Author Topic: Los Maestros de Huai Nan  (Read 2182 times)

Crow

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Los Maestros de Huai Nan
« on: Enero 15, 2009, 08:10:31 pm »




Los Maestros de Huai Nan











 


















LA SABIDURÍA


Los verdaderos hombres son aquellos cuya naturaleza está unida al Tao.  En consecuencia, existen aunque no lo parezca; son plenos aunque parezcan vacíos.  Viven en la unidad y no conocen otra cosa; gobiernan su interior y no se ocupan de lo exterior.
Perfectamente claros, absolutamente sin dobleces y sin artilugios, vuelven a la simplicidad.  Como contienen lo fundamental y abarcan el espíritu, se mueven por los límites entre el cielo y la tierra.  Deambulan por la vastedad más allá de la baraúnda mundana, trabajan en libertad sin considerarse excepcionales.
Los  verdaderos hombres saben sin aprender, ven sin mirar, logran sin esforzarse y comprenden sin intentarlo.  Sienten y responden, actúan cuando es necesario y se desplazan cuando no hay otra opción, lo mismo que el resplandor de la luz, como la emanación de los rayos.
LA ARMONIOSA alegría y la calma apacible de los sabios de otros tiempos eran su naturaleza, en tanto su logro deliberado de la aplicación práctica del Tao era su manera de vivir.
Por eso es que la naturaleza sólo puede actuar en la vida, en tanto la vida sólo puede ser clara cuando se comprende la naturaleza.
LOS SABIOS RESPONDEN al ser con el no ser, y descubren indefectiblemente los rasgos interiores; reciben la plenitud mediante vacuidad, descubren indefectiblemente la medida.  Viven sus vidas con calma alegría y simple tranquilidad.  Por lo tanto, nunca están demasiado lejos de nada y tampoco demasiado cerca de nada.
LA MENTE rige al cuerpo, en tanto el espíritu es el tesoro de la mente.  Cuando se fuerza al cuerpo sin descanso, éste se postra.  Cuando se recurre al espíritu sin cesar, éste se agota.  Los sabios los valoran y respetan y no se atreven a caer en excesos.
CUANDO LOS SERES PERFECTOSA viven en una sociedad caótica, muchos de ellos conservan su virtud en tanto mantienen ocultos sus modos y su inagotable sabiduría, hasta que al fin mueren sin decir nada.  El mundo no conoce el valor de su silencio.
CUANDO TODO funciona de manera natural, ¿qué tiene que hacer un sabio?.
LO QUE APRENDEN LOS SABIOS es a devolver su naturaleza al inicio y dejar que la mente vuele libremente en el infinito.  Lo que aprenden los hombres desarrollados es a ligar su naturaleza con el vasto vacío y a tomar conciencia del infinito silencio.
El aprendizaje de los seres mundanos comunes es diferente.  Se apoderan de las virtudes y restringen su naturaleza, y en lo interno se preocupan por sus órganos físicos mientras en lo exterior gastan ojos y oídos.
LOS SABIOS DIRIGEN el espíritu al centro del conocimiento y retornan al principio de infinidad de cosas.  Observan lo que no tiene forma y escuchan lo que carece de sonido.  En medio de la profunda oscuridad, sólo ellos distinguen la luz; en medio de la silenciosa vastedad, sólo ellos están iluminados.
LOS SABIOS RECURREN deliberadamente al espíritu, sobre la base de su esencia.  Apoyándose en el espíritu, dan fin  a lo iniciado. Por lo tanto, duermen sin ensueños y se despiertan sin perturbaciones.
LAS BENDICIONES SURGEN de la simplicidad; los problemas de la avaricia.  El daño surge de la falta de preparación; la inmundicia surge de una limpieza deficiente.
Los sabios hacen el bien como si temieran que no hubiera suficiente y se preparan contra la calamidad como si temieran no poder evitarla.
Aunque no quieras enceguecerte en medio de una nube de polvo o no quieras mojarte cuando cruzas un río, pronto verás que no puedes hacerlo.
Por lo tanto, los que se conocen a sí mismos no se irritan con los otros; los que conocen su destino no irritan con el cielo.
AQUELLOS CUYAS palabras son inconstantes y cuyos actos son inconsistentes, son seres pequeños.
Aquellos que observan una cosa y comprenden un arte, son seres mediocres.
Aquellos con amplio alcance y total captación de las cosas, que aprecian las aptitudes y las emplean buen juicio, son sabios.
LOS SABIOS TIENEN de sí medios de entrar en contacto con un potencial más elevado; no pierden el autodominio por estar más arriba o más abajo, en pobreza o riqueza, trabajando o descansando.
LOS SABIOS DEMINAN la mente; la gente común dominan la codicia.  La persona ideal procede con cordura; los despreciables actúan sin ella.  Cordura quiere decir sentirse cómodo por dentro con lo natural, por fuera de acuerdo con el deber, efectuar actos razonables y sin complicaciones.  El que no se ajusta a la cordura es adicto a la sensualidad y al impulso emocional, sin apreciar los problemas consecuentes.
CORDURA Y NO CORDURA se hieren mutuamente; codicia y naturaleza se lastiman una a otra.  No pueden coexistir; cuando gobierna una, la otra desaparece.  En consecuencia, los sabios reducen el deseo y siguen lo natural.
LOS SABIOS NO se controlan por nombres, no se gobiernan por planes, no se cargan de asuntos y no se rigen por el intelecto.  Se ocultan en la carencia de forma; sus actos no pueden seguirse y sus pasos no dejan huellas.  No dan entrada a la fortuna ni inician la calamidad; conservan un abierto desprendimiento y proceden cuando es inevitable.
LOS SABIOS PUEDEN SER negativos o positivos, fuertes o débiles.  Actúan o quedan inmóviles según el momento; obtienen logros sobre la base de los recursos.  Cuando la gente actúa, los sabios saben cuales serán los reflejos; cuando los hechos comienzan, los sabios perciben cómo habrán de evolucionar.
MEDIANTE EL ARTE del Camino no es posible buscar la fama por medio de la promoción, pero es posible desarrollarse con el retiro.  No es posible obtener ventajas con ello, pero sí es posible eludir los perjuicios.
Por lo tanto, los sabios no buscan la fama por medio de sus actos y no procuran que se elogie su sabiduría.  Imitan a la propia naturaleza, así el ego no se ve implicado.
LOS SABIOS hacen cosas aun cuando son todavía pequeños y pueden derribar al grande.  Perciben las cosas al alcance de la mano y así pueden estar atentos a lo que se encuentra lejos.
LOS SABIOS NO SE avergüenzan si tiene un bajo status social, pero se avergüenza de no poner en práctica el Camino.  No les preocupa que sus vidas sean cortas, pero si les preocupan los contratiempos de la gente común.
CUANDO SALTA A LA VISTA  que los sabios se preocupan tanto por la gente, ¿no es una contradicción calificarlos de inactivos?.
LOS SABIOS NO VIVEN preocupados o a la defensiva, no saludan a lo que llegan ni despiden lo que se va.  La gente puede ser del Este, el Oeste, el Sur o el Norte, pero los sabios permanecen solos en el centro.  Por lo tanto, pueden encontrarse en medio de una sociedad desviada sin perder su rectitud.
Todos viven bajo la influencia de fuerzas externas, en tanto sólo los sabios permanecen en su terreno sagrado.  En consecuencia, no se esfuerzan por gustar y no huyen del desdén, porque siguen el Camino del cielo.  No inician y no son egocéntricos por anticipado, no obstante lo cual no abandonan las oportunidades, con lo que pactan con el cielo.  No buscan la ganancia, aunque no rechazan la fortuna, siguiendo el ejemplo del cielo.
EN EL PRINCIPIO de todo, el ser nació del no ser y se formó con el ser.  Una vez formados, los hombres debieron ceñirse a las cosas.  Si están en condiciones de volver hasta donde nacieron y carecen de forma, entonces se los llama seres reales.  Los seres reales no se apartan nunca de la gran unidad.
LOS SABIOS NO SE  esconden ni actúan como iniciadores en nombre de otros.  Cuando aparecen las cosas, las manejan; y cuando la gente viene a ellos, responden.
LOS SABIOS NO visten ni se comportan con ostentación.  Visten lo que nadie mira, hacen lo que nadie observa y dicen lo que nadie discute.  En tiempos de bonanza no son extravagantes; en tiempos de necesidad, no temen.  No se pavonean cuando triunfan ni se desesperan en el retiro.  Son diferentes, pero no parecen misteriosos; parecen comunes, pero no hay forma de designarlos.  Esto es lo que se llama el gran dominio.
LOS SABIOS EMULAN al cielo y aceptan sus condiciones.  No se aferran a los hábitos convencionales y la gente no influye sobre ellos.
ES PRÁCTICA de los sabios no unirse a nadie ni separarse de nadie.
LOS SABIOS NO TIENEN pensamientos para dejar de lado, así que la fealdad no existe en sus mentes.  No recogen belleza, así que la belleza no se pierde en ellos.  En consecuencia, no piensas en alcanzar bendiciones ni recompensas merced a sus actividades sociales y religiosas; lo que se proponen es ganar gratitud y respeto.  Sólo quienes no lo buscan pueden tener eso.
PUEDE SER IMPOSIBLE planear de antemano algunos hechos y puede ser imposible pensar de antemano en algunas cosas.  Se presentan súbitamente sin advertencia previa, así que los sabios desarrollan el Camino y aguardan a que llegue el tiempo propicio.
CUANDO LOS SABIOS hacen el bien, no es como medio de alcanzar honores, y sin embargo los honores les llegan; no se trata de esperar lo que pueda ganarse, sino de ganar en los resultados.
SUTILES SON LOS COMIENZOS de la fortuna y de la calamidad, y así las personas no están atentas a ellas.  Sólo los sabios ven el principio y conocen el final.
LOS SABIOS ESCONDEN sus buenas acciones y mantienen anónimos sus hechos de benevolencia.
LOS SABIOS TRABAJARON en varias cosas que eran distintas en términos concretos, pero a las que unían principios y lógica.  Siguieron rutas diferentes para alcanzar el mismo objetivo.  En todas las vicisitudes de sus vidas expusieron una voluntad única, jamás olvidaron el deseo de beneficiar al pueblo.
LOS SABIOS NO se sirven de la gente para sus fines personales; no permiten que sus deseos alteren la armonía.  Por lo tanto, cuando se sienten felices no exageran su regocijo, y cuando están tristes no se lamentan con exceso.
CUANDO LA GENTE que desea prosperar, es por su propio bien: ¿en qué se benefician los otros?  Cuando los sabios aplican la justicia, su preocupación proviene del fuero interno: ¿qué beneficio personal logran con ello?.
CUANDO LOS SABIOS consideran la valía humana les basta con observar una sola actividad.  Entonces distinguen lo valioso y lo que carece de valor.
LOS SABIOS NO COMETEN actos que pueden repudiarse, pero no se enojan si la gente los repudia.  Cultivan virtudes dignas de elogio, pero no buscan el elogio de la gente.  No pueden impedir que llegue la calamidad, pero confían en no convocarla.  No pueden dar seguridad, pero confían en no convocarla.  No pueden dar seguridad de que llegará la fortuna, pero confían en no rechazarla.  Cuando se presenta la calamidad, no es que hayan buscado la razón por la que surge; así que ni en los casos extremos se sienten perturbados.  Cuando se presenta la fortuna, no es porque hayan buscado la razón por la que surge; de modo que no el éxito los torna orgullosos.  Saben controlar la calamidad, y la fortuna no es asunto suyo, así que viven felices en la tranquilidad y gobiernan sin artificios.
Los sabios conservan lo que ya tienen y no procuran lo que no han alcanzado.  Si buscas lo que no tienes, perderás lo que tienes.  Si cultivas lo que ya tienes, entonces te llegará lo que quieres.
Por lo tanto, en las operaciones militares primero te haces invencibles y después la vulnerabilidad de tus oponentes.  En el gobierno, primero te aseguras y después esperas la inseguridad en tus oponentes.
LOS SABIOS CULTIVAN íntimamente lo fundamental y no adornan lo secundario; conservan su espíritu vital poniendo a descansar su astucia.  Son libres y no hacen nada, aunque nada hay que no hagan; se mantienen aparte y no gobiernan nada, aunque nada hay que no gobiernen.
Que no hacen nada significa que no actúan delante de los otros; que nada hay que no hagan significa que se conducen según lo que otros hacen.  Que no gobiernan nada significa que no modifican lo que se produce naturalmente; que no hay nada que no gobiernen significa que se rigen por lo que es adecuado para otros.
Todas las cosas tienen sus buenos resultados, pero sólo los sabios saben cómo atender a la raíz; todos los hechos tienen sus implicancias, pero sólo los sabios saben mantenerse a la entrada.  Por lo tanto, sondean lo insondable y llegan al final de lo infinito.  Advierten las cosas sin enceguecerse; responden como un eco sin agotarse.  Esto es lo que se llama entendimiento celestial.
En consecuencia, los que alcanzan el Tao son débiles en ambición pero fuertes en el trabajo; sus corazones permanecen abiertos y sus respuestas son adecuadas.
LOS SABIOS NO NECESITAN autoridad para ser nobles, no necesitan fortuna para ser ricos y no necesitan fuerza para ser fuertes.  Apacibles y simples, no dependen de las influencias externas; vuelan libremente con la evolución.
Por eso dejan que el oro siga oculto en las montañas; dejan que las perlas sigan ocultas en el mar.  No buscan en beneficio en los bienes materiales; no ambicionan poder ni fama.
No se complacen en la holganza; no los entristecen los aprietos.  No encuentran comodidad en el status social elevado; no hallan peligros en el status social bajo.  Reposan en su debido lugar cuerpo, mente, energía y voluntad.
El cuerpo es el albergue de la vida; la energía es la base de la vida; la mente es el regulador de la vida.  Cuando uno de esos elementos pierde su sitio, entonces padecen los otros dos.
Los sabios enseñan al hombre a mantener cuerpo, energía y mente en sus sitios para que así puedan cumplir sus funciones sin interferencias mutuas.
El cuerpo se arruina cuando se lo tiene en situación incómoda.  La energía se agota cuando se la emplea en algo que no conduce a la realización completa.  La mente se oscurece cuando se la usa en forma inadecuada.  Es imperativo tener plena conciencia de estas tres cosas.
LA RAZÓN DE QUE no se lleve una chaqueta de cuero en verano no es cuidar la chaqueta sino defenderse del calor excesivo.  No se usa abanico en el invierno no porque exista algún desprecio por los abanicos, sino porque hace demasiado frío.
Los sabios comen según el tamaño de sus vientres y se visten de acuerdo con el tamaño de sus cuerpos, ajustándose a las necesidades y no más: ¿cómo podría entonces desarrollarse en ellos una mente envilecida por la codicia?.
Por lo tanto, aquellos capaces de conducir al mundo son los que alientan la ambición de servirse del mundo; aquellos capaces de sustentar su fama son aquellos que nada excesivo hacen para buscarla.
CUANDO EN VERDAD comprendes con toda sinceridad la naturaleza y el destino humanos, allí se incluyen con naturalidad la justicia y la amabilidad.  Los altibajos que puedan ocurrir no han de perturbar tu mente.
Cuando nada oculta el espíritu y nada pesa sobre la mente, entonces se extiende la clara y expansiva penetración de tu experiencia.  Sereno, sin preocupación, sin inmovilizarte en nada, abordando todo con calma, no serás susceptible de que corrompa la sensualidad.
La retórica no puede dominarte; la belleza no puede influir en ti.  Los intelectuales no pueden conmoverte; los mercaderes del poder no pueden atemorizarte.  Tal es la libertad de la gente de verdad.




 








LA PAZ


Aquellos que no son capaces de sostener al mundo desde luego que no pierden a sus naciones.  Aquellos capaces de mantener a sus naciones, claro que no pierden a sus familias.  Aquellos que pueden hacerse cargo de sus familias, por cierto que no se descuidan a sí mismos.  Aquellos que pueden cultivarse, por cierto que no olvidan su espíritu.  Los que son capaces de dar con las fuentes de sus espíritu de seguro que no desgastarán su naturaleza esencial.  Quienes estén en condiciones de preservar por completo la integridad de su naturaleza esencial, ciertamente no habrán de titubear indecisos en el Camino.
Por lo tanto, el Maestro del Desarrollo Extendido ha dicho: “Guarda cuidadosamente lo interior, cierra completamente lo exterior; conocer mucho es frustrante.  No mires, no escuches, abrázate al espíritu con calma y el cuerpo habrá de fortalecerse solo”.
Nadie puede conocer a otro sin lograr conocerse a sí mismo.  Por eso dice el “Libro de los Caminos”: “Cierra la bolsa, y allí no habrá culpa ni elogio”.
SI ERES CLARO, tranquilo y sencillo, los cielos han de proveerte un tiempo.  Si eres modesto, frugal y disciplinado, la tierra habrá de producirte riqueza.
SI UNA BARCA está cruzando un río y otra barca vacía choca con ella y la hace zozobrar, los pasajeros de la primera podrán sentirse muy preocupados, pero no se enojarán con nadie.
Pero consideremos que haya tan siquiera una sola persona en la segunda barca y supongamos que no responde a los pedidos de los pasajeros del primer bote, de seguro que habrán de seguirlo muchos insultos.
La razón de que nadie se enoje en el primer ejemplo es que la barca se halla vacía.  La razón de que todos se enojen en el segundo ejemplo es que la barca está ocupada.  Si para viajar por el mundo logras vaciarte, ¿quién habría de criticarte?.
TOMA AL MUNDO sin que te pese y tu espíritu no habrá de sentirse cargado.  Considéralo todo como cosa menor, y tu mente no se confundirá.  Observa a la muerte y la vida como iguales, y tu corazón no temerá.
LA NOBLEZA PERFECTA no necesita de títulos; la riqueza perfecta no necesita de posesiones.
AQUELLOS QUE SABEN cómo aprender son como los ejes de un carro: su centro no se mueve, pero con él recorren cien leguas, para volver a empezar cuando terminan, haciendo funcionar un recurso inagotable.
Aquellos que no saben los datos esenciales y no sabrán interpretarlos; escucha sus puntos de vista y verás que están desorientados y en consecuencia son incapaces de captar la esencia de toda la cuestión.
LOS SERES CABALES se apoyan en una columna que no puede derribarse, van por una senda que no se puede bloquear, reciben órdenes de un gobierno permanente y llegan al lugar elegido.  La vida no puede pesar sobre sus mentes; la muerte no puede oscurecerles el espíritu.
CUANDO LAS PERSONAS pueden penetrar en la más profunda oscuridad y entrar en la más brillante luz, entonces puede hablarse con ellos acerca de lo fundamental.
AQUELLOS EN LOS QUE  el entendimiento se impone al deseo, florecen, mientras que aquellos en los que el deseo domina el entendimiento, perecen.
LOS DESEOS QUE SE HACEN COSTUMBRE desgastan la energía de la gente; los gustos y disgustos ponen en tensión la mente.  Si no te desprendes pronto de todo eso, día a día irán reduciéndose tu voluntad y tu energía.
CUANDO LOGRAS penetrar la psicología, comprendes que los deseos habituales, satisfacciones y desagrados, son exteriores.
YO CONSIDERO que hay felicidad cuando se aprecia lo que se tiene.  La persona que aprecia lo que tiene no cree satisfactorias las extravagancias y no considera que la frugalidad sea un estado lamentable.
LA GENTE ANSÍA tener posición, poder y riqueza, pero basta sólo con tomar un mapamundi en tu mano izquierda mientras de degüelles con la derecha, algo que no haría ni el más ignorante de los hombres.  Vistas así las cosas, la vida vale más que el dominio del mundo.
SI CONOCES cuán vasto es el universo, entonces no pueden oprimirte la vida ni la muerte.  Si conoces la armonía del alimento de la vida, no puedes preocuparte por el dominio mundial.  Si conoces la felicidad de quien no ha nacido, no puedes temerle a la muerte.
SI NO ESTÁS SATISFECHO contigo mismo, aunque dispongas de todo un continente como tu casa y toda la gente del mundo esté a tu servicio, no tendrás lo suficiente para sostenerte.
AQUELLOS CAPACES de alcanzar el punto en el que no encuentran placer en nada, descubren que entonces pueden disfrutarlo todo.  Puesto que nada hay que no disfruten, han alcanzado la suprema felicidad.
LOS QUE ABARCAN el Tao son libres e infatigables; los que confían en el cálculo trabajan duro sin alcanzar logros.
AQUELLOS QUE se apoyan en la inteligencia sin el Camino, de seguro habrán de estar en peligro, aquellos que emplean talento sin ciencia, de seguro habrán de estar frustrados.  Están los que perecen por desear mucho, pero nunca corrió peligro alguien por vivir sin deseos.  Están los que causan desorden porque los gobiernan sus deseos, pero nunca hubo alguien que padeciera pérdidas por conservar los permanente.
CUANDO ALGUIEN ABRIGA muchos deseos, esto afecta de manera adversa su sentido de la justicia.  Alentar excesivas ansiedades afecta de manera adversa las sabiduría.  Alentar muchos temores afecta de manera adversa al valor. ,
LIMITA LOS QUE guardas y serás sensato; reduce al mínimo lo que buscas y tendrás lo que necesitas.
LA APACIBLE CALMA es la consumación de la virtud; la flexible soltura es la clave del Camino, el franco desprendimiento y la serena alegría permiten aprovechar todas las cosas.
QUIENES DESEAN  firmeza deben conservarla con flexibilidad; quieren fuerza, han de preservarla con debilidad.
SI NO DISPUTAS con nadie, nadie puede disputar contigo.
CUANDO QUIEN RIGE es el espíritu, tu cuerpo se beneficia por obedecerlo; cuando es tu cuerpo el que controla, entonces tu espíritu se daña por obedecerlo.
EN LA PLENITUD se encuentra la simplicidad pura; dispersa, está mezclada, como en suspensión.  La suspensión se aclara gradualmente, la amplitud se llena gradualmente.
Es tranquila como las profundidades del océano, amplia como las nubes del espacio.  Parece no estar allí, pero está, parece ausente, pero está presente.
La totalidad de todas las cosas para por una abertura, las raíces de todo provienen de una entrada.  Sus movimientos carecen de forma; sus transformaciones son como las del espíritu; sus actos no dejan huella.  Siempre va detrás y, no obstante, está al frente.
CUANDO LA LUZ ESPIRITUAL se conserva informe, la vitalidad y la energía vuelven a la realidad perfecta.  Entonces los ojos están limpios, pero no se usan para mirar; el oído es agudo, pero no se usa para escuchar; la mente se expande, pero no se usa para pensar.
Cuando entra la vitalidad en los ojos, la visión es clara; cuando lo hace en el oído, se oye con más agudeza; cuando está en la boca, el discurso es apropiado y cuando se reúne en la mente, los pensamientos son penetrantes.
CUANDO SE HACEN LAS cosas de acuerdo con el Tao, no es que lo haga el Tao, sino que el Tao lo revela.
SI LO QUE BUSCAS es ganar el mundo y te olvidas del camino de la propia educación, no te cultivas y ni siquiera podrás preservar tu cuerpo, mucho menos un territorio.  Por lo tanto, cuando no se ha estabilizado el orden en un país pacífico, quienes se esfuerzan por gobernar estarán en peligro; y cuando no se ha estabilizado la conducta sin nada errado en ella, los que corren en busca de la fama se destrozarán.
LO QUE LLAMO SIMPLICIDAD significa que lo personal no ha de mezclarse con lo público del Camino; preferencias y deseos no pueden torcer las reales artes del liderazgo; los proyectos se emprenden de manera razonable; las tareas se cumplen de acuerdo con los recursos de la naturaleza para que no pueda desviarlo ninguna intención torcida.
De esta manera las cosas se hacen sin que nadie pueda atribuírselo a sí mismo; los logros se alcanzan sin que nadie pueda hacerse conocer por ellos.  Esto no quiere decir que no se responda al sentido o al movimiento cuando se sufre el apremio.
NO HAY FORTUNA MAYOR que no tener problemas,  no hay beneficio mejor que no sufrir pérdidas.  Todo cuanto hacen los hombres ensalza o disminuye, satisface o destruye, beneficia o perjudica.  Los actos son todos peligrosos: acechan los riesgos.
LA ENERGÍA del cielo, es el alma más elevada, la energía de la tierra es la más baja.  Devuélvalas al ámbito místico, así estarán ambas en su lugar.  Vigílalas y no las pierdas de vista; estarás conectado con la unidad absoluta de lo alto y la vitalidad de la unidad absoluta está conectada con el cielo.
EL GRAN CAMINO carece de forma; la gran gentileza no tiene familiaridad; la gran elocuencia no tiene voz; la gran humildad no es obsecuente; la gran valentía no es fatua.  Si concedes su debido valor a estas cinco cosas, entonces estás acercándote al Camino.
LA GENTE PUEDE hacer el bien, pero no puede necesariamente cosechar sus beneficios.  La gente puede evitar hacer las cosas mal, pero no evitar necesariamente las calamidades consecuentes.
CUANDO LA PERSONA verdaderamente amable da, se trata de una amabilidad; y cuando no da, también es una amabilidad.  Cuando la persona que no es realmente amable da, no es una amabilidad; y cuando no da, tampoco es una amabilidad.
SÓLO EXISTE el conocimiento real cuando se trata de seres reales.
CUANDO LAS PERSONAS quedan enredadas en el mundo, resultan materialmente ligadas y espiritualmente secas.  Por lo tanto, será inevitable que padezcan enfermedades propias del agotamiento.
EN EL ESPÍRITU está la fuente del saber; cuando el espíritu es puro, el conocimiento es claro.  El saber constituye el capital del corazón; cuando el conocimiento es objetivo e imparcial, el corazón es apacible.
EL ESPÍRITU PUEDE reposar en la punta de un cabello, y sin embargo es más grande que la totalidad del universo.
SI LO QUE QUIERES es estar siempre vacío, entonces no puedes estar vacío.  Estar vacío sin tratar de estar vacío es algo que se busca y no se puede lograr.
NO PUEDES HACER que alguien afine un instrumento si carece de oído musical,  y no pueden hacer que la gente formule leyes si ignora las fuentes del orden y la confusión.  De manera similar, lo esencial es contar con la claridad de la percepción independiente antes de poder viajar libremente por el Camino.
SI SÓLO OBSERVAS unos pocos centímetros cuadrados de un buey, no podrás saber si es más grande que una cabra; sólo cuando ves todo el cuerpo sabes cuán diferentes son.
EL RECALCITRANTE puede parecer cultivado sin serlo.  El corto de ingenio puede parecer humano sin ser humano.  El impetuoso puede parecer valiente sin ser valiente.
SI DIRIGES TU ATENCIÓN hacia los defectos de la gente y te olvidas de sus aptitudes, entonces te será difícil dar con alguien que valga aunque lo busques en el mundo entero.
LAS COSAS DEPENDEN unas de otras a fin de completarse.  Cuando están ahogándose dos personas no pueden prestarse ayuda entre sí; pero cuando una de ellas está en tierra firme, sí puede hacerse algo.  Por eso es que aquellos que son lo mismos no pueden gobernarse ente ellos; esto es algo que sólo puede ocurrir cuando hay diferencias.
EL ORIGEN DE LA OSTENCTACIÓN y el engaño está en el orgullo.  Alguien sincero por dentro es feliz y ni tiene prisa hace lo debido con tanta naturalidad como la de un ave que canta o la de un oso que se despereza.  ¿Quién ha de enorgullecerse de eso?.
LOS ERUDITOS ACTUALES no conocen la unidad del Camino ni la suma de la virtud: van recogiendo pistas de hechos que ya se produjeron y se sientan a conversar al respecto.  Como consecuencia, son adecuados y eruditos, pero de todos modos no escapan a la confusión.
UN HÁBITO del que pueda hablarse no es un hábito eterno; un nombre que pueda mencionarse no es un nombre permanente.  Aquello que puede anotarse a transmitirse a otros, es la escoria.
SUPRIME EL VINO y detén la música, y de pronto sentirás que tu espíritu ha sufrido una pérdida; te sentirás alterado como si te hubiesen despojado de algo.  ¿Por qué sucede tal cosa?  Porque se utiliza lo exterior para divertir a lo interno, en lugar de usar lo interno a fin de que lo exterior sea placentero.
HAY INNUMERABLES vistas, sonidos y aromas, rarezas de tierras distantes, curiosidades y cosas capaces de cambiar el objetivo de la mente, desestabilizar el espíritu vital y perturbar la circulación y la energía.
EL ESPÍRITU VITAL pertenece al cielo; el cuerpo físico pertenece a la tierra.  Cuando el espíritu vital regresa a su sede y el cuerpo físico retorna a su origen, ¿dónde se halla entonces el ser?.
LO QUE DA VIDA la viviente nunca muere, aunque aquello que produce muere.  Lo que transforma las cosas nunca cambia, aunque sí cambia lo que es transformado.
LOS DÍAS SON LARGOS para el que está en prisión; pero para el condenado a muerte los días son cortos.  La extensión de los días dispone de su medida propia, pero parecen largos en un lugar y cortos en otro.  Por lo tanto hay desigualdad en el corazón.
EN PRIMAVERA, las mujeres están pensativas; en otoño, los hombres están tristes.  Saben que las cosas están cambiando.
ALGO QUE SE CONSERVA dentro sin divulgarse nunca, algo que existe  en los sentimientos y que no brota nunca... nadie ha oído hablar de eso jamás.
CASI TODOS PUEDEN cantar y llorar.  Cuando se ha producido el sonido, penetra en los oídos de la gente y conmueve sus corazones.  Eso es lo que el sentimiento puede alcanzar.
LAS BENDICIONES provienen de ti y los mismo pasa con las calamidades.  Los sabios no buscan el encomio ni rehuyen la censura.  Se mantienen dentro de lo correcto y proceden con honestidad.  Así toda falsedad se detiene de manera natural.
SO NO TE OCULTAS DE ti tampoco te ocultas de los otros.
LOS GRANDES son serenos, libres de ansiedades; son tranquilos, libres de preocupación.
EL ESPÍRITU abandona al que convierte en problema al espíritu, en tanto habita en aquellos que dejan en paz a su espíritu.
CON CALMA y alegría, sin orgullo, se logra la armonía.
CUANDO LAS percepciones son claras, con discernimiento profundo libre de anhelos seductores, y la energía y la voluntad son abiertas y tranquilas, serenamente alegres y libres de los deseos habituales, entonces los órganos internos están ordenados y plenos de energía que no se escapa al exterior.  El espíritu vital preserva al cuerpo físico interiormente y no fluye al exterior.  Entonces no hay dificultad en ver los precedentes del pasado y las consecuencias del futuro.
EN LO EXTERNO sigue con lo corriente, en tanto en lo interno conservarás tu real naturaleza.  Entonces tus ojos y oídos no se deslumbrarán, y tus ideas no se confundirán, al tiempo que el espíritu dentro de ti se expandirá en gran medida para vagar por el reino de la pureza absoluta.
LA OBTENCIÓN del Tao es cierta y no depende del flujo de las cosas.  No permito que los cambios de un momento determinado dispongan cómo habré de dominarme.
Lo que denomino autodominio quiere decir que mi naturaleza y mi vida se hallan aposentadas allí donde están seguras.
CUANDO GRUPOS GRANDES atacan a grupos pequeños, eso se considera belicoso; pero cuando grandes naciones se anexan pequeñas naciones, se considera toda una hazaña.  Un caballo pequeño es de la misma clase que un caballo grande, pero el conocimiento pequeño no es lo mismo que el gran conocimiento.
CUANDO LO QUE RECIBES es pequeño, tu percepción es superficial.  Cuando lo que recibes es grande, tu conocimiento es amplio.
PODEMOS VER el extremo de un caballo en tanto que tal vez no oímos el retumbar del trueno, o podemos oír la melodía de una canción en tanto no divisamos una montaña.  ¿Por qué?  Fijar poco la atención de cómo resultado una considerable imprudencia.
TODOS LOS HOMBRES valoran aquello que pueden hacer bien y desprecian lo que no pueden haber bien.  Sin embargo, todos ellos se ahogan en lo que valoran y resultan frustrados por lo que desprecian.  Valoran aquello que tiene forma y lo que desprecian es lo que no deja huellas.
CUANDO SE TRATA DEL SOL y la luna, el brillo es deseable, pero las nubes los ocultan.  Para las aguas del río, lo deseable es la claridad, pero las arenas las enturbian.  Para la naturaleza humana, lo deseable es el equilibrio, pero lo dañan los anhelos habituales.  Sólo los sabios pueden sino conocerse uno mismo.
ACUSAR A LOS OTROS no es tan bueno como acusarte a ti mismo.  Exigir a los otros no es tan bueno como pedirte el máximo de ti.
CUANDO LA GENTE expone tus defectos, te provoca enojo; pero cuando un espejo refleja tu fealdad lo consideras un buen espejo.  Si las personas son capaces de tratar con los demás son que se vea su ego, habrán de evitar que las arrastren al fondo.
LOS OJOS, LOS OÍDOS y el paladar ignoran qué deben tomar y qué deben dejar; cuando los gobierna la mente, todos ellos encuentran su debido lugar.  Observadas las cosas desde este punto de vista es evidente que no puede dominarse el deseo.  No obstante las cosas pueden hacerse hasta el límite en que no se produzca la demencia.  Pueden hacerlo aquellos que se dominan y desarrollan su naturaleza, regulan su actividad sexual, moderan sus ingestiones, y hacen que sus emociones sean suaves.  Saben actuar y reposar de manera adecuada, y hacen que todo se resuelva en su interior.
AQUELLOS QUE ADORNAN su exterior lastiman su interior; aquellos que dejan actuar sus sentimientos lastiman su espíritu; aquellos que hacen ver sus embellecimientos oscurecen su realidad.  Aquellos que nunca olvidan ser astutos aunque sea por un momento, inevitablemente embrutecen su naturaleza.
SI LOS DESEOS no emergen en el interior y las perversiones no entran del exterior, eso se llama seguridad.  Cuando hay seguridad por dentro y por fuera, todo es de moderado; todo se puede realizar.
ALCANZAR UN GRAN ACUERDO  haciendo el bien es lo mismo que hacer un gran acuerdo haciendo el mal, en tanto no se esté cerca del Camino.
CUANDO PROVIENE del Camino, el bien no encuentra impedimentos; cuando sigue al Principio; la destreza no es celebrada.
LA GENTE IDEAL cultiva su conducta y hace que sus buenos actos no se conozcan; ejerce la generosidad y hace que su humanitarismo sea inadvertido.
NO HAY NADA en el mundo más fácil que hacer el bien; no hay nada más trabajoso que hacer el mal.  He aquí que hacer el bien significa tranquilidad y sencillez; hacer el mal significa impetuosidad y voracidad.
CUANOD LOS OJOS miran al azar, uno se torna licencioso.  Cuando los oídos escuchan al azar, uno se torna confundido.  Cuando la boca habla al azar, uno se hacer desordenado.  Eso tres pasadizos han d vigilarse con mucho cuidado.
EL ÉXITO es cuestión de oportunidad, no de contención.  El orden depende del Tao, no de la sagacidad.
LA GENTE DE ÉXITO es económica en sus actos y cuidadosa con su tiempo.
LOS QUE SABEN piensan en la justicia que en el beneficio.  Los inmaduros ansían el provecho e ignoran la justicia.
EL QUE CONFÍA EN SÍ MISMO no puede conmoverse por la censura ni por el elogio; el que está satisfecho no se deja seducir con el poder ni con el beneficio.  Por lo tanto, los que han comprendido la verdadera condición de la esencia, no se esfuerzan por aquello que la esencia no puede concederles.  Aquellos que han comprendido la verdadera condición del destino no se preocupan por lo que destino no puede depararles.  Aquellos que han comprendido el Camino con toda seguridad que no han  de ver su armonía trastornada por nada del mundo.
AQUELLOS QUE buscan mucho obtienen poco.  Aquellos con grandes propósitos tienen escaso conocimiento.
ESTÁN AQUELLOS que buscan el Tao más allá de los cuatro mares sin encontrarlo, y están aquellos que lo llevan dentro del cuerpo y no lo ven.
EL TAO NO PUEDE buscarse en otros; se alcanza en uno.  Si te abandonas para buscar en otros estarás lejos del Tao.
SI TE ADAPTAS  a las condiciones y rechazas los excesos, no has de ser seducido.  Si sigues a la naturaleza y preservas la realidad, no han de producirse cambios en ti.
LA CONSIDERACIÓN NO PUEDE sobreponerse al curso de los acontecimientos; la acción no puede sobreponer a la virtud; el esfuerzo no puede sobreponerse al Camino.  He ahí aquello que no puede cumplirse con el esfuerzo, he ahí lo que no puede ganarse aunque se busque.  Las personas pueden encontrarse ante un callejón sin salida, pero el camino lo atraviesa todo.  Enfréntate con el Camino y habrás de tener mala suerte.
CUANDO SE ACABA el principio del Camino, entonces muere el artificio humano.  La reputación y el Camino no pueden complementarse: si alguien se enamora de la reputación, entonces el Camino no se utiliza.  Cuando el Camino prevalece sobre la personalidad, entonces la reputación se pone en tela de juicio.
LOS OJOS disfrutan con el color y la forma, los oídos disfrutan con la voz y el sonido, el paladar disfruta con los sabores: aquellos que goza con los contactos sin tomar en consideración sus beneficios o sus daños, está movido por la codicia.  Cuando aquello que comes no cae bien a tu estómago, lo que escuchas no está de acuerdo con el Camino y lo que miras no concuerda con la naturaleza, entonces hay batallas en esos tres puntos de interacción: lo que se sirve del deber para demostrar su dominio es la mente.
CUANDO LA VITALIDAD ESENCIAL se pierde dentro del discurso y la acción miran hacia fuera, se hace inevitable convertirse en sirviente de las cosas.
Cuando los hombres son ostentosos en el discurso y retorcidos en la acción, es porque su vitalidad busca lo exterior.  Su vitalidad vuela muy bajo y se desgasta, en tanto sus actos no llegan a consumarse, así que la confusión mental nubla espíritus y la confusión es tal que los conmueve hasta las raíces.
Los principios por los cuales se rigen son inconstantes y están cegados por la vulgaridad.  Cometen torpezas en sus decisiones, mientras por dentro nublan su claridad.  Por lo tanto viven dudando y no tienen un momento de paz.
CUANDO NO CONCUERDAN lo externo y lo interno pero igual quieres establecer conexiones con las cosas, tapas tu luz mística y buscas el conocimiento con tus ojos y tus oídos.  Esto es renunciar a la luz, con lo que el camino se oscurece.  Es lo que se llama perder el Camino.
EL CIELO ES APACIBLE y claro, la tierra es estable y pacífica.  Los que pierden esas cualidades perecen, en tanto que viven aquellos que las imitan.
El espacio apacible alberga la luz espiritual; el pleno desprendimiento es la residencia del Tao.
Por lo tanto, están aquellos que lo buscan externamente y lo pierden en su interior; y están aquellos que lo salvaguardan en su interior y lo ganan hacia fuera.
Es lo mismo que raíces y armazón.  Extirpa de raíz y todas las ramas y hojas correrán la misma suerte.
EL TAO DEL cielo es de una enorme vastedad, y no obstante modera sus manifestaciones de gloria y no es dispendioso con su luz espiritual.  ¿Cómo es entonces que ojos y oídos humanos pueden trabajar constantemente, sin reposo?  ¿Cómo puede el espíritu vital moverse eternamente sin agotarse?.
QUE NO TE SORPRENDAS; que no te asombres: todas las cosas se arreglarán solas.  No provoques perturbación; no ejerzas presión: todas las cosas se habrán de aclarar solas.
LA SERENIDAD y la levedad profundas desarrollan la naturaleza humana; el goce armonioso y el pleno desprendimiento desarrollan la virtud.  Cuando lo exterior no te confunde en tu interior, tu naturaleza se encarga de dar con las condiciones convenientes; cuando tu naturaleza no perturba la armonía, la virtud permanece en su sitio.
SI ERES CAPAZ  de pasar por la vida en este mundo desarrollando tu naturaleza y de vivir en la virtud hasta el fin de tus días, podrá decirse que estás en condiciones de abarcar el Tao.
En ese caso no habrá trombosis ni parálisis en tus vasos sanguíneos, ni depresiones que sofoquen la energía de tus órganos.  No podrán perturbarse la calamidad ni la fortuna;  no podrán afectarse la censura ni el elogio. En consecuencia, estarás en condiciones de alcanzar el fin último.
SI TE MOLESTAN los aguijones de la abeja y te distraen las picaduras del mosquito, ¿cómo que podrás mostrarte calmo y libre frente a las perturbaciones que oprimen la mente humana que son mucho más serias que el veneno de un aguijón de abeja y la molestia de las picaduras de mosquito?
LAS PERSONAS CAMBIAN interminablemente en todas formas.  Te desgastas y te renuevas.  El posible placer que hay en ellos es incalculable.
Sueñas, por ejemplo, que eres un pájaro y vuelas cruzando el cielo; sueñas que eres un pez y te zambulles en las profundidades.  Mientras sueñas no sabes que se trata de un sueño; cuando te despiertas comprendes que habías estado soñando.
Ha de venir un gran despertar, tras el cual sabrás que esta vida presente era un sueño.
Cuando todavía no habíamos nacido, ¿cómo podríamos conocer los placeres de la vida?.  Mientras no hayamos muerto, ¿cómo saber si la muerte no es placentera?.
EL CAMINO tiene un hilo unificador.  Cuando llegas a su raíz, se conecta con mil ramas y diez mil hojas.  Es lo que te permite promover el orden cuando estás en posición encumbrada, olvidarte de dónde estás cuando te hallas en posición baja, disfrutar del trabajo cuando eres pobre y hacer frente al peligro cuando estás en una encrucijada.
Cuando el invierno es muy frío, con heladas y nieve, te das cuenta de la fuerza que tiene la vegetación perenne.  En las situaciones difíciles y peligrosas, con ganancias y pérdidas por delante, entonces comprendes que el sabio es aquel que no se sale del Camino.
CUANDO LA MENTE no se aflige ni disfruta, ha alcanzado el supremo logro de la virtud.  Triunfar sin cambiar es el supremo logro de la clama.  No soportar el peso de los deseos habituales es el supremo logro del nirvana.  No alentar preferencias ni desagrados es el supremo logro de la ecuanimidad.  No mezclarse con las cosas es el supremo logro de la pureza.
Aquellos que pueden cumplir con esas cinco cosas alcanzan la iluminación espiritual.  Aquellos que alcanzan la iluminación espiritual son  lo que hayan logrado lo interior.
En consecuencia, cuando dominas lo exterior por medio de lo interior, los asuntos no se corrompen.
Si alcanzas todo esto dentro de ti, entonces puedes desarrollarlo exteriormente.
Cuando lo alcanzas por dentro, tus órganos internos están tranquilos, y tus pensamientos calmos; tus músculos son fuertes, tus ojos y oídos alertas y claros.  Dispones de percepciones y comprensiones exactas; eres firme y fuerte sin alharacas.
En un terreno pequeño no estás apretado, y en uno amplio no te descuidas.  No se excita tu alma, tu espíritu no está perturbado.
Tranquilo y sereno, eres el más fuerte del mundo.  Sensible y comprensivo, si te apremian puedes moverte, infinitamente calmo e inescrutable.
SIENTE Y RESPONDE CON FRIALDAD, vuelve con firmeza a la raíz y te habrás sumergido en lo Inmaterial.
Inmaterial equivale al Uno.  El Uno es aquello que no tiene parangón en el mundo entero.
Permanece solo, mora sólidamente en soledad.  Por encima penetra hasta los cielos más altos; por debajo, penetra en las profundidades más hondas de la tierra.
Es redondo sin depender de un compás, cuadrado sin haber sido trazado con regla.
Lo grande se funde en la unidad; lo trivial se apila sin raíces.  Envuelve a los cielos y la tierra, es la puerta de entrada al Tao.
LA VIRTUD PURA existe por sí misma, se distribuye sin que se agote, se usa sin esforzarla.
Por lo tanto, cuando las miras no ves su forma; cuando la escuchas no oyes su sonido; cuando la sigues no encuentras su cuerpo.
Carece de forma, aunque las formas han nacido en ella; carece de sonido, si bien todos los sonidos han nacido en ella.  Carece de sabor, aunque todos los sabores se forman en ella; carece de color, aunque en ella se producen todos los colores.
Así el ser nace del no ser; la plenitud emerge de lo vacuo.
LOS QUE LLEGAN primero apenas conocen lo que les espera; aquello que vienen después, encuentran fácil atacarlos.  Cuando aquellos que van primero ascienden a lo más elevado, los que vienen después se unen a ellos.  Cuando aquellos que van primero desciendes a las profundidades, los que llegan después los piensan.  Cuando los que van primero sufren una caída, aquellos que vienen detrás lo aprovechan para planificar.  Cuando aquellos que van primero fracasan en la empresa, los que llegan después los evitan.
Visto de esa manera, los que van primero son el blanco de las flechas de aquellos que llegan después.
LAS OPORTUNIDADES CAMBIAN sin cesar.  Aquellos que las alcanzan demasiado pronto van demasiado lejos, en tanto quines llegan tarde las habrán perdido.  El tiempo no sigue la marcha de las personas, como el sol y la luna avanzan siguiendo su curso.  En consecuencia, los sabios no dan a los grandes joyas tanto valor como a un poco de tiempo.  El tiempo se encuentra en dificultad y se pierde fácilmente.
AGRADOS Y DESAGRADOS son excesos de la mente.  Los deseos habituales son una carga para la naturaleza humana.
LA TRISTEZA, LA FELICIDAD y el mal genio hacen que se acumulen las enfermedades.  Cuando hay exceso de agrados y desagrados, entonces presenta la calamidad.
CUANDO EL SABIO REY Yu, monarca de otros tiempos, fue a un país donde todos andaban desnudos, se quitó las ropas al entrar y volvió a ponérselas cuando se fue.
LOS BUENOS NADADORES se ahogan; los buenos jinetes se caen; ambos convierten sus gustos en su desdicha.
AQUELLOS QUE alcanzan el Tao no temen a la dificultad no se glorian con su éxito.
EL “CLÁSICO DE LAS CANCIONES” habla de “seguir la ley de Dios inconscientemente y sin conocerla”.  Tener el conocimiento pero no discurrir es compartir el camino con el ignorante; tener habilidad pero no esforzarse es compartir los poderes con el desamparo.
Ese conocimiento se capta sólo, en los actos cuando hay alguien que lo haga conocer; lo que se logra con la capacidad solamente se advierte cuando hay alguien que la emplea.
Tener conocimiento y sin embargo hacer como si no la tuviera, tener capacidad y no obstante hacer como si se careciera de ella, es, en principio, correcto.  Pero quizás tus éxitos puedan coronar los tiempos sin que eso te glorifique, y tus realizaciones puedan beneficiar a las futuras generaciones sin que te conozcan por ello.
CUANDO SE PRODUCE un enfrentamiento entre le Camino y la personalidad, todo cuanto haga prominente a la personalidad inhibe al Camino.  Cuando la personalidad es prominente, el Camino está inactivo; así que el peligro no está lejos.  En esa forma cuando la sociedad alcanza su pináculo es cuando ha llegado el día de la decadencia.
EL QUE QUIRA ser famoso hará el bien, y los que quieran hacer hacedores de bien iniciarán proyectos.  Una vez que ello se ha convertido en un negocio, abandonarán al público y pasarán a lo privado, habrán de ignorar los procesos naturales y dejarán que las personalidades recaigan sobre ellos mismos.
HA DE EXAMINARSE con mucho cuidado el reverso del beneficio y el daño, la relación entre la calamidad y desastre.  En ocasiones, cuando quieres algo, eso mismo te lo puede hacer perder; y algunas veces, cuando tratas de evitar algo, eso mismo hará que lo tengas que enfrentar. 
Cierta vez un hombre salió a navegar y se encontró con una borrasca.  Por miedo al oleaje, se arrogó al agua.  No era que no quisiera vivir y no temiera morir, sino que su miedo a la muerte lo confundió tanto que se olvidó de la vida.
Lo mismo sucede con los deseos habituales.  Cierta vez en que un hombre robó algo de oro en medio del bullicio de una ciudad, la policía le preguntó por qué había tomado el oro precisamente allí, en el mercado, a la luz del día y con tanta gente a su alrededor.  Y él dijo: “Yo sólo tuve ojos para el oro; no vi a la gente”.  De tal manera se empeñaba su corazón en lo que quería que terminó olvidándose de los que estaba haciendo.
LOS SABIOS EXAMINAN los cambios entre movimiento y reposo, toman las medidas adecuadas para recibir y para dar, hacen que sean razonables los agrados y los desagrados, y armonizan los niveles de la alegría y el enojo.
Cuando el movimiento y el reposo son correctos, no se tropieza con dificultades.  Cuando es adecuado lo que se da y lo que se recibe, no se incurre en culpabilidad.  Cuando son razonables agrados y desagrados no puede aproximarse la ansiedad.  Cuando alegrías y enojos están en grado justo, no puede invadir la enemistad.
Por lo tanto, la gente para alcanzar el Camino no toma ganancias erradamente ni rechaza la buena fortuna.  No arroja lo que tiene y no procura tener lo que no es suyo.  Cuando uno está siempre pleno, hay un desborde; cuando uno está siempre vacío, se satisface con facilidad.
LOS QUE DISFRUTAN dando, invariablemente son buenos para recibir; los que disfrutan las recompensas, invariablemente tienen muchos resentimientos.  Sólo que bloquean sus huellas con la pasividad y siguen lo natural inherente al cielo y la tierra en condiciones de dominar el orden sin gustar de la fama.
Cuando se exalta la fama el Camino no actúa.  Cuando actúa el Camino, entonces no tienen rangos.
Así, cuando se producen elogios, la censura los acompaña; cuando aparece el bien, lo sigue el mal.  El beneficio es el comienzo de la pérdida; la fortuna es la precursora de la calamidad.  Sólo aquellos que no busquen ganar vivirán sin perder  sólo aquellos que no buscan bendiciones vivirán sin padecer desastres.
AQUELLOS QUE desconocen el Camino abandonan lo que ya tienen para ir en busca de lo que todavía no han logrado.  Se impacientan y preocupan, y eso los conduce a ser egoístas y descarriados.  Por lo tanto, cuando les llega la fortuna se regocijan y cuando surgen los problemas tienen miedo.  Sus espíritus trabajan planificando y proyectando; sus inteligencias trabajan en sus negocios.  Problemas y beneficios brotan y crecen, pero la gente puede pasar toda la vida sin darse cuenta, irritándose con otros por lo que ellos mismos han creado.  No son felices, son ansiosos y no han disfrutado nunca de la paz interior; no son dueños de lo que tienen entre manos.  Esto es lo que se llama el nacimiento de la locura.
SUPONGAMOS QUE TRES PERSONAS viven en la misma casa y dos de ellos se ponen a discutir.  Uno y otro entiende que la razón está de su lado y no prestan atención a lo que dice el otro.  La tercera persona puede ser un ignorante, pero por cierto que puede decidir quién tiene la razón. Considerando las cosas desde su posición de tercero.  Esto no ha de atribuirse a sabiduría, sino al hecho de no encontrarse implicado en la discusión.
SI ACRECIENTAS aquello que no se puede disfrutar de manera natural y por lo tanto reduces los medios naturales de goce, puedes ser tan rico como para poseer el mundo entero y tan elevado como regirlo, pero siempre seguirás siendo algo patético.
LOS QUE ESTÁN IMBUIDOS del Camino no pierden el tiempo, sino que lo dan a otros; los que carecen del Camino pierden su tiempo y lo toman de otros.
EN EL TIEMPO ANTIGUO, aquellos que se preservaban disfrutaban de la virtud y olvidaban la soledad, de modo que la fama no podía agitar sus ambiciones.  Gozaban con el Camino y se olvidaban de la pobreza, de modo que el provecho no agitaba sus ambiciones.

GENERALMENTE, LA NATURALEZA HUMANA es tal que gusta de la tranquilidad y no le agrada la ansiedad; le gusta el ocio y le desagrada el trabajo.  Cuando la mente está desprovista por completo de deseos, puede hablarse de tranquilidad; cuando el cuerpo siempre está desocupado, puede hablarse de ocio.
Si liberas a tu cuerpo en la tranquilidad y abandonas tu cuerpo al ocio, para entonces aguardar la dirección del cielo, feliz y espontáneo en tu interior y libre de la prisa en lo exterior, ni siquiera la magnitud del cielo y de la tierra podrán cambiarte; aunque se eclipsen el sol y la luna, no se habrá de atemperar tu voluntad.  Así aunque estés debajo, será como si fueras noble; y aunque seas pobre, será como si fueras rico.
LA GENTE CON INTELIGENCIA hace el bien, pero no necesariamente puede asegurar la fortuna; se abstiene de hacer el mal, pero no puede necesariamente prevenir la calamidad.  Cuando se presenta la fortuna, no es algo que esté buscando, de modo que no se enorgullecen de sus logros.  Cuando surge la calamidad, no es porque la haya creado, así que no tiene que lamentar sus actos.
CUANDO EL ESPÍRITU controla al cuerpo, el cuerpo obedece; cuando el cuerpo domina al espíritu, el espíritu queda agotado.  Si bien la inteligencia es útil, debe ser devuelta al espíritu.  Esto es lo que se llama la gran armonía.

Crow

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Re: Los Maestros de Huai Nan
« Reply #1 on: Enero 15, 2009, 08:10:59 pm »
LA IRA PROVIENE de no estar airado; la acción proviene de la inacción.  Si observas lo que no tiene forma, entonces encontrarás lo que puede verse.  Si escuchas cuando no hay voz, entonces hallarás lo que puede oírse.
EL MEJOR SABOR no cansa al paladar; el mejor discurso no se adorna; el mejor entretenimiento no es cómico; la mejor música no es ruidosa.  El maestro no corta la madera; el primer chef  no hace hervir el agua; el más grande guerrero no lucha.  Alcanzan el Camino y la virtud habrá de seguir.
SI CONSIDERAS importante lo exterior, esto te sofocará por dentro.  Los que van de cacería no ven las montañas cuando corren tras la presa.  Cuando tus deseos se asoman al exterior, entonces se oscurece tu luz.
LO QUE NO SE CONOCEN a sí mismos no pueden padecer ninguna seducción.  Los que entienden la vida y la muerte no pueden verse amenazados por el peligro.
UNA SOMBRA se mueve según lo haga la forma que la arroja; lo que puede modificar el eco es la voz que refleja.  Aquellos cuyos sentimientos se traslucen dejan ver claramente su interior.
UNA CALMA SIN PERTURBACIONES y una serena felicidad son esenciales para la naturaleza humana.  Ejemplos y pautas son reguladores de lo que se trate.  Si conoces la naturaleza humana, no se torcerá tu evolución interior.  Si sabes cómo se regulan los asuntos, entonces tus actos no serán confusos.
DESCUBRIR UN PUNTO y extenderlo al infinito, abarca el universo entero en una totalidad... eso es conocimiento.
Conocer la rama observando la raíz, descubrir el blanco observando el dedo que apunta, aferrarse a la unidad para así responder a la multiplicidad, captar lo esencial y en esa forma gobernar lo particular... se llama arte.  Vivir según el significado de la sabiduría, ir a donde va la sabiduría, trabajar por lo que contiene la sabiduría, y obrar sobre el sitio de donde proviene la sabiduría... eso es el Camino.
CUANDO LAS PALABRAS han escapado de tu boca ya no puede detenerlas en los otros.  Los actos comenzados cerca no pueden prevenirse de lejos.
CUANDO SE PRODUCE LA CALAMIDAD, los hombres la han fomentado ellos mismos; cuando sobreviene la fortuna, la propia gente la completa.  Calamidad y fortuna pasan por la misma puerta; ayuda y daño son vecinos.  Sólo aquellos espiritualmente sagaces pueden distinguirlos.
SI QUIERES ABANDONAR el conocimiento para seguir a la naturaleza, será como si abandonaras la embarcación para tratar de caminar sobre el agua.  La espada de calidad que sale del molde no puede cortar ni penetrar hasta que la afilen.  Cuando un espejo de calidad sale del molde no puede reflejar con claridad hasta que lo pulen y bruñen.  Aprender es también una forma de aguzar y pulir a la gente.  Quienes dicen que aprender es algo inútil sostienen un argumento equivocado.
SI ALGUIEN NACE en remotas tierras y crece en la miseria sin padres ni hermanos, ello da por resultado que nunca tenga modales ni haya oído jamás hablar de otros tiempos.  Si vive en soledad, sin salir, aun en el caso de que no sea tonto por naturaleza, casi con seguridad carecerá de todo conocimiento.
ENTRE LOS habitantes de regiones donde los suelos son pobres, hay mucha gente de valía; ello se debe a que la vida es dura.  Entre los habitantes de regiones donde los suelos son feraces, hay mucha gente que no sirve para nada; ello se debe a que la vida es fácil.
UNA FILOSOFÍA APLICABLE a muchos considera que la atención tiene que ser aguda en tanto la voluntad debe ser grande; el conocimiento debe ser circular mientras la acción tiene que ser cuadrada; las habilidades tendrán que ser muchas, en tanto las preocupaciones tienen que ser pocas.
Refinamiento de la atención significa considerar los problemas antes de que surjan, prepararse contra las calamidades antes de que produzcan, prevenirse de los yerros y considerar con prudencia lo sutil, sin osar la incursión excesiva en los deseos.
Grandeza de voluntad significa abarcar a todas las naciones, unificar las diversas costumbres, incluir a todas las personas como uniéndolas en una sola familia, preocuparse de que se juzgue en conjunto y ser eje de todo.
Redondez del conocimiento significa operar sin comienzo ni fin, llegando a todos los rincones, sin agotar nunca la fuente y responder a todo según se presentan las cosas.
Rectitud en los actos significa mantener una línea sin necesidad de reglas, ser llano, y no afectado, sin excitarse ante los primeros y sin encapricharse ante los triunfos.
Tener muchas habilidades significa ser competente tanto en artes marciales como culturales, cortés en la actividad y en el reposo, ser capaz de actuar o abstenerse según sea lo adecuado, y no abandonarlo todo sino descubrir lo que es definitivamente  correcto en cada situación.
Tener pocas preocupaciones significa dominar la destreza empuñando el timón, vérselas con lo más, alcanzando lo esencial, gobernar lo extenso asimilando lo general, controlar la hiperactividad manteniendo la calma, y trabajar sobre lo fundamental empleando la unidad para ensamblar lo numeroso, como uniendo las piezas de un talismán.
Así aquellos cuya atención es aguda regulan lo sutil; aquellos cuya voluntad es grande lo abarcan todo.  Aquellos cuyo conocimiento se ha redondeado lo saben todo; aquellos cuyos actos son rectos se abstienen de hacer algunas cosas.  Aquellos cuyas habilidades son muchas lo realizan todo; aquellos cuyas preocupaciones son pocas, reducen al mínimo lo que les concierne.
SI SABES TODO pero no conoces las modalidades humanas, no puedes llamarte sabio.  Si amas a todas las criaturas pero no amas a la humanidad, no puedes ser llamado benévolo.  El benévolo ama a su bondad; el sabio no puede confundirse.
EL SABIO COMIENZA con oposición y culmina en armonía.  Los tontos empiezan disfrutando y terminan con tristeza.
CUANDO LAS PERSONAS PIENSAN, por lo general se consideran dueñas de la razón; pero cuando ponen las cosas en práctica, aquello que pensaron que era correcto puede terminar errado.  He ahí en qué difieren la insensatez y la sabiduría.
LA COSTUMBRE DE la remota antigüedad daba la vida a todos los seres sin ejercitar la posesión y desarrollaba las formas de la evolución sin incurrir en tiranía.  Todas las criaturas dependían de eso durante toda su vida son que por ello comprendieran sus virtudes, morían a causa de eso sin que por ello sintieran resentimiento.  Los que alcanzaban ese punto y se beneficiaban con ello, no podían alabarlo; aquellos que lo utilizaban y luego lo perdían, no por eso podían repudiarlo.
CUANDO LAS PERSONAS son mansas, esa es su naturaleza celestial; proceder bajo esa influencia es capacidad de su naturaleza.  Cuando el espíritu responde a las cosas que aparecen, estamos ante lo cognitivo; cuando el conocimiento y los objetos se ponen en contacto, entonces surgen el agrado y el disgusto.
Cuando se formalizan el agrado y los disgustos, y lo cognitivo es atraído hacia lo exterior, incapaz de volver a su natural, entonces se obstruye la pauta celestial.
Por lo tanto, quienes llegan al Tao no reemplazan lo celestial por lo humano.  En lo externo cambian junto con las cosas, pero en lo interno no pierden su verdadero estado.
La sociedad

Cuando la sociedad está en orden, un solo tonto no  puede alterarla; cuando la sociedad es caótica, un solo sabio no puede ordenar.
TACHAR DE INÚTIL al Tao cuando vivimos en un mundo contaminado es lo mismo que amarrar a un unicornio desde dos direcciones y esperar que pueda correr un millar
de kilómetros.  Encierra a un mono en una jaula y será lo mismo que un cerdo, no porque deje de ser más inteligente y rápido, sino porque carece de lugar para poner libremente en juego sus aptitudes.
HASTA LOS LÍDERES más sabios han de aguardar a que presenten las circunstancias adecuadas.  Las circunstancias adecuadas sólo pueden hallarse en el momento preciso y no pueden satisfacerse buscándolas en el conocimiento.
EL SABIO se aparta del sendero y encuentra el Camino; los tontos se aferran al Camino y pierden la senda.
LA TAREA BÁSICA del gobierno es dar seguridad al  pueblo.  La seguridad del pueblo depende de la satisfacción de sus necesidades.  La base de la satisfacción de las necesidades consiste en no despojar a las personas de su tiempo.  Para no despojar a las personas de su tiempo es básico reducir al mínimo de gastos y exacciones.  La base de la reducción al mínimo de gastos y exacciones es la moderación del  deseo.  La base de la moderación del deseo se encuentra en el retorno a lo esencial de la naturaleza.  Para retornar a lo esencial de la naturaleza lo básico es aliviar el peso de las obligaciones.
Quita la carga de las obligaciones y tendrás la sinceridad.  Ser sincero es ser ecuánime.  La ecuanimidad es un elemento básico del Camino;  la sinceridad es el albergue del Camino.
QUIENES PUEDAN CONVERTIRSE en gobernantes han de ser capaces de dar con ganadores.  Aquellos capaces de vencer a sus oponentes han de ser fuertes.  Quienes pueden ser fuertes son capaces de utilizar la potencia de otros.  Para poder utilizar la potencia de otros es necesario ganar el corazón de la gente.  Para ser capaz de ganar el corazón de la gente es necesario tener autodominio.  Para poder ser dueño de uno mismo es necesario ser flexible.
LA ANTIGUA INSTITUCIÓN de los gobernantes no se estableció para satisfacer sus deseos; y cuando los sabios vivían en humilde situación no lo hacían para gozar de su tranquilidad.
La conducción se instaló porque el fuerte oprimía al débil, los muchos ejercían violencia sobre los pocos, los astutos estafaban a los simples, los temerarios atacaban a los tímidos, la gente acumulaba riqueza y no la compartía.  Así creó la institución del gobierno para igualarlos y unificarlos.
LOS SABIOS no tienen en consideración altas montañas ni anchos ríos cuando toman en sus manos las dificultades e ignominias del trato con los dirigentes políticos.  No es por la codicia del emolumento ni por el deseo de la posición; es porque quieren servir a los intereses del mundo y suprimir lo que es dañino para el pueblo.
Las tradiciones que se registran acerca de los sabios reyes de otros tiempos en antiguos documentos dicen que Shennong era huraño, Yao era flaquísimo, Shun tostado por el sol, y Yu vivía ensimismado.  Si observamos a esos esclarecidos líderes de la antigüedad, podremos advertir que los sabios se preocupan y trabajan con fervor por la gente común.
CUANDO LAS PERSONAS se encuentran bajo influencia de sus dirigentes, siguen lo que hacen esos dirigentes, no lo que ellos dicen.
CUANDO SE PROMULGAN leyes y se establece un sistema de recompensas, y no es suficiente todavía para cambiar las costumbres de la gente, es porque nada de eso funciona cuando no hay sinceridad.
EL GOBIERNO ESPIRITUAL es el insuperable.  El que le sigue es el que hace imposible que la gente haga el mal.  Sigue después el que recompensa al digno y castiga al destructor.
ASÍ COMO una balanza es buena en tanto pese las cosas con exactitud y una plomada es correcta en tanto determina las líneas verticales exactamente, puede estar en condiciones de mandar un gobernante que aplique la ley sin preferencias ni antipatías personales.
LA LEY es la que restringe y castiga.  Cuando la gente ha sido castigada y sin embargo no se ha resentido, eso se llama el Camino.  Cuando prevalece el Camino, la gente no necesita la política.
EN EL TIEMPO antiguo, aquellos que concedían recompensas con tino podían alentar a la gente a bajo costo.  Aquellos que castigaban de manera correcta prevenían la traición con el mínimo de penalidades.  Aquellos que daban con acierto eran frugales en gastos y aun así eran caritativos.  Aquellos que tomaban lo debido tenían muchos ingresos a nadie perjudicaran.
LOS CASTIGOS y las penalidades no bastan para modificar los hábitos; ejecuciones y masacres no son suficientes para prevenir la traición.  Sólo la influencia espiritual es valiosa.
LEYES ESTRICTAS y castigos rigurosos no son cosa que corresponda a la labor de los reyes gobernantes.
EN EL TIEMPO antiguo, bajo el imperio del sabio liderazgo, las leyes eran liberales y los castigos livianos.  Las prisiones estaban vacías, todos tenían similares costumbres y no había traidores.
Ya no fue así el gobierno en los tiempos que siguieron.  Los de arriba fueron rapaces desmedidos, mientras que los de abajo se mostraron codiciosos y desconsiderados.  Las personas comunes eran pobres y miserables, y se peleaban entre ellas.  Trabajaban duro pero no alcanzaban logro alguno.  Aparecieron entonces los listos tramposos y hubo muchos asaltantes y ladrones.
Superiores y subordinados se detestaban mutuamente, no se cumplía con las directivas y los funcionarios del gobierno no se esforzaban por volver al Tao.  Sin prestar atención a lo fundamental, los funcionarios se ocupaban de trivialidades; reducían las recompensas, acrecentaban los castigos.  Y mientras trataban de gobernar en esa forma aumentaba el desorden.
MUCHOS INTELECTUALES integrantes de la sociedad se han apartado de las raíces del Camino y de su poder; dicen que modales y deberes son suficientes para gobernar al mundo.  Es imposible hablarles de las artes del liderazgo.
CUANDO LOS DIRIGENTES son muy astutos, sus súbditos son muy retorcidos.  Cuando los dirigentes tienen muchas obsesiones e intereses, sus súbditos apelan al fingimiento.  Cuando los dirigentes están inquietos sus súbditos están tranquilos.  Cuando los dirigentes son muy exigentes sus súbditos se muestran combativos.  Si no resuelves todo esto desde la raíz y solamente te ocupas de las ramas, será lo mismo que levantar el polvo mientras intentas limpiar una habitación; como empuñar un manojo de haces encendidos mientras intentas apagar un incendio.
En consecuencia, los asuntos de los sabios son limitados y se manejan con facilidad; sus requerimientos son escasos y se satisfacen sin dificultad.  Son benévolos sin proponérselo; tienen éxito sin esforzarse.  Perciben sólo la realidad, abrazan la virtud y ofrecen sinceridad.  Todos los siguen como los ecos al sonido, como los reflejos a la forma.  Lo que ellos cultivan es fundamental.
CUANDO LOS DIRIGENTES políticos destrozan sus países y arruinan sus tierras, para morir ellos mismos a manos de otros, convertidos en hazmerreír del mundo, siempre es a causa de sus deseos.
EN EL TIEMPO antiguo los gobiernos requerían poco y la gente tenía lo suficiente.  Los dirigentes eran benévolos y sus ministros leales.  Los padres eran amables y sus hijos obedientes.  Todo el mundo procedía con afecto y no existía resentimiento entre las personas.
EN LAS ANTIGUAS guerras no se daba muerte a los jóvenes no se capturaba a los ancianos; pero aquello que en la antigüedad se consideraba justo es considerado ridículo.  Lo que en el tiempo antiguo se consideraba honorable se considera ahora vergonzoso.  Lo que otros tiempos propendía al orden tiende ahora al caos.
Los jefes de la remota antigüedad no organizaban recompensas ni castigos, y no obstante nadie procedía mal.  Pero aquellos que ahora han establecido los gobiernos son incapaces de prescindir de la ley para gobernar al pueblo.  Un antiguo líder sometía a las tribus indómitas con sólo interpretar una danza marcial; pero aquellos que ahora llevan a cabo actos de policía ya no pueden controlar  a los fuertes y violentos sin recurrir a las armas.
EN EL LAPSO de una generación lo cultural y lo militar puede modificarse con relativa significación, en tanto haya momentos en que ambos sean útiles.  En la actualidad, sin embargo, los militares repudian la cultura y los cultos repudian lo militar.  Los que adhieren a las artes culturales y marciales se rechazan entre sí, sin conocer cuáles son sus funciones según la época.
EL TALENTO HUMANO no es suficiente como para que pueda confiarse sólo en él; las artes del Camino han de desarrollarse en público.  Las leyes de una sociedad que no funciona elevan las metas y castigan a quienes no las alcanzan; hacen más pesadas las responsabilidades y penalizan a quienes no pueden soportarlas; hacen que las dificultades sean peligrosas y ejecutan a quienes no las pueden enfrentar.   
CUANDO LA GENTE se encuentra sometida a esa clase de tensiones recurre a la astucia a fin de engañar a sus gobernantes y se vuelve descarriada en su esperanza de escapar.  De modo que ni siquiera las leyes estrictas y las duras penalidades pueden evitar las vilezas, porque no tienen suficiente fuerza.  Por eso es que un proverbio dice: “Cuando las aves ya no saben qué hacer, picotean; cuando las bestias ya no saben qué hacer, cornean; y cuando los humanos ya no saben qué hacer, recurren a sus triquiñuelas”.
LAS PERSONAS esclarecidas están en condiciones de criticar a los dirigentes cuando advierten algún error porque no les preocupan las represalias.  Están en condiciones de ceder ante el que sabe cuando lo advierten, porque no les preocupa el status social.  Están en condiciones de dar a quienes lo necesitan, porque no les preocupa la propia pobreza.
AQUELLOS QUE OCUPAN los puestos del honor son llamados honorables cuando son imparciales e impersonales.  De manera que se los denomina honorables pero no por ello se llama sabios.  Aquellos que son dueños de la tierra son llamados justos cuando sus prácticas no se apartan de lo común y no ocultan sus proyectos.  Pero lo tanto, se los denomina justos, pero no por ello se los llama inteligentes.
Cuando no se ejerce brutalidad oficial para deshacerse de la gente común ni existe activismo que provoque resentimientos entre los demás dirigentes, se mantiene intactas todas las clases, de modo que los críticos no pueden aprovechar la situación y no encuentran nada que observar.  Esto es lo que se denomina ocultamiento en la carencia de forma.  Sin ocultamiento en la carencia de forma, ¿quién es capaz de dominar la forma?
LOS MORALISTAS de hoy prohíben lo deseado sin dar con las razones básicas que engendran el deseo; prohíben lo que se disfruta sin escudriñar en busca de las razones básicas del goce.  Es lo mismo que detener el avance de un río sólo con las manos.
Los moralistas no pueden hacer que la gente no quiera, pero sí pueden prohibir lo que quiere la gente; no pueden hacer que la gente deje de entregarse a sus placeres, pero pueden prohibir aquello a lo que se entrega la gente.  Incluso si el temor al castigo hace que la gente teme robar, ¿cómo equiparar esto con la liberación del deseo de robar?
EL GOBIERNO de la gente cabal oculta el brillo, borra la ostentación, sustituye el conocimiento intelectual con la realidad, emerge de la imparcialidad compartida con todos, se desprende de apetencia seductoras, elimina el deseo habitual y reduce los pensamientos inquietantes.
LOS MOTIVOS que llevan a las personas a cometer delitos que terminan arrojándolos a la cárcel o metiéndolos en dificultades que culminarán con la ejecución, surgen de la falta de medios y de la imposibilidad de saciarse..
TODO EL MUNDO sabe que los malhechores no escapan y los criminales no pueden salirse con la suya; sin embargo, aquél que carece de inteligencia no puede superar sus deseos y por lo tanto comete los delitos que conducen a su propia destrucción.
EL MUNDO PUEDE ser confiado sólo a los capaces de evitar el daño de sus países a causa de las ambiciones globales y que puedan evitar su propia ruina a causa de las ambiciones nacionales.
LOS QUE CONOCEN la fuente de la ley y el orden cambian para adaptarse a los tiempos.  Los que desconocen la fuente de la ley y el orden, cambian con las costumbres.  Los doctos se empeñan en aceptar lo precedente, y conservan lo antiguo basado en lo convencional; piensan que de otro modo el gobierno es imposible.  Es lo mismo que intentar introducir un tarugo cuadrado en un agujero redondo.
LA RAZÓN de que se instale a los líderes es la necesidad de eliminar la violencia y sofocar el desorden.  Después éstos aprovechan el poder del pueblo para convertirse ellos mismos en saqueadores.  Son como tigres dotados de alas: ¿por qué no habrían de ser eliminados?.  Para criar peces en un estanque es necesario limpiarlo de nutrias; para criar animales domésticos hay que eliminar a los lobos: ¡cuánto más tratándose de gobernar a las personas!.
LOS LÍDERES de niveles más bajos que ambicionen alcanzar la autoridad de los niveles medios perderán su bajo liderazgo.  La ambición de los líderes de niveles medios por lograr la más alta autoridad les hará perder su liderazgo del nivel medio.
RESULTA INACEPTABLE para la razón natural perdonar las perversidades de un individuo y con ello acrecentar las dificultades de todo el país.
SI LOS DIRIGENTES se muestran demasiado inclinados a la benevolencia, reciben premios quienes no los merecen y salen en libertad los delincuentes.  Si los dirigentes son demasiado partidarios del castigo, entonces se rechaza a los que carecen de méritos y se da muerte al ignorante.  En cuanto a aquellos que carecen de inclinaciones, dan sin recompensa y castigan sin dolerse.
CUANDO EL AGUA está contaminada, los peces se sofocan; cuando el gobierno es duro, el pueblo se rebela.
CUANDO LA SOCIEDAD es ordenada, te proteges con la justicia; cuando la sociedad está confundida, tú debes proteger a la justicia.
LA DUPLICIDAD es incapaz de ganar a una sola persona; la sinceridad puede ganar a cientos.
LOS SABIOS ALIENTAN el bien por medio de lo que gusta al pueblo y prohíben el mal por medio de lo que disgusta al pueblo.  Recompensan a una persona y el mundo entero los alaba; castigan a una sola persona y todo el mundo les teme.  Por lo tanto no es costosa la mejor recompensa ni es excesivo el mejor castigo.
LOS SABIOS RECURREN a la cultura para comunicarse con la sociedad y utilizan la realidad para hacer lo que es adecuado.  No se encuentran obligados a seguir una senda; no se estancan ni dejan de adaptarse.  Por eso es que son pocos sus fracasos y muchos sus éxitos, por eso se cumplen sus directivas y nadie puede negarlas.
CUANDO LOS SABIOS se encuentran en posiciones elevadas las personas se sienten satisfechas con su gobierno; cuando los sabios ocupan posiciones inferiores, las personas aprecian sus ideas.  Cuando la gente inferior se halla en posiciones elevadas, entonces no es posible descansar tranquilo ni un momento.
SI LOS GOBERNANTES consideran a los gobernados como s sus hijos, entonces los gobernados han de considerar a los gobernantes como a sus padres.  Si los gobernantes consideran a los gobernados como a sus hermanos menores, entonces los gobernados considerarán a los gobernantes como a sus hermanos mayores.  Cuando los gobernantes consideren a los gobernadores como a sus hijos, dirigirán al mundo.  Cuando los gobernados consideren a los gobernantes como a sus padres, rectificarán al mundo.  Cuando los gobernantes consideren a los gobernados como a sus hermanos menores, no les resultará difícil morir por ellos.  Cuando los gobernados consideren a los gobernantes como a sus hermanos mayores, no les será difícil morir por ellos.  Por lo tanto no puede lucharse contra un ejército de padres, hijos y hermanos debido a lo mucho que ellos ya han hecho unos por otros.
LOS GOBERNANTES BUSCAN dos cosas en sus súbditos: quieren que el pueblo trabaje por el país y quieren que el pueblo muera por el país.  El pueblo espera tres cosas de sus gobernantes: que el hambre pueda satisfacerse, que el fatigado halle el reposo y que quien  merezca recompensas las reciba.  Si el pueblo cumple con las dos demandas que les hace el gobierno, pero el gobierno descuida las tres cosas que espera el pueblo, entonces la milicia habrá de ser débil aun cuando el país sea extenso y su población muy grande.
EL GRAN GUERRERO de Wei preguntó a uno de sus ministros cuál era la causa de que una nación pereciera.  El ministro le contestó: “Las victorias numerosas en guerras numerosas”.
El amo dijo entonces: “Una nación es afortunada cuando obtiene numerosas victorias en numerosas guerras... ¿por qué habría entonces de perecer por ello?”
El ministro dijo: “Cuando hay repetidas guerras el pueblo se debilita; cuando se logran repetidas victorias los gobernantes se tornan arrogantes.  Permítase a los gobernantes arrogantes mandar a pueblos debilitados y rara habrá de ser la nación que no perezca como resultado”.
UN ANCIANO SABIO cargado de libros tropezó con un ermitaño en el camino.  Entonces dijo el ermitaño: “Los servidores actúan en respuestas a los cambios, y los cambios se producen con el tiempo; de modo que quienes conocen los tiempos no actúan de manera estricta.  Los libros están hechos con palabras y las palabras provienen de quienes saben; de modo que quienes saben no acumulan libros”.
CUANDO EL ESTADO de Jin marchó contra el estado de Chu, los grandes de Chu pidieron a su rey que atacara, pero el rey dijo: “Jin no nos atacó durante el reinado de nuestro antiguo soberano; ahora que Jin nos ataca durante mi reinado, tiene que ser por mi culpa.  ¿Qué puede hacerse ante esta deshonra?”.
Los grandes dijeron: “Jin no nos atacó en los tiempos de los anteriores ministros; ahora que Jin nos ataca durante nuestra administración, tiene que ser por nuestra culpa.”
El rey de Chu inclinó su cabeza y sollozó.  Después se puso de pie para hacer una reverencia a sus ministros.
Cuando la gente de Jin se enteró de esto, dijo: “El rey y sus ministros pugnan por culparse a sí mismos; ¡y con cuánta facilidad el rey se humilla antes sus subordinados!  No se los puede atacar”.
Por eso es que ha dicho Lao-tsé: “Quien puede aceptar los males de la nación es llamado el gobernante de la tierra”.
CIERTA VEZ ALGUIEN preguntó a un sabio cuál de los seis principales generales que enumeraba habría de perecer primero.  El sabio mencionó a uno de ellos y el curioso quiso saber por qué lo escogía.  El sabio entonces le contestó: “En este gobierno, la severidad se considera apresto, el placer se considera ilustración y la crueldad para con los subordinados se considera lealtad”.
TODO AQUELLO INADECUADO en las políticas de antiguos regímenes ha de abandonarse, en tanto se ha de adoptar todo lo que sea bueno en los asuntos más recientes.  Jamás ha existido ninguna constante inmutable en modales y cultura, de modo que los sabios formulan unas y otra sin dejar que los gobiernen los modales ni la cultura.
RECITAR LOS LIBROS de los viejos reyes no es tan bueno como escuchar sus palabras.  Escuchar sus palabras no es tan bueno como alcanzar aquello que hizo decir esas palabras.  Alcanzar aquello que hizo pronunciar esas palabras es algo que no pueden decir las palabras.  Por lo tanto, “un camino del que pueda hablarse no es el Camino eterno”.
CUANDO UN PAÍS cambia reiteradamente de líderes y el pueblo lo aprovecha para hacer su deseo y utiliza ese poder para satisfacer sus gustos, aunque quiera adaptarse a los tiempos y manejar los cambios con uniformidad y según leyes fijas, será claro que no podrá manejar la responsabilidad.
Así que aquello que siguen los sabios se llama el Camino, y aquello que hacen se llama su trabajo.  El Camino es lo mismo que el metal y la piedra: inmutable; su trabajo es como un instrumento musical, susceptible de afinarse cada vez que sea necesario.
LEYES Y CONVENIOS son herramientas del gobierno, pero no son la materia que constituye el gobierno.
LA HUMANIDAD  y la justicia son la trama y urdimbre de la sociedad; es lo que jamás cambia.  Si las personas pueden evaluar su capacidad y tomarse el tiempo necesario para examinar lo que hacen, entonces todo será bien aun cuando los cambios ocurran a diario.
EN EL TIEMPO ANTIGUO las gentes eran puras, habilidosas y tenaces, el comercio era sencillo y las mujeres castas.  De modo que el gobierno y la educación resultaban efectivos con facilidad, los hábitos y modales cambiaban sin dificultad.  Ahora que declinan las virtudes de la sociedad y las costumbres se debilitan cada vez más, intentar el gobierno de una población decadente merced a leyes sencillas es como tratar de cabalgar un potro salvaje sin bridas ni freno.
EL REY WEN, que era inteligente, siguió tratando de aprender; de manera que se convirtió en sabio.  El rey Wu era valeroso y siguió tratando de aprender; de modo que alcanzó más victorias.  Todo aquél que aprovecha los conocimientos de los más se vuelve sabio; todo aquel que utiliza la fortaleza de los más, prevalece.
CUANDO SE UNIFICA un grupo de personas, cien poseen excesiva fuerza.  Por lo tanto, confiar en la fuerza de un individuo de seguro habrá de dar como resultado la inseguridad.
CUANDO LA DISCRIMINACIÓN no existe, sino que cada uno encuentra la forma de vida que más le conviene, entonces todo el mundo queda equiparado, nadie domina al otro.  Los sabios encuentran trabajo para todos, y en esa forma ninguna capacidad se desperdicia.
EL NOMBRE y la reputación enceguecen a muchos.  Son pocos los que saben ver la realidad.
LA NATURALEZA del hombre común lo mueve a ser rebelde cuando joven, violento en la madurez y codicioso cuando lega a viejo.  Si cada persona atraviesa por una determinada cantidad de cambios, no debe causar asombro que los líderes modifiquen reiteradamente las leyes y los países cambien reiteradamente de líderes.  Si las personas aprovechan su posición para llevar a la práctica y hacer cumplir tanto sus preferencias como lo que les disgusta, entonces los que se encuentran en posiciones subordinadas de responsabilidad temerán no ser capaces de manejarse satisfactoriamente.
PARA LA CREACIÓN de los modales basta con ayuda a las realidades y esclarecer las intenciones.  En la creación de música, es suficiente con armonizar lo placentero y expresar ideas.
En una nación carente de orden, las palabras y los hechos se contradicen mutuamente; se oponen entre sí sentimientos y expresiones.  Los modales se complican hasta el punto de tornarse tediosos; la música se elabora tanto que termina por ser licenciosa.
GOBERNAR UN PAÍS es lo mismo que escardar un jardín; limítate a liberarlo de las malezas dañinas... es todo.
MODAS, HÁBITOS  y costumbres no están en la naturaleza de las gentes, sino que se toman de lo exterior.  La naturaleza humana es inocente; cambia cuando se empapa durante largo tiempo de las costumbres.  Cuando cambia la naturaleza de las personas, éstas olvidan el origen y se adecuan a una naturaleza aparente.
AQUELLOS QUE han alcanzado el Camino cambian en lo exterior pero no en lo interior.  Sus cambios externos son el medio que tienen para ingresar en la sociedad humana; su inmutabilidad interior es el medio con que cuentan para mantener su integridad.  Por lo tanto, tienen una vida interior estable al tiempo que pueden adaptarse externamente a los cambios que producen los demás.
LOS QUE NO se atreven a tocar el fuego aunque no se hayan quemado nunca advierten la posibilidad de quemarse; los que no se atreven a empuñar una espada aunque nunca hayan sido heridos, advierten la posibilidad de resultar heridos.  Consideradas las cosas bajo esta luz, el perceptivo puede comprender lo que aún no ha sucedido, y merced a la observación de un pequeño le es posible conocer la  totalidad.
LA FORMA en que ministros traidores confunden a dirigentes ignorantes y la desconfianza de los mezquinos respecto de los hombres cultos, pueden verse aun cuando sólo el sabio las reconoce sutil y claramente.
QUIENES GOBERNARON al mundo en la antigüedad deben haber comprendido las verdaderas condiciones del destino y la naturaleza humana; sus hechos no fueron necesariamente los mismos, pero estuvieron de acuerdo con el Tao.
EN EL TIEMPO ANTIGUO no se pintaban y tallaban los vehículos.  Los artesanos no tenían dos oficios; los eruditos no desempeñaban dos oficios al mismo tiempo.  Cada cual cumplía con su trabajo sin interferir con los labores de los otros.  La gente comprendía que eso convenía y las cosas se hacían sin dificultad.
PEDIR FUEGO no vale tanto como contar con los medios para hacer fuego; depender de alguien para extraer agua no es tan bueno como cavar uno mismo el pozo.
EL ESPÍRITU ATRAVIESA las montañas y ellas no le pueden impedir; se introduce en ríos y océanos sin que puedan mojarlo.  No se sofoca en los lugares estrechos, y si bien se expande por los cielos y la tierra nunca está colmado.
Quienes no entiendan esto podrán contar con recursos materiales y una cultura artística dotada de espléndida actividad intelectual y literaria, pero nada de eso les ayudará a gobernar al mundo si no lo comprenden.
AQUELLOS QUE NO advierten los grandes designios ignoran que la vida no vale tanta codicia.  Aquellos que no han oído las grandes ignoran que el dominio del mundo no se puede considerar como una ventaja.
EL DEBER SIGNIFICA hacer lo adecuado, de acuerdo con la razón.  Cortesía es equivalente a elegancia controlada que envuelve los sentimientos.
CUANDO LA VITALIDAD y el espíritu se esfuerzan por demás, se desintegran; cuando ojos y oídos son ingobernables, se agotan.  Por eso es que los líderes imbuidos del Camino dejan de imaginar y se despojan de empecinamientos, para permanecer equilibrados en un estado de claridad y apertura.
AQUELLOS QUE LOGRAN los beneficios del poder pocos tienen en materia de posesiones y muchísimos en materia de responsabilidad.  Lo que ellos retienen está muy restringido, lo que controlan es muy vasto.
SIN DUDA que las terrazas altísimas y los edificios de muchos pisos son cosa espléndida, pero el dirigente esclarecido no lo puede disfrutar mientras  haya gente sin vivienda.  Desde luego que el buen vino y la carne tierna son cosa deliciosa, pero un dirigente esclarecido no puede disfrutarlo mientras haya gente con hambre.
LOS DIRIGENTES carentes de principios se apoderan de las cosas del pueblo sin medir la resistencia de éste; presentaban exigencias a sus súbditos sin calcular cuánto tienen sus súbditos.  Hombres y mujeres pueden seguir arando y tejiendo porque han de cumplir con las exigencias de los dirigentes; en esa forma sus energías se esfuerzan al máximo y sus bienes se agotan.  De ahí que terminen odiándose gobernantes y gobernados.
DE ACUERDO con el esquema general de la naturaleza, tres años de cultivos producen un año de reservas de alimentos.  Nueve años producen tres años de excedentes, dieciocho años producen seis años de reservas y veintisiete años producen nueve años de reservas.  Por lo tanto, aun cuando se produzca una inundación o una sequía, el pueblo no se verá reducido a estrecheces desesperadas.
Así que cuando un país no dispone de reservas como para resistir nueve años se dice que anda escaso.  Si carece de reservas como para seis años, se dice que está sufriendo aprietos.  Si no guarda reservas acumuladas para tres años, se dice que es pobre.  Por lo tanto, los dirigentes humanos y los dirigentes esclarecidos ponen límites a lo que toman de sus súbditos y son moderados en su manera de vivir.
LOS DIRIGENTES codiciosos y los líderes muy duros oprimen a sus súbditos y desangran a sus pueblos para satisfacer sus infinitos deseos.  De ahí que los humildes no tienen manera de beneficiarse con la armonía del cielo no disfrutar de los beneficios de la tierra.
LA ALIMENTACIÓN es la base del pueblo; el pueblo es la base del país; el país es la base del gobernante.
LA LEY de los antiguos reyes prohibía a los cazadores agotar las manadas o apoderarse de las crías, y prohibía a los pescadores vaciar los estanques.  En determinadas épocas no podían tenderse trampas ni redes; no podían talarse los árboles antes de que cayeran todas las hojas; no debían quemarse los campos antes de que los insectos se retirasen a hibernar.  No se mataban hembras preñadas ni que estuvieran amamantando; los huevos no se retiraban de los nidos; no podía capturarse un pez que no midiera por lo menos treinta centímetros.
LA BENEVOLENCIA y la justicia son las que permiten sobrevivir a una nación; las que permiten a las personas vivir en una virtud práctica.  Una nación carente de justicia habrá de parecer aunque sea muy grande; los que carezcan de buena voluntad terminarán heridos aunque sean valerosos.
EL DIRIGENTE ES la mente de la nación.  Cuando la mente funciona en orden, todas las conexiones están bien; cuando la mente se perturba, entonces todas las conexiones se alteran.  Así que en alguien cuya mente esté en orden, los miembros del cuerpo se olvidan unos de otros; cuando un país está ordenando, el dirigente y los ministros olvidan unos a otros.
HUMANITARISMO ES la demostración manifiesta de una benevolencia acumulada; el deber social consiste en compartir los sentimientos humanos y estar de acuerdo con lo que sea adecuado para la comunidad.
LOS DIRIGENTES DE otra época consideraban leve al mundo y pequeña a miles de cosas; establecían igualdad entre la vida y la muerte, y se avenían al cambio y la evolución.  Abrazaban las mentes de los grandes sabios para reflejar en ellos los sentimientos de todos los seres.  En las alturas estaban al lado de los espíritus esclarecidos; ahora quieren aprender su Camino no lograban su claro pensamiento y profunda sagacidad, sino que se limitan a conservar sus leyes y políticas, entonces claramente no pueden gobernar.
De modo que lograr diez afiladas espadas no es tan bueno como dominar el arte de forjarlas.
LA SENCILLEZ más grande carece de forma; el Camino de mayor alcance no tiene medida.  Por lo tanto, el firmamento es redondo sin ajustarse a un compás; la tierra es recta sin ajustarse a una regla.
LAS LEYES de los Tres Augustos y los Cinco Emperadores de la más vieja antigüedad diferían de lo que está prescripto, pero eran lo mismos en cuanto a que ganaban los corazones del pueblo.
LOS QUE VALORAN la vida no se inmolan por un beneficio material.  Los dueños de una ética firme no intentan escabullirse ante la dificultad.  Los que codician dinero descuidan su salud cuando advierten la posibilidad de un beneficio.  Aquellos que aspiran a un buen nombre no tratarán de ganarlo injustamente.
HE AQUÍ LA FORMA de gobernar un país: Los dirigentes no son duros; los funcionarios no son molestos; los intelectuales no son hipócritas; los artistas no son decadentes.
EN UNA SOCIEDAD incoherente,, los activistas se promueven unos a otros merced al mutuo elogio, mientras que los cultos se honran recíprocamente con hipocresía.
LOS ESCRITORES MENDACES son deliberadamente minuciosos y confusos, con el fin de parecer sabios; por competir con las argumentaciones sofistas, sus interminables reflexiones resultan inconclusa, y no son de beneficio para el orden social.
LAS COSTUMBRES de una sociedad decadente son arteras y engañosas con el propósitos de tornar presentable lo inútil.
NADIE HA OÍDO hablar de alguien que no haya osado quebrantar la ley y arriesgarse al castigo empujado por el hambre y el frío.
CUANDO LA GENTE tiene demasiado, se demora; cuando no tiene lo suficiente, se pelea.  Cuando la gente deja para después, nace la cortesía y la justicia; cuando pelea, surgen la violencia y el desorden.
LA LEÑA no se vende en el bosque y los peces no se venden al borde del lago, porque hay superabundancia.  De modo que cuando hay mucho disminuye el deseo; cuando las necesidades son mínimas, termina la disputa.
CUANDO LA SOCIEDAD es ordenada, la gente común es honesta y no se la puede seducir con beneficios.  Cuando la sociedad no tiene orden, las elites cometen villanías que la ley no puede contener.
EL COMPORTAMIENTO de los reyes justos no hería los sentimientos del pueblo, así que, incluso cuando los reyes se divertían, el mundo permanecía en paz.
Los malos reyes negaron al sincero y lo declararon fuera de la ley, así que cuando los reyes se divirtieron todo se convirtió en ruinas.
Cuando gusto y disgusto comenzaron a expresarse, el orden y el caos siguieron por su camino.
HABÍA EN LA ANTIGÜEDAD gente que vivía en un desconocimiento primordial, sin dejar que fluyeran su espíritu y sus energías.  Todo era apacible para ellos, así que vivían tranquilos y felices.  Las energías perjudiciales se esfumaban sin lastimarlos.
En aquellos tiempos casi todos eran salvajes.  No distinguían el este del oeste.  Deambulaban en busca de alimento, después se golpeaban felices el vientre lleno y jugaban luego de hartarse.  La armonía natural predominaba en sus relaciones y se alimentaban de las bendiciones de la tierra.
La cultura constituye un medio de unir a las personas.  Los sentimientos son vínculos internos cuyo ideal es actuar hacia fuera.  Si la cultura obstruye los sentimientos habrán de perderse los sentimientos.  Quien destruye la cultura a causa de los sentimientos, perderá la cultura.
Cuando la cultura funciona y los sentimientos se comunican, se encuentra la cima del desarrollo humano.
Esto significa que disponer de una visión general es una virtud.
EN OTRA ÉPOCA no había recompensas concedidas para dar aliento, ni se usaban los castigos como amenaza.  No había definiciones para costumbres, deberes y conciencia; tampoco había censura ni elogio, amabilidad ni mezquindad.  Y sin embargo la gente no era agresiva, mendaz, violenta o cruel en su relación.  Seguían viviendo en la inconsciencia.
Cuando se deterioró la sociedad, hubo muchas personas y pocos buenos; trabajaron duro para vivir sin alcanzar ni aun así lo suficiente.  En ese momento surgieron enojos y disputas, con lo que se valorizó la amabilidad.
Ahora que algunos eran amables y otros mezquinos, se desarrollaron el favoritismo y los partidismos.  La gente comenzó a practicar deliberadamente el engaño y la astucia.  En esa forma se perdió lo natural, con lo que se empezó a valorizar el deber.
EN EL GOBIERNO de los que se han perfeccionado, mente y espíritu están en su sitio, cuerpo y naturaleza se armonizan.  En los momentos apacibles, absorbe virtudes; en los momentos de acción, pone en juego la razón.  Sigue a la naturaleza tal como es y se encamina hacia la inevitable evolución.  Es claro y sin artilugios, con lo que el mundo armoniza de manera espontánea, es tranquilo y sin deseos, con lo que el pueblo es naturalmente sencillo.  No hay buena fortuna, pero tampoco desdicha; no hay lucha, pero se satisfacen plenamente las necesidades de la viva.  Abarca a toda la tierra y enriquece a su posteridad, pero nadie puede saber quién o qué lo han hecho.
EN LOS ÚLTIMOS GOBIERNOS se han impuesto fuertes tasas a la pesca, la caza y el comercio.  Están clausurados los viveros de peces; en ninguna parte se tejen redes, en ninguna parte se ara la tierra.  La fuerza de los hombres se emplea en trabajo forzado; su riqueza está agotada por el pago de los tributos.  Las gentes carecen de comida en sus hogares; los viajeros no disponen de abastecimientos.  Los que están vivos carecen de apoyo; los que han muerto no tienen funerales.  Los hombres venden a sus mujeres y a sus hijos para cumplir con las exigencias que les impone el gobierno y, a pesar de ello, no pueden satisfacer cuanto se les requiere.
UNA SOCIEDAD DEGENERADA se caracteriza por el expansionismo y el imperialismo, se embarca en operaciones militares injustas contra países inocentes, de muerte a personas inocentes, y siega el patrimonio de los ancianos sabios.
Los grandes países se lanzan a la ofensiva; los países pequeños se reducen a la defensiva.  Se arrea a otra parte todo el ganado de la gente; los hijos de esas personas van al cautiverio; se destruyen los sepulcros y desaparecen todos los bienes más preciados.  Corre la sangre a torrentes y los campos están cubiertos de esqueletos... todo ello para satisfacer los deseos de dirigentes y gobiernos rapaces.
LOS VERDADEROS LÍDERES de la sociedad progresan a su tiempo, lo hacen con corrección y no por ello se sienten particularmente felices.
Cuando no es el momento debido, se retiran, lo difieren con precisión, y no por ello se sienten infelices.
Por eso es que a un barón de la antigüedad, que abdicó a favor de su hermano más joven, se lo considera como supremo ejemplo de virtudes.  Murió de hambre en las montañas sin lamentarlo.  Dejó atrás cuanto despreciaba y obtuvo lo que valoraba.
EL ARTE DE LIDERAZGO humano consiste en manejar los asuntos sin artificios y en instruir sin hablar; ser puro y tranquilo, impávido, inquebrantablemente consistente, y delegar en los subordinados los asuntos, según la costumbre, de modo que los deberes se cumplan sin esfuerzo.
LO MEJOR ES que el territorio sea vasto debido a la virtud y el liderazgo sea honrado a causa de la virtud.
También es bueno que el territorio sea vasto debido ala justicia, y el liderazgo se honrado a causa de la justicia.
Lo peor es cuando el territorio es vasto debido a la fuerza y el liderazgo es honrado a causa de la fuerza.
UNA NACIÓN DESQUICIADA parece llena; una nación en orden parece vacía.  Una nación moribunda parece carente; una nación que sobrevive parece contar con superabundancia.  El vacío no significa que no haya gente, sino que todos realizan su trabajo; la plenitud no significa que haya mucha gente, sino que todos buscan lo superficial.  Disponer de superabundancia no equivale a muchas posesiones, sino que los deseos son moderados y los asuntos mínimos.  Carencia no quiere decir que no haya bienes, sino que la gente obedece a sus impulsos y sus gastos son muchos.
LOS CODICIOSOS que tienen muchos deseos, seducidos por sus ansias de fama y posición, se sienten arrullados por el poder y el beneficio como por una canción de cuna.  Aspiran a progresar en el mundo merced a excepcionales ardides, con lo que su vitalidad y su espíritu van vaciándose cada día y ase alejan más y más.
LOS DESEOSOS de fortuna pueden crear desastres, en tanto aquellos deseosos de ganancia se pueden apegar a lo dañino.  Por lo tanto, quienes están en paz con sencillez han de peligrar si pierden aquello que los mantiene en paz.  Quienes gobiernan sin esforzarse han de caer en el caos si pierden aquello por lo cual gobierna.
UN BUEN JINETE no se olvida del caballo; un buen arquero no se olvida del arco; un buen líder no se olvida del pueblo.
Si los líderes pueden amar sinceramente y servir sinceramente a la población, todos los seguirían.  Pero hasta un niño se rebela contra un padre injusto y desamorado.
Hay en el mundo algo de la máxima importancia, que no es el poder ni el  status.  Hay una gran riqueza, que no es en oro no joyas.  Hay una vida plena que no se mide por los años que dura.
Cuando se mira hasta lo más profundo de la mente y se regresa a su naturaleza esencial, eso es lo que importa.  Quien esté satisfecho con sus sentimientos es rico.  Quien entiende la división entre muerte y vida, tiene una vida plena.
LOS OJOS y los oídos del buen dirigente no están fatigados; su espíritu y su fortaleza no están agotados.  Cuando surgen las cosas, ellos observan los cambios, y cuando los hechos ocurren, responden a su evolución.  Cuando no se observa confusión en lo inmediato, hay orden más allá.
LOS DIRIGENTES DE naciones sin orden se empeñan en expandir su territorio; no lo hacen por la humanidad ni por la justicia.  Se esfuerzan en elevar su posición; no lo hacen por la virtud del Camino.  Eso es abandonar los medios de sobrevivir y es crear las causas de la destrucción.  Por tal razón los déspotas de la antigüedad que fueron depuestos y llevados a prisión, no repudiaron sus actos ni revisaron sus errores; se limitaron a lamentar el no haber dado muerte a sus sucesores cuando tuvieron la oportunidad.
EL MUNDO se puede ganar, pero no tomar por la fuerza; puede aceptarse el liderazgo, pero no buscarlo.  Fíate de la inteligencia y el pueblo lo discutirá; confía en el poder y el pueblo lo combatirá.
Es imposible hacer que el pueblo sea por completo ignorante, pero es posible tornarlo incapaz de recurrir a su inteligencia contra ti.  No es posible hacer que el pueblo sea por completo impotente, pero es posible volverlo incapaz de emplear su fuerza contra ti.  Esas dos cosas siempre han de verse en el largo plazo.
LOS HABILIDOSOS son buenos para calcular; los que saben son buenos para prever.
EL TAO es misterioso y silencioso, sin apariencia ni modelo.  Su tamaño es infinito, su profundidad inconmensurable.  No obstante, participa del desarrollo humano, a pesar de que el simple conocimiento no lo pueda captar.
En la antigüedad, cuando gobernaba la tierra Shennong, “El Genio Agrícola”, su espíritu no se agitaba dentro de su pecho; su sabiduría no se usaba para el expansionismo.  Tenía un corazón sincero y amable.
Se producían a su tiempo las precipitaciones de dulce lluvia, y florecían los cinco granos.  Llegaba el crecimiento en primavera, la maduración en verano, la cosecha en otoño y el acopio en invierno.
Existían las revisiones mensuales y las consideraciones periódicas.  Terminado el año se mostraban los frutos del trabajo, y las cosechas de cada grano podían degustarse en su madurez.
Bajo el cuidado imparcial del líder esclarecido, el Genio Agricultor, la gente era sencilla, recta y honesta.  Obtenía los bienes que necesitaba sin necesidad de luchar; todos cumplían con lo suyo sin esforzar sus cuerpos.  Confiaban en el sustento del cielo y la tierra, y se armonizaban con ello.
Por lo tanto, la autoridad era estricta pero no se ponía a prueba; existían castigos, pero no se los usaba; las leyes eran sencillas y no complicadas.
Por eso es que el reinado de Shennong fue el de un genio.
AQUELLOS QUE  han alcanzado el Tao no viven sólo para sí; también están conectados con el mundo.
SI QUERES conocer las modalidades del cielo, observa los ciclos de las estaciones.  Si quieres conocer las modalidades de la tierra, descubre que árboles crecen en ella.  Si quieres conocer las modalidades de la gente, permítele hacer a cada uno lo que quiera,
SI DISPONES UNA RED para atrapar pájaros, solamente una de sus mallas habrá de cazar un pájaro, pero si haces una red que no tenga más que una malla, entonces nunca atraparás alguno.
CUANDO VAS al mercado por la mañana, lo haces a la carrera, pero cuando vas al mercado por la tarde, caminas porque ya tienes necesidades que satisfacer.
EN OTROS TIEMPOS, cuando el estado de Chu se disponía a atacar al estado de Song, el filósofo Mozi se lamentó al enterarse.  Partió de su tierra natal en Lu y caminó diez días con sus noches.  Tenía ampollas y callosidades en los pies, pero no descansó hasta llegar a Chu, vendándose con trozos de sus propias ropas para seguir adelante.
Cuando se encontró ante el rey de Chu, dijo Mozi: “He oído que estás armando un ejército para atacar a Song.  ¿Tienes ya completamente elaborado un plan infalible para atacar a Song y vencerlo?  ¿Has olvidado los sufrimientos y privaciones que habrás de causar al pueblo?  Su tu ejército terminara por ser contenido y tus armas destrozadas, y si te considerasen infame por la injusticia sin haber ganado ni un centímetro cuadrado de territorio, ¿seguirías pensando en atacar a Song?”.
Dijo entonces el rey: “Si tuviera la certeza de no poder vencer a Song, y además estuviera cometiendo una injusticia, ¿por qué habría de atacarlo?”.
Y dijo Mozi: “Según yo lo veo, de seguro habrás de cometer violencia contra la justicia y tampoco podrás conquistar a Song”.
Contesto el rey: “Cuento con los artesanos más habilidosos del mundo para construir mis torres para el sitio.  Si las levanto para atacar a Song, ¿ cómo podría no tomarlo?
Entonces Mozi pidió al rey que hiciera armar un sitio a sus artesanos, porque él le demostraría cómo se podía realizar una defensa.  Los maestros artesanos levantaron nueve torres de sitio y Mozi las desbarató a todas, sin dejar ninguna en pie.
Y luego el rey de Chu bajó los brazos y abandonó la idea de atacar a Song.
En otra ocasión, había un hombre que se llamaba Duan Ganmu, el cual abandonó su profesión y permaneció en su casa.  El señor de Wei llegó un día a su pueblo y visitó formalmente a sus habitantes.  Cuando su servidor le preguntó por qué hacía eso, el señor respondió: “Porque aquí es donde vive Duan Ganmu”.
Y el servidor dijo: “Duan Ganmu es un hombre sin importancia.  ¿No será llegar demasiado lejos eso de presentar vuestros respetos a su aldea en esta forma?”.
El señor dijo: “Duan Ganmu no corre detrás del poder y el beneficio, sino que sigue el camino de los que han cultivado su corazón.  Aunque viva de manera anónima en un pobre vecindario, su buen nombre se conoce por todas partes.  ¿Cómo no habría de honrar a su idea?”.
Y prosiguió el señor: “Él es resplandeciente de virtud; yo soy resplandeciente de poder.  Él es éticamente rico; yo soy materialmente rico.  El poder no es tan honorable como la virtud; las posesiones no son tan nobles como la ética.  Aunque él pudiera cambiar su sitio por el mío, no lo haría”.
Tiempo después, cuando el reino de Qin se había armado para atacar a Wei, uno de los nobles pares de Qin se opuso al plan diciendo: “Duan Ganmu es un justo y lo honra su gobernante.  Todo el mundo lo sabe; todos los señores lo han oído.  Si armamos un ejército para atacar a Wei, ¿no será contra la ética?”.
Debido a esto, el rey de Qin abandonó su plan para atacar a Wei.
Mozi corrió más de un millar de kilómetros para asegurar la supervivencia de Chu y Song; Duan Gunmu pacificó a Qin y Wei sin salir de su casa.  La acción y la inacción son cosas opuestas, pero ambas pueden utilizarse para preservar a las naciones.  Esto es lo que se llama alcanzar el mismo objetivo siguiendo distintos caminos.
EL CONOCIMIENTO que tienen los hombres de las cosas es superficial, y sin embargo pretenden que ese conocimiento ilumine toda la faz de la tierra, recordándole todo.  Cuando no dependen de los principios de las matemáticas y sólo recurren a la capacidad subjetiva de cada cual, no pasará mucho antes de que se encuentren ante un callejón sin salida.  El conocimiento convencional no es suficiente para gobernar la tierra.
Un malvado rey de otros tiempos contaba con una fuerza fenomenal; daba muerte a las tortugas gigantes en el mar y capturaba a los osos en la tierra.  El hombre que lo derrocó disponía sólo de una escasa fuerza, y sin embargo frenó al rey malvado y lo hizo su prisionero.  Tal como esto lo demuestra, la virilidad no basta para gobernar es insuficiente.
Puesto que el conocimiento convencional es insuficiente para gobernar y la virilidad no es suficiente para ser fuerte, entonces el talento humano no ha de considerarse necesariamente como confiable y esclarecido.
Un dirigente que no descienda de lo más alto del templo y no obstante conoce los cuatro mares es alguien que reconoce las cosas por medio de las cosas y conoce a la gente por medio de la gente.  No existe límite para cuanto pueda elevar el poder acumulado.  Todo cuanto se haga merced al conocimiento de muchos, ha de triunfar.
SI ESTÁS por encima del conocimiento de la multitud, entonces te será fácil dominar; si te limitas a utilizar tu mente, no siquiera podrás mantenerte.
CUANDO SE ADVIERTE una franca aceptación pública de lo que es por el momento sólo una idea en la mente del liderazgo, quiere que se ha logrado el máximo de la confiabilidad.
CUANDO SE EMPLEA a las personas con el máximo de habilidad, todo se comportan como las patas de un miriápodo; son muchas y no interfieren unas con otras.  Son como
los labios y los dientes: lo duro y lo blando que se rozan sin dañarse.
Cuando se modifican hábitos y modales sin necesidad de órdenes ni directivas, será sólo merced a la influencia de la amabilidad: leyes y castigos son insuficientes para lograrlo.
LA CAPACIDAD DE un hombre no es suficiente para gobernar una sola casa; pero si sigues obedientes a las medidas de la verdadera razón, sobre la base de la naturaleza del universo, verás que la totalidad del mundo es igual.
LOS DIRIGENTES ven con los ojos de toda la nación, oyen con los oídos de toda la nación, piensan con el conocimiento de toda la nación y se mueven con la fortaleza de toda la nación.
Por eso es que sus directivas llegan plenamente hasta los peldaños más bajos, en tanto los sentimientos de las masas llegan al conocimiento de los líderes.
AQUELLOS QUE reinan por haber alcanzado el Camino podrán carecer ellos mismos de habilidades, pero lo cierto es que pueden emplear a los habilidosos.  Si no has alcanzado el Camino, así seas dueño de muchas habilidades, todas te serán inútiles.
EN EL TIEMPO ANTIGUO, cuando gobernaban los reyes sabios, su gobierno y su educación eran igualitarios, y su caridad los alcanzaban a todos.  El espíritu de los de arriba se parecía al espíritu de los de abajo: superiores y subordinados se asociaban cordialmente.  Había alimento suficiente y no faltaba la ropa, eran suficientes la vivienda y el empleo.  Los padres eran cariñosos; los hijos estaban imbuidos de amor filial; los hermanos mayores eran buenos; los hermanos más jóvenes, obedientes. Los que vivían no abrigaban rencores y los que morían no tenían resentimientos.  El mundo era armonioso y las personas veían realizados sus deseos.
NADIE HA oído hablar de un país que haya sido caótico cuando sus habitantes eran ordenados, y nadie ha oído hablar de un país en orden cuando sus habitantes se desquiciaban.  Si recurrimos a una regla que no sea recta, no podremos hacer con ella un cuadrado; con un compás incorrecto no podremos trazar un círculo.  El individuo es la regla y el compás de los asuntos: nadie ha oído nunca de alguien capaz de rectificar a otros si él mismo es torcido.
LOS DIRIGENTES arrogantes y altivos carecen de ministros leales; los conversadores habilidosos no son necesariamente creíbles.
LA MODALIDAD DEL dirigente es circular, gira incesantemente, se nutre de una influencia espiritual, abierta y despendida, armoniosa, que se mantiene siempre en segundo plano y nunca en el primero.
La modalidad del ministro es cuadrada, discute sobre lo que es correcto y aplica las medidas adecuadas, lanza sugerencias para proceder, mantiene su labor con mediana claridad, con lo que logra el éxito.
Por lo tanto, cuando dirigente y ministro difieren en sus modos, hay orden; cuando hacen que sus modos coincidan, hay desorden.  Cuando uno y otro disponen las cosas según lo que es apropiado para ellos y manejan sus propias responsabilidades, entonces superior y subordinados cuentan con los medios para trabajar juntos.
HAY LÍMITES físicos y mentales para lo que puede hacer una persona.  Esto se debe a que quien tiene un cuerpo ocupa una posición y quien goza de una habilidad trabaja en una profundidad.
Cuando la gente dispone de la fuerza necesaria para cumplir una tarea, no la considera como una carga pesada.  Cuando su capacidad se adecua a una profesión, la gente no la considera difícil.
ES POSIBLE llegar a un lugar determinado en una embarcación o en un carruaje; aunque las personas sigan rutas diferentes en cada caso, su destino es uno.  No todas las personas de silueta delicada tienen los mismos cuerpos: no todas las bellezas tienen los mismos rostros; pero todas esas personas resultan agradables a la vista.  El sabor de peras, naranjas, dátiles y avellanas no es el mismo, pero todas esas frutas son apetecibles.  Hay personas que se hacen ricas robando, pero no por ello un rico tiene que ser necesariamente un ladrón.  Hay personas que son pobres debido a su integridad, pero no por ello un pobre ha de ser necesariamente íntegro.
EXISTEN muchas formas de evaluar a la gente.  Si las personas se encuentran en posiciones elevadas, has de observar lo que promueven.  Si son dueñas de riquezas, observa lo que dan.  Si son pobres, observa qué se niegan a aceptar.  Si son de baja posición, observa qué rehúsan hacer.  Si son codiciosas, observa qué es lo que no tomarán.  Viéndolos cambiar de dificultades podrás conocer su valentía.  Conmueve a las personas por medio de la alegría y la felicidad y podrás observar hasta dónde llega su autocontrol.  Confíales bienes y dinero y podrás evaluar su humanidad.  Sacúdelos con el temor y podrás saber hasta dónde llega su disciplina.
LOS GOBERNANTES han de ser muy cuidadosos en cuanto a quienes designan para desempeñar funciones.  Si las responsabilidades se confían a las personas adecuadas, entonces la nación se encuentra en orden; armonizan entre sí superiores y subordinados; los funcionarios son amables y la gente común es leal.  Si las responsabilidades se confían a personas indebidas, entonces se pone en peligro a la nación; superiores y subordinados se oponen entre sí; los funcionarios se muestran descontentos y la gente común actúa son orden.  Por lo tanto, una sola designación inadecuada equivale a toda una vida de dificultades.
SI EL GOBERNANTE es absolutamente correcto, la gente honesta se hace cargo de los asuntos porque se confía en ella y los traidores tienen que ocultarse.  Si el gobernante no es correcto, entonces son los malvados los que alcanzan sus objetivos y al mismo tiempo desaparece la gente confiable.
QUE LOS GOBERNANTES se aferren a la honestidad y la  corrección como a una plomada, y aquellos funcionarios que se les acerquen con designios deshonestos actuarán como si pretendieran romper huevos arrojándolos contra una piedra o si trataran de incendiar el agua.
Hubo un rey que gustaba de las cinturas delgadas y la gente pasaba hambre a fin de adelgazar.  Otro rey admiraba la valentía, y la gente corría peligros y se enfrentaba en duelos a muerte.  Según podemos ver a través de estos ejemplos, el manejo de la autoridad y el poder ejerce una fácil influencia sobre las modas y modifica las costumbres.
CUANDO SE IGNORAN las directivas del liderazgo a causa de las banderías, las traiciones quebrantan las leyes, los intelectuales se ocupan en elaborar astutos artilugios, los fogosos se entregan a la lucha, los administradores monopolizan la autoridad, los burócratas más insignificantes retienen el poder y las pandillas adulan vergonzosamente para manipular al líder.  En tal caso, aunque la nación pueda parecer que existe, los ancianos dirían que ha perecido.
CUANDO LOS súbditos no obtienen de sus líderes lo que desean, los dirigentes tampoco pueden obtener lo que buscan de sus súbditos.  La reciprocidad motiva que gobernantes y gobernados se entreguen mutuamente, por lo que los súbditos han de esforzarse al máximo y entregar sus vidas para beneficio de sus líderes, al tiempo que los líderes han de conceder honores para beneficios de sus súbditos.
Si los gobernantes no pueden premiar a los súbditos que no lo merecen, entonces los súbditos no pueden morir por gobernantes indignos.  Si las gracias dispensadas por los gobernantes no llegan a los ciudadanos, y no obstante ello, los líderes quieren utilizar al pueblo, es lo mismo que seguir dando rebencazos a un potro indómito.  Es como si se esperasen cosechas maduras sin que lloviera: una imposibilidad.
SI ESPLÉNDIDAS RECOMPENSAS se conceden a quienes carecen de mérito y se dispensan títulos elevados a quienes no han trabajado, entonces los que trabajan cumplirían sus deberes a desgano y los haraganes avanzarán con rapidez.
Si se condena a muerte a las personas sin que hayan cometido delito alguno y si se castiga a los honestos, entonces no se sentirán alentados a hacer el bien quienes se han cultivado y la traición no habrá de preocupar a los malhechores.
En un gobierno esclarecido, el Esta

Crow

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Re: Los Maestros de Huai Nan
« Reply #2 on: Enero 15, 2009, 08:11:51 pm »
Si llegara a confiarse la autoridad política a gente así, sería lo mismo  que emplear un hacha para cortar el pelo o utilizar un cuchillo para derribar un árbol... ambas cosas estarían fuera de lugar.
LAS SUGERENCIAS ÚTILES no han de rechazarse sólo porque provengan de personas en posición no encumbrada, ni han de aceptarse las sugerencias inútiles porque provengan de personas de alta posición.  Lo correcto y lo incorrecto no es cuestión de status social.  Los líderes inteligentes prestan atención a los que dicen sus ministros; si sus planes son útiles, los líderes no los miran con desprecio porque ostenten una posición inferior.  Si lo que ellos dicen es factible, entonces los líderes no toman en cuenta cómo lo dicen.
No son así los dirigentes ignorantes.  En cuanto a sus familiares y socios concierne, aun en caso de que sean deshonestos, los dirigentes no lo ven; y cuando se trata de desconocidos y de personas de baja posición, aun cuando se trate de seres leales y diligentes no lo saben.  Los que tienen algo que decir son hostigados porque deben buscar los términos adecuados, mientras que los que critican reciben castigo como si hubiesen cometido delitos.  Si los que buscan es iluminar la tierra y apoyar a las comunidades, haciéndole en esa forma, será lo mismo que taparte los oídos para escuchar música o taparte los ojos para mirar en cuadro: así tengas oído y vista excelentes, no podrás hacerlo.
SI LA GENTE PUEDE  usar algo que no le resulte de beneficio de tal manera que beneficie a otros, es aceptable.  Cuando un loco echa a correr a alguien corre tras él, los dos estarán corriendo en la misma dirección, pero con diferentes propósitos.  Cuando un hombre está ahogándose en el agua y alguien viva a salvarlo, los dos estarán en el agua, pero será por razones diferentes.
EMPLEAR MEDIDAS y reglamentos de una generación o una edad para gobernar al mundo es como el caso de un navegante cuya espada a caído en el medio del río y hace una muesca en la borda para marcar el sitio donde la espada cayó; más tarde vuelve a la orilla del río para buscar la espada bajo la marca hecha en el bote.  Está muy lejos de saber de que se trata.
SI LOS EJEMPLOS que sigues son limitados e ignoras cómo viajar por el cielo y la tierra, entonces no podrías estar más confundido.
CUANDO LA CUERDA es corta no puede usarse para sacar agua de un pozo profundo; cuando la nave es pequeña  no puede usarse para llevar cosas grandes en su bodega... sencillamente no pueden cumplir con el trabajo.
EL DERECHO PROVIENE    de la justicia; la justicia deriva de lo que conviene a la comunidad.  Lo que es bueno para la comunidad está de acuerdo con los corazones de las gentes.  Esa es la esencia del gobierno.
De modo que quienes pueden concebir las bases no se confunden con las ramas, y aquellos que pueden ver lo esencial no se confunden con los detalles. 
La ley no cae del cielo ni surge de la tierra.  Va desarrollándose entre las personas y se perfecciona corrigiéndose así misma.
Por lo tanto, quienes la tienen en sí no la niegan en los demás; quienes carecen de ella dentro de sí no la esperan de los demás.  Lo que está dispuesto para los escalones más bajos no puede descuidarse en los más elevados y lo que se prohíbe al pueblo no ha de permitirse al gobernante.
No es una nación perdida aquella que carece de un líder, sino la que carece de ley.  La distorsión de la ley no significa que no hay ley; significa que la ley existe pero no se aplica.  Por lo tanto es como si no la hubiera.
En consecuencia, cuando los líderes establecen la ley, actúan personalmente como ejemplos y modelos.  Por eso es que en todo el territorio se cumplen con sus directivas.
A dicho Confucio: “Cuando la gente es personalmente correcta, todos los demás están de acuerdo aunque no se les mande hacerlo; cuando las personas no son en sí mismas correctas, los demás no estarán de su lado aunque se les ordene hacerlo”.  De modo que cuando los propios líderes se someten a las reglas, sus directivas son cumplidas por el pueblo.
EN UN ESTADO IDEAL, los de elevada posición social no reciben sentencias más leves, y los de más bajo status no reciben sentencias más duras.  Los que quebrantan la ley reciben su castigo aunque en todo los demás puedan ser buenos, mientras que quienes se adecuan a la ley no reciben castigo así sean seres despreciables.  Así es como se mantiene abierto el Camino público mientras se clausura el Camino privado.
EN LA ANTIGÜEDAD, los que fiscalizan el trabajo se designaban con el fin que las personas no fueran negligentes; los líderes se encargaban de vigilar para que los fiscalizadores no fueran arbitrarios.  El derecho recurría al deber, la justicia y el orden social con el objeto de evitar que el líder adoptase decisiones arbitrarias.
Cuando la gente se controla para no incurrir en caprichos personales, entonces prevalece el Camino.  Cuando el Camino prevalece, entonces se ha alcanzado el orden.  De modo que se produce el retorno a la simplicidad.
La simplicidad no significa estancamiento en la inacción.  Es una expresión que se usa para indicar que nada proviene del ego.
LOS QUE GOBIERNAN no valoran la rectitud; valoran la imposibilidad de equivocarse.  Así se ha dicho: “Antes que prohibir la ambición, procura que nada se desee; antes que prohibir las pretensiones, haz que nada haya que usurpar”.  En esta forma se discierne el talento de las gentes y se pone en práctica la justicia.  Los que tienen más que suficiente se contienen, en tanto los que tienen menos que suficiente encuentran empleo.  Así la tierra puede unificarse.
CUANDO EL DELEITE y la cólera se engendran en el corazón, y los deseos se tornan obviamente visibles, entonces quienes mandan se apartan de la rectitud y adulan a sus superiores, y los que administran falsean la ley y se amoldan a las circunstancias.  Las recompensas no son las adecuadas a los logros; los castigos no se corresponden con los delitos.  Superiores y subordinados dejan de entenderse; dirigentes y ministros se enfrentan.  Así, cuando aquellos a cargo de los asuntos políticos adulan a sus líderes no son culpados por sus errores ni castigados por sus faltas.  Se produce entonces el desorden en el gobierno, y la sabiduría no, lo puede resolver; brotan difamaciones y elogios que la inteligencia no puede clarificar.  A menos que se produzca una rectificación de lo básico y se vuelva a lo natural, los líderes se sentirán bajo creciente agobio al tiempo que los administradores se volverán cada vez más negligentes.
AQUELLOS QUE  se sirven de su habilidad para luchar por el poder, comienzan con el sol y terminan cuando éste se pone.  Aquellos que recurren a su ingenio para gobernar a los países, comienzan con el orden y terminan con el caos.
Si se deja que el agua corra hacia abajo, nadie puede detenerla; pero cuando se trata de hacerla correr hacia arriba, entonces sólo un ingeniero podrá hacerlo.  Por lo tanto, cuando lo que domina es el embellecimiento, se oculta la sustancia; cuando los descarriados son inteligentes se dificulta la acción del correcto.
La virtud puede ser usada para cultivarse; no se puede usar para que otros sean violentos.  El Camino puede usarse para el propio gobierno; no se puede usar para que otros se desmanden.  Hasta en momentos inoportunos de caos y violencia, cuando se cuenta con la capacidad de los sabios, uno puede conservarse intacto, pero no por ello puede mandar a la conducción.
EL CAMINO  del liderazgo no es para hacer, sino para no hacer.  ¿Qué es lo que significa no hacer?  Significa que el inteligente no actúa por el rango que ostenta, el generosos no da por razón de su rango y el valeroso no es violento valido de su rango.  Eso es lo que se puede llamar no hacer.
CUANDO SE ESTABLECE  el liderazgo para unificar al pueblo, si ese liderazgo es coherentemente hay orden, y si el liderazgo es incoherente, entonces hay desorden.
ENCUENTRA EL ORIGEN del destino, domina lo mental, halla razón a lo que gusta y lo que desagrada, ajusta de manera adecuada temperamento y sentimientos, y habrás alcanzado el Camino del gobierno.
Cuando has encontrado el origen del destino, no te dejas confundir por la calamidad ni por la fortuna.  Cuando has dominado lo mental, dejas de sentirte alegre o enojado sin motivo.  Cuando hallas la razón de preferencias y disgustos, dejas de anhelar lo inútil.  Cuando ajustas tu temperamento y tus sentimientos de manera adecuada, tus deseos dejan de ser excesivos, desarrollas tu naturaleza y conoces la satisfacción.
Esas cuatro cosas no se hallan en lo exterior no se consiguen de otros.  Uno mismo ha de alcanzarlas.
CUANDO LA BENEVOLENCIA se exagera se convierte en debilidad; y si eres débil careces de dignidad.  Cuando la severidad es exagerada se convierte en ferocidad; y si eres feroz careces de gentileza.  Cuando se exageran las preferencias se cae en la indulgencia, y si eres indulgente careces de autoridad.  Cuando se exagera el castigo se incurre en crueldad; y si eres cruel no tendrás amigos.
CUANDO LOS QUE DESCONOCEN el Camino ven que se atropella al flojo y al blando, se esfuerzan por ser duros y fuertes, cuando ven perecer al duro y al fuerte, entonces se esfuerzan por ser dóciles y blandos.  Es lo que sucede con aquellos que carecen de lo básico para regirse a sí mismos y siguen confundiéndose con lo que ven y oyen afuera.  En consecuencia, no dan nunca con un curso estable para sus vidas.
LO CORRECTO Y LO ERRADO dependen de la situación.  En la situación, adecuada, nada está errado.  Sin la situación adecuada, nada es correcto.
LOS MORALISTAS DE HOY exaltan la cultura de la antigüedad, pero no la ponen en práctica; de manera que hablen de lo que no hacen.  Critican los tiempos presentes, pero no los reforman; de modo que hacen aquello que critican.  En consecuencia, es posible que recurran a toda su fuerza y su reflexión, pero ello no es para beneficio del orden social; es posible que agoten su ingenio y sus conocimientos, pero de nada sirve eso para ayudar a los tiempos.  Los artistas contemporáneos se complacen pintando fantasmas y duendes, pero no perros y caballos.  ¿Por qué?  Porque espíritus y fantasmas no se hacen presentes en cualquier momento, en tanto perros y caballos se pueden ver todos los días.
SUPERAR LOS PELIGROS y sofocar el desorden son cosas que no pueden hacerse sin sabiduría.  Si todo fuera cuestión de seguir precedentes, entonces hasta los tontos tendrían más que suficientes.  Por eso los líderes cultos no hacen cumplir leyes inútiles ni prestan oídos a palabras fútiles.
EL NACIMIENTO Y LA MADURACIÓN han de contar con la energía vital de la armonía.  Por tal razón el Camino de los sabios es ancho pero exigente, estricto pero cálido, benévolo pero directo, poderoso pero humano.  Lo que es exageradamente duro termina quebrándose, y lo que es blando se pliega; los sabios se encuentran entre la dureza y la blandura, así es como encuentran el origen del Camino.
TRES SON LOS PELIGROS que acechan en el mundo: Gozar de muchos privilegios pero contar con escasas virtudes, es el primero de los peligros.  Hallarse elevado en el rango pero bajo en capacidad, es el segundo peligro.  Recibir un gran salario sin realizar mucho personalmente, es el tercer peligro. Así es que la “gente puede ganar al perder y puede perder al ganar”.
ALGO DESEADO por sus ventajas puede resultar perjudicial, en tanto algo que se supone dañoso para otros puede, por el contrario, servirles.  Resulta imperativo examinar como pueden revertirse beneficio y daño, la puerta de la calamidad o la fortuna.
EL ELOGIO puede causar dificultades a las personas; la crítica puede ayudarlas.
TODOS SE ESFUERZAN preparándose para resolver problemas, pero en realidad nadie sabe cómo hacer para que no surjan.  Más fácil es hacer que los problemas no aparezcan que tratar de resolverlos, y sin embargo nadie sabe en realidad cómo hacerlo; pero eso no puede hablarse con nadie acerca de esto.
LOS QUE ESTÁN en el Camino pueden responder a lo inesperado sin sufrir pérdida y eludir la dificultad cuando tropiezan con ella.
CUANDO LOS MARINOS se pierden y no pueden indicar en qué dirección avanzan, sólo tienen que mirar hacia la Estrella Polar de los seres humanos.  Si cuentan con los medios para verse a sí mismos, no confundirían los sentimientos de los otros.  Si no tienen cómo verse a sí mismos, entonces se inquietarán y vivirán luchando en la confusión.
Si satisfaces tus deseos hasta el punto de perder tu naturaleza esencial, nada que hagas será correcto; encaminarte por esa senda te lleva al peligro; gobernar así a una nación, lleva el caos; empuñar las armas en esa forma, conduce a la derrota.  De manera que quienes no prestan oídos al Camino no tienen cómo alimentar la naturaleza esencial.
CUANDO AQUELLOS QUE  ingresan en un país siguen sus costumbres, y quienes van a una casa observan su decoro, pueden entrar sin quebrantar las reglas, y hacerlo sin ofender.
LA ETIQUETA ES un embellecimiento de la realidad, la humanidad es un efecto de la gracia.  Así que la etiqueta depende de los sentimientos humanos y los sastres los pueden embellecer, mientras que la humanidad surge y se hace evidente por el aspecto de la persona.  Cuando la etiqueta no va más allá de la realidad y la humanidad no significa entregar demasiado, se tiene la senda de una sociedad ordenada.
PROCEDER DE ACUERDO con lo natural es lo que se llama el Camino; alcanzar la naturaleza celestial se denomina virtud.  Cuando se ha perdido lo natural se valora el humanitarismo; cuando se ha perdido el Camino, se valora el deber.  Por lo tanto, cuando se establecen humanitarismo y deber, el Camino y su virtud se modifican; cuando lo adornan el ritual y la música, se pierde la más pura sencillez.  Cuando se formulan lo correcto y lo errado, se ciega a la gente baja; cuando se pone precio a perlas y jades, todo el mundo compite.
CUANDO SE ACUMULA EL AGUA, se multiplican los peces depredadores.  Cuando se acumula tierra, proliferan las bestias caníbales.  Cuando ritos y deberes se vuelven decorativos, alientan al hipócrita y al artificioso.
LAS PERSONAS SE SIENTEN cómodas en casas espaciosas, pero las aves se angustian al entrar en ellas.  Las tupidas selvas son la delicia de tigres y leopardos, pero los humanos se atemorizan cuando penetran en ellas.  Los hondos estanques resultan adecuados para las tortugas, pero allí es donde la gente se ahoga.  La buena música es disfrutada por los humanos, pero las aves se alarman al oírla.  Los árboles más altos son diversión de los monos, pero los hombres quedarían petrificados si treparan a ellos.  Las formas varían y la naturaleza difiere; así que lo disfrutable puede también sé afligente y lo que puede ser seguro puede también ser peligrosos.
LAS PERSONAS CULTIVADAS sólo pueden vivir en la justicia, si pierden la justicia, pierden su razón de ser.  Los seres inmaduros sólo pueden vivir con sus deseos; si pierden sus deseos, no saben cómo vivir.  Las personas cultivadas temen perder la justicia; los inmaduros temen la pérdida de las ventajas materiales.  Si observas lo que temen, puedes advertir sus diferencias.
RICAS SON las recompensas del generoso; profundas son las calamidades del resentido.  No se ha sabido nunca de alguien que habiendo dado poco haya podido esperar mucho o de alguien que no se haya visto en dificultades por haber sucumbido al resentimiento.  Por lo tanto, con sólo observar el origen de los actos cometidos por la gente, los sabios pueden anticipar sus consecuencias.
EL CAMINO DE LOS SABIOS es lo mismo que instalar un barril de vino en una encrucijada; los viajeros se servirán de él uno más y otros menos, según sean sus necesidades personales.  Por ello es que la forma de ganar a uno es la misma forma que la de ganar a cien.  Si las personas tratan con sus  inferiores tal como desean que los traten sus superiores, ¿quién no habría de sentirse agradecido?  Si las personas trabajan para quienes están por encima tal como quieren que lo hagan quienes están por debajo, ¿quién podría no sentirse satisfecho?.
ASÍ LO ADVERTIÓ un sabio rey de otros tiempos: “Sé cuidadoso con cada día que pasa, y hazlo con la mayor precaución posible.  Nadie puede llevarse una montaña por delante, pero la gente tropieza con los hormigueros”.  Por ello, la verdadera razón de que nos lamentamos de tantas cosas está en que por lo general no damos importancia a los problemas pequeños y las cuestiones sutiles.  Preocuparse por las dificultades después de que hayan ocurrido es como si un enfermo procurase recibir un buen tratamiento sólo cuando su estado fuera crítico.
SIEMPRE QUE LAS PERSONAS emprenden algo, invariablemente comienzan por usar sus conocimientos para considerar y evaluar; sólo entonces deciden definir su estrategia.  Puede resultar provechosa o podría convertirse en lamentable; he ahí la diferencia entre tontería y sabiduría.
Nada m’s natural que considerar a la sabiduría como el factor clave cuando se trata de sobrevivir o fracasar, la puerta que lleva a la calamidad o a la fortuna.  Innumerables son los que ascendieron e intentaron usarla, para luego caer y sumirse en dificultades.
Si sabías cómo hacer lo correcto, las empresas podían progresar.  Porque esa es la senda para que todo el mundo pueda llegar.
De manera que sabiduría y reflexión son la barrera y la puerta de calamidad y fortuna; actividad y descanso son los goznes del beneficio y la pérdida.  La evolución de los negocios y el gobierno de las naciones sólo se completan después de esperar.  Los que no se ahogan en las dificultades triunfan; por lo tanto es imperativo ser cuidadoso.
EN UNA NACIÓN CARENTE de orden, aquellos elogiados por todos reciben recompensas aunque no hayan hecho nada para merecerlas.
ES REGLA de los gobernantes vivir con sosiego, cultivarse y vivir con frugalidad para conducir a los gobernados.  Si los gobernantes viven sin ruido, los gobernadores no se inquietarán; si los gobernantes viven con frugalidad, los ciudadanos no se ofenderán.
EN UNA SOCIEDAD DEGENERADA, los que poseen la riqueza de la tierra y detentan autoridad sobre los otros, agotan la energía del común de las gentes para servir a la sensualidad de sus propios deseos.
QUIEN DESEE formar parte de la evolución y responder a los tiempos por medio de transformaciones durante una sola generación, es como se llevara telas ligeras en invierno y ropa de cuero en verano.  No puede usarse el mismo blanco para hacerle cien disparos; no se puede pasar todo un año con igual vestimenta.  Tu objetivo ha de ser adecuado a lo alto y lo bajo; tus ropas tienen que ser apropiadas para el frío y el calor.
Así, cuando la generación es diferente, las cosas se transforman; según el tiempo, cambian las costumbres.  Por lo tanto, las diferencias en las leyes de los líderes cultivados no se deben a intentos conscientes para que una contradiga o revierta a la otra; obedecen a diferencias en los tiempos y las sociedades.  Por ello es que no toman las leyes ya establecidas como regla, sino que adoptan para regirse las verdaderas razones por las que las leyes son leyes.  La razón para que las leyes sean leyes es la forma que tienen de cambiar según evoluciona el desarrollo.  El más grande de los valores se encuentra en aquellas que pueden cambiar según esa evolución.
PERMITE QUE LOS INDIVIDUOS se adecuen a su naturaleza, estén seguros en sus viviendas, vivan lo mejor que puedan y pongan en práctica sus capacidades.  En esa forma se descubrirá que hasta el más ignorante puede tener  una opinión valedera y hasta el inteligente tiene debilidades.
NO PUEDEN USARSE CABALLOS para llevar pesadas cargas; los bueyes no se pueden usar para perseguir a los veloces.  No pueden usarse plomo para hacer espadas; no puede usarse bronce para hacer ballestas.  En hierro no se puede utilizar para hacer botes; la madera no puede usarse para hacer cacharros.  Utilízalo todo de la manera adecuada, úsalos donde corresponda, y todo los seres y todas las cosas se igualan.
LAS COSAS NO SON valiosas o inútiles; las personas no son encumbradas ni humildes.  Cuando se valora por lo que hay de valioso, todos y cada uno tienen su valor.  Cuando se degradan por lo que hay de vil en ellos todos y cada uno carece de valor.
Un jade en bruto no puede ser demasiado grueso; el filo de una espada no puede ser demasiado delgado.  La laca no puede ser demasiado negra; el polvo no puede ser demasiado blanco.  Hay opuestos, pero se igualan en sus requisitos, cuya función es una.
CUANDO COMIENZA LA PRIMAVERA los árboles no han de talarse, los nidos no han de perturbarse, las bestias preñadas no han de matarse y los huevos de los pájaros no han de recogerse.
Cuando promedia la primavera, corrientes y ciénagas no han de agotarse, los estanques no serán avenados y los bosques de la montaña no han de incendiarse.  No se emprenderá ningún proyecto importante que pueda perjudicar a la agricultura.
Cuando termina la primavera se reparan los diques, se abren canales y se limpian las sendas.  No permitas que corten la morera.  Favorece las industrias domésticas y trata de que toda artesanía sea de buena calidad.
Cuando comienza el verano no inicies proyectos que signifiquen remover la tierra y no derribes los grandes árboles.  Alienta las labores agrícolas y evita que los animales dañen los granos.  Recoge y guarda hierbas medicinales.
Cuando promedia el verano, no quememos carbón y no expongas la ropa al sol.  Que pueblos y ciudades permanezcan abiertos, y no impongas gabelas o impuestos por los bienes de consumo.  Acuérdate de viudas y viudos, y ayúdalos a consolarse de su pérdida.
Cuando los días se alargan, luchan el ying y el yang; muerte y vida dividen.  La gente sabia regula su diera y su comportamiento en esa época, se cuida del exceso de actividad, modera sus gozos sensuales y come con moderación.
Cuando el verano termina, los pescadores recogen grandes peces y tortugas, y los leñadores traen madera y paja para techar.  La gente hace visitas de caridad, rinde culto a los muertos, visita al enfermo y se ocupa de los ancianos.
En esta época los árboles están en plena floración, por lo que no han de talarse.  No se emprenderán grandes proyectos de construcción, ni se harán demostraciones ni actos de guerra.
Cuando comienza el otoño se inicia la cosecha.  Asegúrate de que las represas estén en buenas condiciones, porque así estarás preparado para inundaciones intempestivas.  Arregla los muros de la ciudad y repara casas y edificios.
A mediados del otoño el momento es correcto para proyectar construcciones urbanas.  Excava para que corra el agua y repara los graneros.  Almacena lo cosechado en el verano y siembra el trigo para la primavera.  Haz que las medidas sean uniformes: equilibra las balanzas y rectifica pesas y medidas.  Reglamenta aduanas y mercados; permite a los mercaderes que viajan aportar sus mercancías para  la conveniencia de las personas.
Cuando termina el otoño, los cazadores hacen prácticas con sus armas, y se realizan ceremonias para propiciar buena caza.  Se desbrozan los matorrales para hacer carbón; se abren los caminos y se limpian las carreteras.
Cuando comienza el invierno, honra a los muertos y recuerda a los huérfanos y viudas.  Considera el futuro para ver qué puedes tener por delante.  Guarda para el invierno, repara muros exteriores, patrulla las calles, arregla cerraduras, cuida las llaves y echa el cerrojo a los papeles valiosos.  Repara las fortificaciones de la frontera y bloquea los pequeños senderos.
A mediados del invierno no han de hacerse excavaciones importantes, construcciones ni cualquier otra empresa que requiera movilizar a gran número de personas.  Los ladrones han de arrestarse de inmediato y se castigará al momento a los artistas falsificadores disolutos.  Patrulla las calles, cuida tu casa, redobla tu seguridad y acompaña a las mujeres.
Es la época en que los días son más cortos.  La gente culta regula su compartimiento y lo que consume, permanece alejada y se mantiene en silencio, se abstiene de la estimulación sensual y deja descansar el cuerpo para estabilizarse física y psicológicamente.
Cuando termina el invierno, los pescadores comienzan a pescar; los campesinos preparan sus semillas, calculan la tierra arable, reparan los arados, aprestan las azadas, y recogen leña para el fuego.  Se permite a los agricultores que descansen y no realicen trabajos.  La gente reconoce a los que respetaron montañas, bosques y ríos.
LO QUE PERCIBEN el ojo y el oído no es suficiente para distinguir el diseño interno de las cosas; el discurso intelectual no es suficiente para determinar lo correcto y lo errado.  Los que se sirven de su ingenio para gobernar se ven en dificultades para mantener a una nación; sólo pueden hacerlo aquellos que comprenden la armonía universal y responden con espontaneidad a ella.






EL ARTE DE LA GUERRA

Los que recurrían a las armas en los tiempos antiguos no lo hacían para expandir su territorio o lograr riquezas.  Lo hacían por la supervivencia y continuidad de las naciones al borde de la destrucción y la extinción, para poner orden en el mundo  y para deshacerse de los que dañaban a la gente común.
EL USO QUE LOS SABIOS hacen de las armas es como el peinado del cabello o la poda de los retoños: se quitan unos pocos para beneficiar a muchos.  No hay daño más grande que matar a gente inocente y soportar dirigentes injustos.  No existe peor calamidad que agotar los recursos para satisfacer los deseos de un individuo.
HAY NECESIDADES referentes a ropas y alimentos que no alcanzan a satisfacerse.  Por lo tanto, cuando las personas viven juntas no lo comparten todo por igual.  Si no logran lo que desean, pelean.  Cuando pelean, el fuerte aterroriza al débil y el atrevido atropella al tímido.
CUANDO LOS VORACES y glotones saquearon al mundo, las gentes vivieron de medio de tumultos y no podían estar seguros en sus casas.  Hubo sabios que se alzaron, derribaron a violentos y desmedidos, resolvieron el caos del momento, nivelaron lo desparejo, suprimieron la contaminación, clarificaron las turbulencias y dieron seguridad al que corría peligro.  Así la humanidad estuvo en condiciones de sobrevivir.
LAS OPERACIONES MILITARES de los líderes de verdad se considera con filosofía, se planean con estrategia y se sostienen con justicia.  No tienen como finalidad destruir lo que existe sino conservar lo que está pereciendo.  Por lo tanto, cuando se enteran de que en una nación vecina se oprime el pueblo, alistan ejércitos, marchan a la frontera, y acusan a la otra nación de injusticias y excesos.
Cuando los ejércitos alcanzan los suburbios, los comandantes dicen a sus tropas: “No derriben árboles, no perturben los cementerios, no incendien cosechas ni destruyan almacenes, no hagan prisioneras a las personas comunes y no roben animales domésticos”.
Luego se formula la proclama: “El gobernante de tal y cual país demuestra desprecio por el cielo y los espíritus al apresar y ejecutar a inocentes.  Este es un criminal ante el cielo, un enemigo ante el pueblo”.
La presencia de los ejércitos es para expulsar al injusto y restaurar al virtuoso.  Quienes encabezan a los saqueadores del pueblo, en desafío a lo que es natural, mueren y sus bandas son exterminadas.  Aquellos que reúnen a sus familias para escuchar razones quedan libres junto con sus familias; aquellos que logran que sus aldeas y ciudades escuchen son recompensados lo mismo que sus aldeas y ciudades; aquellos que logran que sus distritos escuchen, reciben feudos al igual que sus distritos; y aquellos que consiguen que sus Estados escuchen, son ennoblecidos en sus Estados.
La conquista de una nación no se extiende a su población; arranca el liderazgo y cambia el gobierno, hace honor a los caballeros excelentes, reconoce al sabio y al bueno, ayuda a huérfanos y viudas, consuela al pobre y lo trata con misericordia; libera a los presos y recompensa a los que ostentan méritos.
Los aldeanos aguardan la llegada de esos ejércitos con las puertas abiertas, les tienen preparados los abastos y la alimentación, preocupados sólo ante la posibilidad de que no vengan.
Así, cuando el liderazgo se descarría, el pueblo desea la intervención militar tal como desea que llegue la lluvia durante una sequía y como busca saciar la sed.  ¿Quién cruzaría sus armas con el ejército movido por la rectitud en tales circunstancias?  La pretensión  suprema de una acción militar justa consiste en poner fin a su misión sin necesidad de luchar.
En cuanto a las acciones militares de las sociedades modernas, aún cuando los dirigentes sean descarriados y desconocedores del Camino, toda ellas levantan fortificaciones para su defensa.  Cuando se lanzan al ataque no es para frenar el violento y desalojar al destructor; si no para invadir tierras y engrandecer su territorio.
Por eso es que se llega a que haya cadáveres dispersos cuya sangre corre a la vista de ellos y los liderazgos eficientes rara vez surgen.  Es porque siguen sus ideas; los líderes actúan por su propia cuenta.
LOS QUE HACEN la guerra para ganar tierras no pueden entronizarse como soberanos de esas tierras, y aquellos que hacen la guerra por su propio interés no pueden lograr que sus logros se mantengan.
Muchos ayudan a los se lanzan a proyectos para beneficiar a otros; muchos abandonan a los que se lanzan a realizar proyectos para su propio beneficio.
Aquellos que cuentan con la ayuda de la mayoría, de seguro serán fuertes aun cuando ellos mismos sean débiles, en tanto que aquellos abandonados por la mayoría, con seguridad perecerán sin que importe cuán grandes puedan ser.
CUANDO LOS EJÉRCITOS pierden el Camino son débiles; cuando alcanzan el Camino, son fuertes.  Cuando los generales pierden el Camino, son ineptos; cuando alcanzan el Camino, son capaces.  Cuando las naciones alcanzan el Camino, sobreviven; cuando lo pierden, perecen.
El Camino consiste en abarcar el círculo y equiparse al cuadrado, apartarse de la oscuridad y corre a la luz, ser flexible en lo cultural y firme en lo militar, proceder sin obstruir y al mismo tiempo demostrar inteligencia, modificar y transformar sin obsesionarse y alcanzar la fuente de la unidad, con lo que se responde sin parcialidad.  Esto es lo que se llama iluminación espiritual.
El círculo es la bóveda celeste; el cuadrado es la tierra.  El firmamento es redondo y no tiene límites, de modo que es imposible ver su forma.  La tierra es cuadrada y no tiene bordes, de modo que nadie puede ver detrás de la puerta.  El cielo alimenta a la creación sin forma; la tierra no necesita de cálculos para desarrollar la producción.  ¿Quién puede saber todo lo que se acumula en lo vasto de su totalidad?.
EN UNA ACCIÓN MILITAR  acorde con el Camino, los carros de guerra no se lanzan al frente, los caballos no se ensillan, los tambores no redoblan, las banderas no se despliegan.  Las flechas no se disparan, y las espadas no saborean la sangre.  No se modifican los rangos en la corte, los mercaderes no se alejan del mercado y los campesinos no se van de sus campos.
Cuando se invoca la justicia con urgencia, las grandes naciones han de convertirse en aliadas y los pequeños estados las seguirán.  Todo esto se apoya en la voluntad de las gentes, para librarse de merodeadores y saqueadores.
Así aquellos con intereses comunes han de morir juntos; aquellos consentimientos comunes se desarrollarán juntos; aquellos con deseos comunes se esforzaran juntos; aquellas aversiones comunes se ayudarán mutuamente.  Si procedes de acuerdo con el Camino, el pueblo y todo el mundo lucharán en tu favor.
Cuando los cazadores persiguen a la presa, unos cabalgan y otros van a pie, todos extreman sus esfuerzos.  Nadie los amenaza con el castigo, pero todos se ayudan para cruzar la espesura, porque todos persiguen el mismo interés.
Cuando atraviesan un río en el mismo bote y caen en medio de un remolino, los hijos de un centenar de familias se ayudarán de inmediato tal como lo hacen las manos derecha e izquierda, sin pensar en recompensa alguna, porque todos se encuentran en el mismo problema.
Por lo tanto, las operaciones militares de los líderes sabios son para eliminar la destrucción en el mundo, para que todos los pueblos comparten las ventajas en común. CUANDO LOS HOMBRES sirven en la milicia con el mismo espíritu con que los hijos hacen algo por sus padres o sus hermanos mayores, entonces alcanzan un poderío que semeja a la fuerza de un alud... ¿quién se atrevería a enfrentarlo?.
CUANDO EMPLEAS bien las armas, haces que la gente trabaje por su propio beneficio.  Cuando empleas mal las armas, haces que la gente trabaje para tu beneficio.  Cuando haces que la gente trabaje para su beneficio, pueden emplearse a cualquier persona.  Cuando la haces trabajar para tu beneficio encontrarás a muy poca.
TODO EL MUNDO sabe cómo se  manejan los detalles, pero nadie sabe como se trabaja en el cultivo de lo básico.  Por atender al cuidado de las ramas se olvidan de las raíces.  Así hay muchas cosas que pueden contribuir a que un ejército venza, pero con pocas las que pueden garantizar la victoria.  Buenos armamentos y equipos, abundantes abastecimientos y gran cantidad de tropas significan gran ayuda para un ejército, pero allí no queda incluida la victoria.
LA FORMA DE ALCANZAR determinada victoria se encuentra en tener una infinita sabiduría y un Camino infalible.
LA BASE DE UNA victoria o una derrota militar está en el gobierno.  Si el gobierno conduce al pueblo con propiedad y los que están más abajo adhieren a los más altos, entonces la milicia es fuerte.  Si el pueblo supera al gobierno y los que están por debajo se vuelven contra los de arriba, entonces la milicia es débil.
Por lo tanto, cuando virtud y justicia bastan para alcanzar a todos, las obras públicas son suficientes para atender a las necesidades urgentes, se escoge lo que basta para ganar el corazón de los inteligentes, y planificación eficiente basta para conocer la disposición de las fuerzas y debilidades... esa es la base de una victoria cierta.
CONTAR CON UN TERRITORIO extenso y una gran población no es suficiente para obtener la fuerza.  Contar con duras corazas y armas afiladas no es suficiente para alcanzar la victoria.  Contar con muros elevados y hondos fosos no es suficiente para la seguridad absoluta.  Contar con órdenes y castigos estrictos no es suficiente para tener autoridad.  Aquellos que desarrollen políticas que conduzcan la supervivencia han de sobrevivir aunque sean pequeños; aquellos que lleven a cabo políticas conducentes a la destrucción perecerán aún cuando sean grandes.
UN PAÍS PEQUEÑO que en realidad practique la cultura y la virtud, reina; un gran país militarista, perece.  Un ejército que se mantiene entero, va al combate sólo cuando ya ha vencido; un ejército condenado a la derrota es aquel que combate primero y luego procura vencer.
Cuando las virtudes son parejas, los más prevalecen sobre los menos.  Cuando las fuerzas son comparables, el inteligente prevalece sobre el tonto.
CUANDO UN MILLAR  de personas piensa igual, domina a un millar de personas porque tiene su poder; cuando diez mil piensan distinto, entonces nadie es útil en realidad.  Sólo cuando jefes, soldados, funcionarios y ciudadanos actúan como un mismo cuerpo, están en condiciones de responder al oponente.
Por lo tanto, ente en acción después de haber determinado la estrategia; actúa cuando estén decididas las medidas.  Cuando los comandantes no abrigan dudas sobre sus planes, los soldados no piensan en dos formas. No habrá señales de flojedad en la acción ni de vulgaridad en el discurso, no habrá tanteos en las operaciones.  La respuesta ante los oponentes habrá de ser rápido; el despliegue será veloz.
Así el pueblo constituye el cuerpo de los comandantes y los comandantes son el corazón del pueblo.  Si el corazón es sincero, miembros y torso los siguen de cerca.  Si se sospecha del corazón, miembros y torso se descontrolan.  Si el corazón carece de sinceridad, el cuerpo no regula su poderío.  Si los comandantes no sinceran sus necesidades, entonces los soldados no son valientes ni arrojados.
LO VALIOSO DEL CAMINO es su carencia formal.  Si careces de forma no pueden reprimirte ni oprimirte; no pueden medirte ni imaginarte.
LOS HABILIDOSOS en la defensa no suprimen a cualquiera, y los habilidosos en el ataque no combaten contra cualquiera.  En cuanto a los que comprenden el Camino de qué prohibir y qué permitir, qué abrir y qué cerrar, marchan según la corriente de los tiempos y se valen del deseo del pueblo para ganar el mundo.
CUANDO LA CULTURA sólo influye superficialmente, los efectos del poder son limitados.  Cuando la virtud se aplica con liberalidad, el reino de la autoridad se amplía.
CUANDO EL PUEBLO sigue las órdenes con sinceridad, no habrá razón para temer así se sea pequeño.  Cuando el pueblo no sigue las órdenes, aun el grande en número es escaso.
CUANDO OFICIALES y soldados son puros y dedicados, cuando selecciona a los buenos y se emplea a los talentosos, cuando se encuentran las personas correctas para ser oficiales, cuando se determina las evaluaciones y se deciden los planes, cuando se entiende qué será lo mortal y qué lo que aliente la vida, cuando se actúa o restringe según el momento adecuado, entonces no habrá oponente que no viva sobresaltado.  Por lo tanto, una ciudad podría medirse frente a semejante ataque aun antes de haberse desplegado la máquina bélica; un oponente sería vencido en la guerra antes de que ocurriera un solo choque armado.  Todo es cuestión de comprender los factores que llevan a una victoria cierta.
Por eso, si un ejército ni siquiera ensaya escaramuzas a menos de tener segura la victoria, si no comienza el sitio cuando no tienen la seguridad de tomar la plaza, si combate sólo después de confiar su fuerza y se pone en movimiento sólo después de establecer las directivas, si se agrupa y no se dispersa sin efectividad, entonces cuando va al combate no regresa sin haber cumplido su cometido. 
La única esperanza es que semejante ejército no se ponga en movimiento, porque si lo hace desafiará a los cielos y conmoverá a la tierra, moverá las montañas más altas y secará los cuatro mares.  Fantasmas y espíritus se alejarán; aves y bestias huirán.  Contra esto no hay ejército efectivo en el terreno y no hay país que pueda defender sus ciudades.
TRATA CON CALMA al excitado; contrólate para esperar al perturbado.  Sé informal para así dominar al formal; responde al cambio sin artilugios.  Entonces, aunque no puedas lograr la victoria sobre tus enemigos, tus enemigos no tendrán cómo lograr la victoria sobre ti.
CUANDO LOS OPONENTES entran en acción antes que tú, entonces puedes advertir su conformación.  Cuando ellos están excitados, peri tú en calma, entonces neutraliza su poderío.
TODO LO QUE SE AJUSTE a normas puede ser superado; todo lo que adquiera forma se puede contrarrestar.  Por eso es que los sabios esconden sus formas disipándolas en la nada y hacen que su mente se deslice en el vacío.

TODOS LOS SERES de la creación pueden controlarse a través de sus movimientos, por eso los sabios valoran la inmovilidad.  Si estás quieto podrás controlar la excitación; y si te contienes podrás controlar las iniciativas.
EL CAMINO que sigue un buen general para utilizar a sus soldados consiste en unificar sus mentes y sus fuerzas, APRA que así el osado no pueda lanzarse solo al frente y el débil no pueda retirarse solo.  Cuando permanecen quietos son como una montaña, al entrar en movimiento se convierten en huracán, destrozan cuanto se les opone, lo superan todo, se desplazan como un solo cuerpo, nada puede contenerlos ni detenerlos.  En consecuencia, muchos enemigos resultan heridos aunque en realidad pocos soldados combatan.
BENEVOLENCIA, VALOR, sinceridad e integridad son grandes cualidades humanas, pero es posible despojar al benévolo, incitar al valeroso, engañar al sincero e intrigar en perjuicio de los íntegros.  Si los líderes de grupo cuentan con algunas de estas cualidades en forma visible, entonces los demás los superan.
SÓLO AQUELLOS que se despojan de todas formas son invulnerables.  Los sabios se esconden en la inescrutabilidad, y así no pueden observarse sus sentimientos.  Como operan en la carencia de forma sus líneas no se pueden atravesar.
CUANDO LOS MEJORES generales recurren a las armas, tienen por encima el Camino del cielo, las ventajas de la tierra debajo y en medio los corazones de los hombres; entonces lo usan en el momento oportuno, desplegándolos de acuerdo con la situación. Tal la razón de que no tengan tropas debilitadas ni ejércitos vencidos.
En cuanto a los generales mediocres, ellos desconocen el Camino del cielo que se halla arriba y no saben de las ventajas de la tierra; sólo utilizan impulso y personas.  Aunque sus éxitos puedan no resultar absolutos, lograrán victorias la mayor parte de las veces.
Cuando se trata de generales inferiores y de cómo usan las armas, oyen mucho pero se confunden ellos mismos.  Saben mucho, pero dudan de sí mismos.  No son valientes en el terreno y se muestran dubitativas en la acción.  Por lo tanto, lo más probable es que otros los capturen.
UNA BUENA OPERACIÓN MILITAR ha de tener el ímpetu del agua que desborda de un dique monumental, como el canto rodado que se precipita al fondo de una hondonada.  Si el mundo ve la necesidad que mueve tu acción militar, ¿quién osaría combatirte?.
LA MANERA DE COMBATIR del guerrero consiste en mostrarse blando ante los otros pero enfrentarlos con firmeza, mostrarse débil pero superarlos con fuerza, retroceder frente a ellos, pero pasar luego al ataque para contrarrestarlos.
Cuando el lugar de donde viene no es aquél al que vas. Y lo que muestras no es lo que planeas, entonces no habrá quién pueda decir qué estás haciendo.  Eres como el rayo: nadie puede anticipar dónde golpeará, y nunca cae dos veces en el mismo sitio.
En esa forma, tus victorias podrán ser ciento por ciento completas, juntamente con el conocimiento escondido.  Cuando nadie conoce tu puerta, eso se llama genialidad suprema.
LO QUE HACE  FUERTES a los guerreros es su disposición a luchar hasta la muerte.  Lo que lleva a la gente a luchar hasta la muerte es la justicia.  Lo que hace posible poner en práctica la justicia es su solemne dignidad.  Por lo tanto, cuando las personas están unidas por la cultura y emparejadas por el adiestramiento militar, se las considera seguras vencedoras.  Cuando se ejercitan la justicia y la dignidad más reverénciales, entonces se habla de fuerza suprema.
EN OTROS TIEMPOS, los buenos generales siempre marchaban a la vanguardia.  No se protegían con toldos de los rayos del sol y no se vestían de cuero para defenderse del frío; en esa forma experimentaban igual calor y frío que sus soldados.
No cabalgaban por los terrenos pedregosos, siempre desmontaban antes de trepar las alturas; así experimentaban los mismos esfuerzos que debían hacer sus soldados.
Comían sólo cuando estaba preparada la comida de sus tropas, y sólo cuando bebían después de haberse obtenido el agua para sus tropas; así experimentaban el hambre y la sed igual que sus soldados.
En la batalla permanecían al alcance del fuego enemigo; así experimentaban los mismos peligros que sus soldados.
De modo que las operaciones militares de los buenos generales siempre utilizan acumulada gratitud para atacar acumulada amargura y acumulado amor para atacar al acumulado odio. ¿Cómo no habrían de ganar?.
CUANDO LOS LÍDERES son merecedores de respeto, la gente está dispuesta a trabajar para ellos.  Cuando su virtud es digna de admiración, puede quedar establecida su autoridad.
LOS QUE TIENEN para usar armas deben cultivarla antes en ellos mismos y luego buscarla en otros.  Se vuelven primero invencibles y sólo entonces intentan prevalecer.
LOS GENERALES han de tener tres senderos, cuatro deberes, cinco prácticas y diez clases de seguridad.
Los tres senderos son el conocimiento del cielo en lo alto, la familiaridad con la tierra debajo y la percepción de las condiciones humanas en el medio.
Los cuatro deberes son hacer segura a la nación sin acrecentar su armamento, conducir sin intereses egoístas, enfrentar dificultades sin miedo a la muerte y resolver las dudas sin tratar de eludir culpas.
Las cinco prácticas son ser flexibles y no genuflexos, ser firmes sin rigidez, ser humanos sin resultar vulnerables, ser confiables pero imposibles de engañar y tener un valor que no pueda ser superado.
Las diez clases de seguridad es pureza de espíritu que no puedan nublarse, planes de largo alcance que no puedan robarse, firmeza de carácter que no pueda cambiarse, claridad de conocimientos que no pueda oscurecerse, no codiciar bienes materiales, no tener adicción alguna, no ser sueltos de lengua, no obligar a otros a seguir el mismo camino, no ser complacidos enseguida y no enojarse fácilmente.
ES IMPORTANTE para los guerreros que su estrategia sea insondable, en el sentido que su forma esté oculta.  Que la aparición sea inesperada, para que así no haya  sido posible preparar una defensa contra ella.  Cuando su estrategia es visible, no les queda nada; cuando su forma es perceptible, pueden ser controlados.  Por lo tanto, los buenos guerreros esconden esas cosas en el cielo por encima, en la tierra por debajo y entre humanos en el medio.
EL CASTIGO es la culminación del uso de las armas.  Cuando se llega al punto en el que no hay castigo, puede hablarse de culminación de la culminación.
POR CIERTO que es dolorosa la extirpación de una excrecencia y duele ingerir pócimas medicinales: la razón de que sin embargo hagamos tales cosas es que resultan de ayuda para el cuerpo.  Desde luego que hace sentir mejor beber agua cuando se tiene sed y nos infunde un sentimiento de satisfacción comer una gran comida cuando se tiene hambre; la razón de que sin embargo no hagamos esas cosas es que resultan perjudiciales para nuestra naturaleza.
ES CONDICIÓN HUMANA luchar en procura del máximo beneficio y la mínima pérdida.  Por ello es que un general no osa montar un caballo blanco y un fugitivo no se atreve a llevar una antorcha en la noche.
CUANDO AQUELLOS que superan al más débil se encuentran con sus iguales, pelean.  Por otra parte, la victoria obtenida cediendo, que proviene del propio interior, tiene fuerza inconmensurable.  Por eso únicamente los sabios pueden convertir muchas no victorias en una gran victoria.
UN LÍDER MILITAR ha de ver y saber de modo independiente.  Ver lo que otros no ven; saber independientemente significa saber lo que otros no saben.  Ver lo que otros no ven se denomina perceptividad; saber lo que otros ignoran se llama genio.  La perceptividad del genio es lo que convierte a la victoria en una conclusión inevitable.
Aquellos para los que es conclusión inevitable la victoria, son los que defienden lo que no puede atacarse y atacan lo que no puede defenderse.  Es una cuestión de vaciedad y plenitud.
Si hay grietas en las filas, desafecto entre comandantes y oficiales, y las disputas que sostienen no son honestas, cunde el descontento en el espíritu de los soldados.  Esto es lo que se llama haberse vaciado.
Si el liderazgo es esclarecido y los generales son capaces, entonces todos los rangos están animados del mismo pensamiento y sus voluntades actúan de concierto.
CUANDO SE PRESENTA lo inesperado, el ignorante sorprende; el conocedor no piensa que sea algo extraño.
TODO PUEDE SUPERARSE, excepto el Camino.  No puede superarse porque no tiene forma fija ni disposición ordenada.
QUÉ HA DE HACERSE para la prosperidad de hoy  y qué ha de hacerse para la justicia mañana... se dice con facilidad.  Qué ha de hacerse para la  justicia hoy y qué de hacerse para la prosperidad mañana... esto es difícil de saber.
NADA VALE MÁS en la naturaleza que la benevolencia; nada más urgente que la sabiduría.  La benevolencia es el sustento; la sabiduría el medio de ponerla en práctica.  Con esas dos cualidades como base, todo cuanto beneficia se consuma sumándole valor, fuerza, inteligencia, rapidez, diligencia, talento, agudeza, brillo y perspicacia.
Para quien no sea personalmente desarrollado y cuente con habilidades técnicas, sin benevolencia ni sabiduría para guiarlas, agregar todos esos detalles de perfeccionamiento acrecentarán el daño.  Por lo tanto, quien tenga valor y osadía sin benevolencia es como un loco blandiendo un agudo puñal; quien sea inteligente y rápido sin sabiduría es como el que cabalga en potro veloz sin saber hacia dónde se dirige.
Aunque se disponga de talento y capacidad, cuando se emplean tales cualidades de manera impropia y se las maneja también inapropiadamente, sólo pueden ayudar a la falsedad y disfrazar el error.  Ene se caso más vale contar con pocas que con muchas habilidades técnicas.
Así que no ha de prestarse conveniente poder al ambicioso ni entregarse instrumentos agudos al tonto.


Versión de base en idioma castellano pertenece a Thomas Cleary.



Sabios taoístas en la corte del Principado de Huai Nan
Siglo II después de Cristo, Dinastía Han