Author Topic: Algunas particularidades de la Tradición Celta (NO Wicca), Alexei Kondratiev  (Read 3911 times)

ArjunaV

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KONDRATIEV, Alexei. The Apple Branch, Collin Press, Irlanda. 1998. (versión española: Rituales celtas, una auténtica guía de la Espiritualidad Celta. 1 ed. 2001. Editorial Kier. Buenos Aires).

Referente al grupo:

 El número exacto de miembros en un círculo es importante. La interacción entre dos personas solamente ya puede ser suficiente para producir un ritual muy efectivo. Por regla general, cinco es el número mínimo que un círculo debería contener para que sea verdaderamente efectivo en un período determinado de tiempo. Cuando un círculo ha ganado más de veinte miembros, su dinámica interna tiende a volverse confusa o desequilibrada, y por lo general se desviará de su propia concordancia. La etapa en la cual se traspasa el umbral crítico, va a variar de un círculo a otro, pero siempre es mejor anticiparse y realizar la división de manera pacífica, antes de que los conflictos psíquicos sin resolver logren debilitar al círculo como un todo funcional.

Este deberá tener un líder, normalmente la persona más experimentada, tanto en el trabajo ritual como en el saber celta. Aquellos que provienen de los medios neopaganos de “Wicca” tal vez pretendan un liderazgo doble entre un Alto Sacerdote y una Alta Sacerdotisa, expresando la polaridad del Dios y la Diosa, y la polaridad que da origen a la fuerza mágica, pero (dando por sentado que en el círculo habrá tanto varones como mujeres), no es necesario hacer un arreglo de este tipo en nuestra tradición. El líder del círculo, aparte de presidir las funciones del mismo, es la persona que toma las decisiones supremas del círculo, aprueba o desaprueba los rituales que se sugieren y (salvo que haya otras personas preparadas para hacer esto) enseña a los neófitos. Los miembros se avienen a sus decisiones en un espíritu de unidad y cooperación, pero no tiene por qué haber ningún caso de liderazgo autocrático. Las resoluciones concernientes al grupo como una totalidad, deben ser el resultado de una discusión entre los miembros del círculo, asegurando así que todos los aspectos de la discusión han sido cabalmente expuestos mínimamente aceptados por todos. A medida que crecen en experiencia, los miembros del círculo deberían evitar ser seguidores pasivos, y tomar más iniciativas y responsabilidades. El área donde el líder del círculo goza de un poder de decisión absoluto e inasequible, es en los asuntos donde intervienen cuestiones de principio, temas que tienen que ver con la integridad de la tradición misma.

Técnicas:

Aparte de la imaginería  simbólica con la cual se construye el ceremonial, el trabajo ritual vincula ciertas técnicas psicodinámicas, que ayudan a abrir la conciencia hacia el contacto con el Otro Mundo. Estas técnicas, en la medida en que se relacionan con la estructura universal de la psique humana, no son específicas de un cultura, y pueden aprenderse intercambiándolas de distintas tradiciones mágicas o religiosas. Si usted ya ha participado anteriormente de alguna forma de trabajo ritual, es probable que haya adquirido cierta experiencia en tales técnicas. Por lo general incluyen ejercicios con la respiración, concentración y visualización. (...)

(...) Todo encuentro deberá ocurrir dentro del contexto específico de espacio y tiempo. Desde el punto de vista celta (de hecho, desde el de toda cultura tradicional), la correlación entre tiempo y espacio tiene un significado y no puede ser ignorado. Cuando establecemos un contexto ritual, el tiempo y el espacio se tornan sagrados, y su significado es vivido en forma directa. Nuestra orientación en el espacio expresará una actitud específica hacia las influencias del Otro Mundo, que moldean nuestra realidad, dado que la estructura del espacio sagrado se refleja en la estructura de la tribu. El tiempo progresa de acuerdo con un ciclo perenne, determinando las transformaciones combinadas de la tribu y la tierra en todos los niveles, asegurando que se ha pasado por todos los procesos necesarios para el mantenimiento de ambas. Así cada ritual relacionará las energías inherentes con un período particular de tiempo sagrado, con la matriz constante del espacio sagrado. (...).


Visión del mundo Celta:

(...) El concepto rector, en principio, de la visión del mundo celta, es el de la polaridad universal. Aunque existe una unidad primordial, antes de la etapa en la cual los acontecimientos se manifiestan, todos los fenómenos emergen de la interrelación de los opuestos polares. La dualidad original polarizada se expresa en diversas formas como Día y Noche, Verano e Invierno, Dios y Diosa, Tribu y Tierra, Este Mundo y el Otro Mundo. Neven Henakk se refirió a ella como la oposición “SamGiam”, del celta antiguo Samos y Giamos, “verano” e “invierno”. La diferencia fundamental entre estos dos principios es la que permite que se produzca el cambio y que existan las entidades de los individuos. Cada unidad de existencia, grande o pequeña, ya sea en el espacio o en el tiempo, está hecha de los dos principios en interacción. El espacio, tomado como un todo, contiene el contraste primario entre el Sur (que es la Noche) y el Norte (que es el Día). El ciclo anual del tiempo también se divide en dos mitades: giamos, del 1 de noviembre al 1 de mayo, la “Noche”, o Invierno, una mitad; y samos, del 1 de mayo al 1 de noviembre, el “Día”, o Verano la otra mitad. Estas divisiones primarias, a su vez pueden partirse en mitades, revelando la dualidad Día-Noche dentro de su propia estructura, para producir cuartos; y la división puede seguir ad infinitum, hasta que pueda mostrarse la unidad perceptible más pequeña del espacio o del tiempo, que contenga la misma dualidad inherente que tiene la más grande. El calendario de Coligny nos da un buen ejemplo de esto, ya que divide el año primero en mitades de seis meses giamos y samos, y luego identifica cada mes, ya sea como matis (“bueno” gobernado por el “Día”) o anmatis (“no bueno”, gobernado por la “Noche”), extendiendo por último, la misma distinción a cada día de cada mes, de manera que el patrón general del año viene a asemejar un tablero de ajedrez gigante (imagen cargada de simbología en la tradición celta). En esta etapa, no debemos preocuparnos por los aspectos más finos de la división, sino familiarizarnos con las secciones principales a las que se refiere constantemente el ritual.

« Last Edit: Febrero 29, 2008, 09:39:18 am by Vaelia »

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KONDRATIEV, Alexei. The Apple Branch, Collin Press, Irlanda. 1998. (versión española: Rituales celtas, una auténtica guía de la Espiritualidad Celta. 1 ed. 2001. Editorial Kier. Buenos Aires).

El Espacio Ritual:

Al crear un espacio ritual, primero debemos establecer un centro. Este se identifica con la presencia invisible del Árbol del Mundo (o Bilios) en el corazón de la realidad, que se extiende, con su altura, a todos los planos de existencia, permitiendo el acceso de este mundo al Otro Mundo. Es al pie de este Árbol, resplandeciente en hojas doradas, que Conn de las Cien Batallas se topó con la Diosa-Tierra y recibió la soberanía de Irlanda por parte de Ella en una copa nupcial. Es también el mismo Árbol que vio Peredur, ardiendo en uno de sus costados, y verde y saludable en el otro, al borde del río que es el límite entre los Mundos. Los dos lados del Árbol, entonces, definen las dos mitades de nuestro espacio ritual. La mitad Norte representa el Día, el Verano, Dios, la Tribu, lo viviente, toda actividad consciente: lo que puede resumirse como el modo samos. La mitad Sur, por el contrario, representa la Noche, el Invierno, la Diosa, la Tierra, los muertos, todos los procesos inconscientes y todos los agentes no humanos que impactan en nuestra vida: el modo giamos. Estamos así, en presencia de los dos primeros principios que moldean nuestra experiencia.

A los efectos de la mayoría de los rituales, el espacio sagrado se divide todavía más, en cuartos, que corresponden a los cuatro puntos cardinales. El texto que lleva por título Suidigud Tallaig Temra (“El Establecimiento Solar en Tara”) nos explica la tradición celta con respecto al significado de los cuartos. Esto difiere considerablemente de las atribuciones derivadas de la cábala, utilizadas en la magia ceremonial y adoptadas a su vez por la mayoría de los neopaganos. Si usted está acostumbrado a evocar los cuartos en esas tradiciones, deberá “desaprender” las atribuciones, antes de poder funcionar en este tipo de contexto ritual celta. Los cuartos, en la tradición celta, corresponden a las funciones dentro de la tribu. La primera función (Fios, “conocimiento”) se ubica en el Oeste; la segunda (Cath “batalla”) en el Norte; la tercera (Bláth “abundancia”) en el Este; la cuarta función, que abarca todo lo que quedó afuera de todo este esquema trifuncional (Seis “canción), el misterioso don innato del talento artístico, se encuentra en el Sur, la dirección de la Diosa. El centro, donde tradicionalmente reside el Alto Rey, mantiene todas estas funciones juntas en equilibrio (por medio del ejercicio de Flaith “soberanía”). Como veremos en la tradición celta, la misma construcción simbólica puede ser analizada e interpretada de distintas maneras, simultáneamente. Así por una parte, se considera el Oeste y el Norte, como divisiones de lo Septentrional, la mitad “Dios”, mientras que el Este y el Sur, ambos pertenecientes a lo Meridional, la mitad “Diosa”, que señala el vínculo entre la función relacionada con la producción de alimentos y la tierra. Pero por otro lado, las tres funciones esenciales tribales pueden ubicarse adecuadamente en la mitad septentrional, que pertenece a la tribu, de modo que es posible resaltar la cualidad simbólica “diferente” del Sur, otorgándole  toda la mitad de la “Diosa” que corresponde al espacio sagrado. Esta última visión se expresa muy bien en la figura de la Cruz Celta: el brazo inferior (Meridional) se extiende para convertirse en el eje que soporta toda la estructura con sus otros tres brazos, así como la tierra es la base que sostiene la existencia de la tribu trifuncional

   En la obra Lebor Gabála Érenn y otros textos referidos al tema, obtenemos más información que podemos relacionar con los atributos d los cuartos. Los dioses de la tribu, llamados Tuatha Dé Danann en este contexto, obtuvieron los poderes que gobiernan las funciones tribales de las “ciudades” del Otro Mundo, hechas para corresponder al simbolismo de los cuatro puntos cardinales. (...) De Goirias, el “Fuerte ardiente”, provino la Lanza de Lúgh, el Señor de la Luz, que aplica la soberanía  de los dioses, y es también el supremo Bardo y patrón de todos los eruditos; por lo tanto la lanza luminosa es aquella que disipa la oscuridad, un símbolo de la mente y de la primera función, ubicada en el Oeste. De Findias el “Brillante fuerte blanco”, se trajo la Espada de Nuedu Airgetlam, rey del pueblo de Danann antes del ascenso de Lúgh, y representa el valor en la batalla y el carácter de campeón, las egunda función en el Norte. De Muirias “Fuerte del mar”, el Caldero “no seco” de Dagda, que no deja a nadie insatisfecho, proviene claramente un don de la fertilidad, un instrumento de la tercera función del Este. Y la Piedra de Fál, de su epónima ciudad de Fáilias, es la más importante de los cuatro séta, “Tesoros”, dado que la colocaron en Tara, el centro sagrado de Irlanda, para que anunciara la llegada de un Alto Rey justo. Puesto que sólo la Diosa-Tierra puede conferir la soberanía, la Piedra es, obviamente su atributo y representa el cuarto del Sur. (...) Los cuatro Tesoros resultan familiares para mucha gente que no tienen ningún antecedente en el saber celta. Están directamente vinculados con el “santo  Grial”, a los que sacan en procesión ante el héroe luchador de las novelas relacionadas con el Cáliz. Pero también tienen reminiscencia de los cuatro instrumentos, batuta, espada, copa y la estrella de cinco puntas, e los magos en la tradición de la magia ceremonial, que sirve como base de los cuatro palos del tarot. Estos presentan los clásicos elementos del fuego, aire, agua y tierra, y las facultades humanas que le corresponden a cada uno. Hay muy poca evidencia que sugiere que la teoría de los elementos fuera una parte de la conciencia celta, antes del período medieval; sin embargo, es posible encontrar una correspondencia elemental entre las ciudades y sus Tesoros: los nombres de Goirias y Muirias los asocian claramente con el fuego y el agua respectivamente, y Fáilias (“el cerco”), el lugar de la Piedra, representa la tierra, donde Findias representa el aire (Bajo el disfraz del “Cielo”). El hecho de que estas correspondencias concuerden en gran medida , con las magias ceremoniales, puede ser tanto una ayuda como un obstáculo para los miembros del círculo que ya tienen cierta experiencia en tales tradiciones. por un lado, sentirán las imágenes delos Tesoros y sus significados básicos, como algo familiar desde el comienzo, permitiendo una inmediata identificación con sus funciones; por el otro las atribuciones de sus cuartos son completamente diferentes y el sistema simbólico que articulan se basa, en definitiva, no en la teoría elemental sino en la ideología referida a la Tribu-Tierra.

   De lo que se desprende de los nombres de los puntos cardinales en los idiomas celtas, es claro que el Este, “oir” que significa “antes” (are- en celta antiguo), es el lugar de la salida del sol, la fuente de toda luz, era la dirección privilegiada para encarar la plegaria y el ritual; el goggledd galés, o Norte, literalmente significa “debajo de la mano izquierda”, mientras que deheu, de, ambos significan Sur y “Mano derecha”; y el iar irlandés, “Oeste”, originariamente significaba “después”.  (...) Como ocurre en  muchas tradiciones rituales indoeuropeas (especialmente en la India), sólo el movimiento que va en el sentido del sol (es decir, hacia la derecha), es auspicioso en el espacio ritual; la tradición irlandesa lo llama Cor deisel, el giro de la “auspiciosa” mano derecha que colabora con la energía creativa del sol, y lo diferencia del Cor tuathal (el giro correspondiente a la mano izquierda de lo “profano” o “mundano”), que nunca se usa excepto en las operaciones destructivas como la blasfemia y la magia negra, donde se “deshace” algo. también es evidente que las características distintivas de los cuartos son, de alguna manera, “reflejos” de la influencia del sol: así, el nacimiento del fuego vivificador en el Este se “refleja” en la asociación del Oeste con la iluminación, y el lugar de descanso final del sol en el vasto océano del Oeste (donde van los muertos) se “refleja” en la asociación del Este con el agua y la fertilidad.

   Resultará útil memorizar las siguientes correspondencias:

Lanza = Oeste = Primera Función (Fios)
Espada = Norte = Segunda Función (Cath)
Caldero = Este = Tercera Función (Bláth)
Piedra = Sur = Cuarta Función, Tierra (Séis)

   Cada uno de los tesoros debe ser empuñado por su agente divino para que sea efectivo, por lo tanto, en el ritual los dejaremos al cuidado del Dios de la correspondiente función. La Lanza pertenece al Señor de los Múltiples Dones (o Seños de la Iluminación) el travieso dios que gana por medio de la magia y el engaño y no por la fuerza bruta, pero que también, dado su conocimiento superior de todas las cosas, sirve de adalid y árbitro de la sociedad como un todo (este, por supuesto, es Lugus/Lúgh en la tradición celta ). La Espada  pertenece al Señor de las Batallas. El defensor de la tribu, con habilidades para la lucha y la sanación guardián de las fronteras del mundo establecido. El Caldero (aunque originariamente es un atributo de la Diosa-Tierra) pertenece al Señor de las Riquezas, el Dios gordo de la comodidad material, que es el recipiente directo de la fertilidad de la tierra, y entonces, puede compartirlo con la tribu y trasladarlo a la riqueza. Y la Piedra, que se repliega sobre sí misma y afirma los poderes de las tres funciones, pertenece, por supuesto, a la Diosa-Tierra  misma, la Gran Madre de la que dependen todas las criaturas para su sustento, la realidad suprema de la vida en este plano.

   Es una buena idea para el círculo , si consigue un conjunto de Tesoros propios, talismanes que le servirán como foco ritual para los cuartos y las funciones asociadas con ellos. También representarán el papel del círculo como un microcosmos de la tribu, con todas las funciones de la Tribu-Tierra a su cuidado. No hay necesidad, por cierto, de hacer grandes gastos en armamentismo real, cualquier cosa que satisfaga al círculo como una buena representación simbólica de la Lanza o la Espada, servirá para hacer un buen trabajo. Y el Caldero no tiene que ser un facsímil del Caldero de Gundestrup, cualquier vasija grande puede tener las connotaciones correctas. La Piedra puede ser una cualquiera, con un interés significativo para algún miembro del círculo de la “cuarta función”.

   Hay muchas otras atribuciones menos marcadas para los cuartos en la tradición celta, que tal vez a usted le interese explorar (...). Todo elemento mitológico o folclórico que viene en pares o en grupos de 4 o 8, tiende a tener asociaciones con el espacio sagrado. La única cuaternalidad importante que tal vez quisiéramos introducir antes de seguir adelante, es aquella comprendida por los cuatro animales en los que Fintan Mac Bóchna, y más tarde, Tuan Mac Cairill, se transformaron, después de sus primeras muertes: Jabalí, Venado, Águila y Salmón. Los mismos animales que, de manera independiente, juegan importantes papeles a lo largo de la mitología celta, reaparecen en combinación en la historia de Cwllwch ac Olwen, donde tres de los cinco “Animales más Antiguos” son el Venado de Rhedynfre, el Águila de Gwern Abwy y el Salmón de Llyn Llyw; el Jabalí Trwyth es, por supuesto, uno de los principales protagonistas de la trama. También son los únicos animales mencionados en ese críptico y poderoso sortilegio, la primera Canción de Aimhirgin. El Águila (o el Halcón, término en irlandés antiguo séig usado a menudo en este contexto, parece haber denotado a los rapaces genéricamente) puede ubicarse en el Norte; el Salmón en el Este (aunque como Bradán feasa también se lo vincula con el conocimiento y la poesía, y puede tener asociaciones con el Oeste y el Sur); mientras que el Venado y el Jabalí comparten las representaciones simbólicas del Sur y el Oeste, situación ocasionada por la movilidad del Jabalí en la Caza Cósmica del Jabalí, (...) de manera que el Jabalí se encuentra en el Sur (como un chthonic, ser poseído por la Diosa), durante la mitad giamos del año, y en el Oeste (como maestro solar) durante la mitad samos, con el Venado que ocupa las posiciones complementarias, una práctica introducida por el Círculo Céli Dé y continuada con resultados positivos.

   Esta última ambigüedad resalta la importancia peculiar del Sudoeste en el espacio sagrado celta, como la dirección más íntimamente asociada con la Diosa y abierta de manera más inmediata hacia la influencia del Otro Mundo. También nos recuerda que, aparte del modelo de espacio sagrado que lo define como un cuadrado o un círculo cortado en cuatro (el “modelo Tara”), existe otro (el “modelo Uisneach) que lo dibuja como un pentagrama, marcando los puntos cardinales de la “cuarta” función (es decir, orientado hacia la tribu) y el Sudoeste con la imagen de la Diosa (es decir, orientado hacia la tierra, el entorno no humano, el Otro Mundo). (...).

   Aparte de las divisiones en 2 y en 4, de la expansión de la tierra que pisamos, ordenada alrededor del centro definido por el Bilios, también es tradicional considerar una división del mundo en tres, en forma vertical a lo largo del eje del Árbol del Mundo. Encima de nosotros está el Cielo (nemos) de donde proviene nuestra luz y todo lo que promueve la claridad y el entendimiento, y donde ubicamos el hogar original de los dioses de la tribu; este es el reino del orden y la permanencia, d etodo lo que promueve y sostiene los valores culturales. Por debajo de nosotros, abrazando la Tierra y apoyándola, se encuentra el reino del Mar (mori), que se fusiona con el Mundo Submarino, el reino de la oscuridad y el caos, pero también el de toda fertilidad; el hogar de los “antidioses” que poseen los misterios de la Muerte y la Vida, y el hogar de los antepasados. Nosotros estamos ubicados en la Tierra de cuatro lados (têrres, talamu), el lugar de encuentro de Arriba y Abajo, y nuestra tarea es equilibrar las influencias contradictorias de los otros dos reinos, para que podamos sobrevivir y progresar. (...)

   Teniendo la estructura simbólica  del espacio sagrado cerca de nosotros, claramente en nuestras mentes, podemos comenzar nuestro ritual. Carece de importancia si decidimos realizarlo adentro o afuera (...)
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KONDRATIEV, Alexei. The Apple Branch, Collin Press, Irlanda. 1998. (versión española: Rituales celtas, una auténtica guía de la Espiritualidad Celta. 1 ed. 2001. Editorial Kier. Buenos Aires).

Preparando el Ritual:

Teniendo la estructura simbólica  del espacio sagrado cerca de nosotros, claramente en nuestras mentes, podemos comenzar nuestro ritual. Carece de importancia si decidimos realizarlo adentro o afuera (...). La mayoría de los rituales deberán comenzar después  del crepúsculo, dado que pertenecen al reino correspondiente a la “Noche”. En nuestro centro sagrado designado, estableceremos un área para el altar, donde deberán colocarse todos los implementos rituales que vamos a necesitar. Este no tiene que ser un altar erigido, como en la magia ceremonial y en algunas tradiciones neopaganas; uno puede ubicar los accesorios del altar directamente sobre el piso, tal vez sobre un mantel de un color apropiado para la estación. Estos accesorios pueden ser elaborados o simples, según el círculo lo prefiera. Entre los elementos esenciales se encuentran: la representación del Árbol del Mundo en el centro (un palo alto, si el espacio lo permite; también se puede usar un árbol vivo si se hace al aire libre; o, si es adentro, algo tan simple como un arbusto en una maceta); un bo lcon agua para las purificaciones, y un recipiente o caldero en el que recibirán las ofrendas para los poderes de Abajo, que luego serán entregadas al suelo, afuera (en un templo al aire libre podría, por cierto, tener un pozo de ofrendas); un simbolismo para manifestar la presencia del fuego (una fogata si se hace afuera, o si es en el interior, algo tan simple como una vela); efigies de los cuatro tesoros para marcar los cuartos (los verdaderos talismanes del círculo no tienen que usarse de esta manera, salvo en ocasiones especiales, para la mayoría de los rituales, con una representación simplificada de ellos alcanza); y dado que nuestro espacio sagrado también será un mundo celta microcósmico, pancéltico en la conciencia que va a provocar, debería haber alguna representación simbólica de todos los países celtas. (...).

   El fuego y el agua son de una vital importancia para el ritual en la tradición celta, y representan la polaridad del samos y el giamos, expansión y contracción. Las personas que asimilaron el uso constante de los cuatro elementos como puntos de referencia en la magia ceremonial, tal vez se sientan más cómodas si los otros dos elementos también están presentes en el altar, simbolizados por  el incienso y la sal. No hay nada de malo en sí mismo en esto, aunque no es para nada necesario. (...)

   El único implemento personal que un miembro de un círculo puede  querer tener en un ritual público, es una varita que sirve para enfocar y extender la energía concentrada en la propia persona de un ritualista. La varita debería estar hecha de madera de uno de los tipos de árboles consagrados ritualmente, tales como el roble, el acebo, fresno, avellano, manzano, aliso, abedul, sauce y tejo.

   Antes del ritual propiamente dicho, uno debe separar el espacio sagrado, del espacio mundano. Lo puede hacer el líder del círculo, asistido en su visualización por el resto de los miembros del círculo. El separarse de lo mundano puede realizarse tanto con los participantes ya adentro, o en rituales más elaborados e imponentes, en los cuales los participantes pueden acceder después de que el espacio sagrado quedó establecido, por medio de un “portal” abierto por el líder del círculo. Esto, por supuesto, es una copia a partir de las tradiciones de magia modernas; en los comienzos de la práctica celta, el espacio sagrado, ya fuera el edificio de un templo o una arboleda al aire libre, existía en y por sí mismo, y una vez que quedaba separado, no necesitaba ningún otro ritual para distanciarlo del espacio mundano; pero aunque hoy un círculo no siempre va a tener el flujo de un lugar de  encuentro permanente y privado, de todos modos puede ser sagrado.

Cada ritual consistirá en ciertos acontecimientos que deberán desarrollarse en una secuencia invariable. Primero, debemos establecer una conciencia del espacio sagrado a través de la Invocación de los Cuartos, donde las energías originales detrás de las funciones tribales son llamadas del Otro Mundo para que vengan al espacio ritual, y de una visualización de los tres reinos de existencia. Una vez que nuestro espacio está abierto al contacto con el Otro Mundo, el ritual puede empezar “en presencia de lo Divino”. La expresión más simple y básica del ritual celta es una fiesta comunal “de dioses y mortales juntos”, dado que en la tradición celta, una fiesta presidida por el gobernante local, o el cabeza de familia, es el medio primordial para formalizar solemnemente las decisiones que afectan a una comunidad en particular. Sin embargo, suele haber un patrón mítico para el ritual, de acuerdo con la naturaleza de la ocasión o su lugar en el ciclo estacional, y esto será presentado por algún medio poético o dramático. Entonces se puede establecer el Rito propiamente dicho, donde los gestos rituales apropiados hacen posible el intercambio con el Otro Mundo que es llamado en esa oportunidad y la Fiesta misma, que sirve para equilibrar y ordenar la energía que se produce, y también para recordar la Fiesta del Otro Mundo, el equivalente celta del “Paraíso”. Por último, la Liberación de los Poderes debe lograr la restauración del espacio mundano. Esta secuencia puede resultar familiar a la mayoría de la gente, y no sin razón sigue la lógica de la dinámica del ritual, expresada casi idénticamente en todas las culturas.
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KONDRATIEV, Alexei. The Apple Branch, Collin Press, Irlanda. 1998. (versión española: Rituales celtas, una auténtica guía de la Espiritualidad Celta. 1 ed. 2001. Editorial Kier. Buenos Aires).

Invocación de los Cuartos:

La Invocación de los Cuartos, realizada por el líder del círculo con el respaldo de los otros miembros, combinará la visualización con lo sónico, y servirá de ejemplo acerca de cómo uno debe acercarse, finalmente, a las otras partes del ritual. Las tradiciones mágicas del resto del mundo concuerdan en definir toda la existencia material como vibración en muchas frecuencias, resultando cada una de ellas en un fenómeno observable diferente, y teniendo todas ellas un impacto en las demás. El ritual utiliza esta gran “Unicidad” en el nivel vibratorio, a fin de alentar los cambios en los fenómenos externos e internos, por medio de una aplicación simultánea de imágenes mentales (el pensamiento también es en vibración) y de sonido real. Para nuestra Invocación,  nos concentraremos en ciertas claves visuales que comúnmente se convienen de antemano, a fin de representar cada uno de los cuartos, mientras el líder del círculo los llama con un canto apropiado. Este último aspecto promueve la cuestión del lenguaje. Los cantos que resultan efectivos para los rituales pueden concebirse en cualquier lengua, pero un canto que tiene un poder espectacular en un idioma no puede ser simplemente “traducido” a otro; los elementos sónicos que intervienen serán demasiado diferentes para producir el mismo resultado, y puede suceder cualquier cosa. Por lo tanto, uno no debe proveer con liviandad, textos en inglés o francés, para cantos que fueron compuestos originalmente en idiomas celtas. Aunque en ciertas partes del ritual que son sólo habladas, la elección del idioma no es muy importante (aun aquí, sin embargo, existirán sutiles diferencias), allí donde interviene el canto, la combinación de un tono, el énfasis rítmico y las pausas, y el campo específico de la vibración sónica que corresponden a una escala fonética de un idioma determinado, produce una estructura tan intrincada y multifacética, que ningún elemento importante de ella puede cambiarse sin adulterar fuertemente el todo. Por lo tanto, no puede haber un sustituto para los idiomas célticos en el contexto de un ritual celta. Su uso, en todo caso, debería ser un signo del compromiso  que tiene el círculo con la herencia de la tribu.

   Durante la Invocación, el canto primario debería ser un fragmento recitado por el líder del círculo en cada uno de los cuartos, que se enfoque en el punto cardinal con esta varita, mientras los otros miembros del círculo se concentran en la visualización de los rasgos simbólicos de la influencia de ese cuarto. El cántico, en este caso, es rápido, en tres o cuatro tonos, idéntico en estilo al tipo del “Canto Osiánico”, utilizado en la parte Sur de las Hébridas Exteriores para recitaciones épicas. A su término, el círculo entero entona la Introducción, una breve fórmula que en realidad atrae el poder del cuarto al círculo. Cada sonido de esta frase debe ser vibrado completamente y por separado. (en los círculos cuyos miembros sólo tienen familiaridad de principiantes con los idiomas celtas, se puede insertar un resumen oral del cántico en una de las lenguas imperiales, entre este y la Introducción).

   (...) El formato que sugerimos (...) Tomando los  cuatro países celtas más grandes como representantes de los cuartos (...), usaremos el gaélico escocés como idioma para la invocación del Norte, el galés para el Este, el bretón para el Sur y el irlandés para el Oeste. Tal vez se sienta gratamente sorprendido luego de seguir este procedimiento algunas veces, al ver lo efectivo que es y con qué perfección  los contornos sónicos del lenguaje individual se corresponden con sus asociaciones con los cuartos.

   El líder del círculo, primero enfrenta el Este para realizar la salutación, lñuego, girando en dirección a su brazo izquierdo extendido, se dirige hacia el N, lo señala con su varita y comienza la Invocación.

Cántico del Norte (North Cantlon):

Tha mi tionndaidh mu thuath,
Gu Finnias, an Chathair Glé Gheal,
Dùn nan Treun,
Dùn nan Gaisceach,
Dùn nam Misneach,
Dùn as an tig gach dion is fearalachd,
Dachaidh to Ghighearna nam Blàr,
Tighearna nan Cath,
Tighearna nam Buadh,
Tighearna nan Cogaidhean,
Tighearna aig a bheil cumharchd air gach neart is làidireachd,
Ar leis an Claidheamh,
An Claidheamh nach fuiling ruaig,
An Claidheamh nach giùlain call,
An Claidheamh a tha freagarrach don Righ Mòr,
Agus ar leis an t’Iolair,
An t’Iolair geurshùileach,
An t’Iolair tromsporach,
An t’Iolair cruaidhghobach,
An t’Iolair leathann-sgiathach air Gaothan an Neimh,
A Churaidh,
A laoich,
A Ghaiscich,
A Threunlaoich ---

Expresado oralmente: ¡Giro hacia el Norte, a Finnias, el Fuerte blanco brillante, hogar del Señor de las Batallas, custodio de la Espada, Maestro del Águila y de todos los vientos del Firmamento!

Introducción: ¡Thig anochd!

Visualización: Un entorno similar a la cima de la montaña, con mucha roca lisa, con empinados acantilados, nieve en los picos. Sensación de frío y de viento violento. El Fuerte, en la cima de un alto y escarpado tolmo, tiene una consistencia parecida a un diamante, cargado con una luz fría y resplandeciente. El Señor de las Batallas viene del Fuerte hacia nosotros; él es, en sus atributos físicos, en su prestancia y atavíos, el divino epítome de la aristocracia guerrera celta (...). al Señor prefieren verlo alto, delgado, musculoso y rubio; puede visualizarse más específicamente como Nuadu con su mano de plata. Sostiene una gran Espada brillante, que coloca en medio de nosotros. Podemos ver la imagen del águila superpuesta sobre ella; o cierto aspecto de su decoración puede contener la figura del águila.
   El líder del círculo entonces se dirige al Este, y continúa a través de los cuartos restantes en dirección deosil.

[traducción de la Invocación: Giro hacia el Norte, hacia Finnias, el Fuerte blanco Brillante, el Fuerte del Poderoso, el Fuerte de los Héroes, el Fuerte de los Espíritus de la Bravura, el Fuerte de donde viene toda la defensa y la temeridad. Hogar del Señor de las Victorias, el Señor de los Conflictos, el Señor que tiene poder sobre toda la fuerza y valor. ¿De quién es la Espada? La Espada que no sufrirá la derrota, la Espada que no permitirá una pérdida, la Espada que responde al Gran Rey. Y ¿de quién es el Águila? El Águila de la vista aguda, el Águila de los talones pesados, el Águila del pico duro, el Águila de las anchas alas en los Vientos del Firmamento. ¡Oh, Campeón! ¡Oh, Héroe! El Bravo, el Fuerte (ven esta noche)].

Cántico del Este (East Cantlon)

Trof i at y Dwyrain, at Morwys, Dinas y Môr,
Dinas y Rhai Ffrwythlon,
Dinas y Rhai Hardd,
Dinas y Rhai Maethlon
Dinas y Rhai sy”n gweithio i fwydo”r ddaear,
Cartref i Arglwydd y Goludon,
Arglwydd genedigaeth,
Arglwydd tyfiant,
Arglwydd y blodeuo a”r medi,
Arglwydd y casglu a”r rhannu,
Yr Arglwydd tew o bob daioni,
Yr hwn y mae ganddo”r Pair,
Y Pair a rhoes fywyd,
Y Pair llawn,
Y Pair na fydd byth yn wag,
Lloches i”r Eog,
Yr Eog cigrudd,
Yr Eog corffgrwn,
Yr Eog o”r Dwr Dwfn,
Yr Eog o”r Dwr Dwfn,
Yr Eog o”r Ffynnon lle mae”r Dduwies yn esgor,
O Toreithiog,
O cnydfawr,
O Maethol ---

Expresado oralmente: ¡Giro hacia el Este, a Murias, el Fuerte del mar, hogar del Señor de las Riquezas, Custodio del Caldero, Maestro del Salmón y de todas las fuentes y manantiales!

Introducción:¡Tyrd heno!   

Visualización: En la orilla del mar, los rayos del sol sobre las olas, una sensación de fecunda vida marina, peces, colonias de aves acuáticas, crustáceos, algas de todo tipo bañadas sobre las rocas. Un agradable aroma orgánico en el aire. El Fuerte, una estructura amplia, baja y circular cubierta de algas y de percebes, se levanta directamente del agua, con olas espumantes que golpean contra sus terraplenes. El Señor de las Riquezas, figura muy gorda, sonriente y bien predispuesta (puede usarse como modelo el Dagda en Cath Maige Tuireadh), nos trae el Caldero. Es una inmensa vasija, humeante y llena de líquido hirviente, del cual proviene la mayoría de los aromas de alimento nutritivo, que hace agua la boca. Se puede superponer una imagen del Salmón a la del Caldero.

[traducción de la Invocación: Giro hacia el Este, hacia Morwys, Fuerte del Mar, Fuerte de los Fructíferos, Fuerte de los Hermosos,  Fuerte de los Nutritivos, Fuerte de los que trabajan para alimentar la tierra, Hogar del Señor de las Riquezas, del Señor del Nacimiento, del Señor del Crecimiento, el Señor gordo de todas las cosas buenas, el que tiene el Caldero que dio vida, el Caldero lleno, el Caldero que nunca estará vacío. Refugio para el Salmón, el Salmón de carnes rojas, el Salmón de cuerpo redondeado, el Salmón de las Aguas Profundas, el Salmón de la Fuente donde la Diosa da a luz. ¡Oh, la abundante! ¡Oh, la productiva! ¡Oh, la nutritiva! (ven esta noche)].

Cántico del Sur (South Cantlon)

Treiñ”ran betek ar C”hreisteiz, betek Gwalowes, Kêr an Tonkad,
Kêr ar Re Fur,
Kêr ar Re Guzh,
Kêr ar Re Gevrinus,
Kêr ar zo tost ouzh gwrizioù an Douar,
Kêr d”an Itron Veur,
Itrom an Noz,
Itron ar Galloud,
Itron ar Beli,
Itrom ar Goañv hag an Hañv,
Hag a vez ganti ar Maen,
Maen an Diougan,
Maen an Awen,
Maen an Dibab Sur,
Giamos: Tarzhiad d”an Torc”h,
An Torc”h gouez,
An Torc”h pounner,
An Torc”h deus an Torgennoù Kleuz,
An Torc”h pounner,
An Torc”h deus an Torgennoù Kleuz,
An Torc”h hag a zo Kannad an Donder,
Samos: Tarzhiad d”ar C”harv,
Karv hag ar Serr-Noz,
Karv an Henchoù Kuzh,
Karv hag a stur betek ed an Anaon,
O Kevrin,
O Skoazell,
O Kaerder ---

Expresado oralmente: ¡Giro hacia el Sur, a Failias, el Fuerte del Destino, hogar de la Gran Madre, Guardiana de la Piedra, Señora del Jabalí (Venado) y de todas las cosas profundas!.

Introducción: ¡Deus Henos!

Visualización: El crepúsculo a orillas de un bosque. Atmósfera de misterio, intimidad. El Fuerte es subterráneo, marcado por lo que parece ser un túmulo sepulcral, y su puerta al costado del montículo se abre en una profunda oscuridad. La Gran Madre, una mujer alta de aspecto poderoso, con sus atavíos exteriores en color terracota, debajo de los cuales se divisa la vestimenta interior de colores llameantes, revela la Piedra, objeto del tamaño de una mesa, de forma oblonga, cubierta de intrincadas tallas entrelazadas. La imagen del Jabalí o dl Venado (según la estación) puede sobreponerse.

[traducción de la Invocación: Giro hacia el Sur, hacia Gwaloues, el Fuerte del Destino, el Fuerte de los Sabios, el Fuerte de los Ocultos, el Fuerte de los que son Secretos, el Fuerte que está próximo a las raíces de la tierra, hogar de la Gran Dama de la Noche, Dama del Poder, Dama de la Autoridad, Dama del Invierno y el Verano, que tiene con ella la Piedra, la Piedra de la Profecía, la Piedra de la Inspiración, la Piedra de la Elección Precisa, Origen del Jabalí (giamos), el Jabalí Salvaje, eñ Jabalí pesado, el Jabalí de las Colinas Huecas, el Jabalí mensajero de la Profundidad, Origen del Venado (samos), el Venado del Crepúsculo, el Venado que conduce al Mundo de los Muertos. ¡Oh, Misterio! ¡Oh, sucesor! ¡Oh, belleza! (ven esta noche)].

Cántico del Oeste (West Cantlon)

Iompaím siar go dtí Goirias, an Chathair Tintrí,
Dún an tSolais,
Dún Teasa,
Dún Feasa,
Dún Lúfaireacht Ioldánach,
Tiarna na nÉigse “s na bhFili,
Tiarna na nDraoithe “s na Naomh,
Tiarna na gCeardaithe “s na Saor,
Ar leis an tSleá.
An tSleá a pholann na scamaill,
An tSleá a mhileann an dorchadas,
An tSleá a bheireann bua ar an damhna,
Giamos: “S ar leis an Carria,
An Damh-Allaidh maorga,
An Fia nach bhfuil eagla air,
An Carria a chuir solas na Gréine “na bheanna,
Samos: “S ar leis an Torc,
Torc na Saíochta,
An Torc a aiséiríonn as a fhuil féin,
A Fhionnghil,
A Lonraigh,
A Fheasaigh ---

Expresado oralmente: ¡Giro hacia el Oeste, a Goirias, el Fuerte en llamas, hogar del Señor de los Múltiples Dones, Custodio de la Lanza, Maestro del Vendao (Jabalí) y de todas la iluminación!

Introducción: ¡Tar anocht!

Visualización: En una llanura fértil, durante el ocaso, con el cielo colorido aún más brillante. El Fuerte luce incandescente, con llamas rojas y doradas. En el aire, se siente mñusica de arpa. El Señor de los Múltiples Dones, Lúgh, mencionado repetidamente en la tradición celta, aparece rodeado por un resplandor solar, con su Lanza que desde su punta emite una luz enceguecedora. La imagen del Venado o del Jabalí (según la estación puede verse con el aura de la luz.

[traducción de la Invocación: Giro hacia el Oeste, hacia Goirias, la Feroz Ciudad, el Fuerte de la Luz, el Fuerte del Calor, el Fuerte del Conocimiento, el Fuerte de la Agilidad Mental, hogar del Señor de los Múltiples Dones, Señor de los sabios y poetas, Señor de los druidas y los santos, Señor de los artesanos y los obreros. ¿De quién es la Lanza? La Lanza que pincha las nubes,la Lanza que destruye la oscuridad, la Lanza que trae la victoria sobre la materia. Y ¿de quién es el Venado? (giamos), el majestuoso Venado, el Ciervo que no tiene miedo, el Venado que puso a la luz del Sol sus astas. Y ¿de quién es el Jabalí? (samos) el Jabalí del Sol, el Jabalí del aprendizaje, el Jabalí que resucita de su propia sangre. ¡Oh, Blanco Brilloso! El Radiante, el que Sabe (ven esta noche)].

   Después de invocar los cuartos, el círculo entero se focaliza en el Centro, visualizando los cuatro Tesoros con el aspecto que toman en el Otro Mundo, que vienen juntos a la zona del altar, y estableciendo la soberanía de la tribu. Entonces el Reino de Arriba y el Reino de Abajo deben ser invitados a comunicarse con nuestro Reino del Medio. Tomamos conciencia de nuestra existencia en los tres niveles, con la fuente de Luz que despierta la mente encima de nosotros, y la caótica Oscuridad, creativa y fértil, debajo de nosotros, y nuestra conciencia en el nivel del medio, en el cual ellos pueden interactuar. Los llamamos los poderes respectivos “de arriba” y “de abajo”, de modo que el concepto tribal de la tierra establecida se impregna de las energías primordiales del universo.

   Una vez circunscrito el espacio sagrado y activados los poderes de los cuartos y de los tres niveles de existencia dentro del círculo, podemos comenzar la presentación ritual del material simbólico asociado con la fiesta que estamos celebrando. Este material, por cierto, variará con cada ocasión, y determinará el contenido del rito y aun, hasta cierto puento, el del festejo con que concluye el ritual. Tales elementos específicos están condicionados por el tiempo sagrado, por la evolución de las energías (y de los intercambios entre Este Mundo y el tro Mundo) durante el ciclo estacional. (...)

   Si trabajamos en un espacio consagrado temporalmente, una vez completado el ritual, hay que despedir a los poderes de los cuartos y se deben visualizar las selladas entradas a los cuartos de regreso al Otro Mundo. De nuevo, el líder del círculo procede con cada cuarto por vez, traza una cruz celta con su varita a través del cuarto, ve las dos barras de la cruz cerrando la escena visualizada del espacio del círculo y el trazado del anillo esfumando la visualización misma. Después de despedir a cada cuarto, el círculo entero entona una fórmula de despedida, preferentemente algo corto y común, como por ejemplo el “Slán libh” (fácil y efectiva para vibrar) o el “Henffych well”. Entonces todos los miembros del círculo deben dedicar unos momentos para asegurarse de que, en caso de haber quedado energía del ritual, se entierre correctamente y no permanezca como una sobrecarga psíquica en la vida cotidiana. Una vez logrado esto, prevalece un sentido de quietud y equilibrio, entonces el líder del círculo anuncia el fin del ritual y volvemos a la vida mundana. Aunque no lo bastante, dado que las fuerzas del Otro Mundo fueron invitadas a influir en los procesos de nuestra realidas cotidiana y su efecto continuará sintiéndose de manera sutil.
« Last Edit: Febrero 29, 2008, 09:41:33 am by Vaelia »

ArjunaV

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KONDRATIEV, Alexei. The Apple Branch, Collin Press, Irlanda. 1998. (versión española: Rituales celtas, una auténtica guía de la Espiritualidad Celta. 1 ed. 2001. Editorial Kier. Buenos Aires).

La festividad de Samhain en la Tradición Celta

SAMHAIN/ CALAN GAEAF
Kala. Goañv, Calan Gwal, Oie Houney –1 de Noviembre.

Scél lemm duíb:                        Tengo noticias para ti:
Dordaid dam,            El venado hace sonar las campanas,
Snigid gaim,            el invierno deja caer su nieve,
Ró-fáith sam.            El verano terminó.

Irlandés, siglo VIII.

Aun teniendo en cuenta la inclinación astronómica, los que compilaron el calendario de Coligny no pudieron ignorar la fiesta alta más solemne del año celta, que es de hecho, la única de las festividades de la tierra que está anotada allí. Ellos se refieren a ella como Trinouxtion Samonii, que implica que la celebración duró tres días (o, más precisamente, noches), reflejando la predilección celta por las estructuras basadas en ternas. Ocurre en el mes de Samonios, que es el primer mes del calendario de Coligny, sin embargo se lo interpreta tradicionalmente como el “fin del verano”. Así, el antiguo nombre de la festividad puede traducirse como “las Tres Noches del Fin del Verano”. Marca el final de la mitad samos del año, y el abandono de las actividades y actitudes que caracterizan esa mitad.

   Más importante, sin embargo, es que marca el comienzo de un nuevo ciclo completo. Con el retorno de la Oscuridad, el año mismo regresa al vientre del Otro Mundo, desde donde crecerá para volver a florecer.

   Todo crecimiento verdadero ocurre en la oscuridad, la fuente de vitalidad está en el inconsciente, antes que el consciente descubra las formas limitantes de la racionalidad. Las semillas germinan debajo de la tierra, fuera del alcance del sol. Un niño toma forma secretamente en el mundo sin luz del vientre, y su formación está completa al nacer. El impulso de crear un poema o cualquier otra obra de arte, no proviene en esencia, del reino de la lógica o el propósito consciente, sino de elementos sin conceptuar debajo del nivel de la conciencia.

   Tenemos aquí la imagen del Vientre/Caldero, tan cara a la tradición celta, que hizo de la gestación una de sus grandes metáforas centrales. El Caldero, primero se llena con cosas en crudo, incomibles, pero luego de aplicar la magia del fuego y del agua, entrega las mismas cosas transformadas en un alimento apetitoso y nutritivo. Lo que ingresa en el vientre es una combinación de esperma y óvulo, diminutas partículas de material genético, con la vida reducida a su más simple expresión; lo que sale de eso es un ser humano individual con un destino espiritual único. La transformación, por lo tanto, nunca deja de hacerse posible, siempre hay esperanza para el renacimiento. No importa cuán contraída y falta de vitalidad una cosa pueda estar, podrá crecer en una nueva plenitud si se entrega a los procesos del vientre del Otro Mundo, del Caldero de la Diosa.

Esta es una verdad que debemos tener presente permanentemente, en especial cuando se debilita nuestra tradición y el poder de las fuerzas que se alinean contra ella, nos hace inclinar hacia la desesperación. No son las estadísticas ni las tendencias proyectadas “científicamente” las que deban servir de principal base para nuestro activismo cultural, sino una pasión no apologética y completamente confiable, con sus raíces en el Otro Mundo prerracional. Con la misma certeza de que el verde del año pasado va a sobrevivir a la helada del invierno y florecerá vigoroso luego de una muerte aparente, así el alma va a emerger del Caldero con nuestros poderes, cuando sea maduro el tiempo. Creer esto es la misma esencia de la tradición celta.

Por lo tanto, el comienzo de un nuevo ciclo, un año nuevo, es una oportunidad para regresar al Caldero y recibir la bendición del poder transformador de la Diosa. Esto implica, tanto para la tierra como para un individuo humano, ingresar en el modo giamos de experiencia. Quedará una atención pasiva a la influencia inconsciente del Otro Mundo y una apertura al crecimiento que es lento y no forzado. Pero también debemos enfatizar el tema de la renovación: en Samhain, a los fines del ritual, el año agrícola llega a su fin, y todo trabajo debe terminar, y si no se terminó, hay que abandonarlo, para dejar paso a nuevas cosas. El contrato que la tribu tiene con la tierra, en cuanto a los beneficios en frutos que ella ofrece, venció, y no se reanudará la relación en sus primeras etapas, hasta Imbolc. En muchas regiones, esta idea se expresa por la creencia popular de que las bayas que quedaron en la planta después de Samhain, no deben ser recogidas, porque cayeron bajo la influencia del “diablo”, es decir, los espíritus de la tierra que, al final del período ritual de la cosecha, no son obligados a cooperar con la humanidad por parte de los espíritus de la tribu. El final, por cierto, sólo sirve para representar los nuevos principios, gran parte de los festejos de Samhain se centran en un reencendido simbólico del fuego del hogar, una invocación de energías para nuevas tareas en el futuro, aun cuando no vayan a ser emprendidas mientras reine y sea bienvenida la Oscuridad.

Otro aspecto del nuevo comienzo es que, en cuanto el año cambia, hay una interrupción en la continuidad del tiempo. A fin de que el nuevo año pueda emerger desde su fuente en el Otro Mundo, el poder del Dios sobre la progresión lineal del tiempo se mantiene latente (esto se visualiza como los lugares de intercambio comercial de Cernunnos y Maponos, sin que ninguno sea debidamente entronizado como el Dios, mientras dura la fiesta), y el Otro Mundo puede aparecer desenmascarado, libre de las barreras del tiempo y el espacio que normalmente lo esconden. En lugar de percebirse sólo en la imaginación y los sueños, el Otro Mundo puede, mientras dura el receso, experimentarse directamente dentro de nuestro mundo. La tradición en la narrativa celta está llena de ejemplos de tales contactos, ya sean monstruos incomprensibles que ingresan en los impermeables Síd, los montículos de las hadas, y descubren un mundo escondido de una belleza sobrenatural, de opulencia y exitación. Fue en Samhain que, durante 23 años consecutivos, la criatura del Otro Mundo, Ailléan Mac Míodhna, encantó a los residentes de Tara para que se durmieran con su música y luego quemaran la fortaleza hasta los cimientos, con su feroz respiración, hasta que Fionn Mac Cumhail, en la hazaña que lo coronó en su infancia, lo mató; y antes que eso, Fionn había emprendido una aventura que lo condujo a enfrentarse con los habitantes del Síd abajo Cíocha Anann, cuando ellos también se estaban tornando accesibles por el cambio de Samhain. Fue en Samhain cuando extraños pájaros invadieron Ulster y engañaron a Cúchulainn, haciéndolo sucumbir ante el hechizo de amor de la Diosa Fand; y también en Samhain cuando el héroe Nera de Connach fue  llevado a un viaje de pesadillas más allá de las leyes del tiempo. El conjunto de imágenes que continúan asociándose a Hallowe’en en la actualidad, refuerza esta tradición. 

También se cuenta entre los habitantes del Otro Mundo a los muertos, los que nos pertenecieron y cuya presencia ya no podemos experimentar en nuestra vida cotidiana. Este corte de Samhain suprime las barreras que los separan de los vivos, de modo que durante el período ritual todos los miembros de la tribu, tanto los que se ven como los invisibles, pueden comunicarse entre ellos. La importancia de este aspecto de la fiesta está subrayada por el hecho de que el calendario de la iglesia hizo coincidir su propia conmemoración de los muertos con Samhain, movilizando de este modo las energías que ya se asociaban con esa fecha en toda la Europa Occidental.

Finalmente, la suspensión de las leyes que mantienen la continuidad espacio-tiempo, podría extenderse simbólicamente a la suspensión de las leyes de la tribu misma. Esto no se aplica, en la práctica, a las leyes que resultan esenciales para la cohesión y supervivencia de la tribu; uno no podría, por ejemplo, cometer un asesinato y escaparse tan sólo porque el receso de Samhain dejó en suspenso el concepto de ley. Pero existen muchos elementos de la costumbre social, tales como la deferencia acordada a la riqueza o a la edad, o las formas de comportamiento asignados a los sexos, que fácilmente pueden ser dispensadas por un breve período de tiempo, de modo tal que su arbitrariedad, su origen en el mundo de la cultura (no de la naturaleza), en la esfera pura de la tribu, pueden levantarse. Esta realización ofrece una significativa liberación de las tensiones sociales, aun cuando la estructura e la sociedad no cambie como resultado de ello. Le agrega una característica dimensión de agitación a las festividades de Samhain.

Con todo, la tradicional celebración de Samhain en el mundo celta puede ser analizada mejor, clasificando sus elementos de acuerdo con los temas del ritual que estos pretenden expresar. Hay cinco temas principales relacionados con el material que acabamos de discutir, que se tornan aparentes de inmediato:

1.el Tema de la Renovación: se enfoca primordialmente en el ritual de la fogata.
2.el Tema de la Hospitalidad con los Muertos.
3.el Tema de la Disolución: disfraces, trucos, etc...
4.el Tema de la Atemporalidad: escaparse momentáneamente de la progresión lineal del tiempo, alienta la práctica de la adivinación.
5.el Tema del Sacrificio: la cosecha debe pagarse, por lo tanto los espíritus de la tierra reciben su tributo.

A estos debemos agregarle el tema mítico de la transición de samos a giamos, donde la figura de Cernunnos juega un papel preponderante.

El ritual de la fogata fue claramente el foco religioso de los festivales en tiempos precristianos. Desde Irlanda es de donde proviene la mejor evidencia tradicional y la mejor subestructura mitológica para la práctica. Aunque Samhain se celebraba, con seguridad, en los centros rituales de las tierras tribales de toda Irlanda, era sobre todo en la “Fiesta de Tara”, enfocada en la residencia del Alto Rey como punto fijo de estabilidad en el corazón de toda la tierra (a Tara se la visualiza tradicionalmente como una estructura cuadrada, lo que denota terminación y estancamiento), desde donde se basaría la renovación del año, y de allí se esparciría hacia las divisiones secundarias de la tierra.

Todos los fuegos de los hogares, en la víspera de Samhain, debían ser extinguidos. Entonces, se encendían la fogata sagrada, no en Tara, sino en Tlachtga, a doce millas hacia el Noroeste. Este es el lugar de entierro de la heroica Tlachtga, la hija de Mogh Ruith, al que la tradición irlandesa rememora como un druida arquetípico de inmenso poder; y a ella se la recuerda primordialmente como a una hechicera. De acuerdo con el poeta y anticuario irlandés del siglo XVII, Geoffrey Keating, su interpretación del espacio sagrado dento de la provincia central de irlanda, el sitio de Tlachtga simboliza el reino de Munster, que representa todos los rasgos asociados con el Cuarto Meridional, tal como los hemos reseñado en el capítulo interior: naturaleza prehumana, intuición, cualidades innatas, el inconsciente, el reino de la Diosa que no está acompañada por el Dios. Así el fuego del año nuevo es visto, muy adecuadamente, como el regalo de la Diosa a la tribu reunida en el centro sagrado de la tierra. Aunque no tenemos ninguna concreta evidencia documentada de esto, es tan posible como ritualmente adecuado, que el fuego de Tlachtga fuera encendido por las mujeres, ya que en muchos otros contextos son las mujeres las que aparecen como representantes simbólicas de Munster. Las ofrendas, tal vez objetos con los que se pretendía representar los deseos de los suplicantes, o los padecimientos que debían sanarse, eran echados a la hoguera, y luego se hacían arder teas, a fin de reencender todos los fuegos de los hogares de la tribu, el fuego de Tara primero, para estar seguros, pero también todos los corazones de las granjas que quedaron a oscuras para el comienzo del año. Al recibir la llama del comienzo del nuevo ciclo, la mente de uno podía centrarse en nuevos proyectos, nuevas esperanzas.

Las fogatas siguen siendo, aún hoy, una parte de la celebración estacional, aunque en muchas partes de Gran Bretaña, su significado fue elegido para el Día de Guy Fawkes, que cae en el mismo período. Aun así, la imagen del fuego sigue asociándose firmemente con la estación, y retiene su poderosa carga simbólica. Durante el último siglo, la práctica de encender fogatas en Calan Gaeaf aún era común en ciertas partes de Gales, aunque sus connotaciones tenían más que ver con laprotección que con la renovación. La coincidencia de la supresión de las barreras del Otro Mundo y el triunfo de lo Oscuro, crearon un clima de incomodidad, dado que entidades con asociaciones no humanas o antihumanas eran capaces de afectar las vidas de las comunidades humanas. Como jefe entre estos seres estaba Hwch Ddu Gwta (la “cerda negra sin cola”), de quien volveremos a hablar en breve. Las fogatas disipaban la oscuridad en la cual, muy probablemente, esas imágenes podían percibirse.

Entre la multitud de visitantes del Otro Mundo que llegan sin ser llamados a la esfera humana y, a veces, no son bienvenidos, como ya lo señalamos, estaban los muertos de la tribu. Era deber de los vivos demostrarles a sus antepasados, el propio respeto y hospitalidad. Se dejaban las puertas y ventanas sin trabar, a modo de invitación para que entrarán los espíritus. Parece que la imagen que prevalecía para estas visitas de los muertos, era la de un gran slua o anfitrión de gente (generalmente) invisible, que vagaba por las tierras de casa en casa, quedándose en la de los parientes que le habían pertenecido, para compartir el festival con ellos. Se dejaba comida separada en un costado, para que la consumiera esta “compañía silenciosa”. En Gales, esto era huid cennad y meirw, (“la comida para la embajada de los muertos”); en Bretaña, era boued gouel an Anaon (“la comida para la fiesta de los muertos”), y estaba prohibido que los vivos la tocaran mientras durara la fiesta. La obra de Tangi Malmanche titulada Marvailh an Ene Naoniek (“El cuento del Alma Hambrienta”) brinda una vívida ilustración de la  maldición que, de acuerdo con la creencia popular, iba a descender sobre cualquier impío y codicioso que osara comerse la comida de los muertos; quedaría impedido, después de su propia muerte, de separarse de sí mismo. Encontramos aquí la exigencia celta por conseguir equilibrio y simetría, con los acontecimientos en el mundo de los vivos que determinan los del mundo de los muertos, y viceversa. A veces esta simetría podría expresarse en formas diferentes, como en distintas versiones de la costumbre cennad y meirw, que permitía que la comida se compartiera con los muertos, al compartirla con los vivos. Los cenhadon y meirw (“mensajeros de los muertos”) iban de puerta en puerta y, entonando una rima apropiada, pedían “tortas de almas” preparadas especialmente, llamadas pice rana en el Sur de Gales, las cuales comerían entonces, como representantes carnales de los parientes muertos del que se las ofrecía. En este caso, la comida de los muertos, en lugar de ser tabú, se convertía en un sacramento para el que pretendía consumirla ritualmente. A menudo, los cenhadon eran los débiles y pobres de la comunidad, de modo que entretener a los muertos también constituía una manifestación de solidaridad social, un fortalecimiento de la tribu. En todos los dichos y canciones asociadas con la costumbre en Gales, el término rhannu (“compartir”) es ubicuo y muestra la importancia de ese concepto en el corazón del ritual. Aunque los ideales morales cristianos, sin duda, ayudaron a reforzar esta práctica, sus orígenes casi con certeza, precedieron la cristianización.

Tal como sucede en muchas otras áreas de la cultura donde las fiestas a los muertos juegan un importante papel, como en Madagascar y ciertas partes del continente americano, con población nativa, la hospitalidad hacia los propios muertos no sólo significaba el ofrecimiento de comida y bebida, sino que también tenía las implicancias emocionales de una reunión familiar. Había comunión y conversación con los contemporáneos y la satisfacción de ver el crecimiento y la vitalidad de las nuevas generaciones. En este contexto, la algarabía durante las fiestas de Samhain, celebradas por numerosas familias en las granjas, literalmente está dirigida al entretenimiento de los muertos, como lo ponen en evidencia prácticas similares en otras partes. Uno de los pasatiempos que más comúnmente se permiten en esas fiestas en casi todo el mundo celta, donde las tradiciones más antiguas no dieron paso al imaginario comercial del Halloween americanizado, es ir a la pesca de manzanas. Aunque existen razones bastante obvias por las cuales las manzanas deberían ser el rasgo prominente de la fiesta, ellas son, después de todo, el último fruto que se recoge antes de que la estación de la Cosecha se cierre ritualmente, parece que aquí concurren al trabajo, correspondencias simbólicas más sutiles, vinculándolas con el mundo de los muertos. Las manzanas ofrecen los tres colores primarios (la piel roja, la carne blanca y las semillas negras), y como todos los fenómenos naturales que poseen esa propiedad, son una manifestación del Otro Mundo. Hemos visto que creen que los muertos finalmente llegarán a Eamhain Ablach la tierra de los manzanos, donde Manannán Mac Lir preparó la fiesta del Otro Mundo para su goce eterno, y es posible que las propias manzanas del Otro Mundo, al ser comidas por los muertos terrenales, fueran consideradas agentes agentes de esa transformación espiritual final. Qué es lo que se pretendía representar exactamente con el recogimiento de una manzana flotante sin la ayuda de las manos, además de ser una ocasión de tumultuosa diversión, ya no queda del todo claro, pero por cierto, parece ser otro caso, como la costumbre de cennad y meirw, de los acontecimientos de nuestro mundo, aprovechando la momentánea remoción de la barrera entre ambos. Las manzanas en el balde son, para el ojo interior, las manzanas de Afallon. Tal vez se pensó en el juego para que ayudara a los muertos a arribar a la fase final de su viaje en el Otro Mundo; quizás convocó una bendición de los muertos sobre los vivos. Ciertas versiones escocesas de la costumbre, por cierto, sugieren un enjuiciamiento de fuego y agua desde el Otro Mundo (los dos “elemetos” operativos de la tradición celta), tomados como modelos por las creencias sobre el viaje del alma; luego de la pesca de manzanas (el “juicio por agua”), de un soporte se suspendía un palo con una manzana en una punta, y una vela encendida en la otra, y los jóvenes tenían que pegar un salto y atrapar la mazana con sus dientes, sin quemarse con la llama de la vela.

Las fiestas y la algarabía nos retrotraen al tercer tema de la celebración de Samhain, el de la Disolución. Romper las reglas del comportamiento aceptado socialmente y dar rienda suelta a los sentimientos más animalizados de uno es, para muchos, el motivo de la festividad. En algunas partes del mundo celta, esto significa quebrar las apariencias del decoro calvinista impuesto por un “nuevo orden”, a menudo un tanto anticelta. Los jóvenes le hacen pagar a sus mayores, especialmente si sienten que sus necesidades no fueron satisfechas o que fueron dejadas de lado injustamente. A las personas poco generosas o amables, aunque tengan un prestigio social muy encumbrado durante el resto del año, esta noche les arrancarán todos los nabos de sus campos. Se hacen trucos entre los vecinos, algunos ingenuos otros algo maliciosos, aunque ya están preparados a causa del espíritu de la estación. Explotando el temor generalizado de la invasión sobrenatural, bandas bullangueras se disfrazan como muertos errantes (tal vez un eco de la costumbre de cennad y meirw), o como siniestras criaturas del Otro Mundo. En Irlanda, grupos de buachaillí tuí, con sus rasgos oscurecidos con máscaras de paja, sugieren espíritus de la tierra liberados de su obligación contractual con la tribu al final de la Cosecha. A veces los disfraces son, realmente, atroces. Dentro de esta cadena de costumbres, la más significativa y antigua, aparentemente es la de cruzar vestimentas; los jóvenes de sexos opuestos se intercambian sus ropas. En Gales, a esos grupos de gente joven que van por ahí en Calan Gaeaf, vestidos con trajes del sexo opuesto, eran llamados gwrachod (“hechiceras” o brujas). Mientras que por un lado, esto se hacía seguramente para evocar la actividad realzada de los practicantes de magia, percibida por la tradición folclórica como una presencia peligrosa y alarmante, en esta noche de contacto con el Otro Mundo, bien pudo haber un significado  más profundo de la imaginería, relacionado con el tema de cambiar de sexos, asociado comúnmente con la hechicería mundial. En muchas tradiciones de los nativos americanos y siberianos, el chamán, al abandonar los códigos de comportamiento y vestimenta que son socialmente apropiados para su sexo, trasciende las limitaciones existenciales del género y se torna capaz de experimentar la naturaleza humana como un todo equilibrado, estableciendo una polaridad en su propio ser, y de no permanecer identificado sólo con la mitad de un par de opuestos. La disolución de la persona social incompleta y espiritualmente improductiva, permite el surgimiento de una identidad fresca, más abierta a los dones del Otro Mundo, y capaz, entonces, de la influencia mágica del medio ambiente. Los Gwrachod, al reflejar este tema, ilustran una posible aplicación de la Disolución, que es una de las principales fuerzas que trabajan durante el período Samhain.

También dependiente de la Disolución, está el tema de la Atemporalidad, que subraya el hecho de que es posible en el punto culminante del año, que la gente salga de su locus en el momento actual y perciba la línea del tiempo en su contexto mayor, con el pasado y el futuro visibles. En términos prácticos, esto se traduce en una oportunidad para realizar adivinaciones. Las prácticas efectuadas para predecir el futuro fueron uno de los principales pasatiempos permitidos en las fiestas de Samhain, en todas partes dentro del mundo celta. La amplia mayoría de las prácticas registradas tienen que ver con la predicción de matrimonios. Por medio de ciertos piseoga, a uno se le concede la visión que despierta o que duerme, sobre el compañero de nuestro futuro matrimonio; o el comportamiento de ciertos objetos en un escenario ritual, por ejemplo, un par de avellanas balanceándose mientras se quiebran con el calor del fuego del hogar, se usa para medir la perspectiva romántica de una pareja específica de la comunidad. En siglos pasados, cuando los matrimonios arreglados eran la norma de la sociedad rural y la gente joven tenía muy pocas oportunidades de mantener una relación romántica independiente, las preguntas sobre el propio matrimonio, y por consiguiente, sobre el futuro sexual, eran comprensiblemente una prioridad  cuando se realizaban las adivinaciones. En la actualidad, dado que las relaciones sexuales se han convertido, en su mayoría, el resultado de una elección personal, la adivinación sobre los matrimonios ha perdido el poderoso atractivo que solía tener. Aun así, la Atemporalidad de Samhain nos invita a ver más allá del presente, y existen innumerables causas para sentir ansiedad y para aquellos factores fuera de nuestro control en nuestras vidas en esta era, que pueden motivarnos a hacer uso de métodos adivinatorios.

(Aquí habría  que mencionar que la tradición folclórica asoció la adivinación con cualquier fecha del calendario, pensada para que fuera el comienzo de un nuevo ciclo. Dado que, por la influencia de las elites sociales no celtas, la importancia del Samhain como el año nuevo disminuyó y otras fechas tomaron ese papel, las costumbres de la adivinación en Samhain migraron –al menos en parte—a las nuevas fechas. Así, por ejemplo, las costumbres de los maneses sobre el quaaltagh, que es el primer visitante de una casa en la mañana de un nuevo ciclo, cuya apariencia transmite algo del carácter de los acontecimientos en el período que va a empezar, se anexó al año nuevo gregoriano, aunque es, en espíritu, una costumbre de Samhain).

También, asociada con la adivinación pero independiente del interés ritual para nosotros, está la costumbre galesa de hacer una stwmp naw ehyw (“masa de nueve tipos”) para la celebración de las casas de Calan Gaeaf. El hecho de que contiene nueve ingredientes bien especificados (en este caso: papas, zanahorias, nabos, porotos, pastinaca, puerros, pimienta, sal y leche), implica que tiene un significado simbólico. El nueve, en la tradición celta, es un número de gran poder, siendo una extensión de tres, el número de la eficiencia dinámica y la concreción. Las acciones realizadas nueve veces o los objetos que ocurren en grupos de nueve (triples tríadas), tienen la habilidad mágica de manifestar patrones del Otro Mundo en este. No es sorprendente que muchos de los rituales de adivinación de la estación, vuelven a referirse a este tema, derivando su eficacia de la repetición efectuada nueve veces. Es, pues, el número de sus ingredientes el que permite el Stwmp naw rhyw, cuando en él se escondió un anillo de bodas, para tocar la atemporalidad del ambiente, a fin de realizar una adivinación sobre el matrimonio. Aparte de su función adivinatoria, bien pudo haber sido un plato ceremonial desde los antiguos tiempos. En una costumbre relacionada desde Dyfed “... nueve niñas solían encontrarse para hacer un panqueque con nueve ingredientes en él” (Olwen, 1959). Esto, otra vez, se usaba para adivinar acerca del matrimonio. Las nueve niñas son, sin duda alguna, un reflejo de las Nueve Doncellas que aventan el Caldero de la Inspiración con su respiración, y que son, ellas mismas, una manifestación triple de la Diosa-como-Tríada. Como grupo, las niñas podrían haberse identificado con la Diosa, y así ajustarse naturalmente en el contexto del Otro Mundo, donde se realizan las verdaderas adivinaciones.

El más olvidado de los temas de Samhain en la actualidad, es el del Sacrificio salvo que en ciertas comunidades rurales, especialmente en Irlanda, aún se practica la matanza anual de animales comestibles durante esta estación. Tradicionalmente, esto sucede en Martinmas, el 11 de Noviembre, próxima a la antigua fecha de Samhain, de acuerdo con el calendario Juliano. Para los antiguos celtas, cuya riqueza se hallaba en los rebaños y que daban una especial importancia a todo lo atinente a sus animales, Samhain señalaba el retorno de los rebaños, desde las pasturas de las tierras altas a la vecindad de los asentamientos humanos, donde recibirían refugio y alimento en base a heno y cereal, durante la fría estación. Aquellos animales que ellos consideraban no valía la pena mantener durante el invierno, eran sacrificados en esta época, pero la naturaleza del acontecimiento era tan religiosa como utilitaria. La energía de la vida en la sangre que corre, se hundía en la tierra, representando una ofrenda a los espíritus de la tierra, los amos Fomorian de la fertilidad y la plaga, en pago por su cooperación durante el período de cosecha, y como propiciación, para asegurarse el crecimiento de los cultivos en el año entrante. Aun en épocas tan tardías como el siglo XIX, la naturaleza sacra del fluir de la sangre, aún seguía expresándose en la tradición. Como lo manifestó Amhlaoibh Ó Súilleabháin en su diario, en 1830: “Is gnách fuil do dhoirteadh, oíche Fhéil Mártan” (“Es usual derramar sangre en la víspera de Martinmas”). En Kildare, y tal vez en otras partes de Irlanda, se mataba un gallo, se lo llevaba adentro de las casas y su sangre se salpicaba en los cuatro rincones, a modo de protección contra las influencias malignas relacionadas con las funciones de los cuatro cuartos. Luego, los miembros de la casa se comían el ave, como alimento ceremonial. Sin embargo, parece que el cerdo fue el animal más comúnmente usado para sacrificios en este contexto, en tiempos más remotos. El lexicógrafo del siglo XVI, Domhnall O Dábhoireann, quien se refiere al cerdo de Martinmas como lupait, opina que era una ofrenda “para el Señor” (don tigerna). En todas estas costumbres. La importancia de enviar regalos sanguíneos a los poderes del Otro Mundo como garantía de la fertilidad, es la motivación dominante.

Por cierto, en un período mucha más remoto, la sangre de un ser humano podía ofrendarse a la terra y su espíritu podía enviarse para hablar con los pdoeres en nombre de la tribu. No sólo la tradición, tanto escrita como oral, mantiene esto, también existe una evidencia arqueológica, de tipos muy diferentes: desde el cuerpo ahogado de Lindow ;am em el pantano, sugiriendo una muerte digna, de alta ritualidad y tal vez voluntaria a los espantosos y confusos sacrificios en los pozos de Swanwick y Holzhausen, donde la gente era aplastada hasta morir en las puntas de las estacas. El de Lindow Man puede haber sido un sacrificio desarrollado y preparado espiritualmente, para que fuera un embajador articulado en el Otro Mundo, mientras que las víctimas de los pozos, probablemente eran esclavos, cautivos o delincuentes, es decir, regalos más sacrificables para los señores Fomorian, debajo de la tierra. En el estómago de Lindow Man se encontraron hojas de muérdago (tal vez masticadas para producir un efecto narcótico, y quizás también como símbolo teológico) y un trozo quemado de un panecillo hecho de harina de cebada o avena sin levadura, denominado bannock, que le había tocado en suerte, designándolo como víctima. Hasta muy recientemente en Escocia, la costumbre de echar a suertes con el bannock había sobrevivido como un juego, donde el que sacaba el trozo quemado ya no era asesinado, sino que lo molestaban y perseguían por toda la casa.

Los sacrificios animales de la estación de Samhain eran, una vez más, una ocasión para compartir dentro de la comunidad; se esperaba que las casas más ricas hicieran regalos de carne a las familias que tenían muy pocos o casi ningún animal de rebaño del que no podían privarse.

Detrás de esta riqueza de motivos rituales expresados de tan variadas formas, la mitología de la Diosa y sus consortes cambiantes parece muy lejana. Sin embargo, no es tan confuso como parece en un principio: Cernunnos, en el disfraz de Gwyn ap Nudd, conduce la Cacería Salvaje por los cielos con el oscurecimiento del año, mientras se prepara para regresar a su hogar en el Otro Mundo. La presa que caza no se identifica explícitamente, pero no hace falta ahondar mucho en la tradición para comprender que es la muerte del año, vagando como formas de animales olvidadizos que deben ser reunidos en el rebaño, en sus legítimos lugares en el Otro Mundo. Dado que Cernunnos se reúne con la Diosa, sus astas o “cuernos de cabrón”, aunque sean el fruto de una evolución espiritual, se caen. En ciertas partes del sudoeste de Bretaña, este último motivo se refleja con la llegada del invierno, por el ritual de hornear masitas llamadas kornigoù (pequeños cuernos). Tal vez, otro eco de este tema puede encontrarse en la bonach Samhuinn, la torta de Samhain escocesa, hecha por un círculo de doncellas que se pasan la pasta unas a otras en deosil, y que lleva el nombre de cabrón en la comunidad.

En cuanto a Maponos, se ha esfumado, o está muerto. Probablemente y tal como lo hemos visto, había muchas descripciones variadas de la manera de esta pasada. Una de las más antiguas, quizás, está asociada con la historia de Diarmaid y Gráinne. Mientras los principales personajes en la historia son seres humanos mortales en un período histórico específico, están claramente representando un papel de arquetipos divinos. Diarmaid, cuyo papel está confirmado por su condición de adoptado por Aongus, el propio Hombre Verde original, es el Maponos que le roba a Gráinne, la “hija del Rey” (es decir, la Diosa de la soberanía) a su esposo Fionn, el cual tiene trazos obvios de Cernunnos. Al final, Diarmaid es obligado por su geasa a participar en la cacería de un jabalí, que debe morir al mismo tiempo que el héroe mismo, y quien por supuesto, causa su muerte (luego de la cual Gráinne regresa a Fionn). Así, el fallecimiento de Maponos en Samhain está marcado por la caza de un jabalí, al igual que su retorno triunfal a Bealtain, como lo veremos, también vincula la persecución de un jabalí sobrenatural. La Caza Cósmica del Jabalí se manifiesta en ambas bisagras del año, moviéndose en direcciones opuestas; en Samhain el jabalí va hacia abajo, al Oscuro, y en la estación giamos, en nuestros rituales, invocaremos la imagen del jabalí en el cuerto meridional.

Reunido con Cernunnos, el aspecto nutritivo de la Diosa se oculta en las dimensiones invisibles del Otro Mundo. Para el mundo exterior de los sentidos, ella ahora presenta una apariencia tosca, muy poco maternal, que se expresa, por ejemplo, en la imagen de Hwch Ddu Gwta, a quien hemos visto acechando en la oscuridad al borde de las fogatas. La Cerda es una forma Oscura perenne de la Diosa, la madre poco cariñosa que se devora a sus pequeños; pero también es un símbolo de la fertilidad, y nos promete que, a pesar de su exterior prohibitivo, se convertirá en la fuente del retorno de la vida. Debemos aprender a tener paciencia y confianza, sabiendo que en el transcurrir de los fríos días, desprovistos de hojas, el proceso de la generación continúa, invisible.

Ahora que hemos examinado el significado tradicional de Samhain a través de los temas fundamentales que le dan enfoque a sus rituales, ¿cómo debemos celebrar esta fiesta de manera efectiva en la actualidad? Gracias a las celebraciones de Hallowe’en que aún conservan tanta vida en muchas de las comunidades celtas y ex celtas, tenemos un contexto ya listo donde podemos colocar nuestros propios rituales, y podemos tomar las claves iniciales del conjunto de imágenes y modos que encontramos en esas prácticas locales. La mayoría de las costumbres de Hallowe’en, sin embargo, tienden a enfatizar el Tema de la Disolución ( y tal vez el de la Atemporalidad) a costa de los Temas de la Renovación, Hospitalidad con los Muertos, y Sacrificio. Son estos últimos en los que tendremos que concentrarnos para asegurarnos una correcta expresión ritual del significado de la estación de Samhain.

Como imagen central de la Renovación, debería haber una fogata, de acuerdo con las antiguas tradiciones. Si el círculo  puede realizarse al aire libre en un lugar lo suficientemente amplio, a campo abierto por ejemplo, esto no debería representar ningún problema, y el fuego mucho puede hacer para energizar la imaginación de los participantes. Pero si el ritual debe realizarse en el interior, un buen sustituto podría ser una gran vela colocada en el centro, desde la cual se pueden encender velas más pequeñas, para simbolizar el fuego de los hogares (si hay una fogata, se pueden utilizar antorchas). El Círculo Céli Dé usaba una gran vela roja con la representación de Cernunnos con astas de un lado, y sin astas del otro.

En general, Cernunnos debería regresar a su posición de preeminencia en este punto culminante del año. A fin de expresar mejor el Tema de la Renovación, el círculo debería tener, como uno de los propósitos de su ritual, una estatuilla que represente a Cernunnos sin cuernos, de manera que esta transición del estado samos a giamos y viceversa, puede representarse ya sea agregando o retirando las astas. Céli Dé usaba un facsímil de la estatua celta de las piernas cruzadas de Oseberg en Noruega, la cual resulta particularmente apropiada en su diseño. Las “astas” pueden representarse en una variedad de maneras. La más efectiva es, tal vez, un par de ramitas de roble que aún conservan algunas hojas secas. Se le pueden agregar algunas cintas, o calzarse en orficios en la cabeza de la estatua, de ser posible.

A fin de honrar la “compañía silenciosa” de los muertos que han venido de visita, se debe preparar un banquete de “tortas para los muertos” o algo similar, y colocarlo dentro del área ritual. A esto se le puede agregar stwmp naw rhyw o cualquier otro plato de ceremonia, preparado en la forma adecuada, para luego compartirlo con los integrantes vivos del círculo. Si se desea, esto también puede usarse para la adivinación, en cuyo caso hay que esconder, adentro, una medalla.

Antes del comienzo del ritual, tal vez los participantes pasaron parte del día expresando con entusiasmo el Tema de la Disolución, y pueden venir al círculo intoxicados con estimulantes psíquicos o de otro tipo, vestidos con atuendos despampanantes, y por lo general, alejados de las preocupaciones mundanas. Esto es muy apropiado, pero también se hace imperioso lanzar el ritual con algún elemento impactante y sobrio, que cambiará el modo radicalmente y pondrá el foco en los otros temas de la fiesta. Luego de invocar a los Cuartos (donde, para señalar la llegada de la estación Oscura, la primera vez hay que colocar al Jabalí en el Sur, y al Venado en el Oeste), se presenta el Tema de la Renovación repentinamente, mediante el recitado de un texto que se refiere al cambio de estación y las implicaciones de la fase giamos de existencia. Por fortuna, la literatura celta es particularmente rica en poemas vívidos y poderosos sobre el tema del invierno. Una buena elección para esta circunstancia ritual podría ser el texto irlandés Scél lemm duíb, del siglo VIII, o la secuencia galesa atribuida a Llywarch Hen que comienza con Llym awel, llwm bryn. Su dicción e imaginería son simples pero intensamente efectivas, hiperbólicas pero completamente sinceras y entonadas sin vacilaciones, de acuerdo con la dimensión arquetípica que desean expresar, todo lo cual lo convierte en un excelente material para el ritual. El recitado puede hacerlo el líder del círculo, o cualquier otro miembro elegido por su especial talento vocal o dramático. Si fuera necesario, se puede brindar la traducción a uno de los idiomas imperiales. Por cierto, se puede usar un texto compuesto especialmente para la ocasión, si hay alguien con genuinos recursos creativos, pero hay que tener cuidado, a fin de asegurar la efectividad del momento ritual, que la ambición no sobrepase los medios. Las composiciones modernas hechas por poetas de mediana experiencia, tienden a sonar muy verbales y difusas, cuando se las compara con la fuerza concentrada que se halla en la tradición celta. Ya que se puede introducir material original con perfecta corrección, en otras partes del ritual, muchos grupos tal vez prefieran confiar la primera invocación al comprobado poder de un texto tradicional.

Con esta apertura, la imaginación de los participantes debe haber construido un entorno interior de frío, de oscuridad, silencio y envolvente nieve (aunque el tiempo afuera no tenga ninguna similitud con esto). En la oscuridad, se liberan imágenes de luz, acción y esforzada voluntas, y luego se esfuman. Lo que queda es la esencia del ser giamos: el no hacer, el cuidado, el aprendizaje pasivo por medio de la intuición. En esa quietud, por cierto, nuevas cosas tendrán la oportunidad de crecer, una nueva vida echará raíces y se hará manifiesta. El alma de la tribu así se armoniza con los procesos que trabajan en la tierra; el matrimonio del Dios y la Diosa está asegurado, como debe estarlo el comienzo de cada nuevo ciclo.

Pero el nuevo ciclo va a comenzar formalmente y la luz que desprende la fogata será el signo exterior del acontecimiento. El fuego quema lo viejo, y brinda foco y energía a lo nuevo. Dentro de lo posible, debería encenderlo una mujer, como manifestación simbólica de la Diosa, que es la que otorga la renovación. Luego, los otros participantes deben adelantarse para encender sus propios fuegos, del fuego sagrado central. Para los rituales que se realizan en el interior, existe una práctica originada por Céli Dé, y más tarde incorporada a las festividades del Año Nuevo de la Rama Americana de la Liga Celta, que consiste en disponer de velas blancas, negras y rojas. Cada participante elige una vela de acuerdo con los atributos simbólicos de su color: blanca para aquellos que, en el curso del año que está por comenzar, buscarán ahondar en los aspectos  conscientes, racionales de sus vidas, dominados por el Dios o samos; negra para los que se sienten más cerca de los aspectos inconscientes, intuitivos, dominados por la Diosa o giamos; y roja para los que desean sacar su energía de la tensión en el punto de contacto entre los dos aspectos. Cuando todas las pequeñas velas quedan encendidas, se evoca el poder generado por el par formado por el Dios y la Diosa, a fin de brindar fortaleza a un propósito individual.

Se sabe que en las primeras celebraciones de Samhain  en Tara, se arrojaba al fuego exvotos u otros objetos utilizados para sacrificio, por lo tanto éste es un buen punto en el ritual para introducir el Tema del Sacrificio. De todos los temas pertenecientes a la fiesta, tal vez este sea el más difícil de integrar en un contexto moderno. El sacrificio con la sangre es, por cierto, tanto repugnante como inadmisible desde un punto de vista moral, para la mayoría de la gente espiritualmente consciente en la actualidad. Sin embargo, si uno piensa en el significado de los antiguos sacrificios, de lo que se buscaba cumplir con ellos, de la dinámica espiritual que abarcaban, no es tan difícil hallar equivalentes ante los cuales la conciencia moderna puede responder. Para enviar un emisario al Otro Mundo, que represente permanentemente una desinteresada “ofrenda” a los ocultos poderes de algo esencial para uno mismo, se puede realizar de manera efectiva desde un nivel psíquico y utilizando métodos antiguos. Entonces, la ofrenda serán las facultades interiores que uno hubiera querido cambiar, incluso coincidiendo con el cambio de año. Si el ritual se realiza en el exterior, el objeto del sacrificio debería ser un pequeño puñado de hojas y paja, cargado previamente por la meditación sobre las cualidades específicas involucradas. A medida que cada persona enciende su antorcha, se echa el atado a la fogata, y lo que represente se traslada al Otro Mundo por medio de la función arquetípica de las llamas. Si el círculo trabaja en interiores y una gran vela reemplaza a la fogata, el objeto de sacrificio, a los efectos prácticos, será un papelito que lleva escrito sólo una palabra. Estas cualidades esenciales del propio ser, los talentos, las energías, las pasiones, serás así devueltas al universo para que persigan la inagotable tarea de la recreación, pues en las antiguas mitologías del mundo indoeuropeo, el universo le debe su existencia a un sacrificio primigenio.

El principal foco de lo que queda del ritual debería ser la Hospitalidad con los Muertos, que es el aspecto que requiere un mayor compromiso personal del festejo. El materialismo alentado en los últimos siglos en la cultura occidental, condujo a una imposibilidad generalizada para enfrentar las consecuencias emocionales de la muerte, para manejar el dolor de la separación por otro medio que no sea la negación o el olvido. Samhain viene a recordarnos la actitud radicalmente diferente de los celtas hacia esos temas: mientras que nos e disimula ni la tristeza ni el dolor, nuestra relación con un pariente o un amigo muerto no termina con su desaparición física, sino que continúa en un plano diferente, y cuando el cambio de año disuelve las fronteras que normalmente existen entre los planos, se busca de manera muy activa, la renovación del contacto consciente con los que partieron. A fin de darle la bienvenida a los muertos que regresan; en el espíritu celta, por lo tanto, debemos sobreponernos al temor que podría despertar en nosotros por tener que sufrir la pena de la separación otra vez, al recordar la partida de nuestros seres queridos con mucho realismo. La comprensión de que la estructura aparentemente rígida de nuestro universo material procede de y está contenida en el potencial infinito del Otro Mundo, y que la muerte es una transformación y no un final, nos ayudará a combatir ese temor.

Antes de que pueda producirse una correcta comunión con los muertos se debe invitar explícitamente a la Compañía Silenciosa, para que participe del círculo y comparta las ofrendas que se le han preparado. Al escribir J.A.Johnston (Kaledon Naddair) Inner Keltia (Keltia Interior), ideó un ritual moderno con este propósito, el cual brinda un excelente modelo que puede elaborarse a voluntad, si bien adolece de abundancia de palabras en algunos lugares y se refiere a una teología idiosincrásica que ciertos grupos celtas tal vez no desean abrazar. Aquí ofrecemos la versión de Céli Dé sobre este tema, el cual también puede embellecerse y reestructurarse por otros círculos, de acuerdo a sus gustos y necesidades.

Del fuego central se enciende una gran vela o antorcha, el líder del círculo se coloca mirando hacia el Sudoeste, que es la dirección más propicia para el contacto con el Otro Mundo, y sostiene la luz para que brille en la oscuridad que oculta a los muertos. Así se llama a la Compañía Silenciosa y se la invita a venir, y se le pide a los poderes divinos que velan sobre los muertos, que liberen los lazos que mantienen con los que han sido invitados. Entonces, el círculo entero participa de la Construcción del Puente, que cubrirá la brecha entre nuestro mundo y el de los que partieron, brecha que se tornara mucho más pequeña por el intervalo de Samhain. Todos circunvalamos el área del ritual tres veces, haciendo una breve pausa al final de cada ronda, primero para anunciar que ha comenzado el trabajo en el Puente, luego para declarar que el Abismo está medio cubierto, y finalmente para celebrar la concreción del Puente. Las circunvalaciones deben hacerse sin cantos, teniendo como único recurso al que deben enfocarse, un majestuoso latido de percusión (mejor si va acompasado con los latidos del corazón), de tambores, cascabeles o cualquier tipo de superficie sonante, ejecutados por los que marchan. Esto facilita la dinámica introspectiva del ritual, la vuelta en espiral al centro de donde pueden hallarse la quietud, la oscuridad y la respuesta de la existencia giamos. A medida que el Puente va alcanzando su terminación, cada uno puede mencionar, en voz alta o en silencio, los nombres de aquellos seres queridos fallecidos que estamos invitando al círculo.

Una vez que el círculo está completo, la espiral psíquica interior sobre la cual estuvimos meditando mientras caminábamos, también queda terminada, y nos encontramos en lo profundo de nuestro interior con nuestro propio ser, en ese estado que nos sintoniza perfectamente con el Otro Mundo. Por lo tanto, la llegada de la Compañía Silenciosa nos encuentra en la condición más adecuada para recibirla; los vivos poseen la suficiente calma, en mente y espíritu, para no ofrecer barreras que entorpezcan la comunión con los muertos, y éstos pueden ver al mundo de las formas con los ojos de los vivos. Cada uno de nosotros, que se encuentra completamente abierto hacia los que hemos invitado, conversa con ellos en el silencioso lenguaje del Otro Mundo. Se puede llegar a experimentar descubrimientos interiores sorprendentes, estallidos emocionales, manifestaciones espontáneas de realidades psíquicas largamente reprimidas, y todo esto se va a aceptar como natural y adecuado en esta ocasión. Debemos darnos cuenta que la muerte no es más que la fase giamos de nuestro ser, un cambio necesario y benigno de la tensión de la actividad material. Es una preparación, una gestación, para algo más, algo que nuestra imaginación, alimentada sólo por la experiencia terrena, no puede delinear para nosotros de manera convincente, y es esta deficiencia la que se encuentra en la raíz de nuestro miedo, tristeza o enojo, cuando pensamos en los muertos. Pero el lenguaje de los mitos y los símbolos, que opera debajo de la superficie de la conciencia, transmite la verdad a esa parte de nosotros que puede recibirla.

Cuando la conversación directa con los muertos ha llegado a una conclusión satisfactoria, esto se indica por un cambio de posición, como por ejemplo, bajar las manos que antes habían permanecido cruzadas sobre el pecho. Una vez todos han demostrado un signo de su regreso de la presencia de la Compañía Silenciosa, el líder del círculo salpica agua sobre cada participante, expresando así el poder nutritivo de la Diosa, la humedad vivificante del Caldero, que les da a las semillas, la fuerza para crecer, aun cuando yacen adormecidas durante la estación oscura. Nos recuerdan que giamos no es un mero cese del proceso, y que este crecimiento se producirá aun en reposo.

Entonces, el festejo puede comenzar, participando los vivos y los muertos, de los reglaos, uno junto al otro. Se habrá preparado un palto con “tortas para las almas” o algo similar, especialmente para los muertos, mientras que los vivos comparten un plato ritual diferente. Si esto se usa para la adivinación, tal como ya se describió, ayudará a los miembros del círculo a volver a sintonizar sus mentes gradualmente con las preocupaciones más mundanas. Esto, entonces, puede conducir naturalmente a un número de juegos y pasatiempos que son tradicionales en la festividad, de los cuales se puede disfrutar (para el entretenimiento de los muertos), tanto antes como después del verdadero cierre del ritual. Al final, aunque los poderes de los Cuartos son despedidos, como de costumbre, se invitará a los muertos a que se queden y disfruten de la hospitalidad de los vivos, tanto como les sea permitido, es decir, por el período del ritual que dura tres noches.

Antes del final del ritual, debemos recordar a Cernunnos y se papel crucial en los acontecimientos del festejo. Dos miembros del círculo se acercarán a la estatua de Cernunnos, cada uno tomará un asta y la arrancará. Así queda Cernunnos transformado, libre para regresar a la Diosa y realizar su función creativa en el Otro Mundo, aunque, para nuestros ojos, la tierra duerma.

El miedo a la oscuridad y a los muertos está íntimamente relacionado. Por el poder simbólico de esta ceremonia, estamos un poco mejor preparados para enfrentar la estación de la oscuridad y la muerte, sin temores.
« Last Edit: Febrero 29, 2008, 09:42:21 am by Vaelia »