Author Topic: El silencio  (Read 1208 times)

Lalluvia

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El silencio
« on: Enero 18, 2009, 07:56:32 am »
From: MINERO16  (Original Message) Sent: 10/03/2004 03:17
 El silencio hace mucha falta hoy día. Se habla en demasía, y, por consiguiente, se habla lo que no se debe, lo que no se sabe, lo que no conviene, apenas por el hábito de hablar. En la falta de un tema edificante, o con indiferencia, se utilizan temas negativos, prejudiciales o sórdidos, envileciendo la propia alma, calumniando al prójimo y consumiendo energías valiosas. Hay una preocupación excesiva en hablar, opinar, aún cuando se desconoce el tema. Se aumenta, la maledicencia, se confunden las opiniones, se entorpecen los contenidos morales de las palabras.
Si cada persona hablase apenas lo necesario y en el momento oportuno, habría un saludable silencio en la tierra.
Cuando te traigan opiniones infelices, reclamaciones, quejas que te dejan mal, no te dejes contaminar por el morbo de la palabra insensata. Haz silencio delante de observaciones peyorativas, de asuntos perjudiciales, matando, al surgir, la información malsana. Hay personas que se autodenominan Fiscales y Jueces del prójimo y no se detienen a examinar su propia conducta. “Ven la vara en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. Raramente, hablan bien, refiriéndose al lado bueno de las personas y los acontecimientos. Todas las personas poseen su lado oculto, evidentemente negativo en unas, y cuánto más admirable en otras.
Vivimos en un momento de la historia colmado de incertidumbres. No solo no sabemos lo que podrá pasar en cualquier momento sino, lo peor de todo, hemos perdido la Esperanza de que mejoren las cosas. Tanta basura por televisión, que acabamos por creer en ello, contaminarnos, y perder nuestra esperanza por algo mejor.
Y como somos capaces de adaptarnos, así lo hacemos... y así vivimos de una forma mediocre! Saber adaptarse a las circunstancias es una virtud, pero hacerlo por conformismo es un defecto. ¡Hay que saber a qué nos adaptamos!
El mentiroso cree que todos mienten. El chismoso siempre va a creer que en su ausencia hablan de él, pues eso es lo que hace él. Hoy día se da mucha importancia a lo que hacen mal los demás o se comenta mucho de los accidentes y desgracias que ocurrieron, pero cuando nos percatamos de alguna virtud en un amigo, colega o pariente, nunca se lo decimos ni lo comentamos a nadie. Porque? Porque damos por sentado que eso es lo correcto. ¡Sí! Es verdad que eso es lo correcto, pero, debemos valorar y estimular a esa persona a seguir actuando de esa forma, para que ella nunca cambie. Por ello, en vez de hablar mal de los demás y chismorrear, un comportamiento más sano y dignamente humano es valorar lo bueno de cada persona. En lugar de ver y comentar tantas noticias sobre desgracias, apaga el televisor y llama a un amigo, los hijos, la pareja, etc. para comentarles sobre el aprecio que tienes por ellos. Es simple y a la vez efectivo. Y seguro que sentirás tu vida colmada por la felicidad, pues aquel que hace un corazón feliz es el primero en experimentar la dicha.
La observación con alta dosis de mala voluntad, apenas ve lo que quiere y habla de lo que gusta destruir o envilecer. Por el contrario, la observación con alta dosis de buena voluntad, verá que quien hace silencio a veces, es porque esta mejorando su propio ser.
No opines mal respecto de nadie, aunque el otro lo merezca. Tampoco, te dejes enredar los pensamientos y sentimientos que sientes por alguien, si hablan mal de el o ella. Si los escuchas y te dejas manipular terminarán por someterte a la opinión que les parece, armándote contra aquellos con quienes ellos no simpatizan.
Será como si hubieras perdido tu identidad real y estuvieras actuando bajo los paradigmas de una identidad pobre y mediocre.
Hay que esforzarse por creer que en esencia el ser humano es bueno. El mundo pide esperanza. Y esperanza son semillas que podemos y debemos sembrar nosotros. ¿Cómo? Haciendo que nuestras acciones reflejen esas cualidades. Cada vez que hacemos las cosas basados en la verdad, cada vez que honramos nuestras palabras, cada vez que ayudamos a alguien de forma desinteresada, todo ello trae una vez más la esperanza de vida de esa persona. Y es solamente a través de nuestro recto actuar al relacionarnos con los demás, que podemos devolver la esperanza a sus corazones y vida.
Por ello, Mantener el Silencio y Recuperar la Esperanza es un trabajo de todos nosotros y comienza por hacer que nuestra conducta se vea afecta por unos cuantos valores como el amor, el respeto, la integridad, la honestidad, la humildad, la cooperación, la tolerancia, la dignidad, etc. ¡Hablar bien o mal es un hábito!
Aquel que siempre apunta los errores ajenos erigiéndose en juez de su conducta, terminará siempre juzgado por Dios que castiga con una vara que no muestra.
“El que este libre de pecado que tire la primera piedra” dijo Jesús.
Usa el Silencio necesario. No la mudez caprichosa, vengadora. Usa siempre la discreta actitud de quietud y respeto, mantén siempre la Esperanza, pues esto dará al Tiempo, que es el Padre de todas las Verdades, la oportunidad de darte cuenta de la verdadera actitud a tomar y de la verdad de las cosas tal y como son.
El silencio hace bien aquel que lo conserva y lo cultiva. La esperanza alienta la fe en nosotros mismos y en los demás.
Jesús calló mucho más de lo que habló. Y sus silencios sabios son el testimonio más expresivo de su amor por la humanidad.
“El que tenga ojos para ver que vea y el que tenga oídos para oír que escuche”
Piensa en Jesús, cuando seas llamado o incitado a hablar insensatamente e Imítalo.