Author Topic: Apuntes sobre Pinturas Rupestres y Chamanismo  (Read 1885 times)

ArjunaV

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Apuntes sobre Pinturas Rupestres y Chamanismo
« on: Diciembre 11, 2008, 12:03:08 pm »
De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301  (Mensaje original)   Enviado: 05/12/2005 16:05


En el arte paleolítico, desde que fuera reconocido en 1902 por Emilie Catailhac, sobre las Cuevas de Altamira, los temas más representados dentro del arte paleolítico han sido los animales, la mayoría son herbívoros de gran tamaño, desde luego los animales que convivieron con los hombres. Abundan los caballos, aunque localmente podrían verse superados por bisontes y ciervos, incluso por felinos o rinocerontes en los momentos más iniciales, aunque el caballo es el animal más destacable en el repertorio faunístico del arte parietal, aunque generalmente ha sido menos consumido que el reno o el bisonte, o la cabra en zonas montañosas.

Leroi-Gourhan creía que los temas no cambiaban a penas entre el Auriñaciense y el Magdaleniense, según él, los temas representados respondían a un sistema simbólico que apenas variaba a lo largo del desarrollo del arte.

La representación de humanos es más bien escasa, además cuando aparecen, casi siempre están incompletas, o reducidas a un segmento corporal, son poco naturalistas, en contraposición a los animales. Son mucho más frecuentes las representaciones de partes de la anatomía humana, como manos, en positivo y negativo, cabezas, vulvas y falos. Las manos pintadas pertenecen a momentos antiguos, quizá en el Auriñaciense, y ya seguramente son Gravetienses, de entre 31.000 y el 22.000 BP, mientras que las vulvas aparecen desde el Auriñaciense al Solutrense y sobretodo en el Magadaleniense. Los humanos aparecen borrosos y caricaturizados, poco detallados y deformados, todo parece indicar que esta formas de representarlo fuera de manera deliberada.

Después encontramos las criaturas compuestas de las que hemos hablado anteriormente, las cuales aparecen desde el Auriñaciense, hasta el Magdaleniense. Y por último, los signos e ideogramas, son esenciales en el arte paleolítico parietal, encontramos capas de puntos, “bastoncillos” rojos, se encunetran en todas las etapas, y siempre están asociadas a animales, son representaciones no figurativas, hay quien prefiere llamarlas “ideomorfos”, “ideogramas” o símbolos.

Los lugares que han sido utilizados para representar este arte, fueron los abrigos a lo largo de todo el Paleolítico Superior, pero en el Magadaleniense medio-final, se utilizaron los lugares más profundas más intensamente. Dentro de las cuevas, se elegían lugares concretos, buscando paredes desnudas y grandes, poco deformadas. En caso de existir grietas y relieves naturales estos eran aprovechados, incluso, se puede observar la búsqueda de perfiles naturales que recordasen a animales. A veces se puede llegar a pensar que estas figuras en el interior de las cuevas, y lo realmente importante era el realizarlas, no el resultado de las mismas, pero otras pinturas están realizadas en los lugares más visibles de las cuevas.

Pos último, las técnicas empleadas siempre son la pintura y el grabado.

Respecto a los significados que se le podrían dar, según Bégoën los pueblos primitivos se sirven del dibujo de animales para tener sobre cierto poder sobre él, de esta manera podríamos creer que los hombres del Paleolítico Superior, al representar al animal, quedaba bajo su dominio, como magia simpática (Clottes y Lewis_Williams 2001: 64).

Estas prácticas mágicas podrían tener tres objetivos principales, según las representaciones rupestres: la caza, la fertilidad y la destrucción. La magia de la caza, pretendería una caza satisfactoria, apropiarse de la imagen del animal y favorecer su batida. Se aplicaría sobre las representaciones de los grandes mamíferos herbívoros, y la magia de destrucción se aplicaría a los animales depredadores del hombre representados, como felinos y osos, y la magia de la fertilidad, que ayudase a la reproducción de las especies útiles, como son las escenas pre-cópula de algunos animales, o de hembras preñadas. En este mundo los humanos representados como hechiceros vestidos con pieles de animales, o representados con atributos de estos, servían para captar las cualidades y la fuerza de los animales. Los partidarios de esta teoría han buscado paralelos etnográficos para apoyar estas teorías.

Pero Jean Clottes y David Lewis_Williams, han definido otra hipótesis de interpretación, como es la de que gran parte de las representaciones realizadas, se deben a las diferentes etapas del trance Chamánico. La figura del Hechicero o Dios Cornudo de la cueva Trois-Frères, es uno de los ejemplos, pero vamos a explicar cuales son las prácticas chamánicas, para poder comprender mejor esta teoría.

En muchas poblaciones primitivas la figura del chaman es básica, en regiones con Siberia, América o Asia se han encontrado individuos que llevaban acabo estas practicas. La base del chamanismo es el estado de conciencia alterada, desde una perspectiva neuropsicológica. Los últimos estudios en esta materia permiten acercarse las manifestaciones simbólicas del Paleolítico Superior, a la vida mental de estos Homo sapiens sapiens, que ya tendrían una estructura nerviosa parecida a la nuestra.

Hay investigadores que creen que algunas enfermedades mentales que producen alucinaciones, como epilepsia, migrañas, esquizofrenias y otras patologías de este tipo, que pudieron afectar a algunos chamanes en el pasado, pero hay otros modos de conseguir estados alterados de la conciencia, como por ejemplo con ciertas sustancias psicotrópicas, , la privación sensorial (luz, sonidos, falta de estimulación física), aislamiento social prolongado, dolor intenso, danza extenuante y los sonidos insistentes y rítmicos de tambores y cantos salmodiados. El chamanismo no es más que una de las formas en la que los hombres han manipulado y explotado los estados de la conciencia alterada.

El trance afecta a todos los sentidos, y consta de tres etapas:

1) Primer estadio del trance: es el más ligero, se ven formas geométricas, puntos, zig-zags, parrillas conjuntos de líneas rectas o curvas paralelas entre sí. Son de colores vivos que centellean, se mueves, se alargan, se entremezclan. Con los ojos abiertos adquieren aspectos luminosos, y se proyectan sobre lo que está viendo el individuo. Muchas de estas formas tienen parecido con las representaciones de símbolos de las pinturas.

2) Segundo estadio del trance: los chamanes tratan de racionalizar las visiones geométricas, las transforman en objetos llenos de significado religioso o emocional, a veces depende del estado de ánimo de la persona.

3) Tercer estadio del trance: se llega a él a través de un torbellino o túnel, el participante se siente atraído por él, ya que al final hay una luz viva. En los lados del torbellino o túnel, aparecen enrejados las figuras del estadio 1, y se observan las primeras alucinaciones en forma de personas, animales u otros objetos conocidos por él. Cuando llega al final del túnel se encuentra en el mundo del trance, donde monstruos, humanos y animales son muy reales. Ocurre lo mismo que en le primer estadio, con los ojos abiertos, las alucinaciones se proyectan sobre las superficies que ve. Ahora el individuo se siente que puede volar, y se transforma en pájaro u otro animal, ve cosas extrañas que son parte de la alucinación. Por ejemplo en África, en las pinturas rupestres, se perciben humanos transformados en antílopes, tienen cuerpos humanos, y cabezas y pezuñas de estos animales.

Para las sociedades de cazadores recolectores, los “chamanes” realizan unos ritos específicos, a través de los estados de conciencia alterada, pueden predecir el futuro, curar enfermos, ponerse en contacto con los dioses animales, modificar el tiempo y controlar a los animales reales. Para estas sociedades, el tercer estadio, es el resultado de la pérdida del alma, el chamán pierde su alma y se interpreta como un vuelo, o un viaje por debajo de la tierra, ambos hechos constatados, se aplican a las representaciones en el arte rupestre paleolítico.

Para Jean Clottes y David Lewis-Williams, las cuevas en sí dónde se encuentran estas pinturas, han de verse como una parte más de la representación, ya que parecen ser los lugares donde se levarían acabo estos ritos chamánicos, y singularizan cada uno, por ser diferentes en cada caso. Creen que los signos, o símbolos, o ideogramas, no se tratan de símbolos convencionales que quieren decir prohibido el paso, sino más bien son la trascripción de los signos geométricos vistos en el estadio primero , y en segundo lugar, para ellos las criaturas que representan a seres medio animales, medio humanas, que son escasas, en comparación con los animales y signos, estaban cargadas de significado en el Paleolítico Superior.

Por ejemplo la localización del Hechicero del Santuario de Trois-Frères, en una posición dominante del Santuario, algunos han comparado este dibujo, y otros parecidos (Gabillou), al dibujo de Witsen del chamán siberiano. Pero el cosmos chamánico ofrece varias posibilidades, pudiendo tratarse de las imágenes de los propios chamanes ya transformados, o medio transformados de las alucinaciones del estadio tercero, pero también podría ser la representación de los dioses de los animales en las que creen estas sociedades chamánicas, siendo estos los que velan por la naturaleza, a cambio de los ritos propiciatorios de los chamanes, que permitirían a los cazadores obtener las piezas.


Bibliografía:

Clottes, J y Lewis-Williams, D (2001): Los chamanes de la prehistoria. Ariel. Barcelona.

Salchidrián, J.L. (2001): Manual de arte paleolítico. Ariel. Barcelona.