Author Topic: Apéndice VII  (Read 2824 times)

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Apéndice VII
« on: Febrero 11, 2009, 01:24:10 pm »
Apéndice VII
EXPERIENCIAS GENÉTICAS DE EXTRATERRESTRES EN MIRASSOL (BRASIL)

Para que el lector vea que lo que hemos narrado a lo largo de este libro tiene paralelos y confirmaciones en otras partes del planeta, narraremos lo que desde el año 1979 está sucediendo en Mirassol, una ciudad de unos 30.000 habitantes en el estado de Sao Paulo, en Brasil.

La víctima, de tales experiencias, es un mulato llamado Antonio Carlos Ferreira, que vivía con su madre en el número 2735 de la Avenida 3.a en Mirassol, y tenía veintiún años de edad cuando en 1979 tuvo su primer encuentro con los extraterrestres o mejor dicho fue abducido por ellos contra su voluntad.

Todos los pormenores de este interesantísimo caso fueron relatados por el Dr. Walter Buhler y Guillermo Pereira en el libro «O caso de Mirassol», publicado en Río de Janeiro en 1984. Los datos, documentos, fotografías y pruebas que sostienen todo lo que allí se dice, están guardados en las oficinas de la Sociedad de Brasileira de Estudios sobre Discos Voladores (SBEDV), cuya dirección es:

Caixa Postal n.° 16017

Correio do Largo do Machado

Río de Janeiro

Brasil

Lo primero que tenemos que decir es que los extraterrestres envueltos en esta experiencia genética no son los mismos de los que hemos tratado en este libro, aunque son también de baja estatura y con una cabeza de gran tamaño.

Los hay de dos tipos o razas que parece conviven en el mismo planeta. Unos tienen la piel bastante oscura, parecida a la de Antonio Carlos, —y puede que ésta fuese una de las razones por las que fue escogido para la experiencia— y de cabello rizado y rojizo: y otros, que dan la impresión de ser los dominantes, tiene la piel más clara y los cabellos lisos y negros.

Pero ambos, aun siendo de formas parecidas a las humanas, son de una extraordinaria fealdad. Este detalle fue el que hizo que A. Carlos se resistiese a las experiencias a que fue sometido y el que lo inhibió para que voluntariamente practicase lo que de él se pedía, cosa que otros humanos, abducidos por extraterrestres de formas más armónicas, han practicado gustosamente. En el capítulo «Experiencias genéticas» hemos aportado varios casos.

El resumen de lo acontecido a Antonio Carlos Ferreira es el siguiente:

El día 28 de junio de 1979, a las tres de la madrugada, cuando AC hacía sus rondas, en compañía de su perro policía «Hongue» en la gran fábrica de muebles en la que trabajaba de vigilante nocturno, vio en una gran explanada cerca de los servicios sanitarios una luz muy brillante que descendía lentamente, dentro de los terrenos de la fábrica.

Cuando observaba atentamente qué podía ser aquello, vio que se acercaban a él tres criaturas de muy baja estatura —que más tarde supo que eran robots— con la cabeza cubierta por una especie de casco opaco y vestidos con un uniforme enterizo que los cubría completamente hasta el cuello.

«Hongue» adiestrado para ello, partió hacía ellos gruñendo pero no había hecho más que iniciar su carrera cuando lanzando un pequeño gemido quedó paralizado y cayó como muerto.

De una pequeña caja que llevaba uno de aquellos seres partió un haz de luz roja que inmovilizó a AC y en este estado fue transportado por los tres individuos, sin tocar el suelo, hasta un pequeño aparato discoidal que estaba aparcado en el extremo de la explanada.

Este aparato lo transportó a otro de mayor tamaño en donde sería sometido a las experiencias que enseguida detallaremos. La nave nodriza a donde fue trasladado tenía muchos compartimentos y salones y en ella pudo ver una gran cantidad de hombrecitos de las dos razas, atareados en sus quehaceres. Los tres robots que lo habían inmovilizado y secuestrado, en cuanto lo entregaron a los hombrecitos de la gran nave, se alinearon pegados a la pared y así permanecieron inmóviles todo el tiempo que estuvieron a la vista de AC. Durante su secuestro y traslado, en ningún momento se dirigieron a él para nada ni los oyó comunicarse entre ellos.

Las dos razas, aparte de diferenciarse en el pelo y en el color de la piel, tenían otras pequeñas disparidades, pero fundamentalmente eran bastante parecidos, teniendo unos ojos muy salientes y rasgados, sin cejas ni pestañas, gran boca con unos labios carnosos y salientes, nariz muy ancha, chata aunque algo arremangada, barbilla prominente y cuello bastante grueso.

Una vez que AC hubo recobrado sus movimientos y cuando de una manera telepática le aseguraron que no le iban a hacer ningún daño y que lo iban a regresar a su casa, lo llevaron a otra pequeña sala en donde había un diván. Lo hicieron tumbarse en él y entonces comenzó la parte más extraña e interesante de toda su aventura.

Por una parte apareció una mujer extraterrestre, que estaba completamente desnuda, y que se acercó decididamente al diván en donde estaba acostado AC. Era de la raza de los de piel oscura, y un poco más alta que los otros de su especie, aunque bastante más baja que AC. Tenía entre 1,50 y 1,55 mts., la piel color chocolate, bastante parecida a la de AC y una gran cabeza; pelo rojo y ensortijado, ojos negros y muy rasgados y una boca muy grande con unos labios muy gruesos.

 

Aparte de esto su aliento era bastante fétido, tenía la barbilla muy saliente, senos pequeños, pelo rojo en la región púbica y una piel muy fría al tacto. Estos fueron los detalles que posteriormente bajo hipnosis dio AC, ya que cuando reaccionó de la impresión que le había causado la luz y los hombrecitos que vio acercarse, no se acordaba de nada de lo que había sucedido en las más de doce horas transcurridas.

Las incidencias de lo ocurrido entre AC y la mujer extraterrestre las resumo de lo que escribieron Walter K. Buhler, Guillermo Pereira y Ney Matiel Pires en el libro «UFO Abduction at Mirassol - A biogenetic experiment» publicado privadamente en 1985 por Wendelle C. Stevens, en Tucson, Arizona.

«... En aquel momento la desnuda extraterrestre le habló algo a AC. Le dijo con señales de afecto que ella quería que él la besase. Esto lo repitió en más ocasiones mientras estuvieron juntos.

«AC consideraba a aquella mujer nada atractiva y estaba muy lejos de agradarle. Cuando él tocó por un momento su piel, aparte de sentirla muy fria, recibió una pequeña descarga (eléctrica)...

«Una vez que AC estuvo tumbado en el diván, tres de los extraterrestres comenzaron a despojarlo de sus vestidos, pero él se resistió. Los empujó y los golpeó, pero ellos eran fuertes y lo trataron ásperamente y con dureza y finalmente lo dominaron. Le arrancaron por la fuerza los vestidos rasgándoselos y durante el forcejeo recibió magulladuras.

«Posteriormente se pudo hacer más luz sobre este incidente y en especial sobre la manera bastante brusca con que lo despojaron de sus vestidos. Los ovninautas trataban de desnudar a AC quitándole su ropa de arriba a abajo como si fuese enteriza, sin desabrocharle los botones ni descorrerle la cremallera, muy posiblemente porque desconocían cómo es nuestra manera de vestirnos. Y esto puede ayudarnos a comprender la manera extraña que ellos tienen de ponerse y quitarse sus «monos» de una sola pieza de material elástico que de ordinario llevan puestos. (Ver ilustración).

«Enseguida la mujer desnuda trató de acercarse a él de nuevo y de cogerle las manos. AC estaba enormemente contrariado y le dijo a la mujer que no quería que se le acercase, porque su fealdad le causaba mucha repugnancia. Un extraterrestre un poco más alto que los otros se acercó y le puso a AC una inyección en un brazo lo que motivó que él perdiese toda su fuerza y también su deseo de resistir. Además en el otro brazo (el izquierdo) le pusieron un pequeño aparato que AC no sabe describir, pero que vio perfectamente cómo se lo acoplaban al brazo.

«A continuación le untaron por todo el cuerpo una especie de aceite de color ámbar oscuro. Enseguida lo colocaron encima de la mujer y lograron que él consumase su unión sexual con ella.

«No estuvo mucho tiempo con la mujer y en cuanto terminó le quitaron el aparato que le habían puesto en el brazo izquierdo y volvieron a untarlo con el mismo aceite, antes de devolverle sus ropas (que, sobre todo los calzoncillos, estaban bastante rasgados).

«Durante todo el tiempo los hombrecitos conversaban entre ellos en un lenguaje que era totalmente ininteligible para AC. Sin embargo, cuando se dirigían a él podía entender perfectamente lo que querían decirle.

«Le volvieron a decir que no tenía que temer; que nada malo le iba a suceder y que lo devolverían a la Tierra. También le dijeron que ellos venían de otro planeta y que estaban en la Tierra para conseguir el hijo (híbrido) de un terrestre para futuros estudios; que ya habían conseguido tres. Le aseguraron también que volverían a contactarse con él y que le mostrarían el fruto de su experiencia, porque querían que él conociese a su hijo.

«Mientras le decían esto le marcaron en el cuerpo con una especie de tatuaje que AC conserva todavía. (El tatuaje es un círculo con dos diámetros en forma de cruz). Le dijeron que este símbolo era la marca de ellos. AC sintió entonces que le faltaba el aire y le dieron un líquido oscuro que tenía un sabor raro y desagradable.

«Tras de esto lo llevaron a una habitación completamente oscura en donde sintió que lo trasladaban a otro vehículo más pequeño que lo dejó en el mismo sitio en que lo habían abducido. Cuando se repuso y quiso ver dónde estaba el pequeño vehículo que había visto al principio, ya no estaba allí».

Hasta aquí lo que los citados autores nos cuentan resumidamente de la experiencia de AC en el año 1979. Pero lo interesante es que las experiencias han proseguido y hoy ya conocemos muchos pormenores sobre todo este caso; no sólo sobre las consecuencias que ha tenido sobre la vida de AC, sino sobre los mismos extraterrestres que lo secuestraron y hacia los que en la actualidad AC ya no siente ninguna animosidad.

Todos estos detalles han ido saliendo a la luz mediante las sesiones de hipnosis a que AC ha sido sometido por expertos muy cualificados que se han ocupado de verificar cada una de sus aseveraciones y de asegurarse de que no están ante un sujeto fabulador.

Sin querer entrar en ninguna discusión que estaría completamente fuera de lugar en este apéndice, les diremos a los que critican el método de la hipnosis como un instrumento de trabajo en la ovnilogía, que si conociesen bien todo lo que él conlleva, no perderían su tiempo ni su reputación en atacarlo tan a ciegas y tan absolutamente. Por supuesto, que puede haber algún caso de fabulación, pero cuando se toman las precauciones debidas y es practicado por verdaderos expertos se pueden descubrir datos y se puede llegar a conclusiones que no admiten duda alguna.

AC fue sometido a una «Regresión de sensitividad» el 5 de agosto de 1979, mes y medio después de su primera abducción. A una regresión hipnótica el 19 del mismo mes de agosto. A otra regresión hipnótica en enero de 1983 tras otra abducción y a otra más en el mes de abril del mismo año tras una tercera abducción. En cada una de estas regresiones se descubrían otras abducciones de las que AC no se acordaba.

Al igual que en muchos otros casos, AC tenía sólo una sensación borrosa de que algo extraño le había pasado en aquella fecha o en aquel lugar pero no conservaba ninguna idea clara ni concreta de lo que entonces le había sucedido. Bajo hipnosis todo se volvía claro y cuando posteriormente se oía a sí mismo en la cinta grabada en estado hipnótico, se producía casi repentinamente una conexión entre la mente consciente y la inconsciente, que en más de una ocasión ha resultado ser bastante traumática.

Uno de los testigos más importantes que nos demuestra que no estamos ante un caso de fabulación es el perro «Hongue». Tal como ya dijimos, fue dejado como muerto por los dos robots cuando los quiso atacar, pero en realidad estaba sólo paralizado. Cuando volvió en sí, huyó del lugar y posteriormente no ha querido de ninguna manera volverse a acercar al sitio en donde fue paralizado. No sólo eso, sino que ya no ha vuelto a ser el mismo perro dócil y valiente que era antes y se niega rotundamente a acompañar a AC en sus rondas nocturnas, cosa que antes hacía con gran alegría, pues no en vano había sido entrenado especialmente para ello.

AC ha cambiado mucho en su manera de ser desde que tuvo su experiencia. En la actualidad puede comunicarse telepáticamente con sus abductores con los que, como ya dijimos, mantiene unas relaciones mucho más amistosas que en un principio. En sucesivas abducciones, además de las dos razas ya descritas, ha visto otras dos completamente diferentes. En un caso se trata de individuos de talla alta, y rubios de ojos azules que cooperan amigablemente con las otras dos razas; y en otro de individuos muy peludos, parecidos a gorilas o chimpancés, pero racionales pues los vio hablar entre ellos, aunque no se dirigieron a él en ningún momento.

En julio de 1982 le fue mostrada a AC su pequeña hija, fruto de la experiencia llevada a cabo en su primera abducción. En esta ocasión AC no fue abducido sino que sencillamente se la mostraron a la puerta de una pequeña nave que se posó cerca de él. Un mes más tarde, el 8 de agosto, fue abducido nuevamente y esta vez se la enseñaron de cerca. Es una niña bastante parecida a su madre, pero con las facciones más dulcificadas y con la misma piel color chocolate de sus progenitores. (Ver ilustración).

En un ocasión AC vio cómo en su propia casa su hijo terrestre Fernando, de tres años, nacido de su matrimonio con Jandira, jugaba con su hija extraterrestre, de cuatro años. Y entonces le fue dicho que esto sucedía muchas veces por la noche sin que sus padres se diesen cuenta.

Tal como hemos dicho este no es el único experimento biogenético hecho por extraterrestres del que se tenga noticia en Brasil.

 

He aquí unos cuantos tomados del catálogo de la SBEDV:

13 de abril de 1978. Lugar: Maringá (Paraná), Brasil.

Jocelino de Mattos, trabajador en una Compañía eléctrica, fue abducido por la noche cuando caminaba hacia su casa. También fue elevado hacia el ovni a través de un haz de luz. Primero le extrajeron semen y luego fue obligado a copular con una extraterrestre de piel clara que dijo ser médica en su planeta. Duración de la experiencia: dos horas.
 

3 de enero de 1979. Lugar: Hialeah (Miami), U.S.A.

Filiberto Cárdenas, cubano exiliado, mientras examinaba su coche descompuesto, fue levantado en el aire al atardecer por una nave medio escondida a poca altura en una pequeña nube. El hecho sucedió en presencia de un amigo, la esposa de éste, y una hija de ambos que viajaban con él en el coche. Los extraterrestres le extrajeron muestras de semen en el examen físico a que lo so metieron. Le dijeron que ellos tenían ya 81 híbridos de su propia raza con humanos. Apareció semiconsciente al próximo día, tirado en una carretera no muy lejana y en buenas condiciones físicas.
 

15 de octubre de 1979. Lugar: Saquarema (Río de Janeiro).

Luli Oswaldo y un amigo fueron abducidos por un objeto esférico que salió del mar. Sometidos a un examen físico les extrajeron semen y luego fueron obligados a tener relaciones sexuales con dos de tres mujeres que tenían caras feísimas como de roedores y de estatura bastante baja, que no demostraron emoción ni sentimiento alguno durante todo el encuentro. Duración: dos horas y media.
 

30 de noviembre de 1982. Lugar: Botucatú (Sao Paulo), Brasil.

Juan Valerio de Silva, portero de un hospital. Cuando a media noche salió al patio de su casa para tomar un vaso de agua, fue elevado hacia un ovni que flotaba encima de un árbol, mediante un rayo de luz. La extraterrestre con la que tuvo relaciones sexuales tenía la piel oscura y cabellos largos y negros. Le hicieron numerosos tatuajes con símbolos extraños. Duración: aproximadamente tres horas.
 

14 de diciembre de 1983. Lugar: Chapeco (Río Grande), Brasil.

Antonio Nelso Tasca, locutor-reportero de una emisora de radio. Fue elevado hacia un ovni, también mediante un haz de luz, mientras manejaba su auto por la carretera BR-282. La mujer con la que copuló tenía los ojos muy rasgados y era de piel clara. Duración del suceso: unas ocho horas.

 



Los robots a los que se hace referencia en el texto, que la noche del 28 de junio de 1979

secuestraron a Antonio Carlos Ferreira y lo llevaron a una pequeña nave

en la que lo transportaron a otra mayor que se hallaba estacionada a gran altura en el espacio.
 



Dibujo de la ET con que AC tuvo relaciones.

Los puntos en los muslos son una señal que llevan todos los de su raza.

El dibujo fue hecho por Vilma Buhler tras dos años de trabajo con el abducido

y después de muchas correcciones conforme a lo que él le iba indicando.
 



La misma mujer con la que tuvo relaciones,

vistiendo el traje de una sola pieza que ordinariamente llevan puesto los de su especie.

La insignia que en él se ve es la misma que le tatuaron a AC en un brazo.
 



Imagen idealizada por el artista norteamericano Chan Johnson, de la mujer con la que tuvo relaciones Antonio Carlos.

A lo que parece tiene en cambio bastante semejanza con la hija que resultó de la unión de ambos.

Esta no tiene tan acentuados los rasgos de la madre, que tan mala impresión causaron en el ánimo de AC.
 



Dos vistas de AC con el investigador Ney Matiel.

La superior, en el lugar exacto de una de las abducciones.

En la inferior se puede ver a Fernando, su pequeño hijo, con el que algunas noches viene a jugar su medio-hermana extraterrestre.
 



Juan Valerio y su hijo Reginaldo.

Los extraterrestres que lo secuestraron y lo obligaron a tener relaciones sexuales le dijeron

que tanto él como Reginaldo eran fruto de experiencias genéticas que ellos habían llevado a cabo;

en cambio los otros miembros de su familia, no.