Author Topic: La contradicción del desapego  (Read 1959 times)

ArjunaV

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La contradicción del desapego
« on: Noviembre 11, 2008, 12:15:47 am »
De: The_dark_crow_v301  (Mensaje original)
Enviado: 18/02/2006 9:45
La contradicción del desapego

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Harto conocido es el asunto del desapego. No hace falta ya definir qué
es exactamente el desapego, uno bien puede estar enterado del asunto
porque está de moda, o porque en su simpleza se entero mediante uno
mismo.
En este caso no se referirá a la idea del desapego como algo de lo
cual todos tenemos que hacer, porque si no perpetuaremos el
sufrimiento propio, sino ajeno. En este caso se referirá a la idea
obsesiva que muchas personas tienen del desapego, a aquel ideal
enfermizo que es capaz de actuar de modo frío y cruel ante muchas
situaciones, ante muchas personas.
Cuando la gente piensa que el desapego es una suerte de clave para la
felicidad, no hace más que engañarse. Desapegarse de la familia, de
amigos, de cuestiones materiales, de pensamientos, lo que fuere. No se
niega el hecho que en muchos casos el apego sí es una fuente de
sufrimiento, lo cual es obvio. Hasta en cierto punto el desapego
funciona. Lo que aquí tratamos no es si el desapego funciona, sino a
algo irónico. Esta ironía puede deonminársele como “apego al ideal del

desapego”.

¿Qué es esto?, muy simple. Cuando una persona se apega a la idea del
desapego, ¿qué hace?. Trata de alejarse de amigos, de familiares, de
todo lo que la persona piense pueda emerger apego alguno. En ese
momento la persona se torna sola, quizá hasta desorientada. Llega un
momento dado en el que la persona no tiene idea de cómo llego hasta
donde llegó, y es que sucede que a tanto darle a la idea del desapego
que termino por aislarse. ¿Es esto desapego?. Entonces, podemos notar
que apegarse al ideal del desapego conlleva a más sufrimiento, y no
solo eso, están los seudomaestros, libros y revistas, programas de
televisión y demás, que fomentan este caracter enfermizo que tiene
consecuencias hasta en la salud, partiendo de lo energético, que de
por sí tal desgaste energético es bien aprovechado por algun
denominado vampiro energético, o algun otro ente no necesariamente
físico o humano.

La fórmula de esta contradicción puede simplificarse en lo siguiente:

Siento dolor. No quiero sentir dolor. El desapego me aleja del dolor.
Por tanto, opto por el desapego.

Lo que se puede traducir en una evasión de la responsabilidad propia
hacia los asuntos que nos rodean. Uno puede tornarse ermitaño de tanto
“cacao” mental, de hecho, asi sucede en algunas ocasiones. Un
ermitaño
actualmente no es aquel que se va a la montaña, a la cueva o al
bosque. Un ermitaño, entendido como persona que evita por cualquier
modo rozar con otras personas por temor a sufrir, en la actualidad es
aquel que vive indiferente hacia los suyos. Esta persona, si acaso le
interesa algo o alguien, es por mero beneficio propio (paz interior) o
por mera evasión de la realidad. Lo más probable es que ese ermitaño
vuelva a nacer como beodo inmoral, para que de ese modo comprenda lo
que ha ido evadiendo y no vegete lo que ha ido ignorando.
A uno le puede sentar bien excluirse a si mismo para no rozar con
nadie, quizá sienta que haya logrado la tan afamada paz interior, que
en la actualidad, con toda la distorsión existente, se traduce como
imbecilidad generalizada, que aparte de ser imbécil, se cree que uno
hace todo para el bien, que lo que haga es para bien; esto es, una
anestesia psicológica.

No nos extrañe ver a personas que tratamos pero que evitan por
cualquier medio involucrarse a fondo con nosotros, a no ser que ellos
perciban somos nosotros los que actuamos como distractores
energéticos. No nos extrañe ver alrededor personas que digan ¡no se
apegen a los deseos, a los ideales, a los objetivos, a los hijos!Lo
dañino de esto es cuando nos afecta de modo que salgamos de nuestro
centro, que vaya en detrimento de los demás. No hay nada de dañino en
apegarse a ideal alguno, a objetivo alguno, a los hijos. Si uno
terminase por desapegarse por completo a todo lo que nos rodea, si no
existiese apego alguno ni por los hijos ni por lo que le nace hacer,
pues, estaría iluminado, o algo por el estilo. Un iluminado no es
ermitaño, tampoco se apega a la idea del desapego ni es indiferente
ante los demás. En pocas palabras, sería lo que Es en acción.
Comprende lo que le rodea tal cual Es de modo que se mueve a corde lo
que acontece, que no es inercia, sino hacer las cosas según se
manifiesta en la comprensión de los hechos.

Todo arquetipo que trate de dar con lo conocido como iluminación es
pura desinformación. Y el fomento de la idea del desapego como camino
hacia la iluminación no es la escepción. Despues de todo, la idea
aquella va en relación a ésta.
Lo que hace la actual idea del desapego, la comercializada, la idiota,
es tornar imbécil a las personas para que no muevan los cimientos de
lo establecido; esto es, para que no cuestionen, para que no indaguen,
para que no comprendan en plenitud la situación actual que se vive en
el planeta.
Confundir a las personas es uno de los objetivos, de modo que si
confunden a la persona se le puede dar un manual de “autoayuda”
para
que se le vaya domesticando. Quizá la persona ya se sienta segura de
lo que quiere, de lo que no, del porqué y para qué de lo que haga; sin
embargo, cuando esta persona se ve abotagada de tanta distorsión, no
es de sorprenderse, pues, que se termine en algún instituto
espiritualoide, o siendo parte del movimiento espiritualoide de turno.
Tampoco es de extrañarse que vaya ligado con el sistema de turno, como
en otrora sucedió en tantos imperios como el romano.

El evadir las relaciones unos con otros, el optar por excluirse para
no sufrir, también demuestra la baja calidad de relación que llevamos
con quienes nos rodean. Esta actitud demuestra que nosotros no
entablamos una relación fluida con nuestros semejantes, una relación
de verdadera amistad.

Acláremos los asuntos y démosle el termino correspondiente a la
situación correspondiente según se requiera.

La evasión de nuestras responsabilidades, camuflándolo con la idea del
“desapego”, no es merecedor de nombrarla como actitud infantil.
La
actitud infantil es propia de la edad; en cambio, nosotros, siendo ya
personas mayores, ya pasada la etapa infantil, no se es propio que se
nos nombre de actitud infantil. Esta actitud es de nombrarse como
alienación desmedida, aunque de por sí ya toda alienación es
desmedida. Cuando varias personas hacen lo mismo sucede algo curioso,
la verguenza propia se nubla con la turba. Esto podría explicar, de
cierta manera, una de las causas del porqué aún se insiste en poner en
practica ideas distorsionadas, como la del desapego. Una persona en su
centro puede notar con facilidad lo idiota de lo sabio. Entonces, no
es de extrañarse que los que están en su centro tiendan a ser uno de
los primeros blancos para mantenerlos en estado autómota. En tanto que
más atutómata mejor.

Cuando uno evade lo que teme, en este caso el apego, no hace mas que
"posponerlo". Uno puede evadir lo que teme, pero el temor está dentro,
influyendo a modo inconsciente hasta el consciente cada cosa que se
haga.


Es momento, cualquier momento es oportuno, de darse cuenta de las
implicaciones que conlleva toda esta distorsión de información. La
distorsión de la idea del desapego es una entre tantas. Existe también
la distorsión mediante las denominadas canalizaciones, mediante
ciertos decretos, mediante música, mediante imágenes, etc.
Si no somos conscientes de lo que en verdad sucede alrededor, es más
probable que pensemos que lo que hagamos es lo correcto, cuando en
verdad no estamos mas que perpetuando la perversidad del modo de
manipulación actual.
Darse cuenta de lo que sucede implica lo multidimensional, lo que no
se limita a este plano físico. Para esto no existe guía determinada
alguna; sin embargo, puede uno valerse de herramientas, pero las
herramientas no son el camino.

El desapego se dará cuando comprendamos en plenitud la
multidimesionalidad del asunto.



Namasté