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Author Topic: Nebaj, un rincon en la sierra  (Read 1321 times)

ArjunaV

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Nebaj, un rincon en la sierra
« on: Diciembre 09, 2008, 09:56:51 am »

De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301  (Mensaje original)   Enviado: 16/09/2005 11:06
 

NEBAJ, UN  RINCÓN EN LA SIERRA

Nebaj es una de las tres poblaciones de los Altos de Guatemala que conservan los últimos vestigios de la cultura ixil, descendiente de la civilización maya.

Por Leonor López

El departamento del Quiché ocupa las regiones norcentral y noroccidental de Guatemala. El Quiché es la zona con mayor población indígena de origen maya y se considera como no hispanizada, ya que conserva tradiciones que datan de la época anterior a la conquista española (mediados del siglo XVI).

Niñas mayas    Nebaj, Chajul y San Juan Cotzal, tres de los municipios que conforman El Quiché, tienen un total de 115 mil habitantes. Ellos viven en los bosques húmedos tropicales de la falda norte de la cordillera de los Cuchumatanes, que nace en territorio mexicano y se expande hacia el sur en la parte central de Guatemala hasta desaparecer en la zona del Caribe.

    Muchos de los habitantes de Nebaj no hablan español. Entre los tres municipios existen algunas variaciones en los dialectos: el ixil hablado en Nebaj y el de San Juan Cotzal son más semejantes entre sí que el hablado en Chajul. En Nebaj, además, se practica una religión que mezcla los ritos ancestrales mayas con las ceremonias del culto católico. Los rituales son realizados por sacerdotes mayas, curanderos y adivinos, y las oraciones se dirigen al creador del mundo, al señor de los cerros y del agua.

    Nebaj, Chajul y San Juan Cotzal constituyen la llamada Región Ixil, que debe su nombre al grupo indígena de origen maya ahí asentado desde el año 200 d.C., aproximadamente. Juntos, los tres municipios ocupan una extensión de 2 314 kilómetros cuadrados. Su pasado cultural es muy rico, tal como lo muestran los restos arqueológicos y las piezas de cerámica y de jade encontradas en la agreste región.

    Nebaj es el municipio más importante, tiene 50 mil habitantes y de éstos sólo el quince por ciento vive en el poblado del mismo nombre. El resto se encuentra disperso entre las montañas brumosas, frías y húmedas de la sierra.

.     Para su consumo diario, los habitantes de Nebaj siembran maíz, frijol, calabaza, papa y algunos frutales como la manzana. No obstante, su principal fuente de ingresos la constituyen los tejidos que realizan las mujeres ixiles.

    El tejido es una actividad tradicional de la comunidad ixil. Ya en 1740 el fraile Olavarreta escribía: "Las indias son grandes trabajadoras, tejen constantemente y envían [la tela] a Guatemala". El mismo cronista añade: "El pueblo [Nebaj] está ubicado plácidamente en un ancho valle con calles hermosas y bien ordenadas".

    A causa del aislamiento, los ixiles han podido conservar muchos de sus rasgos culturales; sin embargo, a menudo son presas de la marginación, por lo que suelen emigrar a México, casi siempre cruzando el río Usumacinta, o bien la "tierra caliente", para trabajar como jornaleros en las grandes fincas de café.

Niñas mayas    Al igual que muchos otros pueblos indígenas de América, los ixiles de Nebaj subsisten hoy gracias a las artesanías. Las mujeres visten faldas y huipiles tradicionales en colores rojo y blanco, bordados con motivos ya sean geométricos o de la flora y fauna locales. Gracias a la aceptación que han obtenido sus productos en los principales centros turísticos de Centroamérica y el sureste de México, las tejedoras ixiles incluyeron en sus espléndidos bordados una mayor variedad de colores (morado, verde y azul de diversas tonalidades, sobre fondos rojos o blancos). Ahora, a menudo utilizan telas importadas de Alemania o de Inglaterra.

    Los ixiles constituyen en la actualidad uno de los grupos étnicos más pequeños de Centroamérica; no obstante, han logrado reconocimiento gracias a las peculiares fiestas que realizan para honrar a sus santos patronos y en las que también rinden tributo a las deidades mayas, pero sobre todo, gracias a su laboriosidad, en la que se pone de manifiesto un gran sentido artístico heredado de tiempos inmemoriales.

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