Author Topic: chamanismo curativo  (Read 1103 times)

Crow

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chamanismo curativo
« on: Octubre 17, 2006, 04:42:44 pm »
Al chamanismo se le identifica con lo que es la curación, porque normalmente se ha orientado y se ha explicado de esa manera. Chamán es el que cura problemas, normalmente de tipo físico, con hierbas, con rezos, con cantos. En la selva hay muchos chamanes que a través de sus rezos y de sus cantos ayudan a sanar la enfermedad física de las personas que ante él acuden. Sin embargo eso no es el chamanismo esencial.

El chamanismo antiguamente fue practicado por una élite sacerdotal y lo que conocemos como chamanismo, sobre todo en Perú, después de quinientos años, no es el chamanismo auténtico, porque este chamanismo está desprovisto, de lo que es el trabajo de autodescubrimiento. Podríamos decir que el chamanismo que se practica ahora es como la medicina oficial, donde el paciente va al médico para que le solucione el problema y el doctor intenta solucionarle su afección a través de unas sustancias químicas sin llegar a la esencia de la enfermedad.

Nosotros nos hemos desarrollado, sobre todo en el área de la tecnología, sin embargo, habiendo médicos ocupados en la sanación del cuerpo físico, no existe hasta estos momentos lo que podríamos llamar una panacea. Unas fórmulas que nos ayuden realmente a sanar. Y parece curioso que mientras más pasa el tiempo y más pasan los años en nuestra vida, más deteriorados estamos y se deteriora rápidamente nuestro organismo por la calidad de vida, nuestra alimentación, nuestros hábitos. Algunos beben mucho alcohol, otros fuman, otros tienen un mal uso de la sexualidad, otros respiran un aire contaminado, otros contaminan su mente, sus emociones, sus palabras. Todas estas acciones o consecuencias que están en el ambiente aceleran obviamente nuestro proceso hacia la enfermedad.


En el trabajo del autodescubrimiento debemos saber que el hombre, de acuerdo a la concepción Andina, tiene tres niveles, para poder tener la oportunidad de descubrirse: el primer nivel que se llama Hanan Pacha o un mundo espiritual; el segundo nivel o Cay Pacha, el mundo del aquí y ahora, de los pensamientos y los actos volitivos de la vida diaria; y un tercer nivel, el Ucu Pacha, que es el nivel denso, el nivel del Ego.

Entender y conocer esto es muy importante en la visión chamánica. El chamán sabe que existen esos tres mundos, externamente y también internamente.

El chamán moderno, se quedo en el mundo del Cay Pacha, es decir, el mundo del aquí y del ahora, de los problemas cotidianos y de los problemas físicos, pero no aborda el tema de fondo. Se quedó en el Cay Pacha. Tampoco tiene un gran conocimiento de lo que es el mundo del Hanan Pacha o mundo espiritual .

Cuando uno entra a estudiar y a trabajar con el chamanismo, nos da una visión que nos permite el conocimiento de otro tipo de energía. Percibir el aura, por ejemplo, ya no es una cuestión extraordinaria sino más bien ordinaria cuando se está trabajando con el chamanismo. Ocurre como con la sociedad tibetana donde se habla tranquila y alegremente sobre cuestiones de reencarnación. Es algo cultural. Y en chamanismo también es algo cultural hablar de las energías. Las energías que curan, las energías que enferman. Pero otra cosa distinta dentro de lo que es el contexto chamánico es el Espíritu y los diferentes niveles espirituales. Otra cosa también es el abordaje que se hace a los diferentes elementos o departamentos de nuestro subconsciente para descubrir al Ego. Entonces esto es lo que ya no existe en el chamanismo moderno, ya no existe la parte superior de la espiritualidad.
 
El chamanismo esencial va mucho mas allá de lo que es una acción de sanar, de curar el cuerpo físico. Podría decir sin temor a equivocarme, por ejemplo, que el príncipe Gautama Sakyamuni, el Buda, era un chamán. Su labor la enfocó realmente a lo que es el autodescubrimiento. El propio Jesús, el Cristo, su actitud, su trabajo, era eminentemente chamánico. El trabajo, la obra que le enseña Krishna a Arjuna es chamánico también. El trabajo del propio Krishnamurti, también es un trabajo chamánico en el sentido de que es un camino que nos permite lo que es el autodescubrimiento.

La espiritualidad no solo está ligada a la idea del Espíritu, a la propia palabra del Espíritu, ni tampoco a la adquisición de ciertas facultades para percibir la energía o tener cierta intuición ante ciertos eventos. Podríamos decir que eso son los rudimentos de lo que podría ser una espiritualidad exitosa en la vida del hombre. Entonces, es en el chamanismo esencial donde nosotros podemos encontrarnos a nosotros mismos.

Ante el Dalai Lama, una vez denunciamos y ante la comunidad internacional, que en el budismo se presentan muchos monjes budistas con altos grados como los Tulkus o los Rimpoches y no todos son Tulkus o Rimpoches, o en todo caso hay muchos niveles. Los más importantes Rimpoches y Tulkus -maestros de la tradición tibetana-, son muy pocos. Y contados con los dedos de la mano todavía sobrarían dedos.

El propio Dalai Lama ha dicho: Bueno está bien la liturgia, está bien el ritual, pero no olvides el trabajo interno que está pendiente por realizar . El trabajo interno en el budismo está orientado a lo que es el conocimiento de Mara (Mara es el Ego) y el desarrollo del Bodhichitta (el desarrollo de un conocimiento compasivo). Esa es la esencia del Budismo y también es la esencia del chamanismo. Esto me parece una audaz aclaración de lo que es en verdad el trabajo interno.

Los chamanes y los maestros trabajan en realidad mucho por el tema psicológico, por el tema de la meditación y también existe el tema ritual y litúrgico.
El tema del ser humano es un tema de energía y la energía se la come el Ego. Cuando el Ego no es estudiado de una manera analítica desde el Espíritu, entonces nuestro anhelo espiritual, como dice Herman Hesse, será simplemente un ideal antropológico y no un ideal posible de ser cristalizado y materializado en nuestra vida diaria.

Entonces, el trabajo del chamanismo esencial no es simplemente para tener la anécdota de haber estado allí. No, la orientación que personalmente tengo y que los maestros con los que trabajo me dan, es precisamente que nosotros tengamos una percepción acerca de nuestro trabajo espiritual y acerca de aquello que nos resta energía y que nos corta las fuerzas necesarias en la investigación y el conocimiento de esa otra parte de nuestro universo que no hemos conocido; para que de manera conciente y sistemática hagamos de nuestro trabajo espiritual, nuestro propósito fundamental.

Creo que todos estamos viviendo una época fantástica, en la que la sicología está uniéndose con el aspecto espiritual. Actualmente estoy trabajando con Stanislav Grof en una certificación en Sicología Transpersonal y en Respiración Holotrópica y realmente hay un equipo interesante de trabajo que hace que sea muy positivo asistir a un curso de está naturaleza, en el que se incluye la meditación, por ejemplo. Claro que es un poco difícil para los profesionales, sicólogos o siquiatras que van a una certificación y de pronto se encuentran con una práctica de relajación o de meditación o con que se haga un altar colectivo. Todas estas cosas chocan y yo lo entiendo, porque está parte espiritual ha sido cercenada y al ser cercenado todo esto, se relaciona con la religión, y como de alguna forma nuestra mente está divorciada de la religión, no quiere saber nada de altares, ni meditaciones, ni campanas, ni historias de estas. Sin embargo, he visto entre los profesionales y terapeutas que ya entran a ese nivel y que ya meditan, que su comprensión de la meditación y del trabajo sicológico, unido a la espiritualidad, obviamente es muy amplia y es diferente.

En lo personal me alegro mucho que así esté sucediendo, porque es la única forma de ir abriéndose paso dentro de lo que es el mal del hombre que origina el Ego.

Nuestro trabajo es un trabajo espiritual, y desde el Espíritu vamos al alma y desde el alma vamos a la psiquis. No desde nuestra psiquis vamos yendo al alma. Definimos con claridad, y está definición viene precisamente, no sólo de los estudios que yo puedo haber cursado, sino del maestro que me guía y que es El Águila Dorada. Y me dice que el hombre es cuerpo, es alma y es Espíritu.
Hay un cuarto elemento más que no debemos olvidar y que normalmente se ha olvidado en las tradiciones y consiste precisamente en que ese Espíritu, que aún no tiene poder para expresarse en su totalidad necesita volver a las fuentes es decir al Gran Espíritu, al Gran Océano de la Vida, al Gran Fuego Cósmico, al Fuego Mayor porque nuestro Espíritu es una chispa ígnea del Fuego Mayor.

Pero está chispa ígnea al estar tanto tiempo, tantos siglos, tantos milenios apartada del Fuego Mayor, ha perdido fuerza y cuando yo hablo de la enfermedad del Espíritu, hablo precisamente de que nuestro Espíritu ya no tiene la destreza ni la capacidad de volver a la fuente, a la planta de energía y desde esa planta de energía regresar renovado para que nosotros continuemos aquí realizando un trabajo más fecundo en la labor del Espíritu, en el alma y en este vaso de alabastro o vaso de expresión, que es el cuerpo.

Este es otro punto que están notando los maestros y que seguirán notando con más vehemencia cada vez, porque no es suficiente decir que en nuestro interior está el Espíritu de Dios, si no que nuestro Espíritu, hoy por hoy, necesita fundirse con el Gran Espíritu; porque en esa unión del Espíritu con El Gran Espíritu es como nosotros vamos a adquirir otro tipo de fuerza, otro tipo de liberación de Energía para nuestro trabajo interior.

Esto, sin duda, es una técnica antiquísima, es una enseñanza antigua y está íntimamente ligada a lo que es la unión y la fusión de nuestro Espíritu Individual con el Espíritu Cósmico. Nuestro Espíritu individual se renueva, se actualiza, cobra fuerza y entonces tiene más poder para actuar y poder ganar más terreno en el alma, en nuestra mente, en nuestras emociones, en nuestras palabras y acciones; y por tanto, genera también una sana vibración en nuestro cuerpo físico, por tanto, si bien es cierto que hoy ya muchos estamos aceptando que Dios está en nuestro interior, necesitamos ahora una segunda etapa, necesitamos experimentar ese Dios Interior; y después viene la tercera etapa, unir nuestro Dios Interior con ese Gran Dios Cósmico, para poder volver a experimentar esa sana y agradable sensación que es gozar de una tranquilidad y de un amor y de una paz constantes para renovar nuestros propósitos en el trabajo Espiritual.