{"id":1,"date":"2006-01-17T20:46:11","date_gmt":"2006-01-17T20:46:11","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1"},"modified":"2006-01-17T20:46:11","modified_gmt":"2006-01-17T20:46:11","slug":"la-tribu-perdida-del-amazonas-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1","title":{"rendered":"La tribu perdida del Amazonas-1"},"content":{"rendered":"<p>Los indios hablan de los blancos<\/p>\n<p>Documentos<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Llegas, hermano m\u00edo, pensando que nos ense\u00f1ar\u00e1s la Sabiduria. Pero no creas que<br \/>\nlos salvajes est\u00e1n locos. Poseen los conocimientos que necesitan. El Gran<br \/>\nEsp\u00edritu no les ha dejado en la ignorancia: les ha dado grandes dones; les ha<br \/>\nconcedido la Sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Hermano m\u00edo, el Gran Esp\u00edritu no est\u00e1 lejos de aqu\u00ed, est\u00e1 aqu\u00ed; nos ve a todos;<br \/>\nnos ve reunidos en este lugar; ve por encima de nosotros mismos; oye lo que<br \/>\ndecimos. Yo hombre (salvaje), s\u00e9 verle y conservo cuidadosamente las costumbres<br \/>\nque me ense\u00f1\u00f3 mi anciano (el primer salvaje) para acordarme de \u00e9l y obtener sus<br \/>\nbendiciones.<\/p>\n<p>Hermano m\u00edo, el Gran Esp\u00edritu ha creado todas las cosas; ha creado el cielo que<br \/>\nhay arriba y la tierra sobre la que vivimos; ha creado todo lo que es grande y<br \/>\ntodo lo que es peque\u00f1o.<\/p>\n<p>Cuando cre\u00f3 la tierra para que fuese la casa de todos los hombres, hizo dos<br \/>\ngrandes pa\u00edses y los separ\u00f3 por las grandes aguas. En el lado en que se levanta<br \/>\nel sol hay una gran isla. Y en esa gran isla que est\u00e1 del lado que se levanta el<br \/>\nsol el Gran Esp\u00edritu puso al anciano tuvo, hombre de piel blanca, y aqui el Gran<br \/>\nEsp\u00edritu puso al anciano m\u00edo, hombre de piel roja.<\/p>\n<p>Hermano m\u00edo, no nos parecemos nada; nuestra sangre no es la misma y nuestras<br \/>\nlenguas tampoco se parecen de ninguna forma. Hav tambi\u00e9n otros hombres que no se<br \/>\nparecen ni a ti ni a m\u00ed: los hombres que tienen la piel negra. \u00bfQui\u00e9n ha<br \/>\nestablecido esas diferencias? Las ha establecido desde el principio el Gran<br \/>\nEsp\u00edritu, \u00e9l, que ha hecho todas las cosas seg\u00fan su voluntad.<\/p>\n<p>As\u00ed que, y a lo ves t\u00fa tamhi\u00e9n, por eso es preciso que cada uno de nosotros<br \/>\ntenga su manera de pensar en el Gran Espiritu y de hablar con \u00e9l: hay maneras<br \/>\ndistintas de buscar el dia (el cielo). (&#8230;)<\/p>\n<p>Hermano m\u00edo, quiz\u00e1 hayas tenido este pensamiento: son muy brutos; no conocen m\u00e1s<br \/>\nque lo que ven c\u00faando abren los ojos; caminan sin inteligencia. Yo te digo que<br \/>\npodr\u00edas equivocarte grandemente. <\/p>\n<p>No es en los libros, hermano m\u00edo, donde he aprendido lo que yo s\u00e9. El Gran<br \/>\nEsp\u00edritu ense\u00f1\u00f3 a mi anciano y mi anciano me habl\u00f3 de lo que el Gran Esp\u00edritu le<br \/>\nhab\u00eda dicho. Soy afortunado por haber tenido esos conocimientos. Los conservo en<br \/>\nmi coraz\u00f3n y nunca renunciar\u00e9 a ellos.<\/p>\n<p>Hermano mio, es posible que no sea tan ignorante como t\u00fa piensas acerca de las<br \/>\ncosas que vas ense\u00f1ando por todas partes. El Gran Esp\u00edritu hab\u00eda establecido el<br \/>\norden tanto en tu isla como en la mia. Hab\u00eda hecho grandes dones a tu anciano.<br \/>\nPero t\u00fa no has sabido aprovechar esas preciosas ventajas y has rechazado las<br \/>\nbendiciones de tu anciano. Seguramente por eso envi\u00f3 el Gran Espiritu a su hijo<br \/>\nal hombre blanco; pero el hombre blanco lo ech\u00f3.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hermano mio, hace ya mucho tiempo que lo que se cuenta del hijo del Gran<br \/>\nEsp\u00edritu se conoce en tu isla. \u00bfCrees que si su voluntad hubiera sido instruirnos<br \/>\nnos hubiera dejado en la ignorancia v el infortunio, a nosotros que nunca le<br \/>\nhemos visto, que nunca le hemos hecho ning\u00fan mal?<\/p>\n<p>El hombre del sombrero ha salido de su isla; ha atravesado las grandes aguas v<br \/>\nha llegado a nuestra tierra; ha recorrido nuestros bosques y nuestros lagos y nos<br \/>\nha perseguido por todas partes para quitarnos lo que nos pertenec\u00eda. Y hov<br \/>\nresulta que su raza se ha multiplicado en nuestra isla y ha establecido sus<br \/>\ncostumbres en ella. En cambio, nosotros&#8230; nos hemos convertido en fugitivos<br \/>\nmiserables y hemos sido casi aniquilados.<\/p>\n<p>El salvaje no conoc\u00eda antes la embriaguez. Eres t\u00fa, hombre del sombrero. quien<br \/>\nme ha dado a beber el agua de \u00eduego.<\/p>\n<p>Asi es como el hombre que vive m\u00e1s all\u00e1 de las grandes aguas no ha venido a<br \/>\nnosotros para traernos bendiciones, sino desgracias. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos entonces<br \/>\ncreer nosotros en las cosas que viene a anunciarnos?<\/p>\n<p>Dime, hermano mio, \u00bfacaso me escuchar\u00edas t\u00fa si yo fuera a tu isla hablar contra<br \/>\nla oraci\u00f3n y a intentar que aceptaras mis pr\u00e1cticas? D\u00e9jame, pues, las<br \/>\nbendlclones de mi anciano; las quiero y no deseo abandonarlas. (\u0085)<\/p>\n<p>Ves, pues, claramente, hermano mio, que no queremos la oraci\u00f3n y que, si te<br \/>\nquedas entre nosotros, no podr\u00e1s obtener nunca lo que quieres. Seguro que<br \/>\nrenunciaras a tu provecto.<\/p>\n<p>Lorenzo Cadieux<\/p>\n<p>Cartas de las nuevas misiones del Canad\u00e1, 1843-1852<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>La palabra de los jefes<\/p>\n<p>El poder de la palabra fascina a los indios. Su lengua se nutre de la fuerza de<br \/>\nla naturaleza omnipresente, las palabras son moduladas por el viento, las frases<br \/>\nse impregnan de los olores del bosque. De sus encuentros con los blancos, los<br \/>\njefes nos dejaron discursos inolvidables en los que se refleja la grandeza de<br \/>\ntodo un pueblo y la inquietud por su incierto futuro.<\/p>\n<p>Hehaka Sapa, Alce Negro, pariente de Crazy Horse, pertenec\u00eda a los Oglalas, rama<br \/>\nde los Dakotas Teton, una de las m\u00e1s poderosas familias Sioux. En su juventud<br \/>\nhah\u00eda sido instru\u00eddo en las tradiciones sagradas de su pueblo.<\/p>\n<p>Hab\u00e9is visto que toda cosa hecha por un indio est\u00e1 dentro de un c\u00edrculo, y ello<br \/>\nes as\u00ed porque el poder del Universo act\u00faa en c\u00edrculos y toda cosa tiende a ser<br \/>\nredonda. En los viejos tiempos, cuando \u00e9ramos un pueblo fuerte y feliz, todo<br \/>\nnuestro poder nos ven\u00eda del c\u00edrculo sagrado de la naci\u00f3n y, mientras no fue roto,<br \/>\nnuestro pueblo prosper\u00f3. El \u00e1rbol floreciente era el centro vivo del c\u00edrculo, y<br \/>\nel c\u00edrculo lo alimentaba por sus cuatro cuartos. El Este le daba la paz y la luz,<br \/>\nel Sur le daba el calor, el Oeste le daba la lluvia y el Norte con sus vientos<br \/>\nfrescos y poderosos, le daba fuerza y resistencia. Este conocimiento nos vino del<br \/>\notro mundo con nuestra religi\u00f3n. Todo lo que forma el poder del Universo se hace<br \/>\nen un c\u00edrculo. El cielo es redondo y he o\u00eddo decir que la Tierra es redonda como<br \/>\nuna bola y que todas las estrellas tambi\u00e9n lo son. El viento, en la cumbre de su<br \/>\nfuria, se hace torbellinos. Los p\u00e1jaros hacen su nido en c\u00edrculo porque tienen la<br \/>\nmisma religi\u00f3n que nosotros. El sol se levanta y desciende formando un c\u00edrculo.<br \/>\nLa luna hace lo mismo y los dos son redondos.<\/p>\n<p>Hasta las estaciones forman un gran c\u00edrculo con sus cambios y vuelven siempre<br \/>\ndonde estaban. La vida del hombre est\u00e1 en un c\u00edrculo de una infancia a otra<br \/>\ninfancia. y as\u00ed es para cada cosa en la que act\u00faa el poder.<\/p>\n<p>Nuestros tipis eran redondos como los nidos de los p\u00e1jaros y dispuestos siempre<br \/>\nen c\u00edrculo, el c\u00edrculo de la naci\u00f3n, el nido de muchos nidos en los que el Gran<br \/>\nEsp\u00edritu nos destinaba a incubar a nuestros hijos.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Khe-tha-a-hi; Ala de Aguila, rinde homenaje al recuerdo que el indio ha dejado<br \/>\ntras de s\u00ed<\/p>\n<p>Mis hermanos los indios dejaron en este pa\u00eds su recuerdo para siempre. Hemos<br \/>\ndado muchos nombres de nuestra lengua a muchas cosas bellas que hablar\u00e1n siempre<br \/>\nde nosotros. El Minnehaha se reir\u00e1 con nosotros, el S\u00e9neca brillar\u00e1 con nuestra<br \/>\nimagen, Mississippi murmurar\u00e1 nuestras penas. El ancho Iowa, el r\u00e1pido Dakota, el<br \/>\nf\u00e9rtil Michigan susurrar\u00e1n nuestros nombres al sol que les acaricia. El estruendo<br \/>\ndel Ni\u00e1gara, el suspiro del Illinois y el canto del Delaware har\u00e1n resonar sin<br \/>\ncesar nuestro Dta-wa-e (canto de la muerte). \u00bfEs posible que oig\u00e1is ese c\u00e1ntico<br \/>\neterno sin emocionaros? S\u00f3lo hemos cometido un pecado: pose\u00edamos lo que el hombre<br \/>\nblanco codiciaba. Nos fuimos hacia el sol poniente, abandonando nuestros hogares<br \/>\nal hombre blanco.<\/p>\n<p>Hermanos m\u00edos, las levendas de mi pueblo cuentan c\u00f3mo un jefe que conduc\u00eda a los<br \/>\nsupervivientes de su pueblo atraves\u00f3 un gran r\u00edo y plant\u00f3 en la tierra el m\u00e1stil<br \/>\nde su tipi, exclamando: \u00ab\u00a1A-Ia-ba-ma!\u00bb, lo que en nuestra lengua significa: \u00abAqu\u00ed<br \/>\npodemos descansarl\u00bb. Pero no habia previsto el futuro. El hombre blanco lleg\u00f3: su<br \/>\npueblo y \u00e9l mismo no pudieron quedarse all\u00ed, fueron expulsados, empujados al<br \/>\nfango de un sombr\u00edo pantano y exterminados. Las palabras que tan tristemente<br \/>\nhab\u00eda pronunciado dieron el nombre a uno de los Estados del hombre blanco. Ya no<br \/>\nhav un rinc\u00f3n bajo las estrellas para sonre\u00edr, donde el indio pueda establecerse<br \/>\ny suspirar \u00abA-la-ba-ma\u00bb. Puede que Wakanda nos conceda un lugar as\u00ed. Pero parece<br \/>\nque s\u00f3lo ser\u00e1 as\u00ed si estamos de su lado.<\/p>\n<p>Crow foot, Garra de Cuervo, portavoz de la confederaci\u00f3n de los Piesnegros,<br \/>\ncedi\u00f3 5O.000 millas cuadradas de pradera al gobiemo canadiense en 1877. Este<br \/>\ntratado produjo la desaparici\u00f3n de los bisontes y el hambre para los Piesnegros.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es la vida? Es el estallido de una luci\u00e9rnaga en la noche. Es el resuello<br \/>\nde un bisonte en invierno. Es una peque\u00f1a sombra que corre en la hierba y<br \/>\ndesaparece con el poniente.<\/p>\n<p>Proverbio winnebago<\/p>\n<p>Nuestra Santa Madre la Tierra, los \u00e1rboles y toda la Naturaleza son los testigos<br \/>\nde vuestros pensamientos y de vuestras acclones.<\/p>\n<p>Un jefe indio al gobernador de Pennsylvania en 1976:<\/p>\n<p>Amamos la tranquilidad. Dejamos al rat\u00f3n jugar en paz; cuando los bosques se<br \/>\nestremecen bajo el viento, no tenemos miedo.<\/p>\n<p>El jefe Standing Bear fue uno de los primeros en inscribirse en la escuela india<br \/>\nde Carltsle (Pennsylvania), abierta en 1879. Fue maestro int\u00e9rprete y<br \/>\nconferenciante. Sus relatos hablan de los Lakotas, nombre tribal de los Sioux<br \/>\nTeton.<\/p>\n<p>El Lakota estaba lleno de comprensi\u00f3n y de amor a la Naturaleza. Amaba la tierra<br \/>\ny todas las cosas de la tierra, y su uni\u00f3n con ella crec\u00eda con la edad. Los<br \/>\nviejos estaban enamorados del suelo y no se sentaban ni reposaban sobre \u00e9l sin el<br \/>\nsentimiento de estarse acercando a fuerzas maternales. La tierra era suave bajo<br \/>\nla piel y les gustaba quitarse sus mocasines y caminar descalzos sobre la sagrada<br \/>\ntierra. Sus tipis se levantaban sobre esa tierra de la que estaban hechos sus<br \/>\naltares. El ave que volaba en los aires ven\u00eda a descansar sobre ellos y la tierra<br \/>\ntra\u00eda sin desfallecer todo lo que viv\u00eda y germinaba. El suelo apaciguaba,<br \/>\nfortificaba, lavaba y curaba.<\/p>\n<p>Por eso los viejos indios prefer\u00edan vivir sobre el suelo antes que separarse de<br \/>\nlas fuerzas de la vida. Sentarse o echarse de esa manera les permit\u00eda pensar m\u00e1s<br \/>\nprofundamente, sentir m\u00e1s vivamente contemplaban entonces con mavor claridad los<br \/>\nmisterios de la vida y se sent\u00edan m\u00e1s cerca de todas las fuerzas vivas que les<br \/>\nrodeaban.<\/p>\n<p>Estas relaciones que manten\u00edan con todos los seres de la tierra, del cielo o del<br \/>\nfondo de los r\u00edos eran como los rasgos de su existencia. Ten\u00edan un sentimiento de<br \/>\nfraternidad hacia el mundo de los p\u00e1jaros y de los animales con los que ten\u00edan<br \/>\nconfianza. Era tan estrecha la familiaridad entre algunos Lakotas v sus amigos de<br \/>\npluma o de piel que h\u00e1blaban como hermanos un mismo lenguaje.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Mato-Kuwapi, Chased-by-Bears, un Sioux Santee de la rama Yanktonai evoca la<br \/>\nDanza del Sol y la idea de Wakan Tanka entre los indios Durante esta ceremonta se<br \/>\ndaban cortes en el cuerpo y los miembros de los participantes y se met\u00edan en<br \/>\nellos tacos de madera a los que estaban fijadas unas correas unidas al poste<br \/>\ncentral de la Danza del Sol:<\/p>\n<p>La Danza del Sol es tan sagrada para nosotros que casi no hablamos de ella&#8230; La<br \/>\nlaceraci\u00f3n de los cuerpos para obtener los buenos augurios de la Danza del Sol es<br \/>\ndistinta a la laceraci\u00f3n de la carne en los duelos con la gente. El cuerpo de un<br \/>\nhombre es un bien suyo y cuando entrega su cuerpo o su carne est\u00e1 entregando la<br \/>\n\u00fanica cosa que verdaderamente le pertenece&#8230; As\u00ed, si un hombre promete un<br \/>\ncaballo a Wakan Tanka, no le da m\u00e1s que lo que ya le pertenec\u00eda. Yo puedo dar<br \/>\ntabaco u otros objetos durante una Danza del Sol, pero si me guardo lo mejor,<br \/>\n\u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 creer que soy sincero? Para demostrar que todo mi ser acompa\u00f1a a<br \/>\nestos regalos, debo dar algo que sea precioso para m\u00ed. Por eso prometo entregar<br \/>\nmi cuerpo.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o cree que s\u00f3lo la acci\u00f3n de una persona malintencionada puede causar<br \/>\ndolor, pero en la Danza del Sol primero reconocemos la bondad de Wakan Tanka y<br \/>\nsoportamos el dolor a causa de todo lo que ha hecho por nosotros. Hasta hoy nunca<br \/>\nme he unido a una Iglesia cristiana. Mi vieja creencia, la que siempre he<br \/>\nguardado, sigue conmigo.<\/p>\n<p>Cuando un hombre realiza un trabajo que todos admiran, decimos que es<br \/>\nmaravilloso. Pero cuando vemos la alternancia del d\u00eda y la noche, el sol, la luna<br \/>\ny las estrellas en el cielo, y la continuaci\u00f3n de las estaciones sobre la tierra,<br \/>\ncon los frutos que maduran, tenemos que reconocer todos en ello la obra de<br \/>\nalguien m\u00e1s poderoso que el hombre. El m\u00e1s grande de todos es el Sol, sin el que<br \/>\nno podr\u00edamos vivir.<\/p>\n<p>Nos dirigimos a Wakan Tanka y estamos seguros de que nos oye, aunque es dif\u00edcil<br \/>\nexplicar la extensi\u00f3n de nuestra creencia. El indio cree en general que, despu\u00e9s<br \/>\nde la muerte de un hombre, su esp\u00edritu va a alguna parte de la tierra o del<br \/>\ncielo, no sabemos exactamente a d\u00f3nde, pero estamos seguros de que su esp\u00edritu<br \/>\ncontin\u00faa viviendo. Hay personas que est\u00e1n de acuerdo en que, si fuera posible que<br \/>\nlos esp\u00edritus hablaran a los hombres, se dar\u00edan a conocer a sus amigos despu\u00e9s de<br \/>\nla muerte; pero a nosotros siguen sin venir a hablarnos, excepto, quiz\u00e1, en<br \/>\nsue\u00f1os. Lo mismo pasa con Wakan Tanka. Creemos que est\u00e1 en todas partes, pero<br \/>\npara nosotros es como los esp\u00edritus de nuestros amigos cuyas voces no podemos<br \/>\no\u00edr.<\/p>\n<p>Crazy Horse, jefe de los Sioux Oglalas, era un mistico. En la primavera que<br \/>\nsigu\u00f3 a la antquilaci\u00f3n de las tropas de Custer fue obligado por el general Miles<br \/>\na rendirse en las montanas Bighorn. Puesto en prisi\u00f3n en 1877, encontr\u00f3 la muerte<br \/>\nintentando evadirse.<\/p>\n<p>\u00a1Hombres blancos! Nadie os ha pedido que veng\u00e1is aqu\u00ed. El Gran Esp\u00edritu nos ha<br \/>\ndado este pa\u00eds para vivir en \u00e9l; vosotros ten\u00e9is el vuestro. Nosotros no os<br \/>\nmolest\u00e1bamos en absoluto; el Gran Esp\u00edritu nos ha dado una vasta tierra para<br \/>\nvivir en ella, v bisontes, v gamos, v ant\u00edlopes v m\u00e1s caza. Pero hab\u00e9is venido v<br \/>\nhab\u00e9is robado mi tierra; hab\u00e9is matado mi caza; nos hab\u00e9is hecho duro el vivir.<br \/>\nAhora dec\u00eds que tenemos que trabajar; y, sin embargo, el Gran Esp\u00edritu no nos<br \/>\nhizo para trabajar, sino para vivir de la caza.<\/p>\n<p>Vosotros los hombres blancos pod\u00e9is trabajar si quer\u00e9is. Nosotros no os<br \/>\nmolestamos; pero volv\u00e9is a decirnos: cpor qu\u00e9 no os civiliz\u00e1is? \u00a1No queremos<br \/>\nvuestra civilizaci\u00f3n! Queremos vivir como viv\u00edan nuestros padres, y sus padres<br \/>\nantes que ellos.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Pachgantschilhilas, nacido en la primera mitad del siglo XVIII se convirti\u00f3 en<br \/>\nel jefe de guerra de todos los Delawares que residian entre los rios Miami y<br \/>\nWhite, en el noreste de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Admito que hay hombres blancos buenos, pero su numero no puede compararse con el<br \/>\nde los malos, que deben ser los m\u00e1s fuertes porque son los que mandan. Hacen lo<br \/>\nque quieren. Esclavizan a los que no son de su color, aunque hayan sido creados<br \/>\npor el mismo Gran Esp\u00edritu que nosotros. Har\u00edan de nosotros esclavos si pudieran.<br \/>\n\u00a1Como no lo consiguen, nos matan! No puede darse ning\u00fan cr\u00e9dito a su palabra. No<br \/>\nson como los indios, que son s\u00f3lo enemigos durante la guerra, pero son amigos en<br \/>\ntiempos de paz. Dir\u00e1n al indio: \u00ab\u00a1Mi amigo, mi hermano!\u00bb. Le dar\u00e1n la mano y en<br \/>\nel mismo instante le destruir\u00e1n.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Tecumseh, Shooting Star, jek deguerra de los Shawnees, organiz\u00f3 la segunda gran<br \/>\nfederaci\u00f3n india y fue brigadier general del ej\u00e9rcito ingl\u00e9s durante la guerra de<br \/>\n1812. Seg\u00fan los t\u00e9rminos de un tratado firmado en Fort Wayne en 1809, los indios<br \/>\ncedieron vastos territorios al gobierno norteamencano sin saberlo. En 1810 se<br \/>\nreuni\u00f3 con elgobernador del territorio de Indiana que habia representado a los<br \/>\nEstados Unidos en el tratado de 1809. Tecumseh neg\u00f3 la validez de la<br \/>\nadministraci\u00f3n de la tierra.<\/p>\n<p>La manera, la \u00fanica manera de detener y parar esta calamidad es que todos los<br \/>\nhombres rojos se unan para reivindicar un derecho com\u00fan e igual sobre esta<br \/>\ntierra, como en el pasado y como deber\u00eda seguir siendo hoy d\u00eda; porque jam\u00e1s<br \/>\nestuvo en el pasado dividida, y pertenece a todos para el uso de cada uno. Nadie<br \/>\ntiene el derecho de vender la menor parcela, ni siquiera a \u00e9ste o a aqu\u00e9l de<br \/>\nnosotros, y menos todav\u00eda a esos extranjeros que lo quieren todo y no transigir\u00e1n<br \/>\njam\u00e1s. Los blancos no tienen ning\u00fan derecho sobre la tierra de los indios: ellos<br \/>\nfueron los primeros en habitarla, es su tierra&#8230; No puede haber dos ocupantes de<br \/>\nun mismo territorio. El primero excluye a los dem\u00e1s. No es lo mismo cuando se<br \/>\ncaza o cuando se viaja, puesto que un mismo suelo puede servirles a muchos&#8230;<br \/>\nPero el campamento est\u00e1 fijo&#8230;, pertenece por derecho al primero que se sienta<br \/>\nsobre la piel o sobre la manta que ha desplegado en el suelo, v esto hasta que se<br \/>\nmarcha.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Sitting Bull se present\u00f3 en Fort Buford (Canada) con la promesa de una ammstia,<br \/>\ny fue enviado a la agencia de Standing Rock, donde vivia casi la totalidad de su<br \/>\npueblo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tratado ha respetado el blanco que el hombre rojo haya roto? Ninguno. \u00bfQu\u00e9<br \/>\ntratado ha hecho el hombre blanco con nosotros que despu\u00e9s \u00e9l haya respetado?<br \/>\nNinguno. Cuando yo era ni\u00f1o, los Sioux eran due\u00f1os del mundo; el sol se levantaba<br \/>\ny se pon\u00eda en sus tierras. Hasta diez mil hombres iban a la guerra. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n<br \/>\nhoy los guerreros? \u00bfQui\u00e9n los ha exterminado? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n nuestras tierras?<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n las saquea? \u00bfQu\u00e9 hombre blanco puede decir que le he robado su tierra o un<br \/>\nsolo centavo suyo?<\/p>\n<p>Y, sin embargo, dicen que soy un ladr\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Ger\u00f3nimo y su banda se rindieron por \u00faltima vez en agosto de 1877; fueron<br \/>\ndeportados en cautividad y finalmente instalados en una reserva en Fort Sill<br \/>\n(Oklahoma). Desde alli Ger\u00f3nimo pidi\u00f3 autorizaci\u00f3n al presidente para regresar a<br \/>\nsu tierra natal antes de morir.<\/p>\n<p>Durante veinte a\u00f1os hemos sido prisioneros de los t\u00e9rminos de un tratado que<br \/>\nhicimos entre el general Miles, de parte del gobierno de los Estados Unidos, y yo<br \/>\nmismo como representante de los Apaches. Ese tratado no se ha cumplido siempre<br \/>\nescrupulosamente por parte del gobierno, aunque en estos momentos lo est\u00e9<br \/>\nrespetando m\u00e1s. En el tratado con el general Miles aceptamos irnos a un lugar<br \/>\nfuera de Arizona y all\u00ed aprender a vivir como los hombres blancos. Pienso que mi<br \/>\npueblo ya es capaz de vivir de acuerdo con las leyes de los Estados Unidos, y,<br \/>\ndesde luego, nos gustar\u00eda ser libres de volver a una tierra que es la nuestra por<br \/>\nderecho divino. Nuestro n\u00famero es escaso y hemos aprendido a cultivar la tierra;<br \/>\nya no necesitamos tanta como antes. No reclamamos toda la que el Todopoderoso nos<br \/>\ndlo en un pnnclplo, smo solo la suficiente para cultivarla. Estamos dispuestos a<br \/>\ncultivar la que sobre para los hombres blancos.<\/p>\n<p>Ahora vivimos en tierras de los Comanches y Kiowas que no sirven para nuestras<br \/>\nnecesidades&#8230; Aqu\u00ed nuestro pueblo disminuye en n\u00famero y seguir\u00e1 decreciendo si<br \/>\nno se le autoriza a regresar a su tierra natal&#8230;<\/p>\n<p>Descalzos sobre la tierra sagrada, textos recogidos por T. C. Mac Luhan<\/p>\n<p>Recuerdos de un jefe Sioux<\/p>\n<p>Las biograf\u00ed\u00e1s de los indios se multiplicaron en el siglo xx. Una de ellas es la<br \/>\nde Standing Bear (Oso-de-Pie), jefe de los Sioux Oglalas. Vivi\u00f3 el crep\u00fasculo de<br \/>\nsu pueblo y recuerda aquila \u00e9poca en que persegu\u00ed\u00e1 al bisonte y al \u00abcaballo de<br \/>\nhierro\u00bb.<\/p>\n<p>A finales del siglo pasado, cuando ya atraviesan las praderas miles de<br \/>\nkil\u00f3metros de ra\u00edles, el tren sigue siendo para los indios objeto de desconfianza<br \/>\ny curiosidad<\/p>\n<p>Un d\u00eda, seria poco despu\u00e9s de mi nacimiento, uno de nuestros exploradores lleg\u00f3<br \/>\nal campamento con mucha excitaci\u00f3n y cont\u00f3 que hab\u00eda visto una gran serpiente<br \/>\natravesando la pradera. Aquello produjo mucha agitaci\u00f3n. Una observaci\u00f3n atenta<br \/>\nrevel\u00f3 que un penacho de humo seguia a la aparente serpiente. Era el primer<br \/>\nconvoy del ferrocarril de la Union Pacific Railroad. Para los indios se trataba<br \/>\nde algo tan curioso que se encaramaron a las alturas para ver al tren correr y<br \/>\no\u00edr los extra\u00f1os ruidos que hac\u00eda. Cuando vieron que la &#8220;serpiente&#8221; se arrastraba<br \/>\nsobre un camino de hierro sin apartarse de \u00e9l empezaron a envalentonarse y se<br \/>\nacercaron para exammar mejor una cosa tan curiosa.<\/p>\n<p>Al poco tiempo una banda de guerreros de nuestra tribu regresaba hacia el<br \/>\ncampamento. Muv sedientos, se detuvieron en la estaci\u00f3n de ferrocarril para tomar<br \/>\nagua. El blanco que estaba a cargo les oblig\u00f3 a marcharse sin darles de beber.<br \/>\nQuiz\u00e1 ten\u00eda miedo a los indios o, si les hab\u00eda hecho algo malo, puede que pensara<br \/>\nque hab\u00edan venido a castigarle. Su actitud enfureci\u00f3 a los indios. Encontraban<br \/>\nextra\u00f1o que los blancos hicieran pasar un camino de hierro por su territorio y<br \/>\nque, a pesar de ello, ni siquiera les dieran de beber.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, esta banda de guerreros, cuando volvi\u00f3 al campamento, inform\u00f3 de c\u00f3mo<br \/>\nles hab\u00eda recibido aquel blanco. Inmediatamente se reuni\u00f3 el consejo y se decidi\u00f3<br \/>\nactuar. Mi madre hab\u00eda o\u00eddo lo que hab\u00edan hablado los hombres, despu\u00e9s de ponerme<br \/>\nal cuidado de mi abuela, se hizo con un hacha peque\u00f1a y sigui\u00f3 a los guerreros.<br \/>\nCuando \u00e9stos llegaron a la v\u00eda del ferrocarril, decidieron destruir algunos<br \/>\nra\u00edles y las piezas de madera a las que estaban fijados. (&#8230;)<\/p>\n<p>Cuando los que ven\u00edan en el tren vieron a los indios a lo lejos, empezaron a<br \/>\ndispararles. Ellos fustigaron a sus caballos y se lanzaron en su persecuci\u00f3n. Los<br \/>\ndel tren estaban tan ocupados burl\u00e1ndose de los indios y divirti\u00e9ndose con los<br \/>\nesfuerzos de \u00e9stos por alcanzarles que se olvidaron de observar la v\u00eda del tren,<br \/>\nsin sospechar que los indios pudieran ser tan h\u00e1biles como para haberles tendido<br \/>\nuna trampa. Cuando el tren lleg\u00f3 al punto en que la v\u00eda hab\u00eda sido destruida,<br \/>\nsalt\u00f3 de los ra\u00edles y qued\u00f3 totalmente da\u00f1ado.<\/p>\n<p>Mi madre se hab\u00eda escondido cerca de all\u00ed y, cuando el tren descarril\u00f3, acudi\u00f3.<br \/>\nResulto ser un tren de mercanc\u00edas que transportaba al Oeste todo tipo de<br \/>\nproductos, entre los que hab\u00eda una gran cantidad de az\u00facar de arce, algod\u00f3n y<br \/>\nperlas. En aquel accidente de tren encontr\u00f3 mi madre las primeras perlas que los<br \/>\nSioux hubieran visto jam\u00e1s. Antes de aquello todo el trabajo de ornamentaci\u00f3n de<br \/>\nmocasines o de vestidos se hac\u00eda con p\u00faas de puercoesp\u00edn te\u00f1idas.<\/p>\n<p>Para utilizarlas, las mujeres se las met\u00edan en la boca y las ablandaban, y luego<br \/>\nlas aplastaban con la u\u00f1a antes de colocarlas.<\/p>\n<p>Mi madre era muv ingeniosa y concibi\u00f3 la idea de utilizar las perlas en vez de<br \/>\nlas p\u00faas y ver qu\u00e9 efecto hac\u00eda aquello. (&#8230;) As\u00ed que yo fui el ptimer indio que<br \/>\ntuvo una manta adornada con perlas.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Para todo muchacho indio, la caza del bisonte era un acontecimiento de gran<br \/>\nimportancia y el primer bisonte que mataba ten\u00ed\u00e1 para \u00e9l el valor de un simbolo.<\/p>\n<p>En lo alto de la colina, todos los cazadores dieron rienda suelta a sus<br \/>\ncaballos, que se lanzaron r\u00e1pidos como el viento. Yo fustigu\u00e9 a mi peque\u00f1a yegua<br \/>\nnegra y falt\u00f3 poco para que me pusiera a la cabeza del grupo. Pronto me encontr\u00e9<br \/>\nen medio de una nube de polvo sin ver nada delante de m\u00ed. Todo lo que pod\u00eda o\u00edr<br \/>\nera el estampido y el estr\u00e9pito que produc\u00edan las pezu\u00f1as de los bisontes que<br \/>\nhu\u00edan con un ruido de trueno. Mi montura hac\u00eda quiebros de un lado a otro y tuve<br \/>\nque sujetarme con todas mis fuerzas. (&#8230;)<\/p>\n<p>Fue entonces cuando vi lo que mi padre me hab\u00eda anunciado. Estaba bastante por<br \/>\ndelante de los bisontes; cuando me vieron se pusieron a correr en dos direcciones<br \/>\nopuestas. Al ver a aquellos grandes animales y pensar en matar yo uno, me di<br \/>\ncuenta de lo peque\u00f1o que era. Ten\u00eda verdadero miedo. Entonces record\u00e9 que mi<br \/>\nsuegra me hab\u00eda pedido que le llevara unos ri\u00f1ones y una piel, y me volvi\u00f3 la<br \/>\nidea de que, al fin de cuentas, yo era un hombre. (&#8230;)<\/p>\n<p>Estaba solo, pero decidido a dar caza a aquellos animales, matara o no alguno.<br \/>\nDurante todo aquel tiempo pude o\u00edr los disparos de cazadores que ten\u00edan fusiles y<br \/>\nsab\u00eda que estaban matando. Yo me puse a perseguir a un grupo peque\u00f1o y, mientras<br \/>\nme lanzaba tras \u00e9l, dispar\u00e9 una de mis flechas en mitad de la manada. No supe<br \/>\nd\u00f3nde hab\u00eda ido a parar, y ya estaba por abandonar la persecuci\u00f3n cuando observ\u00e9<br \/>\nque una novilla peque\u00f1a galopaba m\u00e1s despacio que el resto. (&#8230;)<\/p>\n<p>Galop\u00e9 hasta que me puse completamente al lado del animal como mi padre me hab\u00eda<br \/>\nense\u00f1ado. Saqu\u00e9 una flecha de mi aljaba mientras me sujetaba a mi yegua con toda<br \/>\nla fuerza de mis piernas. Coloqu\u00e9 la flecha y, tensando el arco con todas mis<br \/>\nfuerzas, la solt\u00e9. Pensaba matar al bisonte muy pronto, pero la flecha penetr\u00f3 en<br \/>\nel cuello \u0097\u00a1y yo que pensaba haber apuntado tan bien!\u0097. El animal sigui\u00f3<br \/>\ncorriendo mientras sacud\u00eda la cabeza. Volv\u00ed a alcanzarle v le envi\u00e9 otra flecha<br \/>\nque penetr\u00f3 en direc\u00e1\u00f3n al coraz\u00f3n. Aunque no llevaba la fuerza necesaria para<br \/>\nser mortal, vi que el animal se debilitaba en seguida y que su carrera se hac\u00eda<br \/>\nm\u00e1s lenta. Fue entonces cuando saqu\u00e9 mi tercera flecha v volv\u00ed a tirarle. \u00c9sta<br \/>\npenetr\u00f3 hasta el coraz\u00f3n. Empezaba a creer que el bisonte tiene las siete vidas<br \/>\nde un gato y que iba a ser tan dif\u00edcil de matar como ese animal cuando vi que le<br \/>\nsal\u00eda sangre por el hocico. Comprendi entonces que iba a caer pronto. Le tir\u00e9 mi<br \/>\ncuarta flecha, vacil\u00f3, se derrumb\u00f3 sobre un costado y en seguida muri\u00f3. Ya hab\u00eda<br \/>\nmatado mi primer bisonte.<\/p>\n<p>Cuando observ\u00e9 al animal ca\u00eddo v vi que le hab\u00eda tirado cinco flechas, tuve la<br \/>\nimpreSiOn de que era demasiado para un solo bisonte. (&#8230;)<\/p>\n<p>Mientras pensaba aquello me sent\u00eda avergonzado por mi torpeza como tirador.<br \/>\nPens\u00e9 en quitarle todas las flechas menos una De hecho, estaba haci\u00e9ndolo cuando<br \/>\nme acord\u00e9 de una observaci\u00f3n que mi padre me hab\u00eda hecho una vez. Era \u00e9sta:<br \/>\n\u00abHijo, acu\u00e9rdate siempre de que un hombre que miente no ser\u00e1 nunca querido por<br \/>\nnadie\u00bb. Con lo que en v ez de intentar enga\u00f1ar, dije la verdad. Y eso me hizo m\u00e1s<br \/>\nfeliz.<\/p>\n<p>Quit\u00e9 todas las flechas v empec\u00e9 a descuartizar el bisonte. Todo iba muy bien<br \/>\nhasta que intent\u00e9 darle la vuelta al animal. Descubr\u00ed que aquello era demasiado<br \/>\npara m\u00ed. Como s\u00f3lo hab\u00eda descuartizado un costado, pens\u00e9 en quitarle los ri\u00f1ones<br \/>\n~ cortar una buena pieza de carne para mi suegra. En aquel preciso momento o\u00ed que<br \/>\nalguien me llamaba. Mont\u00e9 mi caballo v sub\u00ed a lo alto de la colina. All\u00ed vi a mi<br \/>\npadre que ven\u00eda a buscarme. ( )<\/p>\n<p>Estaba muy contento de que hubiese procurado arregl\u00e1rmelas y o solo. Le dije<br \/>\nentonces el n\u00famero de flechas que hab\u00eda necesitado y d\u00f3nde hab\u00eda clavado cada una<br \/>\nde ellas. Incluso le dije que hab\u00eda lanzado mi primera flecha en mitad de la<br \/>\nmanada sin saber d\u00f3nde hab\u00eda ido a parar. Se ri\u00f3, pero estaba orgulloso de m\u00ed.<br \/>\nCreo que era porque le hab\u00eda dicho la verdad y no hab\u00eda intentado enga\u00f1arle ni<br \/>\nmentir aunque fuera todav\u00eda un ni\u00f1o. <\/p>\n<p>Mi padre llam\u00f3 al anciano del campamento que hac\u00eda siempre de pregonero para<br \/>\nanunciar que \u00abOta Kte\u00bb o \u00abMata-Mucho\u00bb hab\u00eda cazado su primer bisonte y que<br \/>\n\u00abOso-de-Pie\u00bb, su padre, le regalaba un caballo.<\/p>\n<p>Aquel fue el primer y \u00faltimo bisonte que mat\u00e9 en mi vida y necesit\u00e9 cinco<br \/>\nflechas para conseguirlo.<\/p>\n<p>Luther Oso-de-Pie, Recuerdos de un jefe Sioux<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>El gran Ger\u00f3nimo<\/p>\n<p>Ger\u00f3nimo forma parte de los jefes cuyos nombres simbolizan la resistencia india<br \/>\nfrente al temprano lmperialismo norteamericano. <\/p>\n<p>Habi\u00e1 cuatro tribus Apaches principales los Chincahuas, los Mescaleros, los<br \/>\nLipanes y los Jicarillas. Ger\u00f3nimo naci\u00f3 entre los Chiricahuas del Sur, pero se<br \/>\ncri\u00f3 con los Chiricahuas del Norte.<\/p>\n<p>Nac\u00ed en el ca\u00f1\u00f3n Nodoyohn, en Arizona, en junio de 1829. (&#8230;)<\/p>\n<p>Era el cuarto de una familia de ocho hijos \u0097cuatro chicos y cuatro chicas\u0097. De<br \/>\nla familia s\u00f3lo quedamos yo mismo, mi hermano Porico (Caballo Blanco) y mi<br \/>\nhermana Nah-da-Ste. Somos prisioneros de guerra en la reserva militar (Fort<br \/>\nStill).<\/p>\n<p>Siendo yo muy ni\u00f1o, gateaba por el suelo sucio del tepee de mi padre, y mi madre<br \/>\nme colocaba sobre su espalda suspendido en mi tsoch (cuna en apache) o la colgaba<br \/>\nde una rama de \u00e1rbol. El sol me calentaba, el viento me acunaba y los \u00e1rboles me<br \/>\nabrigaban como a todos los dem\u00e1s ni\u00f1os apaches.<\/p>\n<p>Cuando crec\u00ed, mi madre me ense\u00f1\u00f3 las leyendas de nuestro pueblo, me habl\u00f3 del<br \/>\nsol y del cielo, de la luna v las estrellas, de las nubes y las tormentas. Me<br \/>\nense\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n a arrodillarme para pedir a Usen que me diera la fuerza, la salud,<br \/>\nla sabidur\u00eda y su protecci\u00f3n. Nunca ped\u00edamos a Usen que castigara a otra persona,<br \/>\ny, si ten\u00edamos cualquier cosa contra alguien, nos veng\u00e1bamos nosotros mismos. Nos<br \/>\nhab\u00edan ense\u00f1ado que Usen no se preocupa de las querellas mezquinas de los<br \/>\nhombres.<\/p>\n<p>Mi padre me hablaba a menudo de las haza\u00f1as de nuestros guerreros, de los<br \/>\nplaceres de la caza y de las glorias del sendero de la guerra.<\/p>\n<p>Sol\u00eda jugar con mis hermanos y hermanas en torno a la casa de mi padre.<br \/>\nJug\u00e1bamos al escondite entre las rocas y los pinos. O vag\u00e1bamos a la sombra de<br \/>\nlos \u00e1lamos o busc\u00e1bamos shudocks (una especie de cerezas silvestres) mientras<br \/>\nnuestros padres trabajaban en el campo. Tambi\u00e9n jug\u00e1bamos a la guerra. ~os<br \/>\nejercit\u00e1bamos en acercarnos sin miedo a un objeto que representaba el enemigo y,<br \/>\na nuestra manera, llev\u00e1bamos a cabo grandes haza\u00f1as guerreras. (&#8230;)<\/p>\n<p>Cuando fuimos lo bastante grandes como para ser de cierta utilidad, fuimos al<br \/>\ncampo con nuestros padres. Ya no a jugar, sino a trabajar duramente. Cuando<br \/>\nllegaba el momento de sembrar, prepar\u00e1bamos la tierra con azadas de madera.<br \/>\nPlant\u00e1bamos el ma\u00edz en hileras bien rectas, las jud\u00edas entre las plantas de ma\u00ed2<br \/>\ny los melones y calabazas irregularmente por todo el campo. Cultiv\u00e1bamos esas<br \/>\nplantas porque las necesit\u00e1bamos.<\/p>\n<p>Nuestro campo no ten\u00eda generalmente m\u00e1s de una hect\u00e1rea. Los campos nunca<br \/>\nestaban cercados. No era raro que en u-n mismo valle cultivaran la tierra varias<br \/>\nfamilias, reparti\u00e9ndose la tarea de vigilar la cosecha v de impedir que los<br \/>\ncaballos de la tribu, los gamos u otros animales salvajes la destruyesen.<\/p>\n<p>Recog\u00edamos melones cuando quer\u00edamos comerlos. En oto\u00f1o recolect\u00e1bamos las<br \/>\ncalabazas y las jud\u00edas y las met\u00edamos en sacos o en cestos. Li\u00e1bamos juntas las<br \/>\nvainas de las mazorcas de maiz y los caballos transportaban as\u00ed la cosecha hasta<br \/>\nnuestra casa. All\u00ed quit\u00e1bamos la c\u00e1scara al ma\u00edz y guard\u00e1bamos toda la cosecha en<br \/>\ncuevas o en cualquier otro lugar para utilizarla \u00fanicamente en invierno.<\/p>\n<p>Nunca d\u00e1bamos maiz a los caballos, pero, si los conserv\u00e1bamos en invierno, les<br \/>\nd\u00e1bamos forraje. No ten\u00edamos ganado ni otros animales dom\u00e9sticos aparte de<br \/>\nnuestros perros y nuestros caballos.<\/p>\n<p>No cultiv\u00e1bamos el tabaco porque lo encontr\u00e1bamos en estado salvaje. Lo<br \/>\ncort\u00e1bamos y lo dej\u00e1bamos secar en oto\u00f1o, pero si llegaba a faltar, lo<br \/>\nsustitu\u00edamos por el rastrojo que hab\u00edamos dejado en el campo. Todos los indios<br \/>\nfum\u00e1bamos\u0097hombres y mujeres\u0097. Los ni\u00f1os no pod\u00edan fumar mientras no cazaran solos<br \/>\ny mataran alguna pieza mayor, como un lobo o un oso. No se prohib\u00eda fumar a las<br \/>\nmujeres a\u00fan no casadas, pero se las encontraba imp\u00fadicas si lo hac\u00edan. Casi todas<br \/>\nlas madres de familia fumaban.<\/p>\n<p>El ma\u00edz molido (a mano con morteros y mazos de piedra) no nos serv\u00eda \u00fanicamente<br \/>\npara hacer pan. Tambi\u00e9n lo aplast\u00e1bamos, lo remoj\u00e1bamos y, despu\u00e9s de la<br \/>\nfermentaci\u00f3n, hac\u00edamos con \u00e9l el \u00abtis-win\u00bb que ten\u00eda el poder de embriagar y era<br \/>\nmuy apreciado por los indios. Este trabajo lo hac\u00edan las squaws y los ni\u00f1os.<br \/>\nCuando llegaba la \u00e9poca de las bayas y las nueces, los ni\u00f1os peque\u00f1os y las<br \/>\nsquaws Iban a recogerlas y a menudo se pasaban el d\u00eda en ello. Cuando se alejaban<br \/>\nmucho del campamento, se llevaban caballos para cargar con las cestas.<\/p>\n<p>Yo me un\u00eda con frecuencia a ellos y, en una de aquellas excursiones, una mujer<br \/>\nllamada Cho-ko-le se perdi\u00f3 al ir con su caballo a buscar a sus amigas. Su<br \/>\nperrito la segu\u00eda mientras ella se abr\u00eda paso trabajosamente entre los pinos y el<br \/>\nespeso sotobosque. De pronto apareci\u00f3 en su camino un \u00abgrizzly\u00bb que atac\u00f3 al<br \/>\ncaballo. Ella salt\u00f3 a tierra y el caballo huy\u00f3. El oso se lanz\u00f3 entonces contra<br \/>\nella, que se defendi\u00f3 lo mejor que pudo con su cuchillo. Su perrito, que mord\u00eda<br \/>\nlos talones del oso distrayendo as\u00ed su atenci\u00f3n, le permiti\u00f3 permanecer un rato<br \/>\nfuera del alcance de la fiera. Por \u00faltimo, el \u00abgrizzly\u00bb la golpe\u00f3 sobre la<br \/>\ncabeza, arranc\u00e1ndole casi completamente el \u00abscalp\u00bb. Ella cay\u00f3, pero no perdi\u00f3 el<br \/>\nconocimiento y, a pesar de la ca\u00edda, consigui\u00f3 asestar cuatro grandes cuchilladas<br \/>\ny el oso se retir\u00f3. Cuando se hubo ido, ella volvi\u00f3 a colocarse el \u00abscalp\u00bb lo<br \/>\nmejor que pudo. Luego se sinti\u00f3 mal y se ech\u00f3. Aquella noche su caballo regres\u00f3<br \/>\nal campamento con su carga de nueces y bayas, pero sin su amazona. Los indios se<br \/>\npusieron a buscarla, pero no la encontraron hasta dos d\u00edas m\u00e1s tarde. La trajeron<br \/>\nal campamento y, gracias a los cuidados de los hombres de la medicina, cur\u00f3 de<br \/>\ntodas sus heridas.<\/p>\n<p>Los indios conoc\u00edan las hierbas para curar y sab\u00edan c\u00f3mo prepararlas y c\u00f3mo<br \/>\naplicarlas. Usen se lo hab\u00eda ense\u00f1ado al principio, y en cada generaci\u00f3n habia<br \/>\nhombres h\u00e1biles en el arte de curar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de recoger las hierbas, de prepararlas y de administrar la medicina,<br \/>\npon\u00edamos tanta fe en nuestras plegarias como en el verdadero efecto de la<br \/>\nmedicina. (&#8230;)<\/p>\n<p>Algunos indios eran h\u00e1biles para extraer balas, puntas de flecha u otros<br \/>\nproyectiles que pudieran herir a nuestros guerreros. Yo mismo lo he hecho con la<br \/>\nayuda de un simple pu\u00f1al o de un cuchillo de desollar.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os peque\u00f1os se vest\u00edan con ropa muy ligera en invierno y no llevaban nada<br \/>\nen verano. Las mujeres llevaban por lo general una falda rudimentaria que<br \/>\nconsistia en un trozo de tela de algod\u00f3n anudado a la cintura y que llegaba hasta<br \/>\nlas rodillas. Los hombres llevaban pantalones y mocasines. En invierno se pon\u00edan<br \/>\ncamisas y polainas.<\/p>\n<p>A menudo, cuando la tribu hab\u00eda instalado su campamento, unos cuantos chicos y<br \/>\nchicas sal\u00edan a escondidas y se encontraban a unos cuantos kil\u00f3metros para jugar<br \/>\ntodo el d\u00eda juntos y librarse de trabajar. Nunca eran castigados por estas<br \/>\ntravesuras, pero se hac\u00eda burla de ellos si se descubr\u00eda el lugar en que se<br \/>\nocultaban.<\/p>\n<p>Durante el verano de 1858, la tribu de los Apaches Bedonkoes se dirige al Sur<br \/>\npara comerciar. Por el camino se detienen junto a la ciudad mexicana que los<br \/>\nindios llaman \u00abKas-ki-yeh\u00bb. Un d\u00eda que los guerreros hab\u00edan ido a la ciudad, al<br \/>\nvolver por la noche al campamento, comprobaron que los mexicano hab\u00edan<br \/>\nexterminado en su ausencia a sus mujeres e hijos. El propio Ger\u00f3nimo perdi\u00f3 all\u00ed<br \/>\na su madre, a su mujer y a sus tres hijos. Jur\u00f3 vengar a los Apaches.<\/p>\n<p>En cuanto reunimos algunas armas y v\u00edveres, Mangas Colorado, nuestro jefe,<br \/>\nconvoc\u00f3 el consejo y vio que todos los guerreros estaban dispuestos a ir al<br \/>\nsendero de la guerra contra M\u00e9xico. Me nombraron para que pidiera ayuda a las<br \/>\ndemas trlbus.<\/p>\n<p>Me dirig\u00ed a los Apaches Chokonen (Chiricahuas) y su jefe Cochise convoc\u00f3 un<br \/>\nconsejo desde el amanecer. Los guerreros se reunieron silenciosamente en un<br \/>\nclaro, en un valle peque\u00f1o junto a una monta\u00f1a y se sentaron sobre el suelo<br \/>\nformando c\u00edrculo seg\u00fan su rango. Fumaron en silencio. A una se\u00f1al del jefe, me<br \/>\nlevant\u00e9 y present\u00e9 mi causa con estas palabras:<\/p>\n<p>\u00abHermanos de raza, ya hab\u00e9is o\u00eddo lo que sin motivo nos han hecho los mexicanos.<br \/>\nSois parientes m\u00edos \u0097t\u00edos, primos, hermanos\u0097. Nosotros somos hombres, como los<br \/>\nmexicanos; podemos hacerles lo mismo que nos han hecho. Vayamos a atacarles; yo<br \/>\nos conducir\u00e9 a su ciudad; les sorprenderemos en sus casas. Yo luchar\u00e9 en la<br \/>\nprimera fila. S\u00f3lo os pido que me sig\u00e1is para vengar el da\u00f1o que nos han hecho<br \/>\nlos mexicanos. \u00bfQuerr\u00e9is venir? Est\u00e1 bien. Vendr\u00e9is todos.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abNo olvid\u00e9is la ley de la guerra. Los hombres pueden regresar, pero tambi\u00e9n<br \/>\npuede que mueran. Si uno de estos J\u00f3venes muere, no quiero que sus hermanos de<br \/>\nraza me culpen, porque ellos han decidido ir libremente. Si yo muero, que nadie<br \/>\nme llore. Toda mi familia ha sido muerta en esta tierra y yo tambi\u00e9n morir\u00e9 si es<br \/>\nnecesario.\u00bb<\/p>\n<p>Volv\u00ed a nuestro campamento a comunicar aquel \u00e9xito a nuestro jefe y volv\u00ed a<br \/>\nsalir inmediatamente para el Sur, al territorio de los Apaches Nednis. Su jefe<br \/>\nWhoa me escuch\u00f3 sin decir palabra y dio orden de reunir en seguida al consejo, y<br \/>\ncuando todos estuvieron presentes me indic\u00f3 que hablara. Les dije lo mismo que<br \/>\nles hab\u00eda dicho a los Chokonen y tambi\u00e9n prometieron ayudarnos.<\/p>\n<p>Durante el verano de 1859, casi un a\u00f1o despu\u00e9s de la matanza de Kas-ki-yeh, se<br \/>\nreunieron las tres tribus junto a la frontera mexicana para marchar por el<br \/>\nsendero de la guerra. Hab\u00edan pintado sus rostros, ce\u00f1ido sus bandas de guerra en<br \/>\nsus frentes y aprestado sus largas cabelleras para el cuchillo del guerrero que<br \/>\nles venciese. Hab\u00edan puesto a sus familias a salvo en las monta\u00f1as, cerca de la<br \/>\nfrontera. Un guerrero ten\u00eda la misi\u00f3n de velar por aquellas familias y se hab\u00edan<br \/>\nconvenido varios puntos de cita para el caso de que fuera atacado el campamento.<\/p>\n<p>Cuando todo estuvo a punto, los jefes dieron la se\u00f1al de par\u00edida. No hab\u00edamos<br \/>\nllevado caballos y cada guerrero llevaba mocasines y un trozo de tela alrededor<br \/>\nde la cintura. Esta prenda le serv\u00eda de cobijo por la noche y le aseguraba una<br \/>\nprotecci\u00f3n suficiente durante la marcha. Durante la lucha, cuando la pelea es<br \/>\ndura, no nos gusta estar muy vestidos. Cada guerrero llevaba tambi\u00e9n v\u00edveres para<br \/>\ntres d\u00edas y, como caz\u00e1bamos a menudo durante la marcha, nos nos fal\u00edaba alimento<br \/>\ncasi nunca. (&#8230;)<\/p>\n<p>Cuando casi hab\u00edamos llegado a Arispe, levantamos nuestras tiendas y ocho<br \/>\nhombres salieron de la ciudad a caballo para parlamentar con nosotros.<br \/>\nCapturamos, matamos y cortamos la cabellera a aquellos hombres. Era seguro que<br \/>\ndespu\u00e9s de aquello las tropas saldr\u00edan de la ciudad y, efectivamente, a la ma\u00f1ana<br \/>\nsiguiente nos atacaron. Las escaramuzas se multiplicaron durante todo el dia sin<br \/>\nque en\u00edabl\u00e1ramos un combate generalizado. Pero al caer la noche capturamos su<br \/>\nconvoy de avituallamiento y as\u00ed tuvimos v\u00edveres en abundancia y m\u00e1s fusiles.<\/p>\n<p>Aquella noche apostamos centinelas y permaneamos en nuestro campamento para<br \/>\ndescansar, ya que esper\u00e1bamos un combate duro al dia siguiente. Por la ma\u00f1ana muy<br \/>\ntemprano los guerreros se reunieron para rezar\u0097no para pedir ayuda, sino para<br \/>\ntener fuerza v evitar las emboscadas y las a\u00f1agazas de\u00ed enemigo.<\/p>\n<p>Como lo hab\u00edamos previsto, hacia las diez de la ma\u00f1ana todas las tropas<br \/>\nmexicanas salieron de la ciudad. Hab\u00eda dos compa\u00f1\u00edas de caballer\u00eda y dos de<br \/>\ninfanter\u00eda. Reconoc\u00ed a los soldados de caballer\u00eda como los que hab\u00edan asesinado a<br \/>\nmi mujer y a mis hijos en Kas-ki-yeh. Se lo dije as\u00ed a los jefes; ellos<br \/>\ndecidieron confiarme la direcci\u00f3n de la batalla.<\/p>\n<p>Yo no era un jefe y no lo hab\u00eda sido nunca, pero me confiaron aquel honor por<br \/>\nser quien m\u00e1s hab\u00eda sufrido y vo decid\u00ed ser digno de tal confianza. Hice que los<br \/>\nindios se colocaran en una depresi\u00f3n circular cerca del r\u00edo. Los mexicanos<br \/>\navanzaron con la infanter\u00eda en dos hileras; la caballer\u00eda permanec\u00eda como<br \/>\nreserva. Nosotros es\u00ed\u00e1bamos a cubierto en el bosque y ellos avanzaron hasta<br \/>\nllegar a unos cuatrocientos metros de nosotros, y all\u00ed se detuvieron y abrieron<br \/>\nfuego. En seguida di la se\u00f1al de ataque y al mismo tiempo envi\u00e9 algunos bravos a<br \/>\nque hostigaran su retaguardia. Muchos cayeron alcanzados por mi mano v yo<br \/>\ncontinu\u00e9 dirigiendo la carga. Muchos bravos murieron. La batalla dur\u00f3 cerca de<br \/>\ndos horas.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, no quedaban m\u00e1s que cuatro indios en medio del campo; yo mismo y<br \/>\notros tres guerreros. Ya no teniamos flechas y nuestras lanzas se hab\u00edan roto en<br \/>\nlos cuerpos de nuestros enemlgos muertos. Ya s\u00f3lo nos quedaban nuestras manos y<br \/>\nnuestros cuchillos para luchar, pero todos los que habian luchado contra nosotros<br \/>\nestaban muertos. Fue entonces cuando dos soldados armados corrieron hacia<br \/>\nnosotros desde el otro extremo del campo. Mataron a dos de nuestros hombres y los<br \/>\ndos que qued\u00e1bamos corrimos a unirnos al resto de nuestros guerreros. Mi<br \/>\ncompa\u00f1ero fue muerto de un sablazo, pero yo consegu\u00ed llegar al lugar en que se<br \/>\nencontraban nuestros guerreros, agarr\u00e9 una lanza y me di la vuelta. El que me<br \/>\npersegu\u00eda fall\u00f3 su objetivo y se empal\u00f3 en mi lanza. Me apoder\u00e9 de su sable y me<br \/>\nabalanc\u00e9 sobre el soldado que hab\u00eda matado a mi compa\u00f1ero. Lo trab\u00e9 por medio del<br \/>\ncuerpo y rodamos por el suelo. Le mat\u00e9 con mi cuchillo y r\u00e1pidamente me volv\u00ed a<br \/>\nlevantar blandiendo su sable y buscando nuevos soldados que matar. Ya no<br \/>\nquedaban. Pero los Apaches ya hab\u00edan visto. Sobre el campo ensangrentado,<br \/>\ncubierto de cuerpos de mexicanos, se elev\u00f3 el orgulloso grito de guerra de los<br \/>\nApaches.<\/p>\n<p>Todav\u00eda cubierto por la sangre de mis enemigos, sujetando a\u00fan mi arma<br \/>\nvictoriosa, sumergido todav\u00eda en la felicidad que me hab\u00eda producido la batalla,<br \/>\nfui rodeado por todos los bravos y proclamado jefe de todos los Apaches. Luego di<br \/>\nla orden de quitar las cabelleras a los muertos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los indios hablan de los blancos Documentos &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; Llegas, hermano m\u00edo, pensando que nos ense\u00f1ar\u00e1s la Sabiduria. Pero no creas que los salvajes est\u00e1n locos. Poseen los conocimientos que necesitan. 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