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Crow

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Concepto budista de la muerte
« on: Enero 02, 2008, 11:11:34 am »
Concepto budista de la muerte
Para comprender el concepto de la muerte en la filosofía budista, es necesario, primero, tener una idea clara sobre el criterio de VIDA. Para el budismo la Entidad de Vida (chu) se manifiesta como No-substancialidad (ku) y substancialidad (ke).

Es decir, que, para el budismo, lo que conocemos como vida y muerte, son manifestaciones de la vida universal.

Nuestra existencia abarca las nueve conciencias, es decir:

    * 1ra. conciencia: sentido del tacto
    * 2da. conciencia: sentido del gusto
    * 3ra. conciencia: sentido del olfato
    * 4ta. conciencia: sentido del oído
    * 5ta. conciencia: sentido de la vista
    * 6ta. conciencia: mente especulativa (kama manas)
    * 7ma. conciencia: mente abstracta (manas), genera juicios de valor, conceptos, etc.
    * 8va. conciencia: Alaya: recipiente de los efectos inherentes generados por nuestras causas (katma)
    * 9na. conciencia: budeidad

Está claro que nuestra "vida real" reside en nuestra conciencia superior (9na.) mientras que las 8 conciencias inferiores son "agregados ilusorios" a nuestra vida real, por esta razón se las denominaba con los términos maya-kosha (ilusión-agregado), como por ejemplo: mano-maya-kosha (significa: agregado ilusorio de mente abstracta).

También debe estar claro que fuera de nuestra manifestación física (ke), el resto de los componentes (9 conciencias) pertenecen al plano de Ku, por tanto son insubstanciales, pero todos ellos compuestos por energía.

El proceso de la existencia se identifica en 4 estaciones: "existencia durante el nacimiento, existencia durante la vida, existencia durante la muerte y existencia intermedia entre la vida y la muerte" (A Treasury of the Analises of the Law).

En el proceso de pasar a través de la muerte a la existencia intermedia, nosotros experimentamos una transformación de nuestro ser. Durante esta fase varias funciones de la vida se "duermen" y son almacenadas en la conciencia Alaya (8va.). Esas funciones incluyen las 5 conciencias sensoriales, la conciencia mental y la conciencia manas, que es el centro de la conciencia de uno-mismo.

Cuando las conciencias mental y manas se duermen, todas las actividades psíquicas, incluyendo las funciones mentales y los deseos emocionales, se convierten en "semillas dormidas" y son depositadas en la conciencia Alaya.

Al mismo tiempo, nuestro ser físico (ke) comienza a desintegrarse y su energía, también, es absorbida en la conciencia Alaya.

En la confusión general de este proceso, es natural que nuestra experiencia sea muy diferente comparada con la de nuestra vida normal.

Asustados y confundidos debido a todas esas inacostumbradas sensaciones, permitiendo que nuestros deseos terrenales e ilusiones penetren nuestras vidas en un frenético y esforzado final al momento de la muerte, todos nuestros esfuerzos hechos para elevarnos a nosotros mismos, si no estuvieron basados en la ley, se nulificarán en un solo instante.

Según la perspectiva budista, nuestra facultad para pasar a través del proceso de la muerte depende de nuestros esfuerzos durante la vida para acumular buenas causas y fortalecer los fundamentos de nuestra bondad en lo profundo de nuestras vidas.

Podemos entrar pacíficamente a la existencia intermedia, sin perder nuestra presencia mental, si al momento de la muerte, somos capaces de manifestar una luminosa condición de vida basada en la ley mística.

Lo contrario a lo que antecede se produce cuando en nuestra vida predominan los 3 venenos. La conducta negativa en este sentido es causada por deseos terrenales derivados fundamentalmente de la ira, estos derivados incluyen la indignación, resentimiento, aflicción, celos y antipatía personal.

La repetición de dichos deseos demoníacos establecen causas profundas en nuestra vida individual, las cuales son almacenadas en nuestra conciencia Alaya como karma personal.

Al momento de la muerte, este karma es activado como tormento para la persona que está muriendo. En resumen, los deseos negativos o actos demoníacos que perpetramos durante la vida pueden causar agonía al momento de la muerte.

La acumulación de karma positivo sirve para protegernos de estas experiencias de agonía al momento de la muerte.

De acuerdo con las escrituras mahayánicas, después de la muerte, la vida individual se funde con la vida cósmica en el estado de no-substancialidad o ku. Aún así, si bien está fundida con el Universo, la individualidad se preserva en la forma de semillas kármicas almacenadas después de la muerte en la conciencia Alaya.

Esas semillas afectan la condición de la vida individual en la existencia intermedia con experiencias de placer o sufrimiento, de acuerdo con el karma acumulado durante la vida.

En A Treasury of the Analises of the Law, el teórico budista Vasubandu nos cuenta que el karma acumulado durante vidas pasadas no puede ser cambiado durante la existencia intermedia, pero Nichirén Daishonin enseña que las oraciones ofrendadas por los vivos pueden, de hecho, alterar el karma de los muertos y afectar las condiciones de su futuro renacimiento. Porque las oraciones son ofrendadas desde el estado de budeidad y son transmitidas a la conciencia Alaya de las personas fallecidas.

Una persona que continúa invocando (práctica budista relacionada con lo fusión con la Ley Mistica o Dharma) hasta el momento de su muerte y que ha logrado manifestar su budeidad natural, se fusiona a la budeidad inherente en el Universo, en el momento de su muerte.

Como decíamos, aún fundido en la condición de no-substancialidad (ku) con la gran vida del Universo, la conciencia Alaya, que almacena todo el karma de la persona, continúa existiendo. Cuando las CAUSAS EXTERNAS (la información genética provista por los futuros padres) coinciden exactamente con las causas internas almacenadas en la conciencia Alaya, la vida en existencia intermedia puede manifestarse en este mundo, más allá del lugar donde esos padres habiten, porque la vida en estado de ku trasciende los límites espacio/temporales.

Bibliografia: "Unlocking the Misteries of Birth and Death" de Daisaku Ikeda, Capítulo 4