Author Topic: teorias cientificas y escritos para el conocimiento del suelo  (Read 1281 times)

Crow

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teorias cientificas y escritos para el conocimiento del suelo
« on: Noviembre 16, 2006, 10:54:48 pm »
Teorías Físicas

Eduardo Casar

 

 

1

La piedra es dura por lo que dura, no por lo más apretado o más flojo de sus tejidos moleculares. Por otra parte, es frágil, ya que puede romper una cabeza y lo que puede romper, por corresponsabilidad, puede ser roto, porque causa y efecto se confunden y el amo no sobrevive sin esclavo.

El mar es más piedra que la piedra, porque dura más.

2

Hablando del mar, a éste lo que lo ablanda y lo retuerce no es la atracción lunar (que ni se sabe) sino la sal, que sí sabe y sabe precisamente salada. Cual infinito tlaconete azul, al mar lo encrespa su propia sal, que lo hace, como dice el prefijo, querer salirse de sí mismo. Como los perros grises que se frotan las orejas contra los sillones cafés o como los bebés a los que les molestan las encías cuando les están saliendo los dientes, el mar, cuando se está saliendo de sí mismo, también se frota los bordes contra las playas. Y a esa cosa espiral y espumosa se le llama el oleaje

3

El fuego quema porque es una prisa anaranjada, contenida y de superficie muy pero muy pareja, sin porosidades, aunque tiende a manifestarse en picos. Hay fuegos, o partes de fuegos de otros colores, pero son menos calientes, lo cual es difícil de probar porque si pocos se atreven a poner la mano en el fuego por un amigo, cuántos menos lo harán por comprobar teorías. Hacen bien

El fuego quema más las cosas separadas que las juntas, más una canasta que un bloque de mármol. Para quemar un bloque de mármol se necesita paciencia y, siendo el fuego una prisa anaranjada, no tiene paciencia y mejor se va y no lo quema

4

Las piedras no son otra cosa, algo distinto de nosotros; no son de otro reino, como dirían los nobles. Son como nosotros, sólo que han aprendido a meditar. Meditar es concentrarse en distraerse. Su mente está completamente en blanco. Y es por eso que duran más. Son más sabias

Nosotros pasaremos. Y pasarán los hijos de nuestras hijas y las piedras permanecerán, tal vez, acaso, un poco más pulidas por afuera. Si a una piedra, de pronto, se le cuela un pensamiento, algo se desmorona en su compacto interior oscuro. Una milésima de sílice se le vuelve carbono. Algo que parecía imposible -quebrar un punto- le sucede. Un gesto microscópico, un insólito mohín de flexibilidad: la perdición. Porque ha entrado el tiempo desde el durísimo interior del cráneo

5

Originalmente los focos eran planos, como son ahora los espejos. Lo que pasa es que de tanto estar colgados de los techos, por su propio peso se van como quien dice liquidando, por lo que adquieren forma de gota. Claro que los de las lámparas de pie o los de algunas de escritorio tampoco se han quedado planos, pero en este caso no es el peso sino la presión de la electricidad que viene de los cables la que les da esa forma, parecida a la de las últimas burbujas que salen de la boca o la nariz de los muertos que quedan bocarriba

Y ya que lo hemos mencionado al principio, hay que aclarar que los espejos originales eran cóncavos: la gente entraba en ellos para verse y en realidad se veía, pero era porque, por ser tan estrecha la forma semicircular del espejo, la gente se topaba de frente consigo misma, no con su reflejo. Obviamente que el desgaste producido por tanta gente metiéndose fue erosionando la forma de los espejos hasta hacerlos planos y, como la misma erosión les iba puliendo la superficie, la gente se seguía viendo pero ahora sí era un reflejo lo que veía. Esto último lo demuestra el hecho de que uno se rasura y en el espejo queda lisito, pero si se toca la propia cara pica más que si se la toca a su reflejo

 

Escritos para el

conocimiento del suelo

Manoel de Barros



        DECLARACION


        Los INSECTOS NECESITAN más de 100 años para convertirse en hoja.
        En 1.000 años de escoria una lata cría pelos y hasta reza.
        La corriente de los ríos necesita casi 100 años para volverse murmullo.
        En 130 años un hombre se hace árbol. (Algunos, serpiente).
        En guijarral de color seco, casi sin ropa se posan las estrellas.
        Las mariposas que se posan en hueso de cerdo prefieren colores errados.
        En menos de 6 meses los mosquitos completan su eternidad.
        Un árbol enfermo en menos de 30 años pierde el contorno de las hojas.

        La araña con ojo de estambre en el lodo se despiedra.
        Cuando llueve en los brazos de la hormiga disminuye el horizonte.
        Los cardos que viven en los pedregales tienen la misma sintaxis que los
        escorpiones de arena.
        La rana, cuando llueve, tiñe de azul su croar.
        Los lagartos dan piernas a las rocas de preferencia en invierno.
        El vuelo del yabirú tiene más cuerpo que el vuelo de las horas.
        El escarabajo sólo recurre a bebedizos si encuentra a su hembra vagando
        entre escorias
        A 15 metros del arco iris el sol es oloroso.
        Los caracoles no gastan saliva en vidrios; pero en los pantanos se incrustan
        hasta el latido.
        En las brisas viene siempre un silencio de garzas.
        De cada 20 iguanas debilitadas por estrellas, 15 pierden el rumbo de las
        grutas.
        Todas estas informaciones tienen un soberbio desinterés científico: como
        andar de espaldas.

        TORDO CON TINIEBLAS

        Errante en mi pantano, doy con un tacuaral de pájaros
        Un hombre que estudiaba hormigas y tendía a piedras, me dijo en el
        ULTIMO DOMICILIO CONOCIDO:
        Sólo me preocupo de las cosas inútiles
        Su lengua era un depósito de sombras retorcidas, con versos cubiertos de
        hiedra y acequias que abrían alas sobre nosotros
        El hombre estaba parado mil años en ese lugar sin orejas
        La mariposa muere verde en su ojo sucio de piedra.
        El sapo es muy equilibrado por los árboles.
        Duerme ante pólenes y florece en los detritos.
        Palpa bulbos con sus dorados ojos.
        Come huevo de relente. Sabe que la luna
        Tiene gusto a luciérnaga para las margaritas.
        Precisa muy a menudo
        pasear en el suelo. Aprende antro y estrellas.
        (¡Tiene días el sapo de andar estrellamente!)
        Las moscas son muy dominadas por él.
        En su cuero la mañana es sanguínea.
        Espera a las falenas sostenido en tallos de piedra.
        Escombroso es su atardecer.
        Tiene celos verdeantes en su estancamiento.
        En el pico la memoria de un pez.
        De barro cría raíces y traga hebras de sol.
        Depende la criatura para su grandeza de una infínita deserción.
        ¡La gente es cría de frases!
        Escribir está lleno de corteza y de perla.
        Ay desde gema soy heces.
        ¡La alegría es recoger caracoles en las paredes plagadas!
        Algo que no tiene nombre que lo explique
        Como la luz que vegeta en la ropa del pájaro.
        En el suelo, entre raíces de insecto, pondera y escarba el tordo.
        Es un tordo de descampado.
        Hasta junto a una casa, en la podredumbre de las vigas, va
        a recoger grillos gordos.
        Al remover las sobras adquiere experiencia de residuo.
        ¡Tiene una dimensión fuera de pájaro!
        Tal vez un desvío de poeta en la voz.
        Influye en la dulzura de su canto el gusto que saca de ser
        una pequeña cosa infinita del suelo.
        En las rendijas de lo insignificante busca granos de sol.
        A esa vida en larvas que late bajo los árboles el tordo se entrega.
        ¡Aquí se abren corolas de ranas!
        Aquí se pudren los vuelos.
        Su pequeña voz se humedece de ínfimos adornos.
        ¡Su canto es el propio sol tocado en la flauta!
        Sirve de abrigo a los regueros.
        Del barranco una rana le atarda los ojos.
        Ese ser construye el entusiasmo.
        Es intenso y gárrulo: como quien viese la orla verde de las horas.
        Intransitable y ardiente es lo que el tordo no dice.
        Y tiene espesura de amor.
        El suelo engendra
        desde el mar
        el suelo engendra para el mar
        el suelo
        engendra con el mar
        El suelo pare al árbol
        pare al pájaro
        pare a
        la rana —el suelo
        pare con la rana
        desde ranas pare
        y desde pájaros
        pare el suelo
        desde el mar.
        El suelo cunde en el hombre
        en el ojo
        del pájaro cunde
        en las piernas
        del lagarto (1)
        y en la piedra.
        En la piedra
        el hombre nace
        cimbreante.
        Cimbrear
        sale de lagarto
        y no llega a pájaro.
        Cimbrear
        conviene a rana
        y caracol (2)
        Cimbrear
        se niega en mariposa
        y se estira
        hasta el árbol.
        Cimbrear
        se estira
        hasta el hombre.
        El hombre se arrastra
        como árbol.
        El hombre se desliza
        como caracol
        por los vergeles
        de la pared.
        El hombre se arrastra
        como ostra
        por las paredes
        del mar.
        El hombre (3)
        es recogido entre des
        trozos de ostras
        trazos de pájaros
        sordos
        comidos de mar.
        El hombre
        se incrusta como árbol
        en la piedra
        del mar.

        1 EL LAGARTO: El lagarto / puede ser encontrado en lugares anegadizos /
        en las planicies resecas / en las sociedades en comandita / en los concheros:
        al lado de las playas sin dueño estudiando / conchas muertas; / en las
        marchas a favor de la familia y de la patria / y / según narra la historia /
        uno de esos animales fue palpado por el siervo Job / sobre un montón de
        piedras / cuando éste raspaba con un trozo de tejas / la podredumbre que
        Dios le diera. / El lagarto / es muy común también / en las regiones
        descaecidas / arrastrándose por sobre paredes del mar como la ostra / y su
        fruta mojada / Parece que la lagarta grávida se inviste con las funciones de
        una piedra seca / pasando septiembre / y / sintiendo precisión de sombras
        para su desmusgo / se recuesta en una peña húmeda / y allí desova / quién
        sabe qué. / Puede aun el lagarto / ser visto tomando sol / en las playas /
        con sus ojillos fijos / masticando una flor...


        2 EL CARACOL: ¿Qué es un caracol? Un caracol es: / que uno pondere / con los
        bolsillos llenos de bramante cadenas de latón / picaportes gramófonos / etc.
        / Un caracol es que uno sea: / amando lo escurridizo / y durmiendo en las
        piedras. Es: / que uno conozca el suelo por haber visto una babosa / en la
        pared / y por seguirla una día entero arrastrando / en la piedra / su colita
        húmeda / y meada. / Otra de caracol: / es dentro de casa consumir libros
        cuadernos y / quedarse quieto ante una cosa / hasta serla. / Sería: / un
        hombre después de atravesado por vientos y ríos turbios / reposa en la arena
        para llorar su vacío. / Sería también: / comprender el andar liso de las
        lombrices bajo tierra / y escuchar como los grillos / por las piernas. /
        ¡Las personas que conocen el suelo con la boca, una forma de buscarse, se
        mueven como caracoles! / El caracol por fin: /tiene madre de agua / abuela
        de fuego / y el pájaro en él se ensuciará. / ¡Arrastrará una fiera hasta su
        cuarto / usará sombreros de tacón alto / y ha de ser estiércol a sus
        expensas!

        3 NUESTRO HOMBRE: ...Como Akaki Akakievitche, que sólo amaba a su capote,
        ¡Él, piedra, talla su continencia! Conoce el canto del mar grueso de
        pájaros, la fiebre que arde en la boca de la ostra y la marca del lagarto
        en la arena. Ese hombre es materia de caramujo.


        CAMINATA

        Yo venía aquella tarde por la tierra fría de sapos...
        El azul de las piedras tenía cauda y canto.
        Desde un sarandí espiaba un pájaro el verano.
        Los caracoles al sol paseaban de chaqueta rosa.
        Crespas crecían las manos hacia el agua de la isla.
        De mí fueron brotando rosales salvajes.
        Con las crines en fuga rondaban los caballos
        embistiendo relentes aún en carne viva.
        De mi rostro fluían arroyos...
        Limpiando de limo la casa de los vientos mi voz en el aire pisaba...

        Traducción de Mario Merlino


        ***

        AGROCAUCE

        …donde pululan rudimentos de animales y plantas subyace un erotismo creador
        genésico.


        M. Cavalcanti Proença


        A veces, en las proximidades de los pantanos resecos, se encuentran rayas
        enterradas. Cuando las aguas se reducen en los pantanos, la raya escoge una
        tierra propicia, se posa en ella como un disco, abre con sus aletas una
        cama, hace almo suelo por debajo, y se entierra. Allí va a pasar el período
        de la sequía. Parece una rueda de carreta entornada. Al poco, bajo sus alas,
        late un agrocauce de gusanos,escribanos del agua y muchas especies de
        insectos y parásitos, que abordan el terreno como un vientre.


        Allí, por debajo de la raya, se instaura una química de pantano. Un útero
        vegetal, insectal, natural. El trueque de linfas, de reuma, de rumia que
        allí se instaura, es como un gran tumor que late.


        Se hace debajo de la raya la miniatura de un pantano. La vida que germinaba
        en el pantano se traslada al gran vientre preparado por la matrona raya. ¡Es
        el propio cuajarón de los escarabajos!


        Pienso en el trueque de favores que se entabla; en el mutualismo; en el
        amparo que se dan las especies. En las descargas de ayudas; en el equilibrio
        que allí se completa entre los rasguños de vida de los seres minúsculos.
        Entre los cuerpos truncados. Las telas aún sin araña. Los ojos sin luz
        todavía. Las plumas sin movimiento. Los remiendos de vermes. Los bulbos de
        serpientes. Arquetipos de carcomas.


        Pienso en los embriones de los actos. Una boca disforme de escarabajuelo que
        comienza a querer pegarse a las cosas. Rudimentos romos de un gajo de árbol.
        Los indicios de ínfimas sociedades. Los ligamentos primordiales entre
        paredes y babosas. También los gérmenes de las primeras ideas de convivencia
        entre piedras y lagartos. El embrión de una anguila sin estambres, que
        reniega de sus aletas. Antepasados de anturios (4) y mariposas que buscan
        una franja de sol.


        Pienso en un comercio de rizos y de aletas, de jugos de semen y de polen, de
        mudas de escamas, de pus y de semillas. Un comercio de celos y cantos
        virtuales; de muermos y de liendres; de olor de anuros y de ríos cortados.
        Comercio de pequeñas ranas y sus cricas redondas. Inacabados orificios de
        tenias implumes. Un comercio cheposo de milpiés y de polillas; de hojas
        recogidas por hormigas; de hongos oreja-de-palo aún en larva. Comercio de
        hermafroditas de instintos adhesivos. Las venas rasgadas de un oscuro
        escarabajo. El sapo que repudia su cola infame. Un comercio de anillos de
        escorpiones y simientes de pez.


        Y al cabo de tres meses de trueques e infusiones, la lluvia comienza a
        bajar. Y la raya va a levantarse. Su cuerpo ha dado sangre y ha bebido. En
        la carne sigue incrustado el hedor de una garrapata. De nuevo camina hacia
        los pantanos repletos. Girinos negros con rabitos y ojos de feto huyeron del
        gran útero, y ya hierven ahora en las aguas de las lluvias.
        Es la pura inauguración de otro universo. Que va a corromper, irrumpir,
        irrigar, restaurar la naturaleza.
        ¡Una fiesta de insectos y aves en el pantano!


        4 Del griego: anthos: flor y orrá: cola. Nombre de una familia de plantas
        ornamentales. (N. del T.)