Author Topic: LA DEPRESIÓN, UNA EPIDEMIA DE NUESTROS DÍAS  (Read 1541 times)

Crow

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LA DEPRESIÓN, UNA EPIDEMIA DE NUESTROS DÍAS
« on: Febrero 22, 2006, 07:49:43 am »
La depresión y los estados de ánimo de abatimiento y melancolía se han convertido en una epidemia en el mundo que nos ha tocado vivir. Los expertos vaticinan que será la enfermedad más extendida en las próximas décadas. Pero no debemos resignarnos ni permitir que condicione nuestra vida. Cada uno de nosotros debe responsabilizarse de su propio crecimiento interior y de la evolución de su consciencia, dos factores imprescindibles para prevenir o vencer esa dolencia del alma.

A menudo se suele infravalorar los terribles efectos que provoca la depresión. Sólo quienes la conocen de cerca, como víctimas o allegados, atisban la variada gama de sufrimientos que conlleva. Se trata de una enfermedad que genera desesperación, profundo sentimiento de soledad e incomprensión, agitación mental y motriz, fatiga crónica, fantasías autodestructivas, trastornos en la alimentación, insomnio, perturbaciones de carácter y personalidad, problemas de comunicación, obsesiones, tristeza extrema, falta de autoestima, fobias e incluso tendencias suicidas.

DE LA TRISTEZA A LA DEPRESIÓN

Todo el mundo ha experimentado tristeza con mayor o menor intensidad en algún momento de su vida porque es un estado de ánimo que forma parte de la naturaleza humana y que incluso puede servirnos de inspiración y ser fuente de conocimiento, compasión, amor y creatividad. A veces constituye una
reacción a hechos desagradables, circunstancias adversas o expectativas frustradas, y otras, se presenta sin causa aparente. Cualquier persona medianamente madura sabe que vivir entraña una sucesión de alegrías y tristezas.

Sentir tristeza de forma ocasional no es, pues, algo patológico, pero sí lo es cuando ésta se torna crónica y socava nuestra vitalidad y entusiasmo. La tristeza que tiende a intensificarse y a pervivir en nuestra alma es un camino a la depresión. De hecho, muchos estados depresivos comienzan con tristeza, falta de motivación y carencia de intereses vitales. Síntomas claros, junto con la ansiedad, la angustia, la melancolía profunda y reincidente, la pereza desorbitada, la insatisfacción, la falta de atención y/o la irritabilidad creciente, de que algo no va bien en nuestro interior y debemos pedir ayuda.

TIPOS DE DEPRESIÓN

.La provocada por causas bioquímicas. Puede aparecer como depresión profunda o como cuadro maniaco-depresivo.

.La ocasionada por causas o factores externos, como la muerte de un ser querido, problemas personales o laborales, situaciones conflictivas o traumáticas, etc.

.La originada por neurosis o desequilibrios psíquicos, problemas de afectividad, traumas infantiles. Puede cursar con otros síntomas asociados, como hipocondría, angustia, fobias, etc.

SíNTOMAS

La depresión actúa sobre el cuerpo, la mente, el ánimo y las energías de las personas, y presenta síntomas diversos.

EN EL PLANO PSÍQUICO Y EMOCIONAL, el depresivo sufre pérdida de vitalidad hasta el punto de llegar a impedir a los afectados realizar cualquier actividad, hastío, desesperación, amargura, incapacidad para disfrutar y amar, pérdida de memoria, atención y concentración, fatiga, desgana, indecisión crónica, predominio de pensamientos negativos, irritabilidad, pesimismo, miedo irrefrenable, incomunicación, angustia, ansiedad, sensación de aislamiento, ausencia total de autoestima, ataques de hipocondría e incluso pensamientos suicidas.

EN EL PLANO FíSICO Y PSICOSOMÁTICO, la depresión origina trastorno del sueño y la alimentación (como anorexia o bulimia), impotencia, frigidez, trastornos en el sistema digestivo, sensación de ahogo o falta de aire, agitación motriz o bien incapacidad para moverse, contracturas musculares, rigidez en los músculos de la cara, cargazón de hombros y otros problemas psicosomáticos.

¿QUÉ PUEDE HACER EL AFECTADO?

Además de requerir ayuda profesional a un psiquiatra o un psicólogo, las personas que padecen depresión deben comprender que su sufrimiento tiene remedio y aprender a hacer uso de sus propios recursos internos para tratar de salir de su estado de desesperanza y pesadumbre. Aunque piense que ha perdido sus energías, no debe olvidar que siguen ahí y puede reactivarlas, por mucho que estén bloqueadas o dispersas.

Todos deberíamos tener presente que la salud física y mental es una conquista que depende de nuestra voluntad y esfuerzo. Además, nunca deberíamos perder de vista las cuatro máximas prioridades del ser humano: lograr paz interior, salud física y mental, y buenas relaciones con los demás.

¿Y LOS FAMILIARES Y AMIGOS?

Es necesario que sean amables, comprensivos y solícitos, y que traten de
hacer sentir al depresivo que le quieren y apoyan.

TRATAMIENTOS

Los más tradicionales son la psicoterapia (psicoanálisis, diálogo terapéutico, terapia de apoyo, terapia cognoscitiva, terapia de grupo), los fármacos antidepresivos, siempre bajo la estricta supervisión de un especialista, y el ejercicio físico.

Además, se puede recurrir al yoga, al tai-chi u otras disciplinas orientales para prevenir y favorecer la curación.