo hubiese hecho.<br \/>\nHoy he sentido que no puedo seguir ocult\u00e1ndote mi infamia.<br \/>\nNecesit\u00e9 decirte todo esto para que t\u00fa me perdones o me desprecies, pero sin ocultamientos.<br \/>\nEl mago lo mir\u00f3 y le dijo:<br \/>\n&#8211; Has tardado mucho tiempo en poder dec\u00edrmelo. Pero de todas maneras, me alegra, me alegra que lo hayas hecho, porque esto es lo \u00fanico que me permitir\u00e1 decirte que ya lo sab\u00eda. Cuando me hiciste la pregunta y bajaste tu mano sobre el pu\u00f1o de tu espada, fue tan clara tu intenci\u00f3n, que no hac\u00eda falta ser adivino para darse cuenta de lo que pensabas hacer, &#8211; el mago sonri\u00f3 y puso su mano en el hombro del rey.<br \/>\n&#8211; Como justo pago a tu sinceridad, debo decirte que yo tambi\u00e9n te ment\u00ed&#8230; Te confieso hoy que invent\u00e9 esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya para darte una lecci\u00f3n. Una lecci\u00f3n que reci\u00e9n hoy est\u00e1s en condiciones de aprender, quiz\u00e1s la m\u00e1s importante cosa que yo te haya ense\u00f1ado nunca.<br \/>\nVamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismos que creemos despreciables, amenazantes o in\u00fatiles&#8230; y sin embargo, si nos damos tiempo, terminaremos d\u00e1ndonos cuenta de lo mucho que nos costar\u00eda vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos.<br \/>\nTu muerte, querido amigo, llegar\u00e1 justo, justo el d\u00eda de tu muerte, y ni un minuto antes. Es importante que sepas que yo estoy viejo, y que mi d\u00eda seguramente se acerca. No hay ninguna raz\u00f3n para pensar que tu partida deba estar atada a la m\u00eda. Son nuestras vidas las que se han ligado, no nuestras muertes.<br \/>\nEl rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la confianza que cada uno sent\u00eda en esta relaci\u00f3n que hab\u00edan sabido construir juntos&#8230;<br \/>\nCuenta la leyenda&#8230; que misteriosamente&#8230; esa misma noche&#8230; el mago&#8230; muri\u00f3 durante el sue\u00f1o.<br \/>\nEl rey se enter\u00f3 de la mala noticia a la ma\u00f1ana siguiente&#8230; y se sinti\u00f3 desolado.<br \/>\nNo estaba angustiado por la idea de su propia muerte, hab\u00eda aprendido del mago a desapegarse hasta de su permanencia en el mundo.<br \/>\nEstaba triste, simplemente por la muerte de su amigo.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 coincidencia extra\u00f1a hab\u00eda hecho que el rey pudiera contarle esto al mago justo la noche anterior a su muerte?.<br \/>\nTal vez, tal vez de alguna manera desconocida el mago hab\u00eda hecho que \u00e9l pudiera decirle esto para quitarle su fantas\u00eda de morirse un d\u00eda despu\u00e9s.<br \/>\nUn \u00faltimo acto de amor para librarlo de sus temores de otros tiempos&#8230;<br \/>\nCuentan que el rey se levant\u00f3 y que con sus propias manos cav\u00f3 en el jard\u00edn, bajo su ventana, una tumba para su amigo, el mago.<br \/>\nEnterr\u00f3 all\u00ed su cuerpo y el resto del d\u00eda se qued\u00f3 al lado del mont\u00edculo de tierra, llorando como se llora ante la p\u00e9rdida de los seres queridos.<br \/>\nY reci\u00e9n entrada la noche, el rey volvi\u00f3 a su habitaci\u00f3n.<br \/>\nCuenta la leyenda&#8230; que esa misma noche&#8230; veinticuatro horas despu\u00e9s de la muerte del mago, el rey muri\u00f3 en su lecho mientras dorm\u00eda&#8230; quiz\u00e1s de casualidad&#8230; quiz\u00e1s de dolor&#8230; quiz\u00e1s para confirmar la \u00faltima ense\u00f1anza del maestro.<\/p>\n<p>LA ALEGORIA DEL CARRUAJE<\/p>\n<p>Un d\u00eda de octubre, una voz familiar en el tel\u00e9fono me dice: -Sal a la calle que hay un regalo para t\u00ed.<br \/>\nEntusiasmado, salgo a la vereda y me encuentro con el regalo. Es un precioso carruaje estacionado justo, justo frente a la puerta de mi casa. Es de madera de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y l\u00e1mparas de cer\u00e1mica blanca, todo muy fino, muy elegante, muy &#8220;chic&#8221;. Abro la portezuela de la cabina y subo. Un gran asiento semicircular forrado en pana y unos visillos de encaje blanco le dan un toque de realeza al cub\u00edculo. Me siento y me doy cuenta que todo est\u00e1 dise\u00f1ado exclusivamente para m\u00ed, est\u00e1 calculado el largo de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo&#8230; todo es muy c\u00f3modo, y no hay lugar para nadie m\u00e1s.<br \/>\nEntonces miro por la ventana y veo &#8220;el paisaje&#8221;: de un lado el frente de mi casa, del otro el frente de la casa de mi vecino&#8230; y digo: &#8220;\u00a1Qu\u00e9 b\u00e1rbaro este regalo! &#8220;\u00a1Qu\u00e9 bien, qu\u00e9 lindo&#8230;!&#8221; Y me quedo un rato disfrutando de esa sensaci\u00f3n.<br \/>\nAl rato empiezo a aburrirme; lo que se ve por la ventana es siempre lo mismo.<br \/>\nMe pregunto: &#8220;\u00bfCu\u00e1nto tiempo uno puede ver las mismas cosas?&#8221; Y empiezo a convencerme de que el regalo que me hicieron no sirve para nada.<br \/>\nDe eso me ando quejando en voz alta cuando pasa mi vecino que me dice, como adivin\u00e1ndome: -\u00bfNo te das cuenta que a este carruaje le falta algo?<br \/>\nYo pongo cara de qu\u00e9-le-falta mientras miro las alfombras y los tapizados.<br \/>\n-Le faltan los caballos &#8211; me dice antes de que llegue a preguntarle.<br \/>\nPor eso veo siempre lo mismo -pienso-, por eso me parece aburrido.<br \/>\n-Cierto &#8211; digo yo.<br \/>\nEntonces voy hasta el corral\u00f3n de la estaci\u00f3n y le ato dos caballos al carruaje. Me subo otra vez y desde adentro les grito:<br \/>\n-\u00a1\u00a1Eaaaaa!!<br \/>\nEl paisaje se vuelve maravilloso, extraordinario, cambia permanentemente y eso me sorprende.<br \/>\nSin embargo, al poco tiempo empiezo a sentir cierta vibraci\u00f3n en el carruaje y a ver el comienzo de una rajadura en uno de los laterales.<br \/>\nSon los caballos que me conducen por caminos terribles; agarran todos los pozos, se suben a las veredas, me llevan por barrios peligrosos.<br \/>\nMe doy cuenta que yo no tengo ning\u00fan control de nada; los caballos me arrastran a donde ellos quieren. Al principio, ese derrotero era muy lindo, pero al final siento que es muy peligroso.<br \/>\nComienzo a asustarme y a darme cuenta que esto tampoco sirve.<br \/>\nEn ese momento veo a mi vecino que pasa por ah\u00ed cerca, en su auto. Lo insulto: -\u00a1Qu\u00e9 me hizo!<br \/>\nMe grita:-\u00a1Te falta el cochero!<br \/>\n-\u00a1Ah! &#8211; digo yo.<br \/>\nCon gran dificultad y con su ayuda, sofreno los caballos y decido contratar un cochero. A los pocos d\u00edas asume funciones. Es un hombre formal y circunspecto con cara de poco humor y mucho conocimiento.<br \/>\nMe parece que ahora s\u00ed estoy preparado para disfrutar verdaderamente del regalo que me hicieron. Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al cochero a d\u00f3nde ir.<br \/>\n\u00c9l conduce, \u00e9l controla la situaci\u00f3n, \u00e9l decide la velocidad adecuada y elige la mejor ruta.<br \/>\nYo&#8230; Yo disfruto el viaje.<br \/>\n&#8220;Hemos nacido, salido de nuestra casa y nos hemos encontrado con un regalo: nuestro cuerpo.<br \/>\nA poco de nacer nuestro cuerpo registr\u00f3 un deseo, una necesidad, un requerimiento instintivo, y se movi\u00f3. Este carruaje no servir\u00eda para nada si no tuviera caballos; ellos son los deseos, las necesidades, las pulsiones y los afectos.<br \/>\nTodo va bien durante un tiempo, pero en alg\u00fan momento empezamos a darnos cuenta que estos deseos nos llegaban por caminos un poco arriesgados y a veces peligrosos, y entonces tenemos necesidad de sofrenarlos. Aqu\u00ed es donde aparece la figura del cochero: nuestra cabeza, nuestro intelecto, nuestra capacidad de pensar racionalmente.<br \/>\nEl cochero sirve para evaluar el camino, la ruta. Pero quienes realmente tiran del carruaje son tus caballos.<br \/>\nNo permitas que el cochero los descuide. Tienen que ser alimentados y protegidos, porque&#8230; \u00bfqu\u00e9 har\u00edas sin los caballos? \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de vos si fueras solamente cuerpo y cerebro? Si no tuvieras ning\u00fan deseo, \u00bfc\u00f3mo ser\u00eda la vida? Ser\u00eda como la de esa gente que va por el mundo sin contacto con sus emociones, dejando que solamente su cerebro empuje el carruaje. Obviamente tampoco pod\u00e9s descuidar el carruaje, porque tiene que durar todo el proyecto. Y esto implicar\u00e1 reparar, cuidar, afinar lo que sea necesario para su mantenimiento. Si nadie lo cuida, el carruaje se rompe, y si se rompe se acab\u00f3 el viaje&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>OBST\u00c1CULOS<\/p>\n<p>Voy andando por un sendero.<br \/>\nDejo que mis pies me lleven.<br \/>\nMis ojos se posan en los \u00e1rboles, en los p\u00e1jaros, en las piedras. En el horizonte se recorte la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.<br \/>\nSin saber c\u00f3mo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sue\u00f1os est\u00e1n en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que m\u00e1s me gustar\u00eda ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicion\u00e9, aquello que ser\u00eda el mayor de mis \u00e9xitos.<br \/>\nMe imagino que todo eso est\u00e1 en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.<br \/>\nSigo. Diviso una sombra negra, m\u00e1s adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo&#8230; dudo.<br \/>\nMe enoja que mi meta no pueda conseguirse f\u00e1cilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto&#8230; Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.<br \/>\nUnos metros m\u00e1s adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y tambi\u00e9n la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo<br \/>\nVeo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que est\u00e1 all\u00ed para construir un puente. Nunca he sido h\u00e1bil con mis manos&#8230; Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo&#8230; y resisto.<br \/>\nEmpiezo a construir el puente. Pasan horas, o d\u00edas, o meses. El puente est\u00e1 hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado&#8230; descubro el muro. Un gigantesco muro fr\u00edo y h\u00famedo rodea la ciudad de mis sue\u00f1os&#8230;<br \/>\nMe siento abatido&#8230; Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad est\u00e1 tan cerca&#8230; No dejar\u00e9 que el muro impida mi paso.<br \/>\nMe propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire&#8230; De pronto veo, a un costado del camino un ni\u00f1o que me mira como si me conociera. Me sonr\u00ede con complicidad.<br \/>\nMe recuerda a m\u00ed mismo&#8230; cuando era ni\u00f1o.<br \/>\nQuiz\u00e1s por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -\u00bfPor qu\u00e9 tantos obst\u00e1culos entre mi objetivo y yo?<br \/>\nEl ni\u00f1o se encoge de hombros y me contesta: -\u00bfPor qu\u00e9 me lo preguntas a m\u00ed?<br \/>\nLos obst\u00e1culos no estaban antes de que t\u00fa llegaras&#8230; Los obst\u00e1culos los trajiste t\u00fa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>COMO CRECER? Un rey fue hasta su jard\u00edn y descubri\u00f3 que sus \u00e1rboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se mor\u00eda porque no pod\u00eda ser tan alto como el Pino. Volvi\u00e9ndose al Pino, lo hall\u00f3 ca\u00eddo porque no pod\u00eda dar uvas como la Vid. Y la Vid se mor\u00eda porque no pod\u00eda florecer como la<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"class_list":["post-1079","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1079","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1079"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1079\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1079"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1079"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1079"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}