Author Topic: Los “peligros” de la Magia - Starhawk  (Read 1408 times)

ArjunaV

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Los “peligros” de la Magia - Starhawk
« on: Marzo 04, 2008, 10:57:15 am »
Los “peligros” de la Magia.
Por Starhawk

Hay peligros reales en la práctica de la magia, la mayoría de ellos dentro de nosotros mismos y sobre todo cuando todavía no tenemos un conocimiento profundo y completo de cómo funciona la magia. Aquí hay una lista de los principales problemas con los que podemos tropezar y algunos consejos para protegernos de ellos. No obstante, en la educación mágica de cualquier persona es necesario ser alguna vez víctima de los rasgos del carácter. Todos nos hemos topado alguna vez con nuestro ego, o hemos presumido de hacer el bien, pero ¿cómo si no podríamos aprender tolerancia y compasión con aquellos que fallan en lo mismo? Ser víctima de alguna de nuestras propias ilusiones nos confiere una especie de inmunidad contra ellas, como ocurre con las enfermedades infantiles. Con suerte, la recuperación es rápida y completa. Aquí están entonces las “varicelas y rubeolas” de la magia.

Omnipotencia.
La omnipotencia es muy común cuando descubrimos por primera vez que nuestra voluntad puede influir en los acontecimientos. Podemos sentir una repentina corriente de poder y creer que podemos hacer cualquier cosa. La experiencia cura este engaño muy rápidamente, pero el sentimiento de omnipotencia puede llevar a la...

Culpabilidad.
Es posible que creamos que podemos hacer cualquier cosa, pero tarde o temprano fallaremos. A veces es a la gente más cercana y más querida a quienes no podemos ayudar. A menos que entendamos que la magia tiene limitaciones y funciona sólo en el marco de las leyes –al igual que ocurre con la medicina- corremos el riesgo de sentirnos responsables de todo lo que sale mal a nuestro alrededor. Entonces debemos relajarnos. No somos tan poderosos, ni tampoco tan importantes.

Paranoia.
A medida que crece nuestro conocimiento y somos más conscientes de la energía y los impulsos negativos en los demás, podemos volvernos excesivamente sensibles y empezar a protegernos de sombras y peligros que no existen. También podemos caer  en el truco de considerar que todo lo negativo que nos ocurre es debido a un “ataque mental”. Una buena dosis de cinismo es la mejor defensa. Hay que recordar que la magia real rara vez se opone al sentido común. Si alguna vez te sientes asediada por fueras malignas, mira en tu interior para ver qué está provocándolas.

Santidad.
Es muy difícil resistirse a la tentación de ser más espiritual que cualquiera, ofrecer consejos que no se nos han pedido y sentirnos superiores a los demás porque ellos “no han visto la Luz” mientras intentamos mostrarnos humildes. Con un poco de suerte podemos poner los pies otra vez en la Tierra antes de perder todos los amigos.

Presunción.
Al igual que la santidad, es muy difícil resistirse a ella. Cuando el fanático testigo de Jehová de la clase de química nos sermonea sobre religión, ¿cómo podemos evitar decir que hay una mancha verde de hipocresía en su aura? Sin embargo, terminamos descubriendo a base de dolor que nuestro consejo o nuestros comentarios no serán oídos a no ser que se nos hayan pedido, y que la magia sólo funciona en situaciones reales pero no en demostraciones espectaculares.

Salir del plano material.
Cuando nos obsesionamos tanto con la magia y el trabajo psíquico que nos olvidamos del plano de la tierra y del cuerpo, podemos debilitarnos y sentirnos exhaustas. En casos extremos, las personas que pierden el contacto con la tierra completamente pueden tener un “ataque psicótico”; esto se evita  fácilmente asegurándonos de que cuando hacemos meditación o magia nos mantenemos con los pies en el suelo y centradas. También es muy importante tener una vida en la tierra satisfactoria, incluyendo las relaciones sexuales y la buena comida.

La brujería no debería hacer que perdiéramos el placer de vivir o funcionar en la vida diaria. Por el contrario, el placer y la capacidad para hacer cosas debería verse realzado por nuestros conocimientos.
La mejor protección que hay contra todas estas enfermedades y muchas otras, tanto físicas como psicológicas, es que mantengamos siempre el sentido del humor. Mientras te rías de ti misma no podrás llegar muy lejos por el mal camino y siempre tendrás a punto el camino de vuelta. Cada vez que te parezca que te estás tomando a ti misma con demasiada seriedad, o cuando te encuentres a alguien que te recomiende hacerlo, ¡cuidado! Recuerda que la risa es la clave de la salud.


Extraído de :
BUDAPEST, Z. (1980): “El Poder mágico de las mujeres”, ed. Robin Book, Barcelona, 1995. pp. 36-38